Capítulo 12

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Apolo vio su imagen en el espejo por tercera vez esa tarde, estaba perfecto, como siempre, ajustó su capa roja sobre sus hombros y sus lentes de marco dorado, era uno de sus pares favoritos.

-Apolo, llegaremos para la cena de fin de curso -dijo Sergi desde la puerta, viendo como el vanidoso rubio se lucia con su atuendo, y como no, si Apolo era realmente hermoso para tener sólo once años.

-Ya voy, tranquilo -dijo mirándose por última vez, para el próximo año quería una más larga, se veía más impresionante la caída de la tela.

-No entiendo porque tenemos la cena de fin de año unas semanas antes de poder ir a casa -dijo caminando con el chico por los pasillos.

-Puede ser porque quieren quitarnos de la cabeza la idea de hacer desmanes -dijo alzando los hombros.

-Sí, claro, como si hubiera oportunidad de hacer algo fuera de "la ley" aquí en el colegio.

Y era verdad Durmstrang era una fortaleza, lo más parecido a Azkaban que existía, no sabía cómo sus padres pensaron en primer lugar que sería un buen colegio para estudiar, pero al fin y al cabo había sido una buena decisión. No sabía si sus demás hermanos estarían tan cómodos con la idea de estudiar ahí, seguramente se adecuarían al final del día, pero le agradaba haber sido sorteado aquí.

-Estás hermoso, Apolo, como siempre -le dijo Daven, un chico de segundo año que siempre había andado tras sus pasos. Alto, moreno, de piel clara, robusto y un creído. Claro, Apolo tenía claro que el alpha iba tras él, pero no le interesaba para nada.

-Gracias, tú también te vez bien.

-Muchas gracias -dijo sonriendo de lado- ¿Me harías el honor de acompañarme a la cena de fin de año?

-Lo lamento mucho, pero le pedí a Sergi que me acompañara -dijo indicándole al chico de al lado que ni siquiera había mirado Daven.

-Sí, no sabes cuánto insistió hasta que le dije que iría con él -dijo el muchacho.

-Así que lo lamento, nos vemos en el comedor -dijo avanzando y Serge que, divertido, veía la cara de furia que el presumido puso al verse desplazado.

-¿Soy o no el mejor amigo del mundo? -preguntó pasando un brazo por el hombro de apolo.

-Lo eres, pero ahora quita el brazo que me despeinas.

Serge se carcajeó estrepitosamente, adoraba al pequeño demonio rubio.

-Oh, Minos, es hermoso -dijo la hermosa rubia mirando al espejo, donde el pequeño rubio se estaba mirando.

-Mis padres me mataran -dijo viendo su reflejo, pero es que... bien, Fleur era la chica más manipuladora que podía haber en Beauxbatons, era muy agradable, hermosa, pero hacía lo que quería, entonces, cuando le dijo que quería practicar un cambio de estilo, y que, si podía ayudarle, el muy idiota cayó ante los embrujos de la veela y dijo que sí. Ahora, dos mechones de color rojo enmarcaban su rostro.

-Pero te vez más lindo de lo normal -dijo la chica fascinada con su buen resultado.

Minos de verdad esperaba que sus padres creyeran lo mismo.

-Sí, se te ve bien -dijo Daniel, su compañero de cuarto, pero podía ver la risa que quería aguantar el idiota.

¡Merlín lo protegiera!

Harry estaba sentado en el sillón de la sala de las habitaciones de su padre, Severus caminaba de un lado para el otro, estaba meditando todo lo que había pasado, lo que había descubierto, estaba aterrado. Y además de todo, cuando por fin pudo dar con su hijo, resulta que estaba herido por el ataque de un ogro ¡Lo llevó a Hogwarts para protegerlo!

-Lo siento mucho -dijo Harry, cabeza gacha, temblaba y el corazón de Severus dio un vuelco.

-Harry, no estoy molesto contigo -dijo caminando hasta el chico y se sentó a su lado, levantó su rostro con un mano y limpió una lagrima con su dedo. Odiaba ver a su hijo triste.

-Pero estás enfadado.

-Lo estoy, pero por muchas cosas que están pasando, hijo, no por lo que pasó por tu desobediencia.

-De verdad lo lamento, pero si no encontrábamos a Hermione…

-Lo sé -dijo suspirando-. La señorita Granger ya me explicó la situación, pero a pesar de todo, fue arriesgado el ir ustedes tres a enfrentarse a un ogro, pudieron salir aún más lastimados.

-Por eso, lo lamento mucho -dijo abrazando a su padre.

Severus devolvió el abrazo y suspiro, temía por la vida de su hijo, tenía tanto miedo de que algo le pasara, que tenía que actuar ya, mancharse las manos de sangre, pero no podía permitir que su hijo se viera amenazado por el regreso del Lord oscuro.

-Oh, no puedo creer que te vayas -dijo Draco, abrazando a Harry. Ya era domingo y tenía que regresar al colegio.

-Pero nos veremos en un par de semanas -dijo el muchacho, divertido por lo dramático que podía llegar a ser Draco.

-Ya es hora de irnos, Harry -dijo Severus junto a la chimenea.

-Harry, pequeño -dijo la profesora Mcgonagall atreviéndose a abrazar al niño-. Me alegra mucho saber que estas bien, que estas vivo y me alegra mucho el haberte podido conocer.

-A mí también, profesora.

Harry sabía que la mujer, al verlo, no lo veía a él, veía a sus padres biológicos, pero la mujer parecía una buena mujer.

-Nos vemos, muchacho -dijo el director junto a su padre.

-Adiós, director Dumbledore.

-Dime Albus -dijo el viejo jocoso-, después de todo no soy tu director.

Harry sonrió y asintió, caminando con su padre dentro de la chimenea. Unos segundos después ya estaba en el despacho de su directora. La mujer estaba tras su escritorio y le sonrió al verlo llegar.

-Espero que todo se haya arreglado en este fin de semana, Harry.

-Sí, directora -le respondió.

-Si me permite, directora, me gustaría que tuviéramos una conversación.

La directora asintió, Harry sabía de que se trataría la conversación entre su padre y la mujer, y esperaba que todo eso no cambiara su estadía en Ilvermorny.

La directora de Ilvermorny siempre pensó que su escuela estaba lejana a tener problemas, era un colegio que recibía a todos los pequeños jóvenes que fuera necesario educar, ya que muchos magos americanos educaban a sus hijos en casa.

Pero saber que su lindo alumno venido de Inglaterra y con increíbles ojos verdes no era otro que el mítico Harry Potter, le dejó impactada. Escuchó la historia de Severus Snape, sin tapujos, sin ocultar nada y lo entendió todo. Dos horas después y luego de un juramente inquebrantable, Severus volvió a Hogwarts dejando un arco de protección en Ilvermorny.

Lucius caminaba tranquilamente por los pasillos de Hogwarts, Severus lo había llamado con urgencia y le había solicitado traer al colegio un arma de fuego. Ya sabía quien era el que quería traer de regreso a Voldemort.

-Que bueno que llegaste -dijo Severus en la puerta de su despacho, vio a los costados y ambos entraron. Selló la entrada y le indicó Lucius que se sentara mientras servía dos vasos de licor y le entregaba uno.

-Bien, dímelo todo -dijo el rubio, sentado con elegancia en uno de los sillones de dos cuerpos.

-Quirenius Quirrell -dijo con seriedad-. El profesor de DCAO.

-¿Que te hace sospechar de él?

-Ya no tengo dudas, estoy seguro -dijo mirándolo a los ojos-, cuando vio a Harry, su cicatriz reaccionó a él. La fuerza oscura a su alrededor es demasiado.

-Eso no es suficiente, Severus-

-Ha tratado dos veces de robar la piedra Filosofal que tiene Dumbledore resguardada aquí en el colegio.

-Eso es algo más relevante -dijo bebiendo su vaso de golpe.

Severus iba a decir algo más, pero entonces una luz verde se prendió sobre su escritorio.

-Demonios -dijo poniéndose de pie.

-¿Qué sucede? -preguntó parándose también.

-Entraron a la cámara donde está la piedra. Pasaron mis barreras y era la última.

Ambos se miraron y salieron del despacho en dirección a la habitación donde Fluffy, el gran perro de tres cabezas que había puesto Hagrid, siguieron avanzando, vieron como el lazo del Diablo de la profesora Sprout estaba completamente quemado. Lucius tuvo que cubrirse cuando una llave voladora paso cerca de su cara, las llaves estaban volando en la siguiente habitación y la puerta que seguía estaba abierta. Cuando atravesaron otra puerta llegaron a un gigantesco tablero de ajedrez que ahora era un campo de batalla, lleno de piezas destruidas por todo el piso.

-Avanzó hasta el final -dijo Severus llegando a la habitación donde había dos botellas de pociones llenas y una vacía, había pasado incluso su trampa.

-¿Qué es lo que sigue? -preguntó Lucius, varita en mano.

-El espejo que puso Dumbledore -dijo suspirando cuando entraron a la siguiente habitación, con cautela, había más de un espejo en el lugar, por los mimo, la persona dentro de la habitación no los veía, mientras divagaba con la joya entre sus manos.

-Dame el arma -susurró Severus, pero Lucius no lo hizo, no se la entregó. Estaba viendo al hombre que se quitaba el turbante purpura que estaba cubriendo su cabeza. Se le heló la sangre. La en la parte posterior de la cabeza calva del hombre estaba la cara serpentina de Voldemort, estaba con los ojos cerrados. No lo pensó demasiado, apuntó, amartilló y disparó. El sonido ensordecedor hizo a Severus cubrirse los oídos, un fuerte pitido le retumbaba en la cabeza, Lucius casi disparaba en su oído.

-Demonios -dijo sacudiendo la cabeza y luego miró al frente. En el suelo, con sangre empezando a correr por la cabeza, estaba el cuerpo del profesor de defensa contra las artes oscuras. Era paradójico que no pudiera contra un arma de fuego muggle.

Lucius suspiró más calmado, la idea de que Voldemort estuviera reapareciendo lo aterró, le nublo la razón.

-El ya estaba muerto cuando aceptó a Voldemort en su cuerpo -dijo Severus, viendo el rostro pétreo, sabía que en el interior odiaba el hecho de haber ocupado un ¿a pistola, se lo dijo cuando empezó a entrenar a los chicos en el uso de armamento letal muggle, pero era una defensa necesaria para Ares, Hidra y Quimera, así que los demás chicos también aprenderían.

Caminaron hacia el cuerpo y comprobaron que estaba sin vida, unos segundos después el director llegó junto a ellos, sólo él.

-¿Qué sucedió aquí? -preguntó acercándose al cuerpo, pero no fue necesario que le respondieran, el asunto era claro-. Ya veo -dijo lamentándose-. Imagino que en su ultimo viaje por el mundo Voldemort lo dominó.

-Es probable -dijo Severus invocando un manto negro para cubrir el cadáver-, pero fue bueno descubrirlo a tiempo.

-Aquí tiene -dijo Lucius entregándole la piedra al director, que había recogido segundos antes junto a la mano del difunto profesor.

-Gracias.

Estaban en silencio, ahora tendrían que ver que hacer con el cuerpo, Lucius propuso trasladarlo a algún barrió de Londres muggle, lo harían pasar por un asesinato sin mayores indicios, los mismos muggles se encargarían de eso.

Lucius desapareció con el cuerpo de Quirrell.

-Vamos -dijo el director caminando fuera de la sala.

Severus iba a salir, pero se quedó congelado mirando el espejo Oesed, en este se reflejaba a él abrazando a Harry, pero entonces, desde atrás una figura se acercaba, le abrazaba por la espalda y luego se empinaba para dejar un beso en su mejilla y apoyar la cabeza en su hombro. Harry se reía y entonces la persona a su espalda le mostraba la lengua a su hijo y Severus, negando con la cabeza por las niñerías de estos dos, cubría los ojos de su hijo con una mano y acercaba al otro por la nuca para besarlo en la boca.

Severus cayó de espalda negando con la cabeza.

No podía ser

En el espejo, quien le miraba y le guiñaba un ojo, era Hidra Malfoy.

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Continuará...

N/A: Hola a todos!

espero que les haya gustado este capitulo, honestamente espero que de verdad les haya gustado la muerte de Quirrell, tomando en cuenta de que no quiero a Harry involucrado aun en todo esto. Aun.

lo otro, necesito su ayuda.

resulta que tengo otro fic que estoy publicando solo en la mazmorra del Snarry mientras tanto por que no lo tengo completo y no lo publicaré en ningún otro lado hasta que lo termine, pero trata de Harry teniendo doble personalidad, necesito nombre para la otra personalidad, tomando en cuenta que es más salvaje que Harry, más apasionado y arriesgado. así que espero me puedan ayudar.

nos vemos el 11 de Diciembre.

un beso

Majo