ficción

Historias de Albert y Candy

presenta

Quédate Conmigo

Por Mayra Exitosa

Cabizbajo y derrotado un hombre se dirigía a la salida del hotel perteneciente al corporativo Andrew en New York, luego de haber llegado varios días antes desde los Ángeles, California, donde había comenzado su investigación sobre que ya no trabajaba su querida sobrina en aquel lugar, cuando con suerte pudo obtener esperanzas al escuchar rumores entre los empleados, pues había logrado hablar con un joven que laboraba en el hotel donde fue contratada por primera vez la rubia; este joven laboraba en el puesto de botones, después de hablar un poco con él e indagar sobre su manera de actuar ante los comentarios y las habilidades que el joven poseía, Evander, ofreciéndole una generosa propina para que le proporcionara información de a donde se había marchado la joven que trabajaba como organizadora de eventos, Candy Mc Bride; el pelinegro, con media sonrisa satisfecho de obtener un ingreso extra y viendo que le pagaba en euros, se introdujo discretamente en la habitación del huésped, proporcionándole la última información que había escuchado sobre la joven,

- Mi estimado señor, supe que deseaban llevársela a New York para que volviera a firmar contratos, esto lo escuche por accidente fuera del departamento de recursos humanos, cuando fui a pedir una copia que me solicitaron en la recepción, tiempo después escuche que dejo de venir por una incapacidad algo de estrés laboral que la dejo internada en un hospital, vi cuando llamaron y enviaron el aviso de sus incapacidades.

Con esa nueva información Evander se había trasladado a New York, reservando una habitación para quedarse unos días hasta averiguar donde se encontraba la pequeña hija de su hermana, a la que le habían asegurado que ya no trabajaba en ninguno de los hoteles, más ya no podía continuar prolongando el tiempo por más días, pues tenía un vuelo en primera clase que había reservado para llevarla de regreso a su país, agregando que su padre cada dos días le llamaba cuestionando si la había encontrado, a la fecha los días pasaban y no hallaba ninguna pista de donde podía ser encontrada, por lo que debía regresar y mandar un investigador de nuevo con la imagen que su padre había guardado de la revista; ya no había más tiempo, cancelaría la reservación del vuelo que tenía para su sobrina, al no haberla encontrado durante esas semanas, sentía tanta rabia por haber perdido todo rastro, de pronto sin esperarlo frente a él salía por una puerta de servicio en un vestido color champan rosado, colmado de brillantes, la joven que aseguraban se parecía demasiado a él, a lo que, sin poder dejar de verla, le preguntaba dudoso,

- ¿Candy McBride? Luciendo nostálgica y hasta evidentemente triste, sus ojos brillaban intensamente, pero al verlo, ambas miradas tan similares, el cabello rubio entrecano del hombre preguntando por ella, ella sintió algo inesperado, como si él pudiera ser alguien conocido, por lo que celosamente respondía. - ¿sí? ¿Quién es usted? Evander respondía emocionado, nervioso sacando las imágenes y documentos que lo identificaran ante ella y que sin duda podían convencer con seguridad todas sus inquietudes, - ¡Por fin te encontré! la imagen de ella de pequeña y su madre fue una de las que más le llamó la atención a al joven, le hablaba atropelladamente de su país, del accidente donde había fallecido Aisla, su madre, de cómo él hizo hasta lo imposible y sufrió tanto para poder llevarse el cuerpo de ella para unirlo a la cripta familiar, para luego explicar y mostrar evidencias de como la habían estado buscando todo ese tiempo, hasta que su abuelo había visto la imagen en una revista de hotelería, donde ella trabajaba como organizadora de eventos, fue entonces que notando su parecido a él, fue que lo hizo venir a buscarla.

-Pequeña, compré dos boletos de avión, viaje de California hasta aquí y ya había perdido la esperanza de localizarte, pensaba regresar solo, mira, aquí esta tu boleto, Candy Mc Bride, deseaba invitarte para que conozcas a tu familia, que supieras que no estás sola pequeña, no te abandonamos nunca, los Mc Bride no dejamos solos a los nuestros.

Candy estaba absorta, imaginado que por fin estaba su verdadero padre volviendo por ella, que la había estado buscando por años, pensando siempre ser una Mc Connery, luego entregarla abruptamente como una falsa Legan convirtiéndose en una Andrew y ahora resultaba que Mc Bride era el apellido no solo de su madre sino también el de su padre. - ¿deseas ir a conocer a nuestra familia? Si no te agrada, puedes volver a América, pero al menos danos el gusto de que mi padre te conozca, que sepa de su nieta y te diga todo lo que significó para nosotros Aisla, tu madre.

Era como un sueño hecho realidad para la rubia, su madre no había estado con todos esos hombres, solo había sido el destino quien los separaba para volverlos a reunir cuando más los necesitaba, no deseaba continuar en esos instantes en los que se sentía derrotada por ver como la actriz recuperaba al amor de su vida; Ella podía conocer sus orígenes reales, saber porque nunca estuvo su padre con ella y que le contara todo de su familia, incluso ansiaba ver a ese abuelo que con solo una imagen la había reconocido como su nieta, por lo que, con las emociones cruzadas de su tristeza anterior a su felicidad instantánea, respondía insistente como si pudiera ser esa respuesta un salvavidas de todo lo que había estado viviendo desde hacía tanto tiempo, - ¡sí! ¡si! Candy se lanzó a sus brazos y Evander lloró con ella asegurándole que no estaba sola, que siempre habían estado ellos esperando encontrarla, le besaba su cabeza mostrándose fraterno y respetuoso, cuando por fin la soltaba besaba sus manos asegurándole que no volvería a estar sin su familia jamás.

En el salón del evento, Eliza por fin localizaba al extraviado prometido, quien nerviosos se encontraba volando para su regreso, asegurando haber tenido un grave contratiempo, notando en la llamada que los Legan la apoyaban estado con ella y la familia del actor también se encontraba en el evento asegurando que no estaba planeado faltar a su celebración, así el actor desde donde se hallaba evidentemente demacrado y agotado mencionaba que podía realizar una videollamada para realizar una conferencia a todos los invitados reunidos y confirmar su postura de ir en camino a su boda, a lo que Eliza emocionada lloraba, le daba el celular a su padre, quien aceptaba las disculpas y buscaba enlazar con los invitados que esperaban la celebración.

William por su parte caballerosamente observaba a la actriz frente a él, la dejaba extender su monologo inventado, alegando del amor que tanto le había pregonado, por fin cuando le dio un respiro y lo dejo responder, este le confirmaba tajante que él realmente se había casado y que no podía volver con ella jamás, porque ahora su mujer era la dueña de toda su fortuna, ya que se quedaría sin nada si se divorciaba o la llegara a engañar con alguien. Exagerando detalles en la misma magnitud de las mentiras que la actriz le había declarado, cuando quedo bastante claro que entre ellos no pasaría jamás nada, con el rostro intacto y casi recuperándose de manera instantánea, limpiamente y sin muestras de haber llorado como una Magdalena, Susana alardeaba de una extrema comprensión a su situación y le deseaba buena suerte, porque ella lo amaría eternamente desde el fondo de su corazón, a lo que se marchaba dejándolo solo, con sus manos en el rostro recomponiéndose el maquillaje como si ya hubiera finalizado la escena dramática y tuviera que entrar a una nueva escena donde debía mostrar otra caracterización, dejando al rubio impactado por la habilidad y facilidad con la que lo amaba y lo dejaba de lado al declarar que la fortuna pertenecía a su mujer; fueron esos instantes en los que el rubio hizo una sonrisa retorcida e incrédula, agradeciendo al destino de haberle quitado a la actriz de su camino, pues él nunca lo hubiera creído posible, si Candy no hubiera llegado a su vida, meditaba esto viendo irse a la actriz transformada en una mansa ovejita, luego de haberse aventado su perorata más larga de toda su existencia, digna de un trofeo por la actuación que ambos se habían ofrecido, dejando claro que estaba más loca que una cabra y que él no era ningún tonto para creer una mentira tan enorme como esa, si había llegado hasta ese lugar era solo por Terry, el actor, no por él, quien casi nunca se encontraba en New York, mucho menos en uno de sus hoteles o un evento como ese.

Continuara...


Gracias por continuar comentando la historia, deseando siga siendo de su interés, esta ocasión me fue difícil subir el capítulo,

Agradecida también por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo o plataforma alternativa, en parte o completa ninguno de estos.

Con sincero aprecio,

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa