Capítulo 3
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Draco corría de un lado para el otro, estaba feliz con su escoba de juguete nueva que papá le había regalado por sus cinco años. Hoy le enseñaría a volar y dijo que, si lo hacía bien, podría enseñar a sus hermanos a volar.
Narcissa y Lucius se habían dado cuenta tarde de que había algo que estaban haciendo mal. Habían dado por hecho de que, como Draco vivía con ellos, estaban dándole la misma atención que a los demás, pero no era así, claro, lo llevaban a diario a todos lados, pero era para ir a ver a uno de sus hermanos, por lo que no le estaban tomando en cuenta, fue el mismo Draco quien se los demostró, había tenido un pequeño accidente y, para no preocupar a sus padres, no había dicho nada al respecto y su elfo Dobby le había curado el raspón feo que tuvo en la rodilla. Narcissa fue a entregarle una toalla al baño cuando vio la lastimada rodilla de su bebé y que se notaba ya muy curada, el niño le dijo como si nada que había sido una caída en casa de Minos cuando lo fueron a ver, pero que él era grande y no lloraba. Eso había destruido el corazón de la mujer y lo habló con su marido. Quien se dio cuenta en el momento, decidieron que empezarían a darle "responsabilidades de hermano mayor" a Draco, las lecciones de vuelo serían lo primero.
-Bien, hijo -dijo Lucius llegando con su hijo que se paró derecho frente a su padre- ¿Listo para tus lecciones?
-Sí, papá -dijo alzando su pequeña escoba.
Lucius estuvo casi toda la tarde con Lucius enseñándole, mientras que Narcissa "cubriría" el turno de Lucius con sus hijos, así que iría por Ares para luego ir a Alemania con Apolo.
Draco estaba emocionado, él no notaba cuanto habían cambiado sus padres, por que era un niño, inocente en sus palabras sólo le había dado la pista a sus papas que agarraron el hilo y corrigieron el error que estaban cometiendo con él.
-Muy bien, hijo -dijo orgulloso viendo como Draco se elevaba unos metros del piso, pero manteniéndose a su lado en caso de que fuera a caer.
Draco sentía que estaba a pasos de tocar las nubes, para su mente estaba casi por sobre la mansión en altura, claro, no notaba que, si un adulto pasara por debajo de él, probablemente lo golpearía en la cabeza con sus pies.
-Ahora, concéntrate y baja lentamente -dijo Lucius viendo como Draco apretaba los ojos y empezaba a bajar hasta tocar el piso.
-¡Lo logre, papi! -gritaba y saltaba.
-Lo has hecho muy bien -dijo revolviendo sus cabellos.
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Narcissa podía notar lo pensativo que estaba su esposo desde que llegó, le había estado hablando por largo rato, pero, a pesar de que respondía escuetamente o con monosílabos, se notaba que no estaba poniendo atención.
-Querido -dijo tomando la mano de su esposo a su lado, logrando por fin que este lo mirara -¿Qué sucede?
Lucius no sabía cómo empezar, porque no era algo de lo que pensó se tendría que preocupar algún día, irónicamente era una de las cosas más importantes de las que se tendría que hacer cargo en algún momento.
-Hoy en el ministerio hubo un conflicto entre unos padres y un hombre que abusó de su hijo Omega -dijo molesto con el asunto-, el chico tenía trece años… un niño -dijo negando con la cabeza-. Decía que era su destinado, pero el desgraciado no se contuvo cuando el niño tuvo su primer celo. Él chico está traumatizado, eso no fue un enlace. Violó al niño.
-Pobre criatura -dijo Narcissa, entendiendo muy bien por lo que pasaba su esposo.
-No pude evitar pensar en nuestros hijos -dijo apretando la mano que le daba apoyo-. No me malentiendas, te amo desde mucho antes de saber que existían las parejas destinadas- dijo viendo como su esposa asentía-, pero nunca hubiera puesto un dedo sobre ti si no hubieras querido.
-Lo sé, Lucius- dijo suspirando- tenemos que enseñar a los niños a defenderse…
-Creo que eso es lo que me preocupa -dijo arrugando el entrecejo-. Me puse frente a todos los escenarios posibles. Tenemos tres hijos Omega, cuatro contando a Harry… podemos entrenarlos para evitar que algún muggle les ataque, incluso mago, pero recordé que, si bien Apolo y Harry no tendrá problemas con eso…
-Hidra y Quimera no tienen como defenderse contra un mago -dijo aterrada. El que le pasara algo innombrable a uno de sus bebés le volvió hielo la sangre.
-Exacto -dijo negando con la cabeza- soy capaz de ir a Azkaban si alguien hace daño a nuestros hijos.
-Yo igual, Lucius, pero no pienses en eso -dijo poniéndose de pie para sentarse en el regazo de su esposo que la abrazó-. Hemos hecho un buen trabajo hasta ahora. Hemos sobrevivido a este engaño por cinco años. Los niños empezarán con su educación en casa… es el momento adecuado para enseñarles a defenderse y a nuestros Alpha a respetar a los Omega.
-Por eso creo que debemos verlo desde ese punto de vista. Quiero que tú le enseñes de respeto y responsabilidad a Draco, Ares, Minos y Sirene. Yo me encargaré de Apolo, Hidra, Quimera y Harry, puedo pedir la ayuda de Severus también.
-Bien, entonces no creo que haya que pensarlo más -dijo Narcisa besando los labios de su esposo.
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-Odio las clases de mamá -dijo Draco cruzándose de brazos.
-Eso sonó a que odias a mamá -dijo Minos.
-¡Claro que no! -gritó indignado, le molestaba que todo lo que dijera Minos lo tergiversara, aunque ni siquiera conociera aun esa palabra.
-Niños, compórtense -dijo Narcissa entrando al estudio en la mansión de China.
-Draco esta molesto por las clases -dijo Ares.
-Pero tienes que tomar estas clases, hijo, es importante para su futuro….
-Yo no necesito nada de eso, no voy a casarme nunca -dijo cruzándose de brazos.
-¡Oh, me parece perfecto! -dijo falsamente alegre- Aunque serás, de todos mis hijos, el único que no quiere tener pareja. Incluso Harry tendrá algún día pareja.
Oh, eso fue una estocada al pobre corazón de Draco, por que pese a tener casi nueve años, él siempre fue consiente del morenito, porque no era su hermano, eso se lo explicaron mil veces cuando era pequeño y los siete niños creían que eran ocho, sólo que Harry nació con otro color de cabello.
Narcissa sabía muy bien eso, al igual que Lucius, y para su desgracia, Severus también lo sabía, porque con el paso de los años, Harry se volvió un hijo para Snape. Ya no se negaba cuando Harry lo llamaba papi y a Lucius también. El asunto es que su pequeño Draco adoraba a Harry y aun a la fecha, era la manzana de la discordia con Quimera.
-¿Pero y si no tengo pareja destinada? -preguntó dando a torcer un poco el brazo.
-Entonces encontraras a quien amar y que te ame de todas formas -dijo sentada en la mesa, teniendo a sus cuatro muchachos frente a ella-. Las parejas destinadas son sólo una en la vida, espero que ustedes las conozcan, pero de no ser así se enamoraran, formaran una familia de todas formas y serán felices.
-¿Cómo papá y tú? -preguntó Sirene.
-Así, mi niño -dijo sonriendo-. Si bien su papá no es mi pareja destinada nosotros nos amamos. Quizás nunca conozcamos a nuestra pareja elegida por nuestra alma, pero tenemos a la pareja que eligió nuestro corazón -dijo tomando la mano de Draco-. Lo que siempre tienen que tener en claro es que, pase lo que pase, amen con todo su corazón, sea su pareja de enlace o no, por qué quiero verlos felices, ese es el mejor regalo que me pueden dar como hijos. Ser feliz.
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-Papi, cuéntanos otra vez como sabremos quien es nuestra pareja destinada -dijo Harry mirando con sus grandes y verdes ojos a Lucius.
-Pues sentirán que el corazón se les sale por la boca, que su cabeza explotará en cualquier momento -dijo mirando a los cuatro niños sentados frente a él- sentirán que cada parte de su cuerpo quiere estar con esa persona y sentirán celos hasta del viento que toca los cabellos de su pareja.
La historia estaba tan romantizada, que a estas alturas Lucius no sabía si era verdad o mentira.
-¿Pero que sientes tú cuando miras a mamá? -preguntó Quimera- Yo no quisiera que alguna vez apareciera la pareja destinada de ustedes -dijo triste.
-Algo que deben de tener en claro es que yo siento todo eso por su madre y mucho más. Y si en algún momento llegara a aparecer alguien que fuera mínimamente parecido a un alma gemela, creo que mi amor por ella no desaparecía, por que me dio la razón más poderosa del mundo para amarla.
-¿Nosotros? -preguntó Apolo riendo.
-Así es -dijo moviendo los cabellos de su hijo.
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-No, no, no y no -dijo Severus dando vueltas por el despacho de Lucius.
-Severus, eres el mejor en el campo de la materia, podrías enseñar muy bien a los niños -dijo Lucius tratando de hacer entender a su amigo que no confiaba en nadie más que en el para eso.
-Son cinco niños, Lucius ¿Pretendes matarme?
-Por favor, no exageres, das clases a muchos más niños en Hogwarts -dijo volteando los ojos-, además Harry también está entre ellos.
-Es sólo Harry con el que no tengo problema -dijo defendiéndolo, después de todo era su bebé y el mejor portado de todos los pequeños demonios rubios-, porque si no recuerdas dos cosas importantes es, primero: son niños de nueve años. Y segundo: son Malfoy -le dijo como si fuera lo más terrible del mundo.
-Primero que todo, estas a punto de cumplir diez años, ya no son tan pequeños y lo más importante. Si bien Draco entrará a Hogwarts, para cubrir las apariencias, Harry, Sirene, Minos y Apolo no, así que tendrá que ser enseñados en casa…
-¿Qué harás con los estudios de Hidra, Quimera y Ares? -preguntó sentándose frente al patriarca de los Malfoy.
-Aunque no me agrade, Narcissa piensa que es bueno que ellos tengan una formación académica de todos modos.
-¿Escuelas muggle?
-Sí -dijo poniéndose de pie para caminar al rededor del despacho-. Te cuento que la idea me desagrada, pero no puedo permitir que mis hijos se queden en la ignorancia.
-Bien… creo que será un problema…
-Traeré a los niños a casa -dijo serio.
-¡¿Estás demente?! -dijo alterado- Se supone que nadie tiene que saber de ellos y pretendes traerlos a un lugar que no es una fortaleza.
-Lo haré una fortaleza entonces -dijo serio-. Entiende algo, Severus, ya no aguanto esto -dijo al tiempo que se dejaba caer en su sillón junto a la chimenea, sin una cuota de la elegancia características de los Malfoy mientras ponía una mano en su frente y apretaba con fuerza-. Estar lejos de mis hijos es terrible. Ver como Narcissa sonríe triste cada vez que regresa de verlos. No es como antes, eran bebés, no entendían bien, pero ahora están más grandes. Se dan cuenta de las cosas.
Severus no podía decir nada ante eso, por que era justo lo que siempre pensó, ahora, con los chicos más grandes, quizás podrían hacer algo para ocultarlos. Pero tampoco era justo que los niños vivieran en la ignorancia misma y ocultos toda su vida.
-¿Qué piensas hacer, entonces?
-Tengo contactos, ya lo sabes, conectaré la chimenea a las mansiones de los niños para que sirvan de fachada, irán a los colegios en sus países, pero al regresar lo harán a esta mansión -dijo decidido- Entonces ¿Me ayudaras con las clases de los niños?
-Creo que n me dejas más opción -dijo negando con la cabeza-, pero Harry se irá conmigo -dijo decidido.
-¿Piensas llevarlo a Hogwarts? -preguntó impresionado.
-Por supuesto que no -dijo firme-. Renunciaré a Hogwarts -le contó-, han pasado muchos años y creo que ya va siendo hora de que Harry y yo desaparezcamos del mundo mágico por algún tiempo.
-Irás a vivir entre muggle entonces -dijo viendo como asentía- ¿Puedo contar contigo entonces hasta que los chicos entren al colegio el próximo año?
-Cuenta conmigo.
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Lucius, sin decir nada de sus planes a ninguno de sus hijos, los llevó a la mansión principal, los niños se preguntaban entre ellos si sabían algo de lo que pasaba. Aun no estaban cerca de su cumpleaños, así que no sería para eso, y las fiestas aun estaban más lejos todavía.
-Vamos, síganme -dijo Lucius caminando escaleras arriba.
-¿Qué pasa, mami? -preguntó Ares cuando llegaron a un gran pasillo.
-¿Están listos? -preguntó emocionada Narcissa mirando a todos sus bebés- Desde ahora mismo, se quedarán a vivir todos aquí.
Las caras de los niños le rompieron el corazón, unos felices, otros tan emocionados que estaban llorando. Apolo al lado de Lucius lo abrazaba con fuerza.
-¿De verdad? -preguntó Hidra, teniendo que sacarse sus gafas para secar sus ojos.
-De verdad, mi vida -dijo Narcissa siendo abrazada por sus hijos.
-¿Harry también? -preguntó Quimera.
-No, de hecho, no lo hará -dijo Lucius y eso pareció impactar a todos sus hijos- Harry irá a vivir con Severus.
-¡No es justo! -dijo el menor de los Malfoy y Narcissa ya veía los ojos llorosos de su niño- ¡Harry también es nuestro hermano!
-Pero Severus quiere pasar más tiempo con él, de hecho, pretende dejar Hogwarts para poder viajar con Harry.
-¡Pero papi!
-Tranquilos, niños -dijo Narcissa-, si bien Harry no vivirá aquí, lo verán muy seguido -les dijo.
-Severus empezará a darles clases de pociones -dijo Lucius- y obviamente Harry vendrá con él a las clases.
Los niños se miraban entre sí, aun sintiendo que no estaba bien dejar a Harry afuera.
-¿Y bien? ¿Quieren conocer sus habitaciones?
Los chicos asintieron y Lucius apuntó al pasillo, en las puertas aparecieron los nombres de los chicos.
-¿Mi cuarto también estará aquí? -preguntó Draco, ya que en ese pasillo no estaba su vieja habitación.
-Claro que sí, cada uno tendrá la misma habitación blanca, tómenlo como un dibujo para colorear, lo harán a su gusto. -dijo Narcissa- lo que quieran lo tendrán, así que no duden en decirnos.
-¿Podremos tener algunas cosas mágicas? -preguntó Quimera de manera tímida.
-Sí -dijo Lucius tajante, no privaría nuevamente a sus hijos de nada-. Cualquier cosa que quieran podrán tenerlo aquí.
…
…
-¿Por qué vinimos aquí, papá? -preguntó Harry tomado de la mano de Severus, mientras caminaban por las viejas calles del valle Godric.
-Hay algo que ya es tiempo de decirte, hijo.
Esta iba a ser la más dura de las conversaciones, pero se la debía a Harry.
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TBC...
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N/A: Hola a todos! en realidad hago un mensaje para todas las plataformas al mismo tiempo, por que hacer un apartado por cada sitio en donde publico estaría un día entero publicando XD.
en fin, espero que les guste, y nos vemos en el próximo capitulo
Los amo,
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PRÓXIMA ACTUALIZACIÓN: 03 de Agosto.
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ADELANTO DEL PRÓXIMO CAPÍTULO.
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"-¡Harry! -Quimera, como siempre, fue el primero en correr a abrazar a su hermano- Que bueno que vinieron. Ven, vamos a mostrarte mi habitación.
-¡No! -dijo Draco molesto tomando a Harry de la otra mano-, primero conocerá la mía.
-Pero la tuya ya la conozco -dijo Harry no entendiendo el problema.
-Pero ahora es nueva y soy el mayor, así que conocerás primero mi habitación.
-Merlín, siento que esto se volverá perturbador en unos años más -dijo Severus masajeándose el puente de la nariz.
-Aprovecha de mimar a tu hijo ahora, Severus, porque después uno de mis hijos te lo quitará, eso es seguro -dijo Narcisa divertida al ver como el pequeño moreno era arrastrado escaleras arriba por los siete niños, todos dispuestos a mostrar su nueva habitación a Harry."
