Disclaimer: Nada es mío salvo la historia y los OCs.
El universo y los personajes que reconozcáis les pertenecen a JK Rowling y a Stephenie Meyer.
No obtengo beneficios económicos al escibir este fic.
Capítulo 30.
-Menuda tontería. -Harry soltó por enésima vez. No voy a pasar las navidades buscando en la biblioteca sobre Nicolás Flamel cuando perfectamente puedo preguntarles a mis tíos o al abuelo Carlisle.
-Ya, porque tenemos una maravillosa excusa sobre por qué necesitamos saber quién es el tipo. -Teddy se quejó.
-¿Y por qué tenemos que pensar en una mentira? Solo queremos saberlo y ya. No es como si estuviéramos pidiendo información sobre Hitler. -Potter echó la silla en la que se sentaba hacia atrás apoyándose esta en dos patas.
-Ese es el Voldemort muggle, ¿No? -Blaise cuestionó.
Neville y Ron, que estaban con ellos, se estremecieron.
-¿Por qué no dejáis de repetir ese nombre? -El pelirrojo se quejó.
-Porque el miedo por un nombre aumenta el temor a lo nombrado. -Harry, Teddy y Blaise repitieron monótonamente al mismo tiempo.
-Pero Harry... ¿Tú no tienes miedo? Yo lo tengo y no soy tú. -Su amigo le dijo.
El moreno de gafas se frotó la frente y dibujó garabatos sin sentido en el pergamino que tenía delante.
-Claro que me da miedo. Es decir: se trata de un hombre adulto que por alguna razón loca se obsesionó con un niño. ¿Pero qué voy a hacer? ¿Esconderme como un animal asustado?
-¡Awww! El pequeño Potty Patters está asustado.
Madame Pince chistó disgustada.
¿Por qué los mocosos no podían respetar el silencio sagrado que debía reinar en una biblioteca?
-Cierra la boca, Malfoy. ¿No tienes otras cosas que hacer como atemorizar cachorritos, teñirte el pelo, quejarte a tu padre sobre la paz mundial o algo así?
harry no disimuló las carcajadas que salieron de su boca por las palabras de Teddy.
Se agarró los costados ante la mirada indignada que el rubio platino les lanzó y para disgusto de Hermione, la bibliotecaria los echó de allí con amenazas de prohibirles la entrada a todos hasta el curso siguiente.
La mañana de navidad Blaise se despertó renegando de su existencia.
Le gustaba la fecha, pero madrugar... no tanto.
Desde que era pequeño, cada una de las festividades había sido grandiosa e inolvidable. Sus padres y montón de tías y tíos se habían asegurado de ello.
Sus primos y él no habían tenido un inicio agradable, pero tuvieron suerte de tener los parientes más amables y comprensivos que alguien podía desear.
Nott ya estaba despierto y Blaise lo escuchó tropezar y gruñir camino al cuarto de baño.
Sabía que no dormiría más, así que dejó de hacer el tonto y se sentó.
Se quejó al ver la hora ipía en su reloj de la constelación de Canis major y prometió vengarse de quien lo había despertado.
Tenía un montón de regalos a los pies de su cama y al verlos, se le olvidó su cabreo.
¿A quién no le gustaban los regalos?
El primero que buscó y abrió fue el de Seth.
Echaba de menos terriblemente al lobo.
Era como el hermano mayor más genial del mundo y siempre había seguido a Blaise en cualquier cosa que al menor le apeteciera.
Le gustaba subir sobre su lomo y gritar como los antiguos del oeste y jugar a indios y vaqueros con sus primos y los demás lobos.
Su tía Alice les había regalado a todos los niños vestimentas para la ocasión.
pensó en Mark y Jaden. ¿Qué estarían haciendo?
También los echaba de menos.
Esperaba que al año siguiente fueran a Hogwarts con ellos.
-¿Y de verdad aseguras que no estamos perdidos? -Teddy preguntó.
-No estamos perdidos. Solo estamos dando un agradable paseo nocturno por el castillo. -Harry declaró.
Harry los había citado cerca del retrato de La Dama Gorda a las 21:15 porque quería mostrarles el espejo tan extraño que había descubierto en un aula polvorienta.
Sus primos y amigo habían aceptado porque eran muy curiosos, pero si hubieran sabido que darían vueltas durante una hora sin éxito, se lo habrían pensado seriamente.
-¿Y por qué no vamos directamente al lugar donde está ese espejo del que no has dejado de hablar? -Inquirió.
-Porque no sería tan emocionante solo ir. La espera es la mitad de la diversión. -Potter explicó como si debiera saberlo.
-¿Y no será porque estamos perdidos y no quieres admitirlo? -Blaise intervino.
-Solo estáis siendo molestos a propósito.
-Y estamos perdidos. -Ron susurró.
-¿Tú también, amigo? Hieres mi corazón al desconfiar de mí así.
-Dramático. -Teddy tosió.
-Ya verás, Lupin. Solo espera. Mi venganza será dulce. -Harry gruñó disgustado.
Harry admitía para sí que estaba perdido, pero no lo diría en voz alta.
Sus primos y Ron no lo dejarían en paz por ello nunca.
¿Y por qué no se callaban? Así no podía pensar.
Escucharon un maullido y se conjelaron.
Despacio, caminaron hacia la primera puerta que encontraron y Harry sonrió triunfante.
-¿Veis? Os dije que no estábamos perdidos.
Tres miradas asesinas lo atravesaron.
-¿Y te ha permitido ir a ver el partido? -Regulus preguntó incrédulo.
-Por supuesto. Es mi hijo. ¿Qué esperabas? -James resopló.
-Los familiares no van a ver los partidos. -El menor de los Black bufó. Es un claro caso de favoritismo descarado.
-No me importa. Puedo ir, así que me da igual si es favoritismo o si Dumy siente atracción hacia mí.
-Cornamenta, qué asco. -Sirius dijo desde arriba.
No le hizo falta gritar porque los oídos de todos eran lo suficientemente sensibles como para escucharse en toda la casa incluso si susurraban.
Si querían intimidad tenían que poner barreras de silencio o irse lejos al bosque.
-Después de lo que le ocurrió en el partido anterior, no quiero riesgos. -Potter se puso serio. -No sé qué dementores está ocurriendo, pero no pienso quedarme de brazos cruzados.
-Entiendo perfectamente eso aunque no tenga hijos propios. -Regulus murmuró.
Su expresión no mostraba nada, pero todos sabían que habría querido tener lo que su hermano y amigos tenían.
Las cosas eran peores porque Alec estaba en Volterra y el ex Slytherin no sabía cuando volvería.
Rosalie preparaba la merienda para sus hijos.
No eran biológicamente suyos, pero ella los amaba como si lo fueran.
Su mayor deseo se había hecho realidad.
Ahora podía sentarse en un porche y ver correr a sus nietos junto a su esposo.
Era demasiado pronto para los nietos, pero aún podía observar como sus gemelos corrían persiguiendo a Quil Ateara que se encontraba en forma lupina.
Aún Jacob Black y ella discutían como si se llevaran mal, pero a su manera, lo disfrutaban.
Era la más extraña de las relaciones de amistad.
Según James, era como si un Gryffindor y un Slytherin tuvieran que soportarse por alguna razón.
Nota: Tardé una vida y media, pero aquí está otro capítulo.
¿Queréis ver algo en especial de algún personaje?
