ficción

Historias de Albert y Candy

presenta

Quédate Conmigo

Por Mayra Exitosa

En Glasgow, la llegada de Evander era esperada por Gavin y Gilmore sus dos hijos jóvenes de cabellos castaños parecidos a su madre, que estratégicamente ella había enviado para sorprenderlos con quien venía el padre de su viaje, así que no les decía nada, solo que fueran por él y que le harían una comida especial en casa, así al ver a este con una mujer abrazada de sus hombros ambos jóvenes lo miraban con evidente asombro. - ¡Papá! ¡Papá!

Candy abrió los ojos, en un eco había escuchado a ambos llamarlo padre al suyo, por lo que le pasaba por su mente que se había casado otra vez y ahora tenía dos hermanos, ella miraba a Evander y este sonreía. - Apuesto a que su madre los envío, eh. Les presento a Candy Mc Bride, su prima. Candy algo perturbada lo miraba y cuestionaba, -¿prima? - Si Candy, ellos son mis hijos. La rubia insistía cuestionando, - ¿no eres mi padre? - ¿tu padre? Hablaremos de él después, soy el hermano mellizo de tu madre, tu tío, creo que no me presente claramente, ¿pensaste que era tu padre? - si. - ¡Oh cariño! Que daría que fueras mi hija, sería un honor, ni mis hijos se parecen tanto a mi como tú, por eso es por lo que me enviaron a buscarte, estoy seguro de que Aisla me quería tanto que su única hija se parece más a mí en vez de a su propio padre. Candy estaba desconcertada, los jóvenes la miraban entusiasmados, para ellos era nuevo el que existiera una prima cercana y que fuera hija de su tía, la mujer que tanto mencionaba el abuelo, eso definitivamente para ambos era extraordinario.

Candy iba mirando alrededor, edificios de diseño antiguo combinando con nuevos diseños modernos muy distinto al ambiente que conocía en América, de nuevo se abstraía mientras dejaba de escuchar a los tres hombres evidentemente emocionados, ella cerraba sus ojos y pensaba en Albert, atormentándose creía que debía estar con la actriz, o tal vez leyendo a penas su carta y al final darse cuenta de que lo había descubierto abrazado a ella y ya no era necesario seguir a su lado. - ¡Candy! ¡Candy! - ¡eh! - Te estas perdiendo de la belleza de nuestro país, vamos dormiste todo el camino. - Si, es verdad, es solo que mi mente se fue a… - ¿A dónde? - a ningún lado, estaba distraída.

Lejos de ahí con diferencia de minutos, el jet de William arriba también en Glasgow, confirmando con sus hombres que su mujer se encontraba en Escocia, por lo que pronto darían con su paradero. -¿Estás seguro de que ya llegó? - Si señor, estoy reubicando los localizadores, se encuentran en un auto, salieron del aeropuerto y se dirigen fuera de la ciudad. - Bien, vayamos a casa, cuando tengas su localización nos iremos por ella. - Si señor. El rubio se sentía demasiado culpable, su carta le recordaba que mucho de lo que sentía por ella, no se lo declaraba, sentía que era muy pronto para desarrollar un lazo tan apasionado, y sobre todo una dependencia por ella, lo peor era que si se lo decía, no se lo creería, sin embrago, debía intentarlo, porque no le importaba tanto su embarazo como su seguridad y eso que dijera que sus hijos estarían mejor con su familia, no lo creía posible, debían estar con él, y si ella corría algún riesgo, él no lo permitiría, antes bien, debían ver de nuevo al ginecólogo, era necesario evitar el riesgo de su vida, pero jamás aceptaría perderla a ella, un hijo es sagrado, pero su mujer no podía estar sin sus cuidados seguros y atenciones personales, para eso podía llevarla con los mejores especialistas, debió de haberla cuidado antes de dejarla embarazada, él era el culpable, no ella, al final era nueva en tener una pareja mientras que él gozaba de ser un estúpido que no vio venir al amor de una mujer tan gentil y delicada, imposible de merecerla, más ahora que era suya, jamás la dejaría a nadie más, ella debía saber que era lo más importante que había tenido y demostrárselo con todos los detalles posibles y nada de sorpresas, al final solo estaban causando más demoras, incluso su falta de documentación, por lo que hacía unas llamadas en esos instantes.

- Johnson, demanda a Legan por el fraude del cambio de hijas, has todo lo posible por ver los documentos de mi esposa, si no te los da, somételo a la cárcel de ser necesario, con un Andrew no se juega y si quiere fuego, declararle la guerra, pero quiero a mi mujer casada conmigo lo antes posible y quiero sus papeles en orden, antes de que me niegue a mi esposa, has que acepte su culpa, quiero que sepa que conmigo no se juega. - Pero señor… - Sin peros Johnson, déjales a los administradores recibir el cargo de mis sobrinos, declárales la guerra a Mc Connery y Legan hasta que te suelten los documentos de mi mujer, si no lo hace, no dejes escapar a Legan, si Mc Connery fue capaz de utilizarlo para entregarle a su hija y casarla conmigo, ahora que sepa con quien se atrevió a jugar. - Si señor. Jonhson cortaba la llamada de inmediato llamaba a los abogados de su jefe para una junta de emergencia, algo estaba sucediendo y no se le había informado, se notaba molesto y casi enfurecido como la vez que se le dijo que lo casarían de manera obligada, ahora su mujer estaba en juego y al parecer no estaba dispuesto a cederla, esto era nuevo y debía llamar a su tía, para ponerla al tanto, pero si lo hacía, William podía darse cuenta que estaba de nuevo juagando a dos bandos y no lo quería desconfiándolo de nuevo en él.

En américa, Stear recibía información de su investigador contacto, asegurando que la joven fue al evento de los Legan y salió con su hermano o un familiar en los hoteles de New York, tomo un vuelo a Glasgow, Escocia y salió de su margen de investigación, el nombre Candy Mc Bride sigue siendo utilizado, todavía no está registrado, pero puede ser protección de su familia, sin embargo, en el vuelo se verificó que vinieron por ella y conservaron ese anonimato. Archie que estaba fuera escuchaba las declaraciones del investigador quien tenía contactos en aeropuertos, confirmaba con un suspiro de que seguía siendo Mc Bride su seudónimo, ahora estaba en Europa, por lo que sería más fácil localizarla, así buscaba ver si su hermano tomaba un vuelo o si viajarían en privado, más este reservaba uno en primera clase, sin enterarse que lo mismo hacían los dos para ir tras su búsqueda. - ¿saldrás a Europa, hermano? - Si. - Bien, también iré. El pelinegro de los Cornwell sonriente negaba, sentía que había escuchado su investigación y eso lo confirmaba.

Muy lejos Gerald salía de los juzgados, su cuñado estaba siendo procesado por amenazas a su hermana, así como evidencia de que llevaba siendo actor intelectual de los decesos de algunos allegados de la familia, incluso intentaron más no pudieron probar que fue quien alentó a su hermana a atropellar a una mujer, donde perdiera la vida y las reacciones fueron de sorpresa, al parecer no había participado en ese atentado, solo continuaba siendo un accidente. Más se le dio el polígrafo y se detectaba que había estado tras la muerte de su sobrino. - Las amenazas no fueron vacías, señor. Lo más importante es que se quedará como autor intelectual de su accidente y eso es solo el principio. - Ya no tienen más dinero que ofrecer para tapar todas sus fechorías.

Continuara...


Gracias por comentar cada capítulo, desarrollando la historia que se torna más intensa, más espero sea de su entera satisfacción.

Agradecida también por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo o plataforma alternativa, en parte o completa ninguno de estos.

Con sincero aprecio,

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa