Capítulo 4

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Harry sentía que su mundo se venía abajo, estaba en su habitación, en su nueva habitación en la casa que su papá había comprado para ambos.

Miró por la ventana, sin saber muy bien como tomar las cosas, después de todo era un niño de nueve años, no era consiente de muchas cosas, pero papá Severus le había contado de como habían muerto sus padres de verdad, Lily Evans y James Potter.

Sintió que golpeaban a la puerta, sabía que era su papá, pero por algo este no entraba ahora, le dijo que esta sería sólo su habitación.

-¿Harry, puedo pasar? -preguntó Severus desde afuera, el haber tenido que hablar con Harry ese día había sido lo más fuerte y terrible que había tenido que hacer, pero era necesario para empezar esta nueva vida.

Sintió como abrían la puerta y la carita hermosa de su hijo le recibió desde adentro. Su hijo no lo odiaba y eso es lo que más le importaba.

-¿Quieres ir donde los chicos? -le preguntó abrazándolo y sintió como este asentía-. Vamos.

Harry casi corrió a la chimenea.

-¿Dónde iremos? -preguntó luego de un momento, porque no sabía a cuál casa irían.

-De echo ahora sólo habrá una casa... por ahora -dijo Severus llegando con Harry-. Ahora todos los niños vivirán con sus padres.

Harry asintió entrando en la chimenea con su papá y llegaron a la mansión donde estaban todos los chicos en la sala, alguno leyendo, algunos estudiando y otro a jugando.

-¡Harry! -Quimera, como siempre, fue el primero en correr a abrazar a su hermano- Que bueno que vinieron. Ven, vamos a mostrarte mi habitación.

-¡No! -dijo Draco molesto tomando a Harry de la otra mano-, primero conocerá la mía.

-Pero la tuya ya la conozco -dijo Harry no entendiendo el problema.

-Pero ahora es nueva y soy el mayor, así que conocerás primero mi habitación.

-Merlín, siento que esto se volverá perturbador en unos años más -dijo Severus masajeándose el puente de la nariz.

-Aprovecha de mimar a tu hijo ahora, Severus, porque después uno de mis hijos te lo quitará, eso es seguro -dijo Narcisa divertida al ver como el pequeño moreno era arrastrado escaleras arriba por los siete niños, todos dispuestos a mostrar su nueva habitación a Harry.

-¿Hablaste con él? -preguntó Lucius al ver que ya estaban los tres solos.

-Sí -respondió abatido-. Sé que Harry no me odia, pero vi dolor en sus ojos, saber que yo estaba en el grupo de las personas que mataron a sus padres biológicos, le lastimó, pero sé que fue la mejor decisión el hablarlo ahora.

-Es lo mejor -dijo la mujer- Harry es un niño maravilloso, con el tiempo verás que tomaste la mejor de las decisiones.

-Eso espero -dijo recibiendo la copa de vino que le tendió Lucius-. Por ahora me enfocaré en viajar con él, lo quiero llevar a diferentes partes, que conozca el mundo, ya después veré como lo hago con su educación.

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El vivir todos juntos en la mansión había sido un desastre al comienzo, claro, en cada casa cada uno era dueño y señor, y en esta lo era Draco, pero al ser siente, las cosas se le complicaban a los elfos, por tratar de hacer las cosas al gusto de cada uno, por lo mismo habían tenido que habituarse a las comidas de cada país, porque, si bien habían estado en un entorno mágico en su crecimiento, este lo hicieron en un país diferente, con comidas diferentes y con fiestas diferentes, cada niño quería algo diferente, obviamente.

-Mami, no quiero comer pato, es malo -dijo Hidra haciendo morisquetas al plato que le fue puesto en frente.

-Hijo, tienes que comer de todo, recuerda que ese era el trato, todos pueden comer las comidas que quieran el fin de semana, pero en semana se hará una comida para todos y todos tienen derecho a elegir el menú una vez al menos.

-Pero mami, sólo a Sirene le gusta el pato -dijo, para sorpresa de todos, Draco. Y si el pequeño rubio que tenía como hermano favorito al que se crio en china lo decía, es porque realmente a ninguno le gustaba el pato.

-Ustedes pueden comer otra cosa -dijo el muchacho elevando los hombros-, más pato cocido para mí.

Lucius vio a la elfina que estaba en la puerta y asintió con la cabeza, imaginaba que algo como esto pasaría, lo supo la primera vez que comieron el dichoso animal.

Narcissa vio como los platos de sus hijos cambiaban a un plato de carne de res y arroz blanco, algo que si agradaba a todos. Incluso el plato de su esposo había cambiado, menos el de ella y Sirene.

-Bien, creo que comeremos mucho pato tú y yo -dijo a su hijo que estaba feliz con la idea.

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Severus contó hasta diez mil esta vez, Draco había "saboteado" el caldero de Apolo cuando este no lo vio por estar jugueteando con Minos. Ahora el lugar estaba lleno de baba purpura y sus pequeños aprendices bañados en la maldita sustancia.

-¿Quiero saber que es lo que pasó aquí? -preguntó Narcisa al entrar al lugar luego de la explosión.

-Nada, mami -dijo Draco.

Aja, ahí estaba el culpable, pensó Narcisa y es porque Draco siempre hacía lo mismo, se quitaba el peso antes de ser culpado cada vez que él lo había hecho y al parecer su hijo no lo había notado.

-Creo que la clase de hoy a terminado -dijo Severus moviendo su varita para que el lugar quedara perfecto como siempre.

-Severus, ya decidiste que harás este año para su cumpleaños -le hablo la mujer confidente mientras apuntaba al pequeño moreno.

-Quiero llevarlo a un parque de diversiones muggle que está deseoso de conocer.

-¿El del ratón? -preguntó la mujer, que había escuchado los delirios del niño mientras le contaba de lugares maravillosos a sus hijos.

-Sí, de echo quería ver si lleváramos a todos los niños.

-Creo que sería novedoso -dijo Lucius-, pero tendríamos que aplicar algún hechizo en los niños, sé de ese lugar y toman muchas fotografías muggle, el que vayan siente niños como los nuestros juntos sería novedoso para ellos.

-No es mala idea -dijo Severus-, pero no será el de estados unidos.

-¿Ah no? -preguntó Narcissa.

-No, Harry sueña con conocer Japón, desde que le gustaron sus caricaturas, así que quiero llevarlo al que está en ese país. Así mato dos pájaros de un tiro.

A Narcissa le brillaron los ojos, ya imaginando lo hermosos que se verían sus bebés con kimono.

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-¡Esto es increíble! -dijo Ares elevando los brazos en cuanto las once personas llegaron al parque de diversiones para pasar un par de días ahí.

-Recuerden, niños, nada de alejarse y siempre con su compañero, si alguno se pierde tienen que ir a algún lugar donde no sean vistos y accionar el prendedor que les dimos -dijo Narcisa apuntando los prendedores con la letra M en ellos.

-Sí mami- respondieron todos.

Lucius miró alrededor con disimulo, al parecer su fachada de muggle estaba resultando, los chicos y ellos iban con ropas muggle de hecho, jeans y poleras con suéter los chicos, mientras que Severus y él llevaban pantalón de tela y camisa sport. Narcisa se había decidido por un ligero vestido verde limón sin estampado y un cinturón delicado a la cintura. Ante todos, se veían elegantes. Los chicos habían sido hechizados como lo planearon en su momento, Draco, Ares y Apolo mantuvieron el cabello rubio pero sus facciones cambiaron un poco, Harry, Hidra y Quimera tenían el cabello castaño claro y ojos café. Mientras que Minos y Sirene fueron cambiados a cabellos negro azabache. En general los chicos no habían cambiado demasiado, pero un cambio de apariencia era necesario sí o sí, si es que no querían llamar la atención de todos.

-Quiero subir a ese -dijo Ares mirando una gran montaña rusa con carros en forma de dragón. Los ojos de todos los niños brillaron, mientras que los adultos se preguntaban si era seguro o no subir a los niños a semejante bestia.

Cuando hubieron llegado a la fila, se sorprendieron de que el encargado de la maquina los dejara pasar con tanta facilidad, después notaron que ellos pasaban por bastante la altura mínima para subir al juego.

Sobra decir que los únicos felices con la experiencia en la montaña rusa fueron los niños, Narcisa tuvo que hacer huso de toda su fuerza para no vomitar en cuanto puso un pie en tierra firme, mientras que Severus y Lucius se mantenían estoicos en su faceta de imperturbabilidad, pese a que recordaron a todos sus ancestros sobre el maldito aparatejo.

Los chicos recorrieron todo el parque de diversiones, se subieron a cada atracción y comieron todas las porquerías que se les pasaban por delante.

Pero Narcissa aun quería ver a sus bebés vestidos a la vieja usanza japonesa.

TBC...

PROXIMO CAPÍTULO:

-Le hizo bien el cambio -dijo Lucius al ver como los chicos corrían al corredor que daba a las habitaciones, les mostrarían a Harry sus nuevos uniformes y él mismo había llevado el suyo y sus cosas para pasar ahí la ultima semana que les quedaba antes de entrar a clases.

-Siento que este es el verdadero Harry -dijo Narcisa sonriendo feliz.

-Lo sé, es bueno tenerlo así -dijo Severus sentado en el sillón de la sala.

Entonces las llamas de la chimenea crepitaron, los tres adultos miraron con horror como las barreras eran echadas a bajo de manera escandalosa.

Los tres adultos sacaron sus varitas, no pudiendo creer que alguien les estuviera atacando, no en la mansión, no a ellos. Entonces apareció frente a ellos, no sabían si lo mejor o lo peor que les podía pasar.

-Dumbledore -dijo Lucius apretando los puños. Su varita temblaba en la mano, quería que el hombre saliera de su propiedad-. No tienes derecho a ingresar en mi mansión de la manera que lo hiciste.