Capítulo 10

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-Severus, si me permites, me gustaría tener una pequeña conversación contigo -dijo la profesora de transformación cuando padre e hijo volvieron a la mesa de profesores a seguir con su desayuno.

-Creo, minerva, que sería mejor a la hora del almuerzo, además las clases están por empezar.

La mujer vio al director y asintió, luego pidió permiso para retirarse a su salón de clases.

Severus la vio con el entrecejo fruncido y miró al director que me veía con una sonrisa tranquila.

-¿Director?

-Ella sabe quien es tu hijo, Severus, y bien -dijo suspirando-. Ella quiere tener una explicación clara de todo lo que esta pasando.

-Ya veo -dijo terminando de beber su té-. Será a la hora de almuerzo entonces.

-Papa ¿te acompañaré a tus clases?

-Sí -dijo mirando mal a Draco que casi babeaba mirando a su hijo.

Harry estaba incomodo, se sentía en exhibición, estaba en la mazmorra, en el salón donde su padre daba clases. Estaba acostumbrado a ellas, después de todo su papá les enseñó a él y a los chicos desde que eran niños, pero no así, no teniendo a todos mirándolo.

Severus suspiró, no le gustaba tampoco esta situación, pero no podía dejar a Harry solo y los idiotas tenían que seguir siendo entrenados. Suspiró, no le quedaba de otra.

-Joven Malfoy, por favor -dijo llamándolo a un lado y Draco se levantó tranquilo ¡No había hecho nada malo!

-Profesor…

-Necesito que saques a Harry de aquí -dijo en un susurro. Esta poción ya la sabes hacer, pero los demás no y están todos al pendiente de mi hijo.

-Lo noté -dijo cruzándose de brazos, tampoco le gustaba esto.

-Llévalo al gran comedor y quédense ahí hasta que terminen las clases, después iré por él.

-Está bien…

-Draco, mírame bien -dijo sosteniéndolo del brazo- que nadie se acerque a Harry -le dijo. No podía decir que dudaba de alguno de los profesores, aunque algo le hizo sospechar hoy en la mañana.

Cuando Severus y Harry caminaban de regreso a la mesa de profesores para terminar su desayuno, Harry se sostuvo la frente.

-Harry.

-Me duele la cicatriz -dijo cerrando un ojo, tenía una molestia donde antes tenía esa fea marca que su papá le había cubierto con un hechizo mientras estuviera en Hogwarts.

Severus miró disimuladamente, sólo una persona miraba a su hijo con intensidad, no dijo nada, pero ahora tenía un objetivo en la mira.

-Vamos a terminar nuestro desayuno, luego veremos eso.

-Está bien, profesor -dijo Draco, claro, sin entender muy bien, pero no se iba a quejar, serían casi dos horas para hablar a solas con Harry.

-Harry, ven aquí -llamó a su hijo que bajó de su taburete.

-Papá.

-Ve con Draco -le dijo despacio- no te apartes de él ni vayas con nadie.

Harry asintió y siguió al rubio fuera de la aula.

-Y ustedes, zánganos -dijo el profesor logrando que todos miraran al frente, ya se todos, sin excepción, se había volteado a ver a donde iban los otros dos-. Si no ponen atención en la poción y tienen un solo fallo, los dejaré sin puntos para sus casa -dijo logrando que los Gryffindor se pusieran blancos, mientras que los Slytherin sonreían de lado-. Dije que, a todos, y no me hagan molestar más al perder los puntos de mi casa.

Como resorte todos se pusieron a trabajar, no querían ver al profesor Snape mas molesto de lo habitual.

-Hola, Sirene.

El muchacho rodó los ojos, no es que odiara a la muchachita de falda corta y ojos grandes, pero era demasiada empalagosa.

-Hola, Sakura -dijo mirando su libro, tenían examen esa tarde y la maldita sea que la maldita materia no le entraba en la cabeza.

-Nos vamos a reunir con unos chicos y….

-Sakura, lo lamento, pero tengo que estudiar, preciosa -claro, no dejaría de lado su "caballerosidad"

-Oh, sí, claro -dijo la niña completamente roja-. Te dejaré seguir estudiando.

Sirene sonrió hasta que la chica se volteó y se fue, para después soltar un suspiro.

-Cada vez te costará más evadir las invitaciones de las chicas.

-Las seguiré esquivando mientras pueda, mi madre estaría trastornada si le dijera que tengo novia a los once -respondió a su amigo, Taku era su mejor amigo, él único que lo entendía en ese lugar. Tenía el cabellos negro como la mayoría de los japoneses y los ojos oscuros también, era pequeño y "frágil" bastante raro para ser un alpha, no era como sus hermanos omega, que, si bien no eran figuritas de cristal, si tenían cuerpos menos grandes como él y sus hermanos alpha.

-Bien, entonces busca un libro de poesía para seguir esquivándoles con elegancia.

-Oh, por eso no te preocupes -Sirene tenía un amplio conocimiento en el hecho.

Quimera estaba nerviosa, no era buena con las clases de educación física y a pesar de que era considerada una chica en el colegio, aún había un par de muchachas que le hacían la vida imposible… como ahora.

-Así que te unirás al equipo de porristas -dijo Amber Collins, una de las tantas chicas ricas que estudiaban ahí.

-Amber, no quiero tener problemas -dijo haciendo calentamiento.

-No puedo creer que de verdad te creas con el derecho de ocupar el puesto de una de las chicas… siendo un chico.

-Amber, de verdad, deja de molestarme porque no respondo.

-¿Qué harás? ¿Golpearme? -¿No te dijeron que no puedes golpear a una chica? -le dijo burlándose, secundad con las risas de sus amigas, Sophie y Cleo.

-Mira, niñita mimada de mierda -Merlín no permitiera que sus padres supieran que conocía esas palabras-. Mis padres me enseñaron muy bien que no debía golpear a las chicas -le dijo y vio como la muchacha se reía y se cruzaba de brazos-, pero no veo ninguna chica aquí a parte de mí. Envidias lo que soy, mi porte, mi estampa, mi elegancia, algo que tu on tendrás…. Por que no naciste así. Sólo lo hiciste siendo una niñita mimada por mamá y papá cuyo único sueño es ser ama de casa. Por lo menos tus calificaciones así lo demuestran.

Amber estaba molesta, lo estaba tanto que no se midió, se acercó a quimera y la sostuvo del cabello para tirarla al suelo justo cuando se había volteado. Mal movimiento, la rubia fue a dar al suelo. Algo que todas las demás titulares de las porristas vieron al entrar al gimnasio.

-¿Qué está pasando aquí? -preguntó la capitana del equipo- ¿Por qué estás golpeando a tu compañera?

-Ella empezó -dijo roja de vergüenza.

-¿Qué fue lo que hizo?

-Le dije la verdad -dijo Quimera poniéndose de pie- le dije que nunca será como yo, que me tiene rabia por eso.

-¡Ni siquiera es una chica! -palabra equivocada.

-Amber, estas aquí para el equipo de porrista, somos deportistas, pero además de eso somos amigas, no nos agredimos entre nosotras y aunque las películas americanas lo muestren así, no somos idiotas superficiales que discrimen a las que son diferentes -dijo la capitana molesta-. Sal de mi gimnasio, porque, aunque tuvieras la mejor de las presentaciones, no tendré a una chica intolerante e incapaz de pensar en el prójimo en MI equipo.

Amber estaba llorando antes de correr a la salida seguida de sus amigas. Quimera no le tuvo lastima, no tenía por qué.

-Bien, todas las postulantes al centro -dijo dando del aplausos y caminó hasta quimera-. Lo que dije es verdad, no juzgamos a los demás, así que tengo por qué hacerlo contigo, así que no me defraudes, Quimera Walfoy.

Quimera sonrió, claro que sería la mejor.

Draco se la pasó de lol lindo riendo con Harry en el gran comedor, había disfrutado de estas horas libres con el chico. No le gustaban muchas cosas, como que Harry tenía amigos y amigas allá en Ilvermorny, pero tenía que ser realista, él también los tenía aquí.

-Harry, muchacho -dijo el director llegando donde los jóvenes.

-Hola, directos Dumbledore.

-Me gustaría que me acompañaras, tu padre y yo tendremos una reunión y sería bueno si vienes también.

-Está bien -dijo mirando a Draco.

-Ve con él. Yo almorzaré mientras y podemos conversar más tarde.

Harry sonrió y se despidió de Draco.

Cuando Severus llegó al despacho del director ya se había encontrado con Draco, así que sabía que su hijo estaba ahí.

-Severus, que bueno que llegas.

Harry estaba con sus ojitos mirando emocionado el fénix que el director tenía en el despacho.

-Mira papá, es hermoso -dijo acariciando el ave que se dejaba mansamente.

-Si, hijo, lo sé -dijo llegando junto al morenito.

-Bien, para que no demoremos tanto…

-Me gustaría saber que es lo que está pasando aquí -dijo Minerva, alterada al ver que las cosas no avanzaban.

-Minerva, tranquila.

-No, Albus, esto supera toda lógica -dijo mirando a Severus, y como Harry se ponía tras él, como protegiéndose-. Oh, lo lamento -dijo la mujer poniéndose una mano en el pecho- Merlín, te pareces tanto a ellos.

-Papá…

-Tranquilo, Harry -dijo poniendo una mano en el hombro de su hijo para que quedara frente a él-. Ella era profesora de tus padres, mi profesora también -dijo mirando a la mujer que ya dejaba caer sus lágrimas.

-No entiendo... ¿Cómo?

-Para salvarlo, Minerva, lo llevé conmigo, lo protegí, lo amé, lo hice mi hijo.

-¿Por qué, Severus? -preguntó negando con la cabeza.

-Porque así me lo prometí -dijo apretando los hombros de su hijo que apretó las manos que tenía sobre las de sus padres-. Por que no permitiré que nada dañe a Harry.

-Pero esconder que está vivo.

-Es lo mejor -dijo el director-, Severus a logrado criar al chico sin problemas, ha logrado educarlo sin el estigma de ser Harry Potter.

-Pero él tiene familia…

-Muggle que odian la magia -dijo Severus y recibió la mirada extrañada de Harry-. No dejaré a Harry con ellos, sería lo peor que podría hacerle eso,

-Aun así, no entiendo -dijo mirando a los dos, además vi como Harry conocía muy bien a Draco Malfoy.

Draco y Harry se criaron casi como hermanos, pero ese es un tema que no creo que deba ser de tu interés -dijo Severus, logrando callar la siguiente pregunta de la mujer., lo único que debes saber es que Harry está bien y que seguirá estando bien… a mi lado.

-¿Entonces por qué lo trajiste? -preguntó cruzándose de brazos- y de dónde.

-Harry estudia en Ilvermorny.

-¿Ilvermorny? -preguntó casi , he de decir que este es un mejor colegio.

-Pero a mi me gusta -dijo por primera vez el chico-, fui yo quien eligió ese lugar para estudiar.

-Creo que a tus padres…

-Con mucho respeto, profesora -la interrumpió-, creo que quedó claro que mi papá es Severus Snape y por la memoria de mis padres biológicos, le pediría que dejara de llamarlos, no ahora -dijo bajando la cabeza.

-Severus -preguntó el director.

-Harry tuvo un extraño sueño -le respondió-. Soñó con la noche en Lily y James Potter fueron ejecutados.

-Oh, Merlín -dijo Minerva cubriéndose la boca-, pero cómo…

-No lo sé, por eso lo traje conmigo -dijo soltando un suspiro.

-Además de ese sujeto -dijo Harry.

-No te entiendo -dijo el director.

-Soñé con Voldemort.

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TBC.

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N/A: Espero que les gustara este pequeño capítulo, como notaron no hable de todos los chicos, vean esto como pequeños extractos de la vida de los chicos, esto irá avanzando de a poco, pero les dejo un adelanto para el próximo capítulo... Harry será "seleccionado" para una casa pues se quedará una semana en Hogwarts.

muajajajajaj

¡Que empiecen las apuestas!