Fic

Historias de Albert y Candy

Presenta

Quédate Conmigo

Por Mayra Exitosa

Eliza sabía que su padre la había registrado como su hija solo para salvarla de ese matrimonio obligatorio, meditaba que era mayor por meses, más estaba segura que no existía la posibilidad de que fuera su hermana, era muy diferente a todos los miembros que conocía de la familia, verla avergonzada por saber su situación al ser presentada con ellos, le daba en parte cierta diversión, más ocultaba su sentir con tal de que no la obligaran a cumplir con ese matrimonio con un hombre que ahora sabía era mujeriego, playboy en Europa, tenían costumbres depravadas y se sabía que tenía tratos con negocios de mala reputación, por lo que se casaría con Candy y no con ella.

- Eliza, quisiera darte este regalo, no sabía que iba a tener una hermana. Al ver el dije, supo que era de oro, no era algo que ella pudiera negar era al menos de buen gusto, lo tomaba agradecida, se iba hasta su peinador y de su alhajero sacaba un corazoncito que su padre le había comprado de niña, era una piedrita rosa con cadena de oro, por lo que se lo daba en sus manos. - Toma Candy, así siempre sabrás que tienes una hermana. - Gracias, es hermoso. ¿Me ayudas a ponérmelo?

Eliza no sabía que realmente era un diamante que su padre había recibido de su abuelo para su nieta, sin embargo, cuando Raymond lo vio le recordó a su madre, no podía negar que Eliza quería que pareciera de la familia, así que no decía nada sobre la joya. Niel recibía de Candy un reloj que había comprado para su padre, pues al saber que tenía dos hermanos, no traía nada que regalarles, solo portaba un crucifijo de oro y el reloj que había adquirido cuando le notificaron que vendrían por ella.

- Muchas gracias Candy, no tengo un presente para ti, pero me gusta lo que dice, "Con cariño de Candy" - Era para mi padre, ahora que lo iba a conocer, pero el trae uno mejor y no quería que solo Eliza recibiera un presente de mi parte. - ¿Es para mi madre ese crucifijo? Preguntaba con una sonrisa escondida notando que Sara escuchaba, ella apenada bajaba el rostro sin responder, pues realmente era suyo. Así que, al no responder, el nuevo hermano agregaba, - Mi hermana lo valora mucho más, puedo asegurártelo.

En el estudio la familia Legan, escuchaba atenta al padre como si apenas se estuvieran enterando, - Mi padre, hizo este convenio con su amigo, eran socios hace años, tenían una fortuna en común y ahora esto me obliga a que mi hija mayor contraiga matrimonio con el nieto de él. Candy giraba a ver a Eliza, pero resultaba que la mayor era ella, por lo que, alzando un poco su mano en señal de hacer una pregunta, su padre asentía como si de un maestro se tratara para poder escucharla, - ¿se refiere a mí? - Si hija, eres mayor que Eliza, además ella tiene novio y supongo que tu no. - No, nunca he salido del internado. -Bueno, el nieto de los Andrew es un buen hombre, creen mucho en los votos matrimoniales y no se divorcian de sus esposas, creo que será un futuro prometedor, hija. Quiero lo mejor para ti. - Gracias, pero ¿y si él no quiere? - Perdería su herencia familiar, al igual que si me negara, tendría que devolver la herencia que me dio mi padre. Niel se reía de lado, pensando que todo eso formaba parte de una actuación magistral, todos estaban atentos a ella, era muy bonita, si el tonto ese no la quería, su padre la casaría con otro de sus socios con tal de que su madre no tuviera que verla en su casa, como una hija de otra mujer, sería algo que ensuciaría su reputación.

En Europa, William se citaba con su novia, quien era actriz y estaba pasando su última noche con él, pues le informaba que su familia lo había comprometido con otra mujer. - Tanto amor entre nosotros, podemos seguir viéndonos. - No puedo hacerte eso Susana, sería injusto, todo esto es mi culpa. - ¡Te amo William! - Lo sé, me lo has dicho siempre y te he respetado todo el tiempo, no he tenido otra mujer mientras tuvimos esta relación, es solo que, si no me caso con ella, mi abuelo firmo un convenio en el que perderemos parte de la fortuna de mi familia. Como amantes colmados de tristeza, lloraba Susana por su amor perdido, apenas salía William, aventaba todo a su paso, molesta por la pérdida de tiempo durante seis meses, había ido a Europa para atrapar a un hombre rico, resultando que su familia lo tenía atado con otra, los jarrones del departamento estallaban. Los guardias de William escuchaban y él se iba serio hasta su auto, para que ellos lo siguieran, Susana estaba enfurecida y con justa razón, él había estado con ella por meses, por lo que molesto sabía que tenía que cumplir sus responsabilidades, más William había hecho hasta lo imposible por evitar ese compromiso, anunciando que era un mal hombre para la heredera Legan, más a la fecha no se habían negado, ellos ya no perderían gran cosa, la fortuna del abuelo era ya gastada por la familia Legan, en cambio la de él, estaba en propiedades de ancestros y todas de un legado millonario que por sangre le pertenecían, no podía dejar perder su patrimonio, ya que su padre y sus familiares dependían de él. La hermana de su padre nunca aceptó la idea de que esa arribista de Susana se quedara con su sobrino, uno de los guardias de William le informaba que ya había terminado y que la dama se había enfurecido mucho, por lo que en silencio la mujer celebraba por la investigación recibida. - No me agradaba, te dije que era una mujerzuela. Veras que pronto se consigue otro.

Candy por su parte, era bien tratada por la nueva familia, no se había negado al matrimonio y no se acostumbraba a ser llamada Candy Legan, pues toda su vida había sido Mc Connery, por lo que le causaba cierta inquietud, así hablaba con una compañera del internado. - Si, Legan, ese era mi apellido, no Mc Connery. - Pero Candy, mi padre conoce al señor Mc Connery, dijo que era rico y su mujer era muy extravagante, no tiene más hijos. - Pues me hicieron el cambio de apellido, aunque no nos parecemos en nada, además no conozco al señor Mc Connery tampoco. - Que extraño, ¿Dónde dices que vivías antes de que muriera tu madre? - Paty, déjalo así, mi padre me acaba de informar que me voy a casar con un hombre que mi abuelo eligió para mí. - ¿en serio? ¡Por Dios Candy! Apenas íbamos a ir a la universidad. - No, mi padre no quiere que estudie más, solo quiere que me case. - Hay amiga, quería que fuéramos juntas. - Lo siento, no podrá ser. - Bueno, pero seguiremos siendo amigas. - Eso siempre, Paty.

Continuará...


Gracias por darle una oportunidad a esta historia, la cual se une a las que hay que actualizar y finalizar, muy contenta de leer sus comentarios,

También agradecida por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo o plataforma alterna, en parte o completa ninguno de estos.

Con sincero aprecio,

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa