Fic

Historias de Albert y Candy

Presenta

Quédate Conmigo

Por Mayra Exitosa

En la oficina del corporativo Andrew, sumergido en trabajo por fin buscaba tiempo para ir a ver a su mujer, sabía que debía llevarle su tarjeta, celular y algunos detalles que en la playa nunca podía haberle entregado, tramitar su nuevo pasaporte como su mujer sería difícil todavía, pero no deseaba seguir sin tomar su cuerpo y enredarlo en él, definitivamente era importante decirle que ella era especial, única e irrepetible sabía que había otros detalles que pronto le entregaría por lo que cuestionaba a su asistente sobre su esposa, por el parlante, cada que respondían se le venían un mundo de preguntas que él mismo se sorprendía al haberla dejado sola y estando tan molesto, no le había dicho ni a Johnson que se hiciera cargo de nada,

- Supongo que ¿ha solicitado dinero? - No, no se ha comunicado con nosotros, señor - ¿Cómo que no se ha comunicado, no tiene teléfono, ¿Quién le dio el numero? ¿quién le ha estado llevando los alimentos? - Usted ordenó que la dejaran, nadie se ha puesto en contacto con ella, señor. - ¡cómo! ¿No ha pedido nada? Porque nadie le dio mi número telefónico ¿o sí? ¿no le he asignado dinero? ¿con que está viviendo? - No sabemos nada de ella, usted se fue a New York y el portero no ha reportado nada del departamento, ni se ha comunicado conmigo, Señor. - Comunicarme con la recepción del edificio.

William estaba abstraído, recordaba el viaje y la molestia que mostró por su posible embarazo, luego con la llegada de Johnson y la información de que legalmente la boda no tenía validez, posteriormente Susana que ahora compartía su cama con el novio de la verdadera hija de Legan y… nunca le dio ordenes de darle tarjetas, celular, datos de cómo llamarlo, en la isla no requería nada, por lo que ahora ella ¿cómo estaría viviendo?, si el departamento tenía más de seis meses vacío de la última ocasión que lo utilizó para no estar cerca de su tía.

Luego de varios minutos en los que el encargado no se hallaba en la recepción, los guardias del lugar cambiaban de turno y firmaba una bitácora, por fin coincidía recibiendo la llamada, -Si, la señorita del departamento veintitrés ¿ha solicitado algo? - No señor, la vimos salir hace dos semanas. - ¿A dónde se fue? - Solo dejo las llaves, dijo que si venía usted le diera las gracias por prestarle el departamento. - ¿Cómo ha dicho? - Si, dejo las llaves y salió con sus maletas. La llamada fue cortada estrepitosamente, tomar el auto en calidad de zombi algo que nadie se esperaba, llegar al edificio y buscar una nota o algo que le mencionara donde se encontraba, a donde se había marchado, no le dijo a nadie que ella era su esposa, no la presentó con ningún empleado, fue completamente inútil, se había ido y él la había abandonado sin comida, dinero, tarjetas, teléfonos, lo que fuera para que pudiera localizarla por lo que solo se había marchado diciendo gracias.

Buscar a su mujer, fue algo que no había imaginado, habiendo estado lamentando el hecho de que Susana lo olvidara sin siquiera pensar en que él estaba casado por lo menos religiosamente, ahora que ya había vuelto meditaba que aun no daban señales de vida los Legan, mientras que su mujer, porque aunque legalmente no era su esposa, era solamente suya, la había dejado en un lugar sin comida, dinero, ni números telefónicos; simplemente, abandonada y olvidada luego de su magnífica noche de bodas apasionada, durante su estadía en ese lugar que simulaba un viaje de luna de miel, todo por orgullo, por no terminar de lamer las heridas de una relación que ya no le importaba.

Jonhson ingresaba hablando con el portero quien le ponía al tanto de todo para después alcanzarlo dentro del departamento, sentado en la cama de la habitación en ese departamento austero, escuchando su última frase, - Ella, se ha ido. Johnson trataba de ser practico, pero ver el rostro de William, le hacía recordar un dolor que el había pasado antes y solo contenía un poco la respiración para pensar de manera tajante y sacarlo de ese estado, - Lo difícil de todo esto es que no es una Andrew, el trámite quedó inconcluso por lo que Mc Connery se considera padre anterior mientras que Legan la entregó a usted y no podemos preguntar con él debido a que lo alertaríamos de su huida y del pago que el debe proporcionar a su supuesta dote. - Si, he estado pensando en todo esto, ella se casó en el altar sin obligación de nadie, estuvo conforme aun llevándola a una boda austera sin sus amistades, ni su familia y ahora… la he perdido y es mi mujer Johnson, tu mismo me lo dijiste, pero fui un soberano tonto al recordar que había tenido una fabulosa amante para la que ni siquiera signifiqué nada, - Señor… puse un micrófono en una de sus maletas. - ¿Qué? ¿en la maleta de Candy? Tiene algún transmisor de ubicación. - No, solo es para escuchar, es austero, me proponía saber si ella tramaba algo, ya sabe, la boda no era completamente legal y… firmó como Mac Connery. - ¿Qué?

Lejos de ahí, en la zona hotelera, vestida radiante, había encontrado un trabajo único e irrepetible, ahí lo tenia todo, comida, hospedaje y trabajo, sin arriesgarse a salir ni ponerse cercana a sus amigas, posiblemente la pudieran ver, pero era simple, estaba ayudando a su marido de alguna forma, nunca les dijo a que se dedicaba, ni lo que hacía, por lo que no tenía que dar explicaciones, no le dijo a Paty nada y no aceptó unirse al grupo de las ingresadas casadas del internado, ella que siempre había sido la única que no salía a ver a su familia, que se quedaba siempre en el encierro de las cuatro paredes, recibiendo catedra de imagen, de anfitriona, de relaciones internacionales, todo para acompañar a su futuro marido, como decir que el hombre ni siquiera la quería a su lado, era lógico, había sido obligado a casarse con ella y si revisaba el acta… tenía la firma de su apellido anterior, todavía no podía ni deseaba escribir su nuevo apellido, mucho menos el de su marido y eso le valía para continuar viviendo, al menos no estaría localizable.

- Señorita Candy, llegaron los clientes. - Adelante, ofrézcales algo de beber, caminaremos por el salón principal mientras deciden si se quedan con nosotros. - Como usted ordene.

Continuará...


Gracias por leer y comentar cada capítulo, si me tardo un poco en actualizar, es por el interés en las historias, en ocasiones no las siguen y hay que buscar en otras que gustan más, les agradezco por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo o plataforma alterna, en parte o completa ninguno de estos.

Con sincero aprecio,

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa