Lo sé... No tengo perdón... Tres años y 5 días sin actualizar... Pero hubiera jurado que actualicé hace poco (Tan poco, y fueron tres años... ¡Si es que con la universidad el tiempo pasa volando!) Pero bueno, he hablado con Ushio, y vamos a intentar encauzar este fic de nuevo.
Y no comento nada más, que no estarán para mis excusas ^^U
El móvil de Ran comenzó a sonar, echó un vistazo y vio que era Sonoko.
- Discúlpenme. - Mientras se levantaba y salía del departamento de su maestra para hablar. -Dime Sonoko.
- Ran, ¿dónde estás? ¿Por qué no has ido a clases?
- "Verdad" – Pensó. - Pues verás... Papá está en el hospital, le ocurrió un accidente.
- ¿En serio? Vaya... ¿Y está bien?
- Hai. – Sonríe. - Pasé a visitarlo y la hora se me paso volando. Me pasas la materia después, ¿vale?
- Vale... ¿Te ha llamado tu novio? – Divertida.
- ¡N… No molestes Sonoko! – Sonrojada. - Bueno, nos vemos.
- Nos vemos. – Cuelga.
- Esta Sonoko. - Dijo mientras guardaba su móvil. - ¿Eh? - Exclamó sorprendida cuando alguien la atrapa en la pared – ¡A… Akai-san!
- Dime la verdad.
- ¿Eh? ¿Verdad?
- ¿Q… Qué verdad? No sé de lo que me está hablando.
- No te hagas la tonta conmigo, muchas lo han intentado y todas han fracasado.
- No me diga. – Dijo irónicamente.
- Dime qué es lo que sabéis.
- Ya lo hemos contado todo.
- ¿En serio? ¿No me vas a decir que Kuroba es el ladrón Kaito Kid?
En ese momento la chica se paralizó unos segundos, y se maldijo a sí misma por hacerlo, ahora el agente sonreía victorioso. - ¿Pero qué dice? ¿Kaito-kun un ladrón? ¿Y el más famoso del mundo? Tiene que estar de broma. Y si no me deja marchar en estos instantes…
- ¿Qué harás? ¿Te pondrás a llorar? – La chica le miró sorprendida. – Siempre que te he visto has estado llorando.
- Si lloro o no es asunto mío y solo mío, y si no me deja ir probará una de mis patadas.
- Conque patadas... Pruébalo. - Como no le creía, no se esperaba que su abdomen fuese atacado por una de las patadas de Ran. Se tocó el abdomen mientras veía a una seria Ran en pose de ataque. - Veamos qué tienes.
Y comenzó una lucha, Ran daba patadas y golpes que fueron esquivados con facilidad o con dificultad para Shuichi y eso mismo pasó con él, ya que la atacaba de vez en cuando y a ella algunas veces.
Los esquivaba con facilidad y otras veces le complicaba. Parecían dos profesionales en las artes marciales.
- Deberías ser agente.
- Si lo fuera... Te haría la vida imposible Akai-san.
- Eso veremos. – Volvieron a concentrarse en el combate hasta que...
- Hey! - Ran se detiene con la patada en el aire y con Shu debajo de su pie ya que lo había esquivado. - ¿Qué hacen ustedes dos?
- ¡Jodie-sensei! - Exclamó Ran.
- Congratulation Ran-san! ¡Eres la primera que dura un combate con Shu! – Sonríe.
- ¿Qué pasó aquí? - Preguntó Jack.
- Pregúntele al Sr. Amable. - Dijo Ran viendo enojada a Akai.
Él la miró furibundo, era como una lucha de titanes, a ver quién podría durar más. – Ran, ¿qué pasa?
Ella miró al pequeño que acababa de llegar y sus facciones se relajaron. – Nada Shinichi, creo que deberíamos irnos, me gustaría pasar por el hospital a ver a nuestros padres.
-Si. – Dijo Kazuha. – Os acompañaremos a ver al señor Mouri. Y tú. – Dijo mirando a Heiji. – Ni se te ocurra comprar de nuevo lilas.
-¿Y a qué viene eso ahora? – Preguntó el moreno.
-Fue lo que le compraste a Kudo-kun cuando fue disparado, que luego apareció en el instituto. – Dijo pensativa. - ¿Cómo lo hiciste? – Preguntó mirando al pequeño.
- Pues Haibara se hizo pasar por mí mientras yo estaba con mi verdadero cuerpo.
- Eso lo explica. - Dijo Ran. - ¡Bueno! Nos vamos. - Se despidieron y cuando estaban por doblar la esquina del pasillo...
- ¡Ran-san!
- ¿Qué ocurre Jodie-sensei?
- Únete al FBI, ¿vale? Si saben que duras con Shu, ¡te aceptan de inmediato!
- Hm. - Dijo el agente con los brazos cruzados.
- ¡Lo pensaré! - Divertida y los chicos desaparecen de vista.
- ¿Te unirás al FBI Ran? - Gritó Kazuha una vez que estaban en el elevador.
- Dije LO-PEN-SA-RE... Aunque sería divertido.
- Ya te imagino de agente Mouri. - Dijo Hattori.
- Gracias. – Sonríe.
- ¿No le dices nada a tu chica Kudo? – Preguntó pícaramente el detective.
- Ya te vale. – Dijo el pequeño rojo, mirándole entrecortadamente.
Se dirigieron al hospital, pero uno del grupo estaba algo distante, hasta que se paró. - ¡Hay va! – Exclamó de repente.
- ¿Qué ocurre Kaito? – Preguntó su novia.
Todos se viraron para mirarlo. – Es que se me olvidó que tenía que dar de comer a mis palomas, estarán muertas de hambre las pobres.
- ¿Tus palomas? – Se extraño el moreno. - ¿En una crisis piensas en tus palomas?
- Serás burro, las pobres son seres vivos, tienen que comer. – Le recriminó su amiga.
- Pues eso. – Dijo sonriente. – Nos vemos esta noche en la agencia. – Se viró y se fue corriendo.
- ¿Qué mosca le habrá picado? – Se preguntó el detective del oeste en alto.
- Shinichi, ¿puedes venir? – Preguntó Ran. El niño se acercó. - ¿En serio que se va a dar de comer a las palomas?
Aoko llegó hasta ellos y se unió a la conversación. – Esa excusa es muy pobre, sus palomas pueden salir de su casa en cuanto quieran.
- Ya lo supe desde que gritó. – Dijo Conan. – Llevaba callado durante todo el camino, estaba pensando una excusa para Hattori y Toyama. Está perdiendo habilidades.
- ¡De eso nada! – Le defendió Aoko.
- Primero que iba a robar Mermaid… No tenía ninguna intención de robarlo, y por eso ha querido buscarse una excusa, para prepararse y robarlo porque, cuando Kid dice que aparecerá lo hace.
- Si, pero Shinichi... Si no lo hacía, los agentes nos iban a descubrir. - Se enoja al recordar a Shuichi desafiándola.
- ¿Ran-chan?
- Nada. - Dijo cortante mientras se levantaba y entraba al hospital. - "Si me convierto en agente, ¡lo primero que haré será que tenga los peores días de su vida! ¿Quién se cree que es?"
- Creo que Akai-kun no le dio una buena impresión. - Dijo Aoko.
- Así es él. - Dijo el pequeño.
- Creo que Ran-chan está enfadada. – Dijo Kazuha apareciendo por detrás.
- No, no querríais verla enfadada, en serio. Creo que sólo está molesta. Akai le hizo algo… como me entere le pego un balonazo. – Dijo furioso.
- Tranquilo Kudo. – Intentó tranquilizarlo su amigo. – Vamos a la habitación de los viejos.
Cuando llegaron, Ran estaba apoyada en la pared, parecía que hacía ejercicios respiratorios para tranquilizarse. - ¿Qué ocurre Ran-chan?
- Son peores que niños. – Fue su respuesta.
Los demás se miraron extrañados y entraron a la habitación. Cuando vieron lo que pasaba se les cayó la gotita. Los dos hombres estaban apretándose todo lo que podían las manos del otro y haciéndose tirones en la cara.
- Tienes razón. - Dijo Kazuha.
- ¡Oigan viejos! - Gritó Heiji. - ¡Vinimos a verlos!
- ¡Hola hija! ¡Hola todos! - Dijeron a la vez sin perder su concentración.
- "Idiotas" - Pensaron todos con la gotita en la cabeza.
- ¡Deberían estar descansando! - Alegó Aoko mientras se acercaban a ellos.
- ¡Ya la oíste papá! - Alegó Ran mientras ambas hijas separaban a su padre del otro y lo tendieron en la cama.
- ¡Hey! ¡Déjame en paz!
- ¿Qué dijeron? - Dijeron Ran y Aoko con un tono de voz que asustaron a sus padres.
- ¿Por cuánto tiempo se quedaran aquí? - Preguntó Kazuha.
- Unas semanas. - Dijo Kogoro.
- Con esa energía tío, lo dudo.
- ¿Qué quisiste decir con eso enano?
- N… Nada...
- ¡Cálmate papá! - Alegó su hija.
- ¿Y a ti qué te pasa? – Preguntó el detective.
- ¿A mí? – Preguntó extrañada.
- Sí, desde que estoy ingresado cada vez que me meto con el enano me echas la bronca.
- Será que porque necesita que alguien le defienda de un ogro como tú.
- Pero si antes me metía más con él y no replicabas tanto. – Le recriminó.
- Pues las cosas van a cambiar. – Le dijo segura.
- Después de todo, él te ayuda con los casos.
- ¿Cómo? - Ran quedó helada por meter la pata.
- Ya sabes, desde que él esta, te has vuelto famoso ^^U
- Papá, ¿los doctores te tratan bien? - Preguntó Aoko.
- Descuida Aoko, todo está bien.
El móvil de Ran volvió a sonar, pero no era Sonoko, sino un mensaje de...
- ¿Ai-chan? - Dijo confundida mientras abría el mensaje. Cada palabra del mensaje provocaba que la chica reflejara una sonrisa de felicidad.
- ¿Qué ocurre Ran? - Preguntó Kazuha.
- Ai-chan me escribió... Para informarme que los padres de Conan-kun vienen a visitarlo
- ¿Y eso te pone alegre? - Preguntó Hattori.
- ¡Por supuesto! ¿No ves que casi nunca se ven?... Bueno, Conan-kun, vayamos los dos a verlos. - Toma al pequeño de la mano. - Kazuha, por favor, cuida de papá.
- Claro. - Sonríe y ambos se van.
- Hey Ran, ¿qué ocurre?
- Ai-chan me escribió para decirme... Que logró obtener la formula, la cura para que vuelvas a ser Shinichi.
El chico se quedó estático con la noticia que acababa de recibir. - ¿C… Cómo has dicho?
La joven sonrió y se agachó a su altura. – Vas a recuperar tu cuerpo.
El pequeño analizó cada palabra que le estaba diciendo y la miró a los ojos. - ¿No volveré a ser un niño?
- No. – Negó la chica.
Él no pudo aguantar más y abrazó a la joven, haciéndola sonrojar. – He esperado tanto este momento… y nunca pensé que me darías tú la noticia.
- Ya ves, los vuelcos que da la vida.
El joven se separó y agarró de la mano a su amiga. – Tenemos que ir rápido junto a Haibara, quiero ser yo lo antes posible.
Ella sonrió y le siguió.
Corrieron sin parar, solo cuando los semáforos se ponían rojos y finalmente llegaron a la casa del profesor.
- ¡Haibara! - Gritó el niño una vez que entraron.
- Molesto. - Dijo Ai mientras se acerca a él con ropa y encima había una píldora. - El antídoto... El profesor fue a tu casa a buscarte la ropa.
- Gracias Haibara. - Dijo mientras corría al cuarto más cercano para cambiarse.
- ¿Tú no volverás a ser Shiho?
- Quiero... Pero esperaré a que atrapen a la organización...
- Tienes miedo de que te atrape Gin, ¿no? – Recordando.
- Yo...
- Es normal tener miedo Shiho-san. – Sonríe.
- Yo… no pensaba volver a mi cuerpo. – Le confesó. – Quería hacer una vida nueva, y siendo una niña tengo la oportunidad perfecta.
- ¿Pero? – Preguntó la karateka.
- Ya no lo sé, desde ayer tengo una sensación extraña, como si mi cuerpo se me revelase en contra de mi cabeza.
- ¿Qué te dicen?
- Mi cabeza me dice que rehaga mi vida siendo una niña. – Sonrió cansada. – Pero mi cuerpo me pide a gritos que vuelva a ser Shiho Miyano. Y no entiendo el porqué. – Se mantuvieron en silencio un tiempo. – Kudo estará a punto de tomarse el antídoto.
La chica volvió de sus pensamientos. – ¡Es verdad! Voy con él.
- Es demasiado doloroso.
- Quiero estar con él, Shiho-san.
- Y cualquier decisión que tomes, cuenta conmigo. - Sonríe mientras se veía.
- Ahora veo porqué es especial para ti, Kudo. – Murmuró.
- Shinichi. - Tocando la puerta donde estaba el chico al otro lado. – Ábreme.
- No Ran, no quiero que me veas mientras me transformo.
- Quiero estar contigo Shinichi... ¿Eh? - Siente cómo el chico golpea la puerta.
- No quiero que veas, pero me apoyaré en la puerta, como si estuviéramos juntos.
- Tonto... - Murmuró la chica y el pequeño se toma la píldora.
- ¡Ah! - Gritó el niño mientras caía al suelo de dolor.
- Shinichi... - Oyó cómo vuelve a gritar. - ¡Shinichi! ¡Estoy aquí contigo! ¡Resiste!
- ¡Ah! - Volvió a gritar y luego... silencio absoluto.
- ¿Shinichi? - Estuvieron así por minutos, un silencio sepulcral. - ¿Shinichi? – Preocupada. - ¡Abre ya o abro con una patada!
- Que eres alaraca. - Se oyó.
Mientras la puerta se abría, la chica estaba cada vez mas sorprendida, reconocía esa voz, esta feliz de oírla, y más cuando ve a un joven al otro lado, mirándola con su sonrisa de siempre.
- Shinichi... - Murmuró feliz. - ¡Al fin! - Gritó mientras lo abrazaba por el cuello. - Al fin... – Murmuró.
- Ran... - Correspondiéndole el abrazo. -Calma, ya estoy.
- Estoy feliz... - Murmuró mientras se aferraba a él.
- Ran… - El chico la estrechó más contra su pecho. – Te prometo que jamás me volveré a marchar.
Ella sonrió. – En verdad nunca te fuiste.
- Bueno… Tú entiendes a lo que me refiero.
- Prométeme que nunca más habrá mentiras entre nosotros. – Dijo mirándolo a los ojos.
Él la miró. – Te lo prometo.
Sus rostros fueron avanzando poco a poco, sus labios estaban a pocos milímetros, hasta que un timbre les sacó de su ensoñación. – Es… Es el mío. – Dijo separándose Ran y descolgando el móvil sonrojada. - ¿Diga?... Enseguida vamos – Colgó y se volvió a guardar el celular. – Era Aoko, dice que están ya todos en casa, incluso Kaito-kun.
- ¿En serio? – Preguntó, aún estaba sonrojado y evitaba mirar a su amiga. – C… Creo que deberíamos volver a tu casa.
Ella asintió. Bajaron las escaleras y se despidieron de la niña. – Buena suerte. – Dijo Ai.
Caminaron de vuelta a la casa de Ran, estaba atardeciendo y ninguno hablaba, aún estaban nerviosos y sonrojados por lo ocurrido. Cuando estaban a dos cuadras de la casa, Shinichi la detiene, cogiéndola del brazo y trayéndola hacia él.
- ¿Shinichi? - Murmuró confundida y sonrojada.
- Ran, yo... Ya te lo dije antes, pero... Quiero decírtelo... Ahora, con mi verdadero cuerpo... Ran, yo... Te quiero.
- Shinichi...
- Te quiero... - Volvió a murmurar mientras se acercaba a la chica y le dio un dulce beso que de inmediato fue correspondido.
El beso cada vez fue más intenso, hasta que se separaron para tomar el aire. Shinichi la abrazó. – Llevaba con esto guardado tanto tiempo Ran…
- Tuviste oportunidades de decírmelo, cuando te agrandaste por la bebida de Heiji, en el festival del instituto… Incluso en aquél incidente con la fiesta de Miss Japón.
El chico sonrió. – Lo sé, pero sabía que volvería a ser Conan, pero una vez estuve a punto de decírtelo. – La chica le miró sorprendida y el joven rió. – Claro tonta, ¿si no por qué crees que te invité a aquél restaurante?
- ¡¿Eh? ¿Me lo ibas a decir en ese momento?
- Claro tonta... vaya, si que eres tonta.
- Y tú un maniático de los misterios. – Sonríe. - Mi maniático de los misterios.
- Baka... - Mientras le da un corto beso.
Llegaron a la agencia y todos lanzan el grito del siglo cuando ven a Shinichi.
- ¡Kudo! ¡Kudo! ¿Eres tú?
- Claro que si tonto, ¿quién más?
Kazuha se acercó a Ran mientras no le apartaba la vista al detective. – Ran-chan… ¿De dónde sacas tú a los amigos?
- ¿Por qué?
- Kudo-kun está buenísimo. Igual que Kuroba-kun. Están los dos como para tenerlos encerrados en la habitación toda la vida.
A Ran y Aoko se les cayeron la gotita. – Kazuha-chan… - Murmuraron las dos.
- Y hablando que los dos está buenos… ¡Es que son iguales! En serio. Conan-kun se parecía, pero haces las comparaciones ahora, y la única diferencia es en el pelo.
- ¡Hey! - Gritó Hattori, el detective del este y ladrón lo miraron divertidos.
- ¿Qué ocurre Heiji?
-Si Hattori, ¿qué ocurre? - Preguntó Shinichi.
- ¿Acaso estás celoso? - Preguntó Kaito.
- ¡No! ¿Por qué lo estaría?
- ¿Eh? - Exclamó Kazuha al ver a su par de amigas riendo divertidas. - ¿Qué ocurre?
- Pregúntale a Hattori. - Dijeron a la vez.
- Voy a preparar la cena. - Dijo Ran mientras iba a la cocina.
- Yo te ayudo. - Dijo Aoko.
- ¡Oigan! ¡Respóndanme! - Gritó Kazuha mientras las seguía a la cocina.
El detective del oeste miraba marcharse a su amiga de reojo. – Tierra llamando a Hattori. – El chico miró y vio a Shinichi de brazos cruzados y al mago con un brazo apoyado en el hombro del detective, mirándole divertidos. - ¿Por qué esa cara tan larga?
- No me fastidien. – Dijo molesto.
- ¿Estás molesto porque le parecemos guapos a tu chica? – Preguntó pícaro el ladrón.
- Ella no es mi chica. – Dijo virándose para que sus amigos no viesen su sonrojo.
- Pero lo querrías, ¿verdad? – Dijo el detective.
- Muérete.
- Venga Hattori, eres el único de esta casa que no se ha declarado. – El mago le dio la razón.
El moreno le miró sorprendido. - ¿Quieres decir que Mouri y tú…?
- Exacto-Sonríe. - Ran y yo ya andamos, así que mejor procura declararte pronto Hattori.
- ¡Hey!¬¬
- ¿Qué le pasa a ese tonto de Heiji?
-Ya te lo dije, pregúntale.
- ¡Pero Ran-chan!
- Pregunta. - Dijo Aoko.
- Lo intentaré.
- ¡Así se habla! - Dijeron ambas amigas a la vez.
Terminaron de preparar la cena y se pusieron a comer. Todos estaban muy callados. Kazuha estaba que no aguantaba más. - ¡Heiji!
El chico la miró entre sorprendido y asustado. - ¿Q… Qué quieres Kazuha?
- No puedo más con esta intriga, ¿por qué te pusiste así antes?
El moreno la miró a cuadros. Todos sus amigos tenían las antenas puestas. Heiji los miró y ellos sonrieron nerviosos. – Voy a preparar las camas. – Dijo Ran súbitamente.
- Te acompaño. – Dijo Aoko siguiéndola.
Las dos chicas miraron a sus chicos y les jalaron de las orejas. – Nos acompañáis.
Y se llevaron a detective y ladrón fuera, ellos quejándose del dolor.
- ¿Y bien? - Gritó Kazuha.
- Pues...
- ¿Por qué nos sacan? - Exclamó Kaito.
- Si no nos íbamos este tonto no dice nada. - Dijo Aoko molesta.
- Ahora vamos arriba y esperemos unos minutos. - Dijo Ran mientras tomaba la mano de Shinichi y se lo llevaba arriba.
- ¿Y bien?
- Pues... Kazuha, yo... Lo que en verdad pasa es que yo...
- ¿Si?
- Yo… - En ese momento recordó lo que le habían dicho los chicos unas pocas horas antes. – "Venga Heiji… Tú puedes decírselo… no es tan difícil. Sólo dos palabras… Yo te quiero Kazuha. ¡Hay no! Que esas son cuatro…"
- ¿Heiji?
El moreno la miró. - ¿S… Si?
- ¿Por qué pones esas caras tan raras? – Preguntó extrañada.
- "Genial Hattori, ahora cree que estás loco por poner caras" Verás Kazuha… Yo… - Toma aire y la mira a los ojos. - ¿Podemos sentarnos en el sillón?
- Claro.
Los dos se levantaron y fueron a sentarse al sillón. Heiji se sentó al lado de la chica, por lo que se puso más nervioso, y ella comenzó a estarlo. – Kazuha… verás… Desde hace mucho tiempo yo… No te veo como una amiga.
- ¿Qué? – Preguntó sorprendida ella. Sus ojos se volvieron cristalinos. – Ya… ¿Ya no soy una amiga para ti?
- No quería decir eso… "Muy bien detective, la acabas hacer llorar" Kazuha… para mí eres algo más que una amiga.
La joven le miró sin comprender. – No te entiendo.
- Yo… "¡Díselo pedazo de animal!" Te… - Se sonrojó, y ese gesto no pasó desapercibido para su amiga. – Te quiero.
Kazuha lo miro sorprendida mientras aquellas palabras resonaban en su cabeza. Lo que siempre había soñado se hacia realidad... ¿Acaso era un sueño?
- Heiji... ¿Estoy soñando?
- ¿Eh? No... - Algo desilusionado, pensando que no era correspondido.
- Que bien... - Le sonríe. - Que bien... ¡Yo también te quiero Heiji! - Feliz lo abraza.
- ¿Eh? Kazuha tú...
- Si, te quiero... Te quiero mucho Heiji.
- Kazuha... - La tomó del mentón y la besa cálidamente.
Pasaron minutos cuando Ran se hizo presente, diciendo que podían subir ahora para dormir.
Subieron tomados de la mano, y cuando atravesaron la puerta, cuatro miradas picaronas les miraban. – Así que… - Dijo Kaito.
- Lo hiciste, ¿no? – Terminó Shinichi.
Los dos del oeste se sonrojaron, Aoko y Ran se miraron y saltaron hacia su amiga. - ¡Felicidades!
Detective y mago se acercaron al moreno y le dieron unas palmaditas en la espalda. - ¿Ves que no era para tanto?
- Y actuabas como si te iba a matar o algo así. – Continuó.
- No molestes Kudo.
- Pero sabes que es verdad.
Se estuvieron preparando para dormir y después de despedirse, cada uno se fue a dormir.
Al día siguiente, cuando terminaron de desayunar, oyeron como sonaba una bocina y vieron a Jack, esperándolos.
- Recuerden que me ofrecía a llevarlas.
- ¡Buenos días! ¡Ya bajamos!
- Una pregunta… ¿Ustedes no tenéis clase?
- No. – Dijo Heiji sentado en el sofá.
- Hay fiesta en Osaka.
- ¡Qué suerte! – Exclamaron los cuatro chicos de Tokio.
- Bueno Kudo, ¿preparado para volver a tu vida de estudiante de instituto?
- La echaba de menos… ¡Mierda! – Exclamó de repente.
- ¿Qué ocurre Shinichi?
- Los niños… Dijeron que pasarían a recoger a Conan hoy.
- ¿Y no les avisaste? – Preguntó Aoko.
- Se me olvidó por completo. – Dijo apesadumbrado.
- Vaya detective que estás hecho. – Le recriminó el mago.
- No me hagas hablar… - Le miró amenazante.
En ese momento sonó el timbre de la puerta.
- Ya llegaron. - Dijo Ran mientras abría la puerta. - ¡Hola niños!
- ¡Hola! – Dijeron.
- ¡Pero que auto! - Exclamó Genta.
- ¿Y Ai-chan?
- No viene hoy. - Dijo Mitsuhiko.
- Vinimos por Conan. - Dijo Ayumi.
- ¿No lo sabían? Conan volvió con sus padres.
- ¿Eh? – Exclamaron.
- Creo que olvidé decirles, sus padres vinieron por él.
- P… ¿Pero por qué no se despidió?
- Estaba tan ilusionado con volver a estar con sus padres que no se acordó, pero no os preocupéis, tengo su número de la casa, cuando se instale le diré que os llame. – Dijo mirando al detective amenazadoramente.
Éste sonrió nervioso. Los niños miraron a los presentes y se sorprendieron. - ¡Ah! ¡No puede ser! – Le señalaron. Todos temieron que se hubiesen dado cuenta de la verdad. - ¡Es Shinichi Kudo! ¡El detective que vive al lado del profesor Agasa!
Los grandes suspiraron aliviados al saber que estaban fuera de peligro. Después de darles el número y despedirse, los de Tokio se despidieron de los de Osaka y se subieron al vehículo de Jack.
- Gracias por llevarnos Jack. - Dijo Aoko.
- Tranquilas que es mi trabajo.
- Es emocionante que nos lleva alguien del FBI. - Dijo Ran.
- Exageradas. - Dijo Shinichi.
- Para ti es fácil, cuando eras un niño y andabas con ellos de seguro fuiste llevado muchas veces.
- No lo dude Ran-san. - Dijo el anciano.
-Lo ves.
Dijo sacándole la lengua. – La verdad es… que el pequeño nos ayudó mucho en nuestra lucha.
- Oe… No me llame pequeño.
- Siempre serás el pequeño detective, Kudo. – Dijo burlón el mago.
- Cierra la boca Kuroba.
- ¿Y? ¿Qué es lo que hizo Shinichi? – Preguntó Ran, ansiosa de saberlo.
- Pues… Con sus deducciones pudimos salvar a un militar y a muchos más… Incluido el detective Mouri.
- ¿Qué? – Preguntó sorprendida, miró al chico. - ¿Salvaste a mi padre?
- Verás Ran… Gin pensaba que tu padre les estaba siguiendo… por lo que lo intentaron matar.
- Y Cool-Kid hizo muy bien su papel. – Dijo el agente.
Ran miró a Shinichi y sonrió. – Gracias.
- Bueno, aquí está vuestro instituto Cool-Kid. – Los chicos se bajaron. – Dejaré a Nakamori-kun y a Kuroba-kun en su instituto. Os vendré a recoger a la salida. – Y se marchó.
- Bueno… - Dijo Ran. – ¿Preparado para volver con tus fans?
- Sólo si tú estás a mi lado.
Ella se sonrojó y avanzaron hasta la puerta.
Mientras se dirigían a su salón, todos miraban sorprendidos y emocionados a Shinichi, cosa que incomodó al detective y divirtió a su novia. Llegaron a su salón y el detective fue atacado por preguntas y Ran fue salvada gracias a Sonoko.
- Gracias...
- ¿Cuándo volvió Kudo?
- Anoche… Ayúdame a salvarlo.
- ¿Pero cómo? - Ran le da su idea susurrándoselo en la oreja. - ¡Entendido! - Se acerco a la multitud.
- ¡A un lado! - Gritó mientras ayudaba dejar pasar a Ran.
- Shinichi. - Toma su mano. - Vamos a sentarnos o nos retará el profesor.
- ¡Dejen pasar a la oficial parejita del año! - Gritó Sonoko.
- Suzuki… - Le recriminó Shinichi.
- ¿Así que es verdad? – Preguntó ilusionada la castaña. - ¡Me alegro por vosotros! Pero Kudo… Como le hagas daño, te las verás conmigo, ¿has entendido?
-No pienso hacer eso Suzuki. ¿Y a qué venía eso de pregonarlo? Sólo te faltaban las pancartas.
Ella sonrió pícaramente. – Fue una treta de tu chica para salvarte del apuro. A mí no me mires.
- Lo siento. – Dijo Ran con la cabeza agachada.
- No te preocupes. – Sonrió y la tomó por el mentón para que le viese a los ojos. – Si tú quieres que se sepa, no tengo ningún inconveniente.
- Chicos… Lamento interrumpir pero… - La pareja miró hacia Sonoko y ésta estaba intentando contener a fans furiosas y a chicos salidos.
A la parejita le salio la gotita y después de calmar la atmósfera, el profesor llegó.
Jack se detiene frente al instituto de Kaito y Aoko, se bajan y se despiden del agente para luego, mientras el auto se iba, ser recibidos por Akako.
- Hola. - Dijo mientras tenia en sus manos su fiel escoba xD
- Hola Akako. - Dijo una sonriente Aoko.
- ¿Qué haces aquí bruja?
-Estudio aquí por si te olvidaste.
- No me refiero a eso ¬¬
- ¿Entonces? ¡Sé más claro hombre!
- ¿Por qué nos esperabas?
- No sé de qué hablas, acabo de llegar. - Dando media vuelta.
De repente, la chica se detiene y mira de nuevo a la pareja. – No puede ser. – Sus ojos destellaban odio.
- ¿Qué ocurre? – Preguntó Aoko.
- ¡Vosotros! ¡Ya no sois puros!
- ¿Cómo? – Se miraron sin comprender.
- ¡Que habéis estado juntos!
Los dos chicos se sonrojaron a más no poder y algunos que pasaron los miraron con curiosidad.
- No sé de qué hablas Akako, es cierto que ahora somos novios, pero no entiendo cómo le das a eso tanto disparate. - Yéndose con Aoko.
- ¡No finjas! ¡Ustedes! ¡Ustedes...!
- Llegaremos tarde a clases.
- Vamos Akako. - Dijo una nerviosa y sonriente Aoko.
- "¡No puede ser! ¡Perdieron su pureza! ¡Aoko me lo robo!T_T ¡Ahora no podrá ser mi esclavo!" - Pensaba molesta.
- ¿Cómo lo habrá sabido? – Preguntó Kaito. – La muy maruja… Gritándolo en todo el instituto…
- Es bruja Kaito, ellas lo saben todo. – Dijo Aoko sonriendo nerviosa. – Y tranquilízate por favor.
El chico paró en una esquina y se apoyó en la pared. – Tienes razón… No debo alterarme.
Ella se puso enfrente de él. – Si no, no rulas en clase. – Dijo sonriente.
- Mírala qué graciosa. – Le recriminó el mago.
- Kaito… ¿Ella lo sabe? – Preguntó seria.
- ¿No lo acabas de escuchar?
- Me refiero a… Tu identidad.
Él se quedó pensándolo un tiempo. – Sí. ¡Pero no porque se lo haya dicho yo! – Se apresuró a decir. – Me dijo algo que todos los hombres se postraban ante ella menos Kid, y al ver que yo no la hacía caso me descubrió.
La bruja quedó sorprendida y vio cómo la pareja se iba alejando feliz.
Las clases finalizan y el mago con su novia ven a Jack, esperándolos acompañado de Akai. Se subieron al auto y se fueron con dirección al instituto de Ran y Shinichi. Al llegar solo vieron al chico y él les explicó que Ran estaba en clases de Kárate y decidieron ir todos a verla, incluso los agentes.
El profesor dio un combate de todos contra todos por lo que todos estaban peleando e intentaban acabar con el mejor, que resultaba ser Ran, quien acababa con todos con una gran fuerza y destreza, dejando a todos noqueados.
- Me da miedo. - Dijo Kaito asustado.
- ¡Sugoi! ¡Vamos Ran-chan! - Gritó Aoko.
Ran los oía pero no daba señales ya que estaba muy concentrada en acabar con todos.
- No lo hace mal. – Dijo Shu mascando un palillo, ya que en el recinto no se podía fumar. – Pero le falta por mejorar.
- ¿Usted lo haría mejor señor? – Dijo el profesor, que estaba por ahí cerca y escuchó la conversación. – Mouri está desde los cuatro años en Kárate, ha ganado campeonatos y es la capitana del equipo.
- Muchos títulos pero yo no veo acción.
- ¿Quiere luchar contra ella?
- Akai… - Le avisó su jefe.
El agente miró receloso a Ran. – Por supuesto. – No admitía una derrota, y nunca se negaba a un reto. Se levantó y se fue al tatami.
- Espero que sepa lo que hace. – Dijo Shinichi.
- Con el miedo que da Mouri… - Dijo Kaito.
- Alto. – Todos pararon. – Alumnos, este hombre quiere luchar contra Mouri.
Ran y Shu se miraron amenazantes.
- ¿Qué? ¿Quieres otra patada en el abdomen?
- ¿Qué? - Jack estaba sorprendido. - ¿Logró golpearlo? ¡Nadie lo había conseguido!
- El que me hayas golpeado no quiere decir que debas confiarte.
- Eso lo sé, soy capitana de kárate.
Ambos estaban en posición de ataque y cuando el profesor dio la señal, atacaron a la vez.
