Al día siguiente, una chica de ojos azules caminaba por la ciudad comprando las cosas para la cena, y al detenerse un momento para comprar unos tomates, oye las noticias.
- Esta noche, a eso de las 2 a.m., Kaito Kid hizo su aparición y robó una joya egipcia de más de 2 mil años…
- De nuevo ese Kid... – Enojada. - Le causa muchos trabajos a mi padre.
- Hola Aoko.
- ¡Kaito! ¡Qué susto!
- Lo siento. - Y bosteza.
- ¿Eh? ¿Qué te ocurre?
- Dormí muy tarde.
- ¿Eh? Pero si llegaste a casa temprano, eran apenas las 9.
- Si, pero tuve cosas que hacer. - Riendo avergonzado.
- ¿Eh? - Y se dio cuenta del enorme parentesco entre su amigo y el mago ladrón.
- ¿Por qué me miras así? – Inquirió el mago.
La chica miró por todos lados y cogió al chico del cuello de la camisa, llevándoselo de la calle. Como estaban cerca de la casa de la chica, llegaron allí. La joven tiró al mago hacia el sillón y cerro la puerta de su casa con pestillo y llaves. – ¿Aoko? – Preguntó asustado. – ¿Qué haces? ¿Y si llega tu padre y nos ve encerrados? Va a mal pensar.
- Sabes perfectamente que mi padre está fuera del país con Saguru. Aprovechaste ¿verdad?
- ¿A qué te refieres?
- ¿Dónde estuviste anoche?
- ¿Por qué me lo preguntas? Sabes perfectamente que contigo y con Mouri y el crío.
- Me refiero a después, Kaito.
- ¿Después? Pues en mi casa, ya te he dicho que no podía dormir.
La chica bajo la cabeza. – Me dijiste que tenías cosas que hacer.
El chico se dio cuenta que metió la pata. – Cla… claro. No podía dormir por las cosas que tenía que hacer.
La hija del policía se viró y miró a su amigo tirado sobre el sillón con los ojos cristalinos.
- ¡Kaito, no me mientas!
- A… ¿Aoko...?
- Tú eres... Kaito Kid, ¿verdad?
Kaito estaba muy asustado al oír eso. - " ¡Mierda! ¡Me ha pillado! ¡Por qué soy tan...!"
- Vamos Aoko, ¿yo Kaito Kid? Si que es un buen chiste. – Riendo.
- Kaito... - Lagrimas corrieron por sus ojos. - ¡Ya basta! ¡Ahora es tu oportunidad de decirme la verdad! Porque si me vuelves a engañar, no voy a poder... Soportarlo... ¿Acaso no confías en mi?
- Aoko… claro que confío en ti. – Dijo sonriente. – Pero lo que estás diciendo no son más que tonterías. ¿Cómo voy a ser yo Kid?
- ¡No mientas! – Gritó. Se había acercado hasta donde estaba sentado y le pegó una bofetada. Le agarró por el cuello de la camisa y se puso a pocos centímetros de su rostro. – ¡Vuestro parecido es increíble! ¡Los dos sois magos! ¡Los dos tenéis la habilidad de cambiar la voz sin ningún aparato! ¡Hasta tienes la misma arma! – Bajó la cabeza. – No sé cómo no me había dado cuenta antes. Desapareces cuando Kid hace acto de presencia. – Le miró de nuevo a los ojos. – Es tu última oportunidad para contarme la verdad, ¿eres Kid? Si me mientes lo sabré Kaito… y no podré perdonártelo en la vida.
El chico la miró a los ojos decidido. Después de pensarlo detenidamente, solo dijo una palabra – si.
Al oírlo, lentamente lo fue soltando del cuello de la camisa, lo miró a los ojos y luego... Lo abrazó. Lo había abrazado por el cuello y de forma firme, como si en un momento a otro se fuese a ir de su lado.
- Aoko...
- Me duele que me hayas mentido tanto tiempo... Pero gracias por la verdad... Kaito. - Sonriendo levemente mientras cerraba sus ojos y lagrimas de felicidad se liberaban de sus ojos.
Kaito se había quedado quieto unos momentos y luego decidió corresponderle el abrazo, acariciando la dulce seda de sus cabellos.
- Aoko... Yo... Yo...
- ¿Por qué no me lo contaste desde el principio?
- Iba a contártelo… en serio. Pero cuando te lo iba a contar, tú dijiste que lo odiabas, y no quería que te separases de mí.
La chica se sonrojo al escuchar esas palabras, igual que el chico cuando se dio cuenta lo que había dicho. En todo eso, se dieron cuenta que estaban acostados sobre el sofá, Aoko encima abrazándole aún. Pero ninguno dijo nada, querían estar así para siempre, que el tiempo se detuviese solo para ellos.
- Tonto, eres la persona que mas me importa, ¿Cómo me voy a separar de ti? – Se sonrojaron más por esas palabras. – Kaito yo…
- Shh… - Le susurró en el oído dulcemente.
Se miraron a los ojos sin abandonar la posición en la que se encontraban. Sus rostros sonrojados se fueron acercando poco a poco hasta rozar los labios del otro. Finalmente, sus bocas se unieron y bailaron una danza armoniosa y lenta.
La pasión llegó y sus besos eran más ardientes y sus caricias llegaban a lugares insospechados.
La chica empezó a desabrochar la camisa del joven ladrón y acarició su desnudo pecho hasta llegar a atrás de la cabeza y enredar sus dedos en su pelo.
Pero Kaito no se quedó atrás, de forma sensual la libero de su pollera y al acariciar su delicada espalda, a Aoko se le escapó un gemido de placer. Poco a poco la ropa fue alborotada por todas partes del lugar y el cuarto se llenaba de gemidos, pasión, calor y descontrol hasta que finalmente la pasión cesó y ambos se encontraban tendidos en aquel sofá abrazados y cubiertos solo por la camisa del ladrón mago.
- Kaito... – Murmuró.
- Dime Aoko. - Mientras acariciaba sus cabellos.
- Te amo. - Con una sonrisa.
El joven mago sonrió y la besó en los labios. – Y yo a ti, más que nada en este mundo.
En otro lado de la ciudad, una chica de ojos azules estaba con su mejor amiga de compras en el centro comercial.
- ¡Mira Ran! – Exclamó la chica. – Qué panda de tíos buenos que hay ahí. – Dijo con estrellitas en los ojos.
- Sonoko… tienes a Kyogoku.
- Si… pero me tengo que entretener en algo mientras no está. Como tú.
La chica dejo por imposible a su amiga. Miró hacia otro lado y vio a un grupo conocido. – ¡Conan-kun!
- Ran-neechan, ¿qué haces aquí?
- Paseando con Sonoko... ¿Y ustedes? - Preguntó a la liga de detectives completa.
- ¡Íbamos a jugar! - Dijo Ayumi. - ¿No Ai-chan?
- Si... - Como si nada.
- ¡Ran! - Gritó Sonoko. - ¡Uno de ellos quiere conocerte! ¡Apresura!
- ¬¬ Ni lo pienses...
- Lo mismo digo yo ¬¬ - Dijo Conan.
- ¿Eh? - Dijeron el trío de niños.
- Je… -Ai se divertía con los celos del niño.
- ¡Pero Ran! ¡No adivinarás quién es!
- Ya te dije que... - Se interrumpió al ver quién era, un chico de cabello negro y ojos verdes... -Pero si... ¡Ryan! - Gritó feliz mientras corría hacia Sonoko para abrazar al chico. - ¡Qué bueno es verte!
- ¿Qui… quién es ese? – Preguntó sorprendido el niño con gafas.
- Parece que te ha salido competencia. – Le dijo la científica. El niño la miró con cara de pocos amigos. Ayumi escucho eso y miró tristemente a Conan.
- ¿Qué haces aquí? – Preguntó alegre al chico. – Pensaba que estabas en EEUU.
- Y así era, pero me mudé hace poco. No podía vivir sin ti.
Conan escuchó eso y se puso rojo de ira. – Cálmate detective o te va a descubrir. – Le intentó calmar Haibara.
- ¿Por qué no me llamaste?
- Quería que fuera una sorpresa...Ni tía Eri lo sabe.
- Mi mamá va a gritar cuando se entere... Y mi papá tendrá un genio de mil demonios.
- ¡Ran-neechan! ¿Quién es?¬¬
- ¿Eh? Pues Conan-kun, él es... - Antes de que lo dijera un grito la interrumpió y Ryan corrió hacia donde provino el grito, siendo perseguido por el niño detective y los demás. Al llegar, vieron a unas chicas viendo horrorizadas a un hombre cubierto de sangre, estaba muerto.
- Llamaré a la policía. - Dijo Ran.
- ¡Y yo a una ambulancia! - Dijo Sonoko.
- Bien... - Dijo Ryan. - Oye niño, aléjate del cuerpo, esto no es para un niño. - Apartándolo del cadáver
- "Eres un fastidio ¬¬" – Pensó.
- Al parecer, murió apuñalado por delante y por detrás...Y por la cantidad de sangre... Murió hace media hora, sin contar que la victima, al parecer, hizo un esfuerzo para revelar al asesino, pero solo escribió "S".
- ¿Acaso tu eres...? - Preguntó Haibara.
- Ryan es detective, es muy famoso en Norteamérica. - Dijo Ran sonriendo.
La policía llegó y acordonaron la escena del crimen. La víctima era Zenko Ashida, cuarenta y cinco años. Solo había cuatro sospechosos, Ushio Amamiya e Himeko Arwen de dieciocho años, fueron las que encontraron el cadáver y conocidas de la victima. Suzume Ashida, cuarenta años y esposa de la victima, y por ultimo Aiko Sotomura, cuarenta y cinco años y amiga de la infancia de la victima.
Mientras Megure anotaba todo en su libreta, Conan veía cómo SU Ran observaba detenidamente y divertida a Ryan, quien después de examinar el cadáver, buscaba algo por los alrededores.
- ¡Maldición...! - Exclamó al no ver lo que tenía en mente. - ¿Dónde podría...? - Alzó la vista, sospechando y subió las escaleras de emergencia.
- "¿Qué hace este chico?" – Pensó Conan molesto y al ver que sacaba una perla con hilo transparente y con un poco de sangre, entendió todo. - "¡Ahora lo veo claro!"
-Ya se quién es el culpable. - Dijo el norteamericano. - El asesino era alguien que era de confianza para la victima, es decir, que el asesino es su esposa, la Sra. Ashida
- ¿Qué? ¿Por qué yo mataría a mi marido? ¿Y cómo tiene pruebas de eso?
- Sencillo... Con esto, si no me equivoco es parte de su collar perdido, ¿no? Usó el hilo para estrangularlo y para no quedar bañada de sangre, se subió a las escaleras y amarró el arma con el hilo para lanzárselo y decidió dejarlo aquí, pero no esperaba que una de sus perlas quedaría atrapada...Si lo analizamos, veremos sus huellas digitales.
- ¿Por qué lo hiciste? - Preguntó Aiko.
- Porque él nunca me amó... Siempre te amó a ti y se casó conmigo solo por dinero... ¡Me utilizo! ¡Y sé que a mis espaldas se reían de mí!
- ¡Eso no es verdad! Yo jamás haría algo así...
- Eres increíble Ryan. - Dijo Ran con una sonrisa. - Hace tiempo que no veía tus deducciones
- Gracias... ¿Y dónde está el tonto de Kudo?
- "¿Cómo que tonto?¬¬"
- Está en un caso...
- Qué mala suerte... Me hubiera gustado pelear con él de nuevo.
- ¿Cómo? -Gritó el niño.
- Conan-kun, él es Ryan Kisaki, mi primo. – Sonríe. - Cuando éramos niños, él y Shinichi siempre se peleaban.
El niño se quedó paralizado. – "¿Él es ese tontolava primo de Ran? ¿He tenido celos del primo de Ran? Dios Shinichi… a ver qué haces con esa memoria"
- Si no tuvieras la cabeza unida al cuerpo la dejarías en cualquier parte. – Comentó divertida Ai.
- No tiene gracia. – Le miró con cara de pocos amigos.
- ¿Y quién es este niño?
- Ryan, te presento a Conan-kun, vive con mi padre y conmigo en casa mientras sus padres están fuera. Ellos son sus amigos, Ai, Ayumi, Genta y Mitsushiko.
- ¡Nosotros también somos detectives! – Dijo orgulloso Genta.
- ¡Así es, nosotros también hubiéramos averiguado el truco y al asesino! – dijo Mitsushiko seguro de si mismo.
- Yo soy el que resuelve los casos – dijo Genta.
- ¿Qué dices? ¡Soy yo el cerebro de la liga! – Dijo molesto Mitsushiko.
- ¡Eso es mentira! – Gritó Ayumi. – ¡Conan-kun es el que resuelve todos los casos! ¡Ellos solo cogen merito de lo que hace Conan-kun! – y le cogió del brazo sonriente.
- Tienes una novia muy guapa, Conan-kun - Dijo Ryan agachándose a su altura.
El detective se sonrojó y se zafó de la niña. – ¡No es mi novia!
Genta y Mitsushiko estaban enojados.
- Ran-neechan... ¿Cómo eran Ryan y Shinichi de niños? - Preguntó una inocente Ai.
- ¡Oye! - Gritó Conan. -¿Qué planeas? – Susurró.
- ¡Tengo curiosidad Ryan-niichan! – Respondió.
- Pues... No tengo ni la más mínima idea por qué se peleaban, se veían y se retaban quién era el mejor.
- Jajajja - Ryan reía divertido. - Me fastidia Kudo por una razón: Me quiere arrebatar lo que he cuidado por mucho tiempo.
- ¿Eh? - Preguntó Ran.
- Me quiere arrebatar a mi querida prima que quiero como una hermana... Digamos que soy un hermano sobre protector – Sonríe.
- P… ¡Pero qué dices Ryan! – Roja.
- Ese Kudo está enamorado de ti Ran, ¿nunca te has dado cuenta?
- ¡Ya parale! - Más roja aun... ¡Y ni hablar de Conan!
Aoko y Kaito estaban comiendo en la cocina aún algo sonrojados por lo que había ocurrido en la otra habitación, escuchando las noticias por la radio. – No está tan mal la comida.
- ¿Pensabas que estaba mala? – Le miró de reojo.
- A mí todo lo que se refiere a ti me apasiona.
La chica se sonrojó y siguió comiendo. Entonces escuchó al interlocutor anunciar algo interesante. – El ladrón Kaito Kid robará esta noche uno de los cetros del tesoro de la corona inglesa valorado en…
No pudo escuchar el final porque el chico había apagado la radio. - ¿Por qué robas Kaito? ¿Por diversión?
- No. – Dijo serio.
Aoko se levantó y fue hacia el chico. - ¿Por qué Kaito? ¿Por qué robas y luego lo devuelves?
El chico suspiro resignado. – No quiero meterte en esto Aoko.
- Ya estoy dentro. – Sonrió y le acarició la mejilla. – Quiero entenderte mejor Kaito.
- Robo para vengar a mi padre.
- ¿Eh?
- Unos tipos de una organización mataron a mi padre sabiendo que era Kaito Kid... Robo para que vean que sigue vivo...Entre más robo, más pronto los encontrare.
- Kaito... – Sonríe. - Los atraparás.
- No quiero que termines involucrada... Si saben de ti...
- Estaré bien... Te confiaría mi vida, ¿sabes? – Sonríe.
- Gracias Aoko. – Se acerco y la beso en los labios. Cuando se separaron, Kaito la acaricio suavemente la mejilla. – Debo irme a prepararlo todo.
- ¿No lo tenías preparado ya? – Le reprochó.
El chico sonrió y juntó su frente con la de su novia. – Pensaba prepararlo todo a mediodía, pero tuve otras distracciones. – Sus manos estaban enredadas con las de la chica.
A esto la chica se volvió a sonrojar. – Siento haberte distraído. – Aparentó molestia.
- Ha sido la mejor distracción de mi vida. – La volvió a besar. – Cuando se separaron él se fue hacia la puerta.
- Ten cuidado por favor.
- Descuida. No hay quien me atrape. – Dijo el mago con una sonrisa. – Te quiero.
- Y yo a ti.
Y el chico se fue, dejando a la chica muy preocupada, presentía que algo malo ocurriría.
