- ¡Shinichi! - Gritó sorprendida mientras volteaba para verlo – E… Es decir...
El niño estaba en medio del pasillo con la cabeza girada sonrojado. – ¿Por… por qué te pusiste así?
- Pues… yo… esto… - La chica no sabía qué contestar. Suspiró resignada. – Ven conmigo. – Se encaminaron a un cuarto vacío y cerraron la puerta con llave. – Creo que sabes por qué lo dije, Shinichi. – Se viro y le miró cara a cara. – Se lo dije a Conan cuando lo llevaba a mi casa por primera vez.
- Ah pues... - Dijo el pequeño.
- Shinichi, lo que me dijiste aquella vez, ¿lo oíste de mi madre o era en serio?
- Pues yo...
- Lo sabía... No eran ciertas...
- Ran...
- Solo te importan los casos, ¿no? - Sonríe tristemente. - Siempre fue así, de niño...
- ¡No Ran!
- ¿Eh? - Mirándolo sorprendida.
- Te amo... - La chica estaba más sorprendida.
- Shinichi...
- Te amo más que a nadie en este mundo... Pero no quería decírtelo como Conan, sino como Shinichi.
Se quitó las gafas y miró con sus ojos azules a la joven. Ella vio todo eso y más en su mirada. Sonrió y se acercó a él, se puso a su altura y lo abrazó. – Ya sabes lo que siento, pero no me cansaré de repetírtelo. – Le dijo susurrando en el oído. – Te quiero Shinichi.
- Ran… - La estrechó todo lo que pudo con sus diminutos brazos. – Cuando recupere mi cuerpo te aburrirás de escuchármelo.
Los dos se quedaron así abrazados un poco más, no pudiendo hacer nada más que eso para transmitirse sus sentimientos aparte de palabras.
Kaito había salido de la habitación con los niños. – Ahora me toca hacer de canguro. – Suspiró cansado. – Me pegan un tiro, casi secuestran a mi novia... ¿qué más puede pasarme?
- Aquél detective le besuquea la mano a tu chica. – Dijo la pequeña Ai impasible.
- Gracias, se me olvidaba. – Suspiró de nuevo.
Se fueron a los jardines del hospital y se quedó parado bajo la sombra de un árbol con la compañía de la pequeña "rara", como la había apodado el.
- Oye… - La miró. – Tú…
- Si. – Afirmó ella sin que pudiese terminar.
- Enhorabuena Kuroba-kun. – Dijo el detective inglés caminando hacia ellos. Tenía las manos en los bolsillos. – Has ganado.
- Aoko no es ningún premio, pomposo.
- ¿Ella lo sabe?
- ¿El qué? "como si no supiese lo que va a contestar"
- Que eres Kid.
La niña abrió los ojos como platos y miró al mago. Éste no había hecho ningún movimiento. – ¿Cuántas veces te tengo que decir que no soy Kid?
- Si ya bueno… se lo habrás dicho, ¿no? – Dijo haciendo caso omiso de lo que le dijo Kaito. – Porque cuando tu suegro te capture, o yo, se llevará una gran sorpresa.
- Y caería en tus manos, tú la consolarías como buen caballero que eres ¿no? – Dijo algo remilgado, como imitando al detective. – Que te enteres Hakuba-kun, si fuese Kid, persona que no soy, se lo diría todo antes de decirle algo sobre mis sentimientos.
La pequeña estaba viendo la escena, y hasta ella misma se asustó por la tensión que había en el ambiente, parecía que en cualquier momento explotarían. El detective pareció calmarse. – Ya veo, se lo has dicho. Y aun así te ha correspondido.
No sabía porqué, pero Ai se había puesto extraña al ver a Saguru, estaba sintiendo emociones que creyó que sentía por Shinichi.
- Si que eres porfiado, NO-SOY-KID
- Lo que digas.
- Con permiso... - Dijo la científica mientras se levantaba y se iba corriendo.
- ¿Y a esta niña qué le pasa? - Preguntó el inglés.
- Ni idea.
- ¿Qué fue lo que me ocurrió? No será que... Imposible.
- ¡Ran-chan! ¡Conan-kun! - Gritó Aoko al verlos llegar. - El doctor dijo que nuestros padres podían salir de alta en unas cuantas semanas.
- Esa es buena noticia, ¿no Conan-kun?
- Claro Ran... ¡Ran-neechan!
- Se supone que eres bueno actuando, no por nada me has engañado dos años. – Sonríe.
- Graciosa ¬¬
La chica sonrió y le sacó la lengua divertida.
Los tres se pusieron en marcha para ir a buscar a los niños. – Que suerte has tenido que tu padre acepta lo tuyo con Kuroba-kun, ¿verdad?
- Si… pero más nos vale que no se entere de quién es porque si no…
- No te preocupes, no se enterará por nosotros, ¿verdad? – Miró al pequeño inquisidoramente.
- Cl… claro. – Sonrió nervioso el detective.
Llegaron al jardín. – Aunque… creo que alguien más lo sabe. – Dijo mirando al ladrón y al inglés discutir.
Saltaban chispas, incluso los niños estaban tras unos matorrales muertos de miedo.
Aoko, enojada, se acerca a ellos y le da a cada uno un zape en la cabeza. - Auch... - Exclamaron los dos.
- Asustan a los niños con sus disputas par de tarados.
- Nakamori me recuerda a alguien. - Dijo el pequeño viendo a Ran.
- ¿Dijiste algo?
- N… Nada...U
- Bien, vamos a dejarlos a sus casas, ¿vale niños? - Ve como asienten.
Era de noche cuando llegaron a la residencia Mouri, Ran los había invitado también a dormir al ladrón y su novia. Las chicas preparaban la cena mientras los chicos competían entre ellos.
- La cena ya esta... ¿Eh?
- ¿Qué ocurre Ran-chan? - Al verlos competir se le salió la gotita. – V… Vaya...
- Acepta tu derrota pequeño detective.
- Querrás decir la tuya ladrón de cuarta.
- Eso lo dice la persona que pierde ante mí.
- No por mucho tiempo, la próxima vez que robes te atraparé.
- ¡Ja! Eso habrá que verlo. – Se burló el mago.
Las dos chicas tenían la gotita y sonreían para no gritar. – La verdad es que se parecen mucho, aunque lo nieguen.
- S… si. – Afirmo Aoko.
Todos se sentaron a la mesa a cenar, los dos chicos se echaban miradas asesinas. – ¿Dónde están tus gafas? – Preguntó el ladrón.
- Es cierto. – Afirmó Aoko. – ¿Dónde están?
El niño suspiró resignado. – Nunca he necesitado gafas, las usaba para que no me reconociesen. Pero al saber quién soy todos los que están aquí, no las necesito.
- ¿Te creías Superman o qué? – Se burló de nuevo el ladrón.
- ¡No te burles pedazo de idiota!
- ¿A quién llamas pedazo de idiota?
- Pues a ti.
- Y aquí vamos. - Dijo Aoko.
- ¡Si no se callan probaran de mi karate! - Asustados, los chicos quedaron como piedras, no tranquilos, pero si en silencio.
- Eres increíble Ran-chan.
- Gracias Aoko-chan.
- ¬¬ - Esa era la mirada que tenía el detective y el ladrón.
- Por cierto... - Dijo el ladrón.
- ¿Qué ocurre Kaito?
- Tenemos que solucionar lo de ustedes.
- Es verdad. - Dijo Conan. - La organización va tras ustedes, debemos tener cuidado.
- Oigan...
- No estarán pensando en vigilancia las 24hrs del día, ¿o si? - Preguntó Aoko.
- Si. - Dijeron ambos.
- ¿Qué? -Gritaron las chicas. - ¿Están locos?
- Es el único modo de protegerlas.
- ¡Pero las veinticuatro horas! Eso no sirve de nada, nos pueden secuestrar cuando se despisten o cuando vayamos al baño, o durmamos… - Empezó a enumerar la karateka.
Los dos chicos se miraron. – ¿No pretenderán entrar en el baño con nosotras verdad? – Inquirió Aoko.
- O dormir con nosotras… - Preguntó también Ran.
Los dos chicos se miraron de nuevo.
-Pervertidos ¬¬ - Dijeron.
- ¡Está bien, está bien! ¡Por eso es imposible!
- ¿Pero qué hacemos? - Pregunto Conan.
- Lo que tengo en mente no te va ha gustar Shinichi.
- ¿Qué es?
- Pedir ayuda... Sé que no quieres involucrar a la policía, pero esto es mucho para un niño y un ladrón.
- ¡Oigan! – Dijeron.
- ¡Saben que es cierto! - Dijeron las chicas a la defensiva.
Los dos chicos se quedaron pensativos. – Shinichi. – El chico miró a Ran, que se había arrodillado a su lado. – Sé que no quieres involucrar a nadie más, llevas dos años escondiéndolo, pero debes admitir que esto te supera, sólo no puedes hacer nada. – Le acarició suavemente el brazo. – Por favor.
El niño la miró y suspiró cansado. – Está bien. No tenemos otra alternativa.
- Yo también estoy de acuerdo, no puedo arriesgarme. Deberíais acostaros a dormir, no habéis pegado ojo desde hace más de dos días, debéis estar agotadas.
- Tienes razón. – Asintió Aoko.
Recogieron la mesa y los chicos prepararon el salón para dormir los cuatro juntos, cosa que hacía sonrojar a los jóvenes.
- Buenas noches. – Se despidió Ran antes de dormirse.
Los demás le contestaron con las mismas palabras, y al poco tiempo cayeron en los brazos de Morfeo.
Al día siguiente, Ran despertó soñolienta y mientras se reflejaba los ojos, notó cómo Conan hablaba con su teléfono en forma de pendiente.
- Está bien, nos vemos después Jodie. – Cuelga.
- ¿Shinichi...? - El chico voltea sobresaltado. - ¿Quién es Jodie?¬¬
- ¡No pienses mal! Jodie es tu maestra de inglés, pero en realidad es agente del FBI.
- ¡¿Qué?! ¡¿Mi maestra de inglés es agente del FBI?!
- ¿Eh? ¿Ah? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Cómo? - Kaito despertó sobresaltado.
- Kaito, tonto. - Dijo Aoko mientras se despertaba.
- Lo siento... - Murmuro Ran apenada. - Pero Shinichi, ¿por qué llamabas a alguien de FBI?
- Si necesitamos ayuda, pensé que seria buena idea tener ayuda del FBI.
- Yo con el FBI no me junto. – Dijo Kaito con los brazos cruzados.
Los demás le miraron interrogantes. - ¿Y por qué no? – Cuestionó el pequeño.
- Tú lo deberías saber. Ellos antes de trabajar con alguien, o proteger a alguien, investigan sus antecedentes.
-Tú no tienes antecedentes Kaito. – Le reprochó su novia.
- Ya lo sé. Pero también investigan su historial. Podrían descubrir quién soy. Es como darles el plato en bandeja a los maderos.
Todos se miraron sin saber qué decir. – Kuroba-kun… Si durante todo este tiempo no te ha descubierto la policía no creo que de la noche a la mañana llegue el FBI y te descubra.
- Pero es que la policía no descubrirían al culpable aunque bailase desnudo tatuado en todo su cuerpo quién es.
- ¿Insinúas que mi papá es un tonto? - Dijo Aoko.
- No, pues yo... Tú misma te das cuenta Aoko cómo son los de la policía.
- Kuroba-kun, si no les pedimos ayuda al FBI, ¿entonces a quién? ¿O quieres que Aoko esté en manos de la organización?
- No, pero...
- Tranquilo, si yo se los pido no harán nada. - Dijo Conan.
- ¿Qué acaso eres el dueño del FBI Shinichi?
- No, pero Jodie me debe más de una. – Sonríe.
- Presumido.
A media mañana, los dos chicos estaban despatarrados en el sillón viendo la televisión. Y cómo no, estaban echando una serie de detectives. – Te digo que el asesino es ese del bigote.
- Y yo te digo que es la tía buena. – Le contestó el ladrón.
- ¿Qué sabrás tú? Sólo eres un ladrón.
- Un ladrón que ha conseguido engañarte más de una vez.
- Pero sólo porque tuviste suerte. – Le miró amenazadoramente.
- ¿Queréis dejarlo ya? - Preguntó Ran ya desquiciada.
Ellos se callaron, pero no por eso no se echaban miradas asesinas.
Sonó el timbre de la agencia y Aoko fue a abrir a petición de la karateka. - ¡Cómo es posible! – Escuchó gritar al niño. - ¡Es imposible!
- Has perdido detective. – Digo Kaito muerto de risa.
- Pero tú también. – Le miró de reojo.
- Ya, pero tú eres el detective, no yo. – Siguió partiéndose el culo.
- Las pistas las han dado mal. – Se quejó el detective.
Aoko suspiró resignada y abrió la puerta. - ¿Qué desea?
- ¡Mouri! ¡Tanto tiempo!
- Heiji, ella no es Ran-chan.
- ¡Pero que dices tonta! ¡Si es Ran!
- No lo soy, me llamo Aoko. – Sonríe. - ¡Ran-chan! ¡Son para ti!
- ¿Eh? - Se deja ver. - ¡Kazuha-chan! ¡Hattori!
- ¿Qué hacen ellos aquí? - Gritó Conan.
- ¿No es el otro detective fracasado? – Preguntó el ladrón.
- Pasen, pasen. - Dijo Ran mientras los dejaba entrar. - Él es Kaito Kuroba y ella es su novia Aoko.
- Es un placer, yo soy Kazuha Toyama y este tarado es Heiji Hattori, ambos de Osaka.
- ¿A quién llamas Tarado bruja?
- ¿Ves a otro tonto aquí?
- Hm... ¡Hola Ku-...! Quiero decir...
- Lo sabemos Hattori, descuida. - Dijo Ran.
- ¿Lo saben?
- ¿Qué saben? - Kazuha estaba confundida.
- ¿Lo saben Kudo?
- Pero si ya te dijeron que si tarado, por eso eres el segundo mejor detective de Japón.
- ¿Cómo que segundo? Querrás decir el primero, que yo no me he metido con una organización oscura.
- Eso ha sido un golpe bajo Hattori.
El detective del oeste le miró victorioso. Kazuha miraba a su amigo y al niño alternativamente. - ¿Alguien me quiere explicar lo que está ocurriendo aquí?
- Verás Toyama… - Iba a comenzar Conan cuando el moreno gritó y se quedó con los ojos abiertos y la mano extendida señalando a algo detrás del pequeño.
- K… K… - El detective miraba al pequeño y al chico alternativamente.
El mago se estaba desternillando de la risa. – Kaito por favor. – Le recriminó su novia.
- No puedo evitarlo Aoko. Dios qué bien me lo paso.
- No te preocupes Hattori. – Dijo Ran sonriente. – Ya sé lo que piensas.
- ¡Pero si es idéntico! – Gritó desquiciado.
- Son idénticos, pero no lo son. - Dijo Ran tranquila.
- ¿Cómo puede ser eso posible?
- Este chico es divertido. - Dijo Kaito.
- Aún no entiendo lo que ocurre. - Dijo Kazuha.
- Yo te digo Kazuha, Conan-kun en realidad es Shinichi.
- ¿Qué? ¿Este niño es tu novio Ran-chan?
- A… Ah bueno...
- Si, él es el novio de Ran-chan.
- ¡Aoko-chan!
El ladrón y el morenazo xD reían divertidos por el sonrojo del pequeño detective.
- Ahora entiendo el motivo de su comportamiento. - Dijo Kazuha.
- ¿Mi comportamiento? – Preguntó sonrojado, aún mirando de reojo a ladrón y detective.
- Sí. – Sonrió. – El por qué nunca me dejabas cogerte en brazos, y la manera de actuar, y cómo cuidabas siempre de Ran-chan… Pero no sé por qué lo has mantenido en secreto.
- Pues porque la organización que lo encogió puede encontrarlo y matar a todos los que lo saben.
- ¿Qué? – Preguntó asustada la de Osaka.
- Sí. – Contestó Kaito. – Pero no te preocupes, estás a salvo, creen que Kudo ha muerto.
-Ahora íbamos donde los del FBI.
- ¿Por qué Kudo?
Le contaron a los de Osaka lo que había ocurrido, omitiendo la parte que Kaito era Kid.
- ¿Pero están bien? - Preguntó Kazuha alarmada.
- Claro Kazuha-chan.
- Nosotros los acompañamos. - Dijo Hattori.
- ¿Vas a ir Kaito? - Pregunto Aoko.
- Está bien, iré, pero manténganme a distancia de aquellos sujetos.
- Vale. - Dijo Conan.
Se encaminaron al apartamento de Jodie-sensei. – Oye Kudo. – El detective de Osaka caminó a su lado.
- Dime.
- Hay algo que me tiene en ascuas desde que salimos de la agencia.
- ¿El qué?
- ¿Por qué dijo Kuroba-kun que le manteniésemos a distancia de los del FBI? - El pequeño no supo qué contestar, y eso el detective lo notó. – Hay algo que no me habéis contado, ¿verdad?
- Por supuesto que no Hattori. – Sonrió nervioso el pequeño.
- No me mientas Kudo.
- Mira, ya hemos llegado. – Dijo adentrándose apresuradamente en el portal.
El moreno miró cómo escapaba con el ceño fruncido. – Me enteraré de lo que me estén escondiendo. Aunque te lo tenga que sacar a hostias Kudo.
- Cool kid! - Gritó Jodie emocionada mientras abrazaba al pequeño.
- Aún no me creo que mi maestra sea agente. - Dijo Ran.
- Ran-kun! - La abraza. -Come on! Wellcome to my house! - Cerrando la puerta una vez que todos entran.
- Te necesitamos Jodie.
- Tranquilo Kid, recuerda que ya me lo explicaste todo por teléfono, ya llame a Jack y a Shu! -Sonríe.
- ¿Ellos también?
- Yes! ¡Vendrán pronto!
Hablaron durante una hora sobre el problema hasta que tocan a la puerta. Jodie abre y ven a dos personas, a un señor con gafas y a otro con gorro de lana.
- Shu! Jack! Wellcome!
- Ese sujeto... - Dijo Ran viendo detenidamente a Shu. - Yo lo he visto...
- ¿Eh? - Dijo Akai. - Pero si eres tú... No estás llorando en esta ocasión.
- ¿Habría algo de malo si lo hiciera?
- Psche. – No dijo nada más y se colocó en una esquina.
- Tú tan simpático como siempre Shu. – Dijo divertida la rubia.
- ¿Y bien? – Preguntó el anciano.
- Antes que nada, me gustaría que esto quedase entre nosotros. – Dijo Conan seriamente.
- Eso es imposible Cool-Kid. Solos no podemos hacer mucho.
- Me refiero a que sepan la verdad, Jodie-sensei. Sé que necesitáis refuerzos.
- Entendido chico. – Dijo Jack.
- Y también, que nuestro historial, nuestro pasado, no se vea descubierto.
- Lo que quieres decirnos es que no quieres que leamos vuestros expedientes. – Dijo Shu encendiendo un cigarrillo.
- Exacto.
- ¿Por qué será?
- Eso es algo que no puedo decir... ¿Puedo contar con eso?
- ¡Claro Cool Kid!
- "Salvado" - Pensó el ladrón.
- Ese chico me da escalofríos -Murmuró por lo bajito Kazuha, refiriéndose a Shuichi.
- Calm down! ¡Shu es inofensivo como un gatito!
- Jodie, deja de decir tonterías.
- Calma Akai. - Dijo Jack.
- See! Se los dije, inofensivo.
- "Si eso es inofensivo..." - Pensaron todos, menos Ran.
Estuvieron horas narrando su historia, omitiendo claramente la parte de que Kaito y Kid eran la misma persona, y pensando una manera para proteger a las chicas y atrapar a la organización.
- Tengo una pregunta. – Dijo Shu. – Si también le afecta a ese ladrón, ¿por qué no está aquí?
- "Si él supiera…" Akai, no se va a meter en la boca del lobo, ¿no crees? – Preguntó el niño.
- Vale, ¿pero qué hace ese aquí? – Refiriéndose al mago. – ¿Y los dos de acento raro?
- ¿Cómo que de acento raro? – Se mosqueó Heiji.
- Somos de Osaka. Y estamos metidos en esto.
- No voy a abandonarlos.
- Algo muy noble. – Sonrió Jodie. - ¿Pero y tú, Kaito-kun?
El chico estaba apoyado en una pared con los brazos cruzados. – No abandonaré a Aoko, la protegeré con la vida si fuese preciso.
Con esto, la chica se sonrojó. – Deberías irte acostumbrando, Aoko-chan. – Le dijo Ran sonriente.
- L… Lo sé... - Susurró avergonzada.
- OK! - Gritó Jodie. - Yo estaré con las chicas cuando se refiere a dormir juntas, momentos de mujeres and... ¡bañarse! ¿Al menos que uno de ustedes se quiera ofrecer? - Viendo a Conan, Kaito y Shuichi.
- No digas estupideces Jodie. - Evitando su mirada, aunque estaba algo sonrojado, pero no más como mago y niño que podían confundirse en un canasto de tomates.
- Yo me aseguraré de llevarlas a clases y buscarlas. - Dijo Jack sonriendo.
- Gracias. - Dijeron Ran y Aoko.
- Nos falta algo Cool Kid?
- Sí. – Dijo seriamente, tenía los brazos cruzados. – Sé perfectamente que tenéis información clasificada que esa organización que aún no me habéis dicho. – Los agentes se miraron unos a otros. – Necesitamos estar informados de todo.
- Pero Cool Kid…
- Nada de peros Jodie-sensei. Esto ya no sólo me afecta a mí, sino a todos nosotros. Aún no sé el motivo que quieren a Ran o a Nakamori-kun… necesito respuestas, y puede que con vuestra información la consiga.
- De acuerdo. -Dijo Shu. - Solo sabemos que sospechan si de verdad estas muerto y quieren probarlo con ella. - Viendo a Ran.
- ¡Akai! - Gritó Jack.
- El porqué a su otro yo. - Refiriéndose a Aoko. - No lo sabemos... También sabemos que planean una reunión mañana en la noche en el parque de Beika a eso de las 8.
- Qué información. - Dijo Hattori.
- "Shinichi..." - Pensó Ran preocupada mientras veía al pequeño.
- ¿Quieren usar a Ran como un juguete solo para saber si estoy vivo o muerto?
- Si. - Dijo Akai sin vacilaciones.
- Lo entiendo. – Cerró los ojos para pensar. – Y Nakamori-kun… - Se le pasó una idea en la cabeza y miró al mago.
Éste también miró al pequeño detective y entendió lo que se le había pasado por la cabeza. Bajó la cabeza, apesadumbrado.
- Seguramente querrían al ladrón. – Dijo Akai con toda la naturalidad del mundo. Todos los presentes le miraron. – Tenemos informes que hablan de un asesinato realizado por esos tipos hace unos diez años. Asesinaron a un importante personaje de la magia, Tooichi Kuroba, ¿te suena de algo? – Preguntó mirando al joven que estaba apoyado en la pared. – Bueno, en ese momento desapareció Kaito Kid, pero apareció hace unos pocos años de nuevo. Y la casualidad, intentan secuestrar a la hija del inspector que se encarga de atraparlo, y la amenazan con matar a Kid si no hacían lo que querían. ¿Por qué la hija del inspector Nakamori querría proteger a Kid? ¿No eras tú su novio?
- Ah... - Conan, Aoko y Ran buscaba una excusa mientras Kaito pensaba en su interior "Me van a atrapar..."
- Eso es porque antes Aoko-chan sentía algo por el ladrón. - Dijo Ran mientras los otros la miraron con cara de "WHAT?" - Pero al final Aoko-chan entendió que solo veía en Kid a Kaito-kun, por su estilo de magia, es todo.
- "¡Buena esa Ran-chan!" - Pensó Aoko.
- Eso sería comprensible.
- Y eso explicaría el porqué la organización quiere a Nakamori.
Ran agachó la mirada porque sentía la penetrante y disimulada mirada examinadora de Shuichi, queriendo saber si decía la verdad o mentía.
- Tengo la sensación que nos están ocultando algo. – Dijo Shu mirando a los cuatro chicos.
- No seas paranoico Shu. – Dijo Jodie.
- No son paranoias, estos cuatro saben algo que no se lo han dicho a los del oeste.
- ¿Qué vamos a ocultar? – Preguntó Conan tranquilamente.
- Puede que… la verdadera identidad del ladrón más buscado del mundo.
- Kudo no estaría de rositas sabiendo la identidad de ese ladrón. – Dijo seguro Heiji, aunque él también empezaba a dudar.
- Además, si Shinichi ya supiera la identidad de ese ladrón ya lo hubiera atrapado hace mucho, ¿no? - Dijo Ran tratando de parecer segura, cosa que logró, no por nada fue la protagonista en aquella obra en la cual volvió a ver a Shinichi.
- Eso es cierto. - Dijo Kazuha segura de las palabras de su amiga.
- The kid's girlfriend tiene razón Shu.
- Así que no sigas con esas ideas. - Terminó Jack.
Shuichi solo se cruzó de brazos, viendo fijamente a la joven Mouri.
Ella se sentía observada, y eso la incomodaba. Tenía las manos hechas puños sobre el sillón y notó que algo cálido le tapaba una de ellas. Miró y vio la mano del pequeño cogiéndole la mano, mientras miraba hacia Jodie para no levantar sospechas del agente.
El mago y su novia se miraron fugazmente reconfortados, pero alguien se dio cuenta de esas acciones, y sus sospechas se hicieron más fuertes.
- Bien, ya no puedo más. - Dijo Kaito.
- ¿Eh? - Dijeron todos.
- Sí, hay algo que ocultamos y tiene que ver con el ladrón.
- ¿Kaito? - Aoko estaba preocupada.
- ¿Qué ocultan? - Preguntó Hattori.
- El próximo golpe del ladrón será pasado mañana...Robará Mermaid, la joya en forma de sirena.
- ¿Cómo saben dicha información? - Preguntó Jack.
- Porque Kid nos lo dijo cuando lo vimos por última vez. - Dijo Conan.
- No lo dijimos porque Kid dijo que lo haría oficial hoy. - Dijo Ran.
- Está bien, deberíamos avisar al inspector. – Dijo Jack.
- ¿No deberías habérselo dicho tú niña? Es tu padre. – Dijo Akai.
- Como comprenderá, le han pegado un tiro, si se lo hubiese dicho se hubiera ido corriendo a prepararlo todo.
- These girl tiene razón Shu, se preocupa por su padre. – Dijo Jodie con morritos.
Conan, Ran y Aoko sonrieron nerviosamente, excepto el mago. – "Vaya lío en que me he metido ahora… ¿Y ahora cómo preparo todo?"
