ficción

Historias de Albert y Candy

presenta

Quédate Conmigo

Por Mayra Exitosa

Londres era una ciudad que le daba la bienvenida a las posibilidades, amaba a su hermano, pero el mismo lo evadía por querer quitarle a una chica por conquistar, cuando la había conocido primero, ahora no le diría que estaba comprometida y por ende su investigación era realmente un gasto inútil, pues la damita era casada, ahora comprendía porque su forma de ser tan reservada, ¿Quién sería el afortunado? Y de serlo, ¿Por qué la dejaría sola? ¿no temía que se la quitaran, una mil cuestiones meditaba Archie, para tomar su copa en su estudio, al saber que la joven Britter le había dado una noticia genial, además que le había regalado su compañía e interés toda la velada de la fiesta, logrando sacar chispas al pobre de Robert, por haberle ganado a su futura conquista y que esta solo le pusiera atenciones, no era su problema, pues al final, la dama era una conocedora y sabía que un Cornwell soltero estaba a su lado, no tenía porque desperdiciar su tiempo con Robert, teniendo la oportunidad de convivir y ganar un… ¿marido? ¿acaso estaba interesada en él? No estaría nada mal, brincar a su hermano, al final, él estaba siguiendo a una dama casada. Tomaba la copa, para llamar a la joven Britter e invitarla a cenar esa noche, se daría el gusto de tomarse en serio esa oportunidad si ella lo deseaba, su familia sabría que no solo su tío William estaba sentando cabeza, él también lo haría. - Buenas noches, ¿me podría comunicar con la señorita Britter? - ¿De parte de quién? - Cornwell, Archivald Cornwell. - Un momento por favor.

La noche se hizo larga, investigar por la ausencia de los ocupantes en la casa de los Mc Bride a través del servicio doméstico, fue simple para su guardia, pero saber que tanto el abuelo como ella, se encontraban hospitalizados, lo alarmaba sobre manera y salía con urgencia rumbo al nosocomio, usando sus contactos para averiguar dónde estaba ingresada su mujer y su abuelo, hasta dar con ellos, por lo que llegar de manera privada para algunas enfermeras fue bastante revelador. - Buenas noches, ¿la habitación de mi esposa? -¿su esposa? - Si, Candy Mc Connery o Candy Andrew, como se registre es lo mismo. - Por supuesto. Notaba como se ponía nerviosa la encargada, más su guardia desconfiado la vigilaba, a lo que la enfermera no avisaba solo le daba las indicaciones a William Andrew, así ingresar hasta la zona privada con un choque de poder entre ambas guardias no fue nada agradable. Más nadie podía detener al rubio en sus terrenos, sobre todo porque al estar en ginecología, la joven Mc Connery evidenciaba un embarazo del cual Leslie, la tía de Candy, acababa de enterarse unas horas antes, además él era la pareja de la señorita Mc Connery o… la señora Andrew.

En el pasillo a la habitación no había nadie a parte de los hombres que custodiaban la zona privada, el hospital lucía en entero silencio, diferente al resto del edificio, más la palidez del rubio, alarmaba a quien lo observaba, no sabía porque estaba ingresada Candy, solo deseaba estar junto a ella, por lo que encontrarla dormida, con su tía en un costado de la habitación, lo hizo estar tranquilo, rosando su mano con sus labios para luego acercarse hasta tomarla y besarla, después levantar la bitácora tratando de ver porque había sido ingresada. Hasta que fue interrumpido por la suave voz de su mujer,

-¡Albert! - ¿Estás despierta? ¡que susto me has dado! -No es nada grave, pero… - No llores, todo estará bien. - Es que, fue solo una incomodidad, como no sabía, me asusté y… mi abuelo también. - Bueno, sirve que les hagan una revisión general - Sabes, acabo de saber que… tengo una tía. - ¿la hermana de Gerald, tu padre? - Si, vino esta tarde, cuando mi tía Bonnie salió, llegó ella y dijo que sus guardias me cuidarían. El rubio mimaba a su mujer, temía que estuviera grave y trataba de no darle importancia a nada, más se notaba temblar un poco sus dedos al escucharla, - Dile que los míos también lo harán. Al parecer no pudieron detenerme, aunque creo que lo deseaban. - Lo siento tanto, mi tía Bonnie también se asustó, es que realmente ignoraba sobre el accidente de mi madre, cuando realmente no lo fue, todo fue planeado, resultando en un asesinato. - Cuando te investigué, lo imaginé, pero todo es tan hermético respecto a ti cariño, que no me dejan terminar de saber de mi esposa. - ¡Oh Albert! Me da gusto que estés aquí, no sabía cómo ibas a enterarte, temía que pensaras que… me había escapado y... - ¿deseabas que viniera? Ella se ruborizó y él sentándose en la camilla tomo su rostro para luego besarla. - Por eso no deseaba que esperáramos bebes tan pronto, ellos ponen en riesgo a su madre ¿cierto? - Es maravilloso esperarlos. - Si tu lo dices. - ¡Albert! - No quiero que te pongan en peligro. Giro para ver como la dama que descansaba en un costado despertaba, luego de escuchar los susurros con los que ambos se encontraban conversando, - Buenas noches, señor Andrew, me saldré para darles privacidad - Gracias. Bonnie, salía por el pasillo, para ir a ver a su suegro, quien sería dado de alta por la mañana, junto a su sobrina, pues la revisión no podía ser alargada. Los estudios de ambos aseguraban que todo estaba en orden.

En la conversación, Candy le informaba que su tía Leslie, la hermana de su padre, se había presentado al haberse registrado con su identificación como Mc Connery, por lo que coincidía su estancia con la de su abuelo paterno, quien se encontraba al final del pasillo, más no lo conocía, para ella era todo tan irreal, su familia estaba en Europa, se había enterado que sufrieron varios atentados, uno de ellos era la muerte de su madre, por lo que al saberla ingresada en el hospital hizo que la otra parte de su familia se enterara y ahora le pedían que no regresara a New York, pues no solo estaban en juicios legales contra los Mc Gibson que sostenía su padre, sino que alguien fuera de la familia, había resultado autor intelectual del atentado contra su madre, así estarían asignando dos guardias de manera obligada para su seguridad.

– Te dijo que no podías viajar sola, que no regreses a américa y que aquí estás segura. ¡Bien! pero no me han dado tus documentos legales. - Albert, no los hay, no existen documentos de la existencia de mi vida, porque fueron eliminados - ¡que! - Mis padres… me ocultaron para que nadie pudiera encontrarme, todo fue borrado de los sistemas de registro, como si nunca hubiera nacido, supongo que… fue parte del porque nadie fue a visitarme durante quince años al instituto. Ella bajo su rostro con tristeza y el rubio le abrazo amoroso, había nacido en una familia complicada, tanto como la de él. - Le diré a tu tía que me quedaré contigo. Ella asintió y salía para asomarse, pero Bonnie se había ido para buscar la habitación de su suegro y poder ver a Evander e informarle de la llegada del esposo de su sobrina.

En la bitácora anunciaban que Candy solo tomaba vitamínicos, el malestar fue un movimiento de los fetos dentro de su vientre que al estar creciendo para luego acomodarse, hicieron algunos bruscos movimientos logrando asustar a su madre, más no era nada de importancia, no había infecciones, ni nada que le pusiera en riesgo, ella lo hablaba con él, explicando que ni siquiera era necesario estar ingresada, solo que su tía Leslie se había enterado y ahora deseaba llevársela para cuidar de ella, cosa que él también deseaba hacerlo desde que se casó y eso, no podían evitarlo ahora que se trataba de sus bebes y su mujer.

- Sabes Albert, leí unas cartas de mis padres, era un amor de esos prohibidos, la familia de mi madre no es de altos recursos y parece que la de mi padre lo era demasiado, por lo que iban a huir y… - ¿y? - Pues ya no hay más cartas después de eso, mi tío Evander y mi abuelo dijeron que mi padre se había robado a mi madre. - O sea que tengo derecho a secuestrar también a mi mujer. - ¡Albert! - Sé que deseas estar con tu abuelo, pero mi pregunta es ¿cuál de los dos? - Cuando mi Tía Leslie se presentó, me asuste mucho, me contó algunas cosas y dice que me contará más cuando salga de aquí y me vaya con ella. - ¡no me digas, que lista! - Al parecer aprovecho cuando mi tía Bonnie fue a ver a mi abuelo Darach para venir, se presentó como la hermana de mi padre. Mis tíos no saben nada de que ella vino, - Al menos sabemos lo que te dije, que eres una Mc Connery, no una Legan. - Si, pero todo se complicó después de que me dejaste y me fui de aquel departamento. - ¿nunca vas a perdonarme? - No es eso, es que… se me ocurrió usar el apellido de mi madre, así mi abuelo Darach dio conmigo y mi tío fue por mi… creí que era mi padre. - Te pareces mucho a él, también lo hubiera creído. - Si. Candy sonreía tomando las manos del rubio para besarlas, observaba en el ventanal la luna llena, mientras conversaban poniéndose al día, el rubio se daba cuenta que nadie podía reclamar la falta de Candy, incluso sus propios tíos o su padre, ya que realmente su documentación había sido eliminada y si debía haber existido, puesto que tenía su identificación, más la idea era que nadie supiera de su existencia y lo habían logrado, fue entonces que el rubio se le ocurría una grandiosa idea.

Continuara...


Gracias por continuar leyendo y siguiendo esta bonita historia con sus comentarios, esperando sea de su agrado,

Agradecida también por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo o plataforma alternativa, en parte o completa ninguno de estos.

Con sincero aprecio,

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa