Los Personajes de "Ranma ½ son propiedad de Rumiko Takahashi
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Despues de ti,despues de todo
Capitulo (16)
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El dolor de la verdad
parte 1
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M.M
Estuve despierto desde muy temprano dándole vueltas en mi cabeza al hecho de que tenía que contarle toda la verdad a Akane, una parte de mí; la parte egoísta y preocupada en lo que fuera a pasar, me decía que mantuviera todo en secreto, al final de cuentas pronto regresaríamos a california y todo esto sería como una pesadilla. Pero la otra parte me gritaba todo lo contrario, esas voces en mi cabeza me abrumaban diciendo que confiara en mi mujer, Akane actualmente estaba conmigo, tendríamos un hijo, así que no había vuelta de hoja, muy a mi pesar opte por la verdad, no le ocultaría nada, nuestra relación estaba basada en la confianza y esto no va a ser la excepción.
Salí de la comodidad de la cama alrededor de las cinco de la mañana, era obvio que no reconciliaría el sueño, baje a las instalaciones del Dojo para entrenar un poco, tenía que despejar mi mente y destensar los músculos, en la habitación que actualmente ocupábamos dejé a una Akane que descansaba en el calor del edredón, no quería despertarla estando tan tranquila y a pasible, me gustaba observarla dormir, pero muchas de las veces mi vista la incomodaba, haciéndola abrir los ojos.
Una vez fuera del hogar de los Tendo, el frio invernal del ambiente me recibió, el cielo estaba oscuro, y el viento que corría era húmedo, ya había olvidado estas sensaciones en mi cuerpo, pues donde actualmente radicábamos no era tan extremo.
Las corrientes de aire eran fuertes, y las nubes en el cielo amenazan con llover. Estaba poco abrigado, de pronto recordé que tenía que revisar el buzón por si Zouming quisiera comunicarse conmigo, dirigí mis pasos hacia la gran puerta donde se encontraba mi objetivo, al verlo de cerca pude divisar el sobre blanco que sobresalía del buzón, las amazonas habían dejado una notificación para mí.
En los kanjis impresos en la hoja, se podía leer la nota donde me pedían que nos encontráramos lo antes posible.
Con premura destruí la carta y regresé al Dojo para entrenar como lo había planeado desde un principio. Estuve en aquel lugar de entrenamiento por alrededor de una hora y media, lanzaba patadas al aire con fuerza, mi cuerpo ya había entrado en calor, mis músculos se sentían ligeros, cuando fui consciente de una corriente de aire frio de tras de mí, giré mi rostro para ver lo que ocurría, Akane era la causante de que aquella pequeña brisa helada se haya colado, me miraba con una bella sonrisa mientras descansaba su cuerpo, recargándose en el marco de la puerta.
-Buenos días –saludó cordial, le mire de arriba abajo, pues su vestimenta era bastante pesada, esa mujercita es muy friolenta. Sus brazos estaban cruzados al frente, bajo su pecho, observándome.
-Buenos días linda –conteste el saludo de manera coqueta. Acercándome a ella para darle un ligero beso en los labios, con mi mano acomode un mechón de cabello rebelde detrás de su oreja, acariciando de paso su rostro - ¿Tienes frio? –Pregunté, a lo cual asintió como una niña pequeña, sus mejillas estaban algo rojas por el clima y titiritaba un poco – ¿Y qué haces aquí? Pudiendo quedarte entre las cobijas calientes, en la comodidad de tu cama… pero aquí estas –hable tomándola de las caderas, terminando con la distancia de nuestros cuerpos.
-Así es… -rio de manera ligera –pero aquí estoy, queriendo consentir a mi hombre con un buen desayuno –eso me encanto, su hombre sonreí con ilusión – ¿qué quieres para desayunar? Prepare lo que tú quieras –me preguntaba mientras sus manos se entrelazaban detrás de mí cuello, jugando con mis despeinados cabellos, amaba sentirla, disfrutaba de sus roces y mimos.
-Mmmm me la pones difícil… -fingí confusión ante su propuesta, mirando hacia arriba, como si buscara una respuesta.
-¿Por qué? –preguntó con la curiosidad reflejada en su rostro.
-No sería nada decente desayunarte a ti en medio de la cocina –mi contestación a su pregunta la hice de la manera más seria –alguien podría vernos –esa frase la susurre como un chiquillo travieso, Akane abrió los ojos con asombro, seguidos de unas carcajadas divinas ante mis ocurrencias, y empujándome levemente el hombro con una de sus manos.
-¡Tú sí que no tienes lucha!... de verdad, hablo enserio –aún seguía riendo divertida mientras trataba de regañarme.
-Lo que tú quieras está bien –dije besando su coronilla.
-Muy bien… Ya sé que sería perfecto… -se giró para salir del Dojo. Pero antes de que desapareciera de mi vista, le propine una fuerte nalgada de manera juguetona.
-¡Hey! –Protestó entre risas – ¡eres un atrevido! –grito con una enorme sonrisa en su rostro.
Alcé los hombros restándole importancia a mi juego y sin un ápice de pena me dirigí hacia ella, sabiendo a la perfección que, lo que yo pronunciaría la haría estallar.
-Son míos… sorry baby –y antes de que reclamara algo, corrí a la puerta con rapidez, Pude escuchar un ¡grosero! Salir de su boca, conocía su carácter explosivo, desde la entrada corrediza de la casa aún se escuchaban sus quejidos y yo solo trataba de contener una sonora risa.
Me quede unos minutos más en el mismo sitio, pensando en que tendría que decirle todo a Akane a mi regreso del templo del gato.
Suspire cansado y algo fastidiado, moría por dejar el país, regresar a la rutina, mi rutina, con mi familia, dormir en mi cama, salir a pasear a Nikki… ¡hasta el bendito perro moría por ver!
Al estar parado bajo el marco de la puerta pude ver como del cielo caía lo que parecía ser agua nieve, el temporal era bastante helado, no me extrañaba el hecho de una ventisca invernal.
Observe por última vez la estructura de madera del Dojo, sonreía al imaginar el rostro de Akane, negué despacio con la cabeza, rascándola un poco. Subí a la habitación para darme un baño caliente y prepararme para salir al encuentro de mi posible futuro.
Me vestí con unos cómodos pantalones grises, camisa azul marino, sobre ella un suéter a rayas gris y azul, chamarra en el mismo tono de la camisa y una abrigadora bufanda de lana gris oscuro, terminando mi look con zapatos en color café.
Coloque un poco de loción y baje con dirección a la cocina, al descender por las escaleras, el dulce aroma de mantequilla y vainilla flotaba en el aire, llenando mis fosas nasales, las risitas en conjunto con la voz contenta de Mia llenaba la estancia. Mi hija se había levantado temprano y se encontraba de buen humor por lo que Akane prepararía para desayunar.
Al adentrarme por completo en la cocina encontré a una Akane muy entretenida vertiendo una dulce mezcla en la waflera, portaba un mandil con holanes en color blanco, mientras mecía lentamente su cuerpo, tarareando en voz baja una canción que yo conocía muy bien.
I'm lucky I'm in love with my best friend
Lucky to have been where I have been
Lucky to be coming home again
Oh oh oh oh oh oh oh oh…
Mia le seguía el paso cantando el coro a todo pulmón, mientras bañaba de miel el wafle de su plato, sonreí ante tal visión, camine con dirección a la niña y le quite la botella del meloso líquido, con una advertencia visible en mi mirada.
-Es demasiado dulce para ti, princesa –su rostro se transformó en un chistoso puchero, esa pequeña discusión hizo que Akane girara a verme.
-¡Ya tengo tu desayuno listo! Café negro, tocino extra crujiente y bastante jalea de fresa… me salieron… -Akane hizo una corta pausa para ver a nuestra hija -¿Cómo amor? –la pregunta que formuló era expresamente dirigida con una enorme sonrisa.
-¡So Yummy! –contestó levantando su dedo pulgar y cerrando un ojito, cómplice a su madre.
-Oíste eso, no lo digo yo… lo dice ella – dijo aceptado la evidente respuesta de su única comensal por el momento. Tomé asiento a lado de la niña que devoraba gustosa el contenido de su plato.
-Yo diré si eso es cierto –comente de lo más serio – ¿sabes…? podrían estar envenenados… antes, tu madre hacia comida algo toxica –lo último lo dije en voz baja, para que solo la niña escuchara, pero con claras intenciones de que la aludida se diera cuenta.
-¡Eso no es cierto! ¡Mamá es la mejor cocinera del mundo entero! –Mia defendió la comida de su madre, orgullosa.
-¡Gracias Hija! –contestó Akane apuntando a nuestra hija con la pala de cocina en la mano y arrojándole un beso, en cambio a mí me miró con ojos de clara advertencia.
-¡Claro que a mí, no me consta….! –expresé con las manos elevadas al frente a manera de rendición -Dicen por ahí… solo dicen, a mí en lo particular nunca me tocó –sonreí ante su mirada.
-Muy gracioso… y yo que tenía algo bueno que decirte –dijo Akane poniendo el plato sobre la mesa.
-¡Oh si! es cierto Papá, Mamá tenía una sorpresa –
-¿Así…? ¿Qué es? –cuestioné con la boca algo llena de un delicioso wafle.
Akane toma su laptop y me muestra gustosa la pantalla, en la cual se reflejaba la reservación y compra de los boletos de regreso a california para el día sábado por la mañana. Deje de masticar el bocado y trague de golpe, la mire sorprendido y ella asintió contenta.
-¡¿El sábado?! ¡¿Tan rápido?! –no podía creer que en unos cuantos días regresaría a mi perfecta vida con Akane, a mi hogar lejos de aquí.
-Son los únicos asientos que encontré, si te das cuenta son en clase ejecutiva, tuve que pagar algo más de lo normal, ya que no habrá vuelos hasta dentro de algunas semanas, todo está agotado por las fechas… -Akane justificaba el gasto, pues siempre era muy metódica con el dinero.
-¡Qué importa unos cuantos dólares de más!.. –exclamé
-Si… unos asientos dirás, pero bueno me alegra ver que no hay problema… a todo esto… ¿A dónde vas y por qué no nos invitas? –cuestiono mirándome de arriba abajo, observando mi persona con los ojos entre cerrados, como si tratara de escanearme.
-Voy… voy…. –no había pensado en la excusa que daría a mi mujer – ¡con Kuno! si, Kuno me invito a su empresa… quería que conociera su negocio. Al parecer le interesa invertir en algo referente a nuestra rama –mi mente trabajo rápido, encontró una versión coherente, para poder justificar mi ausencia por unas horas, el simple hecho de recordar lo que tenía que hacer me quitó el apetito por completo.
Mi garganta ya no podía tragar bocado, mi boca se había secado ante la incomodidad de mis pensamientos, moví el plato con los restos de comida ligeramente hacia un lado, deslizándolo por la mesa.
-Estoy realmente contento de regresar, extraño a Nikki como no tienen una idea, y aparte Ginna se pondrá feliz con la noticia del nuevo miembro de la familia...-la emoción era palpable en mis palabras, de verdad deseaba regresar a California -Es verdad...- esa última frase salió de mi boca en un sonoro suspiro, y con una sonrisa tonta en mi rostro, pues en mi mente la imagen de Akane con un vientre ya abultado por la gestación de un bebe, me inundaba de emociones –bueno hermosas mujeres, me voy… regreso por la tarde –besé la frente de cada una y salí de la cocina –¡me llevare el auto! ¡No salgas si no es necesario Akane! –grite encaminándome hacia la puerta.
-¡De acuerdo! –escuché su afirmación.
Una vez fuera de la calidez del hogar, me apresure para entrar al auto y encenderlo, una vez hecho lo básico pulse el botón de la calefacción, frote mis manos para entrar en calor, espere unos cuantos minutos para que el motor se calentara, cambie el álbum de música, colocando una melodía que me tranquilizara, no tenía intensión de escuchar una vez más las canciones de mi princesa, baje el cambio y puse en marcha el vehículo, sin pensar mucho en lo que pasaría después de aquella platica.
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R.S
Desperté con la peor resaca del mundo, sentía un intenso dolor en la cabeza, eran como punzantes estocadas que me atravesaban, no solo eran los malestares de los excesos del día anterior, si no que por una extraña razón, en mi pecho existía una terrible incomodidad, la angustia y el dolor que quise menguar bebiendo todo el licor posible y que obviamente no funciono, ahora tenía una combinación de molestias en mi cuerpo. Akane tenía pocos días en Nerima y yo no había tenido ningún tipo de oportunidad para verla a solas, era inaudito para mi mente que ni un mísero minuto haya podido estar con ella, y todo porque siempre estaba junto al maldito pato, parecía una condenada bestia cuidando de su hembra… maldición….
Camine al baño tomándome las sienes con fuerza, observe mi reflejo en el espejo, percatándome de la creciente sombra de la barba, y como arte de magia una duda llego a mi mente ¿Mousse seguiría con la maldición? No estaba del todo seguro, pero tampoco me atrevía a indagar por aquella información.
Me lave los dientes minuciosamente, enjuague una y otra vez mi boca, podía experimentar los sabores ácidos del alcohol aun en mí, tomé una ducha rápida, ese día iría al Dojo central, para entrenar hasta que el cuerpo no pudiera más, necesitaba no pensar en nada, más que en el dolor de mi cuerpo, necesitaba no pensar en ella, quería ocupar mi mente solo en sentir el dolor físico del entrenamiento.
Sali de la ducha con prisa, me vestí con ropa deportiva, unos tenis negros, chamarra gruesa y bufanda alrededor de mi cuello, tome mi acostumbrada mochila con un cambio de ropa extra y cruce el pasillo de aquella casa con premura antes de que Xiampu saliera de su habitación, pase por enfrente de la habitación de Liang comprobando que no estuviera ahí, pronto saldría de vacaciones de invierno y estaría en la casa teniendo la oportunidad de estar con él, podría también planear unas vacaciones e ir a Disney Tokio o A UNIVERSAL.
Pasé a la cocina buscando a Kumiko pero no la encontré, quizá estaba haciendo limpieza en otra área de la casa, pero estaba agradecido por tener café recién hecho en la máquina.
Tomé mi Taza térmica, agregue tres de azúcar y un poco de leche batiendo el líquido, contemplando como los ingredientes se fundían en una dulce mezcla.
Maldije en voz alta al sentir como el frio calaba en mi cuerpo al salir de aquel lugar que tantos dolores de cabeza me daba.
No me gustaba para nada el clima invernal, prefería el sol y el cielo despejado, estos días definitivo me deprimían aún más.
Entre al auto y lo puse en marcha, me aleje del garaje, pero al tomar la avenida principal y seguir derecho con mi objetivo original, decidí tomar otro camino, giré a la derecha tomando otra calle, ese camino me llevaría al Dojo Tendo, donde mis sentimientos quedarían tan expuestos que estoy seguro me dolería el alma, pero dentro de unos veinte minutos aproximadamente estaría fuera del portal donde tantas veces corrí a la par de ella.
La emoción me invadió, estaba eufórico, vería a Akane y me importaría un bendito bledo que Mousse estuviera ahí, tomaría como excusa el tener que tomar algunas fotos a la propiedad, algunas medidas tal vez, ya se me ocurriría algo para complementar mi mentira, ¡qué sé yo! Pero hará valido mi derecho al ser también dueño del Dojo.
Bebí de golpe el vaso completo de café, una vez vacío lo coloque en el portavaso y di un vistazo por el retrovisor a mi rostro, sonreí ante mi vanidad, conduje con más velocidad de lo común y en menos tiempo de lo que había calculado ya me encontraba estacionado fuera del gran portón de entrada del hogar Tendo, ese lugar que por tantos años fue mi hogar. Miré el letreo sobre la entrada y no pude evitar recordar el día que lo habían puesto, fue un año después de la partida de Akane, suspire ante aquel recuerdo, dolía, calaba en el alma.
Apreté la mandíbula, teniendo conocimiento de donde estuvo todos estos años y con quien, ese maldito detalle hacia hervir mis entrañas a mas no poder, esa remembranza impulsó a que saliera del auto azotando la puerta del deportivo con fuerza.
Crucé las puertas como si fuera mi casa, literalmente me pertenecía ya que la mitad del Dojo era mío, sonreí ante el acertado último movimiento de Soun.
-Te debo una Tío… -musité mirando al cielo con cariño, podía apostar que esta era otra de sus cuestionables acciones por acercarme a su hija.
Deslice con cuidado la puerta principal de la casa, la calidez y el aroma a desayuno recién hecho me inundo, chocando de lleno en mi rostro, recordé los días en los que viví aquí, era imposible no traer esas imágenes a mi mente.
A mis oídos llegó la voz de la hija de Akane, esa niña podría decirse que era la viva imagen de la mujer que me quitaba el sueño, pero también tenía cierto parecido a su difunta madre, creo que por eso me llenaba de ternura el corazón, sus gestos al hablar, la sonrisa, todo en ella por momentos me trasladaba a otro mundo.
Descalce mis pies al entrar, seguí las voces que provenían de la cocina, al parecer había llegado en plena hora del desayuno.
-I am very excited to be home Ginna, Mom and Dad say we will take a flight early Saturday.
but I'm going to miss everyone here, my cousins, my uncles and my new friend .../Estoy muy emocionada de estar en casa Ginna, mamá y papá dicen que tomaremos un vuelo muy temprano el sabado -escuché que la niña hablaba en su lengua materna, no era muy fanatico del idioma, pero si entendía lo que hablaban, al parecer conversaba con una tercera persona, por el altavoz ya que no sonaba como si estuviera presente. Y decían que pronto se irian, segun lo que entendí sería este sabado, eso no me gusto para nada, mi corazon se detuvo por unos segundos ante tal noticia.
-¡¿Really honey?!,¡I want to see you, I miss you very much and also Nikki! ... Nikki… say hi to Mia-chan, she will be soon here with us…/¿De verdad cariño?, ya quiero verte, te extrañado mucho y también Nikki… Nikki saluda a Mia, pronto estará aquí con nosotros/ -los ladridos de un gran perro resonaban con fuerza.
-¡Mira mamá! ¡Es Nikki! ¡Nikki te amo! –asomé la cabeza con cuidado por la orilla del marco de la puerta, la niña estaba sentada en el comedor con una laptop frente a ella, hablaba con alguien en video llamada, y con lo poco que alcance a ver, había un perro en la pantalla, Akane se acomodaba a lado de la pequeña, dándome la espalda, así que ninguna de ellas se había percatado de mi presencia.
- ¡Hi Nikki!/ ¡Hola Nikki! / –exclamó Akane a la pantalla, el perro comenzó a ladrar más fuerte y se movía como loco, después comenzó con alaridos como si llorara por su ama, era su mascota, era el perro dálmata que Mia me había mostrado por medio de fotos en el restaurante de Ukyo –I miss you to, I hope you have been a good dog, be obedient until we pick you up, ¿ok? Ginna will continue taking care of you, Thanks Ginna for be wthi him…/ Yo también te extraño, espero que hayas sido un buen perro, se obediente hasta que te recojamos ¿ok? Ginna seguirá cuidándote… Ginna gracias por estar con él /-tenues risitas escapaban de los labios de Akane al hablarle a su perro.
- ¡You're welcome Honey! and… ¿where is Mousse? / ¡De nada cariño!… y ¿Dónde está Mousse?/ -preguntó la mujer al otro lado de la pantalla, provocando en mi al instante un malestar.
-Hes not here,He went out with my sister's husband, it´s somethig about a business, im realle not sure…but ¡I have a big sorprece for you! /No se encuentra, salio con el esposo de mi hermana, es acerca de un negocio, no estoy segura pero… ¡Tengo una sorpresa para ti! –Akane movia su cabeza de manera afirmativa, podia apostar que su sonrisa iluminaba el lugar, pues la mujer que se reflejaba en la pantalla, estaba muy feliz sonriendo.
-¡Oh my god! ¡you´re pre…! ¡hey! there someone behind you / ¡Oh mi Dios ! ¡Estas emba…! ¡hey! Hay alguien detras de ustedes –el tono en la voz de la mujer se torno a uno de duda y preocupacion.
-¿What? …/ ¿Que? –exclamó Akane, mientras giraba su rostro hacia mi, pude ver como su sonrisa se extinguio ante mis ojos - Ranma… -musito clavando su vista en la miia, yo no podía quitar la mirada de su cuerpo, siempre me habia gustado observarla.
Había sido bastante lento y nada precavido, Akane me había descubierto espiandola, a ella y a su hija mientras tenia una conversación con alguien. Creo que los supuestos dotes de artista marcial quedaban de lado cuando se trataba de ella.
-¡¿who?!/ ¡¿Quien?! – cuestionó la mujer con la que Akane platicaba, sonó algo sorprendida, Akane me veia con los ojos muy abiertos, creo que nunca hubiera esperado mi osadia, mucho menos habria esperado mi reaccion ahi frente a ella -¡Akane!¡who is it?! ¡¿you just say Ranma?!/ ¡Akane! ¡¿Quien es?! !¿Acabas de decir Ranma?! – parpadie un poco, era mi imaginacion o ella habia dicho mi nombre, ¿me conocia a caso?
-¿Que haces aqui? –esa pregunta sono a reproche ante mis oidos, yo soñaba con que al verme ella corriera a mis brazos, como tantas veces lo hizo cuando eramos adolescentes.
-¡Es el papá de Liang! ¿donde esta él? –la pequeña niña interrumpio mis pensamientos preguntado por mi hijo, rapidamente y de un salto, se acerco hasta donde me encontraba buscando la presencia de mi hijo por el pasillo de la casa - ¿no trajo a Liang con usted? –pude ver como sus ojos se entristecian al ver que no estaba conmigo.
-Hija …comportate –reprendio Akane a su hija
- ¡Akane! Don't ignor me…¡Akane! /¡Akane! No me ignores…¡Akane! –la chillante voz aun se escuchaba tras de ella.
-Cielos…¡Ginna! I call you back, ok bye!/ ¡Ginna! ¡Te llamo despues, ok Bye! –Akane giro su cuerpo acercando sus manos al dispositivo sobre la mesita.
-¡Don't dere you../ ¡No te atre… -de un golpe cerro la pantalla de la laptop.
-¿Qué haces aquí Ranma? ¿Cómo entraste? -me preguntó alarmada -¿vienes solo? -moví la cabeza afirmando a su última pregunta, suspiró tal vez no quería encontrarse con Xiampu, su último encuentro no había sido muy grato.
-Lo siento pequeña, Liang no viene conmigo – le dije a la niña que seguía asomándose por el pasillo.
-Cariño… porque no tomas la LAP contigo y adelantas algo de tu tarea, ya que termines te prometo ir a pasear… -el chantaje para alejar a la niña, parecía surtir efecto.
Mia miro a Akane con ojos brillantes y sus manitas juntas, emocionada por la promesa, había ilusión en esas palabras, no pude evitar reír ante la dulce sonrisa que regalaba.
-¿Lo prometes? –Akane afirmó con un asentimiento de cabeza -¡Genial! me voy ahorita mismo…- corrió a la mesa, tomo la portátil con sus delgados brazos pegándola a su cuerpo, ya estaba por retirarse del lugar cuando decidió comentarme algo.
–Señor papá de Liang, usted prometió que lo traería a jugar y no ha sucedido… tiene que cumplir lo que promete, mi papá siempre lo hace –eso había sido un golpe bastante bajo e hiriente, la pequeña había dado un buen derechazo y directo a la yugular, ¿Qué podía hacer al respecto?
-Tienes razón pequeña –con mi orgullo visiblemente herido le contesté –pero hare lo posible por cumplir mi promesa –le sonreí, rascando mi nuca algo avergonzado.
-Está bien… así son los padres, algunas veces olvidan las cosas… -subió un poco sus hombros restándole importancia a lo ocurrido.
-Hija… tu tarea –el sonido de la voz parecía algo autoritario.
-Lo se Mom, no worry… -la niña salió de la cocina con la computadora en los brazos, sonreí por las contestaciones de la pequeña, pero tenía razón, en todo.
-De verdad Ranma ¿a qué viniste? –esa pregunta había reventado mi burbuja abruptamente, era tan tajante de parte de Akane.
Yo le observaba con dolor, con necesidad.
-¿No es obvio? –contesté como si aquello fuera lo más lógico del mundo – quería verte…. -
-¿Es broma verdad? –Dijo con un toque de nerviosismo dibujado en su rostro - ¿no estás hablando enserio?...
-No… no es una broma y no juego contigo, desde que llegaste eh querido acercarme a ti, y si no es por una, es por otra, siempre teniendo a alguien al rededor tuyo –me tense de solo mencionarlo.
-Son mi familia, Ranma ellos son mi hija… mi esposo –eso había sido demasiado para mí, me dolía el alma escucharlo salir de su boca.
-No te refieras así de él… porque no es tu esposo, ni siquiera lo menciones delante de mi Akane, porque cada vez que lo veo junto a ti… -pause mi hablar por un momento buscando como expresarme –siento como corre una furia dentro de mí, lo único en lo que pienso es en molerlo a golpes…-mis puños hormigueaban producto de la fuerza que ejercía, mi quijada se tensaba, por reprimir mis emociones.
-Sera mejor que te vayas Ranma… -enuncio mientras giraba su cuerpo dándome la espalda, ignorando mis sentimientos, le observe recoger lo que había sobre la mesa, la tenía tan cerca, no podía irme y desperdiciar tal vez mi única oportunidad de recuperarla, después de tanto tiempo lejos de ella estos minutos eran invaluables, tenía que decirle lo mucho que la amaba, que mi vida sin ella era un completo caos, lo único bueno y rescatable de mi existir era Liang, él no tenía la culpa de nada, sin embargo era el más dañado por mis estúpidas decisiones.
-No me iré sin hablar contigo Akane...- la tome del brazo haciéndola girar hacia mí, para que me viera a la cara, estaba tan decidido en hacerle entrar en razón, si era necesario le gritaría, le diría todo, pero el simple hecho de tocarle derrumbo todas mis defensas, una vez más estaba tan vulnerable ante ella, era como un pequeño animalillo pidiendo asilo, mendingando un poco de amor –no sabes cuánto tiempo desee tenerte así de cerca, como para que me exijan que me marche… Y eso te incluye a ti –mi bufido era más parecido una súplica, implorando que no me apartara de ella.
-Lo siento, pero esta es la realidad, ahora te pido que no me toques –con un brusco movimiento quito mi mano de su brazo.
-¿Por qué no quieres que me acerque a ti? ¿Por qué no quieres que te toque si quiera? –estaba ofendido, dolido por su comportamiento -… Estas muy equivocada si crees que no peleare por ti, me conoces Akane, esto apenas empieza –pase del sufrimiento a la ira, mis sentimientos mis emociones eran una montaña rusa.
-¡Lo digo porque te conozco Ranma!... no hagas esto más difícil - dijo suplicante, siempre manteniendo una distancia –el regresar aquí en las circunstancia que se dieron, no es algo fácil de asimilar... como para que tú lo compliques todo, además esto no está bien, por la buena relación que tuvimos te pido que tomes tu distancia conmigo, es todo lo que te pido -
¿Había escuchado bien? dijo que por la buena relación que habíamos llevado, no podía creer lo que había escuchado, sentí dentro de mi como hacia erupción un volcán fúrico de ira. Yo no describiría lo nuestro como algo bueno, lo nuestro había sido lo más sagrado que yo poseía, y me dolió saber que ella no le estaba dando la importancia que yo si le daba.
-¿Que guarde mi distancia? ¿Por qué habría de hacerlo Akane? -grite colérico, tomándome el cabello con fuerza, pasaba mis manos por mi cabeza y rostro, tratando de tranquilizarme –todos estos años fueron un vil infierno, no sabía dónde estabas, nadie quiso decírmelo... suplique que me lo dijeran, pero ni siquiera mi madre fue capaz de ayudarme, y cuando me entero donde estas y con quien... Akane quise morirme, quise matarlo a él, los malditos celos y el odio que siento contra Mousse, es tan grande como el inmenso amor que aun siento por ti –mi piel ardía y al mismo tiempo mis manos temblaban, sentí mis ojos llenarse de lágrimas por la impotencia, no quería parpadear porque sabía que estos me traicionarían.
-No habrá nada que me haga cambiar de opinión, así como se lo dije a él, te lo digo a ti también, peleare por ti Akane... porque esto que nos pasó no es justo y lo sabes –ya no sabía si estaba llorando, ya no me importaba verme derrumbado ante ella, era tanta mi desesperación por tenerla que ya no me importaba nada.
-Tal vez tengas razón... –vi como sus mejillas se humedecían producto de sus lágrimas –no es para nada justo, pero aun así ocurrió, aun así a "Mi" me ocurrió, te recuerdo que fue a "mí" a quien humillaron a unos cuantos pasos de casarme, Ranma… es a "mí" a quien tu engañaste, fue de "mi" de la que tú y Xiampu se rieron, no me vengas con que no es justo… porque aquí no eres el único que salió perdiendo –camino a la puerta secando sus ojos, puso sus manos en la manija, por un momento creí que se iría pero solo la cerro, comprendí que era para que la niña no nos escuchara.
- Mousse también ha sufrido... –le escuche nombrarlo son dolor.
- ¡No te atrevas a decir su nombre frente de mí! ¡Ese maldito, lo odio Akane! ¡Lo odio por tenerte! ¡Lo odio por amarte libremente! –Apreté los puños con mucha fuerza tratando de controlarme, pues si esto seguía así, saldría corriendo con ella en mis brazos -¿crees que es fácil para mí, verte jugar a la familia feliz junto él? ¡Akane está debió de ser mi familia! ¡MI FAMILIA! ¡¿Escuchas?! ¡MI FAMILIA! –mis gritos y exasperación me estaban rebasando, la cordura ya estaba muy lejos de mí.
-¡Pero no lo es! fue tu culpa que todo esto acabara, fuiste tú el que rompió lo hermoso que teníamos, solamente tú... al meterte con ella...- sus ojos estaban llenos de lágrimas que se resistían a salir una vez más, esos ojos que amaba y que hoy me miraban con rencor, me decía lo yo quería ignorar –tu mataste el amor que te tenía Ranma, y todo lo que dices sentir cuando nos ves a los tres, es el mismo sentimiento que yo llegue a vivir en carne propia cuando supe de ti y de ella, el día de mi boda... es lo mismo dolor que yo sentí al imaginarte con ella Ranma, tú me mataste en vida, con tu mentira, tu engaño... - dijo ahora entre lágrimas y sollozos, ahogándose en sus palabras -De verdad yo te amaba y no me importaba nada, ni siquiera tu maldición... y todo ¿por qué? ¿Por la maldita cura? de verdad creí que no te importaba –sus palabras estaban terminado de matarme, Dios la verdad calaba, hería en lo más profundo.
-¡Y no me importa! Akane yo no te engañe, jamás lo haría, jamás... Akane escúchame –esto cada vez se ponía más desesperante, no hallaba la forma de hacerle creer que verdad me importaba y que todo esto había sido una treta de Xiampu y de su abuela, pero por más que lo decía eran palabras vacías para los que me rodeaban, para ellos eran una manera de justificar el engaño que yo había hecho contra Akane.
No podía creer que todo el mundo, me creyeran tan mezquino.
- Yo nunca, óyelo bien…. nunca cambiaría el infinito amor que tengo por ti, por algo como la cura a mi maldición, te lo dije hace ocho años y te lo repito... jamás voy amar a nadie, como te amo a ti, y te lo voy a demostrar...- haría lo que fuera porque me creyera, camine hasta el fregadero y abrí la llave, coloque una jarra de cristal, mientras se llenaba mire a través de la ventana cansado, vi como el clima se ponía más gris y melancólico, justamente como me sentía yo en ese momento.
-Desperté días después y ya no estabas, te habías ido... solo una cosa existía en mi mente y era recuperarte, volver a vivir la vida que llevábamos. Pero todo fue una maldita pesadilla, y estoy arrastrando a Liang en todo esto, él es también una víctima de las malditas circunstancias... – una vez llena la jarra la tomé entre las manos la dirigí a mi cabeza vaciando el líquido, sentí la fría agua correr por mi cuerpo, instantáneamente las dimensiones de mi anatomía cambiaron, dándole paso a las características de una mujer exuberante, mi cabello dejo de ser negro, para cambiar a un rojizo brillante.
-Jamás acepté la cura...-hable con algo de reproche, dándome la vuelta para verla a la cara, necesitaba ver su expresión.
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A.T
Mi mente estaba en completo shock, frente de mí se encontraba ella, la bella niña pelirroja que conocí aquella tarde lluviosa en el Dojo, esa mujer que en tantas ocasiones compartió momentos importantes conmigo, esa chica seguía viviendo en su cuerpo, seguían siendo uno... ¿qué podría decir? no sabía cómo actuar frente a ella, mi mente y corazón estaba hechos un torbellino, su forma femenina siempre me hacía verle diferente.
Ranma estaba frente a mí demostrándome que jamás acepto la cura, me decía, y me juraba que aún me seguía amando ¡¿Qué debería hacer?!... estaba tan confundida.
Lo mire de arriba abajo, seguía siendo hermosa a pesar de la ropa holgada, su cabello rojo seguía siendo tan vivo como antes, al igual que sus ojos los cuales permanecían en un azul tan penetrante, me acerque a ella queriendo comprobar que lo que veía no fuera una ilusión, el verle así me hizo recordar tantas cosas, era como un imán para mí.
Me acerque temerosa, dudaba de lo que mi cuerpo hacía, estire mi mano para tocar su cabello, él cerro los ojos por inercia, acaricie sus mejillas con mis manos, palpe su delicado rostro, estaba mojado y frío por el agua que aun escurría por su piel.
Esto hizo que mi corazón se hiciera añicos aún más. Sentí como mis ojos me traicionaban nuevamente, dejando caer gruesas lagrimas por mis mejillas, cuando baje mi mano para dejar de tocar sus facciones, respire profundo, ella mi pelirroja favorita abrió los ojos cuando dejo de sentir la tibiez de mis palmas sobre su rostro.
-Creí que nunca más volvería a ver a Ranko –le dije quedito, como un susurro doloroso -Lo siento... - dije sin poder contener mis la grimas, un fuego quemaba mi pecho, no era un calor agradable, eran años de resentimiento, era la traición que revivía en mi –pero nuestras vidas tomaron caminos diferentes, tú la tienes a ella y yo le tengo a él y ya no hay un nosotros ahora, porque después de ti, después de todo... todo cambio –
Pude ver en sus ojos como se rompía por dentro, ese azul mar era inundado por lágrimas que poco a poco salían, su semblante fue cambiando a uno de desesperación, las lágrimas apagaron el brillo que quedaba en él, me dolía, pero ya no había marcha atrás, todo estaba dicho, todo estaba hecho.
-No... No lo acepto –exclamó molesto con furia contenida en sus apretadas quijadas.
-Ranma por favor, ya no nos hagamos daño... el estar aquí frente a ti, me lastima, entiende yo... amo a Mousse –le vi negar con la cabeza una y otra vez, no entiende que para mí decirle todo esto era como arrancar parte de mi corazón, dolía y sangraba por que una parte de mi aún seguía amándolo con locura, para mí era difícil aceptarlo porque me apenaba seguir teniendo estos estúpidos sentimientos escondidos dentro de mí.
Lo seguía amando como la primera vez, pero ahora tenía una vida hecha, una familia y no la dejaría, no por él, sin mencionar que Mousse no lo merecía.
-¡No! tú sigues amándome a mí...-tomó de mis brazos con fuerza desesperado por una respuesta afirmativa, su mirada recorría cada centímetro de mi rostro, buscando la verdad, pero yo no cambiaría de parecer, odiaba el tener que hacer esto, odiaba lastimarlas a las personas que quiero –lo sé, algo en mi me lo dice, aun me amas Akane, me amas tanto como yo te amo a ti –aun cuando era Ranko quien me tenía sujeta, podía sentir al hombre que siempre fue, al que en tantas ocasiones le dije amar y querer.
-No Ranma, ya no te amo...- traté de pronunciar esas palabras lo más segura que pude, lo más firme que se podía actuar, lo miré directamente a los ojos para que creyera cada palabra –siento tener que decírtelo de esta manera pero, no me dejas otra opción, ya rehíce mi vida junto a otra persona y nos amamos... tanto que voy a tener otro hijo de él… -pude sentir como la presión de sus manos sobre mis brazos fue menguando lentamente, había una perturbación en su mirada que jamás olvidare.
-Mientes… sé que me estas mintiendo para no dañarlo a él… mientes… mientes –el dolor se reflejaba en su voz, en sus ojos, en su facciones.
-¡Mama! ¿Por qué esta la puerta cerrada? -la voz de Mia nos interrumpió, estaba del otro lado de la puerta queriendo entrar, pero yo había echado el cerrojo.
-Tienes que irte... Mia no puede verte así –suplique, Ranma entendió miró hacia la puerta con ojos vacíos, ya no sollozaba, solo resbalaban sus lágrimas por las femeninas y sonrojadas mejillas.
- Me voy…-susurro antes de salir por la puerta trasera, no dijo nada más, esperaba que entendiera que todo había llegado a su fin, me dolía en el alma, pero así tenía que ser.
Mi vida era otra, había decidido seguir adelante con Mousse, ya que con él había aprendido como ser feliz de nuevo, y Mousse no se merecía que lo dejara, mucho menos ahora, toque mi vientre donde una pequeñita vida se formaba.
-Lo siento Ranma... lo siento mucho –dejé caer mi cuerpo al piso, despacio, llorando como aquella vez hace ocho años.
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X.W
Al salir de mi habitación, pude percatarme que Ranma ya no se encontraba en casa, ya estaba acostumbrada a sus continuas ausencias, pero desde que tuve con Mousse aquella desagradable conversación, donde mi esposo declaraba abiertamente las intenciones de seguir luchando por Akane Tendo, miles de imágenes de ellos juntos de nuevo se recreaban en mi mente atormentándome y no lo toleraba, ella no podía ganarme una vez más, yo era mucho mejor que ella.
No iba a permitir que todo lo que había hecho se fuera al caño por esa estúpida, todo las atrocidades que decidí hacer amor, por retenerlo a mi lado, incluso mis manos se mancharon de sangre inocente por llegar a mi objetivo, como amazona el quitarle la vida a alguien era común, existen combates que salen mal, todo era por el honor y el poder, pero sinceramente lo que había hecho rebasaba los limites, si el consejo o mi abuela se enteraban, esto se pondría muy mal, incluso entre las tribus había límites.
Desde la muerte de Soun Tendo, Ranma permanencia menos tiempo en casa, llegaba justo a tiempo para cuando Liang llegaba de la escuela o incluso él mismo pasaba por el niño, así ambos se iban a pasear sin mí, llegando a casa ya por la tarde, regresaban solo para que Liang terminara sus deberes de la escuela, Ranma se baja del auto con el niño, bebía algo del refrigerador y volvía a salir con pretexto de irse a entrenar, después de algunas horas llegaba a casa pasada la media noche. En mi cabeza rondaba la maldita idea de que podía estar con la amante en turno que tenía, era tan obvio, era un descarado.
Tome un cojín de las sillas que adornaban mi habitación y lo lanzo con fuerza al otro lado del cuarto, en un arrebato de furia. Maldita sea… no iba a dejar que se siguiera burlando de mí, esta vida era un maldito infierno….
Mientras trataba de estabilizar mis crispados nervios el teléfono sonó, acto seguido lo tomo deprisa, para ver con algo de desilusión que era mi abuela quien me llamaba, sonreí un poco por mi tonta imaginación, en el tiempo que teníamos juntos, él jamás se había dignado en marcarme o enviarme un mensaje, todo era por medio de su asistente.
-Buenos días abuela...-salude conteniendo mi respiración, esperando que ella no notara mi malestar.
-¡Xiampu! tenemos que hablar con urgencia...-su voz denotaba algo de nerviosismo.
-¿Que pasa abuela? ¿Por qué estás tan alterada? –camino al espejo para ver mi reflejo en él mientras el móvil estaba en mi oído. Tome el cepillo y comienzo a deslizarlo con parsimonia en mi larga cabellera, mientras me sentaba en el pequeño banquillo que complementaba el vanity.
-Estamos en serios problemas niña, Shung se le escapo decir que tres amazonas habían viajado a tierra nipona...-
-¿y? no entiendo cuál es el problema... las mujeres en la aldea ya comienzan a buscarse vida lejos de ahí, pronto regresaran con la cola entre las patas, arrepentida de lo que hicieron -dije sin tomarle importancia a sus advertencias.
-¡¿Que cual es el problema?! Niña estúpida, investigue y eran Zounling con su hija y Xiangli... ¿entiendes lo que digo? –me pongo de pie alarmada al saber la identidad de las chinas viajeras, ellas no puedes estar aquí, ellas pueden traerme problemas graves.
-¿Que? ¿Desde cuándo lo sabes? –pregunto alarmada.
-Hoy por la mañana hablé para comunicarme con las del consejo y decirles que pronto estarías ahí presentando a mi nieto, pero Shung cometió la indiscreción de hablar de más, ya no pude sacarle más información... no me gusta para nada como están yendo las cosas Xiampu, si ellas hablan con mi yerno, tanto tú como yo estamos acabadas –sus palabras retumbaban en mi cabeza, no eso no podía pasar… tengo que impedirlo.
-¡Eso lo se Abuela! Maldición... -caminé de un lado a otro como león enjaulado, sosteniendo el móvil aun junto a mi oreja, ahora una preocupación más a mí ya turbado cerebro, si esto no terminaba de una buena vez acabaría completamente loca –no puede ser... lo que faltaba –exclamé con fastidio.
-¿Qué paso Xiampu? –cuestionó ante mis palabras.
-No es nada...-suspire pesado.
-Dímelo, soy tu abuela y la única familia en la que puedes confiar... te conozco y sé que algo ocultas -resople con fastidio y termine dándole la razón, ella era la única en la que podía confiar, la única que podría ayudarme.
- Hable con Mousse –solté aquellas palabras, descansando mi cuerpo al filo de la cama, sentándome de manera pesada –me dijo lo feliz que era su vida a lado de la estúpida Akane Tendo –me molestaba tanto que mi mundo girara a su alrededor, que en todas mis conversaciones tuviera que nombrarla –comentó que hace unos días estuvieron con Ranma en una cena, el cretino de Mousse me dijo en la cara, que Ranma le había confesado que seguía amando a Akane y que no cesaría de pelear por ella... -recordé con dolor las palabras tan firmes y seguras con las que se refería a Akane, el amor que le tenía y lo feliz que era junto a ella, y eso me hace recordar lo infeliz que se estaba convirtiendo mi vida... la odiaba tanto, ella era la culpable de todas mis desgracias, por estar encima de su nivel yo había tenido que recurrir a cosas fuera de este mundo –y lo peor es que Ranma cada vez pasa más tiempo fuera, junto a Liang claro pero, eso no me deja estar tranquila... la hija de Akane y Mousse conoce a Liang, clara señal de que se han visto.
-Esto no es bueno Xiampu, no me gusta para nada. Cada día haces que mi yerno se distancie más de ti, ya deberías haberte embarazado desde hace tiempo –me hablaba como si su respuesta fuera lo más lógico del mundo.
-¿Eso para qué? no funcionaria, además Ranma apenas me tolera, y... la última vez que dormimos juntos uso protección... por más que lo seduje, por más que traté el muy imbécil me evito... - recordé con la frialdad y la hiriente forma en la que accedió, sé que lo hizo con claras intenciones de ofenderme y lo logro, solo fui un leve desfogue de necesidad mal consumada, una lagrima salió por el rabillo del ojo, mi abuela no tenía por qué enterarse, me bastaba con ser la única que conocía mi humillación -Y en todo caso, yo no estoy dispuesta a arruinar mi figura –Tal vez diciendo esto deja zanjado ese tema, y jamás se vuelva hablar de ello.
-Tal vez si lo intentaras de nuevo nieta, mi yerno...-
-No es no abuela, bastante problemas tengo ya con de lo de Liang... -escucho como un auto entra a la propiedad, abro ligeramente la cortina y veo el Audi de Ranma estacionarse - Abuela te llamo luego Ranma está aquí, adiós - colgué sin siquiera darle tiempo de que contestara, por algún motivo Ranma había regresado mucho antes de lo acostumbrado.
Salí de la habitación rumbo a las escaleras, percibí como se abría la puerta de entrada de la casa, para después ver como ingresaba Ranma, arrojando todo lo que encontraba a su paso justo al piso. Baje las escaleras y vi lo que hace años no veía, él en su forma maldita.
-Ranma... ¿pero que...? –no creía lo que mis ojos veían, desde que vivimos juntos, jamás volví a ver a Ranma chica. todos estos años ni siquiera Liang sabía de ella, Ranma había cuidado muy bien su secreto, tanto que por un momento creí que ya no la tenía, pensado así que había usado el agua que yo le di -¿Que paso? ¿Por qué estas así? –observe el cuerpo exuberante de aquella pelirroja parada en la estancia de mi hogar, ligeramente más alto que el mío, sus ropas se encontraban mojadas, el voluptuoso cuerpo estaba cubierto por los ropajes masculinos, algo debió de pasar para que llegara así.
Ni siquiera me volteo a ver, mucho menos contesto a mis preguntas, camino directamente al mini bar que complementaba la cocineta, saco una botella de Wiski de manera brusca, y de inmediato sirvió el contenido en un vaso pequeño de vidrio, lo reboso del líquido para beberlo de un solo trago, dejo caer pesado el vaso sobre la superficie, y comenzó a servir otro de manera instantánea.
-Ranma… ¡deja de beber! ¿Y dime desde cuando tienes tu maldición? -Él... o mejor dicho ella, me miró por primera vez con una mirada fulmínate, como si quisiera matarme en ese momento, sentí temor.
-No te acerques Xiampu... porque no me gustaría a provechar mi condición y comportarme como una salvaje –sus dientes estaban apretados al dirigirse a mí, tomo un sorbo más de la bebida, para seguir sirviendo de la botella, se encontraba alterado y herido, podría jurar que hasta había llorado, sus ojos estaban hinchados e irritados.
-No te atreverías, puedes odiarme con todo tu ser, pero nunca me harías daño físicamente... ¿dime que paso? –una vez más su ojos de fijaron en mi iracundos, respiraba con desesperación podía ver como sus fosas nasales se movían en un intento de controlarse, y de una manera sorpresiva arrojo el vaso donde bebía a la pared en un visible arranque de ira, sentí como este rozo mi cabello antes de estrellarse, los vidrios quedaron desperdigados por el lugar.
-¡Que te largues! ¡No quiero ver tu rostro! ¡No quiero verte! -jamás me había gritado así, jamás. mentiría si dijera que no me asusto su actitud, se había convertido en un total salvaje, retrocedí al ver tan cerca de mí el vaso que había estrellado, esa fue una clara advertencia de que me fuera –No sabes cuánto te aborrezco y te odio... –caminó hacia mí señalándome con otro vaso en su mano, a pesar de que no era él físicamente, me dolió en el alma escucharlo hablar a si, ya que muy en el fondo guardaba una pequeña esperanza de que lograra quererme –Tu solo has arruinado mi existencia, si hubiera sabido lo que me afectarías, jamás habría pisado tu estúpida aldea, mil veces preferiría morir de hambre... –escupió aquellas palabras con todo el rencor en mi cara, eso era yo en su vida, el líquido salino de mis ojos, mojaban con velocidad el cuello de mi bata, era más que evidente que no le importaba verme llorar así por él - mejor vete, y déjame solo.
-¿Viste a Akane, verdad? -no sé por qué lo hice, no sé por qué hice esa pregunta que me destrozaba el alma, tal vez para hacerlo sentir igual como él me estaba haciendo sentir, pero al ver como apretaba el vaso con su femenina mano, no tuve duda, él se encontraba en ese estado por ella –si... eso fue, estas así por ella. La que tanto amas y por la cual no podemos ser felices, te mando directo al cuerno y todo por alguien como Mousse... –yo sonreía con cinismo poniendo una careta de insensibilidad, aunque mis lágrimas no dejaran de salir.
Tenía que hacerle pagar todas las humillaciones y faltas de respeto, le echaría más sal a la herida hasta que lo viera suplicar por mi perdón.
-Sabes... entiendo por qué Akane lo hizo –camine alrededor de la mesa donde estaban algunos retratos y adornos para poder plántame frente de él, pise los cristales con mis pantuflas haciéndolos tronar -Mousse ya no es el mismo joven de hace años... el estar lejos de aquí le ayudó mucho y Akane lo aprovecho muy bien... se ve que la tiene totalmente satisfecha –de verdad quería que llorara una pisca de lo que yo lo hacía por las noches, al estar tan sola.
-Sera mejor que te calles Xiampu, porque lo siguiente que rompa no será un simple vaso -podía amenazarme de nuevo o las veces que quisiera, pero no resultaría, no me quedaría callada.
-Creo que no te amaba lo suficiente como ella decía, solo mírala... en cuanto se fue se enredó con él y hasta una hija le dio, ¿Y aun así tú sigues amándola? en cambio yo te di un hijo Ranma... yo me jugué todo por ti y no me arrepiento -avance rápido hacia él, me pare a unos centímetros y tome su femenina mano –yo te amo Ranma, tanto que haría lo que fuera por ti... –trataba de convencerle con mis palabras. Quería persuadirlo –Todo... hasta matar por ti... -dije en un susurro, le quiete el vaso de la mano, para colocar su extremidad sobre mi pecho, no me importo que la figura frente a mi fuera ella y no él, extendí su palma sobre mi piel, induciéndolo a tocarme –siente mi corazón como late apresurado por ti y tú no te das cuenta...
-Estás loca...-casi me lo escupió en la cara con repulsión, quitó su mano de mí con asco, humillándome una vez más –Me importa un bledo lo que sientas por mí, lo único que llegaras a recibir de mi parte es un infinito y genuino desprecio... – retrocedió dos paso con una sonrisa de lado, estiro su brazo y tomó la botella de wiski.
Me quedé ahí de pie viéndolo partir de nuevo, a través de la ventana vi como pegaba otro largo trago y abría la puerta para entrar al auto. Arrancó haciendo rechinar lo neumáticos, dejando marcas en el pavimento.
-Te odio tanto Akane, tanto... que hare lo posible por verte llorar sangre –mis quijadas estaban apretadas por la furia.
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M.M
Cuando llegue al templo del gato había caído una leve llovizna, subí las escaleras y cruce el arco de piedra, toque la puerta y esta se abrió, las tres Amazonas estaban haciendo diferentes actividades, una entrenaba con una especie de báculo, la otra hacía diferentes movimientos y Zounling estaba frente a la mesa tomando una taza de Té.
-Buenos días... me alegra saber que recibiste mi carta –saludó mientras colocaba la taza sobre la mesa, sonriéndome de manera confiada –sabía que llegarías pronto –limpio sus labios con la pequeña servilleta, agrandando más su sonrisa.
-Pues aquí me tienes, te aviso que esto tiene que hacerse cuanto antes, regreso a los estados unidos el sábado. No quiero dejar nada inconcluso... –no tenía ganas de juegos, y fui al grano.
-Oh... por lo que veo tienes bastante prisa, bien eso me gusta –
-¿Y.…? –Pregunté al ver que seguía sentada -¿Que esperamos?
-Tenemos que tejer un buen plan Mutzu, no podemos presentarnos en casa de Saotome así como así ¿Sabes dónde lo podemos localizar? –preguntó
-No, pero puedo averiguarlo... –rápidamente mi mente busco mi opción más confiable.
-Muy bien término de beber mi té, mientras tú localizas a Saotome... –tomó una vez más la taza entre sus manos llevándola a su boca despreocupada.
-Habíamos quedado de que yo hablaría con él primero –refute tajante.
- Ya sé, pero nosotras serviremos como respaldo a todo lo que tu menciones, Ranma tiene que confiar en nosotras, para que así nos ayude a encontrar a el hermano de Cologne, nos tiene que ver como aliadas y no como enemigas, gracias a las ideas brillantes de ese par de brujas, ha puesto el honor de nuestra tribu por los suelos... llámalo ya y dile que venga aquí, este es un buen lugar para contener todo el caos que viene con él –
Ella tenía razón, aquí no habría ningún tipo de interrupción, estaba totalmente alejado del Dojo, nadie imaginaria que aquí se ocultan las amazonas. Ahora era encontrar el medio de buscarlo y obviamente encontrarlo, una de mis opciones más seguras era hablar con Nodoka, pero haría demasiadas preguntas y estaba seguro de que desconfiaría de mí, la segunda opción era buscar a Nabiki, pero... ¿tendría que soltar alguna una suma de dinero? lo más seguro es que sí. Tome mi teléfono, pulse la lista de contactos y busque su nombre, comencé a teclear un bueno días y en seguida me contesto.
-Buenos días Nabiki, soy Mousse -
-Buenos días nuevo cuñadito ¿te gusto la sorpresa de Akane? apuesto a que sí... Felicidades, por cierto –casi podía imaginar su rostro al teclear ese saludo.
-¿Que si me gusto? me encanto… gracias por ayudar a Akane con los preparativos... oye, te molesto por que necesito un favor –eso ultimo lo escribí dudoso, de verdad no deseaba deberle nada a nadie, en especial a ella.
-Lo que sea por mi nuevo cuñadito –podía percibir la máquina registradora sonar en su cabeza.
-Necesito el número de contacto de Ranma... ¿podrías ayudarme?
- ¿Para qué lo necesitas? ¿Te reto a un duelo? ¿Que hizo ahora?-contestó rápido el mensaje Nabiki
- Tranquila... no es nada de lo anterior, es de suma importancia, pronto lo sabrás…-traté de sonar lo más interesante para que esta accediera.
-Está bien, confiare en ti –Nabiki no era tonta, yo sabía que en su cabecita ya estaría planeando como enterarse antes de que yo le explicara
-Gracias... te debo una -
-Aquí tienes... Ex cuñadito Saotome Ranma –leí el mensaje con lo que yo había pedido, el contacto aguardado con ese adjetivo me incomodaba.
-Por favor te pido que esto quede entre nosotros dos, no le cuentes esto a nadie -
-Uuhh mi nuevo cuñadito se porta mal, eso no lo veía venir, pero está bien guardare el secreto, pero solo con la condición de que me digas todo, ¡EXACTAMENTE TODO...! –esa Nabiki tenía dedos rápidos para teclear.
-Es un trato... sabrás de mi pronto, bye-
-Bye... –
Así terminó aquella breve conversación, con mi actual cuñada, tal vez no debería confiar en ella pero era mi único recurso, y tenía que utilizarlo.
Me acerqué a la mesa donde aquella mujer bebía té de la manera más despreocupada posible, le mostré el teléfono a Zounling donde visiblemente estaba el número privado de Ranma.
-Perfecto... yo lo llamare –hizo amago de tomar el móvil.
-¿Qué? ¿Por qué? –interrumpí su acción de manera brusca.
-Porque si tú lo haces no vendrá... –refuto la mujer amazona –no creo que quiera escucharte siquiera, yo le diré que venga y tu habla con él frente a frente –de nuevo ella tenía razón, si Ranma solo escuchara mi voz través del teléfono todo terminaría mal, lo más probable era que me colgara o termináramos en un reto, así que lo más aconsejable era hacer lo que ella dijera.
-Está bien...-hablé resignado.
Marque por ella el número y tomo el teléfono entre sus manos, estaba ansioso por que contestara, no tenía ni idea de cómo lo tomaría, pase mi mano exasperado sobre mi cara, visiblemente nervioso, observe a mi rededor y distinguí como sus acompañantes se acercaron a la mesa.
-¿Ranma Saotome? –escucho que habla y mi vista se vuelve a fijar en ella –no me conoces, pero yo a ti si... yo creo que si te interesa y más cuando lo que tengo que decirte es acerca de la amazona con la vives... ¿ni siquiera por te ayudare a librarte de ella?... solo tienes que presentarte dentro de una hora en el templo del gato, ¿lo conoces?... sabía que si conocías el lugar…. Muy bien Saotome te espero –pulso en la pantalla táctil el botón rojo para terminar la llamada, mientras sonreía casi de manera maléfica.
-Vendrá...- musito antes de reacomodarse en la silla donde se encontraba.
-Estas muy segura de tus palabras madre -habló una de las chicas para su interlocutor.
-Es porque lo estoy, Ranma lo que más desea es romper todo lazo con Xiampu y unir ese lazo a otra persona, ¿o me equivoco Mutzu? –la miré con gesto de molestia, no me gusto para nada ese comentario, pero de nuevo fue acertado.
-Creo que lejos de estar diciendo tonterías, debemos prepararnos para cuando Saotome llegue, conociendo lo impulsivo que es, no tomara bien esto –eran verdad mis palabras, Ranma golpeaba primero y después preguntaba, si la información se manejaba mal… iría directamente a matar a quien sea el culpable de sus desgracias.
-Lo sé... para eso están las chicas y tú, para controlar la situación, pronto veremos caer todo la farsa que estas dos hicieron, también pagara el hermano de Cologne -moví la cabeza esperando la llegada mi rival, sonreí ante mis pensamientos, yo siempre buscaba pelear con él, quien diría que ocho años más tarde, uniría fuerzas para vengar el honor de mi madre.
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R.S
Mi madre vivía a unas calles de mi casa, al llegar me percate que esta se encontraba vacía, me imagine que ambos habían salido al café que tanto disfrutaba mi madre, entre rápido y fui directamente al baño de la planta baja, donde abrí el grifo y el agua caliente comenzó a salir, tomé el agua, lavando así mis manos y mi cara, pronto mi cuerpo comenzó a cambiar, mostrando el de un hombre frente al espejo, era fantástico volver a hacer yo, había pasado bastante tiempo, sin sentir el cuerpo de la pelirroja de nuevo, casi había olvidado como se sentía la ligereza de su anatomía.
Siento como el teléfono vibra en mi pantalón, aun con las manos mojadas lo tomo y veo que es una llamada internacional, no reconozco el número, quizá era el agente con la información del nuevo giro deportivo que hace tiempo viene interesándome, la UFC.
-Diga...- contesto con algo de duda.
-/ ¿Ranma Saotome? / - Es la voz de una mujer.
-Si… ¿Quién habla? -me extrañe de ese acento, preferí preguntar antes de afirmar, pues por causa del alcohol podría hablar de más.
- /No me conoces, pero yo a ti, si /-
-Ah... ¿me conoces? lo siento, pero lo que quieras decirme no me interesa...-me dispongo a colgar, pero me nombra algo que desde hace más de ocho años me interesa.
-/ yo creo que si te interesa y más cuando lo que tengo que decirte es acerca de la amazona con la vives /-
-¡No! no me interesa, deja de molestarme, voy a colgar... –le digo con duda audible.
-/ ¿Ni siquiera por te ayudare a librarte de ella?/-
-¿Qué? ¿De qué hablas? -¿liberarme de Xiampu? de pronto las palabras de la desconocida me son interesantes.
-/solo tienes que presentarte dentro de una hora en el templo del gato, ¿lo conoces? -
-Si... lo conozco –un escalofrío desagradable me recorre la espalda, con solo imaginarlo.
-/Sabia que sí, lo conocías, muy bien Saotome te espero /- No me dio tiempo ni siquiera a responder cuando ya había cortado la llamada, a pesar de la mínima información que esa mujer medio, la curiosidad y la necesidad de poderme librar de Xiampu me animo a ir a esa cita misteriosa.
Me despoje de las húmedas ropas, tirándolas al piso y entre a la ducha. Tendría el tiempo justo para llegar al templo que hace muchos años pise.
Deje una breve nota en la mesa del recibidor, avisándole a mi madre que había pasado un momento en su casa. Ella ya conocía mis manías, por esa razón tenía varios cambios de ropa guardados en su armario, constantemente pasaba a perder el tiempo después de un pleito con Xiampu, creo que llegue a dormir más noches aquí que en mi propia casa.
Utilice un pantalón negro sencillo, sudadera en un color rojo quemado, sobre esta coloque una chamarra negra y unos cómodos tenis del mismo tono, salí aun con el cabello húmedo, no tendría el tiempo suficiente para secarlo, el clima cesó un poco, estaba helado, pero ya no corría el viento de hace unas horas.
Entre al auto poniendo la calefacción casi por inercia, puse en marcha el auto con dirección al templo.
El lugar lo recordaba a la perfección, la construcción estaba sobre una colina, y tendría que subir unos cuantos escalones, una vez arriba daba vista a la ciudad de Nerima, antes de estacionarme vi un auto aparcado justo en la entrada, el cual no le di mucha importancia, supuse que era de la mujer que me había marcado.
Creí haber visto ese carro antes, pues se me hacía familiar, pero no recordaba de donde, me estacione a unos cinco metros y lo observe, no había nadie adentro, subí los escalones y cruce el arco de piedra, me recorrió otra vez ese escalofrío, no me gustaba esta sensación, mire al rededor esperando que ningún maldito gato apareciera, en especial uno enorme y molesto buscando esposa.
Pensándolo bien, no sería mala idea, así podría cederle cierta piedrita china que llevaba en mis zapatos por años, la cual vivía conmigo.
Llegué a la puerta y cuando estuve a punto de tocar esta se abrió.
-¡¿Tu?! -mi semblante cambio completamente, jamás me imagine encontrarle precisamente a él, aquí. No había tenido una mañana nada agradable y ahora remataba con su presencia -¡¿Qué haces aquí?! ¿Qué tienes que ver con todo esto? –mi voz salía amenazante, quería golpearlo hasta matarlo.
Le vi fruncir el ceño con desagrado al igual que yo, movió su cuerpo a un lado, para dejarme pasar, mire dentro de la estructura, dónde tres mujeres con vestimenta chinas me esperaban.
-Sera mejor que entres Saotome, también para mí, no es nada agradable tener que verte la cara –hablaba sin mirarme, solo fijaba sus ojos en un punto distante, pero su aura era de batalla, sabía lo que Mousse sentía al verme, era exactamente lo que él despertaba en mí.
No sabía que pasaba, el que Mousse estuviera aquí no me gustaba nada, aún estaban tan frescas las palabras de Akane en mi mente, este era el momento perfecto, podría aprovechar el que estuviera aquí tan cerca, no estando nadie de la familia presente, para poder sacar algo de furia, cada que recordaba las sonrisas de Akane dirigidas a él, hacían que mis entrañas ardieran, a mi mente venían los momentos del funeral, el momento en la oficina del notario, la cena con Ukyo y Ryoga…. En todas ellas, Akane irradiaba felicidad, amor por Mousse, sus acercamientos, me crispaba los nervios ver esas imágenes en mi mente… me maldecía por estúpido.
Entre desconfiando de los presentes, dos mujeres jóvenes estaban detrás de una tercera ya entrada en años, la cual estaba muy feliz de verme, pues sonreía mostrándome los perfectos dientes que poseía.
-Bienvenido Ranma Saotome, te esperábamos –las mire desconfiado, poniendo en alerta cada uno de mis sentidos, metí las manos a los bolsillos de la chamarra despreocupado, pero muy alerta para lo que fuese a pasar. Reconocí la voz de ella, era quien me había citado aquí.
-Tú eres la que me hizo venir... pues aquí me tienes, ¿Qué es lo que quieren de mí? –Mousse se coló a la izquierda de la mujer, con un semblante serio.
-Tu ayuda... -bufe sonoramente al escucharle hablar, sus escuetas palabras me ponían de un pésimo humor.
-¿Por qué necesitarían mi ayuda?.. no. La pregunta correcta sería ¿por qué tendría yo que ayudarlos? –desde hace muchos años el carácter volátil era demasiado usual en mí, todo en mi vida era sarcasmo, humor negro y molestia, me había convertido en algo así como un ente sombrío. Yo siempre respondía de esa manera, con burla y sorna.
-Para desenmascarar a Xiampu, a ella y a todos sus cómplices -mi ojos se abrieron, y mi corazón comienzo a latir eufórico, mire a Mousse y este movió la cabeza afirmando, en su rostro había Incomodidad y temor. Eso fue lo me ayudo a confiar en ellas, si Mousse temía o le incomodaba el tenerme de aliado, eso podría ser beneficioso para mí, aun no sabía de qué se trataba pero la imagen de Akane a mi lado se reflejó en mis pensamientos, esto podría ser bueno.
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Espero que le guste este capitulo, cada vez esta dificil de escrubir pero al final logro hacerlo,gracias de verdad cada mesanjito suyo me inspira..
Seria imperdonable no agradeser a mi super beta, ¡oh jaly eres grandiosa ayudandome! Parte de todo esto tambien es tuyo, la verdad sin tu ayuda ya hace tiempo hubiera tirado la tollas y este fic terminaria en los miercoles de huerfanitos de la pagina.
No olviden pasar a leer el fic Dioses Guardianes.
No necesio decirles lo bueno que esta... ¿verdad?
A todas las chicas que se toman el tiempor de poner los anelados e importantes Reviews milmil gracias!
¡Ustedes son las inspiracion de cada uno de estos capitulos!
Les hago una invitacion para que pasen visitar la pagina dedicada a los fics, ahi nos encargamos de hacer conocer fics de nuestros personajes preferidos y los mejor es que tenemos un dia dedicado especialmente a los lemons...sip esos son los viernes de lemon y lo mejor de todo es que hay shipeos para todos!
Mundo Fanfics RyI
En fin ... nos vemos en el siguiente cap. Besos y bendiciones .
