Capítulo 11
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Severus estaba sentado junto a Harry en el sillón que estaba en la oficina del director, la profesora Mcgonagall estaba en otro sillón y el director ocupaba otro.
-Ahora, sí, Harry, relátanos mejor que es lo que soñaste -dijo el anciano.
-Estaba en el cuerpo de Voldemort, era él -dijo apretando sus manos- vi cuando llegó a la casa de mis padres… como los mató a sangre fría.
Severus se estremeció, no había querido escuchar el relato de su hijo la noche anterior, para que este pudiera conciliar el sueño. Lo abrazó por los hombros.
-James Potter fue el primero, se puso en medio de mi madre y Voldemort para que ella corriera a protegerme… pasé por sobre su cadáver para seguir avanzando.
-No eras tú, hijo.
-Pero en el sueño si lo era -dijo cerrando los ojos, las imágenes volvían como si de verdad lo hubiera vivido- llegó a mi habitación y mi madre estaba en medio de ambos esta vez… la mató por protegerme -las lágrimas caían como caudales de los ojos de Harry.
-tranquilo -dijo Severus besando su cabeza. Ni Dumbledore ni la profesora Mcgonagall habían visto nunca a Severus actuar así, pero no dijeron nada, demasiado conmovidos por el relato del niño.
-Pasé frente a un espejo, pase sobre el cadáver de Lily Potter y vi mi reflejo, era un monstruo… luego llegue a la cuna, ahí estaba llorando aterrado y esta vez apuntaba al bebé… luego todo se puso blanco, pero la voz de Voldemort diciendo que volvería por mí, que regresaría, me despertó.
-Fue todo un sueño, Harry -dijo la profesora.
-Lo sé, pero fue muy real… como si de verdad ese monstruo me estuviera hablando.
Dumbledore vio a Severus y como este trataba de esquivar su mirada. Ya hablaría con él, pero tenía serías sospechas de que eso no fue un simple sueño.
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Ares caminaba molesto por los pasillos del colegio, había tenido una maldita semana llena de exámenes y tuvo una mala calificación en el examen de matemáticas de ayer. 75/100 ¡Horrible! Sus padres estarían muy decepcionados. Pero el problema ahora radicaba en que había perdido una apuesta con uno de sus amigos, que le había dicho que si no sacaba calificaciones perfectas esa semana tenía que acompañarlo a un museo. No es que le molestara realmente, pero no estaba seguro si sus padres le dejarían ir a un museo muggle sólo con sus amigos.
Todo por ese maldito signo menos que confundió. Quería regresar a Grecia, quizás les pediría a sus padres que en vacaciones le permitieran ir a su casa en Grecia por unos días. Extrañaba cuando su madre o su padre iban a pasar el día con él y paseaba por las calles de Myconos, estaba seguro de que cuando fuera mayor disfrutaría aun más Grecia…
-¿Ares, vamos a la biblioteca? -la rubia en la puerta le miraba con las manos en la cintura y golpeando el piso con sus zapatos de charol.
-Cassandra, tengo que dormir una hora por lo menos -dijo al tiempo que dejaba caer la cabeza en la mesa de su escritorio.
-Olvídalo, tenemos examen en la tarde, así que vamos a repasar la materia.
Ares odiaba su vida escolar justo ahora, pero suspiró y salió de su habitación siguiendo a su compañera, es verdad que tenía que repasar, ya sentía que su cerebro se estaba secando poco a poco.
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-Disculpa, estamos por cerrar la sala, si gustas puedes quedarte un rato más, pero tendrás que cerrar la puerta cuando salgas -dijo la encargada de la sala de audiovisual, viendo que el chico sentado en la computadora no tenía muchas intenciones de irse.
-Claro, yo cerraré, gracias -dijo sin dejar de mirar la computadora y tecleando a una velocidad impresionante, llevando los datos de sus cuadernos a la computadora, quería tener respaldo de todo lo que había visto en las clases y no estaba muy seguro de que los cuadernos fueran indestructibles.
-Bien, te dejo para que puedas seguir -dijo la chica dejando las llaves del salón junto al muchacho.
Hidra ni siquiera notó quien le había hablado. Demonios, ya quería llegar a tercero, ellos ya podían ocupar computadoras en clases, pero no, en el colegio les tenían restringida la tecnología a los menores de 13 años y era un fastidio ¿Qué era esto? ¿Londres mágico? Sólo quería crecer lo más rápido posible, quería vacaciones, quería ir con su familia. Sus mejillas se sonrojaron cuando la idea de que también quería ver a Severus pasó por su mente.
-Basta, Hidra, tienes que seguir estudiando -dijo bebiendo un gran sorbo de té verde frio que tenía a la mano.
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Draco estaba impaciente esperando a Harry en el comedor, había logrado esquivar el interrogatorio de sus amigos, pero sabía que estos no se rendirían tan rápido.
-Vamos, Draco, sólo queremos saber de donde conoces al hijo del profesor Snape.
-Además es muy lindo -dijo Pansi, recibiendo la mirada irritada del rubio, lo que la hizo sonreír de lado- ¿Te molestó mi comentario?
-Puedes guardártelo, gracias -dijo ignorándola, no caería en el truco de esa pequeña víbora rosada.
-Oh, ahí viene el chico -dijo uno de sus compañeros y Draco casi sale corriendo de su lugar para ir con Harry.
-¿Por qué vienes tan agitado? -preguntó Harry sonriendo al verlo llegar a su lado.
-¿Un paseo por el castillo? -preguntó de regreso Draco y lo sostuvo de la mano para sacarlo de ahí, donde todo el mundo los miraba.
-Creo que debería avisarle a mi papá -dijo viendo como casi corrían por los pasillos de Hogwarts, no es que el castillo no le gustara, pero para sus gustos, prefería su colegio.
-No te preocupes, estoy seguro de que toda la bola de chismosos del comedor le dirán que te llevé conmigo.
Draco se notaba molesto, y Harry obviamente lo pudo notar, así que no dijo nada, no quería ser el receptor de su ira. Algo que obviamente nunca sucedería. Pero iban tan rápido que en un segundo de descuido chocaron con tres personas que venían dando la vuelta en la misma esquina.
-Demonios, eso dolió -dijo Harry al ir al suelo como los otros cuatro- se fijó que entre los que chocaron había una niña, así que se apresuró a ponerse de pie y ayudarla-. Lo lamento mucho, veníamos corriendo y no los vimos -dijo tomando la mano de la muchacha para ayudarle a ponerse de pie.
-Tranquilo, nosotros tampoco veníamos prestando atención -dijo la muchacha que le reconoció cuando lo miro-. Oh, eres el hijo del profesor Snape.
-Sí, soy Harry, mucho gusto -dijo besando la mano de la niña que se puso completamente roja.
-Hermione Granger -se presentó y volteó a ver a sus compañeros que ya se habían puesto de pie- ellos son Ron Weasley y Neville Longbottom.
-Mucho gusto -dijo sonriendo a los otros dos.
-Sí, sí, vamos -dijo sosteniendo la mano Harry para sacarlos de ahí, pero Harry arrugó el entrecejo.
-¿Por qué los uniformes son de diferente color? -dijo notando los trajes de los chicos.
-Por que vamos a diferentes casas, Harry, después te explico -dijo Draco.
-Oh… bien -dijo viendo a los otros tres- adiós, chicos -dijo despidiéndose con una mano mientras era jalado lejos por la otra.
-Es un chico lindo -dijo Hermione.
-Es amigo de Malfoy -dijo Ron cruzándose de brazos.
-Es hijo del Snape -dijo Neville estremeciéndose.
-Oh, por favor -dijo la chica divertida mientras caminaban al gran comedor.
Por otra parte, Draco había logrado llegar al lago con Harry, perfecto, no había nadie ahí. ¿Qué tenía la gente que llegaba a interrumpir sus tiempos con su Harry?
-Wow, esto es impresionante -dijo Harry al ver el lugar.
-Sí, estos son los encantos de Hogwarts, aparte de mí, obviamente.
Harry se rio fuertemente antes de sentarse junto a Draco a la sombra de un árbol.
-Es un lindo lugar, pero algún día tendrás que ir a Ilvermorny, verás que es mucho más hermoso que aquí.
-No lo creo, pero veremos -dijo sonriendo de lado.
-Ahora, explícame eso de las casas.
-Oh, es verdad -dijo mirándolo- existen cuatro casa, cada una corresponde a un fundador de Hogwarts y el primer día que llegas a Hogwarts te seleccionan para una de ellas dependiendo de tus aptitudes.
-¿Entonces en cual quedaría yo? -le preguntó.
-Veamos -dijo meditándolo- son cuatro casas. Slytherin, donde van los ambiciosos y astutos.
-Como tú.
-Como yo -dijo sonriendo- Gryffindor, la casa de los "valientes"
-Oh, que cruel eres -dijo sonriendo al ver como hacia comillas.
-Ravenclaw donde van los inteligentes
-Podría ir ahí -dijo son voz seria para luego reír junto a Draco.
-Y Hufflepuff, donde van… bien, los que no caben en las demás casas.
-¡Draco!
-¿Qué, es verdad? -dijo riendo a sus anchas.
-Bien, ¿Entonces? ¿Dónde iría yo?
-Y por que no lo averiguamos -dijo alguien atrás de ellos.
Harry se impresionó y sus grandes ojos lo demostraron cuando un gigante estaba a sus espaldas.
-Harry, el es Hagrid… el custodio del bosque prohibido -los presentó Draco de mala gana poniéndose de pie junto a Harry.
-Oh, mucho gusto -dijo Harry, aun impresionado por el porte-. Usted es gigante -dijo para luego cubrirse la boca-. Lo siento.
-Oh, tranquilo -dijo Hagrid divertido por la ternura del niño-. Tu padre está buscándote y tiene a medio colegio tras de ti -dijo viendo como Harry se sonrojaba-, así que es mejor que vayamos con ellos.
-Sí, gracias -dijo Harry y los tres caminaron de regreso al castillo.
-Veo que se entretuvieron -dijo Severus cruzado de brazos.
-Lo lamento, papá -dijo al verlo parado en la entrada- Draco me llevo a conocer el castillo.
-Eso puedo ver -dijo enviando una mirada intensa al rubio que se hizo el loco.
-Oh, profesor, su hijo estaba interesado en saber en que casa quedaría si estudiara aquí.
Severus vio a Harry y como sus ojitos brillaban.
-Oh, me parece una excelente idea -dijo el director apareciendo de la nada.
-No sé si será buena idea…
-Todo joven que llegue al colegio y sea "hospedado" aquí, debe ser seleccionado.
Severus sabía que estaba más emocionado Dumbledore que su hijo, pero bien, eso no le haría daño a nadie
…
…
-¡Slytherin!
Severus tuvo que contenerse de no sonreír de lado al ver que la profesora Mcgonagall miraba al sombrero casi con rencor.
-No esperaba nada diferente -dijo Severus, casi con orgullo.
-Bien, creo que puedo ayudarte este fin de semana -dijo el director Dumbledore apuntando a Harry y cambiando sus ropas por el uniforme de la casa de las serpientes-. Creo que este fin de semana eres libre de quedarte en tu casa.
-Oh, no, claro que no -dijo Severus sosteniendo a su retoño que ya corría a la casa de las serpientes donde los chicos habían aplaudido. Lo llevó a la mesa de profesores y lo sentó a su lado y al lado de este estaba Minerva.
-Pero papá.
-No, Harry, a mi lado y donde mis ojos te vean.
-Esta bien -dijo divertido, su papá era demasiado sobreprotector- le podemos avisar a papá Lucius que estoy en Slytherin.
Minerva casi escupe su agua y miró a Severus que sonreía de lado.
-Lucius… ¿Lucius Malfoy? -preguntó con decoro. Evitando subir la voz.
-Oh, claro -dijo Severus haciéndose el desentendido-. Lucius y Narcissa ayudaron mucho en la crianza de Harry… es casi un Malfoy.
Listo, ahora si la profesora Mcgonagall se iba a desmayar.
Las puertas del gran comedor fueron abiertas estrepitosamente, el cuidador entro corriendo y gritando hasta que llegó en medio del salón.
-¡Hay un ogro dentro del castillo!
Un segundo después el caos se desato. Draco se puso de pie al ver como Severus lo llamaba.
-Llévalo a tu habitación, no salgan de ahí -dijo entregándole a Harry.
-Por favor, mantengan la calma -dijo el director-. Prefectos, lleven a los menores a sus salas comunes, todos a resguardarse.
Todos empezaron a casi correr, cuando Draco y Harry pasaron por la puerta chocaron nuevamente, esta vez con Ron.
-Cuidado -dijo Draco molesto.
-Lo lamento… no encuentro a Hermione. No vino al gran salón por una discusión tonta.
-¿Ella no sabe lo que esta pasando? -preguntó Harry preocupado ¡Era un ogro, por Merlín!
-Vamos, Harry -dijo Draco jalándolo.
-No, debemos buscarla -dijo jalando a Draco hacia el otro lado.
-Harry, tu padre nos matará.
-Claro que no -dijo corriendo con Ron por los pasillos, hasta que el grito de una chica los hizo congelar a los tres.
-Esa fue Hermione -dijo Ron corriendo hacia donde provenían los gritos.
Cuando llegaron los tres, Hermione trataba de resguardarse de los intentos del ogro por aplastarla.
-Ey, ogro estúpido -dijo Ron arrojándole un trozo de ,madera en la cabeza, logrando que la criatura se volteara hacia ellos.
-Hermione, sal de ahí -dijo Harry al ver que la niña se había quedado estática.
-Demonios -dijo Draco poniendo a Harry detrás de él.
Cuando los profesores llegaron por fin, Draco estaba al lado de Harry sosteniendo su brazo pues el ogro había logrado lastimarlo. Ron consolaba a Hermione a un lado y el ogro estaba inconsciente en el suelo con un trozo de madera en la nariz.
Severus no dijo nada, sólo sostuvo a su hijo en brazos y lo sacó de ahí con Draco caminando tras él.
Harry podía ver lo enojado que estaba su padre, pero no dijo ni pio hasta que llegaron a la enfermería, donde la enfermera se encargó de padre e hijo. Harry quería preguntarle a Severus que es lo que le había pasado en el pie, por que tenía ese corte tan feo, pero como su padre estaba tan molesto no pudo decir nada. Esta vez si que estaba en problemas.
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Continuará...
