Capítulo 7
En la habitación de Quimera, los padres de la familia se encontraban hablando con su hijo menor, claro está, en la puerta y pegando la oreja estaban los chicos, pero estos poco o nada podían escuchar gracias a los hechizos que Narcissa había lanzado en cuanto llevó a un lloroso Quimera abrazado a sus faldas.
-Ahora sí, bebé -dijo la mujer limpiando las lagrimas de su hijo y mirando los lindos ojos empañados en lágrimas-. No debes tener miedo, te amamos como eres.
-Pero no me gusta ni como soy yo -dijo sollozando.
-Oh, eso está muy mal -dijo Lucius acariciando la cabecita rubia de su hijo-. Sabes que puedes decirnos todo lo que pasa por tu mente.
Quimera miró a sus padres, tenía un gran secreto, uno sobre todo lo demás, uno que nadie, aparte de un par de amigos de su nueva escuela sabían. ¡Ni siquiera Harry lo sabía!
-Sé que no les gustará…
-Hijo -dijo Narcissa cortando su lastimero discurso-, creo saber que es lo que te tiene mal, lo he visto claramente a lo largo de los años -sonrió al ver la cara roja de su hijo y como apretaba los puños-. Quiero verlo, Quimera -le dijo alejándose- quiero verte tal y como te sientes.
Quimera sentía que se le iba a salir el corazón por la garganta, tiritando caminó hasta el baño y se encerró ahí.
-No entiendo nada -dijo Lucius sin apartar la mirada de la puerta.
-Oh, tendrás que mantener la calma, querido -dijo sosteniendo la mano de su esposo-. Una madre siempre sabe que es lo que pasa con sus hijos, yo lo tengo claro, pero quizás ustedes, todos con mentalidad de chicos, no lo vieron nunca.
-Estás poniéndome nervioso, querida -dijo Lucius mirándola a los ojos, pero la puerta del baño abriéndose le hizo volver la vista al frente y casi se atora con su propia saliva por lo que veía.
Quimera se veía más hermoso que nunca, llevaba su hermoso cabello rubio largo, suelto, brillante, al igual que sus labios, sus parpados con un poco de color, pero sin opacar para nada la cara hermosa del chico, pero lo que hizo tragar grueso a Lucius fue el hermoso y corto vestido verde limón que traía su hijo menor.
-Te vez espectacular -dijo Narcissa poniéndose de pie caminando hasta su bebé quien movía sus pies descalzos con nerviosismo- Déjame ayudarte con esto -dijo sacando su varita y apuntando los pies de su hijo para que luego aparecieran unos lindos y cómodos zapatos de charol negro con calcetines blancos con borde de encaje.
-¿No me odias por esto? -preguntó Quimera luego de salir del impacto de ver lo que su madre había hecho.
-¿Por qué habría de odiarte, mi amor? -le dijo abrazándolo-. Te amo tal y como eres, como quieres ser, como te sientas feliz.
Quimera miró a su papá, Lucius le veía con la boca abierta, sintió como su madre le daba un empujón suave en la espalda para que caminara hasta pararse frente al hombre.
-Quimera -le llamó, lo miró de pies a cabeza, es cierto que no había cambiado en nada, pero su cara se veía tranquila, soltó el aire retenido y abrió los brazos para poder envolver con estos a su hijo menor-No debiste ocultarlo, Quimera. Con tu madre te amamos como eres.
-Tenía miedo -dijo abrazando con fuerza a su padre.
-Mírame -dijo alejando al chico para verlo a los ojos-. Con tu madre hemos hecho de todo para protegerlos, desde mucho antes de que nacieran. ¿Qué te hace pensar de que algo como esto nos haría odiarte?
-No soy como mis hermanos.
-Por supuesto que no -dijo Narcissa llegando hasta ellos-, cada uno de ustedes son mortalmente diferentes, mi amor -dijo limpiando las lagrimas de la cara pálida de Quimera.
-Pero esto es algo mucho más… notorio.
-Y no importa para nada -dijo Lucius poniéndose de pie y caminando a la entrada.
-¡Espera, papá! -dijo corriendo hasta pararse frente a él abriendo los brazos- ¡Por favor no lo hagas!
-Quimera, tus hermanos tienen que saberlo, no es algo malo -dijo apoyando una rodilla en el suelo y sosteniendo las manos de su hijo- ¿Quieres ocultarlo para siempre?
-Claro que no… pero esto
-Esto es lo primero que tienes que hacer -dijo besando su frente- tus hermanos te aman… unos más que otros -había que ser realistas también, puede que Draco no le amara tanto como los demás, pero eran hermanos, sabía que, muy a su estilo, su hijo mayor quería a todos sus hermanos.
-¿Y si no me quieren así?
-Es algo a lo que tendrán que acostumbrarse, mi amor -dijo Narcissa poniéndose de pie y caminando hasta la puerta para abrirla, se cruzó de brazos al ver como sus hijos caían como costales uno sobre el otro-. Veo que son muy respetuosos de la privacidad ajena -dijo sarcástica.
Los chicos se avergonzaron, pero entonces, uno a uno, empezaron a abrir los ojos al ver a Quimera con esa ropa.
-¿Qué está sucediendo aquí? -preguntó Sirene cuando logró ponerse de pie al igual que sus hermanos
-Creo que Quimera tiene algo que decirles a todos ustedes.
-Creo que está claro lo que nos tiene que decir -dijo Minos pestañeando exagerado.
-Pero deben darle la oportunidad de hablar.
Quimera miró a su madre con nervios, pero, como siempre, la sonrisa tranquilizadora de Narcissa le hizo calmarse.
-Creo que nunca me sentí cómodo con la ropa que utilizaba, con la imagen que mostraba de mí…
-Quieres ser una chica -dijo Hidra arrugando el entrecejo.
-Sé que no soy una chica, lo tengo claro, pero me siento más cómodo así.
-No entiendo para nada -dijo Ares-. Eres transgénero o travesti.
Como buenos magos que era la familia Malfoy, todos se giraron a ver al chico, obviamente, Hidra no lo hizo, a veces se le hacía tan divertido que su familia estuviera tan separada en algunas cosas.
-Lo que Ares pregunta es referente a la identidad genero que hacen los muggle.
-¿Qué? -preguntó Draco.
-Pongámoslo así, transgénero sería si Quimera se sintiera mujer, sintiera que su cuerpo está equivocado, que no se siente bien con el género que le tocó al nacer -dijo Hidra.
-Transexual sería si Quimera quisiera ser mujer, no un chico -dijo Ares.
-Eso es lo mismo -dijo Minos.
-Claro que no, idiota.
-Hidra.
-Lo lamento, mami -dijo el chico arreglándose las gafas-. Es diferente sentirse con un sexo que no eres, a querer pertenecer al otro sexo.
-Es lo que quiero saber, si Quimera se siente como una chica… o si le hubiera gustado nacer como una chica.
Todos miraron al pobre chico que no sabía dónde meterse.
-Eso es un tema que verá más adelante -dijo Narcissa-, Quimera tiene que pensar en muchas cosas, pero ustedes tienen que saber que esto no cambia en nada las cosas.
-Claro que cambia -dijo Apolo cruzándose de brazos-. Tengo dos cosas que decir, pero primero hacerte una pregustas.
-Claro -dijo apretando las manos.
-¿Quieres que nos refiramos a ti como nuestra hermana? -le preguntó sosteniendo sus manos.
-Yo… ¿no me odian por esto? -preguntó mirando a todos.
-¿Por qué te odiaríamos? -preguntó Sirene para acercarse a abrazarle- seas nuestro hermano o nuestra hermana, siempre seguirás siendo tú. Seguiremos siendo siete.
Quimera tenía unas terribles ganas de llorar, pero esta vez de felicidad.
-¿Quieres que te llamemos como nuestra hermana? -volvió a preguntar Apolo y vio como Quimera, aún con lagrimas en los ojos, asentía a sus dichos-. Perfecto… ahora lo otro. Obviamente me haré cargo de tu guardarropa, ¿Verdad? Indudablemente soy quien tiene mejor estilo de todos.
Lucius y Narcissa se sonrieron entre ellos, tenían a los mejores hijos del mundo.
…
…
Navidad llegó demasiado pronto para todos, porque eso significaba que después de las festividades y año nuevo, les quedarían dos días para regresar a clases.
Lucius y Naricissa habían ido al colegio de Quimera para hablar con los directores, pese a lo que pudieran pensar de los muggle, estos entendieron muy bien la situación de su hijo, de hecho, parecía que Quimera ya había dado muestras de sus gustos en el instituto y, según lo que le dijo la docente a cargo de su hijo, era llamado "Princesa Walfoy" preguntaron si su hijo había recibido burlas de parte de sus compañeros, pero no, al parecer los muggle estaban más adelantados que los magos en muchas cosas. La misma maestra de Quimera le dijo que el numero de admiradores de Quimera crecía cada vez más, que posiblemente sería bastante arriesgado el momento de su primer celo, pero que ellos estarían al tanto de ello y serían informados inmediatamente.
Apolo, fiel a lo que había dicho había arrastrado a su hermana por cada tienda de ropa en parís, buscando ropa exclusiva para él y para ella, demás está decir que los empleados de las tiendas quedaron encantados con los "gemelos" pensando que seguramente pronto los verían en pasarelas de moda o revistas del mismo ámbito. Cuando volvieron a la mansión Malfoy, todos tuvieron que admitir que el gusto para la ropa de Apolo, sea de hombre o de mujer, era la mejor de todas.
…
…
Veinticuatro de diciembre. Era cerca de la hora de la cena y la familia Malfoy se encontraba en la sala esperando que pasara la hora para sentarse a la mesa y disfrutar de la cena de navidad.
-¡¿Familia?!
Los chicos que estaban en la sala escucharon desde el despacho la conocida voz y Draco junto a Quimera fueron los primeros en correr al encuentra de su hermano adoptivo.
-¡Ey, eso es trampa! -dijo Draco al ver como su hermana menor había saltado por sobre el sillón para llegar antes, sin importarle para nada que se subiera su hermoso vestido color verde botella.
-¡Harry!
Quimera, para mala suerte de Draco, fue más rápido al correr para encontrar y abrazar a Harry.
-Quimera -el chico estaba impresionado al ver a su hermano vestido como una chica, tenía la boca abierta y estaba seguro de que nada salía por esta.
-No te preocupes, luego te cuento todo.
-Tienes mucho que explicar, de hecho -dijo negando con la cabeza-. Te eché tanto de menos -dijo el moreno en medio del abrazo.
Draco tenía ganar de agarrar algo y romperlo en la cabeza de Quimera, pero no, cerró los ojos, respiró profundo, tomó aire y exhaló, pero cuando abrió los ojos, ya Harry estaba pasando de abrazo en abrazo entre sus hermanos ¡Eso no era justo!
-¿Draco?
El rubio sacudió la cabeza para quitar los pensamientos homicidas que se le veían a la mente, sólo por ver a su lindo Harry mover una mano frente su rostro.
-Hola, Harry -dijo abrazándolo con fuerza por la cintura, mucho a la vergüenza del moreno que no se esperaba un abrazo tan intimo por parte de Draco.
-Hola, Draco -dijo Severus alejando a su hijo del pulpo rubio, dándole una mirada molesta.
-Eh, hola, profesor -dijo incomodo ¡De verdad que Severus se ponía sobreprotector a veces!
-Harry, Severus, que bueno que ya están aquí -dijo Narcissa haciendo aparición en el despacho.
-Mamá, te vez hermosa -dijo Harry al ver a la mujer, pero es que Narcissa siempre sabía muy bien que ropas utilizar para resaltar sus atributos.
-Y tú también, cariño -dijo abrazando al chico. Narcissa adoraba a Harry, era un hijo más y le dolía en igual medida cuando el chico no iba a verlos, pero es verdad lo que habían hablado con Severus hace un par de años.
Narcissa estaba absorta en el libro que tenía en las manos. El tema de las "almas gemelas" era fascinante, admitía que le dolía el hecho de no haber encontrado nunca a su otra mitad… que no lo fuera Lucius era agónico.
El libro retrataba en una imagen muy glorificada "la marca"
Cada pareja destinada tendría tatuado a fuego el nombre de su destinado. Una herida a sangre viva en la muñeca que aparecería cuando se viera por primera vez a tu destinado, las iniciales del contrario aparecían en la muñeca del otro y al sanar quedaría la cicatriz en esta.
En caso de conocer o haber visto a su destinado, la marca aparecerá cuando sea el primer celo del omega o el Alpha, independiente del genero o la edad.
Existía sólo un ochenta por ciento de posibilidades de encontrar a tu pareja a lo largo de la vida.
Narcissa quería que sus hijos vivieran esto, que supieran amar y ser amados con la entrega que este vínculo significaba.
-Te veo concentrada, querida.
Narcissa saltó en su lugar cuando escuchó la voz de Severus tan cerca de ella, y es verdad, estaba tan enfrascad en su lectura que no sintió que el hombre hubiera aparecido.
-Lo lamento, Severus -dijo al tiempo en que se ponía de pie y dejaba el libro a un costado.
-Sé cuánto te fascina el tema de los Soulmatter, Narcissa, por eso no quise interrumpirte.
-Quisiera estar preparada para todo, querido -dijo tomando el brazo que el hombre le extendía para salir a los jardines de la mansión- Pienso ¿Cómo alguno de mis hijos no va a encontrar a su destinado? Son siete las posibilidades.
-Y con la suerte que tienes quizás la encuentren los siete.
-Sería hermoso -dijo sonriendo al ver como los niños corrían por los protegidos jardines de la mansión-. Sueño con eso ¿Sabes? -le dijo al hombre-. Pienso en el día en que mis bebés me digan que tienen pareja.
-Yo no -dijo Severus áspero-. Sueño con que Harry nunca me presente a nadie.
-Oh, querido, estoy segura de que Harry encontrará a su compañero entre mis niños, sea destinado o no.
-Lo dices por Draco.
-O cualquier de ellos, los chicos adoran a Harry, al igual que yo, pero tu hijo podría ser pretendiente de cualquiera de mis niños.
-Temo de tus Alpha -dijo en tono de broma-. En realidad, quiero que Harry se aleje un poco, quiero que viva la vida que sus padres no pudieron darle… me siento responsable de eso.
-Te entiendo, pero los has hecho bien -le dijo al ver como Sirene bajaba con Harry en su escoba al que había llevado a dar una vuelta entre los árboles.
-Le dije a Lucius que me iré por un tiempo con Harry.
Narcissa vio con terror a Severus.
-No, por favor -dijo ella, aterrada de que se llevaran a su morenito.
-Es necesario, querida -dijo dando golpesitos en su mano-. No será por mucho tiempo, pero quiero viajar con él, llevarle por el mundo, que se independice sentimentalmente de todos los chicos.
-Me estas matando, Severus -dijo al sentir como los ojos le picaban.
-Querida, míralo desde mi punto de vista -le dijo llevándola de regreso a la mansión para que los chicos no notaran la alteración en la magia de su madre-. Harry necesita aclarar su mente.
-No entiendo…
-¿Qué pasaría si Harry se enamorara de Ares y fuera el destinado de Sirene? -le dijo evitando la posibilidad de que Draco fuera la pareja de su hijo, eso ni siquiera era necesario mencionarlo-. Si lo alejo por un tiempo, los chicos dejaran de verlos tan seguido también, puede que cualquier interés infantil en el desaparezca.
-Es razonable -dijo ella-, pero doloroso.
-No lo notaras, querida -dijo besando su mano-. Con tanto demonio rubio alrededor estoy seguro de que no echaras de menos uno más a la lista.
-Que bueno que ya están aquí -dijo Lucius ingresando al despacho-, creo que es tiempo de cenar.
La familia estaba reunida, era tiempo de festejar, contar sus vidas a lo largo de este año y planear las vacaciones del próximo, luego todos irían a la cama y al día siguiente abrirían sus regalos, era hora de festejar, mientras pudieran.
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TBC...
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N/A: hola a todos. pues aquí un nuevo capítulo, una sola persona le atinó a lo que pasaba con Quimera.
para la proxima publicación ya pondré la selección de parejas que me han dado de ideas para botar por la pareja final. pero como estamos en fiestas patrias les tengo un regalo especial. un pequeño adelanto de lo que serán los encuentros de Draco, Hidra y Quimera de sus parejas destinadas. espero que lo disfruten. Lo otro... me falta pareja para Apolo, pues él tienen un destinado, pero no se quedará con él. Apolo sufrirá mucho... como casi todos en este fic, así que al final estará quien es la pareja de Apolo y me tienen que dar ideas para él. recuerden que es omega y Gay.
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"-Creo, joven Malfoy, que no puedo permitirlo -dijo apuntándolo para amarrarlo en la silla-, de hecho, creo que llamaré a Severus, no sé si estará feliz con esta situación, después de todo es "su hijo" a quien quiere ir a mancillar.
-¡No! A Severus no -dijo aterrado, ya se imaginaba que algo por el estilo podría pasar. ¡Y él tenía una maldita erección!
-Bien, pero alguien tendrá que ver a Harry, si la marca apareció en su muñeca, obviamente en la de Harry también y no creo que este tan dispuesto como sé que esta usted de formar el vínculo.
El director escribió una breve nota pidiéndole al profesor Snape que fuera a su oficina antes de ir a dar su siguiente clase, que se trataba de su hijo, seguramente por eso el profesor no se demoró nada antes de ir y quedar sorprendido al ver a Draco amarrado a una silla.
-Director -dijo con voz baja- creí entender que me llamó por Harry, pero veo a Draco aquí… amarrado.
-Sí, bien, creí que lo mejor era dejar en tus manos el asunto -dijo el divertido director.
-No entiendo el asunto.
-El joven Malfoy quiere que le permita ir a Ilvermorny, Severus.
El hombre, calculador como lo fue toda su vida, caminó alrededor del chico, se preocupó al ver la mano sangrante del muchacho, tomó el puño de este, mucho a la reticencia que estaba poniendo y alzó una ceja.
-Tienes prohibido ir a Ilvermorny, Draco -dijo soltando la mano del chico- Mucho menos así -dijo apuntando el pantalón de Draco.
-Pero, Severus…
-Nada -dijo antes de caminar a la chimenea- Por favor, director, vea quien puede dar mi clase de hoy y avise a los padres de Draco. Yo tengo que ir a ver a mi hijo."
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"-¡No, Harry, no lo hagas!
El pobre chico llegó a saltar por el grito, pero la puerta fue abierta desde adentro. En la puerta estaba Hidra, con los ojos llorosos y respirando agitadamente, Harry vio su pie cuando sintió algo caer en este, era sangre y venía de la muñeca de su hermano.
Todo pasó muy rápido, Severus empujó a Hidra dentro de la habitación y cerró la puerta para encerrar al chico adentro. Solo
-Papi…
-Necesito ayuda -dijo sosteniendo la perilla con fuerza, pero cayendo de rodillas . Harry vio entonces que las manos de su padre también estaban bañadas en sangre. Sostuvo las manos del hombre y levantó la túnica, pero ya sabía lo que encontraría. Las iniciales HMB en su muñeca sangrante.
-Eres la pareja de Hidra -gimió mirándolo impactado.
-Hijo… ayuda -dijo apretando los puños.
-¡Severus, déjame salir! -pedía Hidra golpeando la puerta.
Harry sabía que su padre no resistiría mucho, hasta a él le era difícil controlarse en su época de celo y eso que tomaba supresores poderosos. Sostuvo con fuerza la pulsera que Draco le había regalado en navidad y la besó, muerto de vergüenza, ese idiota tenía que encontrar otro medio de comunicación. Aún con la medalla de plata contra sus labios habló.
-Draco, llama a papá Lucius. Lo necesito en casa de Hidra . Ahora"
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"-Entonces muéstrate ante mi tal y como eres -dijo tratando de acerarse, pero Quimera sacó de entre sus ropas la varita falsa que Harry le había pasado y apuntó a Ron.
-No quiero hacerte daño, pero lo haré si no te alejas -dijo molesto.
-No saldremos de aquí, pequeño omega -dijo Ron sintiéndose osado, nunca había sido así, pero el chico frente a él le hacía querer monopolizarlo y molestarlo.
-No dejaré que me pongas un dedo encima si no quiero -dijo moviendo la varita, tenía que convencerlo antes de que de verdad quisiera batirse a duelo y él quedara a descubierto.
-Dime tu nombre…
-No tengo porque -dijo tajante.
-Eres mi pareja…
-No me interesa -le dijo molesto, aun cuando sentía que el corazón le dolía-. Trataste de obligarme.
-Ey, espera -dijo levantando las manos-. No pretendía obligarte a nada.
-Pues no parecía -dijo temblando.
-Bien, creo que tuvimos un mal comienzo -dijo suspirando y bajando las manos, si, había sido un completo cretino segundos atrás-. Lo lamento si te asusté, pero me emocioné en cuanto te vi -le dijo, viendo como la varita de Quimera iba bajando- llevo años esperando por ti, no me culpes si mi emoción creció en cunado te vi.
-No sólo tu emoción creció -dijo el rubio completamente rojo.
-Bien, sí, eso -dijo algo avergonzado. No era su culpa que el aroma de su pareja le hubiera despertado otras partes del cuerpo también.
-Además, quien te gustó fue Draco Malfoy…
-No -dijo Ron tajante y supo utilizar su ventaja, porque en un movimiento desarmó a Quimera y lo sostuvo de la cintura para quedar cara a cara-. Supe enseguida que no eras el engreído de Draco Malfoy -Quimera tuvo ganas de sonreír, ¿Cuantas veces él mismo había catalogado a su hermano mayor de engreído? Pero, no, supo controlar sus facciones.
-Lo dices por mi género.
-Lo digo porque eres mi pareja -le dijo serio-, puedes ser un chico o una chica en realidad, pero eres tú, tu esencia quien me llama… no puede negarse."
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"-Pero, Apolo… tiene que ver una forma.
-¿Y si no la hay? -preguntó mirando a su madre que le veía con dolor, él no quería que le vieran así, no su madre que amaba tanto y que estuvo dispuesta a dar la vida por dársela a ellos- ¿Qué va a pasar conmigo, mami? ¿Cómo podré tener una vida tranquila? -preguntó angustiado- ¿Sabes el pensamiento horrible que tuve en mi último celo? -dijo mirándola con dolor, ya no existía ni un mínimo del brillo que antes estaba en sus ojos, sólo desolación es todos lo podían ver-. Vino a mi mente la idea de llamar a papá para que calmara mi calor -dijo llorando- ¿Quieres saber cuál fue mi segundo pensamiento al darme cuenta la asquerosidad que estaba pensando? -preguntó apretando los puños y retrocediendo- Saltar por la ventana de mi habitación y caer al precipicio.
-¡Apolo! -gritó Narcissa escandalizada, eso es algo que no podría aguantar nunca.
-Quería morir en ese minuto, mamá, ese era mi único pensamiento y si no es porque llegaste tú, probablemente estaría muerto justo ahora.
Narcissa se puso de pie y abrazó a su hijo con fuerza. No podía creer que su bebé estuviera teniendo pensamientos suicidas.
Los chicos en la habitación se estremecieron con el relato. Perder a uno de sus hermanos era algo que ninguno soportaría, sería perder una parte de sí mismos.
Apolo vio que sus palabras tuvieron efecto en todo. Con cuidado se separó de su madre y caminó con tranquilidad hasta su padre.
-Vivimos en un mundo cruel, papá -dijo arrodillándose delante de él, sosteniendo sus manos-. Quizás en otra vida nuestras almas puedan estar juntas, pero no en esta, no en una vida en la que los amo y me odio.
-No digas esto.
-Es injusto que sólo tú por ser Alpha puedas romper el vínculo, pero no puedo seguir con esto.
-Hijo, esto te destruiría -dijo sosteniendo a su hijo por las mejillas y juntando sus frentes.
-Seguiré vivo, papá, podré enamorarme, tener a alguien que me ame sólo a mí.
-Pides demasiado.
-Pido lo que es justo -dijo mirándolo a los ojos-. El no tener bebés es algo que no me importa ahora y con lo que tendré que vivir a futuro -dijo sin dolor alguno en su voz, porque era verdad, prefería no tener bebés a vivir deseando algo que no tendría nunca y que no quería tampoco.
-Déjame pensarlo, por favor -le pidió Lucius.
-No, papá -dijo tajante sosteniendo sus manos-. Es ahora, es mi vida, es mi destino. Si pudiera renunciar a él por mi cuenta lo haría, pero no, mi vida y felicidad, mi salud mental está en tus manos ¿No quieres acaso que sea feliz?
-Claro que sí…
-Entonces rompe el maldito vinculo, porque no puedo seguir viviendo con él. Me estoy volviendo loco. "
SHA SHA SHANNNNN
apuesto la vida que eso no se lo esperó nadie.
nos vemos en dos semanas más.
