Omake 13

—¡Usaste Portgas como el apellido de tu mocosa!, has caído bajo, Diana —dijo Fede entrando en la habitación de su hermana con pasos fuertes. En sus manos llevaba el cartel de buscado de su sobrina.

Diana mantenía sus ojos cerrados, las palabras de su hermano causaron que ella apretara aún más sus ojos crispándolos, su nariz también se frunció haciendo subir notoriamente la mascarilla de oxigeno que la mujer tenia en su rostro, con lentitud se la quito y entreabrió los ojos con pesadez dedicando una pequeña y falsa sonrisa a su hermano:

—Puedes cerrar las cortinas Fede me molesta el s…

—¡Diana! —Fede puso el cartel de Lucy en la cara de Diana que aparto la mirada hacia un lado bruscamente sus ojos se afilaron—,¡contesta!

—Es lo que piensas…

—¡Eres imposible! —dijo el shishibukai caminando ruidosamente hacia las cortinas mientras su hermana seguía viéndolo con esa mirada afilada.

Mihawk jalo la cortina cerrándola de un solo tirón que resonó en todo el enorme cuarto.

—Mejor —dijo Diana parpadeando, para ajustar su vista a la luz de la habitación, la garganta de Diana ardió un momento y ella tosió se movió hacia el frente llevándose de encuentro las mangueras del respirador, la mujer sintió como las mangueras de suero le jalaban el poco musculo que le quedaba en sus delgadas, huesudas e hinchadas muñecas.

El shishibukai se acerca agarra un vaso de agua de la mesa justo a lado izquierdo de su hermana, se lo ofrece ella lo toma con ambas manos mientras su mandíbula inferior se mueve sutilmente hacia adelante frunciendo la boca sus ojos siguen afilados, cuando toma un sorbo de agua.

Odias ser tan débil, Diana, piensa Mihawk manteniendo una mirada aguda como un águila, quería rechazar mi ayuda.

Diana le regresa el vaso, Fede lo coloca en la mesa, ella inclina la cabeza milímetros agradeciendo de mala gana a Fede.

Ella se vuelve a recostar con un movimiento fluido, pero lento logra volver acomodarse y ponerse la mascarilla de oxígeno.

Por unos instantes ninguno de los dos hermanos hablan solo se estudian con la miradas, ellos pueden ver en sus miradas principalmente anhelo y desprecio.

Diana siente una pulsadas en la cabeza mientras piensa, odio la mirada que te dio el dios del sol, la mujer cierra los ojos odio que aun te preocupe después de todo, porque tenias que hacerlo, olvidaste que Artemisa no es una diosa piadosa. Debí morir, malditas Moiras.

Las destinos siempre han sido inamovibles hasta para los dioses hasta que ellas misma llegaron a la conclusión de darle la libertad a los mortales.

No necesito que me recuerde el meollo del asunto Artemisa.

Niña, niña, tu sigues peleando con el destino.

No se puede pelear con el destino, solo intentar cambiar su ritmo, después de todo, este mundo es un caos.

Sabes que otro ser humano en tu lugar se sentiría favorecida por ellas.

Es una maldición.

¿Yo y mi hermano lo somos?

A esta altura de mi vida, no importa si tu me favorece, me maldice, no importa lo que Fede y yo hemos vivido, todo ese tiempo es una tortura tú lo viste conmigo no tenia fin y cuando fui feliz totalmente de nuevo sabia que no duraría, lo acepte y luego me dije no, ni tu ni ellas va a controlar mi fin, ustedes los dioses y las entidades primordiales…

No siga divagando niña, es cierto tu influye en el destino como el resto de mortales, cierto, pero ni con toda tu voluntad durara mucho más has peleado por mantenerte viva casi dieciocho años.

No, pelee para elegí cuando muero, debería estar muerta, y quería morir hace unas semanas renegó Diana dando punto final a su conversación ignorando las palabras de la sanguinaria diosa abrió los ojos y su hermano estaba sentado a su lado, así que se quitó la mascarilla.

—¡Espera! —dijo Fede chasqueando la lengua—, ponte la mascarilla descansa, idiota.

—No voy a mejorar sa…

Fede le coloco la mascarilla, Diana dejo escapar un sonido protestante y regaño a su hermano con la mirada.

—¡Claro que lo se!, ¡lo se!, pero eres una… ¡idiota suicida!,¡cobarde! —exclamo Fede, sin aparta la mano de la mascarilla, su mirada, era afilada por un momento sus pupilas eran llameantes.

Esta colérico, pensó Diana estremeciéndose.

—¡Diana, la perfecta, intentando expiar su maldición!,¡moriste idiota! —Fede dejo de sostener la mascarilla, pero Diana no se movió.

El shishibukai apretó el brazo más cercano de su hermana, escucho un crujido, Diana parpadeo y apretó el labio inferior al registra el ardor intenso en su brazo, no es nada, solo me rompió el brazo pensó Diana.

Fede refunfuño y coloco la palma de sus manos en el brazo roto de Diana, ella sintió ese calor familia que le brindo fuerza a su espíritu, como una amable y tierna caricia, por un momento la mujer se imagino acariciando un águila, su hermano se apartó.

—¡Moriste! —repitió Fede recorriendo la habitación como un lobo al acecho y agregando en susurro—.Tuviste un paro cardiaco, Diana, ¡cómo te atreves!, prefería estar mil veces maldito, condenado, al desamor, a que me dejaras. Y lo hiciste para que tu mocosa estuviera a salvo de mí, eres cruel y manipuladora...

—No tenía nada planeado, Fede —dijo Diana quitándose la mascarilla, teniendo una mayor energía, que hace un momento—, vine a morir en el lugar en el que me crie, quería estar sola, todo el tiempo que soportara —los últimos 12 años pensó.

Fede resoplo y rodo los ojos para después recuperar la calma, su rostro dejo de mostrar cualquier inquietud.

—No planeaba verte, Fede —anuncio Diana cerrando los ojos y arrugando el rostro—. Sabía que la maldición se rompería, cuando me llegara el momento.

El hombre se carcajeo de una manera escalofriante el solo sonido de esa risa en el pasado hubiera podido provocar interminables plagas y miedo en los corazones de los demás.

Fede se dejó caer al suelo dio golpes con la palma al suelo de forma dramática arrugo el cartel de se busca con su otra mano y lo lanzo al suelo.

—Si rompiste la maldición —dijo el hombre sonriendo de una forma burlona y grosera—, solo que las Moiras, siguen jugando con nuestras vidas. Esa mujer...

—Las Moiras o los mortales —resoplo Diana viendo la falta de color de sus uñas, —se perdió, renunciamos y nosotros no podemos liberar al mundo de su control —dijo Diana con una mueca llena de arrepentimiento— los dos moriremos antes de que todo esto termine —miro a Fede que le sostenía la mirada con seriedad—. Luchamos cuando ya todo estaba perdido, nos ataron como al resto y ahora vivimos demasiado, hasta el punto de que ninguno de los dos está bien, estamos mal de aquí. —dijo Diana tocándose la cien.

Estuvieron en silencio por un momento reflexionaron como sus decisiones y las acciones del otros los llevaron a este momento.

Diana rompió el silencio con una pregunta titubeante—¿puedes mostrarme a Lucy? —Diana dio el primer esbozo en toda la conversación de una sonrisa real.

Fede agarro la bola que arrugo y la arreglo lo mejor posible, se la extendió a su hermana, ella lo tomo y miro la percepción que había ideado en Lucy, era excelente, pues la percepción refleja la hermosa sonrisa llena de vida de su hija.

—Es muy linda —dijo Fede mientras se sentaba en el sofá junto a la cama de Diana, ─,e inquieta, su última recompensa fue hace menos de un mes, treinta millones de berries, la mayor recompensa de East Blue —escucho un sonido afirmativo escapa de la garganta de su hermana y vio el orgullo en su mirada—, ahora se disparó a cien millones, por derrotar a un shishibukai.

—Así es Lucy —declaro Diana sonriendo y tocando el rostro de su hija en el cartel arrugado —, es un rayo de sol andante.

—Temes que termine apagándose ¿no?

Diana suspiro su pequeña sonrisa desistió—, temo a demasiadas cosas, —miro a Fede, y el capto por primera vez en esa noche el miedo de Diana—,temía a perdonarte antes…

—No vayas ahí —corto Fede poniendo con gentileza su mano sobre la de Diana, ella la apretó—, nuestra relación siempre estará en un hielo demasiado quebradizo, ha estado ahí casi la mitad de nuestras vidas, dejamos de vernos, y aunque te amo, te odio tanto como tú a mí…

Diana asistió con lentitud, soltó y aparto la mano de su hermano.

—…di el primer paso al no matar a tu hija, al conocerla —dijo Fede haciendo una pausa antes de proseguir, esperando a que Diana lo interrumpiera, pero eso no paso, su hermana no lo miraba había vuelto a desviar la mirada, pero al menos estaba escuchando—, le quite la maldición de desorientación —dijo Fede sonriendo—, fue sencillo —frunció el ceño— a diferencia de la otra cosa que hiciste tú, toda esa segunda maldición tuya se basó en tu odio hacia mí. —Fede chasqueo los labios dejando escapar su aliento pero si poder decir lo que quería luego los apretó, tembló por un momento, pero finalmente prosiguió— y moriste —rio con amargura—, entonces no moriste porque de alguna forma tu hija sin saberlo tuvo un timing muy exacto casi consiguiendo matarse en ese preciso momento, —Fede se puso enfrente de Diana y ella no se atrevió a volver a desviar la mirada así que noto el peso de su mirada que reflejaba los viejos dolores del alma—, consulte mis cartas del tarot para confirmar mis sospechas y ella casi muere por culpa de una antigua enfermedad…

—Irónico —interrumpió Diana haciendo una mueca, Fede consiguió oculta la pequeña sonrisa que quería escapar de sus labios—, ella en las carta de tarot sería el carro.

—Si —concordó Mihawk con seriedad pensando en lo que en verdad significaba esa carta, representa una gran fuerza de voluntad cuando sale a derecho, también es la victoria, cuando sale al revés es la incertidumbre es decir el caos—, aunque acaba de venir a mi mente que ella seria el loco.

—Mmm —suelta Diana reflexionando en las palabras de su hermano, el loco, esa carta no tiene una posición, es la carta con el número 0 en el tarot, encaja con los deseos de Lucy de andar por todos lados en busca de aventura —tal vez. —Diana ladeo la cabeza hacia un lado— me pregunto si el abuelo también influencio en mí no muerte.

—Sí lo hizo, jamás lo confesara, pero no creo —dijo Mihawk también ladeando la cabeza hacia un lado haciendo el mismo además que su hermana.

—Entonces oportunamente las Moiras por ruin maldad invalida la promesa y voto que ataba mi vida a Arte Misa…

—No lo sé, pero si quieres vivir, tu hija debería de dejar de existir —dijo Fede con una mirada aguda.

—No quiero, así que deja a Lucy fuera de esto Fede —dijo Diana con una sonrisa inmensa—no metas a mi hija en mis problemas,— lanzo un mirada demencial.

Fede sintió que, si la mirada de su hermana fuera rayos láser estaría muerto y enterrado, nada extraño en su frágil relación.

—Tu problema, también es mi problema —dijo Fede conteniendo las ganas que tenia de sacudir a su hermana para hacerla entrar en razón.

—Si, si, tenemos problemas nuestro, pero mi hija no pertenece a esa categoría hermano, ella es libre de elegir su destino, no esta atada a Misa, solo tiene su protección y la del abuelo, pero yo jamás la ataría al tipo de vida que nos ataron nuestros padres.

—Otra vez volvemos a lo de siempre, ellos —dijo Fede escupiendo la última palabra, su nariz se arrugo, antes de tomar aire —,nuestros padres hicieron los mejor, en su situación, y tú ahora los juzgas y dice que no hubiera hecho lo que hicieron. —Fede camino por la habitación—. Nuestra madre sufrió igual nuestro padre pagaron los platos rotos del ese conflicto, pero cuando tu decidiste tener a Lucy, tu hija y tu no estaba en la misma situación que nosotros y mamá.

Este tema no va a llegar a ningún lado, es inútil pensó Diana viendo a su hermano desesperado.

—Mejor buscaste una amante y olvídate de eso —dijo Diana sin mirar a Fede, sabias que si lo miraba su hermano le estaría clavando dagas con la mirada, tal vez si era afortunada él le cortaría el cuello.

—Claro, hermana eso es muy sencillo, —Fede hizo una pausa agarrándose la barbilla—, por supuesto querida hermanita, solo tengo un problema, no lo sabes, así es la mitad de mi vida he dejado de observa que tan lejos o cerca de relacionarme con alguien ¡estoy!, tu mejor que nadie sabrás la razón ¿no? —recalco Fede apartándose de Diana con una expresión de repulsión en su cara.

—Tú elección —contesto Diana sin mirarle, pero cruzando los brazos para mantener el control, no me voy a lamentar, no te tentaste el corazón cuando mataste a Orión, el rey Teseo sufrió la muerte de su príncipe heredero, retrasaste las negociaciones del gobierno mundial y los Gyojin por 200 años.

Fede se acercó a la puerta—. Iré a una junta de shishibukai, deberías considerar seriamente en enviar a la emperatriz pirata —se giró para mira a Diana que estaba viendo sus propias manos, ignorándolo, siempre fui invisible para la reina del hielo si no me necesita—, seguramente hablaran de tu hija. —Fede abrió la puerta para marcharse, pero un pensamiento surgió en su cabeza, fue como si lo hubiera golpeado en la nuca de pronto, así que se giro y se acerco nuevamente a la reina de hielo—, ¡espera, un segundo, el segundo comandante de Barbablanca, también se apellida Portgas!, ¡Diana, explícame eso!

Diana logro detener la cobertura de una pequeña sonrisa que se formaba, después de todo una de su virtudes era la paciencia y la soledad, se encogió de hombros y dijo—afirmativo, tengo tres hijos.

—¡Tres! —dijo Fede con la boca abierta.

Diana puso las manos en su cara para sofocar su risa—Tres señor sorprendido, no te incube, no es como si tú me hubieras presentado a mis sobrinos, no después de que murió Ciel, el ultimo sobrino que me presentaste fue Lionel, estoy segura de que engendraste a más niños que no conocí y eso es quedarme corta, señor poliamoroso.

Fede suspiro y se marcho cuando Diana se pone en plan de reclamar algo es mejor correr, seguramente si hubiera estado sana me seguiría, es un demonio cuando se enoja, pero ella también tiene mucha cosas que le puedo reclamar, es su culpa que desconozca que fue de mi descendencia, al menos tengo la certeza de que mi línea de sangre con Ciel sigue viva, Apolo jamás me engañaría sobre eso.

Tres sobrinos, dos nombres, uno desconocido podría buscar a Puño de fuego porque mugiwara no sabe nada, pero si tengo que usar la cabeza, asumiré que Puño de fuego es adoptado el otro niño o niña podría ser mellizo de Lucy, no lo sé, es muy pronto para asumir información de ese tercer elemento desconocido, sin embargo ese chico, Ace ya había ganado mi atención cuando se discutió hace tres años nombrarlo shishibukai, el hubiera sido más interesante que Bartholomew Kuma, pero el joven idiota lo rechazo, hijo adoptivo de mi hermana tenia que ser, porque en definitiva esas pecas son de la siempre fiel subordinada de mi hermana, esa chiquilla que termino convirtiéndose en una de las piratas más bravas del mar hace más 400 años, en este mar resonó el nombre de Black Rose capitán de las piratas Kuja, este niño es su descendiente, no tengo duda.


Diana se puso la mascarilla la huida de su hermano la debilito, cuando el estaba con ella era mejor para su salud, su abuelo o el mismo Fede le brindaba fuerza.

La mujer tomo un tiempo miro la campana en su mesa, la sonó con toda la fuerza que podía aplicar y espero mientras repasan en su cabeza un plan, vio el cartel de su hija de nuevo y lo doblo para guardarlo en el cajón de la mesa.

—Mi diosa esta bien que necesita —dijo Enishida haciendo una entrada veloz en la habitación.

Diana cerro los ojos un momento, se quito la mascarilla y toco sus labios resecos, le hizo una señal a Enishida que se acercó y le sirvió más agua en su vaso de agua, la joven le hizo una reverencia mientras le entregaba el vaso a Diana que pudo resistir el impulso de rodar los ojos ante la jovencita mientras tomaba un pequeño sorbo.

—Necesito Enishida que me traigas mi bola de cristal, hojas de papel, tinta, pluma y también, —Diana tose—, trae de paso a esa águila.

—Si mi diosa —responde la chica rubia, bajita haciendo un reverencia energética y marchándose a toda velocidad.

Diana empieza a toser severamente mientras alcanza a colocarse la mascarilla mira sus uñas y ve que se han puesto moradas en definitiva no hay comparación de mi salud cuando él está cerca.


Nota: siguiente capitulo próximo mes aproximadamente.