Capítulo 14
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Un nuevo año daba inicio, los chicos empezarían este año su segundo año de enseñanza escolar. Estaba claro que a medida que los chicos crecieran, las cosas se irían poniendo mas difíciles.
Era de saber en la familia que los chicos Malfoy tenían sus cualidades y sus desventajas.
Draco era inteligente, responsable y amaba a su familia, pero era también muy caprichoso y orgullos, no dejaba pasar ninguna y la palabra venganza solía rondarle la cabeza.
Sirene era el arquetipo de alpha, demostraba presencia y sobriedad, pero la curiosidad le había puesto en mas de un problema a lo largo de su vida.
Apolo era divertido, era juguetón y una estrella de las pasarelas, pero solía tener pequeños capítulos depresivos, los cuales sabía ocultar muy bien.
Minos era serio, sarcástico a veces, le gustaba demostrar poder y no ocultaba cuando algo le molestaba, al parecer su cara lo demostraba fácilmente en esa mueca en la cara tan "Malfoy"
Ares era un romántico, ahora que había crecido se había hecho amante de la lectura muggle, le gustaban los libros de fantasía y romance, era muy bueno en poesía, pero si es cierto que algo malo podía tener, rara vez podía decir que no y ya con doce años y estudiando en Eton College las declaraciones se le iban juntando, llegaría el día en que el no decir que no le pasaría la cuenta.
Hidra era un genio, en todo el amplio sentido de la palabra, peor era soberbio, por lo que, si había algo que no sabias y el sí, eso sería un problema, porque no dudaría en restregarte en el rostro el por que estabas equivocado.
Quimera, finalmente, era un ángel, así tal cual, en pocas palabras, y por lo mismo podías caer en su oculta cara ambiciosa, si ella quería algo lo tendría una cara de ángel y una actitud tímida podrían conquistar el mundo, según sus hermanos mayores.
Ahora, a unos pocos días de volver a clases y Narcissa tenía la imperiosa necesidad de comprar de todo para sus hijos, claro está, no podría ir con todos a comprar, por lo que se dividirían la tarea, como siempre, esta vez se arriesgarían un poco más.
Narcissa iría de compras con Quimera, Ares, Hidra, Harry y Severus a Paris. Harry había estado molestando a Severus que quería conseguir algo de ropa muggle para llevar a Ilvermorny, ya que los fines de semana se les permitía llevar cualquier ropa y él quería verse lindo. Claro esta que Draco se molestó un poco con esto ¿Para qué quería SU Harry verse lindo para otros? Además, el ya era bonito, no necesitaba demostrarlo de más.
Mas, Severus, sabiendo que su hermoso hijo podía pedirle el cielo y él lo bajaría para él, dijo que sí, que le llevaría de compras.
Lucius llevaría a Draco, Sirene, Minos y Apolo al callejón Diagon, obviamente los tres niños llevarían un hechizo glamour encima. Draco mantendría su apariencia. Las facciones de Apolo cambiaron solo un poco y su cabello se volvió negro, manteniendo su corte. Sirene y Minos eligieron esta vez verse iguales, cabello castaño, ojos café y piel trigueña. Una apariencia bastante normal para no ser "recordados" fácilmente. Habían acordado que nadie se llamaría por su nombre. Lucius los llamaría chicos, y ellos papa de Draco. Algo que era cierta así que sería fácil de recordar.
Iban a salir de casa en una hora, así que cada chico estaba en su habitación haciendo la lista de las cosas que iba a necesitar para su año escolar y hacer de estas compras algo rápido. Como el callejón era bastante más reducido que las calles de parís, y que obviamente de demorarían mucho menos en encontrar sus cosas, se encontrarían todos en parís para tomar el te, el ultimo antes de que todos emprendieran camino a sus escuelas.
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Apolo miraba su ropero con inusitada atención. Tenía en sus manos una libreta donde en la portada tenía una tabla de colores y en la que tenía encerrado los colores que le iban mejor.
-Creo que solo un par de pantalones azul rey y verde olivo y estaríamos listos.
Tachado de la lista y luego al mirar su cama suspiro, tenía que aprender un hechizo para ordenar, la montaña de ropa sobre su cama se lo exigía.
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Quimera estaba emocionada, este año era parte del equipo de porristas y sus uniformes de competencia habían llegado a tiempo a su mansión ficticia en Estados Unidos. Además de que estas vacaciones habían decidido decorar las mansiones, solo algunas áreas, las demás estaban clausuradas, aquellas que tenían algunas cosas mágicas, por que eventualmente Ares, Hidra y Quimera invitaran a sus amigos a sus casas y tenían que demostrar que tenían un lugar a la altura donde vivir.
-¿Estas listas, hija? -pregunto Narcissa desde la puerta.
-Siempre lista -dijo mostrando su pequeña cartera hechizada para poder guardar ahí todo lo que necesitaría.
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-Por favor, mami -dijo Ares mirando a su madre con ojos de borrego degollado.
-Hijo, no sé si será realmente necesario.
-Pero a veces quiero hablar con alguien y mis hermanos estarán en sus colegios también, además en los tres institutos está autorizado el huso de celulares.
-Hijo.
-Madre, creo que esta vez estoy de acuerdo con mi hermano -dijo Hidra desde una esquina de la sala.
-¿Lucius? ¿Qué piensas de todo esto?
Lucius si bien no era amante de las cosas muggle, de hecho, le molestaba todo eso, no podía decir que eso es algo que eventualmente sus hijos, que pronto serían adolescentes, iban a utilizar en el mundo mágico.
Suspiro mirando como sus tres hijos esperaban su respuesta, expectantes.
-Creo que no puedo evitárselos -dijo viendo como los tres saltaban de alegría.
-No entiendo para que lo quieren -dijo un celoso Minos-. No es que me moleste, pero es algo que no podrán compartir con nosotros.
Porque, claro, es algo que sólo podían ocupar en el mundo muggle.
-Pero, a diferencia de ustedes que pueden mandarse lechuzas o hechizos con mensajes, sus hermanos no podrán -dijo Lucius.
-Bien, creo que esta es una pequeña victoria de los Squid contra los magos dijo Quimera divertida por los ojos volteados de sus mágicos hermanos.
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-¿Hijo, estas listo? -preguntó Lucius entrando a la habitación de Sirene y casi con espanto vio a su hijo escribiendo en un libro… un viejo diario. Corrió para quitárselo viendo de que se trataba. Lo ojeo de manera acelerada y noto que solo decía querido diario -¿¡De donde lo sacaste, Sirene?!
El chico estaba espantado, nunca su pare les había gritado para nada.
-Yo… lo…siento.
Lucius se maldijo a si mismo al ver los ojos cristalizados de su hijo. Con furia arrojo el diario contra la pared y abrazó a su hijo con fuerza.
-Lo lamento, no debí gritarte de esa manera -le dijo en un susurro al oído-. Me preocupó cuando te vi con eso en las manos.
-No sabía que era algo malo -dijo el chico en brazos de su padre- lo encontré hace unos días en la biblioteca y lo olvidé hasta el día de hoy.
-Eso no debería ni siquiera estar aquí -dijo mirando con odio el objeto- Dobby -dijo despacio, pero aún así el elfo domestico de Draco apareció presto a su lado-. Llévate eso lejos de esta casa. Arrójalo en algún basurero donde nadie lo encuentre.
-Sí, amo Lucius -dijo el elfo fiel, tomando el diario y desapareciendo, para luego, sin decir donde a sus amos, dejó el viejo diario de Riddle, un objeto maldito que nadie debería encontrar, pero lo dejo demasiado cerca de la civilización, en un lugar concurrido, de hecho, lo tiro a la basura y se fue, sin ver a una niñita que lo recogió y se lo llevo, marcando así un nuevo año de peligros para todo el mundo.
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La tarde paso demasiado rápido si les preguntaban a los chicos.
En cuanto habían puesto un pie en el callejón las cosas fueron bastante normales, algo que no pensaron nunca que sería así, claro, estaban bajo un hechizo con el cual no sabrían que son hermanos, y por ende, hijos de Lucius Malfoy, herederos verdaderos, algo que no podrían hacer hasta que el mal sea eliminado de este mundo.
-Bien, chicos, pueden empezar a comprar todo lo que necesiten para luego salir de aquí.
Los cuatro niños recibieron una bolsa con piezas de oro, sus ojos brillaron como nunca.
-Ya que sus hermanos tendrán celulares de ultima generación, creo que pueden permitirse algo que solo podrán ocupar aquí -dijo apuntando con la cabeza una tienda e especial
-¡Escobas!
Los cuatro niños corrieron a la vitrina y emocionados se vieron entre ellos para luego entrar y comprar unas escobas.
El dueño de la tienda estaba feliz de vender 4 Nimbus 2001
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-Narcissa escuchaba emocionada las anécdotas de sus hijos al contarle con lujo de detalles todo lo que habían comprado en el callejón, ilusionados de que algún día pudieran llevar a sus hermanos.
Obviamente eso entristeció un poco la conversación, pero fue apolo, el mismo que había lanzado el comentario, quien animo a la familia para que siguieran adelante y buscaran los celulares perfectos para los niños Malfoy que se quedarían en el mundo muggle.
Estuvieron recorriendo tienda tras tienda, esta vez si que los cinco pequeños magos, Harry incluido, sintieron un poco de envidia al ver los artefactos electrónicos que estaban ofreciendo a sus hermanos.
-Bien, con este botón podrán llamar a quien tengan entre los contactos -les explicaba una joven vendedora, divertida por la falta de conocimiento tecnológico de todo ese grupo de familia, entendía cuando la mujer del grupo les dijo que ellos no permitieron antes celulares a los niños por que eran muy jóvenes, pero que ahora se las tendrían que arreglar para aprender a utilizarlos. Eso encantó a la muchacha que estuvo casi una hora enseñando a los ocho niños, sí, por que los otros se acercaron para averiguar como funcionaban, el como agregar contactos, sacar fotografías, conectarse a internet y mucho más.
-Miren, en esta página puedo encontrar todas las biografías que me pidieron el año pasado en clases -dijo Hidra emocionado, cosa que no solía expresar regularmente- esto me hubiera aliviado mucho la carga de los libros que devoré.
-Estoy seguro que tu pequeña cabeza no saldrá muy fácil de entre los libros -dijo Severus moviendo los cabellos de Hidra, cosa que hizo sonrojar al niño, pero que todos tomaron por vergüenza al comentario, no a la acción de Severus.
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Los chicos se miraron entre sí, esta noche estaban todos en la sala de la mansión Malfoy, las barreras estaban arriba a su máxima potencia para que nadie interrumpiera.
-Los echaré mucho de menos, mis bebés -dijo Narcissa besando cada mejilla de sus hijos.
-También te extrañaremos mamá -dijo Quimera abrazando con más fuerza a su progenitora- ¡También te extrañaremos a ti papá! Dijo corriendo a abrazar a Lucius que la recibió encantado.
-Esto no durará por mucho tiempo.
-Es verdad -dijo Ares -es solo un año.
Todos en la sala rieron con el comentario.
-Pórtense bien, niños -dijo Narcissa tomando una copa de oro junto a la chimenea que rebalsaba de polvo flu-. Muy bien… uno por uno -dijo casi con lagrimas en los ojos.
-¡Mansión Malroy, Japón -Grito Sirene entrando a la chimenea.
-Sigues tú, mi amor -dijo la mujer.
-¡Mansión Malfey, Suiza! -gritó Hidra antes de desaparecer.
-Adiós mami -dijo Quimera besando la mejilla de su madre_ ¡Mansión Walfoy, estados unidos!
-Nos vemos en unos meses -dijo despidiéndose con una mano el mas juguetón de todos -¡Mansión Melroy, Noruega!
-Vamos, hijo, no demores -dijo Narcissa al ver como su hijo abrazaba con fuerza a su marido y luego corría a la chimenea.
-Nos vemos, mami -dijo tirando un beso al aire- ¡Mansión Salfoy, Francia!
-Bien, creo que quedó lo mejor para el final -dijo Ares divertido entrando a la chimenea- ¡Masión Milfoy, Reino unido!
Después de que los chicos se fueran Lucius apunto al techo de la mansión, bajando un poco las defensas, el que estuvieran por tanto tiempo en lo más alto era sospechoso y no querían levantar sospecha alguna.
-Creo que sólo quedamos nosotros -dijo Draco tomando su baúl-.
-Pues vamos entonces -dijo Lucius tendiendo una mano a su esposa para caminar los tres fuera de la mansión en dirección a la estación King Cross.
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-Te extrañare mucho este año también, papi -dijo Harry abrazando con fuerza a Severus quien le devolvía el abrazo con la misma fuerza.
-Yo también. -dijo besando su frente- recuerda avisar a tu directora si pasa cualquier cosa -dijo acariciando con cuidado la inexistente marca en su frente.
-Lo haré -dijo al tiempo en que dejaba un beso en su mejilla. Se acercó a su chimenea y tomando su equipaje gritó su destino -¡Mansión Walfoy, estados unidos!
Severus lo vio desaparecer y un nudo se le formo en el estómago, solo esperaba que todo estuviera bien. Se acercó a la chimenea y entro a esta, era hora de irse también.
-¡Hogwarts!
Continuará...
N/A: Hola a todos! he regresado y espero no perderme tanto, tengo muchos proyectos y muchos escritos por terminar y otros ya avanzados, así que nos veremos pronto
un beso
Majo
