La Fortuna que Sonríe al Sol

Los rayos del sol volvían a tocar con esmero y cuidado las tierras que fueron atacadas, bañándolas de una calidez tan inigualable que hizo salir a todos aquellos que aun se mostraban renuentes a creer que nada había terminado. Demostrándoles entonces lo tan equivocados que estaban al respecto. Pues, a lo lejos, en aquel firmamento, el sol brillaba orgulloso compartiendo lugar con las ultimas estrellas de la noche. Despejando la oscuridad que antes los sumergió en menos de lo que pensaron, en el peor caos. Trayendo en todo caso, lo mejor de lo mejor, calmando sus mentes y trayendo paz a sus almas. Dándoles la oportunidad de llorar por los seres que se vieron perdidos tan bruscamente de un momento a otro.

Los gritos gozosos y llantos fueron el punto de flexión para aquellos altos mandos que al fin pudieron dejar caerse sin mas en el suelo o en sus asientos, agradeciendo la valentía y la poca información que pudieron conseguir al respecto sobre lo pasado. Cada uno sintiéndose feliz de que ya todo había terminado, o al menos hasta lo que se dijera de los Reyes o Reinas.

Los cuales, prontamente, los Reyes Varian fueron los que salieron casi corriendo de su lugar designado para volar literalmente hasta la frontera mas cercana en busca de algo que ninguno realmente supo decir. Asumiendo simplemente que era para visualizar el estado de los rezagados en el otro Mundo de fríos colores, o para saber si algo de lo ocurrido había afectado la relación con el mismo.

Dejando como encargados principales a los Emperadores que volvían con la cabeza en alto y mayormente heridos, solo uno de ellos recibiendo un trato de emergencia ante la herida casi mortal que adornaba su pecho y parte de su abdomen, Gilag, siendo el desafortunado. Pero el mas feliz de los cuatro, su sonrisa siendo contagiosa para quien le observara. Calmando entonces a los que más espantados quedaban, comenzando a aguardar instrucciones y demás ordenes que de inmediato fueron desplegadas.

La actividad volviendo una vez mas a las calles y hogares. Sintiendo el respiro y la conmoción después. Muchas emociones quedaron a la luz.

Tanto en el Mundo de colores cálidos como el Mundo Astral.

Donde las fuerzas aun en pie, ayudaban sin mas para que la situación cítrica terminara. Los escombros pasando a ser levantados, como lo mas afectado. Los curanderos y practicantes llenándose de mas trabajo conforme pasaban los minutos, para ellos realmente no habiendo un descanso, pero si buenas noticias y mucho más ánimo.

Las Doncellas que pertenecían al lado del Reina siendo las principales figuras que llevaban la esperanza hasta el ultimo rincón, acompañando por supuesto, a los Guerreros de la Esperanza que, una vez notaron como es que su pueblo los necesitaba, aumentaron sus curaciones para después obligarse a mover tanto como si fueran a luchar una vez más, esto siendo motivo de un leve regaño de Ena, quien les permitió irse a cumplir con su deber, comenzando ella a contar los daños y el recuento de los mismos. El papeleo comenzando a volver a circular poco a poco hasta que se extendió aun ritmo que pudo haber alarmado a Astral y Ryoga por igual.

Montañas y montañas de ellos siendo posadas en ambas oficinas a la espera de revisión urgente y extrema. Los respectivos Escrivá y Asistentes siendo atosigados hasta el cansancio, pero notándose la felicidad en sus rostros cansados.

Cada uno de ellos esforzándose tanto como podían para que todo volviese como antes del ataque, sintiendo entonces algo de enojo por el festejo interrumpido. Prometiendo entonces una nueva celebración y homenaje a los caídos.

Las comunicaciones entre ambos mundos restableciéndose con una rapidez increíble, logrando en tiempo récord, que mas noticias llegaran, así como nuevos reportes.

La Tierra alzándose gloriosa y sin incidentes, pero si con demasiados daños a las costas o a los hogares de quienes vivían cerca, Thomas siendo el encargado de ser el hombre que calmaba a las masas ante lo sucedido, alegando con maestría y discursos diplomáticos, que la causante fue la misma naturaleza, callando los rumores de monstruos vistos y muertos vivientes que ya mismo se estaban terminando de remover, o bueno, lo que quedaba de ellos. La compañía de los Arclight en colaboración con las industrias de los Tenjo, siendo los principales promotores para que nada de lo ocurrido saliera a la luz pública, quedando esto en los archivos secretos de ambas familias.

Cada uno repartiéndose el trabajo antes de que V y Kaito salieran por sí mismos en dirección al Mundo Astral gracias a las restablecidas comunicaciones, sus corazones latiendo rápidamente ante lo que se les fue informado directamente de la boca de Shark una vez se mostro en la pantalla. Sus rostros siendo emocionados y ligeramente ansiosos por saber la verdad de los hechos, queriendo también tantas explicaciones como los que esperaban ahora dentro de la habitación de los dos cabecillas principales de sus preocupaciones.

Mira, Kazuma, y Haru colocándose en sillas traídas específicamente para ellos alrededor de la cama que mantenía a Yuma, Astral y al nuevo miembro de la familia. El dosel cerrado siendo lo único que los separaba de verlos en todo su esplendor, Akari siendo la única que se seguía manteniendo a las ordenes finales de Ana, quien una vez noto que ya todo marchaba bien y como debía ser, fue que le dejo descansar junto a los Tsukumo faltantes. Los cuales la recibieron con sonrisas orgullosas y calmadas. Notando la ligera palidez que aun le acompañaba, atrayendo la atención de Vector, III y los recién llegados Emperadores y Reyes del Mundo Astral. Sus ropas siendo remplazadas por unas mucho mas cómodas, gracias a la sugerencia de Mira.

Lo cual fue agradecido con una reverencia antes de que cada uno se ubicara en donde mas le convenía, siendo principalmente cerca de la cama de los Regentes durmientes. Los sillones de la sala de estar, siendo movidos para este propósito, argumentando de que debían estar alertas y estables una vez los bellos durmientes despertaran. Ocultando la curiosidad de verlos. Conformándose con lo mencionado por Ana y por Akari una vez la primera salió y la segunda descanso. Sus voces notándose claramente entusiasmadas ante lo visto.

-Sin duda Yuma-sama y Astral-sama han hecho un excelente trabajo, el Heredero es hermoso. Estoy segura que será un buen Astraliano cuando crezca y asuma las responsabilidades pertinentes...-Elogio Ana, cerrando el dosel, ayudando a Akari a salir con cuidado, no dejando nada a la vista, entregándola después a su madre, quien no dudo en recibirla.

-Gracias...-Agradeció Kazuma, notándose feliz, recibiendo un asentimiento sencillo de Ana, la cual solo dio unas palabras más.

-No tardarán en despertar, quizá unas horas mas sean suficientes para al menos poder hablar con ellos, recomiendo que los discursos o algo mas quede para después, por ahora sus mentes deberán estar agotadas, no quisiéramos una recaída ¿Verdad? -Los presentes la miraron extrañamente antes de suspirar en derrota. -Gracias por comprender, estaré dando algunas vueltas para asegurarme que todo este bien, cualquier cosa sospechosa que vean, por favor no duden en avisarme, vendré en seguida...

-Sí, muchas gracias Ana-san. -Despidió III, notando como es que Ana se retiraba con una reverencia más, antes de simplemente cerrar la puerta en una manera silenciosa. Dejando en un ambiente mas ameno a los presentes.

-¡Es hermoso! -Exclamo Akari una vez su madre presto su regazo para que acomodara su cabeza, recibiendo de inmediato un par de caricias que pudieron calmarla por completo. Consiguiendo que solo aumentara su sonrisa. -¡Es lo mas bello que he visto! ¡Es tan pequeño y lindo, sus mejillas son lo mejor! ¡No, no! ¡Su cabello es lindo! ¡No, no! ¡Su carita es la mas bonita y redondita!

-Kufufu, calma Akari, estas solo alborotando ansiedades... -Advirtió Haru notando como es que los demás se acercaban discretamente a la orilla de sus asientos para escuchar mejor.

-¡Pero, es la verdad! ¡Mi sobrino es lo mas lindo que he visto, incluso su piel es bonita! Como para tener de padre a Astral... -Menciono, susurrando lo último, consiguiendo un asentimiento de Vector, el cual recibió un ligero codazo de su esposo, quien le miro falsamente molesto antes de sonreír.

-Akari... –

Advirtió con diversión Mira, observando cómo es que la habitación pasaba a inundarse de un ambiente cálido y reconfortante, aletargando a los presentes, quienes pasaban a bostezar con cansancio. Sintiéndose mucho más seguros ahora, sus cuerpos relajándose ante el tenue olor a medicina y hierbas que sobrevolaba la habitación. Abrigándolos a un dulce sueño antes de que la puerta fuera abierta lentamente para dejar ver a los demás Arclight que se asomaban. Animando una vez más el ambiente.

-¡Hermano! –

Exclamo III, rápidamente encaminándose hasta la puerta, abrazando al mencionado, quien de inmediato le recibió con los brazos abiertos, analizándolo con la mirada antes de suspirar al ver que nada había cambiado en el menor. Mirando solo de reojo al pelinaranja que seguía en espera a su amado, ambos asintiéndose antes de desviar la mirada a otros lados. Ganándose una leve risa del pelirosa, quien de inmediato los invito a pasar, dejándoles un lugar junto a ellos y el par de Emperadores.

-¿Todos están bien? -Cuestiono casi de inmediato Kaito, recibiendo asentimientos por igual. Notando entonces las ropas del matrimonio Tsukumo. - ¿Por qué...?

-Yuma y Astral -Respondió Akari de inmediato, como si todo ello fuese explicación suficiente para lo visto. Dejando satisfechos a los oyentes, quienes solo volvieron a suspirar.

-No sé qué ganan con ocultar tantas cosas, me preocupa que se vuelva un habito. -Se quejo Shark, a la vez que los demás se mostraban de acuerdo. Su voz sonando más cansada que molesta o enojada. -Personalmente me gustaría saber todo lo relacionado a lo que paso... Fueron muchas cosas que salieron bien como para ser un simple plan de emergencia...

-Es verdad...-Apoyo de inmediato Mira para el asombro de todos, su mirada notándose interesada mientras seguía observando el dosel de la cama frente a ella. -En el momento, ellos simplemente nos dieron su papel antes de que mi Yuma apareciera de la nada y volviera a dar órdenes... Incluso regaño a Kile-san en su momento...

-¿Kile? -Susurro Durbe antes de que Shark le mencionara a quien se refería.

-Una de las Guerreras del Mundo Astral...

-Además... -Hablo Vector, sus brazos cruzándose mientras cerraba uno de sus ojos con desdén- Las fuerzas del Mundo Astral estaban muy bien desplegadas y entrenadas para ello, parecía como si no los hubiera tomado de sorpresa, al contrario, estaban preparados para que algo así sucediera...

-¿Por qué lo dices cariño? -Cuestiono III, mientras pasaba a recargarse en contra del pelinaranja. Siendo bien recibido antes de recibir respuesta.

-No es algo que de verdad fuera explicito, pero, pude notarlo con los hechizos de los guardias que me acompañaban... No solo eran defensivos, eran en contra de la oscuridad, exclusivamente en contra de ella, ni siquiera en la ultima guerra que tuvimos entre nosotros los usaron... pero esta vez...

-Comprendo, yo también lo note en mi Mundo...- Concordó Shark, su asentimiento siendo pauta para que Durbe hablara.

-Cuando analizábamos las rutas y demás opciones y estrategias en plena pelea, muchos de nuestros hombres y científicos ya habían sido avisados con anterioridad por alguien o por reclutas de nivel elite, les preguntamos e interrogamos, pero ni ellos saben de donde salió toda aquella información, aunque, debo admitir que fue pertinente al momento de los enfrentamientos, hay pocas bajas en nuestro mundo, pero mucho daño material... Hay zonas que necesitan reconstrucción.

-Lo mismo de nuestro lado -Siguió V, su voz sonando seria y ligeramente orgullosa. -Nuestros soldados y demás miembros elite ya sabían de antemano que algo atacaría, así que se dieron muchas instrucciones detalladas para seguir, fue fácil tapar lo sucedido ante el publico en general... Demasiado fácil...

-¿Entonces creo que todos sabemos o tenemos una corazonada de quienes fueron los responsables verdad? –

Cuestiono Kazuma, volteando a ver como es que el dosel pasaba a moverse ligeramente antes de que un par de pasos se escucharan. La ceda blanca y exquisita siendo removida ligeramente después ante un peliblanco con mirada cansada y aturdida, su cuerpo real mostrándose por primera vez antes ante los presentes, quienes no pudieron evitar ver de más.

Uno que otro sonrojándose antes de voltear la mirada. Dejando que el recién despierto cubriera su torso con una bata colocada cerca de la cama, depositada de antemano para su uso. Sirviendo de pauta para que su suegro le diera una cálida y grande sonrisa. La exclamación vigorosa haciéndolo saltar ligeramente en su lugar.

-¡Astral, mi muchacho, felicidades!

-K-Kazuma-san... -Susurro Astral, su cabeza pasando a dar vueltas mientras volteaba con rapidez, dándose cuenta que no estaba realmente solo junto a su prometido e hijo, avergonzándose una vez noto su apariencia decaída y durmiente.

-¿Qué pasa con ese "san"? Llámame padre, ya estamos mucho mas relacionados que antes, ¿No? ¿Cómo te encuentras? -Cuestiono el mayor, levantándose de su asiento para ayudar al leve tambaleo que dio Astral como respuesta, ayudándolo a llegar estratégicamente hasta el sillón de una plaza que parecía ya le esperaba, colocándolo en medio de todos los presentes.

-M-Me encuentro bien, gracias, solo un poco cansado... Mmm- Menciono Astral débilmente, volteando ligeramente a la cama, donde sabia su hijo y Yuma seguían descansando. Atrayendo inmediatamente la atención de Kazuma y Mira, quienes de inmediato posaron sus manos en sus hombros como muestra de apoyo. Akari quejándose ante el repentino abandono de su madre como fondo.

-No te preocupes, ellos están bien, están a salvo, fue un parto difícil ¿No? -Pregunto con voz suave Mira, mientras pasaba a mirar con cariño al peliblanco, el cual solo asintió después de un par de segundos, recargándose después en el mullido sillón. Sintiendo una oleada de nauseas que solo le hicieron sentir peor.

-¿De verdad estas bien? Te ves como la mierda- Cuestiono Vector mirando a su rival, recibiendo una mirada falsamente molesta del mismo antes de sonreírle con un poco de dificultad.

-Gracias por la preocupación, tu tampoco te vez tan mal-

-Eso confirma que estas bien- Argumento Vector, recibiendo el asentimiento de quienes sabían la rivalidad de ambos hombres, mientras que los que no, solo se limitaron a asentir con ligera duda.

-¿En serio estas bien? ¿No te pasa nada? -Pregunto esta vez Akari, acercándose junto a Haru, quien inmediatamente poso una mano en la frente del peliblanco, checando su temperatura, alarmándose una vez sintió el frio de la piel contraria.

-¡E-Estas helado! ¡Debemos traer una frazada! -Exclamo, ganándose rápidamente una negativa del peliblanco así como una sonrisa mas natural y menos forzada.

-No hace falta, esa es la temperatura que mi cuerpo normalmente maneja...

-Pero... -Astral volvió a negar, alejando con suavidad la mano ajena.

-Esta bien, recuerde que soy un ser Astral. No es necesario...

-Esta bien, pero por si acaso...-Menciono Haru antes de sacar de quien sabe donde una bella cobijita de color amarillo antes de extenderla en las piernas del peliblanco, tapándole del frio de esa manera. Ganándose sonrisas de los presentes, especialmente de Astral. Quien solo negó divertido.

-Gracias, ¿Puedo saber si esta cobija es...?

-Sí, es para él- Respondió de inmediato la matriarca, su sonrisa extendiéndose en su rostro. Orgullosa y esperanzada.

-No creo que lo pueda pagar después... –

Respondió Astral, mirando la suave tela antes de que una tos le atacara, alarmando a los demás, quienes notaron como es que sangre salía por sus labios, pero esta siendo de un color distinto a lo recordado. EL azul oscuro siendo remplazado por el color dorado que caracterizaba a la familia Astraliana. Llamando poderosamente la atención de todos. Quienes se miraron antes de cambiar sus semblantes a unos un poco mas serios, pero sin dejar el cariño de lado.

-¡Astral! ¿Seguro estas bien? Eso de toser sangre no es normal... -Menciono III, acercándose antes de tender un pañuelo blanco para que su amigo se limpiara sin problemas, haciendo resaltar el dorado en la tela.

-Estoy bien...- Insistió Astral, mirando el pañuelo antes de doblarlo para ocultar aquel pequeño gran detalle. -Es normal cuando un miembro de la familia real cambia a la sangre dorada, no es nada...

-¡Astral! –

Llamo en un suave regaño Mira, hincándose frente a él antes de tomar sus manos, colocándolas en su regazo. Para después mirarlo a los ojos, buscando la verdad en ellos. Asumiendo el papel que antes ya se había dejado, impresionando suavemente a los presentes.

-Esta bien, no tienes que minimizar tu dolor, estamos aquí... Estamos para ustedes, no nos debes nada. Ni mucho menos te culpamos por nada. Esta bien, no necesitar ser fuerte ahora si no lo deseas...

Astral le miro por unos segundos antes de asentir, sus ojos aguándose una vez dejo caer su cabeza hasta que su frente toco las delicadas manos sobre las suyas, las lagrimas viniendo después. Tan silenciosas como habían surgido.

-Casi lo pierdo... -Admitió, su voz siendo tan susurrante que solo atrajo la seriedad necesitada. -El parto se complico de un momento a otro, y... Yuma casi fallece al momento, incluso Hoshiyomi estaba muriendo apenas nació... No tuve remedio...

-Tranquilo... -Consoló Mira, pasando una de sus manos sobre la espalda de su yerno, otorgando el confort necesario para que siguiera hablando. -¿Puedes decirme en qué no tuviste remedio?

-Lo siento... -Se disculpo, logrando traer las lagrimas a los ojos de Mira, mientras daba una rápida mirada a Kazuma, ambos preparándose para lo que sea que debiera decir el peliblanco.

-No puede ser tan malo si lo hiciste para salvarlos...

-¿Qué no es malo? -Cuestiono Astral, volviendo a sentarse correctamente antes de suspirar y borrar las lágrimas que insistían en caer sin su permiso. Mirando seriamente a Mira después. -¿Condenarlos a una vida eterna no es malo?

-¿Qué? -La pregunta que hizo Mira fue rápidamente copiada por los presentes, quienes se mostraron ligeramente sorprendidos ante lo revelado, apenas procesando lo dicho por su amigo, quien siguió con la mirada puesta en la mayor, la cual parpadeo varias veces antes de suspirar y alejarse del peliblanco. Sentándose en la pequeña mesita que estaba cerca, sintiéndose descolocada. Aturdida por tantas cosas que sucedieron de un momento a otro. Aumentando de pronto aquellas palabras a su saber.

Eterno.

Había tanto y tan poco que abarcaba esa palabra. Bien podía significar solo un momento, algo que no tenia relevancia en el mismo tiempo y espacio, pero que también podía ser de un gran peso para un ser mortal como ella. Existía tanto y tan poco entorno a ello. Tantas cosas a considerar y al mismo tiempo no. Era algo tan superfluo que para ella pasaría como un tema más, sin embargo, aquí se veía involucrado el ser mas importante para ella.

Y una vez más, había tanto que considerar y al mismo tiempo nada. Solo el como es que se enfrentarían a ello una vez comenzará a pasar factura a los presentes, a ella, que, como ser mortal. Lo notaria mas que nadie, mas que otra persona, mas que incluso Astral. Pues, al final, ¿Qué era lo eterno? ¿Era malo? ¿Era bueno? ¿Qué era en realidad?

Mira observo al ser frente a ella, su piel azul tan clara como el cielo, que parecía reflejaría las nubes en cualquier momento; su cabello tan blanco y prístino como la nieve sin mancillar; las joyas que naturalmente le adornaban de pies a cabeza, resaltando su belleza aun si no estaba realmente arreglado o presentable, o si las ojeras que le acompañaban se robaban la atención; sus ojos tan claros como un riachuelo de agua clara bañada en los rayos del sol del atardecer, mientras el pétalo de una rosa se posaba en él. El dorado siendo el mejor compañero que el blanco pudiese tener. Mientras las lágrimas secas aun hacían resaltar las mejillas delgadas del mismo. Aquello siendo como un cuadro simple pero hermoso a su mas maravillosa manera. Dejando ver todo lo que le atormentaba, mientras sus manos se movían en un ritmo que delataba ansiedad. Dando a entender muchas cosas con ello. Dándole a entender su sentir mas puro y abierto que pudiera. Haciéndole entender entonces muchas cosas, tantas que solo tuvo un momento para considerarlo antes de notar como es que volvía a su antigua posición, ganándose la mirada de aquel ser que pedía ayuda sin pedirla verdaderamente.

Alcanzando a entenderlo, aunque sea por un momento, tocando, aunque sea un poco de su sentir y de lo que Yuma veía en él. Sintiéndose orgullosa de maneras que no lograba comprender, pero que abrazo como jamás lo había hecho. Llenándola de una determinación que era raro que apareciera en ella. Aquello siendo suficiente para decir aquello que su corazón encontró, y que, como una madre, reconocía como una bendición para su hijo. Su anhelo y su dolor.

-Gracias...

-¿Eh? -Astral se mostro sorprendido genuinamente ante la reacción de Mira, la cual rápidamente fue imitada por su esposo, quien le miro con orgullo mientras sus ojos se volvían ligeramente acuosos.

-Gracias Astral...

-¿Qué? ¿Por qué...? -Quiso cuestionar, mas fue interrumpido por un abrazo de la persona que menos esperaba, apenas sintiendo un ligero jalón en su cabello como regaño. Akari siendo la responsable, junto a Haru que solo le tomo del hombro como muestra de apoyo sincero y completo. Su sonrisa siendo tan grande que calo en los presentes, quienes no pudieron evitar sentirse contagiados por la misma.

-Como padres...- Inicio Kazuma, su voz sonando suave y sabia- Nosotros queremos lo mejor para nuestros hijos, deseamos que en su vida siempre les vaya bien, que triunfen y se cumplan todas sus metas y sueños... Pero a veces, incluso hay limitaciones importantes para nosotros. Para ellos... La realidad puede ser mas cruel de lo que uno puede imaginarse, tantas peleas, tantas batallas que deben enfrentar, ya sea metafóricas o literales... Todo ello opaca el verdadero significado y anhelo que como padres deseamos como una oración para nuestros hijos... Y a veces se pierde en el camino, nos desviamos, nos extraviamos, nos corrompemos... Pero no por ello dejamos de velar por ellos. Somos sus protectores, los seres en los que confiaran al menos hasta que se nos permita estar aquí... Y eso puede ser el único gran obstáculo que nos detiene, pero, el día de hoy, con lo que nos has dicho... Bien puedo agradecerte por ello, por al menos darle a Yuma lo que se merece sin ser detenido incluso en el umbral de la muerte...

-Kazuma-san... -Susurro Astral, mientras bajaba un poco su mirada hasta Mira, quien asintió en reconocimiento a lo que su esposo menciono. Un par de lágrimas saliendo sin darse cuenta.

-Mis papás tienen razón -Hablo Akari, mientras se alejaba de su cuñado, mostrando una sonrisa que él ya había notado antes en su amado. -¡Así que cuida de Yuma una vez no estemos aquí! ¡No te perdonare si algo le pasa a él y a mi sobrino! ¿Entendiste?

-Akari-san...

-Cuida a mi muchacho ¿Esta bien? –

Cuestiono Haru, su sonrisa arrugada por el tiempo siendo tan hermosa como jamás lo había notado Astral. Encontrando un poco de Yuma en ella, sintiéndose perdonado por lo hecho, por lo cometido, pero también sintiendo eso como pauta para un adiós que vendría después. Una lagrima siendo dejada rodar ante ello, una sonrisa culpable viniendo luego.

Tantas personas buenas, parecía que se ganaba la lotería.

-Lo prometo...- Juro, con la mas sincera de sus miradas, ganándose un par de asentimientos de los presentes, quienes asumieron la misma conclusión que los Tsukumo, riendo después.

-¡Mas vale aproveches mi belleza ahora que puedes idiota! -Exclamo Vector. Siendo seguido por los demás, cada uno dando sus palabras y apoyo sincero antes de que Astral se sintiera afortunado, escuchando de fondo como es que un ligero llanto pasaba a sonar, ganando toda la atención de los presentes. Llamándolo con una atracción como jamás la había sentido.

-Ve, mi nieto te esta llamando...- Menciono Mira, ayudando a levantarse de aquel sillón, encaminándolo antes de soltarlo, dejándole el resto del camino a él.

El cual, una vez suspiro y miro por un momento hacia atrás, notando las sonrisas alegres de sus amigos y familia, fue que se encamino sin temor hasta su hijo, quien ya era atendido por un recién despierto Yuma, el cual, le sonrió tan radiante que solo hizo palpitar a mil su corazón, e hizo brotar el amor en él.

Mostrándole entonces como es que su hijo era amamantado por él, su mirada relajándose ante la visión. Su voz suavizándose para no molestar a su hijo, quien se aferraba a su madre con toda la fuerza que su cuerpo le permitía. Sus manitas cerradas en un fuerte puño solo le hicieron sonreír como jamás lo había hecho. La felicidad llegando a él de manera inesperada, y contundente, que le aturdió momentáneamente antes de depositar un suave beso en la frente de su amado. Agradeciendo entonces su acción, su decisión y el peso de la misma.

-¿Cómo esta? -Cuestiono mirando como es que su hijo succionaba suavemente antes de beber algo que recordaba había mencionado Ana en su momento.

-Mucho mejor de lo que te imaginas... No hay nada malo en él... -Susurro Yuma, tomando la mano de su hijo para brindarla a Astral, quien de inmediato la tomo, sintiendo como es que los dedos pequeños se aferraban a él. La calidez llegando a su corazón. Un confort inimaginable volviendo a invitarlo a la cama.

-Es perfecto...-

Alabo, su susurro siendo suficiente como para notar como es que un par de ojos heterocromos le miraban con radiante inocencia y curiosidad. Sus propios ojos encontrándose con un color rubí y un dorado hermoso. La matita de cabello blanco-grisáceo, resaltando naturalmente en su piel azul, el color recordándole a Astral la mas bella puesta de sol que alguna vez observo. Las estrellas pareciendo reflejarse en su hijo. Mientras que ligeras joyas le adornaban de la manera más exquisita que jamás haya pensado. Enamorándolo de inmediato, sintiendo como es que ese pequeño ser lo colocaba a sus pies sin si quiera proponérselo. Una protección invadiéndolo fue lo que le motivo a dar una caricia que gano un ligero gesto de Hoshiyomi antes de simplemente seguir en lo suyo. Cerrando sus ojos ante el sueño que llego a él naturalmente, su energía pasando a combinarse con la suya y con la de Yuma de manera innata. Trayendo tantos recuerdos que solo provoco una sonrisa mas grande en Yuma y Astral, quienes suspiraron aliviados.

Minutos después solo escuchando como es que Kazuma les hablaba, su tono siendo algo que hizo carcajear levemente a ambos padres primerizos.

-No crean que aun escapan de las explicaciones, vamos a estar con ustedes aun si pasamos la noche aquí...

-... -Astral entonces beso a Yuma con tanto amor y cariño que solo le hizo ganarse un ligero pellizco del menor antes de que le obligar a contestar, su voz siendo relajada mientras acariciaba a su amado- No podría pedir otra cosa...

La larga noche al fin había terminado, y una nueva vida se sumaba a la suya.

Uno puede ser afortunado de muchas maneras... ¿No?