Capítulo 40
Jaya parte 1
Apenas pude marcar tres días de relativa tranquilidad en mi bitácora, y ahora tendré que escribir que un estúpido navío antiguos cayó de cielo y casi nos mata. ¡Estúpido Grand Line, da miedo!, pensó Nami, miró su log pose, no puede ser, parpadeó una, dos, ¡no!, tres: muchas veces más…
—Se ha roto el log pose —informó Nami con una sonrisa hosca que dejaba ver sus dientes. ¡Que tengo que hacer para deshacerme de esta mala suerte!
—No, señorita navegante —dijo Robin con una sonrisa amena mientras trabajaba en la reconstrucción de una calavera.
La tripulación miro a Robin.
Nami y Usopp se estremecieron.
—¡De donde sacaste eso! —exclamó Usopp señalando los pedazos de la calavera mientras retrocedía hasta toparse con el costado del Merry.
En el rostro de Robin se dibujó una sonrisa pícara:
—Cayó del navío, Señor Nariz Larga…
—¡Eh! —exclamó Usopp entrecerró los ojos—¡Luffy!
Lu le dio una gomosa palmada en la espada a Usopp, mientras reía, Usopp siguió la mirada de Lu. Ella estaba viendo como Chopper continuaba aferrado al rostro de Zoro, el reno se había pegado a la cara de el espadachín desde que cayo el navío del cielo, Zoro peleaba para quitárselo.
—Señorita Navegante, no debes dudar de log pose, es tu herramienta de navegación, y si marca que hay una isla arriba es…
—¡Existe una isla en el cielo! —interrumpió Lu alzando los puños encimas de su cabeza. Su mirada tenía esa chispa del caos, que contagio a Usopp, Sanji, y Chopper, quien por fin soltó el rostro de Zoro.
El espadachín jadeo y sonrió victorioso. Miró a Chopper, y apretó uno de sus puños, listo para regañarlo, pero por el rabillo del ojo capto como Lu acaricio el mango de la espada Shichiseiken, frunció el ceño, las espada no es un perro. ¡Así no se agarra!, necesita entrenar más. Debe respetar esa espada.
—¡Nami llévanos ahí! —dijo Lu, alzando la espada por encima de su cabeza.
El movimiento descuidado de la mugiwara roso el cabello de la navegante.
Nami miró fijamente la malvada espada esmeralda, sus ojos se encogieron, al ver que Lu trago saliva. La navegante siguió la mirada de su capitán hacia el suelo, ahí se encontró con un cabello naranja.
—¡Lucy! —exclamó Nami con una mirada asesina.
Lu se encogió de hombros mientras enfundaba la resplandeciente espada verde.
Chopper y Usopp se abrazaron.
Sanji si dudarlo se dirigió a la cocina pensando ya es la hora de hacer el almuerzo.
Robin miró la situación con el rabillo de sus ojos, ella tenia una pequeña sonrisa divertida mientras seguía armando la calavera.
—¡Lu, deja de ondear estúpidamente, la Shichiseiken! —gritó Zoro— ¡No es un juguete!, ¡no me importa que una estúpida diosa te la encargara!, ¡la cuidare yo si es ne…
—Lo entiendo, Zoro —dijo Lu sin sonreír, la mugiwara se mordió los labios, dando la impresión de no tenerlos—. ¡Jamás, volveré hacerlo!, ¡Zoro!, ¡prometo entrenas más!
Zoro trato de oculta su sonrisa pero la leve comisura de su labios hacia arriba le traiciono. Soltó un sonido afirmativo.
Desde la cocina de los mugiwaras, el cocinero seguía atento a la conversación. Se le veía sujetando un plato que estaba a punto de agrietarse por la fuerza que estaba ejerciendo. ¡Maldito, Marimo está acaparando todo el tiempo de Lu chan!
Lu se aventó contra el pecho de Nami abrazándola.
—Discúlpame, Nami —dijo.
Nami apartó un poco a Lu y la miró. Lu captó el aire de diversión malvada en los ojos de la navegante y se puso pálida.
—Lo hare, si prometes dejarme fuera del entrenamiento demoniaco un mes —dijo sonriendo Nami.
—¡Nel! —dijo Lu rodando los ojos, mientras recuperaba el color en su cara, sonrió con atrevimiento y con un tono de voz divertido agrego—, te dejo descansar una semana.
—Tres semana, y unas relajantes vacaciones sin aventura después de encontrar…la isla del cielo.
—Una semana y un día sin aventuras muy locas —dijo Lu sonriendo con calidez mientras hacia un gesto con la mano de tómalo o déjalo.
—Eso, es lo mejor que voy a recibir, ¿no? —dijo Nami haciendo una mueca.
Lu asistió.
—De acuerdo —dijo Nami soltando a Lu—. Pero tú, Zoro y Sanji irán a explorar ese navío.
—Okey —dijo Lu asistiendo.
—¡Eh! —dijo Zoro mirando de forma dura a Nami. Como es que esa bruja siempre se sale con la suya.
—¡Así será Nami swan! —gritó desde la cocina, Sanji.
—Chopper deberías de revisar la cabeza de Nami, parece que olvido que Luffy no puede nadar —susurro Usopp a su amigo.
—¡Cierto! —contestó Chopper.
Robin siguió armando la calavera mientras reía para si misma.
—Los escuches —dijo Nami esbozando una sonrisa pícara.
Usopp y Chopper gritaron.
—Pero eso no importa, —dijo Nami mirando a ese par—, ustedes dos deben de hacer los trajes de buceo.
—¿¡Eh!? —dijeron Usopp y Chopper abrazándose.
Usopp y Chopper diseñaron de forma improvisada unos trajes submarinos con: barriles de madera, unas mangueras y unos de los tanques de oxígeno que habían conseguido en la isla de Asuka.
El trio monstruoso se probó los traje y fueron a explorar el navío.
Los demás esperaron, pero como es lo normal con lo mugiwaras. Los tripulantes que esperaban se toparon con una extraña tripulación en la que todos los miembros parecías monos, con su ingenio Nami y Usopp lograron distraerlos por un tiempo, hasta que finalmente los hombres que parecían monos empezaron a reflotar el barco hundido.
El navío fue reflotado pero justo en ese momento apareció una monstruosa tortuga gigante que se tragó el navío.
No eso tres, no van a morir de esa manera tan estúpida, y sí lo hicieron los hermanos de Luffy nos van a matar, estamos muertos, por favor Zoro, Sanji, Luffy estén bien. No quiero morir aún, pensó Usopp imaginándose a Sabo y Ace vestidos como mafiosos con sonrisa maliciosas. Puede que ese par se convierta en caníbales.
Chopper pensó en acercarse a la tortuga marina, para conversar, tal vez, lograría convencerla de que les devolviera a los chicos, porque ellos no son comida. Aparte de que la madera podrida de ese bote, no es buena para la digestión de la tortuga.
La navegante detuvo a Chopper, sujetándolo y recordándole que él no podía saltar al agua porque se ahogaría. Ella sentía un pequeño dolor en el pecho, pero seguramente los chicos, seguirán buscando el tesoro, estarán bien y más le vale regresar con los tesoros.
Robín pensó en cómo se vería el estómago de la tortuga, y cuánto tiempo le llevaría digerir el navío. Los piratas que se tragó, ¿podría vivir ahí adentro como en los cuentos de hadas? no había comentado el narizón que cuando entraron al Grand Line fueron tragados por una ballena, parece que esta tripulación tiende a ser comida continuamente, tendré que acostumbrarme, no. Me pregunto ¿habrá otro anciano viviendo dentro de esa tortuga?
Los mugiwaras recuperaron el aliento cuando Lu aterrizo en cubierta, ella estaba envuelta en una lona blanca.
—¡Marimo, se más amable con Lu chan! —reclamó Sanji subiendo al barco. Mi capitán no es un saco de papas, idiota.
—Si, como digas ceja risada —respondió Zoro mientras subía a cubierta. Lu es de goma no le duele, lelo rizado.
—¡Encontraron algún tesoro! —dijo Nami extasiada con ojos en forma de berries.
Lu asistió con emoción.
— ¡Si, están aquí conmigo! ¡ayuda! —exclamó la mugiwara sacudiéndose intentado quitarse la lona de encima, Lu solo consiguió enredarse más.
Nami, Usopp y Sanji desenvolvieron a su inquiera capitán. Lu tosió algo de agua.
—Te sientes bien, Luffy —dijo Usopp dándole una palmada.
Sanji estaba ardiendo de ira pero fue ignorado por los demás.
—Estos no son tesoros, Lu —dijo Nami observando la porquería que sus nakamas habían traído abordo.
Agarró a Lu y la sacudió.
—¡Oye, Nami… —regaño Usopp pero se quedo callado al captar la ira en los ojos de la navegadora.
—Pero mira es un mapa de la isla del cielo —dijo Lu acercando un mapa a la cara de Nami.
La navegante retrocedió y agarro el mapa de las manos de Lu, en el se mostraba una isla del cielo llamada Skypea.
—¡Ustedes!,¡ladrones! —dijo el hombre que parecía un gorila, aquel que había atacado al trio monstruoso en el navío.
El hombre se subió al barco de los mugiwara y arremetió contra el Merry en la misma parte que Wapol la daño.
Usopp soltó un grito de guerra y cargo, pero se detuvo porque anocheció.
Todos alzaron las mirada, hasta la tortuga monstruosa, se encontraron con tres siluetas colosales que hicieron parece a la tortuga marina un pequeño bebé, la tortuga monstruosa dejo la boca abierta, Al ver esto Robin pensó, Adorable.
El trio monstruoso no apartó la vista de las siluetas colosales. La navegante, el médico y el mentiroso gritaron que debían alejarse. Robin dejo de lado la bella imagen y aprovecho su oportunidad mientras Nami ordeno a todos remar.
Todos remaron sin rechistar y cuando lograron alejarse de esas tres enorme siluetas, la mayoría de la tripulación se desplomo en el suelo.
—¡Eso era más grande que un gigante! —exclamó Lu poniéndose de pie.
¡Hay criaturas más grandes que los gigantes!, ¡quiero uno en mi tripulación!, ¡huele a aventura!
—Estamos a salvo —exclamó el hombre mono a lado de Lu.
Usopp, Sanji, Zoro y Lu miraron al hombre, sin mirarse entre ellos actuado de forma sincronizada, mandaron a volar a aquel hombre por los aires, lo observaron hasta que se salió de su rango visual para después sacudir las manos con orgullo. .
Nadie daña el Merry y sale ileso, pensó Usopp.
—Señorita Navegante —dijo Robin dando un eterna pose a Nami.
—Un eterna pose,—dijo Nami dejando la boca entreabierta un momento, para luego mirar a Robin— ¿de dónde lo sacaste?
Robin se encogió de hombros y dijo—se lo quite al hombre mono, con el podremos ir a Jaya y obtener información para llegar a la isla del cielo. Claro si el capitán está interesado…
Lu soltó un sonido afirmativo interrumpiendo a Robin.
—… sin embargo capitán recuerde que no debemos pasar mucho tiempo en la isla o el log pose de la navegante reajustar el curso hacia otra isla —dijo Robin.
Solo quiero algo de normalidad en nuestra vidas Robin, porque le recordaste esa información a Lu. Lloriqueo Nami, para sí misma.
Antes de que siquiera pudiera ver a los lejos la isla de Jaya, hubo un hecho que perturbo los sentidos de Usopp.
El francotirador fue testigo de cómo cuatro aves costeras cayeron muertas en la cubierta de su amado Going Merry.
Hay algo muy malo en esa isla, se dijo Usopp sintiendo que su enfermedad de no debo pisar esa isla reaparecía.
—No pienses demasiado Usopp, déjalo pasar —dijo Lu agarrando la espada con las dos manos.
Zoro frunció el ceño.
—Agarra la Shichiseiken con una sola mano, es una espada, Jian de una mano, Lu —dijo Zoro.
Lu soltó un sonido afirmativo y eligió su mano izquierda para sujetar la espada recordando por un momento a Shanks.
Chopper reviso los cuerpos de las cuatro aves y encontró en cada uno, una bala.
Muerte instantánea, pensó Chopper estremeciéndose.
—¡Usopp tiene razón!, tal vez deberíamos marcharnos, estas aves murieron de un disparo limpio en la cabeza—informó Chopper con lagrimas en los ojos.
—¡Es genial, Chopper!, un misterio más para nuestra nueva aventura —declaró Lu haciendo un gesto de victoria con su mano libre.
Robin que estaba en cubierta ejerciendo el rol de vigía, tenía cierto brillo rebelde en sus ojos.
Chopper y Usopp bajaron la cabeza, el reno se limpió las lágrimas y Usopp se preguntó que francotirador podría hacer eso tiros.
Robin es un pésima vigía, no nos aviso de que había tierra a la vista y ya se fue, pensó Lu.
Nami sujetó el cachete de Lu. La navegante tenía una mirada intensa mientras esperaba que la mugiwara dejara de correr.
—Lu, prométeme que no vas a pelear con nadie en esta isla —dijo Nami.
—¡Uy! —contestó Lu dejando de correr en cubierta hacia la isla.
Nami suspiro.
—Entiendes que si peleas por cualquier cosa podría arruinar tu oportunidad de llegar a la isla del cielo.
—Me gusta luchar —dijo Lu cruzando los brazos.
Los demás miraron la escena en silencio. Esta era una batalla de voluntad.
—Entiendo… me abstendré de pelear, aquí, por el bien de nuestra aventura —dijo Lu descruzando los brazos.
Los demás sintieron la necesidad de decirle a Lu que no cediera tan fácilmente.
Que diablos es el día al revés, pensó Usopp.
Que brujería hizo esta bruja, pensó Zoro.
Nami swan la única que puede negociar con Lu, pensó Sanji con ojos en forma de corazón.
Si Lu, no me hace caso en los tratamiento, nota utilizar a Nami como incentivo, pensó Chopper.
—Iré contigo para asegurarme —indicó la navegante mirando el log pose.
—Iré con ustedes, mis bellas damas —dijo Sanji.
El cocinero abrazó a Lu, la levantado del suelo, Lu lo dejó. Nami y Zoro fruncieron el ceño, lo único que los detuvo, fue la sonrisa de Lu.
Sanji no pierde ninguna oportunidad. Luffy es empalagosa, pero desde la partida de sus hermanos, ha sido peor, pensó Usopp captando la mirada de Sanji que estaba soltando a Lu. El mentiroso palideció por un momento, porque tenía el presentimiento de que el cocinero pervertido quería matarlo.
El francotirador sacudió la cabeza.
Na, me estoy volviendo demasiado paranoico.
—Okey —dijo Lu a Sanji. Ella miró a los demás— ¿Alguien más quiere venir?
Usopp lo considero por un momento, queriendo conocer al francotirador que hizo esos disparos, aunque le aterraba, debía ser alguien interesante, pero descarto la idea por dos razones en primer lugar tenia que reparar el Merry y en segundo lugar, Nami daba esa mirada de atrévanse a ir y ya veras las consecuencias.
—Sanji kun, tú tampoco puedes pelear —informo Nami.
—Entendido, Nami swan —afirmó Sanji con una sonrisa aduladora, abrió sus brazos ofreciendo un abrazo a Nami, pero ella siguió de largo.
Robin desapareció el ojo y oído de cubierta.
Lu le entrego la Shichiseiken a Zoro, y se marchó con Nami y Sanji.
Zoro estudio su entorno.
— ¡Esa mujer se marchó! —reclamó el espadachín rechinando los dientes. Se manda sola o qué demonios con ella, no tiene respeto.
—Robin, se fue antes que Lu, Nami y Sanji —informó Usopp que estaba observando los daño que el Merry tenía y cuales urgía arreglar.
—Si lo sabias, porque no dijiste algo antes —dijo Zoro haciendo que Usopp sudara una gota gorda al sentir la intensa mirada del espadachín en su espalda.
—La mirada de Zoro, ¡dan miedo! —dijo Chopper corriendo por cubierta.
—Porque, Zoro —dijo Usopp, deja de temblar —, nosotros somo ahora la tripulación de esa mujer —Usopp tomo aire, dejó de temblar y adopto una postura decepcionada—, es obvio que ninguno de nosotros sabe cómo lidiar con ella.
—Ella no está nada integrada —declaró Zoro frunciendo el ceño.
—Lo sé, no llama la atención sobre sí misma, es una sombra que viaja con nosotros en el Merry. Los únicos momento del día donde podemos observarla, es en sus ratos con Luffy, en el entrenamiento demonio…
Zoro resoplo.
—Chopper me ayudas a arreglar el Merry —dijo Usopp decidido a dejar de explicarle sus argumentos a Zoro, cuando el espadachín lo interrumpió Usopp supo que la conversación había acabado.
Chopper asistió.
Lu se carcajeó.
—¡Quieres parar, eso no fue gracioso! —declaró Nami amenazando a Lu con su puño.
La mugiwara la miro intentando dejar de reír antes de soltar otra risa.
Sanji tuvo que sujetar a Nami que se iba a lanzar contra Lu. El cocinero entendía la frustración de la navegante aun podía visualizar a aquel tipo con estúpidos lentes morados. COMO SE ATREVIO A LANZARLE SUS ASQUERO FAJO DE DINERO A LU, PARA QUE SE COMPRARA ROPA DECENTE. Y PEOR, ESE DESCARADO SE ATREVIO A QUERER COMPRAR EL TIEMPO DE NAMI SWAN.
Nami me sujetó.
Lu sonrió con tranquilidad y se agacho para recoger el fajo de dinero del cretino. Sentí que mi alma se quemaba y por el fuerte apretón que Nami me dio, ella también estaba encabronada.
Mi capitán dijo—bueno, es mi día de suerte, dinero gratis, esto sirve, tra… persona exótica, si no quieres gastarlo en mujeres que están contigo, porque les pagas, es tu problema.
El cretino se irrito, llamo inútil a Lu, levanto su pie para patear la cara de Lu.
Lo siento.
Salí del agarre de Nami.
Necesitaba detener a ese puto trapeador.
Lu soltó el dinero que se desparramo en el suelo, nuevamente, y detuvo ambas patadas.
Me miro.
Su mirada me estremeció.
Ella miro al trapeador con lentes morados, lanzo su pierna hacia atrás haciéndolo perder el equilibrio.
Las dos hermosas damas que lo acompañaban estaban pálidas, si Nami y Lu no estuviera aquí, ellas… no…no…
—Soy una inútil, así que mis actos también lo son trapeador con lentes morados marcharte con tus acompañantes, hagan lo que iban a hacer antes de toparnos —dijo Lu haciendo un gesto de aléjate con su mano libre.
El semblante del estúpido cambio y se fue con sus acompañantes que también lucían algo confundidas.
—¡Que demonios! —dijo Nami mientras Lu devolvía mi pierna al suelo.
El empleado del balneario salió despavorido.
Lu rio.
—¡Qué demonios, prometiste no pelear y vas y haces eso! —exigió Nami a Lu mientras toleraba que Sanji la retuviera.
—Nami no luche, no me dejasteis levantar el dinero y no quieres que haga comentarios al tipo que me irrito —aclaró Lu alzando la voz—, no voy a pelear, te lo prometí, pero ese tipo merecía más, no me importa que el me lance el dinero —Lu resoplo por la nariz— ¡es idiota! ,¡maldito!, ¡cara de nalga! —apretó sus puños—. Nami, no voy a tolerar que ese tipo se meta contigo.
—Lu chan —dijo Sanji con voz melodiosa. El cocinero sintió un aleteo en el estómago. Lu es simplemente ella. Soltó a Nami.
Ella miro a Lu, entreabriendo un poco la boca y sonriendo.
—Gracias —dijo Nami parpadeando varias veces y se froto las muñecas—. Pero no lo necesito, Lu, abstente de hacer comentario mordaces a tipos random, para conservar mi supuesto honor.
—No prometo nada —dijo Lu encogiendo los hombros y bajando una ceja.
Nami respiro hondo.
—Lu chan, con ese tipo —dijo Sanji cruzando mirada con su capitán—. Usaste tu haki de manera persuasiva.
Lu soltó un sonido afirmativo—. Yo… bueno, ese tipo, no tiene una gran voluntad. Sé que no valía la pena pelea y ni siquiera estaba segura de que eso funcionaria —Lu suspiro, echó un vistazo a Nami y dijo—, perdí la paciencia, pero como ya dije me molesto el cómo actuó con Nami, así que si, lo mande de paseo, en el peor de lo casos, si eso no hubiera funcionado, lo habría golpeado.
—Lo entiendo —dijo Sanji dando una mirada analítica.
Como lo imagine, el tipo, solo era un estúpido bocón prejuicioso.
Los tres mugiwara siguieron caminado, en la cuidad se toparon con un señor que se cayó de su caballo. Lu y Sanji lo levantaron. El viejo le ofreció una manzana a Lu, ella lo aceptó y mordió su manzana.
A una cuadra de distancia, hubo una explosión, la gente grito desde la otra cuadra que un tipo estaba dando manzanas explosivas.
Nami y Sanji palidecieron.
La navegante corrió hacia Lu, la mugiwara ya se estaba metiendo el dedo a la boca para provocarse el vómito.
Ella vomito. Sanji le dio una palmada en la espalda a su capitán.
—No te preocupe si fuera explosiva, en el momento que la mordiste hubieras muerto, tienes muchas suerte, chico, no estaba en tu destino morir en este momento —dijo el viejo luciendo una sonrisa macabra, al igual que su caballo siniestro que ya se marchaba.
Sanji se puso rojo. Nami y Lu lo sostuvieron.
El cocinero era uno de los miembros más astuto de su tripulación, las chicas lo sabían, él debía cumplir con la promesa. Pero tener que soportar que manipulara la comida de esa forma e intentara asesinar a su capitán en su cara, era demasiado.
Sanji resitúo, gracia a que su encantadoras nakamas lo rodearon. El cocinero pudo sentir sus cuerpos sobre él, se sentía en el paraíso pero no pudo evitar pensar que si alguien más se atrevía a hacer algo como lo que acaba de pasar, tal vez no lograría contenerse.
Llegaron a un bar, el ambiente le recordó a Lu un poco a Party Bar, aunque el bar de Makino es 100 veces más limpio y bonito que este sitio.
Se sentaron en la barra y ordenaron una bebida, Sanji y Nami pidieron una cerveza, Lu solo pidió un vaso de agua, un corte de carne que vio servir a otro cliente y un pastel de cereza. Nami suspiro, pero lo permitió no quería arma un escándalo en el bar por eso, además Lu había vomitado antes. Sanji sonrió era bueno que Lu chan comiera algo más, pero frunció el ceño, deseado por un momento, apalear al cantinero y el mismo preparar los alimento de su capitán. No quería que un extraño arruinara la dieta dedicada en la que tenía a Lu chan.
Un tipo gordo y alto entro a lugar, Sanji se tensó al igual que Lu que sintió que se le helaba la sangre mientras seguía devorando su pedazo de carne, se atraganto y dio un gran sorbo a su vaso.
El tipo gordo pidió lo mismo que Lu, a excepción de la bebida, él en cambio pidió una cerveza, bien fría.
Los sentidos de Lu estaban a limite, quien es este tipo, es peligroso. Es raro se siente diferente como si no fuera solo él. Un dios o algo más está ligado a esto. Dio su primer bocado al delicioso pastel de cereza.
Lu se limpió la boca e hizo una mueca, asqueada, el pastel era lo peor que hubiera probado, el sabor más horrendo que hubiera probado y eso que la mugiwara había comido hace 11 años una fruta de diablo.
Es culpa del él pensó Lu mirando de reojo al gordo.
—Este es el mejor pastel de cereza, cantinero deme 50 pasteles —dijo el tipo gordo sin cuatro dientes en su dentadura imperfecta.
Lu quiso resoplar declara que el pastel era lo peor que había probado en toda su existencia. Pero no lo hizo, se contuvo apenas. Estúpida conciencia que suena como Sabo, pensó escuchando repetidamente: se prudente, Lu.
—No lo cree, señorita.
Lu lo miro de abajo hacia arriba de forma desdeñosa.
A Sanji se le escapo el jarro de las manos, pero gracias a sus agiles reflejos consiguió atraparlo al igual que Nami.
Lu sonrió con amabilidad y dijo de la manera más educada— no —se giró y miro al cantinero, dejando al gordo, dentro de su rango de visión dijo—. Darme 51 pedazos de su delicioso corte de carne.
—¡Cantinero! ¡Deme mejor, 100 pasteles de cereza! —recalcó el tipo horripilante.
Esto es estúpido, pensó Lu, pero no puedo dejar que me gane—. ¡Deme 101 pedazos de carne! —levantó los brazos con emoción.
—Lu no puedes pedir eso —dijo Nami alzando la voz.
La mirada de Lu se cógelo, bajo sus manos con lentitud, Nami sujeto la mano de Lu como lo estaba haciendo con Sanji. Esta era la única forma que la navegante se le ocurrió para retener a sus nakamas de hacer estupideces.
—Olvide los pedazos de carne, cantinero —dijo Lu con una mueca resignada con una pizca de amargura.
Nami quito la mano.
Lu sintió que estaba perdiendo algo, era un sentimiento ilógico, pero de alguna forma para ella esta sensación más adelante en el futuro tendría coherencia. Aquel sentimiento era una corazonada, que anticiparía el infierno.
El hombre extraño se rio y dijo—. Me gustas.
A mí no, me das muy mala espina, pensó Lu sin mirar a sus nakamas, intuía que, si lo hacía, todo el trabajo que Nami estaba haciendo para mantener a Sanji quieto se iría por la borda.
El cantinero le entrego los pasteles al hombre peludo, que los agarro.
—Es obvio que yo no te gusto, aun así, es un placer conocer a una chica tan bonita y capaz. ¿Muñeca tienes alguna recompensa? —dijo el gordo con una mirada lasciva.
—30, 000, 000 berries —contestó Lu, queriendo mentir pero intuyendo que el tipo no se tragaría su engaño, después de todo, todos sus amigos y hasta sus hermanos decían que era una muy mala mentirosa.
—¡Eh! ¡No lo creo!—dijo el hombre con un tono de voz seco.
Lu apretó los puños pero se volteó ignorándolo.
Teach notó la incomodidad que sentía la mujer frente a él y el deseo de pelea que venía del príncipe rubio con ceja divertidas. Si la hermosa mujer frente a él, tuviera más recompensa hubiera sido perfecta para entregar al gobierno, y tal vez después podría llegar a un acuerdo. Encontrar a una mujer con ese Haki, era extraño. Ella realmente tenía potencial, tal vez…
Sintió una gran repulsión por esa idea, pero ellas no importaban. Sabía que le iba a doler la cabeza, eso no seria ninguna novedad, la cerveza siempre aplacaba a Nox y Nia, dejándolo solo con sus propios pensamientos. La resaca era una mejor compañía que ellas. No necesitaba escucharlas. Era demasiado duro pensar eso, pero él nunca pidió vivir esto. No importaba, él lograría solucionarlo.
Seguirá tomando afuera y acallaría los pensamientos de ese par. Entonces escucho que Nox aprobó su idea y sonrió. Nia por otro lado pensaba que lo que había imaginado Teach era demasiado rastrero.
CALLATE, pensaron Teach y Nox.
Aquel extraño se marchó. Las puertas del bar que atravesó, se quedaron rechinando a Lu ese rechinido le pareció eterno.
—Ese cretino es peligroso —dijo Sanji con una mirada fúrica. Nami aun lo sujetaba y no planeaba soltarlo, hasta que el rostro enrojecido del cocinero volviera a su naturaleza, simpática.
—Si, como supo—dijo Nami en un susurro—. ¿Oh es que todos los demás…
—Nami swan, puedes decirlo normal, nadie más en este bullicioso bar noto está conversación —informó Sanji.
—No lo sé, pero… —dijo Lu deteniéndose por un momento tratando de comprender esa horrible sensación—… ese hombre, no me agrada.
Nota: Gracias por leer hasta aquí. Próximo capitulo en agosto, espero que al editar el siguiente capitulo pueda terminar Jaya en un solo capitulo y no termine dividiendo en otras dos partes.
