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Los Personajes de "Ranma ½ son propiedad de Rumiko Takahashi"

Después de ti, después de todo

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Capitulo (14)

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Emociones

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POVS Ranma

Toda mi concentración estaba puesta en el saco de arena frente a mí, estaba tan jodidamente cabreado, que solo quería sacar toda la frustración acumulada en mi cuerpo golpeando brutalmente algo, el problema era que ya tenía más de dos horas sacudiendo con fuerza aquel objeto y no obtenía ningún tipo de mejora.

Golpeaba con insistencia y fuerza bruta el centro del saco, teniendo en mente un sinfín de enemigos rondando en mi cabeza, entre todos aquellos rostros estaba la cara de Mousse, quería borrarle la estúpida sonrisa radiante del rostro con mis puños, deseaba tanto romperle la cara, tenía tanta ira estancada por años, que los golpes y patadas hacia aquel saco no mermaban mi malestar.

-Terminaras lastimándote hijo – escuche una voz bastante conocida tras de mí, era mi padre quien se presentaba después de un fin de semana duro para él. Me detuve dándole un rápido vistazo, estaba parado a unos cinco metros de distancia de mí, vestía formal de color negro con sus manos dentro de los bolsillos, había dejado atrás aquel descontinuado Gi de entrenamiento, giré de nuevo mi rostro hacia mi objetivo, una vez puestos mis ojos en el saco continúe con mi labor de acabar con la imagen mental de Mousse en el -¿Por qué estas molesto? – me preguntó posándose al alcance de mi vista, buscando mi contacto visual.

-Siempre estoy molesto –hable dejando de golpear y secando el sudor de mi frente con una pequeña toalla que tenía en un banco cercano – solo que ahora lo estoy mucho más…-

-Lo puedo ver, todos lo podemos ver, pero no es sano… tienes que hacer algo al respecto –

-Así… ¿Cómo qué? –Pregunté desafiante, encarándolo, pero no dijo nada, abrí los brazos esperando su respuesta, haciendo lo más obvio que podía mi malestar, al no tener respuesta decidí continuar con lo que hacía – es muy fácil para ustedes decir "Ranma has esto, Ranma has lo otro" y la verdad ya estoy cansado que me sigan tratando como cuando tenía dieciséis…-

-Entonces no te comportes como uno de dieciséis hijo…-

-Quisiera tener dieciséis… así me evitaría muchos problemas que han destruido y amargado la existencia –

-Entiendo… ¿Todo esto es por Akane y el chico pato? – La sola mención de ellos en una oración me puso aún más enojado de lo que me encontraba, apreté la mandíbula para evitar decirle alguna barbarie al viejo – es eso….-

-¿A qué viniste papá? ¿A ver cómo está el Dojo o sólo a incomodarme más? Porque si es así será mejor que regreses a casa y me dejes…- dije conteniéndome, inútilmente claro.

-Ranma tenemos que hablar… tu madre esta preocupada por ti, cree que no has tomado nada bien el encuentro que tuviste con ellos –su voz es de pesar en cada palabra –y para serte sincero yo también pienso lo mismo… tal vez no estuve bien estos pasados días, pero todo el tiempo fui consiente de mi alrededor –exhaló para seguir hablando.

- En un principio para mí todo era un mal chiste, verlos interactuar como la familia que son… por un momento creí que era un juego, una venganza sólo para hacerte pagar por…-

-¿Tú crees que es un teatro? ¿Qué es una venganza de ellos dos?... No… no lo creo… -caminé hacia donde estaba recostado el saco de arena, que era aún más pesado y grande que el que ya usaba, lo coloque en el gancho e inicie las ráfagas de golpes teniendo presentes las palabras de mi padre, ¿Sería Akane capas de algo así? Me pregunté temiendo una respuesta, pero anhelándola con todo el corazón.

-No… no estoy diciendo que lo sea… ¿sabes? entiendo como debes sentirte-

-¡NO! Nadie lo sabe… -terminé gritándole y por instinto mi padre retrocedió unos pasos – ¡Nadie sabe lo que es ver a la única persona que amas y amaras en brazos de otro, demostrando a los cuatro vientos lo felices que son! ¡Muero de rabia, de celos, de impotencia al no poder hacer nada...! Nadie tiene una puta idea de lo que siento, ella… ella era mi vida entera –lo último salió de mis labios con una actitud derrotada.

Donde había quedado aquel guerrero al que todos temían, aquel muchacho que nada podía vencerlo, siempre buscando las mejores estrategias, de ese hombre ya no quedaba ni pisca, era un ser sin vida sólo caminando y respirando por inercia, me sentía vacío y era evidente para todos, me senté en una banca junto a la pared agachando la cabeza, con aquella actitud pesimista que pocas veces me gustaba mostrar, pero al tratarse de ella mis barreras caían como plomo en el duro piso.

-Hijo… deberías seguir tu vida, así como Akane continuo con la suya –negué con la cabeza mientras la sostenía con mis manos, eso jamás pasaría, jamás podría vivir con ello, tenía tan clavada esa mujer en el alma, estaba grabada en mi piel a tal grado que ninguna otra ocuparía su lugar, escuchaba las palabras de mi padre y mi mente rememoraba, la cantidad de veces que traté de no pensar en ella, sacarla de mi corazón, pero como sacar al amor de tu vida, ya habían pasado ocho años y yo aún la amaba como el primer día –No seas testarudo… ellos ya tienen una hija juntos, al igual que tu tienes a Liang, lleva una vida sana con Xiampu, no creo que sea tan mala después de todo…-

Gire mi rosto lentamente hacia mi padre, conteniendo la infinita ira que sentí ante sus palabras, aprete tan fuerte los dientes que juraría haberlos oído crujir por la brutalidad de mi acto.

-Tal vez si le das una oportunidad a tu matrimonio puedes…-

-¡Jamás! ¡¿Me escuchas?! ¡Jamás! ¡Mi vida es un maldito infierno por culpa de Xiampu…! la tolero solo por Liang, si no fuera por él, desde hace mucho tiempo yo ni siquiera viviría bajo el mismo techo que esa… - callé ante el improperio que diría, preferí levantarme rápido de donde estaba, quería alejarme de mi padre, para poder controlar las ganas enormes que tenía de írmele encima, podía sentir el aura negativa que me rodeaba, era ya tan habitual en mí, me había convertido en un ser negativo y oscuro, ya no me reconocía a mí mismo.

-No es para que te pongas así hijo, es una simple…- lo interrumpí antes de que hablara algo más.

-Mejor cállate y no vuelvas a decir una estupidez –gracias al cielo mi padre entendió, me sentía mal por haberle gritado de esa manera, pero me sentía tan ofuscado y molesto, que la ira me cegó, sabía que mis actos estaban mal, pero yo ya no buscaba culpables, si no alguien con quien desquitar mi coraje.

Observe como agacho la cabeza decepcionado y negó, en realidad su rostro parecía afligido por mi vulnerable estado, mi humor siempre había sido volátil y voluble, pero desde la llegada de ellos estaba al límite, los únicos momentos en que mi semblante cambiaba, era cuando Liang estaba presente o las pocas veces que llegue a toparme con ella, podía sentir como mis músculos se relajaban, trayéndome paz por unos segundos, me sentía agobiado desesperado por no tener lo que tanto deseaba y amaba a mi lado.

-No eches en saco roto lo que te dije hijo… adiós-

-Adiós papá –no quise voltear a verle preferí seguir con lo mío, percibía el escozor en mis manos, producto de las heridas en mis nudillos, mis piernas y pies ardían por la cantidad de patadas que le daba al saco frente a mí con la figura de Mousse en mi mente.

Escucho que mi móvil suena, ni siquiera me molesto en contestar se perfectamente quien es, toda esa mañana se ha empeñado en hablar conmigo, sé que ella no es la culpable de mi enojo, pero no estoy con ánimos de verla, no me interesa estar con nadie, saturó mi buzón con múltiples mensajes incitándome a vernos, sé que estoy mal, pero Azuki es mi amiga y mi desfogue, en eso se convirtió, siento culpa de ser un patán, pero no quiero verle el día de hoy, ha insistido en tener una cita, una comida, un desayuno… incluso me comentó que fuéramos a ver a Ukyo para mostrarle los planos, lo único que pude contestarle fue que se los enviara por correo, o que si tanto le interesaba fuera ella sola, al fin y al cabo era cuestión de trabajo.

Sigo tratando de sacar mi furia en aquel inerte saco, cuando el maldito móvil vuelve a sonar esta vez la melodía es diferente, volteo a ver la pantalla y la llamada es de Ukyo, suspiro pero contesto.

-Si… – del otro lado de la bocina escucho la estridente voz de mi amiga, más emocionada de lo normal.

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Después de aquella charla telefónica con Ukyo me siento de lo más ansioso, sé que ella jamás se imagina lo que hare, y más porque prometí no interferir, pero no puedo hacerlo… toda aquella platica se enfocó en que Akane y Mousse irían hoy por la noche al restaurante, para charlar amenamente, de verdad es que Ukyo estaba emocionada por la visita de ambo, busco desesperado en mi mente la excusa perfecta para visitarla, sin tener que romper la promesa que le hice, de súbito llega a mi mente los incontables mensajes de Azuki, ella sería el pretexto perfecto para hacer una visita de negocios, sigo parado en medio del Dojo, tratando de poner mi cabeza fría. Busco en mi bandeja de entrada los mensajes de Azuki y contesto de manera amable.

"Hola estoy algo ocupado, pero nos vemos hoy en el restaurante de Ukyo para cenar y mostrarle los planos"

Guardo mi móvil en la maleta, al igual que todos mis utensilios, recojo desesperado las cosas desperdigadas por el piso del Dojo y salgo con rapidez de ahí, me dirijo a casa para saludar a mi madre, de repente un hilillo de buen humor aparece en mi día.

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Esa tarde estuve con mi madre tratando de calmar todas sus inquietudes, ella es una mujer muy prudente, no saco los temas dolorosos a la luz, hablamos de trivialidades, bebimos té, comimos galletas, incluso la ayude con algunos desperfectos de su casa, todo era de lo más normal, aunque yo sabía perfectamente que trataba de decirme algo, lo veía en sus ojos, su mirada me escudriñaba trataba de ver a través de mí, de mi dolor y mi furia.

-Mama… -le hable mientras nos sentábamos en el comedor de nuevo –Tan mal estoy por no querer renunciar –sus ojos me miran con infinita ternura, comprendiendo perfectamente mis palabras.

-Hijo… me duele verte así, necesitas seguir con tu vida… hacerte a la idea de que Akane ya no está en tu camino, ella le pertenece a otro y…

-Ya no sigas por favor –sus palabras me hacen mucho daño, el escucharlo de ella, me hace ver mi realidad –ella tiene que estar conmigo, es el amor de mi vida-

-¿Y tú eres el amor de ella? No seas egoísta Ranma, ella formo una hermosa familia a lado de Mousse, y tú formaste una familia con Xiampu, piensa en Liang-

-Créeme que si estoy con ella es por mi hijo-

-Entonces sigue tu vida, atesora solamente sus recuerdos en tu mente, como lo que son recuerdos, pasado, ella ya no pertenece aquí, a parte ella también tiene una hermosa niña fruto de su amor con Mousse-

-Esa preciosa niña debería ser mi hija, y no del estúpido pato, yo debería pasear de la mano de ella, yo debería estar con ellas, cuidar de ellas y no, él… ¿me oíste? No, él- mis lágrimas se agolparon en mis ojos, ya no podía más.

-Ranma no digas eso… piensa el Liang y en tu esposa por Dios, ellos no se merecen esto.

-Liang es lo único rescatable en mi vida, odio a Xiampu… sabes lo peor del caso, es que en mis sueños Liang, Mia y Akane están en mis fantasías como una familia, desde que vi a esa niña, no puedo borrármela de la mente, tiene los ojos y la sonrisa de Akane, cuando habla y sonríe, es como si fuera ella, hace los mismos pucheros que ella –rio entre lágrimas tratando de disimular el dolor.

-Hijo necesitas sanar, dar vuelta a la página y seguir, rescata lo poco que te queda con tu mujer, y olvídate por completo de Akane, es lo más sano-

-Jamás ella es mía, siempre fue mía, y tratare de enamorarla, de hacerla que se fije en mí otra vez, que recuerde lo que fuimos-

Veo la tristeza en los ojos de mi madre, pero no puedo mentirle, eso es lo que deseo, siento como se acerca a mí y me envuelve en sus brazos tratando de confortarme, eso me desploma y sin pensarlo mucho dejo salir aquella frustración, lloro como un niño entre sus brazos.

-¿Por qué mama? ¿Por qué? La amo, la adoro y quiero estar con ella, la amo, ¿me entiendes verdad? –No habla solo estrecha el abrazo y la escucho sollozar -¿Por qué me ocurrió esto a mí? ¿Qué hice mal? Ella debería de estar conmigo, y no con otro.

-Es lamentable pero estas son consecuencias de tus actos, tu les diste lugar a todas esas muchachas que te rondaban, jamás aclaraste las cosas, si desde un principio tu les hubieras marcado su lugar y hubieras respetado tu compromiso, esto no hubiera pasado –me quedo sin habla, ante las palabras de mi madre –yo sé que hablaste con ellas y rompiste el lazo con todas cuando formalizaste con Akane, pero fue muy tarde, el odio y el rencor ya habían crecido mucho en contra de tu prometida, desafortunadamente tu esposa aprovecho esos huecos y se metió en tu cama, para atraparte, supo cómo hacerlo, sabía que Akane no dejaría a Liang sin padre, era obvio que ella se haría a un lado, aprovecho las dudas que ella misma sembró en la mente de Akane, supo usar las debilidades y la falta de seguridad de ella, tu esposa gano.

-Soy un estúpido, un maldito estúpido ¿Qué voy hacer sin ella-

-Ya nada, solo pon en paz tu mente y tu corazón –

-¿Sabes cuál es la razón por la cual no he ido a pelear por ella? –no la dejo contestar y sigo con mi discurso- porque lo único que pienso es en matarlo, quiero matarlo con mis propias manos, sé que no podré contenerme, no solo le romperé la cara, lo hare añicos –siento como mi madre se estremece por mis palabras –y no lo he hecho porque sé que si lo mato ella me odiara, y se alejara a un más, de nuevo lo hago por ella, pues aunque me duela, no quiero que me odie más, de lo que lo hizo, quiero verla feliz... la amo – hablo sin parar de llorar por la rabia y el dolor que ha vivido en mi corazón todo este tiempo.

Seguimos abrazados un buen rato, me sentía tan bien entre sus brazos, necesitaba sacar todas las frustraciones que siempre traté de esconder, así siguieron las horas en casa de mi madre hasta que se llegó el tiempo de mi cita en el restaurante de Ukyo, por suerte no hubo necesidad de ir a mi casa, con mi madre tenía ropa así que decidí tomar un baño y cambiarme en su hogar, salgo con bastante tiempo necesito ser puntual en la cena de esta noche.

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Ya en el restaurante, entro directo al bar, trato de estar atento a las personas que entran a las instalaciones, no quiero beber deseo estar sobrio para ver su llegada y estar al pendiente de sus movimientos, quizá lo que mi padre dijo sea cierto, y si todo esto es una farsa armada por venganza de ambos, les pido a los meseros no me anuncien pues sabía que Ukyo con ayuda de Ryoga me harían sacar del comercio.

Cuarenta minutos después escucho la estridente voz de Ukyo, dándoles la bienvenida a las personas que esperaba.

-¡Akane, Mousse! –le escucho gritar por todo el lugar, mi corazón se cimbra con el solo hecho de escuchar su nombre, siento miedo de verla, siento miedo de girar mi cabeza y ver lo que tanto temor me causa, escucho risas y la curiosidad y la necesidad de verla me están matando, giro mi rostro y lo que veo me deja boquiabierto, su belleza es tan pura, ella no necesita usar vestidos entallados ni escotes prominentes, para saber que posee un cuerpo hermoso, es sofisticada y educada, es hermosa, veo como le sonríe a mi amiga y socia de esa manera, quien no caería rendido a sus pies, puedo ver como algunos meseros cuchichean al verla, admirando su belleza y buscando un ángulo para poder observarla mejor, siento celos y quiero romperles la cara.

Estoy tan concentrado tratando de ver cada detalle de ella que lo que está a mi alrededor no me interesa en lo más mínimo, veo como sostiene una pequeña presentación con Rita la trabajadora de Ukyo, sigo observándola, deleitándome con su belleza cuando soy consciente que una mano tras de sí la guía por el lugar, es Mousse quien la abraza por la cintura pegándola a su cuerpo, siento como los colores me suben a la cabeza, siento calor, quiero ir arrebatársela de los brazos, como cuando tenía dieciséis y corría por los tejados con ella abrazada a mi cuerpo; quería regresar el tiempo y cambiarlo todo.

Es tiempo de beber para poder soportar esto.

-Coñac por favor –pido al chico de la barra, lo bebo de golpe como si de agua se tratase- otro más –mi vaso es rápidamente remplazado por otro igual, veo como se sientan en uno de los mejores lugares, mientras Ukyo les explica algunas cosas, estoy demasiado retirado de ellos como para escuchar, veo como sonríen y hacen los pedidos de comida.

Ukyo va y viene a la mesa pues al ser la anfitriona del lugar es llamada en constantes ocasiones.

Mi celular suena, es un mensaje de mi acompañante el cual dice que ya está afuera, yo solo le escribí "estoy en la barra" pues siento que si me descuido podría perderlos de vista.

En cada ausencia de Ukyo puedo ver como Akane se acerca a él, para acariciarlo, besarlo, veo sus manos bajo el mantel de la mesa y puedo adivinar lo que está tratando de hacer, Mousse está nervioso, ansioso e inquieto, ese juego de parejita me lo sé de memoria, siento mi quijada tensa, mis dientes duelen producto de la ansiedad y el enojo

-Otro coñac – repito la misma acción bebiéndolo de un solo trago –otro más

-Señor Saotome… ¿está seguro? -

-¿No escuchaste bien?, quiero otro.. –el chico se asusta y de inmediato me sirve lo que he pedido antes.

Sigo torturándome con esas escenas, donde deseo con todo mi corazón estar en el lugar de él, Azuki llega hasta donde estoy, pero ni siquiera tengo ganas de saludarla, solo asiento con la cabeza mientras ella toma su lugar a mi lado.

-Vaya veo que tenías ganas de beber –mis ojos no se despegan de mi objetivo –si eso querías hubiéramos ido a un lugar más íntimo –

sigo sin verla, siento mi pecho subir y bajar totalmente desbocado descontrolado por el enojo y los celos.

-No digas tonterías… –no termino de hablar cuando veo como Akane toma del suéter al estúpido pato y lo pega a ella, el muy tarado esta hipnotizado por su rostro, hasta acá es visible su rubor, y su sonrisa embobada por ella, esa fue la gota que derramo el vaso, necesito hacer algo ya… -maldición –me levanto de golpe y veo que Ukyo interrumpe el posible beso de los tortolitos, suspiro aliviado, veo a mi alrededor, sé que estoy dando el espectáculo de mi vida, pero no puedo evitarlo.

Me acerco al bar de nuevo y mi acompañante me observa algo confundida por mi manera de actuar, no dice nada solo me contempla de arriba abajo, pero me importa muy poco, trato de pensar, de mantener mi cabeza fría, pero es imposible.

-Rita –grito algo desesperado y molesto al ver a la chica pasar por un lado del bar.

-Si… señor Saotome-

-Dígale a la señora Kuonji que me urge verla, deseo que este aquí lo más rápido posible-

-Disculpe señor ella esta… -no la dejo terminar pues mi voz exasperada la interrumpe

-¡Exijo verla ahora mismo! –la chica corre entre los comensales asustada y nerviosa por mi orden.

-¡¿Que sucede contigo porque te portaste así?!–habla Azuki mientras me ve, se por su cara que le sorprende mi actitud.

-Tu interés en vernos es por los estúpidos planos no… pues acabemos con esto de una vez… se los muestras y te puedes ir-

-¡¿Qué te pasa?! – me pregunta ya algo molesta, pero no lo puedo evitar, el verlos así me calienta la sangre y los celos me nublan.

-Ppff… no estoy de humor para nadie- ni para ella.

Veo que Rita de acerca a la mesa y le hace una seña a Ukyo mostrándole el lugar donde estoy, Mousse levanta la vista y me observa desafiante, con una estúpida sonrisa en su rostro.

-Maldito malnacido, te voy a quitar esa sonrisa del rostro –mascullo entre dientes, soy consciente de que mi acompañante me escucha, pero el duelo de miradas entre él y yo es mucho más interesante en ese momento.

Mousse intercala miradas entre Akane y yo, sigue hablando con ella mientras él y yo nos destrozamos con la vista, podía sentir nuestras auras crecer en ese momento.

Seguíamos embarcados en esa batalla, él sabía perfectamente que quería triturarlo con la mirada desvanecerlo para siempre.

-¿Pero qué haces aquí Ranchan? – me pregunta estupefacta.

-Hola Ukyo, vine a traerte los planos como acordamos –ellas hablaban mientras yo seguía concentrando todo mi odio en esas miradas.

-Gracias Azuki, lo que pasa es que me sorprendiste, no los esperaba hoy, sabes estoy cenando con unos amigos y a mi amiga le interesa conocerte es hija de Soun Tendo, es la menor de sus hijas ella no vive en el país, y quisiera agradecerte en persona lo bien que acondicionaste el Dojo– Escucho las palabras de mi amiga y me adelanto a contestar

-Sera un placer –empiezo a caminar cuando ella me detiene.

-Tu no estas invitado Ranchan es solo para Azuki, no serán más de diez minutos –

-Claro, vamos Ukyo – Azuki se dirigió junto con Ukyo hacia donde están sentados, sigo vigilando de cerca la situación, no puedo despegar los ojos, veo como amablemente Akane se pone de pie para saludarla, sonrió al ver su hermosa sonrisa dirigida a mi acompañante, ella está de frente a mí y siento como sus ojos me llaman aunque estos ni siquiera me brindan una mirada, está inmersa en la plática, sonríe alegre, mis pasos me llevan hacia ella, soy consciente de lo que hago, sé que estoy mal pero no me importa culpare al alcohol por mis acciones.

No alcanzo a llegar cuando bruscamente Mousse se pone de pie y abraza a Akane por la espalda, el muy imbécil está marcando territorio, siento como la ira recorre mi cuerpo, ya estoy ahí solo me queda tratar de disimular mi intromisión.

-Buenas… - hablo arrastrando la palabra lo más que puedo –Akane, Mousse… -el fastidio es tangible con el solo hecho de nombrar su alias, en ese momento me doy cuenta, cuanto detesto que ambos estén juntos, noto la incomodidad en todos, Akane trata de disimular acomodándose entre los brazos de Mousse como tratándose de sentir protegida, como si yo fuera capaz de hacerle daño, la observo no sé si es por el alcohol pero la veo tan radiante, tan hermosa, que parece la aparición de un ser divino, tan pequeña y con esos rasgos que parece una muñeca.

-Saotome –escucho hablar a Mousse, pero mi vista sigue puesta en el mismo lugar, no puedo parpadear ante la cercanía de Akane, mis manos arden por tocarla.

-Buenas noches Ranma –la escucho hablar tan educada y amable como siempre, sonrió embobado, y ella lo nota, rápido cambia la plática –disculpa, por robarte a tu acompañante, pero solo quería saludarla, una disculpa por quitártela –sonríe mientras habla de lo más normal como si fuéramos amigos.

-Ranchan, que... que… bueno que llegas, en fin gracias por saludar, nos vamos –siento el brazo de Ukyo tratando de jalarme hacia la barra de nuevo pero mis pies no se mueven ni un centímetro –vamos Ranchan, vamos camina por favor… –la mirada de todos esta puesta sobre mí, siento los ojos de todos en mí, quiero reaccionar y no puedo, quiero besarla, el agarre de Mousse esta incrustado a su cuerpo como garras en su pequeña cintura.

-Bueno Saotome fue un placer verte, no te quitamos más tu tiempo, seguiremos con nuestra cena –con una de sus manos trata de darme la mano, observo el desafío en sus ojos al dirigirme hacia él, le estrecho la mano con fuerza, conteniendo las ganas de estamparle mi puño en el rostro.

-¿Usted es la mamá de Liang? –la delicada voz de Mia, me hace girar a verla – ¿Liang no vino a cenar con ustedes? –preguntó dulcemente la niña mientras buscaba a mi hijo con la vista.

-Mia… ella no es madre de Liang, su papá y la señorita están aquí por un asunto de trabajo –Akane explicaba de la manera más dulce a su hija, mientras se acercaba a ella, yo las seguía con la mirada era un verdadero poema observarlas, tan delicadas y bellas, los ojos de la niña reflejaban confusión, mientras me observaba vacilante, heredo los ojos de su madre, en los que podías perderte por horas, sin darte cuenta.

Mousse también tiene la vista puesta en ellas, y en mí.

-Liang está en casa, por cierto, le encantaría verte un día de estos para jugar –la niña sonríe de una manera hermosa.

-¿Oíste Papá? –Y en ese momento mi mundo se vuelve a derrumbar al escuchar la mención de cierta persona –¡podemos visitar a Liang! .-

-Si escuche cariño, pero no creo que sea buena idea –le sonríe mientras contesta de manera mecánica, mientras nos observamos – ¿qué tal si mejor su papá lo lleva de visita al Dojo? lo deja unas cuantas horas y él se va, para que ustedes jueguen – a la niña se le ilumina el rostro haciendo que todo el lugar resplandezca.

-¡¿Está de acuerdo señor Saotome?! –es imposible negarme ante esa petición, yo solo sonrió y asiento como cuando su madre me pedía algo en nuestra adolescencia y yo era incapaz de negarle algo.

Tal vez sea el exceso de alcohol en mi cuerpo pero al estar tan cerca de ellos, puedo sentir la tensión en Akane, sé que se siente incómoda por mi presencia, Ukyo se siente fatal por la situación que estoy propiciando, Azuki no tiene ni la menor idea de lo que ocurre, mientras que Mousse esta relajado con ella entre los brazos, mostrándose como el ganador de nuestro encuentro, lo veo a los ojos fijamente esperando ver un titubeo, algo que me dé el indicio de una pelea, la más mínima inseguridad pero no, estoy totalmente nublado por el alcohol y los celos en ese momento, mis puños tratan de liberar tensión ejerciendo la mayor cantidad de fuerza apretándolos, puedo adivinar que mis nudillos están blancos de la rabia ejercida en mis dedos.

Necesito soltar todo esto, quiero liberarlo, siento el impulso de golpear y lo voy hacer, estoy a punto de pedirle que salga del restaurante y poder sacar la ira que experimento, mis labios se abren para poder invitarle a salir cuando.

-¡Mousse, por Dios! –la voz de Ryoga a mis espaldas hace que todos giremos a verle –Akane… –veo como mi ex rival saluda de manera efusiva a Mousse abrazándose y dándole fuertes palmadas en la espalda, la sonrisa de ambos es clara – ¿puedo saludar a tu esposa? –a lo que el asiente mientras Akane solo le sonríe, Ryoga se dirige hacia ella con un abrazo anhelante, tal vez la ilusión en el corazón de mi amigo se disipo, pero aún quedaban esos recuerdos de su eterno amor – ¿cómo estas Akane? ¡me da mucho gusto verte!–las palabras de Ryoga son sinceras, cargadas de sentimientos, a lo que ella se deja llevar por aquella prueba de afecto.

-Muy bien Ryoga, gracias por preguntar –

- ¿Y esa princesa es tu hija? , es lindísima, gracias al cielo no se parece a ti Mousse –todos ríen por el comentario gracioso de Ryoga –hola nena, yo soy el tío Ryoga, un placer conocerte – la niña asiente sonriéndole de la manera más hermosa que podíamos observar, veo como sus ojos de iluminan por el saludo tan familiar de mi amigo, Ryoga de inmediato observa a Akane comparando el parecido de ambas –tiene la sonrisa de las Tendo.

-Si es idéntica a ellas, ¿verdad? –habla Ukyo afirmando las anteriores palabras.

-Perdón por mi descortesía, buenas noches –hace una reverencia hacia Azuki –hermano. –extiende su brazo para saludarme, y de manera inmediata se acerca a Ukyo para saludarle como es debido, con un cálido beso –así que esta es la sorpresa que me tenías…. Una cena entre amigos, vaya gracias y bueno…¿que esperamos? tengo mucha hambre sentémonos a comer –las miradas de la pareja frente a mí se ven algo confusos pero no mencionan palabra, Ryoga nos observa extrañado por la actitud de todos –¿qué sucede?

-Lo que pasa es que Saotome está aquí por asuntos de trabajo, ya se iba –habla el estúpido pato.

-Oh. Es una lástima –se lamenta Ryoga.

-¡¿Quién dijo eso?!, claro que me sentare a cenar –de inmediato hago una señal a uno de los meseros para que junte la mesa de a lado, y tener mejor movilidad a la hora de convivir, rápidamente el muchacho arregla el lugar, poniendo más platos vasos y cubiertos en la mesa –Trae bebidas para todos –mientras los trabajadores hacen sus labores yo trato de acercarme a ella, poniendo de pretexto los movimientos de los meseros, ella esquiva a toda costa mi cercanía, una vez puesta la mesa, busco un lugar para sentarme donde pueda estar cerca de Akane, para mi mala suerte Ukyo lee mis intenciones y de una manera rápida se entromete ella y Ryoga entre mi objetivo.

Akane, Mousse y su hija se sientan en un lateral de la mesa, yo estoy ubicado en uno de los extremos, Ukyo y Ryoga en el lateral derecho y Azuki en el otro extremo. Sigo bebiendo de manera desesperada, un trago tras otro, escucho las pláticas, las risas, veo como Akane, Azuki y Ukyo conversan de manera amena, sonríen y se ruborizan ante sus propios comentarios, yo sonrió por inercia al verla tan divertida después de tanto tiempo, no tengo ni la menor idea de lo que están hablando, pero me siento bien con el simple hecho de estar en la misma mesa que ella, sé que debo de tener una cara de idiota, pues cuando soy consiente los ojos de Azuki me escudriñan de arriba abajo buscando una respuesta, disimulo lo más que puedo dirigiendo mi vista a Mousse, quien platica con Ryoga, su postura es relajada pero dominante, los años lo han cambiado, su cuerpo es diferente, en definitivo dejo atrás el tonto adolecente que conocí, esta recargado en la silla, con una de sus manos rodeando el respaldo de la silla de su acompañante, sonríe ante las ocurrencias de Ryoga quien con mucho humor le platica lo que ha vivido en estos años.

Fijo mis ojos en Mia quien está a un lado de mí, está jugando con un dispositivo, de vez en cuando está atenta a la plática y otro poco juega, asiente y contesta cuando se le pregunta algo, es educada y seria, me sonríe al ver mi insistencia en observarla.

-¿Quieres conocer a mi mascota? –pregunta y yo asiento en silencio.

Me muestra unas fotos de un enorme perro dálmata que está parado en un frondoso y hermoso parque, sigue mostrándome fotos del animal, veo que su Tablet está repleta de fotos de su perro, trato de echar un vistazo y puedo ver fotos familiares de ellos, con gran armonía, sus semblantes sonrientes, abrazados, en esos momentos mi teoría de una venganza por parte de ellos es desechada.

Toda esperanza es azotada con fuerza sobre el frio y duro suelo, no sé porque llegue a ilusionarme con eso. La velada sigue pasando de lo más normal, entre risas, anécdotas graciosas a lo cual solo asiento y sonrió, no puedo evitar la nostalgia y la tristeza que siento al verla sentada ahí junto a otro hombre que no soy yo, la veo sonreír divertida, de vez en cuando observa a Mousse con esos ojos hermosos y llenos de amor, su sonrisa ilumina por completo el lugar, yo busco su contacto visual pero en ningún momento me regala ese privilegio, estoy ensimismado, bebiendo un trago tras otro, siendo testigo de vidas ajenas y me doy cuenta una vez más de lo infeliz que soy, de mi tremenda estupidez, de todo el tiempo perdido en peleas sin sentido con ella en mi adolescencia, de lo cobarde que fui, y una imagen se instala en mi mente.

Con gran claridad en mis memorias puedo ver a Akane vestida de novia llorando el día de nuestra boda, cierro mis puños con fuerza, yo fui el culpable de ese dolor en su rostro, recuerdo la postura de Xiampu ante ella, tan infame y cruel disfrutando en ese momento, de la vulnerabilidad de Akane, siento como mis ojos intentan sabotearme, un nudo en la garganta se empieza a formar, trato de disipar todo eso, quiero convertir ese dolor en rabia, en ira, en más de una ocasión sentí el impulso de golpear algo, y lo peor del caso es que también llegan las palabra de mi madre a mi mente, todo esto son consecuencias de mis malas decisiones, de mi estupidez.

Levanto la vista y veo la cantidad de botellas de vino sobre la mesa en que momento bebieron tanto, sus risas son más estridentes, mis amigos están muy contentos a causa de los efectos del alcohol, Ukyo siempre fue efusiva, pero en este momento la veo alzar sus manos y reír de los más feliz, no sé de qué hablan con exactitud pero parece algo gracioso.

-¡Akane! –El grito de reproche de mi amiga me saca de mi pensamientos – ¿te puedo confesar algo? –pregunta mientras Akane asiente en silencio –siempre sentí celos de ti, tengo que admitir que llegue a odiarte –Akane abre sus ojos algo asustada por tal confesión –si… es verdad, todos los chicos de adoraban, te amaban, eras el centro de atención de todos y tu ni cuenta te dabas, y eso era la peor, tú lo hacías sin esa intención y ellos caían rendidos a tus pies –las copas estaban haciendo estragos en la lengua de Ukyo –sabes Azuki… esta chica que vez aquí fue el amor platónico de todo Nerima; chicos, medianos y grandes deseaban tener a esta mujer entre sus brazos –veo como Mousse se tensa mientras mira a Ryoga y me dirige una mirada fría, Akane por su parte solo se sonroja y agacha una mirada tímida y avergonzad.

–si… así como lo oyes… dime tu secreto que hacías para tener a todos así, recuerdo a Kuno correr por todos lados diciendo "Akane mi amor" -todos ríen ante aquella imitación.

-Yo no hacía nada, creo que exageras – dice riendo algo nerviosa a la vez que hace un además con su mano.

-Exagerar por Dios, perdí la cuanta de cuantas veces Ranma tuvo que golpear a los tipos que intentaban acercarse a ti –la tensión en Akane es evidente al escuchar eso –recuerdo que siempre después de clases esperaba a todos a fuera de las instalaciones para darles su merecido, nadie se metía con la prometida de Ranma Saotome, tal vez tu no lo recuerdas porque lo hacía a escondidas de ti, ya sabes que él siempre fue un tonto que trato de ocultar sus sentimientos –siento la mirada de Azuki en mí, lo cual me tiene sin cuidado, mis ojos están puestos en la protagonista de la plática.

-Dices…¿que Ranma golpeaba a los chicos? –pregunta mi acompañante.

-¡Como no tienes idea!, creo que el pobre de Kuno fue el más afectado, pero aquí Ranma le partió la cara a más de la mitad de Nerima por ver con morbosidad a su amor –veo como Azuki sonríe algo forzada al escuchar la explicación.

-Ósea que ¿fueron novios? – pregunto con curiosidad.

-Pff… prometidos, estuvieron a dos pasos de casarse, si no es porque Xiampu… – las tenciones estaban subiendo nivel nada bueno, jamás había visto a Ukyo hablar de mas así, y sabiendo lo delicada de la información que estaba soltando.

-Papa ¿qué es prometidos? –la pregunta repentina de la niña hace que todos voltearan a verle con algo de angustia. Mousse se inclina un poco para explicarle en ingles el tema ya que la niña no domina mucho el japonés.

Veo que la niña asiente y le sonríe a su padre satisfecha por la explicación. Akane se acerca a él para preguntar qué fue lo que le dijo, él le explica en voz baja a lo cual ella se lleva las manos a la boca para aguantar una risa juguetona, solo alcanzo a distinguir un casi imperceptible –Gracias – salir de sus labios mientras lo mira con complicidad.

Todos nos quedamos serios después de la imprudencia de Ukyo que gracias al alcohol se le soltó la lengua.

-Oye Mia ya viste la enorme pecera que está del otro lado, es enorme, y tiene unos bellos peces de colores geniales, ¿quieres verlos con el tío Ryoga? – mi amigo trata de romper la tensión del lugar llevándose a la niña, Mia asiente con una enorme sonrisa.

-¿Puedo ir papá? –Mousse le sonríe y asiente

-Los acompaño – Akane se para de manera rápida y toma la mano de su hija, ambas pasan por detrás de mi lugar, dejando una estela de un bello aroma, las sigo con la mirada deleitándome con la visión de ambas, sus aromas me inundan, son tan delicados y armoniosos que con solo aspirarlos siento paz.

-Yo igual voy con ustedes –hablo Ukyo levantándose con rapidez.

Dejo de ver a esos ángeles al perderse entre las personas, cuando ya no puedo distinguirlas regreso la mirada a la mesa topándome con la mirada de Mousse quien me ve con desafío y molestia.

-¿Qué es lo que pretendes Saotome? –sus ojos siguen fijos y llameantes en mí, yo solo sonrió son fastidio.

-¿Tu qué crees? –noto la molestia en el tras mis palabras, pero es inteligente trata de disimularlo riendo con algo de fastidio.

-Supéralo de una buena vez, se feliz con la madre de tu hijo, según se, sigues casado, pero puedo ver que te das tus tiempos a solas –habla mientras con sus ojos se dirige a Azuki quien esta atónita escuchando nuestra conversación.

-Tú sabes cómo sucedieron las cosas, la manera en que nos separaron y no estoy con Xiampu por gusto, si quieres buscarla puedes hacerlo, y largarte con ella a china o al fin del mundo si quieren –la risa de Mousse se escucha por todo el lugar mientras se lleva una mano a la cabeza.

-En primer lugar no sé cómo sucedieron las cosas, solos sé que estando con Akane tuviste un hijo con Xiampu, esa es la única realidad que existe, y en cuanto a tu propuesta – suspira –no gracias, debo agregar que no tienes una idea de lo agradecido que estoy contigo, créeme que me convertiste en el hombre más feliz, al alejar a esa mujer de mí, y haberme beneficiado de esa manera renunciando a Akane –hace una pequeña pausa mientras me observa –soy feliz, estoy completo, tengo una familia, hermosa por cierto, tus malas decisiones me han hecho el hombre más feliz, créeme que te comprendo, dejaste ir un tesoro precioso, sé que intentaras luchar por ella, pero no te dejare el camino fácil, ella se convirtió en mi mujer…

-Ella me pertenece, tú me la quitaste – hablo reconcoroso.

-Estas equivocado, tú la arrojaste a mis brazos, lo que existe entre ella y yo nació con el trato y el amor diario, ambos estábamos heridos y vulnerables, mientras tú y tu mujer se revolcaban en nuestras narices…

-Cállate las cosas no pasaron así, Xiampu es una…-

-Claro ahora ella tiene la culpa, si tanto amabas a Akane por que no la buscaste antes y luchaste por ella, tu maldito ego, tu orgullo no te dejo ver más allá de tu nariz –tenía razón yo fui un cobarde –ahora es tarde yo la amo, la amo con todo el corazón, y peleare contra ti y con quien intente quitármela, he formado un hogar con ella, Akane y mi hija son mi vida ¿entiendes? mis más grandes tesoros y ni tú, ni nadie va llegar con una mano en la cintura a quitarme lo que hemos formado juntos –su mirada era decidida, amenazante, no se asomaba un ápice de duda en sus ojos, quería herirlo, matarlo en ese instante –de verdad lamento que lo tuyo con tu esposa no funcione y que tengas que buscar aventuras para llenar tu hueco –

-Vas a decir que tu no buscas a otras mujeres, dime la verdad Mousse, esto es solo porque Xiampu está conmigo, es una venganza para hacerme sufrir –de nuevo su risa apareció haciéndome crispar del coraje

-El león cree que todos son de su condición –miró hacia el frente y me contesto –yo no tengo la necesidad de buscar lo que me sobra en casa, amor, mujer, familia, cada que llego a mi hogar soy recibido de la forma más afectuosa posible, y en cuanto a lo de Xiampu yo no sería de capaz de algo así, nunca te pagaría con la misma moneda, lo mío y de Akane por mi parte es cien por ciento real, la amo como jamás imagine amar a nadie, créeme que si ella en este momento me dijera que su felicidad está contigo, me haría a un lado para que ella fuera feliz, pero que te quede claro luchare hasta el final por ella –yo ya no podía más con esas palabras, lo observaba desafiante, iracundo por la furia.

-Yo también disfrute de ella, de ese amor, de sus caricias, ella fue mía antes de que tú llegaras y quiero recuperarla –

-Ay Ranma pareces un niño tratando de pelear un juguete, a mí no me interesa saber quién fue el primero en la vida de Akane, si no quien es el último y el único que esta con ella, quien esta con ella cada noche disfrutando de su presencia, a mí me interesa a partir de mí en adelante, lo demás sale sobrando, y por tu amenaza, has lo que se te venga en gana, pero estaré preparado.

-Eres un estúpido, quisiera romperte la cara en este momento.

-Y que es lo que te detiene, ya no soy el mismo, Ranma… créeme, por ellas soy capaz de todo, no me intimidas –Era verdad no parecía temeroso o débil en cambio sostenía mi mirada, incluso parecía querer un combate –se feliz con lo que elegiste, ve con tu esposa e hijo y disfrútalos no seas el necio de siempre, esto es por amor o por ego, por poder, como siempre.

-No sabes de lo que hablas, ella es mi vida-

-Y la mía también.

Estábamos enfrascados en una pelea civilizada que parecía no terminar, hablábamos agitados y con desprecio por el otro pero jamás levantamos la voz, yo sabía que Azuki estaba escuchando todo, pero ya era hora que se enterara de lo que siento, en más de una ocasión me escucho por las noches mencionar el nombre de Akane, solo que siempre fue prudente, jamás me exigió nada pues sabia el lugar que tenía, una amiga como decía ella, un desfogue de mis ansias solamente, me sentía mal pero no podía mentirle, sus ojos están opacos, tristes, por presenciar mi locura en ese momento, quisiera culpar al alcohol pero estoy bastante lucido aun para poder decir que no sé qué hable o que no me fije en mis palabras.

Podría culpar a la rabia y los celos que siento, pues cuando se trata de ella mi boca toma control de todo y mi cerebro se desconecta por completo, veo como Mousse levanta la vista y sonríe al frente iluminándosele el rostro, dirijo mi vista a donde el observa y veo a la protagonista de esta discusión, quiero levantarme y dirigirme a sus brazos, pero recuerdo el papel que juego en ese momento en su vida.

-Cariño ven... Mia esta vuelta loca con los peces –observo su rostro hermoso dirigirse de la manera más cariñosa a él, me duele el alma escucharla, siento como mis entrañas se revuelven con ese adjetivo y la manera tan luminosa en que lo ve –vamos que esperas trae tu celular –el asiente como un completo estúpido embobado por el bello gesto del amor de mi vida se levanta mientras lo toma de la mano y caminan hacia donde está la pecera.

En algún momento de mi vida yo tuve la mirada que hoy Mousse tiene, yo sé que tuve esa seguridad, esa fuerza interna que grita a los cuatro vientos que eres el hombre más fuerte del mundo y que nadie te vencerá, yo en algún momento de mi vida fui así, pero ahora me doy cuenta que ella siempre fue la causa de mi valentía, el temor a perderla me hacía querer ser más fuerte cada día, para que nadie me la arrebatara o lastimara.

Los sigo con la mirada puedo sentir la descomposición de mi rostro, lo vidrioso de mis ojos conteniendo el dolor acumulado en mis lágrimas amenazando con salir, veo aquella escena flagelando mi corazón y mi mente, él la abraza por la espalda acomodándola a su cuerpo, besando su cabeza mientras ella se deja querer, pero lo que más me duele es ver que ella busca su contacto, como si fuera su salvavidas.

-Así que es ella –me había olvidado por completo de Azuki.

-¿Qué? –Me toma por sorpresa su pregunta -¿de qué hablas?-

-Cuando se refiere a ella, eres tan malo mintiendo, tratas de evadir tus sentimientos, me asombra que, frente a él, hayas tomado esa postura –

-Lo siento, no te daré explicaciones – me dice herida.

-No las necesito, es más que evidente, desde que entre al restaurante estas como animal enjaulado, asechando a tu presa, esperando el momento indicado para atacar, bebiendo como loco tratando de tomar valor o queriendo olvidar – solo la escucho mientras la observo –yo siempre supe que en tu mente vivía ella, y no tu esposa, sabes algo me cayó bien, es simpática, educada y muy bonita, es una lástima que ella sea tan feliz con su esposo, es bastante galante, fuerte y guapo –gruño al escuchar los halagos hacia Mousse –creo que es hasta más guapo que tú y ligeramente más alto –ríe mientras lo observa a lo lejos –creo que esperare que vengan a la mesa para retirarme, me imagino que te quedaras –asiento ante su cuestionamiento.

Todos vuelven a la mesa entre risas.

-Señor Saotome, Liang ya vio esa enorme pecera es fabulosa, está llena de colores y peces maravillosos –hablaba Mia de lo más entusiasmada, lo cual me hace sonreírle es inevitable hacerlo.

-La verdad no recuerdo –soy una basura creo que jamás he traído a mi hijo a este lugar.

Azuki se pone de pie mientras se despide y agradece la velada a los que están reunidos a la mesa, Akane se pone de pie y agradece de nuevo el excelente trabajo y buen gusto, le extiende una tarjeta con sus datos para seguir en contacto, pues desea asesoramiento para el centro que tiene en conjunto con Mousse, Azuki asiente y trata de sonreírle mientras se despide del resto.

-Bueno nosotros también nos vamos –habla Mousse mientras se pone de pie –Ya es algo tarde para que Mia no esté en la cama –

-Tienes razón…. Muchas gracias por la invitación Ukyo, todo estuvo delicioso, y el lugar es hermoso.

-Gracias a ustedes por asistir, me alegro mucho verlos después de tantos años –

Yo solo estaba sentado inerte sin moverme, no sabía qué hacer, solo escuchaba las despedidas, las palabras de cariño y gusto al verse, veía a Mia como jugaba con los cubiertos aun en la mesa, no podía evitar sentirme atraído por esa niña, por alguna extraña razón quería convivir más con ella.

-Pronto llevare a Liang a verte –le susurro solo a ella mientras me agacho a su distancia, ella me sonríe y asiente feliz.

-Bueno Saotome fue un placer verte –me extiende la mano mientras está parado aun lado de mí, observo su brazo extendido hacia mí, me pongo rápido de pie y extiendo mi mano, el saludo es fuerte, nos miramos atentos a los ojos, sonríe de medio lado, por encima de su hombro logro ver a Akane despidiéndose de Ukyo y Ryoga con abrazos para ambos, veo como lentamente se acerca a nosotros, suelto rápido a Mousse para dirigirme a ella.

-Hasta luego Ranma, fue un placer verte –se dirige a mí para abrazarme al igual que a los demás, veo que lo duda un poco pero aun así lo hace, temerosa tal vez de la reacción que Mousse pueda tener o tenga miedo de como yo vaya a reaccionar, no puedo ni reaccionar solo la observo me siento como un verdadero tonto, recuerdo la timidez de cuando tenia dieciséis y lo que ella me provocaba, esas mariposas bailando en mi estómago, el calor en mi rostro producido por la sangre agolpándose con fuerza en mis mejillas, siento que sudo por la ansiedad.

Su pequeño cuerpo se pega al mío, en un abrazo algo frio pero que yo deseaba tener, sus manos solo rozan mi cuerpo, yo trato de aspirar su olor desesperado, quiero palpar su piel, tocarla pero las gruesas prendas que lleva me lo impiden, cierro mis ojos tratando de evadir todo lo que nos rodea, queriendo alargar lo más posible este momento, siento su tibio aliento en mi cuello quiero afianzar el agarre, estrecharla y no soltarla jamás, quiero correr con ella en mis brazos por los tejados de Nerima y no volver nunca; pero así como llego, la siento separarse de mí, el frio cala en mi cuerpo de golpe, la calidez y confort de su anatomía me es arrebatada de nuevo.

-A… a… adiós Akane – la veo asentir y retirarse abrazada de Mousse, quien sonreí hacia ella totalmente confiado y seguro de lo que tiene, una bella hija y a la mujer que amo.

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POVS Mousse

El Trayecto al Dojo fue en silencio, Akane estaba más seria de lo habitual, mientras Mia dormía plácidamente en el asiento trasero, aunque mi vista estaba en el camino, con el rabillo del ojo observaba como Akane movía sus manos de manera nerviosa en su regazo, el angustioso girar del anillo en su dedo medio me indicaba el nivel de ansiedad que ella en este momento manejaba, era un indicador para mí, desde que le obsequie esa argolla la utilizaba como un desfogue de estrés, aunque su rostro permaneciera neutro sus manos eran un manojo de sentimientos.

Estacioné el auto y Akane bajó de inmediato para abrir la puerta trasera del auto y así facilitarme la tarea de bajar a nuestra hija, tomé a Mia entre mis brazos, acurrucándola en mi pecho pues la noche era fría, entre rápido a la casa, para no exponerla a las bajas temperaturas.

-Subiré para acostarla –avisé mientras caminaba escaleras arriba, mentiría si dijera que estaba molesto con ella, no tenía razones para estarlo, simplemente la noche se había tornado acida por la presencia de Saotome, ¿y por qué no? también Ukyo al hablar de más.

-Si, si está bien te espero en la habitación-

Seguí mi camino sobando la pequeña espalda de Mia, susurrando cosas lindas al oído a pesar de estar dormida.

-Sabes que eres la princesa de papá verdad…. Te amo…. –la cabecita de mi hija asentía inconsciente ante mis palabras, y de vez en cuando solo balbuceaba un casi imperceptible "yes daddy" "I love you to"

Una vez dentro de la habitación coloque con cuidado su pequeño cuerpo sobre la cama, la despoje despacio del atuendo que vestía, para poder poner una tibia pijama en ella, la arrope como cada noche, contemple su pacifico dormir, no pude evitar sonríe al verla tan frágil, sentí ternura, besé su frente.

-Buenas noches amor mío –susurre y salí despacio sin hacer ruido.

Al entrar a la siguiente habitación me encontré con una Akane lista para dormir, con su pijama puesto y su rostro limpio sin una gota de maquillaje, esperándome sentada al borde de la cama.

-Mousse… -me llamó, y le mire de inmediato, reconocía esa incomodidad en su rostro, había pena y también algo de melancolía.

Su cuerpo se incorporó de la acolchada superficie, caminó decidida hacia mí para tomar mi rostro entre sus pequeñas manos, sentí la calidez de estas sobre mi piel, cerré mis ojos al sentir el contacto sobre mí, disfrutando de sus mimos, me atrajo hacia ella besándome de la manera más dulce, tratando de transmitirme seguridad… sentía sus labios moverse sobre los míos en una tierna caricia, así podía percibirlo en cada roce de nuestros bordes, como si tratara de decirme algo.

-Lo siento… de verdad… lo siento tanto –hablaba mientras nuestras frentes se unían con los ojos cerrados, no entendía por qué me pedía perdón, ella no era la culpable de lo ocurrido.

Mi corazón comenzó a latir con rapidez, sus palabras y su actitud me descolaron un poco, no me esperaba una disculpa de Akane.

-¿Por qué lo sientes?, no lo hagas… me asustas Akane –confesé interrumpiendo sus besos.

-Siento que presenciaras lo de esta noche… fueron muy obvias las intenciones de Ranma – sonreí de medio lado, claro que fueron obvias sus intenciones, después de la plática en la mesa, lo había dejado muy claro.

-Lo sé…-dije con pesar caminado a la cama, dejándola de pie –me lo dejó muy claro, Akane-

Deje caer mi cuerpo sobre la cama, sentándome de manera pesada en el borde donde antes estaba el cuerpo de Akane esperándome, incline mi cuerpo hacia delante llevándome las manos al rostro, tallando de manera cansada mi cara producto de la frustración, suspiré, ante el recuerdo de la osadía de Saotome, no le importó que la tal Azuki estuviera ahí, se descubrió ante ella, estábamos en un lugar público, él es un personaje reconocido en Nerima, los presentes en el restaurante conocían que era un hombre casado, pero en ese momento no le importo pelear por otra mujer frente a todos, yo estaba seguro que quería romperme la cara ahí mismo, pero se contuvo ya que eso sería mucho cinismo de su parte.

-¿De que estas hablando? –Preguntó Akane sin entender – ¿Paso algo cuando me retire de la mesa?– asentí con la cabeza, sin levantar la mirada –por eso estas así.

No podía negar que durante el tiempo que estuve en el restaurante de Ukyo me sentí confiado, seguro, afortunado yo tenía algo que él no y disfrutaba ver como eso afectaba su estabilidad, su seguridad, disfrutaba verlo arder, durante esos instantes ante mis ojos fue verlo como un perdedor, iracundo, derrotado pero con ganas de seguir peleando.

Experimente temor al escuchar la seguridad en algunas de sus palabras, la amenaza fue tan tajante y directa, no titubeo un ápice en decir lo que pretendía. Después de tanto tiempo yo conocía a Saotome, no anda con juegos, él tiraba a matar y al final siempre se proclamaba como el vencedor absoluto, en ese momento sentí verdadero temor.

-Mousse, dime... ¿Qué paso? – Akane se arrodillo en el suelo para tomarme de las manos, yo seguía sin poder levantar el rostro, solo observaba con detenimiento la tersa piel de sus dedos rozando mis palmas, traté de sonreír recordando la cantidad de veces que sus pequeñas manos me confortaron y acariciaron, las noches de pasión donde los sutiles toqueteos me hacían estremecer, no pude evitar llevarlas a mis labios y besarlas de manera anhelante –Mousse, por favor dime…-

-Él…- hice una pausa para darme valor– Él te sigue amando, Akane –la miré a los ojos y estos se abrieron ante la sorpresa de mis palabras, no esperaba mi sinceridad –me aseguró, que peleara por ti, está muy confiado de que te recuperara Akane. Tú y yo sabemos cómo es él –de nuevo paré mi discurso para pensar muy bien lo que diré –tengo miedo de perderte, tengo mucho miedo de perderlas.

-No, no, no Mouse, tranquilo… -me abrazó fuerte, cruzó sus brazos por mi cuello, colgándose de él, aferrándose a mí, yo respondí de igual manera besando su hombro, la fina piel de su cuello, respirando el delicado aroma que me vuelve loco de deseo, ahora más que nunca quiero dejar claro lo que siento por ella, quiero plasmas a fuego en su cuerpo todo este amor que tengo para ella –tranquilo… recuerda que somos tu y yo, Tu y yo… -

Me aferré a su cuerpo, mis manos tocaron cada parte de su delicada anatomía, besé con desesperación cada centímetro de su piel, quería sentirme de nuevo confiado, necesitaba beber de ella esa esencia que me transformaba en el hombre más fuerte del mundo, quería borrar de mi mente las palabras que Ranma había dicho horas atrás, ansiaba desvanecerlas para reemplazarlas con los suspiros y jadeos que salían de la boca de Akane, quería grabar en mi mente los sonidos acústicos de su voz expresando el placer que sentía, lo que yo provocaba, quería escuchar de sus labios el tímido balbuceo de mi nombre y no el de otra persona.

Poco a poco el jugueteo, las caricias eróticas cambiaron de intensidad, mis movimientos eran arrebatados, llevados por el instinto y la pasión, no existía el tacto ligero, era más un deseo carnal, donde mi ego de hombre no daba cabida a la suavidad, quería hacerla mía de todas las maneras posibles, marcar su piel dejar claro a quien pertenecía ese cuerpo.

Mis manos tocaban con ansiedad y brusquedad su nívea piel, mi boca marcaba sus tersos hombros, hambrientos de poseerla, rápidamente el despojo de sus prendas sin cuidado, colocando su cuerpo desnudo sobre la cama. En esos instantes mi instinto animal estaba rebasando al hombre, solo podía pensar en tenerla, ella era mía, mi mujer. Me posicione sobre ella introduciéndome salvajemente de un solo movimiento, podía sentir mi respiración fuera de sí, estaba totalmente poseído por el deseo, escuchaba como mis gruñidos invadían la atmosfera del lugar, me encantaba ver como ella sonreía con las mejillas arreboladas, dejándose llevar por mi posesividad. Mi cabeza hundida entre su cuello y hombros me permitía oír sus jadeos, me enloquecía. Mi boca y manos se paseaban por todo lo que estuviera a su alcance, la estreches de su intimidad era abrumante, la humedad producto de su orgasmo era palpable, había llegado a la cima de placer, y como siempre yo estaba extasiado al contemplarla, al disfrutarla.

Yo seguía moviéndome sobre ella como loco, cada vez más fuerte dejándome llevar por mi instinto animal, me separe de su cuerpo solo para verla debajo de mí, jadeante, sus senos se movían al compas de mis estocadas, el bamboleo de estos me gustaba mucho, el rosado de sus pezones era un imán para mis labios, sin dudarlo ni un segundo capture una de sus cimas con mi boca, saboree su delicada piel, la cúspide de su seno en mi boca era embriagador, cada vez que yo masajeaba sus senos con mis manos o lengua su intimidad abrazaba mi miembro cálidamente, estrechándose aún más, como si aprobara cada una de mis caricias. Me estremecía al sentir esa sensación me encantaba, mis espasmos eran cada vez más placenteros, mis gemidos eran roncos dedicados a ella.

Aun recostada sobre la cama saque mi miembro de ella solo para ponerla de espaldas, bese su espalda, mordí sus glúteos sin hacerle daño, solo para arrancar un delicado gemido de sus labios, lamí desde sus nalgas hasta su cintura, mordisqueando toda la tersa piel a mi alcance, con mis manos delineaba bruscamente su silueta, conforme mi cuerpo iba subiendo, pegaba más mi entrepierna a ella, haciéndola sentir la firmeza de mi erección sobre su anatomía, moví su cabello ligeramente hacia un lado para así apoderarme de su cuello, lo bese con hambre, con necesidad, los suspiros provenientes de su boca me enloquecían.

-Mousse… Mousse – le escuchaba decir mi nombre mientras su boca buscaba mis labios, ella seguía de espaldas, con los ojos cerrados mientras yo guiaba sus labios hacia los míos.

Ella esta recta totalmente recostada en la cama, yo estaba sobre ella deleitándome con el sublime sabor de su espalda, mi miembro rozaba esa cálida zona entre sus glúteos, quería alargar un poco más el placer, pero mi libido estaba al máximo, coloque con una de mis manos mi virilidad en su intimidad entrando lentamente en ella.

Sus jadeos fueron música para mis oídos, esa posición era tan dominante, tan excitante ella estaba tan desprotegida ante mí, me acerco a su oído mientras mis movimientos son firmes y fuertes.

-Creo que si pudieras matarme, lo podrías hacer ahora y yo sería feliz –

Beso su lóbulo, mientras siento como la humedad de un nuevo orgasmo me empapa, lo cual me hace sentir satisfecho, la observo jadeante, buscando contacto visual sobre mi delicado hombro, yo ya no soportare más, estoy a punto de llegar al clímax, doy unas cuantas estocadas más, el choque de nuestras intimidades es glorioso, me derrumbo, estoy extasiado, con el pecho agitado y sudoroso.

Ambos terminamos en medio de la cama, exhaustos, la ropa desperdigada sin ningún tipo de cuidado sobre el suelo y nuestros cuerpos desnudos entrelazados y cubiertos por las sabanas, no podía dejarme vencer, no podía perder, ella es mi mundo ahora y así quería terminar mis días con ella, haciéndole el amor hasta que mi cuerpo no pudiera más.

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POVS Akane

Por la ventana se colaba la tenue claridad que avisaba la proximidad del día, no sentía frio a pesar de mi desnudez y de la ligera sabana que cubría nuestros cuerpos, mi cabeza al igual que cada noche descansaba sobre su amplio brazo, tibio y confortable. Tomé su mano entre las mías contemplando la diferencia de tamaños, era tan grande, pálida, fuerte, con mi dedo índice trace las líneas de su palma, dibujando caminos, jugando con su áspera piel, guie el andar de mi dedo hacia arriba surcando veredas imaginarias en su antebrazo llegando al interior del codo, sabía que mis ojos se cristalizaban al sentir la inminente humedad agolparse en ellos, la tibieza de una gota salada salió de mis ojos cayendo por mis mejillas. Levante mi cabeza de donde la tenía posando y bese con ternura su tríceps.

-Perdón, perdóname…- suplique en voz baja – no quiero lastimarte, no quiero perderte – cerré mis ojos con fuerza queriendo contener las lágrimas, había sido una noche llena de emociones e inseguridades, no puedo negar que me afecto la presencia de Ranma, sería mentirme a mí misma. El descaro de su mirada sobre mí era evidente, sus ojos me gritaban a cada segundo, yo conocía ese gesto en él –sé que te amo Mousse, pero no sé qué me pasa… quédate conmigo por favor-

Todos en la mesa fueron conscientes del asecho de Ranma, jamás me había sentido tan incómoda y estresada en mi vida. Mousse estuvo increíble, con toda seguridad y con todo el porte que debía tener, yo sonreí por dentro al observar en el hombre que se había transformado Mousse, era culto, educado, todo un caballero y el porte que esa noche mostro lo dejo muy en claro. Mientras aplaudía internamente a mi pareja, yo quería que aquella noche terminara lo antes posible.

Era fácil saber que algo había pasado entre Ranma y Mousse cuando me levante de la mesa, la tensión en ambos fue tan palpable que se respiraba en el aire. Al despedirme de Ranma sentí en mi piel el chispazo que siempre el despertaba en mí, me maldije a mí por tener esa conexión con él, decidí alejarme cuando sentí que él quiso aferrarme a su cuerpo, trate de convencerme de que solo era mi imaginación, pero Mousse me había confirmado que él seguía amándome.

Una vez más vi en los preciosos ojos color esmeralda de Mousse la desesperanza, el dolor que llegue a descubrir aquella ocasión que lo encontré en el parque, sentí en sus palabras el temor de perderme, fue tan palpable en el vibrar de sus manos al tocarme, lo sentí en el fervor al hacerme el amor, como si quisiera transmitirme en ese momento su desesperación por mí, el miedo de alejarlo de nuestra familia, y la verdad es que dentro de mí también existía miedo de separarme de su lado.

Ahora que sabía que Ranma seguía amándome, mi estabilidad estaba en juego, ya no sería la misma, yo había creado una realidad donde el solo me miraría como un bonito recuerdo de nuestra historia, que ambos habíamos superado lo que alguna vez tuvimos y que por azares del destino el destruyo, pero ahora lo había confirmado, seguía aferrado a mí, y yo no sabía cómo responder a eso.

Me levanto con lentitud de la cama aun con mi mente ocupada, le miro dormir, tan calmado… tan apacible. Jamás podría hacerle daño, no lo merecía, quito algunos cabellos de su frente y la beso, mi contacto lo perturba un poco removiéndose sobre la almohada, su rostro giró balbuceando palabras que no entendía.

Me deslizo sobre la cama con suavidad para no despertarlo y cuando estoy a punto de incorporarme, siento un nauseabundo malestar en mi estómago que corre hasta mi garganta, me inmediato el mal sabor de boca llena por completo mis sentidos, tengo la necesidad de sacar todo lo que ingerí el día de ayer. Por inercia me llevo la mano a la boca para obstruir unos instantes la salida de mi malestar, corro directo al baño y me inclino sobre la taza de porcelana vaciando todo lo que mi estómago contenía.

La sensación es horrible, los jugos gástricos queman parte de mi garganta y tráquea, el sabor que deja en mi boca es amargo como la bilis, mis ojos lagrimeas por el esfuerzo, el olor hace que el asco me genere más ganas de devolver todo.

Escucho como me llaman desde afuera, Mousse está asustado y llega hasta mí sosteniéndome el cabello mientras yo sigo con mi rostro literalmente hundido en el escusado.

-Akane, amor ¿Qué pasa? – No puedo responderle, mi mente trata de ignorar el hecho que veo todo lo consumido la noche anterior - ¿Tomaste anoche? ¿Cuánto vino pudiste haber bebido para ponerte así? – está asustado, sus manos tiemblan mientras sigue tomando mi cabello.

Mantengo mis ojos cerrados, tratando de menguar las náuseas, bajo la tapa y la palanca. Respiro con profundidad, y trato de calmarme. De inmediato sus pasos se apresuran para extenderme una toalla algo húmeda para limpiar los restos de mi boca y mentón, escucho el grifo de agua llenar el vaso que me presta para enjuagar mi boca. Coloca mi cabello detrás de mis orejas mientras me sonríe.

-Gracias...-digo a duras penas. Se incorpora de nuevo para ponerme la bata de baño sobre mis hombros, aún sigo desnuda en los fríos azulejos, me toma de las manos y me pone en pie despacio, su mirada está llena de preocupación -No sé qué paso…-hablo con ojos llorosos y con un terrible sabor en mi boca – simplemente no pude aguatar las ganar de vomitar, salí corriendo de la cama - besó mi frente y cerró la bata a la altura de mi cintura.

-La comida de Ukyo no te sentó bien – hablaba mientras colocaba la bata sobre su cuerpo desnudo - ¿tomaste mucho? ¿Cuánto pudiste haber tomado?

Hice memoria no recordaba en realidad y ¿había tocado la copa de vino que me habían servido…? ni si quiera recorvaba si habían servido vino, fueron tantas cosas.

-No… no lo sé, creo que fue la comida – dije tomando un trago de agua para después escupirlo en el lavabo, me lavé los dientes con fuerza quería quitarle ese amargo sabor de los dientes, todo lo hacía bajo la atenta mirada de Mousse a través del espejo, me observaba de arriba abajo, y fijaba sus verdes orbes en mí.

-Tienes que ir hoy con Tofu, Akane… por favor –busque sus ojos y vi un destello de miedo, lo abrase fuerte para tranquilizarlo, tuve que ponerme en puntas para poder pasar mis brazos por su cuello.

-No te preocupes, estoy bien… recuerda que soy Akane Tendo, la fuerte Akane Tendo – hablaba entre risas –la que nunca se enferma…-

- Es cierto… - besó de nuevo mi frente.

-Creo que en estos años, nunca me había sentido mal, solo cuando… - "cuando estaba por tener a Mia" pensé mis ojos se abrieron asombrados ante lo que mi cerebro rememoraba, ¿podría ser que…? me separe de Mousse y camine hasta la mesa de noche donde estaba mi teléfono, me cerciore de la fecha y pude confirmar una más de mis sospechas, mi retraso del periodo menstrual era un hecho. Mis labios se curvearon en una sonrisa y me deje caer en la cama anonada.

-Akane… ¿ocurre algo?- preguntó Mousse detrás de mí –mira que me estas poniendo algo nervioso aquí-

No deje de ver mi teléfono, según mi calendario tenía casi cuatro semanas de retraso.

-No… no, no ocurre nada, solo recordé que hoy tenemos que ver al abogado de mi padre, hoy se leerá el testamento –

-Ok… entonces tenemos que comenzar a organizarnos – asentí aun metida en mi ensueño, era muy posible que ya estuviera embarazada, la calidez embargo mi corazón, la felicidad era inmensa en mi pecho, todos los recuerdos del día anterior habían quedado atrás, ya no me importaba nada, era hermoso saber que una pequeña vida se estaba formando dentro de mí.

De reojo pude ver como Mousse comenzaba a vestirse para salir a preparar el desayuno, solo era algo de ropa cómoda. Se pondría feliz cuando le diga de mis sospechas.

Rápido capturó mi mirada con la suya y una hermosa sonrisa traviesa surco e iluminó su rostro.

-¿Qué pasa pillina? ¿Ya te sientes mejor, por lo que veo? – Dijo jugando – me alegra… iré a despertar a Mia, para bajar a desayunar, esta vez hare yo el desayuno, tú no te preocupes por eso –me guiño un ojo y salió de la habitación, mientras ataba su cabello en una informal coleta.

En la habitación contigua pude escuchar el canturreo jocoso de Mousse que siempre utilizaba para despertar a nuestra hija ¡Buenos días a la princesa de la casa!

-Si… definitivo se pondrá muy feliz cuando lo sepa –por instinto me lleve una mano al vientre para acariciarlo, si mis sospechas eran ciertas, un bebe se está formando dentro de mí, yo ya lo amaba infinitamente.

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Los adultos de la familia estábamos reunidos en el noveno piso de un sofisticado edificio ubicado en el centro de Nerima. Mis hermanas y sus respectivas parejas esperábamos impacientes que arribara a la oficina el abogado de papá, ya solo faltaban diez minutos para la hora pactada.

Me sentía algo nerviosa, estos procesos o trámites legales no eran para nada de mi agrado, siempre he preferido mantenerme al margen, pero daba gracias a Kami que por fin esto terminaría, así podría regresar a California y seguir con mí tranquila rutina.

Manteníamos una plática amena, cosas triviales sin mucha importancia, el único que no prestaba atención a la charla era Kuno quien todo el tiempo estuvo hablando por teléfono algo retirado de la sala de espera, parecía molesto con alguno de sus trabajadores.

-Tranquilos…-comentó Nabiki mensajeando en su teléfono –así es todos los días por la mañana, hay quienes no hacen su trabajo bien, gente inútil. Solo puedo decir que algunas cabezas saldrán rodando cuando mi amorcito llegue a la oficina-

Regresamos a nuestra plática cuando vimos entrar al tío Genma, que venía apurado, quizá temió que llegaría tarde a la cita, pero por fortuna el abogado aun no llegaba.

-Buenos días… –saludó cortésmente limpiado algo de sudor de la frente – espero haber llegado a tiempo.

-Tío Genma – me puse en pie para saludarlo – me da gusto saber que se encuentra mejor y con respecto a la cita, el abogado aun no llega…-

-Si… viene retrasado –hablo Nabiki checando la hora en su reloj – tengo una junta a la una, espero no tener que posponerla.

Pero justo en ese momento un señor mayor, se escaso cabello blanco y marcadas facciones apareció en compañía de un hombre más joven.

-Buenos días a todos – saludó con entusiasmo –justo a tiempo…-dijo checando la hora en su muñeca -ni un minuto antes y ni un minuto después, por aquí por favor –

El acompañante abrió la puerta donde una elegante oficina se hizo presente, cuadros y sables samurái adornaban el interior, frente a un enorme escritorio color caoba se encontraban nueve sillones, seis de ellos eran para la familia Tendo, y obvio una para el tío Genma.

-Bueno… tomen asiento, por favor – habló sacando documentos de su maletín –daremos lectura al orden y voluntad del difunto señor Soun Tendo, solo esperaremos que lleguen las personas faltantes-

-¿Faltantes? – dijo sin entender Nabiki -Disculpe señor Matsumoto, todos estamos aquí ¿Quién más podría faltar?

No hubo tiempo de contestar cuando unos golpes en la puerta interrumpieron el dialogo, haciendo que todos pusiéramos atención en ese lugar.

-Ahh! Vaya de seguro el otro cliente ha llegado, por favor Keniki deja al señor Saotome pasar –

-¡¿Saotome?!- pregunto mi hermana Nabiki a Kasumi, quien estaba igual de asombrada, - ¿Qué tiene que ver él, con papá? –

-No lo sé – las tres estamos algo impactadas, Mouse y Tofu se mantuvieron en silencio y Kuno solo sonrió burlón apagando su teléfono para luego ponerlo dentro de su saco.

-Esto será interesante –comentó Kuno acomodándose en su asiento.

Y sí que lo sería, al abrir la puerta apareció Ranma enfundado de un elegante traje azul marino, combinado con una camisa blanca luciendo los primeros botones desabrochados, desvié la vista hacia otro lado ignorando su entrada. Como si eso fuera poco para mí, hizo gala de presencia su esposa, detrás de Ranma estaba una flamante Xiampu, que observaba de pies a cabeza a todos los presentes en la sala.

Xiampu se deslizó con toda la seguridad del mundo por la oficina, haciendo sus atributos aún más evidentes, recordé la última vez que la vi, fue hace casi ocho años el día de mi boda, el tiempo y su perfecta genética habían sido muy generosos con ella, lucia radiante, su cabello aun lo conservaba largo, su característico tono violáceo, ahora era adornado por múltiples mechones en tonos platinados que le daban un aire bastante exótico, era verdad que siempre fue bella, no lo podía negar, al quitarse las enormes gafas de sol, digno accesorio de la esposa de una celebridad, dejo ver sus hermosos ojos color escarlata que ahora eran adornados por unas largas y tupidas pestañas que enmarcaban su mirada, su atuendo como siempre me dejo boquiabierta, sus curvas eran cubiertas por un costoso vestido de manga larga el cual parecía una segunda piel, el pronunciado escote bajaba hasta su pequeña cintura dejaba ver los bordes de sus redondeados pechos, que parecían ser más grandes de lo que yo recordaba, era bastante audaz usar un vestido de ese tipo a esta hora de la mañana y para este tipo de cita, sus altos tacones eran el accesorio perfecto para que sus joyas resaltaran.

Su vista seguía paseándose entre nosotros con una sonrisa fingida muy bien estudiada, era verdad que su porte como la mejor guerrera amazona y ahora como la esposa del mejor artista marcial de Japón le sentaba bastante bien, su arrogancia y prepotencia eran el conjunto perfecto.

Sus ojos seguían escaneando el lugar hasta que su mirada se topó con Mousse, lo observo detenidamente, pude ver como sus iris se paseaban por su cuerpo una y otra vez, por su parte Mousse estaba sentado a mi lado con sus extremidades superiores posadas en los descansa brazos, bastante relajado, sus piernas cruzadas al frente de una manera muy masculina, mientras platicaba y sonreía con Tofu.

Ella seguía atenta a él, casi hipnotizada por su perfil, seguí su vista un buen rato, por un momento pude jurar como sus ojos delineaban el rostro de mi pareja con deleite, observe claramente como arqueo una de sus cejas mientras descaradamente se mordía el labio inferior.

¿Qué fue eso? Pensé al ver los insinuantes coqueteos de la que en un tiempo fue mi rival. Yo no sabía que creer, o cómo actuar era demasiado su cinismo, como se atrevía yo estaba presente, su esposo, toda la familia, definitivamente no había cambiado nada.

Una vez termino su minuciosa inspección me vio a mí, tratando de dibujar una sonrisa triunfante sus ojos se examinaron de pies a cabeza de una forma lenta, obvia y descarada para que pudiera percatarme de sus intenciones, siempre me había visto de mala manera pero el día de hoy fue como si se hubiera topado con el mas repugnante de los bichos, hizo gesticulaciones de asco al verme sin ningún tipo de tapujo, traté de mantenerme firme y no prestarle importancia a sus infantiles provocaciones, pero yo sabía que tarde o temprano mis inseguridades se harían presentes. Suspire de frustración definitivamente esta sería una mañana larga.

-Sentimos la demora… -habló con una evidente mejoría en el idioma –nos… gano el tiempo

-No se preocupe señora Saotome –

-Lo siento en verdad, tuvimos un contratiempo al salir –comentó Ranma sentándose a lado de su padre.

Nabiki estaba molesta, era palpable su estado, su nariz hacia ese gracioso movimiento cada que inhalaba aire, sus paredes se abrían como tratando de contener la furia que llevaba dentro, mi hermana era admirada por su frialdad y temple, pero en este momento una vena crecía en su frente y amenazaba por estallar.

-¿Qué hace ella aquí? –preguntó Nabiki a Kasumi quien negó algo asustada.

-Como dije… Sí que será interesante – comentó de nuevo Kuno dándole gracia la situación.

-Tú cállate – le ordenó mi hermana a Kuno, miró a Ranma con los ojos llameantes por la ira, pero este, solo negó con la cabeza, dándole a entender que no tenía la culpa de que ella estuviera ahí –No te creo…-sus dientes estaban tan apretados que apenas salió su voz – Estas MUERTO Saotome.

La cálida mano de Mousse acarició con ternura la mía, tomándola con delicadeza transmitiéndome todo lo que en ese momento amenaza con salir de mí, con lentitud acerco el dorso de mi mano a su boca para besarla, sonreí ante el gesto de solidaridad, amaba esos pequeños detalles, él sabía lo que significaba para mi verla, los temores que saldrían a flote, él lo sabía y ese simple gesto calmo mi histeria en ese instante.

El señor Matsumoto aclaro la garganta un par de veces y se dispuso a dar lectura al papel frente a sus ojos.

-Bueno, estamos aquí reunidos para dar lectura a la voluntad del ahora Fallecido Soun Tendo,

Yo Tendo Soun, teniendo uso de mis facultades físicas y mentales dejo asentado en esta acta que mis vienes serán repartidos en partes iguales para mis tres hijas: Kasumi, Nabiki Y Akane.

Cuentas bancarias, ahorros, propiedades e ingresos provenientes de los Dojos construidos desde la asociación con los Saotome serán repartidos entre ellas, que corresponde al 13.33 por cierto de las ganancias, exceptuado la casa, el Dojo Tendo y la casa escarlata.

Las inversiones y acciones que mantengo con mis yernos serán heredaras a mis hijas, que serán las siguientes; el 20 por cierto de mis acciones en empresas Tatewaki&Co. Serán para mi hija Nabiki confiando en que su inteligencia y audacia den frutos para que sus ganancias crezcan y pongan en alto el nombre de la familia.

El 22 por ciento de las inversiones y acciones que mantengo con mi Yerno el Doctor Tofu Ono serán para mi hija Kasumi, teniendo por seguro que hará crecer la clínica y en un futuro esta sea tan reconocida como nuestro nombre, que la calidez y bondad que la caracteriza ayude al prójimo en sus momentos cuando más lo necesite.

Para mi mejor amigo y compañero de locuras, le dejo mi colección personal de espadas y sables samuráis, que se encuentran exhibidas en el Dojo Tendo – Saotome, yo se amigó que este regalo será de tu agrado, ya que recuerdo muy claramente tu rostro cuando admirabas la belleza de estas; también dejo en tus manos nuestro viejo tablero de Shogi, donde pasábamos tardes frente al estanque teniendo esas competitivas partidas que en más de una ocasión nos hizo disgustarnos.

Y por último y no menos importante para mi hija Akane, que a pesar de las adversidades nunca ha dejado de llevar el Nombre Tendo en lo alto, portándolo con orgullo y valentía, con todo el honor que la familia merece, a ella dejo en su poder la casa que la vio nacer , yo sé que ella se sentirá honrada de ser dueña de tan maravilloso patrimonio, también dejo en su poder la casa escarlata, una muy bella propiedad que en un futuro pudo ser testigo de una vida dichosa y que por caprichos del destino no pudo ser, y por último el Dojo Tendo -Saotome dejo el 50 por ciento en sociedad a mi hija menor Akane y el 50 por ciento a mi socio Ranma Saotome, confiando que juntos sigan manteniendo el estilo de pelea del combate libre como el mejor estilo.

Dejando en claro mis peticiones, me despido no sin antes dejar estas últimas palabras a mi queridas hijas.

Yo sé que mi partida las afectara mucho ya que siempre hemos sido una familia muy unida, a pesar de los diferentes caracteres que ustedes poseen, no exagero y ni bromeo cuando digo lo orgulloso que me siento al ser su padre, también se lo orgullosa que estaría su madre de cada una de ustedes, no dejen que su bondad y calidez desaparezca de su ser, o que la astucia e inteligencia definan que eres una persona fría sin posibilidad de dar amor, no dejen que la obstinación destruya su felicidad, sean valientes, aguerridas y sobre todo valoren las oportunidades que la vida llegue a presentarles, no caigan en el oscuro mundo del rencor y vivan con plenitud.

Es verdad que Dios me arrebató un gran tesoro para mí, que en un momento llegue a pensar que el mundo terminaría, pero al ver a mi alrededor me di cuenta que ya no solo tenía un tesoro, la vida me había dejado a cargo de tres hermosos tesoros, los más valiosos y hermosos que la creación pudo hacer, agradezco a todos los Dioses por el infinito amor que me permitió sentir.

Nunca olviden que siempre permaneceremos con ustedes, su madre y yo, viviremos en su memoria hasta el día que decidan olvidarnos, con amor su padre Soun Tendo

Al terminar de leer la última voluntad de mi padre no pude evitar sentir una tristeza y vacío en mí, papá ya no estaría presente con sus dramas, ni llantos, quise contener mis lágrimas pero no pude, sentí como esas gotas tibias empezaron a resbalar por mi rostro, no quería voltear a ver a nadie, pero los suspiros e hipidos de mis hermanas me hicieron derrumbarme. Rápidamente los brazos de Mousse me estrecharon dándome todo el consuelo que yo necesitaba, besaba mi cabeza y frente dándome hermosas palabras, donde me prometía estar siempre a mi lado cuidándome.

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Contemplaba la bella vista de Nerima desde un amplio ventanal del edificio, estaba de pie tratando de pensar en las palabras del abogado de mi padre, en mis manos sostenía un vaso térmico, no tenía ánimos de beberlo, solo jugaba con el líquido de vez en cuando, me agradaba sentir la tibieza entre mis dedos al sostenerlo, mi cabeza era un verdadero embrollo, las palabras de mi padre en voz del abogado retumbaban una y otra vez en mi mente. En ese momento lo único que deseaba era regresar rápido a casa, me sentía cansada.

-¿Te encuentras bien? –La aterciopelada voz de Mousse, preguntaba por mi estado de espaldas a mí, mientras sus brazos tomaban mi cintura, yo negué en silencio, la verdad no me encontraba nada bien -¿Quieres que regresemos? recuerda que tienes que ir con Tofu para que te revise, no me gusta esa palidez que tienes ahora-

Estaba por contestar cuando mi hermana Nabiki escucho.

-¿Estas enferma?- preguntó lo bastante alto para que el resto en la sala escucharan -¿Es grave? ¡¿No vas a morir verdad?!-

-¡Nabiki! ¿Cómo se te ocurre? Y por favor baja la voz –dije algo molesta, mire como todos nos miraban preocupados, a excepción de cierta china que yo miraba desde el otro lado de la sala sentada con pierna cruzada -¡por favor, baja la voz! No es para tanto.

-Ay hermana, ya ni sabe uno… la enfermedad es silenciosa, claro ejemplo nuestro padre, supo llevar muy bien en silencio sus dolencias. -

-Esto es diferente Nabiki –aclaró Mousse – Akane no le cayó nada bien la cena que tuvimos con Ukyo, hoy amaneció con fuertes nauseas, estoy tratando de convencerla de que visite a Tofu pero ya la conoces –

-¿Nauseas? ¿Esta mañana? –Preguntó Nabiki armando conclusiones en su cabeza y estas hicieron click en su cerebro, rápidamente se abrieron sus ojos y alzó una ceja con malicia -ya veo….-

Conocía a mi hermana, bastante diría yo, y sabía de qué era capaz.

-Nabiki no es nada… olvídalo –pero fue demasiado tarde, mi hermana corrió con Tofu que estaba reunido con el abogado y Ranma, claro que pude ver cuáles eran sus intenciones.

-Tofu, querido… -caminó a grandes zancadas y con una rapidez increíble, a pesar de lo alto y fino de sus tacones, miré a Mousse suplicante para que no le dijera nada, pero para él lo mejor era que Nabiki diera el mensaje –cuñado querido… quisiera que revisaras a mi hermana pequeña ya que al parecer no se ha sentido bien…-

Miraba como hablaba con ellos, no escuchaba lo que decían, pero estaba segura que la información que Nabiki transmitía era algo exagerada, Tofu y Ranma dirigían sus ojos hacia mí.

-Voy a descuartizar a Nabiki cuando la tenga enfrente -dije cerrando las manos en puño

-No entiendo por qué, solo está diciéndole que estas algo indispuesta, es el esposo de tu hermana y es médico, no veo cual es el problema – era obvio que Mousse no veía el problema, porque él no conocía al cien por ciento mis padecimientos o sospechas, todo lo que anteriormente había pasado era producto del embarazo. Y lo peor es que Ranma estaba ahí escuchando todo y de primera mano.

-¿Te sientes mal Akane?- pregunto Kasumi que estaba hablando con el tío Genma - ¿Qué es lo que sientes? – rodé los ojos algo fastidiada, todo esto se estaba regando como pólvora y lo que quería era mantearlo lo más privado posible.

-Anoche fuimos a cenar con Ukyo y esta mañana me la encontré literalmente con medio cuerpo dentro del retrete, yo digo que la comida le cayó pesada… además de que tuvimos cierto percance mientras cenábamos –esto último lo dijo dirigiendo una mirada llena de sentimientos negativos a Ranma, quien de igual manera lo observaba a él.

-Oh, ya veo… - Kasumi notó al instante a que se refería, intuyo que había pasado algo con Ranma ya que las miradas que intercambiaron fueron muy obvias – ¿estas segura que solo fueron vómitos matutinos? ¿Has… tenido otros síntomas? – como dije mi hermana entendió rápido, igual que Nabiki, solo que ella había sido más prudente.

-No, solo el de esta mañana… No creo que sea nada grave además que ya sé a qué se debe… mire fijamente a Kasumi, y con disimulo sonrió llevándose las manos a la boca conteniendo las palabras.

-¡Oh Akane! ¡Me alegra tanto por ti! –Me abrazó y Mousse miraba tal escena sin entender – digo… me alegra que no sea nada grave, bien dices que fue la comida, tanto tiempo sin comerla la típica comida natal de tu país, es obvio que te ha caído pesada… además la comida de Ukyo está muy condimentada, ¡no le digas que dije eso! -

-No te preocupes tu secreto está a salvo conmigo-

-Pero Mousse tiene razón, deberías checarte, todo debe estar perfectamente ahí…-

-¿Ahí? – preguntó más confundido que antes.

-A mi quiso decir, yo debería estar perfectamente. -

-Pues mi querido Cuñadito dice que te espera hoy por la tarde – mi imprudente hermana hablaba mientras me guiñaba un ojo – y como soy una hermana que se preocupa por la familia te acompañare –

-No es necesario Nabiki, de seguro tienes mucho que hacer, además dijiste que tenías una junta sumamente importante ¿no lo recuerdas? -

-Tranquila Akane eso se arregla… así – chasqueo sus dedos y de la nada saco su teléfono, marco una tecla en un minuto la llamada estaba contestada – Hotaro, cancela todas mis juntas hoy por la tarde, tendré un día ocupado con mi hermana…- y poco a poco se fue alejando dejándome con Mousse y Kasumi.

-Ves… todo está resuelto –dijo Mousse despreocupado –ya quisiera yo tener hermanas como ellas-

-Si… como no –contesté con sarcasmo.

-Si me disculpan chicos tengo que arreglar ciertos asuntos con Tofu… Akane cuando tengas los resultados, por favor llámame – asentí con una enorme sonrisa y Kasumi llego con Tofu y Ranma dejándonos a solas.

-¿Y bien? – pregunté yo, dirigiendo mi total atención a él.

- No entiendo ¿y bien qué? -

-¡No te hagas!... me refiero a… ya sabes quién –mis dientes estaban tensos mientras hacia una leve seña en dirección a Xiampu que seguía sentada, pero ahora hojeaba una revista de modas.

-¡Aaah eso...! pues nada, no me causo nada verla de nuevo –

Me aseguro y de inmediato siento una tranquilidad enorme en el pecho, entre cerré los ojos cruzándome de brazos, quería volver a escuchar de su boca, que ella ya no significaba nada para él.

-¿Sabes algo? no te creo… anda dime algo –me acerque a Mousse lo más que pude, pegando nuestros cuerpos, mientras acariciaba su rostro, hablándole en voz baja – no te reprenderé, si me dices la verdad –por su altura con mi nariz rozaba su mentón, acariciándolo, siguiendo mi propio jugueteo con él, quien sonreía de la manera más hermosa, mientras se dejaba mimar por mí –dime que sentiste cuando la viste, te juro que mi castigo no te dolerá -

-¿Estas celosa cariño? –me respondió con una pregunta, mientras su sonrisa era radiante, mostraba toda la seguridad que yo amaba, sus manos se posaron en los costados de mi rostro mientras se acercaba lenta y juguetonamente a mis labios.

Mis labios se curvaron en una picara risita, estaba a punto de responderle cuando unos sonoros aplausos interrumpieron nuestro momento, estábamos tan habituados a nuestros contactos, que jamás nos percatamos que otra personas nos observaba.

-Vaya, Vaya, Vaya… pero que escena tan más hermosa, ustedes dos sí que son buenos actores, los felicito en verdad –me tense de inmediato al escuchar esa chillona voz, no hacía falta voltear a verla para saber de quien se trataba, un tremendo silencio se apoderado de la sala entera, y sentí como Mousse se separó de mí, con el semblante molesto, su mirada cambio, por un momento temí de ella y la forma de reaccionar de Mousse, mis miedos e inseguridades seguían latentes.

-Xiampu ¿Cuánto tiempo? –dijo cortes, me giré para encararla ya era tiempo de saber si yo pelearía o me desboronaría ante ella y no siempre tener el temor y la incertidumbre de mis acciones, ella me miró como si viera un chiste escrito en una pizarra, con burla y desdén.

-Bastante diría yo… pero por lo que veo la vida te trata muy bien, te veo muy bien… acompañado –su mirada felina hacia Mousse me ponía mal, el tono que utilizaba era de total descaro, estaba coqueteando con mi pareja, quería gritarle todas sus verdades.

-Así es… la vida me ha tratado espléndidamente, espero que la vida también te trate igual –la tensión fue tan palpable que tanto Kuno como Nabiki colgaron sus teléfonos y se acercaron por cualquier comportamiento hostil de Xiampu.

-¡Por supuesto que sí! solo mírame… tengo todo lo que una mujer puede desear…- la manera en la que se expresaba dejaba mucho que desear, no era digno de una guerrera, como tantas veces alardeo, se había convertido en una hueca muñeca de papel, donde lo material y lo físico era su prioridad, se meneaba dando a entender que su cuerpo y belleza era todo lo que tenía, sentí algo de pena por ella, todo aquel rencor que pude haber albergado en mi corazón se convirtió en lastima.

Al verla ahí parada frente a mí, tratando de llamar la atención de Mousse con sus pronunciadas curvas, me hizo entender algo, yo no era rival para Xiampu, yo era el polo opuesto, siempre lo fui, y en realidad yo jamás quise ser su rival, éramos tan diferentes, ahora veo que todos mis miedos fueron derribados con una simple escena, que tonta había sido por siempre esconderme, por jamás encararla, definitivamente Xiampu había cambiado, ya no era la misma de antes, ahora era la copia barata de una bella muñeca.

Ante mis ojos estaba una vez más ella, queriendo arrancar de mi lado a la persona que amo, esta ocasión sería diferente, pelearía por él, no soy la misma pusilánime de siempre, a mi hombre lo defenderé con uñas y dientes, Mousse es mío, el padre de mis hijos y ella no vendrá a quitarme lo que con tanto amor y respeto hemos formado.

-Me alegro por ti Xiampu… -mis palabras causaron asombro entre el público espectador –se ve que eres muy feliz –seguía hablando mientras erguía mi cuerpo entre ella y Mousse, mis ojos se fijaron en los de Xiampu a manera de reto, recargue un poco mi cuerpo en el pecho de Mousse mientras el paso ligeramente sus manos en mi cintura –veo que tu manera de hablar a mejorado, me complace saber que el idioma ya no sea un impedimento para ti.

Por encima de uno de sus hombros pude ver como Ranma avanzaba hacia nosotros a grandes zancadas, de un rápido movimiento, nada gentil, se podría decir que hasta violento tomó del antebrazo a su esposa, pude ver como ella hizo un pequeño gesto de dolor, casi imperceptible, los dedos de Ranma se hundían con fuerza en el brazo de su mujer.

-¿Quieres comportarte? –dijo pegándose a su rostro. Esa actitud de Ranma tan violenta jamás la vi venir –Será mejor que nos retiremos Xiampu – sus dientes estaban tan apretados que apenas era audible su voz, la fuerza que hacía sobre su mandíbula era evidente. No estaba nada contento de que se nos acercara - Vamos, camina...

-Claro que si mi amor… lo que tú digas –con aquellos reflejos agiles que la caracterizan se giró colgándose del cuello de su esposo, restregándose completamente en el cómo cuando éramos jóvenes, sonreí al ver esa escena una vez más, el semblante de Ranma era de total molestia -¡Zàijià!... –gritó de manera cantarina despidiéndose con una enorme sonrisa y moviendo sus dedos en una actitud algo aniñada, a cada paso que avanzaba movía las caderas de un lado a otro de forma insinuante, de vez en cuando sus ojos se clavaban en Mousse mientras seguía caminando.

-¡Uuy! ¡Como odio a esa gata de barrio rojo!- exclamo Nabiki siendo callada por Kasumi al instante -¡es la verdad! ¿No sé cómo la tolerabas Mousse?...-

-Cariño…-dijo Kuno – cuida tu temperamento, recuerda que podrían salirte arrugas a temprana edad

-Con ella cerca hasta la menopausia me causa – se dejó caer en el sillón aun lado de Kuno, este la abrazo tranquilizando su arranque de enojo -Aunque… no se a que vino aquí, no tenía por qué estar.

-Tal vez vino solo como apoyo para Ranma, tal como lo hicieron Kuno, Tofu y mousse…- mi tío Genma permanecía callado, tanto que parecía un mueble más.

-¿Cómo es que la tolera tío Genma? Es bastante antipática… -este se encogía de hombros mientras Nabiki lo cuestionaba.

-No la trato mucho, solo cruzamos algunas palabras, son muy pocas las ocasiones en las que podemos estar más de algunos minutos en el mismo lugar –

-Creo que será mejor marcharnos –comentó Mousse evitando entrar más en ese incomodo tema – ¿qué les parece si vamos a comer algún lado? - propuso.

-¡Si! eso sería una magnífica idea… -se levantó de prisa Nabiki del asiento –muero de hambre además Akane y yo tendremos una cita con el medico como a eso de las cinco de la tarde, después de comer pasaremos a ver a Tofu –

-¿Les agrada la idea? –preguntó Mousse.

-Me perece perfecto –confirmó Tofu –conozco un restaurante italiano que les encantara…- Uno a uno salimos del edificio y subimos al auto, con dirección a ese Restaurante que Tofu recomendó, mientras que yo, comenzaba a sentir esas nauseas de solo pensar en la comida que servirían.

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Espero que este capítulo sea de su agrado, siempre es algo difícil trascribir emociones para otros puedan disfrutarlas y entiendas cada situación por la que pasa los personajes, uff ¡que si no! Pero gracias a mi súper beta, todo es más fácil y ella le pone mucho sabor, por favor si llegan a encontrar alguna falta de ortografías ¡perdón! esas malditas siempre se nos escampan.

También quiero agradecer a todas esas personitas que se toman el tiempo de leerme, de verdad gracias y háganme saber sus inquietudes, les estaré respondiendo, no solo a mí me hacen feliz sus comentarios si no también a mi betita linda ¡ JALY !

GRACIAS A…

Jaly , Gabyco, Adis Adame, Guest, Kris, Vicko, hinatacris, Lily Tendo, nancyriny, FernandaTaisho, Nikita Shinoda, Benani0125, felicius, Iwaya sum,Guest 1, 2, 3 gracias! También a los que no dejan reviews, : D

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