Fic
Historias de Albert y Candy
Presenta
Quédate Conmigo
Por Mayra Exitosa
Candy alzaba la mirada y vio que el entrecejo de su esposo era de enfado extra al que ya tenía, por lo que comenzaba a tener temor de estar cerca y lo mejor era continuar en silencio, se decía a si misma. William por su parte se iba en un auto dejándola a ella en otro, donde compartía información privilegiada con Johnson quien le daba los detalles y las sospechas que le pasaban por su análisis.
- Entonces, Legan adoptó a una mujer con tal de no casar a su hija conmigo y al final a mi si me obligo a voltear mi vida de cabeza con una… desconocida. - Señor, creo que ellos siguen perdiendo, si hubieran dicho no a la boda, lo que perdían era las mismas propiedades que le dieron en el matrimonio, sin una dote de kilos de oro de por medio, a mi me da mala espina y casi estoy seguro de que traman algo, porque nosotros tenemos a los antiguos Mc Connery en Escocia, mínimo una tía de esa niña se encuentra allá, y esa familia jamás renegaría de una hija, son muy apegados a la sangre. - ¿Cuál será el plan que trama Legan? Su hija era la pelirroja, yo la investigue, por eso mande información falsa sobre mí, para desilusionarla y al parecer si funcionó, mientras que ella dijo que había estado en un internado y que acababa de salir, no la dejaban ir a ningún lado. - Y eso es verdad, en la investigación durante quince años no ha salido del instituto de damas privado y… - ¿y? - Todas las mujeres más importantes de mayores estatus han sido estudiadas y preparadas en ese lugar, es una ventaja tener a una mujer, así como esposa. - Si, me saque la lotería. Dijo en tono irónico y agregó, que me importa de donde sea, yo seguiría soltero si se hubiera negado, ella acepto, ¿le pagaron? ¿ a cambio la sacaron del internado ese? - Señor, si Legan acepta que falsificó una hija, no pierde nada, simplemente ya no daría la dote de oro que debe dar. Pienso que debe haber un trasfondo a todo esto. - Manda al chofer y que la lleven al departamento de resguardo. - Pero Señor, ¡es su esposa! - No dices que es falsa, que legalmente no es nada mío. - Si, pero. - Nada de peros me vieron la cara de ingenuo y se burlaron de mí, ahora me toca a mi hacerlo igual, se va a ese departamento y nada de ayudantes ni personal que la asista, que se quede ahí sola, hasta que averigüe que tramaron los Legan.
Candy llegaba a un departamento sencillo, le dejaban su equipaje solamente y luego la visitaría su esposo, ella no decía nada, le daban las llaves, dejándola completamente sola en el departamento amueblado el cual tenía una pequeña cocineta, una habitación sencilla y un lugar para guardarropa, no había venido su marido con ella ni siquiera se había despedido, por lo que debía haber algo pendiente, más no quería decir nada, solo asentía con el personal y salían tan rápido como habían ingresado para dejar el equipaje. El teléfono temblaba y sabía que le había dejado el volumen bajo, por lo que lo tomaba al ver que era su amiga Paty.
- Hola Candy ¿Qué tal tu vida de casada? - Muy bonita, apenas regresando de viaje, estoy agotada, si deseas hablamos en otros momentos. - ¡por supuesto señora! Ya veo que ahora tendré que hacer cita para llamarte. - No es eso Paty, acabo de bajar del avión y no he dormido bien. - Las mujeres casadas ya no duermen bien por las noches, sus maridos no las dejan, eso me han dicho. - ¡Oh Paty! Hablaremos luego. - No dejes de devolverme la llamada, quiero unirte al grupo de las mujeres libres del internado. - Luego lo vemos. Gracias por llamar Paty. La llamada se cortaba y veía que en la cocina no había alimentos, no tenía el número telefónico de su nuevo esposo, solo el de la asistente de su padre, quien siempre le enviaba todo cuanto podía, pero ahora ya no era una Mc Connery y no contaba con datos de su nueva familia Legan, por lo que se animaba a marcarle a Ludivina, la asistente que todo le proporcionaba. - Hola Ludy ¿Cómo estás? - Hola señorita Mc Connery, hacía tiempo que no me llamaba, ¿qué le hace falta? - Me están pidiendo algo de alimentos para un ensayo en la clase final… y quisiera saber si puedo recibir efectivo. - Si, ¿tiene su tarjeta a la mano? - Si, la tengo en mi bolso. - Bien, le hare un deposito de unos diez mil dólares, así usted sabrá lo que necesite. - Gracias Ludy, saludos a… Papá. - Si señorita, de su parte.
Candy sabía que en todos esos años nunca le había mandado saludos de nada, que ni siquiera en navidad o en su cumpleaños le llamaban, solo le daba dinero, dinero y más dinero, ropas, equipajes, todo cuanto pedían en el instituto, más su presencia jamás fue vista, por lo que enviarle saludos era una clave de recordar que al menos con eso le daba las gracias. Aunque se suponía que ya era Legan, su nuevo padre no le dio ni el adiós cuando se la entregó a su marido. Si Ludy se daba cuenta que ya no era hija de Mc Connery, ya no le atendería las llamadas y ese dinero podía ser el ultimo que recibía de él, así que tenía que hacer algo, su esposo quizás se había molestado por no protegerse sobre un posible embarazo, así que si la dejo ahí es porque esperaba saber si lo estaba o no, y eso era muy vergonzoso de su parte, tan bien que fingió pasarlo a su lado en la playa y esas madrugadas para que ahora la botara como una mujer cualquiera, así que debía buscar una manera de salir adelante sin que nadie la notara. Tampoco podía quedarse ahí sola sin alimentos, posiblemente llegaría por la noche a darle indicaciones o decirle que ya había preparado su casa, algo debía pasar, pero mientras tanto tenía que buscar hacer algo de su vida.
Continuará...
Gracias por continuar leyendo y comentando esta historia, espero se comenten las demás para avanzarlas también.
Les agradezco por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo o plataforma alterna, en parte o completa ninguno de estos.
Con sincero aprecio,
Un abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
