Capítulo 8

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El regreso a clases fue doloroso para cada uno de los chicos, este retorno sería diferente para Quimera, quien se presentaría con uniforme de chica a partir de ese día, demás está decir lo feliz que estaba y eso sólo hacía sentir alivio por parte de sus padres.

Narcissa veía lo deslumbrante que se veía Quimera frente al espejo, llevaba el nuevo uniforme, su cabello recogido en un moño y los labios con brillo. Era demasiado hermosa para ser real. Ya se estaba acostumbrando, poco a poco a llamarle como a una chica, por lo menos en su mente.

-¿Cómo me veo? -preguntó parándose frente a su madre.

-No hay forma de que puedas verte mal, hija -los ojos de Quimera se llenaron de lagrimas y corrió a abrazar a su madre-. Lo lamento, no quise hacerte sentir mal -dijo al pensar que había cometido un error.

-No sabes lo feliz que soy, mamá -dijo abrazándola con fuerza-. Que me consideres tu hija es más de lo que podría pedir.

Narcissa abrazó a su bebé y ocultó sus lagrimas en el cabello rubio de su hija. No tenía idea de que con tan poco su bebé podía ser feliz. Se esforzaría cada día por hacerla sentir así de bien.

Desde la puerta Lucius se quedó en silencio contemplándolas, era difícil para él de un momento al otro pensar en Quimera como una chica, pero tal como su esposa, amaba a sus hijos, a cada uno de ellos y si Quimera era feliz así, haría todo lo posible por mantener una sonrisa en su rostro.

El regreso de Draco a Hogwarts no estuvo exento de polémicas, no por nada era el "príncipe" de las serpientes, tenía a su grupo de amigos cercanos, pero también tenía enemigos declarados.

La enemistad entre Gryffindor y Slytherin se sentía más latente cada vez que el rubio se encontraba con el "líder" de los leones, Ron Weasley. No era un misterio para nadie el que ellos se llevaran como el agua y el aceite.

Severus en cambio ahora estaba en el despacho del director, se paseaba de un lado al otro, no era posible que esto estuviera pasando.

-Severus, por favor, mantén la calma.

-No me pidas eso, no ahora -dijo furioso y nervioso- sólo hay una persona que puede querer robar la piedra filosofal y sabes muy bien para qué.

-Se supone que Voldemort está muerto, Severus, no deberíamos ni siquiera tener esta conversación.

-Pero nadie encontró su cuerpo -dijo levantándose la manga de la túnica-. Él aún está vivo.

-Ya estamos resguardando la piedra, Severus, no tienes por qué temer.

Severus no dijo nada, era un espía, uno muy bueno de hecho, así que se las arreglaría por las de él, pero atraparía a quien mantenía con vida d Voldemort y lo eliminaría para siempre. Ese desgraciado no volvería a atentar contra la vida de su hijo.

Apolo estaba en su recamara mirando al vacío, los acantilados de que rodeaban el castillo le parecían altamente atrayentes, eran un espectáculo pocas veces visto. Cada tarde iba allí a despejar su mente. Pensaba en su familia en todos los que le rodeaban. Le gustaba imaginar como sería tener una vida normal, en donde pudieran pasear como una familia y hacer cosas normales como cada familia hacía. Se maldecía por el hecho de saber que afuera había un psicópata queriendo matar gente inocente, un animal que no dudaría eliminarlo a él o a sus hermanos con tal de mantener su propia vida, siendo ellos nula amenaza para ese ser.

Apolo solía tener pensamientos románticos también. Le gustaba leer, al igual que su madre, sobre parejas destinadas, anhelaba la idea de conocer a su persona destinada. Se reía a veces de su imaginación que volaba a tierras paradisiacas paseando de la mano del Alpha que el destino eligió para él, que le hablara de amor y le besara con cariño. Hasta ahí llegaban sus sueños, después de todo recién tenía once años.

Lo que Apolo no sabía es que el destino suele ser cruel con quienes menos lo merecen y que el amor que tanto anhelaba llegaría, junto a la marca de su pareja destinada, junto al dolor de un amor que no llegaría a vivir. Junto al dolor de una cruel separación.

-Salfoy, un paso adelante -dijo el profesor en cuanto el profesor le dijo, estaba en clases de transformación y pese a lo que pudiera el mismo pensar de mismo, era bastante bueno en esto.

Minos era orgullos, le gustaba resaltar, pero había materias en las que no podía ser perfecto, o por lo menos es lo que pensaban los profesores, por que entre más veces Minos fallara en algo, más empuje y ganas ponía en cumplir sus cometidos, como en el hechizo que estaba practicando, un bastante básico, a decir verdad, pero que muchos de sus compañeros y compañeras aun no podían dominar.

-Lapifors -dijo apuntando al portalápiz sobre el escritorio del profesor, el sonido del asombro en sus compañeros era algo que encantaba a Minos.

-Muy bien -dijo el profesor sosteniendo el conejito recién transformado-. Tome asiento, su excelente demostración se verá reflejada en puntos extras para su próximo examen.

-Muchas gracias, profesor -dijo soberbio para volver a su puesto, sintiéndose imponente.

-Harry, amor, baja de esa escoba, por favor -dijo la profesora de vuelo, a decir verdad, la profesora era un encanto, pero temía por la seguridad de cada uno de sus alumnos.

-Claro, lo lamento.

Harry descendió avergonzado. Habían estado practicando vuelos cortos, pero él ya sabía muy bien como montar una escoba, Draco y Sirene no habían claudicado a la hora de enseñarle, en vista de que a Harry pareció encantarle el quidditch y por lo tanto quería jugar con sus hermanos.

Claro está que, siendo unos niños, ellos no tenían las herramientas para el juego, sus padres eran muy sobreprotectores con ellos, así que tendría que esperar a crecer un poco más para por fin desafiar a sus hermanos a un partido.

-¡Malfoy, Weasley!

Draco y Ron sintieron la furia de la profesora Mcgonagall sobre ellos. Lo habían hecho, había discutido y esa discusión llegó a los golpes. Impulsivos chicos que no pudieron medirse a la hora de enfrentar un problema.

Media hora después de gritos y reclamos estaban camino a la cabaña de Hagrid, el hombre tenía una misión en el bosque prohibido y, como castigo, tendrían que ayudarle, pasando la noche casi en vela por su impulsividad.

-Todo esto es tu culpa -dijo Draco pateando una piedra en el camino.

-Esto no hubiera pasado si no hubieras quitado la recordadora a Neville.

-Bien, el idiota la perdió, no es mi culpa.

-¡Claro que lo es!

-¡No me grites!

-Silencio los dos -dijo Hagrid molesto del parloteo de los chicos- quédense callados por un momento, no me dejan escuchar ni mis propios pensamientos con sus peleas.

Hagrid negó con la cabeza y se puso a recolectar unas plantas que el profesor Snape le había pedido, claro, en su búsqueda no notó que los chicos, por seguir peleando en voz baja, habían seguido caminando, hasta que ambos se quedaron quietos viendo lo que tenían adelante, en medio del claro un animal mítico muerto, lo veían claramente, como al encapuchado que se estaba alimentando de él.

-¿Qué demonios?

El desconocido levantó la cabeza al escuchar el gemido de Ron, los ojos rojos y la mandíbula bañada en la sangre del animal fue lo único que necesitaron los chicos antes de gritar y correr de regreso al castillo.

-¡Tiene que creernos! -gritó Draco al director, cuando Hagrid los hubiera conducido, en medio de un ataque de histeria, de regreso al castillo, puniendo punto final a su castigo.

-No es que no les crea, chicos, pero es de noche, puede que no sea lo que vieron.

-Yo sé muy bien lo que vi -dijo Draco molesto- ¿Usted sí me cree, verdad, profesor Snape?

-Yo creo, que es necesario que vayan a dormir, quizás mañana, ya más descansados, puedan ordenar mejor sus ideas.

Draco estaba furioso, así se giró irritado y caminó fuera de la oficina del director. Segundos después Ron y Hagrid también abandonaron el despacho.

-Severus…

-¿Me vas a decir ahora que no están siendo paranoicos ellos también? -preguntó caminando alrededor del despacho- Te dije que él sigue con vida, que debe estar débil, esto sólo confirma mis sospechas.

-Pero aun no puedo acusar a nadie.

-Tú lo has dicho, aún, pero encontraré las pruebas y ni tú ni nadie me podrá detener, no me arriesgaré a que ese monstruo vuelva a la vida y Harry este en peligro.

Severus salió azotando la puerta. El director se quedó pensando, tenía que ver en todos lados, y Severus tenía razón, Voldemort o Tom, no podían volver.

-Ares, queríamos saber si te unirías a nosotros en la incursión que haremos a la cuidad el próximo mes.

El chico levantó la vista, un par de chicos y unas chicas estaban delante de él, se supone que había ido a estudiar a la biblioteca por que no quería ser molestado, pero tal parece que a los chicos "cool" de la clase, eso no les importaba.

-No creo que mis padres estén contentos con la idea de que salga del colegio sin autorización -dijo volviendo a la lectura-. No creo que sus padres sean felices con eso tampoco.

-¿Qué te pasa? ¿Tienes miedo a que mami y papi se molesten?

-Claro que sí. Si no lo notan ellos pagan nuestras colegiaturas, ellos nos compran todo lo que queremos y necesitamos y lo único que tenemos que hacer es estudiar -dijo poniéndose de pie con los libros bajo el brazo-. Deberían de ser más agradecidos con sus padres, o por lo menos esforzarse en no defraudarlos.

Los chicos que estaban en el lugar, que no eran los "cool" quedaron impresionados ante lo que un niño de once años tuviera tan claras las cosas de las vidas. Claro está que esto no fue bien visto por el líder de los chicos populares, porque al voltearse quiso empujar a Ares, pero oh, grave error, el chico había sido entrenado desde pequeño por sus padres y Severus, que, al verlo sin magia al igual que Quimera y Hidra, se dedicaron a que aprendieran lo mejor a la hora de defenderse, por lo que para Aren no fue un problema el hacer una llave al chico y quedar cómodamente sentado en su espalda.

-No quiero tener problemas, sólo quiero estudiar, así que no se crucen en mi camino, pues no me quieren tener de enemigo tampoco -le dijo en el oído antes de soltarlo y alejarse.

Desde ese día la popularidad de Ares en el colegio creció como el caudal de un rio que se desbordaba.

-No.

La rotunda negativa dejó al chico completamente estupefacto, él sólo se había acercado para decirle que, si le gustaría ir por un helado a la cafetería, una pequeña cita dentro de los terrenos del colegio, pero no había podido ni abrir la boca cuando el hermoso rubio le vio con ojos asesinos a través de sus gafas y soltaba la negativa.

-Aún no he dicho nada.

-Ni necesitas decirlo Nathan -dijo apoyando los brazos en el espaldar del cómodo asiento en el que estaba pasando la refrescante tarde, después de tantos días fríos era delicioso sentir el sol en su rostro, tenía que aprovechar antes de que las nubes volvieran a cubrir los cielos-. Sé perfectamente que es lo que quieres -le dijo mirándolo-. Escuche cuando tú Mathew y Stephan hablaban, y no, no soy un omega simplón. No me interesaría nunca estar con un Alpha odioso y petulante como tú, y francamente encuentro que pretender atacarme cuando llegue la hora de mi celo es lo más bajo que podrías hacer y aun así no conseguirías nada más que estar entre mis piernas por una noche, lo cual encuentro estúpido sabiendo que pasarías lo que te queda de vida tras las rejas por violación.

El chico estaba completamente blanco, nunca se imaginó que alguien hubiera escuchado esa conversación, que no era del todo cierto ni del todo mentira.

-Además, claro, que no tienes nada que me pueda atraer, ni tu fama de mujeriego ni la fortuna que pregonas, así que haznos un favor a ambos, no te vuelvas a acercar a mí, tengo los medios para hacerte desaparecer y créeme que nadie de mi familia se tocara el corazón si pido que pudran en la cárcel a toda tu estirpe si te vuelves a cruzar en mi camino.

Nunca más se acercó a él y el rumor de que Hidra provenía de una familia de asesinos italianos se expandió por todos lados, no es algo que a Hidra en realidad le molestara, eso mantenía a los "moscardones" lejos y el podía estudiar todo lo que quisiera en la comodidad de cualquier aula del colegio.

-Sirene, podrías poner algo de atención en clases, por favor -dijo el profesor encargado de la clase de encantamiento en la que estaba casi quedándose dormido.

-Lo lamento -dijo bostezando. Demonios, había trasnochado por culpa de sus amigos, habían estado contando historias de terror hasta tarde y luego de eso no pudo pegar un ojo en toda la noche.

-Ve a lavarte la cara -le dijo el profesor y como si hubiera tenido un resorte en los pantalones se puso de pie y caminó a los baños. Eran tan aburridas las clases. Y podía ser catalogado como un cabeza de músculos, pero el prefería mil veces estar entrenando, ejercitando su cuerpo y volando que estar metido en las clases teóricas. Esto le aburría horrores, ya quería que el año terminara pronto, el próximo año empezarían con las clases practicas y puede ser que eso le alentara a asistir a clases con más ánimos que ahora mismo.

-Necesito mi cama -decía casi arrastrando los pies camino al baño.

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Continuará…

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N/A: Hola a todos, pues bien, ha llegado el momento que todos estaban esperando (más aún yo que tengo que escribir de las parejas y aun no tengo rumbo fijo)

Les cuento varias cosas, primero que todo y viendo como van las cosas este será un fic largo, sí, yo no acostumbro a hacerlo y creo que salvaje, valiente y dulce fue el más largo que escribir y es de 33 capítulos. Penumbras y Develaciones no cuentan por que son dos partes, por que si fuera así serían de 57 capítulos, pero eran capítulos cortos, así que sólo puedo tener como referencia a SVyD, pues, al igual que este, son capítulos más largos. Así que, sacando cuentas por allá y por acá, o ronda los 50 capítulos o serán más ¡Que atroz!

Lo otro, piensen bien en las parejas que elegirán para mis bebés, el resultado lo tendrán en el próximo capítulo, por que tengo que tomar en cuenta de todos los votos de todas las páginas donde escribo (Amor yaoi, Fan-Fiction, SlasHeaven, Wattpad, y dos foros)

Lo otro, cuando voten pueden poner sólo una pareja por persona, así que espero que no me lo hagan tan difícil de entender. Entre paréntesis dejaré el género del chico así que ustedes tienen que buscar su contraparte. Un besito

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Apolo (Omega): Viktor Krum, Remus Lupin, Frederic Weasley, George Weasley, Neville Longbottom

Ares (Alpha): Hermione Granger, Luna Lovegood, Ginebra Weasley

Sirene (Alpha): Neville Longbottom, Blaze Zabini, Cedric Diggory

Minos (Alpha): Astoria Greengrass, Gabrielle Delacour.

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PD: Como aman a Apolo, lo llenaron de pretendientes, ajajjajaajaja.

PD2: tomen en cuenta de que trataré de que todos tengan el destino de los libros, obvio, no Severus, pero posiblemente los que hayan muerto, también lo hagan aquí.

PD3: ¡A votar!