Bueno bueno bueno... dos años sin actualizar... Pero al menos no son tres como la última vez, no? ^^U
Voy a ahorrarme lo que siempre digo, sólo voy a decir que ahora tengo más tiempo, por lo que (aunque no prometo nada porque me conozco) podré escribir más seguido.
He estado hablando con Ushio y sí o sí vamos a ponernos al día con esta historia. Colgaré lo que tenemos ahora, pero viendo la lista interminable de Ushio con las actualizaciones y mi pachorrismo, además de nuestras vidas fuera de la net... Tenemos que volver a releer esta historia y planear como la vamos a encauzar xD
Sin más dilación, les dejo con esta historia
Laura's Disclaimer: nada es nuestro... Más quisiéramos, neh Ushio?
Ushio's Disclaimer: Qué no haríamos...
Los estudiantes estaban sorprendidos de ver a alguien con el mismo nivel de su capitana.
Se daban patadas, golpes, pero eran esquivados con facilidad o dificultad, tal como antes. Akai debía admitir que aquella chica tenía talento y Ran debía admitir que Shuichi no lo hacía mal, estaban parejos, estaban con el mismo nivel de energía y cansancio, estaban quietos, viéndose al otro mientras su pecho subía y bajaba. Ran decidió dar el ataque final dándole un golpe, pero Shu logro detenerlo tomando su muñeca y brazo, iba a acabar con ella lanzándola al estilo judo, pero no logró acabar con ella ya que Ran se apoyó en el suelo con sus pies para no caer tendida al suelo y perder. De un movimiento rápido logra darle una patada en la cara liberándose de él y terminó de rodillas viendo cómo Akai estaba en el suelo y se levantó rápidamente como ella.
Siguieron peleando por una hora, dos horas... - Esto no tiene fin. - Dijo el profesor. - Ambos tienen el mismo nivel.
- ¿De dónde diablos sacan tanta energía? - Preguntó Kaito.
- Definitivamente Ran-san tiene talento para unirse al FBI. - Dijo Jack.
Cuando Shinichi escuchó eso, miró a la chica triste. No quería que le pasase nada, y estar en el FBI era vivir en el peligro todos los días.
De repente, las puertas se abrieron, y una mujer rubia fue corriendo hacia donde estaban ellos. – Cool-Kid! ¡Aún no me creo que seas tú! ¡Déjame verte! Has crecido mucho. Nunca te había visto así.
- Jodie-sensei… - Dijo el chico algo avergonzado.
- ¡Pero qué guapo que eres! Hay… si tuviera un par de años menos…
- ¿Un par? – Preguntó incrédulo Kaito.
- What happens? – Le miró acusadoramente.
- Nada. – Dijo nervioso.
- Good! – Dijo sonriente, miró hacia el tatami y se puso a gritar. – Shu! ¡Deja de hacer el idiota!
Shuichi estaba por acabar con su rival cuando oyó ese comentario.
- ¿A quien llamas...? - Se distrajo y esa oportunidad aprovechó Ran para devolverle el ataque y así ganar su victoria. - ¡Rayos! Maldita Jodie...
- La ganadora, nuestra capitana. - Dijo el profesor.
- ¡Si! - Gritó Ran alegre mientras levantaba sus brazos en señal de triunfo. - Te daré un consejo, en las artes marciales uno debe estar concentrado.
- Ya me las pagarás...
- No si yo me las pago primero. - Con una sonrisa irónica.
- Eso veremos... Ahora te voy a matar Jodie.
- OH no... - Dijo la agente.
- Déjense de jugar los dos. – Dijo Jack. – Vuestras discusiones de pareja ya las arreglaréis en otro momento.
- ¿Cómo que pareja? – Preguntaron los dos al unísono.
- Ran-san. – Dijo pasando olímpicamente de sus agentes. – Ve a cambiarte, te esperaremos fuera.
Ella asintió y se fue a cambiar.
Ran terminó de cambiarse, se despidió de sus amigos de kárate y se fue con los demás. Subieron al auto de Jack y éste encendió el auto para irse.
- ¿Qué se siente perder ante un montón de estudiantes Akai? - Preguntó Jack.
- Cállate o mataré a Jodie.
- Hey, Why me?
- ¿Debo recordártelo?
- Definitivamente parecen pareja. - Dijo Aoko.
- Mejor cállate. - Dijo Kaito al sentir la mirada fría del agente.
- Te luciste hoy Ran.
- Gracias Shinichi. – Sonríe.
Llegaron a unos baños termales y allí las chicas se fueron a duchar con Jodie. – En un sitio público no atacarán. – Dijo Jack cuando le preguntaron.
Las mujeres salieron y afuera les esperaban. - ¿Por qué demonios tardan siempre las mujeres en el baño? – Preguntó Akai.
- Una mujer tiene que estar siempre limpia para su chico Shu. – Le reprochó la agente.
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Llegaron a la agencia, no sin antes pasar por las casas de Kaito, Aoko y Shinichi para buscar ropa limpia.
Cuando subieron las escaleras, presentían que algo iba mal. La puerta estaba medio abierta.
Shinichi y Kaito se pusieron delante de sus chicas. – Hattori, Toyama. – Gritó el detective.
No recibieron respuesta, por lo que decidieron entrar. Todo estaba desordenado, ventanas rotas, libros caídos. – Parece que se haya librado una batalla. – Dijo Jack.
- Pero qué… - Iba a decir Kaito, pero Shinichi lo hizo callar, escucharon un gemido.
- Ahí. – Avanzó hacia el sillón. – Ayúdame.
Entre los dos consiguieron levantarlo, y se sorprendieron de lo que vieron.
- ¡Hattori! - Gritó Ran horrorizada al verlo herido.
- ¡Llama a una ambulancia Jack! - Dijo Akai mientras ayudaba a los chicos.
- ¿Dónde esta Kazuha-chan?-Pregunto Aoko alarmada.
- Busquemos arriba Aoko-chan. - Dijo Ran mientras ambas subían.
- ¡Esperen! No pueden ir solas. - Jodie va con ellas.
Llegó la ambulancia en minutos, pero no había rastro alguno de Kazuha.
Fueron al hospital y tuvieron que esperar en la sala de espera. Las chicas aprovecharon para ir a ver a sus padres.
- No debimos haber dejado a la agencia sin vigilancia. – Dijo Jack.
- Ya no hay nada que hacer. – Dijo Akai. – Necesito fumar, me voy afuera.
El agente los dejó, las chicas y la rubia volvieron de su visita. - ¿Algo?
- No. – Dijo Kaito.
El detective se levantó y avanzó hacia la puerta, nervioso, para luego volver sobre sus pasos. Ran se acercó a él. – Shinichi. – Le tocó en el brazo.
El joven la miró y se tranquilizó. – Lo siento, pero no paro de pensar que es culpa mía.
- ¿Por qué?
- Hattori está en esta situación por mi culpa, si él no hubiese sabido nada…
- No te culpes Shinichi. – Le consoló. – Él te descubrió, tú no se lo dijiste.
- Pero si hubiese tenido más cuidado…
- Él lo hubiese descubierto igual, esto no es culpa de nadie.
- Gracias Ran. – La abrazó.
- Para eso estamos.
- ¿Qué ocurre aquí?
Todos se viraron y vieron a un castaño con ojos castaños. – Hakuba, ¿qué haces aquí?
- Vine a visitar al inspector y os encuentro aquí, ¿qué ocurre?
- Nada que te interese pomposo. – Dijo Kaito.
- Kudo-Kun. – Una chica de pelo castaño y rostro impasible se acercó a ellos. – Aquí tienes lo que me pediste.
- Gracias Miyano. – Tomó lo que le extendía.
Ran la miró sorprendida. - ¿Shiho-chan?
La científica la miró y sonrió. – Hola Ran-chan.
- Veo que al final te decidiste.
- No siempre voy a estar escondiéndome.
- ¿Qué es eso Kudo? – Preguntó Jack acercándose a él.
- Unos informes que necesitaba sobre esos hombres.
La científica se sintió observada, pero no le dio miedo, como otras veces, sino que era agradable. Se viró y se encontró con una mirada castaña.
- Gracias Shiho-chan por... ¿Eh? - Notó cómo la científica estaba fuera del mundo, con su mirada hacia el inglés. - ¿Shiho-chan?
- ¿Eh? - Logra llegar a la realidad y cuando se giró para dejar de ver a Saguru, Ran notó que por una fracción de segundo, Sherry se había sonrojado. - No hay de qué agradecer.
- "No vi mas, Shiho-chan se sonrojó... ¿Acaso...?" - Pensó Mouri mientras veía a Shiho y después a Saguru.
- "¿No se habrá enamorado de Hakuba-kun?" – Sorprendida.
- Ran. - Su novio (Que lindo suena */*) la saca de sus pensamientos. - ¿Estás bien?
- Ah... Si, sólo estaba pensando.
El detective la miró preocupado, ella sonrió. – Está bien. – Se acerca a sus labios y le da un tierno beso. – No pasa nada. – Mira a Shiho. – Son cosas de mujeres.
El detective la miró más desconcertado, pero no insistió más. Le llamaron y se fue hacia otro lado de la sala.
- ¿Por qué me miras así, Ran-chan? – Preguntó la científica.
Vio que la karateka miró hacia algo detrás de ella y se viró para mirar. Allí estaba el mago discutiendo con el detective inglés, mientras Aoko se ponía una mano en la cabeza. - ¿Te gusta Hakuba-kun?
La científica se viró de nuevo y miró a Ran más sonrojada. – Cl.… ¡Claro que no!
- Ya veo… ¡Aoko-chan! ¿Puedes venir un momento?
La chica se acercó inquisidora. - ¿Qué pasa?
- No me has presentado debidamente a Hakuba-kun, ¿qué tal si me lo presentas ahora junto con Shiho-chan?
- ¡Ran-chan! - Gritó Shiho.
- ¿Eh? - Preguntó Aoko confundida. - ¿Y eso?
- Pues... - Indica al inglés y luego a la científica y de inmediato ella entendió. - ¿Lo ves?
- ¡Claro! Déjenmelo a mí... ¡Oigan par de desquiciados! - El mago y el inglés se detienen. - Saguru, ¡ven acá un momento que quiero que conozcas a alguien!
- ¿Qué ocurre Aoko? - Preguntó Saguru mientras se acercaba.
- Saguru, ella es Ran Mouri.
- Mucho gusto Hakuba-kun. – Sonríe.
- Y ella es Shiho Miyano.
- Mucho gusto. - Dijo Shiho algo distante y apenada a la vez mientras evitaba su mirada.
- El gusto es mío Srta. - Dijo el inglés mientras besaba su mano como todo un caballero de Inglaterra.
La científica se sonrojó con el acto del detective, y las dos amigas sonrieron pícaramente con eso. - ¿Qué dices Kaito? – El chico la miró como si estuviese loca. – Ahora vamos. – Agarró del brazo a Ran y se fueron.
- ¿De qué diablos hablas? Yo no he dicho nada. – Dijo cuando las chicas llegaron hasta él.
- Cierra la boquita y camina, necesitan conocerse mejor.
El ladrón miró hacia donde las chicas estaban. - ¿Ahora estáis de celestinas?
Las jóvenes sonrieron.
- Claro que no tonto.
- Solo adelantamos lo que el destino preparó. - Dijo Ran con una risita.
- Si que son... - Las chicas lo callan con un "shh".
- Conque eres la nueva amiga de Aoko.
- Pues... Podría decirse, apenas nos conocemos de un día.
- Tengo la sensación de conocerte, ¿me equivoco?
- Nos hemos visto antes, si es a lo que te refieres.
El chico tomó una pose pensativa. – Es extraño, siempre recuerdo a bellas damas como tú.
La chica se sonrojó y viró la cabeza para que él no lo notase. – Bueno… quizás no te fijaste bien.
- Ran-chan. – Susurró Aoko al oído. – Ahora que me doy cuenta, ¿conozco a Shiho-chan de algo?
A Ran se le cayó la gotita. – Ella es Ai-chan.
- ¿Qué ella es la niña aquella que nunca sonríe? – Se sorprendió.
- Así es, y la que inventó la droga que les hizo encoger, además del antídoto.
El castaño miraba a la chica de ojos verdes, no conseguía acordarse en dónde la había visto. - ¿Dónde nos vimos?
La joven científica se quedó sin saber qué responder.
La científica no dijo nada, por lo que el detective siguió pensando hasta que por una razón, aquellos cabellos y ojos le hicieron recordar a la pequeña Ai.
- He visto a alguien idéntica a ti, pero era una niña.
Shiho quedó sorprendida de que le haya podido ver en Ai Haibara.
- Pues me encontraste.
Ran y Aoko se enojan al ver que Shinichi se había acercado a ellos para hacerle preguntas a Shiho sobre la información que ella le dio, arruinando el momento.
- ¡Mataré a tu novio Ran-chan!
- ¡Yo igual!
Kaito las miró y se asustó, se fue junto al detective del este. – Te aconsejo que huyas.
- ¿Qué? ¿Por qué?
- Por eso. – Dijo señalando a las chicas. El detective miró y se quedó blanco.
Sabía exactamente cuándo Ran estaba enfadada. - ¿Qué he hecho? – El ladrón señaló con la cabeza a la científica y al inglés. – No lo entiendo.
El ladrón casi se cayó de la impresión. – Joder macho, ¿en serio que eres detective?
Shinichi lo miró amenazante. – ¿Son ustedes familiares de Heiji Hattori? – Dijo un doctor que acababa de llegar.
- Él es su abuelo. – Dijo Jodie feliz.
- ¿Cómo? – Preguntó Jack asustado.
- Sólo permitirán pasar a los familiares jefe, y no hay nadie. Usted es nuestra esperanza para saber lo que ha ocurrido.
- Está bien. – Suspiró el anciano.
- Los demás, por favor, márchense a sus casas, pueden venir a visitarle por la mañana. – Dijo esto, y se fue con Jack hacia la habitación del chico.
Ya fuera del hospital. – Tengo que ir. – Dijo el detective del este.
Pero una mano le detuvo. Miró y vio que era la karateka. – Shinichi, volveremos mañana, yo también quiero verle, pero necesita descansar.
El detective asintió.
- Yo me voy. – Dijo la castaña yéndose por otro camino, pero no pudo avanzar más al sentir presión en su brazo izquierdo. Se viró y vio que estaba siendo agarrada por el inglés.
- Aquí nadie se marcha hasta que me expliquen lo que está ocurriendo. ¿Por qué me dijiste que te encontré? ¿Qué quisiste decir con eso?
- Cálmate Saguru. – Dijo Aoko.
- Estoy muy calmado. – Dijo sonriendo irónicamente. – Primero hieren al inspector Nakamori y al detective Mouri, ahora a ese detective de Osaka, y por lo que he visto, su amiga se ha desvanecido. Aquí está ocurriendo algo gordo y quiero saber qué es.
- Vamos a mi casa Hakuba-kun. - Dijo Ran. - La historia es muy larga.
- ¡Ran! - Dijo Aoko.
- Hakuba-kun es de confianza. - Y ve a Kaito. - Descuida, no diré esa parte. – Sonríe. - ¿Vienes con nosotros Shiho-chan? - Pero antes de que haya una respuesta, toma a la científica de la mano y se la lleva a su casa.
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Llegaron a la casa de la chica y por dos horas estuvieron explicándole lo sucedido al inglés, omitiendo la identidad de Kaito, aunque el ya lo sepa.
- ¿Me están diciendo que Kudo es el niño entrometido?
- ¿A quién llamas entrometido?
- Pues a ti. – Dijo el mago, que se llevó una mirada asesina por parte del detective.
- Y tú eres…
- Exacto, soy la niña que viste con Kuroba en el jardín del hospital, y la que inventó esa droga.
- Esto es… increíble.
- Tú querías saberlo todo. – Le reprochó el mago con los brazos cruzados. – Atente a las consecuencias.
El inglés miró amenazadoramente al chico, para luego sonreír. Esa sonrisa no le gustó nada al joven mago. - ¿Y qué ocurre con el ladrón?
Todos le miraron, sobre todo Shuichi. Kaito le miró amenazante.
- Eso es sencillo. - Dijo Shiho y le dio la misma excusa que Ran, pero con sus propias palabras y agregándole más haciendo que sonara tan natural que hasta el hombre más sabio le creería.
- "Shiho-chan es asombrosa" - Pensaron Ran y Aoko a la vez.
- Ya veo... Eso suena convincente... - Dijo Saguru, sabía que mentía pero decidió seguir la corriente.
- Iré a preparar la cena. - Dijo Ran mientras se ponía de pie.
- Yo te ayudo Ran-chan.
- Gracias Aoko-chan. – Sonríe.
- Me too. - Se ofreció Jodie. - ¡No hay que dejarlas solas! - Las tres se van a la cocina.
- Ahora en serio, debo irme. - Dijo Shiho mientras se levantaba, lucía natural, pero por dentro estaba nerviosa por estar cerca del inglés y no entendía el motivo, por eso solo quería alejarse de él.
- Ten cuidado en las calles. - Dijo Kaito.
- Y asegúrate que no te vean ellos. - Dijo Shinichi.
- Lo sé Kudo. - Se pone un abrigo. - Nos vemos.
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La científica andaba por las frías y solitarias calles. Todo estaba oscuro, salvo las luces que proyectaban las farolas en algunos tramos de la calle. Pero ella no le dio importancia a eso, no podía parar de pensar en algo… o en alguien. – "¿Por qué? ¿Por qué me siento extraña cuando le veo, o cuando está junto a mí? ¿Por qué, cuando me tomé el antídoto, sólo podía pensar en él?" ¡No lo entiendo! – Gritó y se detuvo, agarrándose la cabeza con las dos manos y mirando hacia abajo con los ojos cerrados.
En ese momento, sintió una agradable sensación, como cuando él estaba cerca, y le tocaron el hombro.
Se viró y se encontró con los ojos castaños del detective. - ¿Estás bien?
Ella asintió algo sonrojada, dio gracias a la oscuridad de la noche. - ¿Qué haces aquí? ¿Me estabas siguiendo?
Él sonrió. – Quería asegurarme que llegabas a salvo a tu casa, pero como te he visto que rehuyes de mí, pues no quise decirte nada.
La científica le miró. – Gracias. – Dijo en un susurro.
- ¿No hay problema que te acompañe? - La científica sólo atinó con negar con la cabeza. - Entonces vamos.
Mientras ellos caminaban juntos en la noche, Shinichi había dicho después de cenar que debía ir a su casa por unas cuantas ropas y por otros motivos y Ran se ofreció a ir con él.
- No sé si...
- ¡Nada de eso! Yo voy contigo, no vas a poder solo por tu gran flojera.
- Gracias ¬¬
- De nada. - Le dijo con una sonrisa mientras salían de la casa y caminaban hacia la casa del detective. Al llegar, de inmediato fueron al cuarto del chico a buscar algo de ropa.
- Si que tienes un desorden, eres un niño mimado.
- No lo soy.
- Claro que si, ser niño rico te deja muy mimado Shinichi. – Divertida.
- No molestes o sino...
- ¿Sino qué señor detective? - De respuesta, Shinichi le había tirado un cojín. - Conque esas tenemos, ¿eh?
Y le lanza el cojín empezando una guerra entre ellos, se oía risas y cómo uno le decía al otro que iba a pagar o cómo se aseguraba la victoria, pero la guerra se interrumpió cuando Ran tropieza con unas de las patas de la cama e iba a caer. Shinichi intento salvarla, pero solo consiguió caer también, pero sobre ella.
Ambos estaban sorprendidos y sonrojados al darse cuenta que Ran estaba sobre la cama de espaldas con Shinichi sobre ella, sus rostros estaban tan cerca que la respiración de uno erizaba al otro.
- Shinichi...-Murmuró sonrojada.
- Shh... - Le murmuró mientras se iba acercando poco a poco hacia ella.
Sus labios se juntaron en un fogoso y apasionado beso, transmitiéndose lo que sentían por el otro. La vergüenza se desvaneció poco a poco y pasaron al juego de manos.
Shinichi repasó la fina figura de la karateka hasta encontrar el final de la camisa que llevaba. Se atrevió a traspasar esa línea y subió su mano acariciando la piel de la chica. A ella le encantaba esa sensación, y lo demostraba mordiéndose el labio inferior y dando pequeños gemidos de placer.
La karateka no se quería quedar atrás y empezó a desabrochar la camisa del detective, para luego acariciar su perfecto tórax y su espalda.
- Te dije… - Dijo el detective suavemente en el oído de la chica. – Que cuando volviese a ser yo, te cansarías de oírme decirte lo mucho que te quiero. – Le mordió cariñosamente el lóbulo de la oreja y la chica gimió de placer. Con eso el detective sonrió y pasó a besar sus labios.
- Quiero… que me lo digas… otra vez. – Dijo la chica cuando sus labios se separaron.
Él bajó a besarle el cuello. – Te amo, te amo, te amo. – Decía entre cada beso que le daba a la chica mientras subía.
Las ropas estaban esparcidas por toda la habitación y las sábanas de la cama en donde estaban los dos amantes estaban revueltas.
- No me separaré de ti. – Dijo el chico.
- Lo sé.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
En la agencia de detectives. - ¿Por qué demonios tardarán tanto? – Se preguntó el mago en voz alta.
- Don´t worry! – Dijo pícaramente Jodie.
- Seguro que están pasándoselo en grande. – Dijo Aoko cruzada de brazos con una sonrisa.
- ¿Cómo?
- Es que nunca te enteras de nada. – Le recriminó su novia. – Piénsalo. Ran-chan está con Kudo-kun, que es su novio, están en la casa de él, solos, tardan más de lo debido. ¿Quieres más pistas?
- ... - Y ahí le dio. - ¡Ah!
- ¿Lo captaste?
- Si ¡tonto no soy! "Ahora tengo con qué molestar al detective... ¡Viva yo!"
- Lo pareces ¬¬
- Graciosa ¬¬
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
De vuelta en la mansión Kudo, los jóvenes amantes se habían quedado en silencio mientras recuperaban el aire y su piel volvía a sentir, a recordar aquellas emociones de antes.
- De seguro los demás están sospechando de nuestro retraso.
- Hm... - Al oír eso, ya se imaginó al ladrón molestándolo por eso, aunque era cierto, pero no quería que lo molestara por eso.
- Deberías ver tu cara. – Divertida.
- No molestes ¬¬
- Si Kaito-kun te molesta por eso, dile que él tampoco se queda atrás. -El detective la ve confundido- Hizo lo mismo con Aoko-chan. -Dijo simplemente.
- ¿En serio? – Sonrió pícaramente.
La chica le miró amenazadoramente. – Pero ni se te ocurra usarlo sin que él te pique.
- Claro, claro. – La besó en los labios. – No te preocupes.
- Creo que será mejor que recojamos este estropicio y regresemos a mi casa.
- Quiero estar contigo a solas, con esta paz, sin preocupaciones. – Dijo acariciándole la mejilla suavemente.
- Y yo. Cuando termine todo esto, tendremos más momentos así. – Dijo sonriente.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
En la agencia, un hombre con un gorro de lana se estaba impacientando. – Por mucho que estén haciendo lo que estén haciendo, se están arriesgando demasiado.
- Don't worry Shu! Volverán.
En ese momento, la puerta de la casa se abrió y entraron los dos jóvenes. Shinichi dejó la bolsa que llevaba en el suelo cuando entró.
El mago le miraba pícaramente, y el detective se dio cuenta.
Sin decir nada, el detective del este se acerca al mago para luego susurrarle:
- Ni una palabras, si dices algo de lo que estoy pensando, yo soltare lo mismo con respecto a ti y a Aoko.
- ¿De qué estas hablando? - Pero no pudo evitar sonrojarse.
- Tú sabes perfectamente a lo que me refiero. - Con una divertida sonrisa
- En las noticias de hoy… - La televisión estaba encendida. - Ha ocurrido un trágico accidente automovilístico. Se dice que...
- ¡Qué trágico! - Soltó Aoko.
- Calm down Aoko-chan. - Trató Jodie de tranquilizarla.
- ¿Kyoto? - Murmuró Ran confundida, aquel paisaje que le mostraba la TV le resultaba extrañamente familiar. - ¿Dónde..?
¿Por qué le parecerá familiar Kyoto a Ran? ¿Pasaría algo importante allí o simplemente quiere ir de luna de miel?
Más en la próxima actualización dentro de... mmm... cuatro años? ^^
Nah será antes, en un año o así jejeje
Mejor... Le diré a Ushio que me recuerde actualizar en unas semanas ^^U (Ya me veía sin cabeza...)
