Pasé la noche en una celda de granito negro burdamente tallado donde solo había humedad, suciedad, oscuridad y, claro, barrotes de acero. Desde una esquina observé los débiles rayos del sol de la mañana que se filtraban a través de una ventanilla que estaba al final del pasillo del calabozo, misma que asumí había servido de percha a un ave, pues escuché el típico aleteo de un ave al perchar. Me senté, abracé mis rodillas y hundí mi cabeza entre éstas, esperando a que un verdugo viniera por mi y me condujera al patíbulo para ejecutarme.
Había empezado una plegaria a los dioses, pidiendo perdón por mi arrogancia y por haberle hablado a mi familia como lo hice en nuestra última reunión hasta que escuché los pasos de un grupo de personas que llegaron hasta mi celda -Ya es hora- pensé al creer que se trataba del verdugo y un puñado de guardias y cerré los ojos con fuerza, rezando y esperando-
- Lady Luxanna Crownguard -Escuché una voz masculina pronunciar mi nombre, me puse de pie y me acerqué a los barrotes donde la luz del sol ya empezaba a iluminar y a colarse-
El emisor era un hombre alto, de complexión mediana, porte elegante, piel pálida, cabello blanco y largo, ojos rojos, mentón partido y nariz ligeramente aguileña; iba acompañado por un enmascarado (o enmascarada) y por el General Darius. Darius y el extraño estaban ataviados con uniformes militares de color gris oscuro de manga larga, capas rojas, cinturones, guantes y botas color negro y detalles plateados; el enmascarado, cuya máscara metálica color cobrizo asemejaba la cresta noxiana, llevaba una capa negra con capucha, guantes y zapatos negros. Los tres me observaban y, aunque las miradas de los dos desconocidos eran intimidantes, era la mirada llena de desdén del general Darius la que más me inquietaba y provocaba que mi corazón se acelerara sin control, como si este se tratase el de un ratón asustado.
- ¿A qué debemos tan distinguida visita? -Preguntó con obvio sarcasmo el hombre de cabello blanco, su forma de hablar y su porte evidenciaban que sus orígenes no eran humildes-
- ¿Cómo podría responder su pregunta cuando usted conoce mi identidad pero yo ignoro la suya? -Respondí con altivez y haciendo un gran esfuerzo por que mis nervios no me controlaran-
- Disculpe nuestra rudeza, mi Lady, y permítame enmendar mi error -Se disculpó el hombre elegante e hizo un ligero ademán hacia la derecha con su mano para dirigir mi atención hacia Darius- A mi derecha se encuentra quien usted ya tuvo el placer de conocer, el General Darius, líder de la fuerza; a mi izquierda se encuentra El Sin Rostro, líder de la astucia; y por último, Jericho Swain, líder de la visión -Refiriéndose a él mismo-
- El Trifarix... -Murmuré-
-Estamos aquí para decidir qué haremos con usted -Siguió Swain- Verá, el General Darius propuso una ejecución en la arena y El Sin rostro ha propuesto conservarla con vida porque "necesita especímenes".
- ¿Especímenes? -Pregunté-
- No todos los días se consigue un mago o una bruja demaciana -Respondió el enmascarado mientras se frotaba las manos-
Definitivamente la idea de Darius me gustaba más que la del enmascarado. Una muerte dolorosa pero más rápida era lo que Darius proponía, era la única opción que tenía porque nadie en Demacia sabía a dónde me había ido y no podía esperar a que enviasen a rescatarme a menos que estos hombres accedieran a un intercambio.
-Soy la prometida del príncipe heredero Jarvan, estoy segura de que gustoso pagará un rescate generoso por mi -Me apresuré a decir, interrumpiendo a Swain y pensando que tal vez accederían a intercambiarme por recursos pero Swain se burló, Darius frunció el entrecejo y el enmascarado no emitió ningún sonido-
- Mi Lady, en qué baja estima nos tiene -Dijo Swain entre risas-
- Es un insulto -Dijo el General-
- Tengo la certeza de que no fue su intención, General, solo es estupida -Dijo el enmascarado-
- Si me permite terminar, Mi lady, considerando que el General Darius necesita servidumbre -Respondió Swain después de una leve pausa y Darius, evidentemente desconcertado, volteó a mirarlo y arqueó una ceja- La he propuesto como la candidata perfecta para entrar a su servicio ¿Concuerdas, Sin Rostro?
- Concuerdo, señor, el General tiene gran necesidad de criadas -Respondió El Sin Rostro. No pude distinguir a qué género pertenecía su voz porque sonaba como si un hombre y una mujer estuvieran hablando al mismo tiempo-
-General Darius, ya está decidido -Dijo Swain y posó su mano sobre el hombro de Darius, éste solo suspiró con enfado- Tiene una nueva criada que no solo es demaciana, sino también una noble ¡Qué suerte la suya! De haber tenido lugar para ella en mi residencia, la habría tomado para mí.
-No me molestaría intercambiarla por una de sus criadas, señor -Dijo Darius-
-¡Qué gran sentido del humor el suyo, general! -Dijo Swain, divertido por la propuesta del general que distaba mucho de ser un chiste-
-Por favor… -Rogué mientras que mis ojos se llenaban de lágrimas y olvidando completamente de mantener mi postura altiva. Podía imaginarme qué hacían los noxianos con sus criadas y no quería pasar por eso, prefería morir que tener que pasar por eso-
-Mi Lady, sus lágrimas de emoción y alegría son conmovedoras ¿A caso se ha dado cuenta de que ha sido honrada con la noble tarea de servir al imperio de Noxus? ¡No encontrará mayor recompensa! -Respondió Swain después de reírse- Ahora tendrá que disculparnos mi Lady, pero tenemos asuntos más urgentes que atender -Se giró para irse, pero estiré mi brazo a través de los barrotes y jalé su capa; éste se detuvo-
-¡No, por favor! ¡Máteme, por favor! -Rogué entre sollozos, pero no se apiadó. Swain me dedicó una mirada desdeñosa, sacudió mi mano de su capa y se retiró seguido del enmascarado-
Era mi fin. Esta era una pesadilla de la que no podía despertar. Estaba atrapada en Noxus, obligada a servir a un bárbaro. Alejada de mi familia. Mi familia... Jarvan... ¡Jamás volvería a verlos! Me dejé caer al suelo llorando desconsoladamente como lo haría una chiquilla de escasos años de edad mientras que en lo más recóndito de mi ser, lo evocaba a él para que viniera a salvarme.
Darius observó unos segundos a la joven demaciana tirada en el suelo llorando desconsoladamente y, lejos de causarle pena, sintió desdén por tal despliegue de debilidad pero ¿Qué más podía esperar de alguien como ella (una noble que nunca pasó penurias)? Pensó con enfado que ahora tendría que lidiar con ella por capricho de Swain y El Sin Rostro. Salió del calabozo del bastión inmortal para encontrarse con el par de trifarianos que hacían de su sombra.
-Soldado Allen, lleva a la demaciana a mi residencia y entrégala a Mhira. Mantente siempre alerta, por si intenta hacer algo.
-¡Lo que usted ordene, señor! -Obedeció el soldado y corrió a cumplir el mandato del general-
Seguido por el trifariano restante, Darius siguió su camino hasta el teletransportador en el centro de la planta baja del bastión inmortal que lo llevó justo hasta la entrada del gran salón. Tras aparecer, cruzó el pasillo decorado por estandartes por ambos lados e iluminado por la llama de enormes candelabros de piso. Sus pasos resonaron en el piso de granito negro pulido, pasó por un lado de la mesa de marmol blanco y las tres sillas que corresponderían al lugar de cada miembro del Trifarix y, consecuentemente, del trono que antaño serviría de asiento para los emperadores de Noxus, hasta pasar a través de las cortinas rojas detrás de éste y llegar al cuartel general donde lo esperaban Swain y El Sin Rostro. Darius se plantó frente a ellos, claramente enfadado porque habían tomado una decisión diferente a la que habían acordado esa mañana pero, éstos ya se lo esperaban.
-Teníamos un acuerdo, señores ¿Por qué cambiaron su decisión?
- El poder de la demaciana... -Respondió el Sin rostro a la pregunta de Darius- ¿Lo sentiste, Swain?
- Intensamente -Respondió Swain, que acariciaba a su cuervo de tres ojos, Beatriz y a su vez aparentaba estar absorto en sus pensamientos-
- ¿Me estoy perdiendo de algo importante? Porque no pasa de ser una hechicera cualquiera -Preguntó Darius que, a diferencia de los otros dos miembros del Trifarix, no poseía habilidades arcanas y por eso no percibía a la demaciana de la misma forma que ellos podían-
- Explíca, Sin Rostro -Ordenó Swain-
- Hace algún tiempo, un mago se apareció en mi refugio del Freljord buscando un remedio para curar su adicción a cierto tipo de magia. Al parecer ya llevaba un tiempo reuniendo un puñado de magos para ir a secuestrar al mago poseedor de dicha magia pero, como ya no resistió más su adicción, desistió de su plan y acudió a mi. Para no hacer la historia más larga, extraje los remanentes de esa magia que se habían alojado en su cuerpo y los guardé en un vial, el infeliz casi muere y, aunque insistí en que me diera la identidad del mago que buscaba, se negó rotundamente a decírmelo -Respondió el Sin Rostro, sacando de entre los pliegues de su capa el mencionado vial: su contenido brillaba tanto que iluminó toda la habitación, provocó que Beatriz se volviera loca revoloteando por todo el lugar hasta quebrar una ventana y salir volando despavorida; Swain se cubrió con su capa; y Darius bloqueó la luz con su brazo para proteger sus ojos- Esta magia es similar a la de Lady Luxanna y tengo la sospecha de que ella es su dueña -Concluyó el Sin Rostro mientras ponía el vial de vuelta entre los pliegues de su capa-
- No podemos dejar que vuelva a Demacia, sería como devolverle al enemigo un arma muy poderosa -Dijo Swain-
- Demacia tiene fuertes políticas contra la magia y sus usuarios, no hay forma de que la utilicen como arma y, aunque así fuera, ella no representa ninguna amenaza -Replicó Darius-
- ¿A caso no fueron ellos mismos quienes la utilizaron como espía tras líneas enemigas? Mas bien eres tu quien la está subestimando - Dijo Swain- Además ¿De cuántos magos y brujas sabemos que tengan las mismas habilidades, Sin rostro?
- Solo Lady Luxanna -Respondió sin titubear el Sin rostro-
- Además, es la prometida del príncipe heredero y, si llega a convertirse en reina, podrá cambiar prácticamente lo que quiera de las políticas de Demacia -Dijo Swain-
- Tenemos magos y brujas con mayor habilidad en la Legion Trifariana, una bruja más no hará gran diferencia y, como consorte, ella no tendrá decisión en las políticas de Demacia. El problema se resuelve con su ejecución, como ya habíamos acordado -Replicó Darius-
- No es tan simple como crees, Darius. Lady Luxanna pertenece a una de las casas más prominentes de Demacia, la defensa del reino pertenece completamente a la casa Crownguard, por lo cual Jarvan no podrá ignorar los deseos de su reina y, si ella es inteligente y sabe utilizar bien lo que tiene entre sus piernas, sabrá influir fácilmente en él. En cambio, si logramos que ella cambie su lealtad ganaríamos una gran ventaja -Darius se limitó a reír al escuchar la ultima frase de Swain-
Si bien parte de lo que Swain decía era acertado -si Demacia tenía una reina con habilidades arcanas, ésta podría impulsar cambios que fortalecerían sustancialmente a su reino y que no beneficiarían la posición del imperio de Noxus en la guerra, pues éste último perdería la ventaja porque, al contrario de Demacia, sí permitía a los magos y brujas el uso, desarrollo y explotación de sus habilidades arcanas- lograr que un Crownguard se una al bando noxiano era descabellado.
- El imperio ha crecido exponencialmente porque sabemos sacarle el mayor partido a este tipo de oportunidades, nunca a cambio de nada, claro está y sabemos que no es grato tener que lidiar con Lady Luxanna, Darius, pero esta vez tú eres el más indicado para esta tarea -Dijo Swain-
- Es una Crownguard, jamás jurará lealtad al imperio -Dijo Darius-
- ¿Qué tan difícil sería extraer la magia de Lady Luxanna? -Preguntó Swain que, ante la negativa de Darius, comenzaba a exasperarse-
- MUY difícil, sin duda, pero no imposible -Respondió el Sin Rostro-
- ¿Cuánto tiempo te llevará hacerlo? -Preguntó Darius-
- Un par de minutos, días, meses tal vez años... El proceso podría causar su muerte y sin contar que faltaría encontrar al recipiente ideal, eso podría llevar décadas -Respondió el Sin Rostro, que claramente se decantaba por la estrategia de Swain-
- ¿Qué hay del mago del Freljord? -Preguntó Swain para no dejar cabos sueltos -
- Mmm... Aunque él es el recipiente perfecto, sería como buscar una aguja en un pajar, además, no parece ser alguien muy afín al Imperio -Respondió el sin rostro. Esta última respuesta terminó por zanjar el punto de Swain: era más probable cumplir la misión de Darius que la del enmascarado-
Darius caminó hacia la salida del lugar mientras sus dos compinches hablaban (Sabía a donde llevaba esa conversación; ya estaba jodido) y al abrir la puerta lo detuvo un momento la voz de Swain.
- ¿Contamos contigo, Darius? -Preguntó-
- ¿A caso tengo elección? -Respondió con enfado y abandonó el lugar, cerrando con fuerza la puerta tras de sí-
- Debo admitir que me sorprende la actitud de la Mano -Comentó el Sin rostro-
- Si hay algo que Darius detesta es a los quejumbrosos y a los nobles pero no tanto como a los demacianos, por eso no me sorprende que se haya mostrado renuente a tomar esta responsabilidad - Dijo Swain-
- Claro, será difícil lidiar con la encarnación de todo lo que más odia en una persona, jajajaja -Rio el Sin rostro-
- Definitivamente ni la invasión del Freljord presentó semejante reto para Darius -Siguió Swain, riendo-
- Ya yendo al grano ¿Tenemos un trato, no? -Preguntó el Sin rostro después de dejar de reír súbitamente-
- Solo en caso de que nuestro plan falle -Respondió Swain-
- No puedes ser tan ingenuo ¿Realmente crees que una Crownguard va a cambiar de bando?
- No tengo duda. Hemos conseguido lealtades impensables en el pasado, no veo por qué no podamos con una Crownguard.
- Sí, claro -Dijo riendo el enmascarado mientras salía del lugar-
Justo cuando el Sin rostro cerró la puerta, entró Beatriz y Swain le ofreció su brazo como percha, el cual inmediatamente aceptó. Swain la observó y notó leves quemaduras en sus plumas, entonces supo algo sobre la demaciana que sus dos compinches no sabían y que decidió guardar en secreto, por lo pronto.
Una ráfaga de viento fresco se llevó la capucha que el esbirro noxiano había puesto en mi cabeza, desordenando mi cabello y secando mis lágrimas a su paso, fue entonces que observé con asombro que el distrito que alojaba a la clase alta noxiana estaba compuesto de lujosas residencias y calles anchas por donde se les veía transitar a oficiales de alto rango montados a lomos de enormes reptiles o bien en carruajes que andaban, literalmente, por arte de magia. La capucha golpeó el hombro del soldado y éste, alarmado, volteó rápidamente y miró la capucha acarreada por el viento hasta que se perdió en el techo de una de las enormes residencias, pensé que haría un esfuerzo por atraparla pero solo se encogió de hombros y siguió su camino, tirando de la cadena a la cual iban sujetados los grilletes que más temprano había colocado alrededor de mis muñecas, antes de sacarme de mi celda.
Conforme fuimos avanzando por las calles, noté que el esbirro noxiano no era cualquier soldado porque lo reconocieron varias personas de aspecto elegante que le saludaron con respeto al pasarnos por un lado. Cuando al fin llegamos a nuestro destino - Una residencia que, como las demás, poseía una arquitectura sencilla pero elegante y de notables mayores dimensiones que provocaban inferir a cualquiera que posase sus ojos en ella, que su propietario pertenecía a rango muy superior - dos hombres abrieron una de las pesadas puertas de acero que resguardaban el lugar, revelando un hermoso jardín detrás que me hizo recordar los jardines del Palacio Real de Demacia.
Una mujer joven salió a nuestro encuentro -Más bien, a recibir al esbirro que me llevaba prisionera- y éste removió su casco, revelando una larga trenza de cabello dorado y un rostro joven y agraciado; no parecía noxiano y tampoco la muchacha.
- Allen, lo estábamos esperando ¿A quién nos ha traído? -Preguntó la muchacha con dejo de coquetería y que, a pesar de la frescura del clima, estaba ruborizada-
- No es nadie importante -Respondió él mirándome de reojo- El general ha ordenado que la traiga aquí, que Mhira sabría qué hacer con ella.
- ¡Si, si, ella ya tiene planeado dónde pondrá a la nueva pero eso no es lo importante! -Dijo la muchacha al mismo tiempo que entrelazaba su brazo con el brazo del ahora no tan esbirro para guiarlo- Supuse que, como ya es pasado medio día, debía tener hambre y le he preparado el pastel de carne que tanto le gusta...
- ¿Y por qué querría comer la porquería que cocinaste? - Preguntó Allen con frialdad al mismo tiempo que le retiraba su brazo-
La muchacha se llevó las manos a la boca, sus ojos se llenaron de lágrimas, se dio media vuelta y se echó a correr de vuelta por donde vino. Allen se limitó a emitir solo un resoplido de fastidio.
- No tenías que ser tan cruel -Le dije-
Él no respondió, solo tiró de la cadena cuando echó a andar hacia la entrada principal de la residencia cuya enorme puerta era de madera oscura en la que la cresta noxiana había sido tallada hasta el mínimo detalle y que había sido pulida para concederle un acabado brillante. Una vez dentro, una mujer madura, uniformada y de aspecto prolijo nos recibió.
- Señor Allen, veo que ha traído a la prisionera y en una sola pieza -Dijo sorprendida-
- Lady Crownguard se comportó a la altura, por eso está ilesa -Respondió Allen-
- No puede decir lo mismo de Illia ¿Verdad? -Comentó la mujer en alusión a lo que sucedió con la joven de hace un rato pero él no se inmutó- Retira los grilletes de Lady Crownguard, por favor.
Allen se acercó a mí, me tomó de la barbilla y me obligó a mirarlo fijamente.
- Si se te ocurre hacer algo estúpido como tratar de escapar te rompo esta cara bonita que tienes ¿Entiendes? -Dijo alegremente y con dulzura, frunciendo el ceño cuando no escucho mi respuesta después de un momento- ¿Entiendes? -Volvió a preguntar con tono serio esta vez y apretando mi barbilla-
- Si... -Respondí y el me quitó los grilletes y los dejó caer al piso junto con la cadena - Este tipo no me daba buena espina, será mejor que no lo provoque -Me dije mientras sobaba mis muñecas-
- Acompáñenme, por favor, seguro querrán algo de comer -Dijo Mhira-
- En absoluto -Respondí-
- Camina, demaciana, vas a comer tengas hambre o no -Dijo él mientras me empujaba hacia enfrente, obligándome a caminar tras de Mhira-
En contraste con su exterior sencillo, el interior de la residencia del General estaba opulentamente decorado; El piso era de lozas de mármol blanco y negro; el techo era alto con frescos de escenas de batallas que muy probablemente sucedieron durante las conquistas del Imperio de Noxus; había ventanales del lado derecho y espejos enormes del lado izquierdo, en cuyo reflejo, se duplicaban los candelabros y los ventanales y que provocaban la sensación de que el salón era más grande de lo que en realidad era; y para rematar, unas escaleras de exquisita manufactura que llevaban al segundo piso que, cuando las subimos, paré mis pasos un momento ante la enorme e imponente pintura del General que nos miraba desde el fondo del comedor al que recién habíamos entrado. Después, al ver el resto del lugar, concluiría que tanto lujo y opulencia eran incluso mayores que las del Palacio real de Demacia.
Mhira indicó que nos sentáramos a la mesa cuando y, para mi sorpresa, Allen jaló una silla para que me sentara y, luego de acomodarla, se sentó a mi lado izquierdo.
- Señor Allen... -Lo llamé y él me miró de reojo- ¿Usted sabe qué harán conmigo? ¿En qué forma le serviré al General? -Pregunté-
- No sé - Respondió -
De nuevo el recuerdo de mi familia y el arrepentimiento empezaron a invadir mis pensamientos y lágrimas pesadas rodaron por mis mejillas. Empecé a sollozar cuando en mi mente lo llamaba desconsolada, rogando por que viniera a rescatarme.
- Oye, tuviste suerte -Dijo mientras me daba un pañuelo-
- ¿Suerte? ¿Ser obligada a servir a un noxiano se llama suerte?
Allen rodó sus ojos y se mantuvo en silencio cuando volví a sollozar, supongo que consideró que dijera lo que dijera, nada podría consolarme.
Demacia, minutos después del escape de Lux...
- Tía ¿Qué vamos a hacer? -Preguntó Garen con preocupación mientras observaba el desastre en la habitación de Lux-
- Ven, ayúdame a eliminar la evidencia, los cazadores de magos no tardarán mucho en llegar aquí -Dijo Tianna-
Ambos tía y sobrino se dispusieron a recoger todos los libros, dibujos, apuntes, ingredientes y todo lo que estuviera relacionado con la magia regados por la habitación. Lo que sea que hizo Lux había emitido una luz que casi toda Demacia pudo ver y había dejado su habitación con el aspecto de un campo de batalla. Pronto aparecieron los señores Crownguard en el lugar para averiguar qué sucedió.
- ¿Dónde está Luxanna? -Preguntó Lady Crownguard-
- No es hora de preguntar dónde está esa desconsiderada, tenemos que eliminar toda la evidencia de sus estupideces antes de que lleguen los cazadores de magos -Respondió Tianna- ¿Nos van a ayudar o se van quedar ahí parados sin hacer nada?
Cuando todos los Crownguard terminaron de reunir y eliminar la evidencia, Tianna les indicó qué debían decir en caso de que los cazadores de magos los interrogaran y ordenó a los sirvientes guardar silencio.
- ¡Han secuestrado a mi hija! ¡Ayúdennos por favor! -Exclamó desconsolada Lady Crownguard entre sollozos cuando un grupo de 10 cazadores de magos entraron a la mansión Crownguard-
- No se preocupe, Lady Crownguard, por eso estamos aquí, para ayudarles -Respondió la líder del grupo- Por favor, cuénteme todos los detalles mientras mis compañeros buscan pistas.
- ¿Podrían indicarnos dónde ocurrió el siniestro? -Preguntó una de los cazadores-
- En la habitación de mi sobrina -Respondió Tianna- Tú, niña, guíalos a la habitación de Luxanna -Le ordenó a una jóven criada-
-Dioses, por favor protéjannos- rogó Tianna en su mente mientras veía a los cazadores alejarse detrás de la joven criada. Solo le quedaba soportar la espera y la incertidumbre.
Dos de los cazadores siguieron a la criada a la habitación de Lux y, conforme se acercaban al lugar, podían sentir cómo emanaba una magia muy poderosa del lugar. Una vez se retiró la criada, entraron a la habitación para buscar alguna pista que pudiera haber dejado el perpetrador.
- No parece que la puerta de la habitación haya sido forzada - Observó Azina, una jóven cazadora de magos con un talento inigualable para ver y sentir la magia -
- No - Respondió Arno, el cazador de magos veterano a quien acompañaba-
Azina observó asombrada la habitación desordenada, descubriendo que estaba impregnada de luz por todas partes: sábanas, sillas, diván, ropa... todo.
- Señor, todo está contaminado con magia.
Arno no podía ver lo mismo que Azina pero podía sentir la magia con intensidad.
- Si, la magia es muy intensa aquí y no se siente como cualquier tipo de magia -Comentó-
- Es como si grandes grupos de estrellas estuvieran adheridas a casi todos los objetos de esta habitación. Todo brilla -Dijo Azina-
- Es magia muy inusual, nunca había sentido algo así -Dijo abrumado por la enorme cantidad de magia en el lugar, su magnitud y su rareza-
- Señor, hay rastros de magia que tienen años de antigüedad y hasta hay varias conexiones con las líneas Ley... Tal vez... No, estoy segura de que Lady Luxanna Crownguard es un mago.
- Es probable pero no diremos nada a nadie ¿Está claro?
- Deben saberlo, no podemos callar, Arno.
- Estoy seguro de que, en dado caso de que efectivamente Lady Luxanna sea una hechicera, ellos ya lo saben desde hace años, Azina.
- Y si sabían, entonces han traicionado a Demacia y serán juzgados.
- Desearpía que fuera así de fácil pero es la Casa Crownguard y es muy probable que hasta nuestros superiores tengan conocimiento de esto.
- No podemos dejar que un mago tan poderoso ande suelto, Arno.
- Escucha, seremos cautos y vamos a guardar silencio al menos por ahora. Los tentáculos de Tianna Crownguard están por todos lados, la división de cazadores de magos está bajo su control. Diremos que Sylas de Dregbourne entró por la fuerza y se llevó a Lady Luxanna porque encontramos rastros de su magia.
- Pero...
- ¡Sin evidencia no podremos acusar a nadie, Azina! ¿¡Quieres que te acusen por un delito que no cometiste y terminar en el patíbulo!? - Dijo Arno en voz baja pero lo suficientemente estruendosa y llena de autoridad para Azina-
- No es justo ¿Vamos a dejar que se salgan con la suya solo porque son nobles? -Se quejó Azina-
- Azina, así funciona este mundo y tienes que aprender a ser cauta, discreta y, sobre todo, prudente ¿Tienes conexiones que puedan servirte de escudo ante Lady Tianna Crownguard?
- No
- Estonces obedece mi consejo y guarda silencio, por ahora.
- Está bien... -Prometió por fin Azina y Arno suspiró aliviado-
Ambos cazadores volvieron al gran salón donde se encontraban todos reunidos, tan pronto entraron al lugar, cesaron las conversaciones y voltearon a mirarlos, expectantes por conocer sus hallazgos. Los señores Crownguard apretaron su abrazo, Tianna apretó los puños y Garen los dientes.
Una vez los cazadores de magos confirmaron que un mago había entrado a la habitación de Lux y la había secuestrado, y que era muy probable que el perpetrador era Sylas de Dregbourne porque el lugar estaba impregnado con su magia, los Crownguard sintieron un gran alivio y se relajaron. La posición de la familia Crownguard estaba a salvo... por ahora.
Después de este suceso que casi provocaba la caída de la Casa Crownguard, Tianna concluyó que Lux debía ser eliminada y de eso se encargaría una vez estuviera de vuelta.
Sobre la apariencia de los personajes:
La apariencia de algunos de los personajes originales de LoL no son exactamente como en el juego:
Darius es muy viejo en el juego como para ser la pareja de Lux, por lo que él en esta historia tiene una edad de 27 años. A diferencia del juego, tiene rasgos faciales atractivos (barbilla semi partida, rostro cuadrado y nariz perfilada) y sus ojos son de color verde esmeralda; su cuerpo es de complexion mediana y de musculos bien desarrollados y definidos; casi no tiene vello facial y corporal y su vello facial es tan escaso e irregular que prefiere andar siempre bien afeitado; su piel es de tono medio y es evidente que ha sido maltratada por el sol; y, por ultimo, su altura es de 1.96m.
Lux es una mujer de 21 años, su cabello no es dorado como en el juego sino de un color entre dorado y plateado (dependiendo de la intensidad de luz que en este incida) largo hasta su espalda baja y apariencia sedosa. Su rostro tiene forma de diamante, ojos grandes de color azul claro, cejas pobladas, nariz pequeña y respingada y sus labios son de tamaño mediano, el superior es ligeramente más largo y ancho que el inferior y el arco de cupido está bien definido, su belleza es casi élfica y atrae inmediatamente la atención de tanto hombres como mujeres por igual; su piel es clara y sin imperfecciones, un rasgo muy propio de una mujer noble; su cuerpo es de complexión delgada pero bien proporcionado a excepción de sus caderas que, a su vez, acentúan las curvas de su delgada cintura; y su estatura es de 1.76m.
