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Los Personajes de "Ranma ½ son propiedad de Rumiko Takahashi"

Después de ti, después de todo

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Capitulo (9) parte 1

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El dolor de una partida

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POVS Akane

Tome fuertemente la mano de Muosse, y camine a su lado y salude cortésmente ignorando quien era y demostrando que era uno más a mi alrededor, por fuera pudiera parecer como si no me afectara, pero por dentro era todo lo contrario, me sentía frágil, nerviosa y como en mucho tiempo no me sentía, insegura. sentía su mirada en la espalda, literalmente sentía que recorría cada parte de mí. por lo que pude ver no esperaba toparse conmigo, como pude caminé con paso firme y seguro, sentí como Mousse también me apretaba la mano, siendo consciente todo al entrar al Dojo.

-Tranquila, no ha pasado nada. - dijo en voz muy baja y muy cerca de mí. volteé ligeramente el rostro y de reojo pude ver que la puerta se cerraba por fuera, él ya se había salido.

exhale disimuladamente, no quería que sintiera que la presencia de Ranma me afectaba no debía mostrar sentirme débil ante él, quería darle esa seguridad que tanto me había brindado, así que le sonríe tiernamente y bese su mejilla.

-Así es, no ha pasado nada...- note de nuevo las miradas de todos los presentes, cada par de ojos me miraban abiertos y callaban sus conversaciones solo para vernos pasar, fue el tan abrupto y notorio el silencio que mi hermana que estaba con Kuno bebiendo algo dejo de hacerlo para poner su vista a la entrada, donde todo mundo miraba.

-Aka..Akane... ¡Akane estas aquí!- sus ojos súbitamente se llenaron de lágrimas al igual que los míos y trague con dificultad, paso el vaso que tenía en sus mano a Kuno para poder correr a mi abrazarme. yo hice lo mismo con Mousse, solté su mano para recibirla a ella en medio de lágrimas y palabras ahogadas por el llanto y la tristeza.

puso sus manos en mis rostros examinado cada centímetro de él, nos miramos a los ojos y pude ver la tristeza que la embargaba por dentro.

-Hermanita...siento de verdad que estés aquí para algo como esto... para despidiéndonos de papa...- volvió a tragar ese amigo nudo que se había hecho en la garganta, pero me tan difícil que no pude hacerlo y la abrase aún más, me quebré, me quebré en mil pedacitos y mis piernas no tenían ese soporte para que pudiera seguir de pie.

-Nabiki..yo..- sorbí con fuerza para poder decirle algo, decirle que todo saldría bien, pera tan difícil que el aire faltaba.

-shhh...lose y entiendo, tenemos que ser fuertes, en este momento Kasumí nos necesita, no caigas tú también, ¿ok? no podría soportarlo- acepte y limpio mis lagrimas para de nuevo abrazarme, a pesar de traer tacones altos mi rostro llegaba a su pecho, Nabiki era bastante más alta que yo y en la forma que abrazaba era como si una madre abrazaba a su hija.

-¿Akane?...¿eres tú?- escuche la voz Kasumi y Nabiki y yo nos separamos. El aire se me fue de golpe al verla ahí parada con un pequeño cofre en las manos de una caoba brillante, eran las cenizas de papa.

Mire a Nabiki sin entender, se suponía que esperarían hasta que llegara.

Nabiki me miro apenada y bajo la mirada, en ese momento me entro una molestia, yo quería verlo, ver su rostro una vez más, poder despedirme de él, ¿es que era difícil de entender?

Nabiki se acercó a mí y me tomo de las manos.

-Akane tuvimos que hacerlo... compréndelo por favor- mire el rostro de kasumi y el de tofu, Kasumi miraba la pequeña caja en sus manos y Tofu afirmaba en silencio las palabras de Nabiki.

las lágrimas volvieron a salir de mis ojos y las limpie con el dorso de la mano, me acerque a kasumi y la abrase.

-Perdona que me haya portado de esta manera, perdón...- sentí como alguien por detrás también me abrazaba, era Nabiki.

-No te preocupes, ya todo está mejor ahora. -

-Akane, me alegra que estés aquí para despedir a papa- dijo kasumi con una pequeña sonrisa. - vamos, tenemos que poner a papa en el altar. -

asentimos en medio de lágrimas, y nos colocamos a lado de kasumi apóyanos en ella y ella en nosotros. coloco la urna sobre el altar y encendimos algunos inciensos y nos quedamos de pie mirando la fotografía por unos momentos.

-Ahora él está con mama...puedo sentir lo feliz que esta al estar junto a ella- comento kasumi con una tierna sonrisa. - También nosotras debemos estarlo, aunque nos duela el no verlo más.

Tenía mi cabeza recargada al hombro de kasumi, la levante para verla, y pude ver una profunda tristeza en sus pupilas, pero aun así tenía una sonrisa en su cara, la palidez de su piel y las ojeras debajo de sus ojos eran muy marcadas y por un momento sentí miedo de perderla a ella también, recordé las palabras de Nabiki, ella tenía razón no deberíamos caer, teníamos que ser fuertes y salir adelante demostrar en todo lo alto lo orgullosas que estábamos de ser una Tendo.

El sonido de una pequeña campana hiso que saliera de mis pensamientos, detrás de nosotras estaba la tía Nodoka con un par de monjes vestidos de túnicas en color oscuro, tenían en manos rosarios y algunos incensios, cada uno se colocó en un extremo y se inclinaron ante el altar para mostrar respeto.

Nos sentamos con nuestras respectivas parejas, kasumi con tofu a mi derecha, Nabiki y kuno a mi izquierda y yo en medio con Mousse, cuando estaba por tomar ha ciento note que toda la estancia ya estaba repleta de personas, a tres hileras detrás de mi estaban Rioga y a su lado estaban Akary y Ukyo.

Rioga levanto un poco su mano y la movió muy poco saludando. al principio me costó un poco reconocerlo su cabello era más largo ya no usaba aquella típica bandana amarilla en su cabeza. la tía Nodoka y el tío estaban sentados a lado de Tofu en primera fila como nosotros, no había tenido oportunidad de saludar a mi tío, pero pude ver lo mal que estaba; decaído, ojeroso, la barba crecida y muy demacrado. y al final en una esquina recargado en la pared, estaba el. de brazos cruzados visiblemente molesto y con la mandíbula marcada, me miraba a distancia, sentí un poco de nervios y me senté de inmediato.

-¿Te encuentras bien?- me pregunto Mousse tomando mi mano y besando el dorso.

-Sí...si estoy bien...- una pequeña lagrima salió de ojo derecho y el delicadamente la borro. - gracias... por estar aquí.

me recargue mi cabeza a su hombro no sin antes echar una última ojeada al final de los asientos. a pesar de la distancia era algo retirada pude ver como respiraba intensamente ya que sus aletas nasales se expandían y se contraían notablemente y su mirada era oscura como la noche, ¿por qué sería su molestia? ¿se sentía obligado estar ahí? preferí ignóralo, había muchas más cosas importantes en que ocupar mi mente. recargué mi cabeza en el hombro de mousse y cerré mis ojos oliendo el perfume de su saco. Necesitaba sentirme en paz, y en ese momento el solo podía dármela.

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Después de la ceremonia poco a poco las personas comenzaron a retirarse, como el día era frio, el Servio que había contratado Nabiki repartía te caliente de diferentes sabores, café y alguno que otro bocadillo y galletas, mientras se terminaba de montar las mesas donde los familiares y amigos más cercano compartirían la comida favorita de mi padre pude saludar a mi amigos de la preparatoria, Sayuri tenía una año comprometida con chico de origen coreano, se habían conocido una noche cuando Sayuri por ir distraída esta lo golpeo con el auto lastimándolo de un pie, Sayuri al sentirse muy culpable esta lo cuido y pago todos los gastos del chico hasta que el amor gano y después de dos años de noviazgo se comprometieron, su boda seria la siguiente primavera. Yuka también había encontrado su alma gemela y tenían una pequeña niña de dos años de nombre Norii, su esposo tenía una pequeña constructora, que gracias al rápido crecimiento de zonas rurales su empresa iba creciendo, dándola la estabilidad y crecimiento. me sentía feliz por ellas y el rumbo que sus vidas llevaban ahora, prometimos en unos días mas reunirnos las tres para recordar viejos tiempos y pasar una tarde de chicas lejos de los novios y esposos. minutos de pues me despedía de ellos, mire a mi alrededor encontrando que todos se disponían a ir a la carpa techada donde servirían la comida. Me fije en la hora en mi reloj de pulsera y pasaban de las diez, mi hambrienta hija no tardaba en hacer acto de presencia pidiendo comida así que camine a la casa y entre al recibidor. era tan extraño estar de nuevo ahí que la sentía ajena, todo era diferente, el tatami había sido reemplazado y todo el suelo era de madera pulida de un dorado claro, las paredes eran de material con acabados de yeso liso de una crema cálida, había con juntos de cuadros de paisajes y algunas fotografías en blanco y negro. me pare enfrente de ellas para verlas mejor, eran de cuando papa era joven, en otra estaba mama y papa en un bajo un árbol de sakuras en un matzuri. no pude evitar sonreír, toque la holografía y desee tenerlas en casa. Quisa haga copias y las pueda llevar a casa en california.

Camine por el pasillo explorando la que antes era mi Hogar, el comedor seguía siendo igual como cuando me marche, si había algunos detalles nuevos, pero seguía siendo la misma estancia acogedora y agradable. pero lo que me preocupaba ahora era el hecho de que mi pequeña no estaba por ninguna parte.

se supone que estaba jugando con los peces en el estanque junto con los gemelos y claramente no estaban ahí, ya que las puertas corredizas estaban cerradas, caminé a la cocina encontré una total y remodelada cocina, en tonos en blanco y crema también. caminé al baño y nada, comencé a asustarme, la habitación de papa estaba cerrada así que no pudieron a ver entrado ahí, la antigua habitación del maestro y nada. solo quedaba la planta alta. llegue al pie de las escaleras y miles de recuerdos regresaron a mi mente.

dudé en subir por un momento, pero al escuchar las risas niños arriba me decidí hacerlo, cuál fue mi sorpresa que al llegar a la planta alta las voces y risas provenían de la habitación que antes Ranma compartía con su padre.

me sentí aliviada al escucharla reír junto a sus primos, ella tenía muchas ganas de conocerlos y ahora que los conocía estaba feliz que la aceptaran.

-…Así que te llamas Mia...muy bonito nombre, mi nombre Ranma y soy un viejo amigo de la familia- tome la manija de la puerta para deslizarla y mi corazón se detuvo, ¿era su voz? ¿no estaba soñando verdad? Ahora si era presa del pánico y un nervio atroz. ¿Qué haría ahora? no podía entrar a la habitación, así como así, la decidía no me dejaba razonar, talvez debería regresar después...y esperar hasta que Mia bajara por si sola por algo de comer.

camine unos dos pasos para bajar las escaleras, pero el deber de madre pudo más y me hiso regresar, ¡maldición! camine en el pasillo pensando cómo llegar y presentarme.

¿Cómo debería ser? distante y cortes como hace unas horas o cortes y amigable sin ningún tipo ápice de rencor ¡Danm it! maldije de nuevo, Conte hasta diez y respire profundamente, aclaremos puntos me dije.

- no hay por qué estar nerviosa o paniqueada o inquietada ¿verdad? al fin de cuentas el... ya no es nada en mi vida ¿verdad?,-

me volvía a preguntar tratando de convencerme, suspire resignada así que dejaría que pasara lo que tuviera que pasar, así que… a mal tiempo buena cara, no tenía que por que armar tanto drama. de nuevo tome la manija de madera en la puerta que antes era de papel y bambú y la corrí.

Si... ahí estaba el, en un extremo de la habitación que ahora se me hacía pequeña por tanto niño, medio recostado con un comander de videojuego en las manos. ¿Qué podía decir? tenía casi ochos años de no verlo y aun me ponía nerviosa, todo en él había cambiado, pero a la vez era todo igual, el mismo porte confianzudo y seguro de sí, con aquella típica sonrisa burlona y galante que más de una ocasión me robo el aliento, sabía muy bien el efecto que causaba en las mujeres y el muy maldito lo disfrutaba, por un momento me sentí con 16 otra vez y no por sentirme enamorada como una colegiala, sino porque recordé todos los sin sabores que me hiso pasar. Todos los presentes fijaron su vista en mí.

-¡Mama! -Grito Mia emocionada-¡qué bueno que llegaste! ...-

-¡Tía Akane! - chillaron los gemelos también al verme, se pusieron de pie como un resorte y se echaron los tres abrasarme, aquel tonto miedo y nerviosismo se fue como el agua al tenerlos cerca, mi mente se despejo y me dispuse a prestar mi atención completa a los tres niños que me abrazaban con mucho fervor.

-¡No podemos creer que estés aquí! - dijo Nitan- ¿verdad hermana? -Nitan era un lindo niño muy parecido a Tofu solo que su cabello era más oscuro.

-Así es hermano...estamos felices que estén aquí con nosotros, aunque... sea para despedir al abuelo- unas pequeñas lagrimas corrieron por las mejillas de Inna, pero están fue secada al instante- yo sé que el abuelo está feliz con la abuela y el maestro.

Sonreí enternecida con sus palabras que me incliné un poco y acaricia su mejilla.

-Tienes toda la razón hermana... Estamos muy contentos de que estés aquí junto con nuestra pequeña prima- mi corazón se llenó de amor a tales palabras, Mía sonreía fascinada al tener esas muestras de afecto por parte de otro familiar que no fuera su padre o nuestros amigos.

-¡Y mira mama! -y Mia señaló al otro niño que estaba a un extremo de la habitación, por su gran parecido a el pude imagina que era aquel bebé con el que se presentó XIampu casi 8 años atrás.

De piel blanca, cabello negro, nariz afilada y el mismo color de ojos solo que estos eran más rasgados, rasgo que heredó de su madre por su puesto.

-¡El es mi nuevo amigo! - fije mi atención a aquel niño que se ponía de pie y bajaba la mirada apenado, sonríe un poco al notar un poco de rubor en sus mejillas, y por último puse mi ojos en la persona ahí lado de él, su padre.

Se incorporó del suelo acomodando su camisa mal arreglada al estar recostado en el suelo ahí pude aprecias lo alto que era y las dimensiones de su cuerpo, metió sus manos a los bolsillos del pantalón y dándome una mirada intensa que podía lograr atravesarme por completo, mirada que sólo un adulto podía entender y descifrar.

-Hola Akane... - pronunció mi nombre con cierto tono que no pude describir. En cambio, yo solo conteste.

-Ranma... - le sostuve la Miranda por unos segundos dándole entender que no me afectaba su presencia aun que si me incomodaba- cariño… me decías que tienes un nuevo amigo... - hablé aun con la miraba puesta en el para al final fijarla en ella.

-¡Si mamá!... Pero creo que es un poco tímido - dijo en voz baja.

- Hijo... No seas descortés y saluda - el Podre niño miro a su padre molesto al ser presionado para que se presentará, esto hizo que el resto de los niños rieran incluyendo a mi hija. Ranma sacó Una mano del bolsillo y lo tomó del hombro haciendo lo avanzar unos dos pasos al frente.

Al estar más cerca de mí este me miró apenado y un fuerte sonrojo cubrió la mitad de su cara, Sonreí aún más ante tan linda situación.

-Yoo...yo..me-mee llamo... - quise terminar con el martirio de aquel niño y Camine dos más pasos más para quedar enfrente a él a una corta distancia, me miró aún más Nervioso y hasta note como pasaba saliva con dificultad.

-Tu nombre es Liang ¿verdad? - pregunte y el asintió sorprendido de que supiera su nombre - mucho gusto Liang, me llamo akane y soy la mamá de mía y tía de los gemelos, mucho gusto. -

El niño quedo mudo por unos segundos y miró a su alrededor, los gemelos se contenían la risa, mi hija estaba feliz de tener un nuevo amigo con quien Jugar y Ranma… estaba serio, su semblante había cambiado.

El pequeño Liang reaccionó y se inclinó apresurado.

-Mucho justo...-

-!¿Quién lo diría?! ¡el pequeño Saotome sonrojado! - se burló Nitan.

-Bueno niños, creo que hora ir a comer... La comida está siendo servida abajo... - antes las palabras comida, todos gritaron emocionados clamando por ser alimentados, salieron tan rápido que me quede sola con cierta compañía. Una alerta sonó en mi mente, tenía que obedecerla antes que pasara algo que no quisiera.

-Akane yo.. - antes de que terminará esa oración me di vuelta saliendo, tratando de dar el alcance a los niños. baje las escaleras a paso rápido y llegue al recibidor para ponerme los tacones, mire hacia arriba y el estaba por bajar cuando la Puerta de madera se abrió.

La figura alta de Mousse enfundada en su traje oscuro y camisa blanca bloqueo la entrada. Mi sentí tan aliviada que no disimule en soltar el aire.

-¡Hey cariño! Te estaba buscando para comer... Creo que la princesa no se sentará en nuestra mesa, salió corriendo con los niños... ¿Esos eran tus sobrinos verdad? - pregunto ignorado quién estaba escaleras arriba.

-Eh.. ¡Si! son ellos... - me coloqué el último tacón y quedé notablemente más alta, noto mi nerviosismo y puso sus manos en cada lado de mis mejillas en un cálido tacto y se acercó a mi cerrando el espacio entre nosotros.

-¿Te encuentras bien?...- asentí con la cabeza poniendo mis manos sobre las suyas, quería salir de ahí lo antes posible ya que Sentía su mirada penetrante a mis cosillas.

-Ahora estoy mejor- dije apresurada-... El estar con mi Hermanas ayudo mucho - sonrió y beso mi frente y yo trague nerviosa. el fuerte sonido de las pisadas bajando las escaleras lo distrajo haciendo que se fijarán en ellas.

No quise mirarlo a él, a Ranma. Observe la reacción de Mousse al verlo muy cerca de mí y pues... A solas.

- Saotome… ¿cuánto tiempo? - saludo con la misma sonrisa que segundos antes me Había regalado.

-Mousse. - pero en cambio la voz de él Sombría y forzada.

-Fue un placer saludarte Ranma... Si nos disculpas estamos algo hambrientos... Vamos linda- se despido con una mano y con la otra me tomo de la cintura y me llevo hacia afuera, Lo escuché reír levemente y seguimos caminando.

-¿Por qué ríes?... - pregunte sin entender.

-Por nada Cariño... por nada- aunque sabía que mentía, no insistí mucho. ya imaginaba el motivo de esa risilla suya.

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