Disclaimer:Todo es de Gosho Aoyama, no nos pertenece absolutamente nada
Capítulo 8
- ¿Mouri? - Kuroba la sacó de sus pensamientos. - ¿Estás bien?
- ¿Eh? ¿Te ocurre algo Ran?
- Estoy bien. – Sonríe. - En verdad estoy bien, tranquilos.
- ¿Segura? – Preguntó su novio.
Ella sonrió cálidamente. – Sí, tranquilo. Sólo que me pareció recordar algo… Pero no ha sido nada.
- Well. – Comenzó la agente rubia. – Es hora de irse a dormir. It's too late.
- Es verdad, habéis tardado mucho. – Aoko miró a su amiga pícaramente. - ¿Qué habéis estado haciendo tu novio y tú, de noche, en una casa desierta, a estas horas de la noche?
Los dos jóvenes aludidos estaban más rojos que un tomate y les salía humo por las orejas. – No… Nosotros estábamos…
- Jugando al parchís. – Rieron la novia del mago y la rubia. Cogieron a la chica y se la llevaron a la habitación. – Tienes que contarnos muchas cosas…
- Las mujeres son unas cotillas. – Suspiró Kaito.
- ¿Qué has dicho magucho? – Las cabezas de Aoko y Jodie asomaron por el resquicio de la puerta algo mosqueadas.
Él sonrió nervioso. – Q… Que las mujeres sois encantadoras. – Las chicas cerraron la puerta de la habitación tras de sí y el ladrón suspiró. – Menudo oído que tienen.
Shinichi rió. – Será mejor que nos acostemos, mañana tendremos que ir al hospital a ver cómo está Hattori.
- Tienes razón… - Vio que el agente del gorro de lana negro se iba hacia la puerta. - ¡Eh! ¿A dónde vas?
El hombre no se detuvo y antes de cerrar la puerta tras de sí dijo. – A dar una vuelta por ahí.
- ¿De qué va este tío? – Preguntó mosqueado el mago.
- Ni idea. – Se preparó su futón y abrió los ojos como platos, como si hubiese recordado algo importante. - ¡No!
El mago le miró sin entender. Vio que se levantaba apresurado y se acercaba al calendario. - ¿Qué ocurre?
- La reunión de la Organización… - Se giró para ver al ladrón, haciendo que este palideciera. - ¡Era hoy!
Kaito se quedó varios segundos procesando la información. - ¡Akai! – Los dos salieron de la agencia como si los persiguiese el mismísimo diablo.
Al salir a la calle, no encontraron al agente del gorro de lana por ninguna parte. - ¡Maldición! – Se tiró de los pelos el mago. – ¿Tienes su teléfono?
Se giró al detective y le vio con el teléfono en la oreja, intentando apaciguar sus nervios. Se separó el aparato y negó con la cabeza. – No contesta.
- El muy cabrón no querrá hacerlo… - Dijo entre dientes.
- Tenemos que calmarnos. Ya no podemos hacer nada. – Levantó la mano para acallar la réplica del mago. – Y si te pones a rastrear con tu ala delta, llamarás la atención y harás que no se celebre la reunión. Akai habrá ido a intentar enterarse del asunto. Deberemos tener paciencia y esperar a que nos lo comunique.
- No te veo muy seguro.
- Porque costará que largue alguna información… - Dijo pensativo. – Pero ya se me ocurrirá algo.
- Nos. – Le corrigió su compañero.
El detective le miró. - ¿Perdona?
- Estamos en esto juntos. – Sonrió. – Tienes que dejar de pensar en primera persona.
Shinichi sonrió. – Tienes razón. Al volver a mirar al chico, se topó con la mirada pícara de Kaito. - ¿Qué?
- ¿Y bien? ¿Cómo te fue?
Sólo con su mirara, supo a qué se refería, no pudiendo evitar rodar los ojos. - No sé por qué te quejas de las mujeres. – Suspiró resignado. – Si eres peor que ellas.
- No seas así detective.
- Buenas noches Kuroba. – Y subió escaleras arriba para acostarse en su incómodo futón, dejando a su amigo sólo.
El mago cruzó los brazos e hizo un puchero. – Aburrido… - Murmuró en mitad de la noche.
Las chicas se estaban preparando para dormir y Ran pudo dormir al fin ya que tuvo que luchar con Aoko y Jodie para no decir nada. Pero creyendo que tendría paz en sus sueños, obtuvo lo contrario, pesadillas o más bien, un extraño sueño.
Flash Back
Se podía ver a sí misma de niña, teniendo frente a ella a una persona a punto de morir.
- "Stradivari...Anto..."-No dijo más.
- ¿Señor? ¿Está bien señor? - Y voltea al creer que era observada, pero al no ver nada, eso provocó que se asustara más y se fuera corriendo.
Fin Flash Back
- No. - Murmuró mientras se despertaba. Suspiró aliviada al ver que era solo un sueño y ve a la agente y a su amiga dormidas -Kyoto... ¿Por qué me resuena eso en la cabeza? - Pasando su mano por la frente. - Si no mal recuerdo... Estuve una vez allí con mamá.
Pero decidió dejar de pensar en eso y volvió a dormir.
Al día siguiente, la chica se levantó tan temprano que los demás seguían durmiendo. Sin despertar a nadie, comenzó a preparar el desayuno.
- Te ves alterada. - Oyó a sus espaldas.
- Buenos días Akai. - Sin detenerse en su labor.
- ¿Te ocurre algo?
- No ocurre nada, solo tuve un mal sueño.
El agente iba a comentar algo, pero se vio interrumpido por una jovial voz de mujer. – Good morning everybody! Por aquí huele muy bien…
-Buenos días Jodie-sensei. – Sonrió la chica. – Estaba preparando el desayuno, le gustan las crepes, ¿verdad?
-Of course! Shall I help you?
- No se preocupe, ya puedo yo. Además, ya estoy terminando.
Terminó de preparar el desayuno y lo puso sobre la mesa. – Tiene muy buena pinta, ¿verdad Shu?
El hombre no dijo nada y salió de la cocina justo cuando el detective y el mago entraron. – ¡Aquí huele muy bien! – Exclamaron los dos al ver el desayuno.
Ran sonrió complacida. - ¿Y Aoko-chan?
-Es una dormilona. A esa no la despierta ni una bocina de barco en su oreja.
-¿Podrías despertarla? – Pidió Jodie.
-¿Estás loca? Quien la despierte es persona muerta. – Dijo con la cara tétrica.
-Estoy seguro que no le importará que la despiertes tú. – Dijo Shinichi con el tenedor en la mano. – Si sabes cómo despertarla, claro.
El mago vio miradas pícaras en sus compañeros y los miró con los ojos entrecerrados. – Está bien. – Se levantó con la mirada seria, su cara de póquer, pero no pudo evitar el sonrojo. – Pero más os vale ir a mi funeral, asesinos.
Kaito fue a la habitación donde aún dormía Aoko. Miró hacia donde estaba ella y no pudo evitar sonreír cálidamente. La veía dormir plácidamente entre las sábanas, con una sonrisa en los labios. Se preguntaba qué era lo que soñaba su dulce Aoko. Se acercó y se arrodilló a su lado. Acarició su suave rostro, rememorando la primera vez de ambos, haciéndole sonrojar levemente. Se sacudió la cabeza. – Aoko… Despierta Aoko… Te vas a quedar sin desayuno. – La chica se giró gimiendo dándole la espalda. – Si no te levantas me comeré tu parte. – Dijo sonriendo pícaramente.
La chica abrió los ojos de golpe y se encaró a él. - ¡Ni se te ocurra glotón!
En la cocina, suspiraron. – Ya se despertó.
Ven cómo la puerta se abría de golpe y cómo Kaito corría para salvarse de Aoko.
- Buenos días Aoko-chan. - Saludó Ran con una sonrisa, realmente ya se había acostumbrado.
- ¡Buenos días Ran-chan! - Gritó mientras trataba de pescar a su novio.
- Se quieren bastante. - Dijo Shinichi mientras comía.
- The love is beautiful!
Finalmente la "tormenta" pasó y pudieron terminar de desayunar tranquilos.
- Tengo que hacerle una llamada a mi madre unos momentos.
- Tranquila Ran-chan, Jodie-sensei y yo nos encargamos.
- Vengo enseguida. - Y sube las escaleras para dirigirse a su cuarto.
Se encierra y se queda unos momentos inmóvil, tratando de pensar en lo que le estaba ocurriendo desde que oyó las noticias. Logra moverse, caminando hacia su escritorio para tomar su móvil, pero no llamó, en vez de eso, se sentó en su cama y cerró sus ojos, esforzando su mente para recordar algo.
- Vamos... Yo sé que ocurre algo. - El sonido de su móvil la asustó mucho, sacándola de sus pensamientos. - Hablando de la reina de Inglaterra. – Contesta. - Buenos días mamá.
- Buenos días Ran, ¿cómo anda todo?
- Bien. – Mintió. -Ne, mamá. ¿Estuvimos una vez en Kyoto juntas, no?
- Claro que si, tenías solo 6 años. Lo recuerdo bien... y luego llego esa desgracia.
- ¿Desgracia?
- Cuando encontraste a aquel cadáver, ¿recuerdas? El caso lo tuvieron que cerrar porque no encontraron nada que delatara al asesino.
- Ya veo... - Confusas imágenes invadían su mente, aun no podía tener todo en orden. - Bueno mamá, debo ayudar a lavar los platos. Ya hablamos, ¿vale? - Y cuelga.
Se quedó un poco más sentada al borde de la cama. – Kyoto… hace doce años… Asesinato…
- ¿Ran?
Miró hacia la puerta y vio a su novio en el umbral. – Shinichi. – Sonrió.
Él la miró no muy convencido. - ¿Qué te pasa? Sabes que puedes contar conmigo en lo que sea.
- En esto no me puedes ayudar.
- No lo sabremos si no me lo dices. – Se sentó junto con ella y le cogió la mano.
- Verás… Desde que escuché las noticias de Kyoto… No he podido parar de pensar que allí paso algo raro. Le acabo de preguntar a mi madre, y me dijo que fuimos cuando yo tenía seis años. Me contó que fui yo quien descubrió un cadáver. – Shinichi se sorprendió al escuchar eso. – El caso se cerró sin resolver por falta de pruebas. Pero no consigo acordarme.
- Es normal. – Ella le miró confundida. – Eras pequeña y encontraste un cadáver. Eso te traumó tanto que tu mente lo apartó y no puedes recordarlo.
- Será eso… - Se quedó pensativa. – Pero… creo que no lo encontré completamente muerto.
- ¿Cómo dices?
- Me dijo algo antes de morir. "Stradivari… Anto…"
- ¿Stradivari Anto? ¿Qué significa?
-No lo sé. Tú eres el detective. – Se burló.
Él la miró de reojo. – Graciosa. – Se levantó y se marchó fuera de la habitación. – Será mejor que te cambies, vamos al hospital.
- Si señor detective.
Después de minutos, todos salieron de la residencia Mouri. Shinichi notaba que Ran, a pesar que hablaba muy animada con Aoko, aún debía seguir pensando en eso.
- ¿Qué ocurre detective? - Le preguntó el mago. - ¿Problemas en tu paraíso?
- Muy gracioso Kuroba, por lo menos no me lanzan objetos.
- Calladito eres más agradable.
- Lo mismo te digo.
Llegaron al hospital y después de preguntar por el cuarto del detective del oeste, se dirigieron a dicho lugar. Pero apenas se iban acercando, comenzaron a escuchar maldiciones por parte del moreno.
- Este Hattori. - Susurró Shinichi. - Deja de armar escándalo Hattori. - En eso notó algo que lo hizo gritar.
- ¿Qué pasa Shinichi? - También lo descubre. – Vaya.
Hattori no estaba solo, lo acompañaba sus padres Shizuka y Heizo.
Los tres Hattori miraron a los recién llegados. - ¡Kudo! ¡Sácame de aquí!
El chico miraba nervioso a los padres del chico. – Eh… Hattori, aún no puedes…
- ¡Tengo que encontrar a Kazuha, maldita sea! – Gritó.
- Heiji, déjaselo a los profesionales. – Dijo su padre implacable, pero no surgió efecto con su hijo.
- ¡Y una mierda! Esto ya es personal. Van a desear no haberse cruzado conmigo. – Apretó el puño furioso.
- Tell us, ¿qué ha pasado?
-¿Se puede saber quién es usted?
-Pues… - Los muchachos se quedaron sin saber qué decir.
En ese momento, la puerta de la habitación se volvió a abrir, dejando paso a un abatido Toyama y a Jack Black. – Es una agente del FBI, al igual que él y yo. – Dijo señalando a Akai.
-¿FBI? – Preguntó la madre del chico.
-Su hijo nos ayuda en un caso, al igual que estos jóvenes. Siento lo que les ocurrió a los chicos de Osaka. – Dijo mirando de reojo a Toyama. – Pero nunca pensamos que iría a por Toyama-san ni a por Hattori-kun. Estábamos seguros que irían a por Mouri-san y Nakamori-san. Hattori-kun. – Miró al chico acostado en la cama. – Descansa, yo me encargaré de contarle todo lo que me dijiste anoche a los demás.
El chico gruñó y asintió no muy convencido. Se quedó sólo en la habitación y su rostro se entristeció. – Kazuha… - Cerró los ojos apesadumbrado.
Ya fuera, en la sala de visitas, todos se reunieron y se sentaron, al igual que los Hattori y Toyama.
- Y eso fue lo que pasó. – Finalizó Jack una vez que terminó de relatar los acontecimientos.
- Kazuha. -Susurró su padre.
- Prometemos traerla de vuelta. -Dijo Aoko. -Esto es por mi culpa.
- Y por la mía. -Dijo Ran. -Después de todo, van por nosotras.
- Ustedes no tienen la culpa. -Aseguró Shinichi.
- Es de la Organización. -Continuó Kaito.
- Shuichi, vigila la zona. Jodie, llama a la agencia y que dos agentes vengan a vigilar a Heiji Hattori las 24 horas del día. La Organización podría volver por él.
- ¡Entendido! - Dijeron a la vez y fueron a hacer lo que les ordenaron.
- Nosotros nos quedaremos en Tokio, podríamos ayudar en la comisaría y… - Empezó Geizo.
- Eso no es posible. – Cortó Jack. – La policía no sabe nada de este asunto. Sólo os lo hemos dicho a vosotros por ser familiares afectados y por cortesía, ya que teníamos el derecho de guardárnoslo. Ya sabe.
- Si. – Suspiró Hattori. – Secreto profesional.
- Exacto.
En ese momento, Jodie entró apresurada por la puerta. – Boss!
- ¿Qué ocurre Jodie?
- Hattori! He isn't in his room!
- What?
- ¡Heiji! - Gritó Shizuka preocupada.
- Ese chico porfiado. - Se quejó Heizo.
Continuará
Ya sabemos por qué Ran tiene obsesión por Kyoto
¿Dónde habrá ido el enamorado de Osaka a buscar a su amada?
Esto y mucho más... ¡A la vuelta de la publicidad!
