La Lluvia del Eclipse
La vida sin duda era a veces impredecible, inquieta. No podías relajarte en ningún segundo antes de que te sorprendiera con algo nuevo, reluciente o maravilloso.
Siempre había algo con lo que llegaba como regalo, pero otras veces, cada uno entendía que eso no era posible, pues justo como se presentaba de bellos colores ante ellos.
También había momentos en los que era demasiado injusta, aparecía solo para arrebatarte todos y cada uno de tus logros, y esas veces, era casi imposible hacer algo para contradecirla. Era más como una prueba que debías superar si tenias la fuerza o el coraje para hacerlo.
Y esto bien podía ser contraproducente, ya que, se abrían dos posibilidades, una de ellas era la victoria, la gloria que alcanzarías si lograbas superar cualquier cosa que se haya aparecido como un obstáculo, la segunda, la segunda destruía muchas vidas. El fracaso era lo que se esperaba, lo que mas era temido por todos, no había ni siquiera una excepción que les dijera que estarían felices de fracasar. Perderías todo, absolutamente todo. Y eso era lo mas aterrador.
No, mas bien, la vida misma siempre fue aterradora. Jamás sabias que es lo que ocurriría a menos que pudieras verla como un abismo ante ti. La mayoría se perdía en eso, los que más tenían suerte, podían lidiar con ella, pero nunca ganarle.
Esa es a regla, la única regla jamás escrita pero la mas seguida. Todo ser viviente era consciente de ella, no había nadie que no estuviese consciente de ello. Hotarando bien es una prueba de ello. Una pobre victima del abismo que represento su propia vida y existencia, la cual solo estuvo plagada de fracasos y malas jugarretas antes de que se le diera una segunda oportunidad. Donde tuvo que atravesar la muerte para ello, para ganarla.
Así era, y así debía ser, era el orden natural de las cosas, sin embargo, solo por esta vez, solo por un atrevimiento y arranque de valentía, el ser mas impuro que alguna vez piso la tierra o algún otro Mundo. Rogo a los cielos para una segunda oportunidad.
Solo una.
No desearía mas si solo obtenía aquello.
Un averió. Un gran averió en el universo mismo.
¿Pero qué es lo que lo hacia especial? ¿Qué hacia que las estrellas lo miraran con pena y angustia? ¿Qué?
La respuesta era nada. No había nada. Solo era él, él contra todo el universo. Contra la vida, contra las reglas. Y muy en el fondo sabia que eso era alzarse en blasfemia contra todo lo conocido y lo regulado.
Era una locura.
Pero eso era lo único que tenia para rogar, para que sus rodillas sangraran y su vida se fragmentara antes de volverse a unir y seguir con aquel pedido que solo era oído, pero no visto. Fue difícil, muy difícil. Pues incluso quiso ser un sacrificio para que algún poder le hablara, le consolara en su dolor. Pero eso no rindió frutos, era indigno. Era oscuro.
Sus gritos se ahogaron, y la vitalidad de sus ojos se apagaron. Al menos hasta que uno de esos seres vagantes le miro, y tendiendo su mano fue que lo llamo. La brillantes segándole ante su desesperación, su angustia; consiguiendo calmar un poco su alma, antes de que esta misma tuviera un precio. Uno muy alto. Tan alto que debió consultarlo con lo tambaleante, con su todo, con su Mundo. Al final consiguiendo la respuesta que esperaba, un milagro que costaría todo lo que el representaba, lo que el era.
Y sencillamente no le importo. No importaba. Después de todo, no había nada que no hiciera por su esposo, su amado esposo en cama, quien le esperaba cada noche antes de consolar su agonía con amor y cariño. Las caricias regresando la vitalidad antes de que la perdiese al volver, iniciando un ciclo que fue difícil de romper después, cuando todo empeoro.
Y cuando ese ser tendió la mano, en espera de un pacto. A cambio, otorgando el milagro. Milagro que no peso en ningún momento. Bien podía volver a hacer todo de nuevo, y si tuviera mas almas que vender, bien podía darlas todas solo para este propósito.
Salvar la vida de su hijo o hija, la cual aun moraba en el vientre de su amado, el cual se encontraba grave ante ello. Su vida tambaleándose y colgando de un hilo.
Ya nada importo una ves aquel pacto se dio. Mucho menos las palabras que vinieron de ese ser que le miraba seriamente y con sus brazos abiertos, su vos siendo tan armoniosa que solo pudo sonreír al final, levantando sus rodillas antes de que fuese ayudado a sostenerse. Su palidez resaltando ante los colores fríos que adornaban el lugar, uno que comenzaba a conocer, los cristales flotantes, así como la magia ondeante avisando sobre lo hecho. Su estrés y cansancio pasando factura una vez vio la solución a su pesar, a su dolor.
Su cuerpo cayendo en inconciencia antes de que su mas grande rival le atrapara con un simple gesto, mientras un poco de admiración se escapaba de sus ojos y de sus labios. Una sonrisa culpable viniendo después, pues él tampoco deseaba esto. Al menos no de la misma manera que Vector la quería.
-Ya... Puedes estar tranquilo, me asegurare de que todos estén a salvo ahora... Has hecho un gran trabajo amigo mío... Estoy seguro que III estaría orgulloso de ti. Tu plegaria a sido escuchada... Buenas noches...
El llanto de un bebé fue lo que siguió, mientras un joven de pelo rosa y negro se acercaba a ese ser. Cargando con un preciado tesoro en brazos, el cual acunaba con gran amor y talento. Su sonrisa y su voz opacando todo lo relacionado con el dolor o la angustia. Una nana siendo lo siguiente.
"Lancemos nuestras bendiciones al cielo, pues el universo las regresará a su debido tiempo, ve hacia adelante, que nuestro futuro blanco está esperando, bañado en gloria y amor, contén tus lágrimas, que esto será lo ultimo que veas antes de ser llamado por Dios, tu milagro ya está aquí, las estrellas bailan y el tiempo también...Es hora de despertar"
Una vez Vector sintió que III se desplomo a su lado, su mente dejo de procesar lo que se estaba hablando hace apenas solo un segundo antes de que su atención se concentrara totalmente en su amado y en tomarlo en brazos, buscando una explicación coherente del porqué su lindo pelirosa había caído sin más. Llamándolo con urgencia poco después para ver cómo es que de alguna manera Astral ya estaba a su lado, revisando con su magia el estado de su esposo, su rostro contorsionándose ante la preocupación antes de que le diera instrucciones que no dudo en seguir. Dejando a todos atrás antes de dirigirse al lugar indicado y señalado, sintiendo como es que su antebrazo pasaba a sentirse húmedo, y el olor a metal llegaba a sus fosas nasales. Llamando con esto a su preocupación y su angustia.
Sus pasos apresurándose antes de que fuera consciente como es que un par de sirvientes abrían las puertas de sus aposentos para poder entrar sin inconvenientes. Rápidamente esto siendo pauta para que él entrara en acción. Colocando a su amado en la cama antes de que procediera con un cuidado increíble a quitar sus prendas, una a una cayendo en una danza que se detuvo hasta que pudo ver a simple vista como es que sangre se colaba por la entre pierna de su amado. Bañando las sábanas y cedas que adornaban la cama. Siendo una malísima señal sobre su estado.
La comprensión llegando después.
-¡Esta...! ¡Está teniendo un...! -Ni siquiera quería terminar esa frase, no deseaba hacerlo. Si tan solo se atrevía a decirlo, quizá el universo le escucharía. Y sucedería lo que, su corazón mas temía.
Sus manos comenzaron a temblar levemente al estar consciente en menos de un segundo sobre la situación de su amado. Apenas procesándolo antes de que pudiera volver a lo que hacía, limpiando como podía antes de que sus manos se mancharan en ese liquido que en algún momento le pareció fantástico en batalla pero que ahora, solo le horrorizaba. Sus dedos sintiendo la humedad caliente y espesa antes de que usara las telas retiradas para tratar de limpiarse, tratando de que se llevara la sensación. Consiguiendo rasgar un poco la suave tela antes de que negara y la tirara lejos, volviendo a su deber como todo un devoto.
Limpiando lo que faltaba y cubriendo a su amado antes de pasar su propia magia a él. Las ropas manchadas desapareciendo gracias a un par de sirvientes que aparecieron para apoyar antes de que Ana ingresara a paso apresurado a la habitación, sus tacones resonando como dos cuchillos antes de que llegara a un costado de III.
Su palidez siendo alarmante a niveles críticos, recodándole a Ana como es que Yuma-sama estaba en su momento del parto. Aquello siendo solo ahora un mal recuerdo, pero asemejándose mucho mas a esto. La mala fortuna pasando a sonreírle al amable Embajador que se mantuvo fiel al Reino en todo momento.
La magia que uso, fue ayudada por la de Vector antes de que ella misma le dijera que se retirara por el bien de ambos seres que estaban en cama. Su respuesta siendo un poco renuente poco antes de acatar la orden a regañadientes. Su rostro pareciendo competir con el mismo pelirosa, mientras su vista no se despegaba ni por un segundo de él. Apenas registrando como es que las puertas se cerraban antes de que un par de Doncellas que pertenecían al cuidado de Yuma entraran como ayudantes. Trayendo consigo un par de charolas de cristal que dejaban ver instrumentos que solo alarmaron a Vector. Pues un par de pinzas curvas bien podían apreciarse en ellas. Su voz resonando antes de que notara como es que Ana le detenía con paciencia y un poco de fuerza.
-¡¿Qué tratan de hacer?! ¡¿Para que son esas pinzas?! ¡III esta...! ¡Mi esposo y mi hijo no necesitan...! ¡Ellos no...!
-¡Embajador Vector tranquilícese! ¡No es lo que imagina, solo comprobaremos el daño! ¡No haremos nada más! -Exclamo Ana antes de que el pelinaranja le mirara, buscando alguna hostilidad en ella. Relajándose un poco ante la confianza que vio en ella. Dejando entonces que procediera con su trabajo.
-¡Chicas por favor preparen a el Señor Michael para una inspección! ¡Cierren bien las puertas, no dejen que nadie entre! -Ordeno, escuchando después como es que las Doncellas accedían con rapidez, moviéndose apenas con poco esfuerzo antes de notar como es que III era preparado para lo dicho. Sus piernas siendo abiertas para poder proceder, siendo cubierto por una ceda roja. -¡Vector-sama! ¡Necesito que no deje de pasarle magia al Embajador, es necesario para esta inspección! -Vector parpadeo antes de asentir. Pasando a sostener la mano de su amado con ligera fuerza antes de escuchar un par de quejidos. Su vista alzándose hasta el rostro del pelirosa, quien mostraba su descontento ante el frio del metal que pasaba a invadirlo.
-Tranquilo, estoy aquí, estoy aquí... No pasa nada, no pasa nada...- Susurro al oído de su amado, queriendo tranquilizar a su esposo y a él mismo.
Las pinzas pasaron entonces por el canal del embarazado, quien siguió removiéndose antes de que sus labios se fruncieran un poco más. El frio de las pociones viniendo después, un brillo siendo el resultado de la intervención. Así como un par de estelas de luces que desaparecieron una vez Ana percibió que todo había sido controlado y detenido, suspirando cuando noto como es que la sangre se detenía con éxito y apenas con una perdida poco significativa. Su logro siendo comunicado de inmediato.
-Vector-sama no se detenga, pero ralentice su magia, podría ser perjudicial para madre e hijo si sigue así... -Ordeno, levantando y limpiando todo a su alcance, dejando bien cubierto al pelirosa al final, el instrumento utilizado siendo colocado a un lado antes de que una de las Doncellas lo retirara ante la mirada renuente de Vector, quien atendió a la explicación de Ana poco después- El Embajador casi sufre de un aborto, sin embargo, logramos detenerlo a tiempo, las emociones que vivió, así como el movimiento demasiado brusco debió haber sido los factores que lo dañaron. Aunque, también pudo haber sido la exposición a un poder que lo desestabilizo... Demasiados factores si me pregunta, no estoy segura a ciencia cierta que fue lo causante, pero... Sí se con seguridad que ahora están a salvo, su actuar fue oportuno Vector-sama... Lo felicito, a salvado ambas vidas...
Y fue entonces que Vector se dejo caer a un lado de la cama sin llegar a soltar en ningún momento a su amado. Continuando con su labor, mientras su semblante y ansiedad pasaban a desaparecer poco a poco, pero sin dejar de lado como es que todo estuvo a punto de desaparecer. El horror pasando a segundo plano antes que III se removiera en disgusto una vez más. Pasando a abrir sus ojos aletargadamente antes de mirar con detenimiento el techo del dosel de su propia cama, para después posar sus ojos a un lado de él. Encontrándose con la mirada que mas amaba. El violeta oscureciéndose antes de que dejara caer un par de lagrimas que sorprendieron al menor. Quien de inmediato le llamo.
-Vector... Vector estoy bien... Estoy despierto... -El pelinaranja solo asintió con una sonrisa rota antes de llevar la mano de su esposo a su rostro, acariciándola como si jamás lo hubiera hecho. Asustando a III antes de que reaccionara innatamente colocando su mano sobre su vientre, un dolor proveniente después haciéndole fruncir su ceño.
-¿Qué fue lo que...?
-Michael-sama... -Llamo Ana, quien se mantuvo al margen en todo momento, no queriendo interrumpir a la pareja ante la difícil situación que enfrentaban. -Me temo que estuvo a punto de perder a su heredero... -Informo, dejando que las palabras se asentaran como dos piedras pesadas en el corazón del menor, quien solo trato de acunar su vientre antes de ser retenido por su amado, quien le negó que se moviera de más. El temblor siendo sentido después, sorprendiéndolo antes de que un nudo en su garganta se formara sin su permiso. Su voz sonando baja ante lo que quería preguntar.
-¿L-Lo, Lo perdí? -Cuestiono, consiguiendo un alivio inmediato antes de que Ana negara.
-No, no lo ha hecho, pero debo advertir que está en una situación delicada... Debemos hacer mas exámenes antes de determinar que es lo mejor para proceder- Menciono, consiguiendo que ambos padres primerizos se congelaran ante la sola sugerencia que escondían esas palabras. Un miedo siendo enterrado en sus corazones antes de que sus manos se encontraran en busca de la fuerza que se les fue arrebatada. – Por favor no asuman lo peor todavía... -Llamo una vez más Ana, antes de aclarar su garganta- Nuestra prioridad será que todo salga bien y que su embarazo llegue a un buen término... Pero tampoco debemos descartar las mas duras consecuencias si se llegara a fallar...
-¿Q-Qué porcentaje?- Cuestiono III, interrumpiendo a Ana, la cual solo asintió.
-No voy a mentirles, y quiero que estén consientes de su situación, pero si hablamos de porcentajes de que todo salga bien... Son menos del treinta por ciento. El setenta por ciento son números negativos...
Un balde de agua helada pareció caer sobre los padres primerizos que solo sostuvieron sus manos mucho más fuerte que antes. Las lagrimas siendo retenidas a la fuerza antes de que Ana siguiera hablando.
-Yo, Ana, me comprometo a hacer lo imposible para lograr salvarlo, es mi deber para con ustedes, por ahora hare unas medidas mas para que Michael-sama no sufra ningún malestar más, como el heredero, pero, debo ordenar que no debe moverse a menos que sea estrictamente necesario... Tan solo una agitación fuerte, una acción precipitada podría ser perjudicial... Así que dejare estrictas reglas más antes de irme, estaré al máximo en pendiente de ustedes... -Instruyo Ana, para ambos esposos, quienes sintieron como todo lo que paso después fue un borrón en su memoria.
Pues apenas registraron como es que Ana volvía a hacer lo conveniente antes de retirar una hora después al par de Doncellas que mostraron un par de reverencias antes de salir, dejando entonces pasar a V, quien pidió saber el estado de su hermano. Encontrándose con el par de hombres con semblantes perdidos y caídos, sin soltarse ni una sola vez, acabando con el buen ánimo que mantenía el grupo. Quienes en silencio se enteraron de lo sucedido, el diagnostico y de las probabilidades.
Yuma sintiéndose culpable tan solo por el hecho de estar ahí junto a su bebé. El cual, consiguió atraer la atención del pelirosa, quien paso a reaccionar ante el leve gorgoteo que dejo salir. Pidiendo ayuda después a su amado para que pudiera recargarse libremente en la cabecera, su semblante tratando de cambiar a uno mas positivo antes de mirar a su amigo, el cual aun era cargado por su prometido.
-Yuma... Es bueno que me hayas venido a ver a pesar de que no te encuentras nada bien-Menciono, su voz sonando débil, un poco quebrada. Su mirada siendo opacada.
-III... -Susurro Yuma, pasando a pedirle gentilmente a su prometido que lo acercara hasta su amigo. Siendo bien recibido por el pelirosa, quien de inmediato le abrazo con cuidado. Siempre respetando el espacio que ahora ocupaba Hoshiyomi.
-Gracias... -Agradeció III, confundiendo un poco a Yuma, quien solo le abrazo con un solo brazo, esperando a lo que su amigo fuera a decir- Gracias a ti y Astral es que llegue tan lejos incluso como para encontrar el amor... La situación que paso no fue su culpa. Ni tuya ni de Astral... Supongo que, son cosas que es inevitable que pasen ¿No? – Yuma solo bajo un poco su cabeza, mientras sus ojos se humedecían- De verdad que no saben lo agradecido que estoy ahora, obtuve muchas cosas buenas solo de conocerlos. Y aun a pesar de lo mal que pudimos a verlos tratado en un principio, aun así, estuvieron a nuestro lado... Y lo siguen estando... Gracias...
-Cariño... -Llamo Vector, apenas recibiendo una mirada triste pero cariñosa de su amado.
-Estoy bien, estamos bien... -Aseguro, mas para sí mismo que para los demás, quienes se mantuvieron aun en una distancia prudente- ¿Crees...? ¿Crees que pueda cargar a Hoshiyomi-kun? -Pidió a Yuma, quien no pudo negarle nada. Separándose antes de extender con extremo cuidado a su niño. Ayudando a III antes de que se volviera a recargar en la cabecera de la cama con una expresión mas tranquila. Su voz suavizándose ante la cara redondita que le recibió. -Hola Hoshiyomi-kun, es un placer por fin sostenerte... ¿Sabes que tus papás te estaban esperando desde hace mucho tiempo? ¿Mn? Vamos... Mírame, o ¿Acaso aun tienes sueño?
El bebé se removió un poco, antes de que sus bellos ojos se abrieran como protesta, llorando al no reconocer a quien le cargaba, provocando entonces que III llorara con él en silencio, mientras le apretaba suavemente contra su pecho. Tratando de absorber de esa experiencia lo que, quizá, no podría disfrutar después.
Trayendo entonces amargos sentimientos en los presentes, quienes comenzaron a salir para no molestar mas a la pareja de esposos, quienes se quedaron solos al final. Cada uno abrazándose antes de seguir llorando en pena sobre lo acontecido, sintiendo como es que la tristeza embriagaba sus corazones, sus mentes y sus sueños.
Aquello no era justo.
No era justo.
Los días parecieron que pasaron lento desde entonces, en donde solo Vector quería permanecer cerca de su amado ante cualquier emergencia que pudiera suceder, dejando sus responsabilidades como Emperador a Shark, quien le dejo libremente hacerlo antes de promulgar que las actividades del pelinaranja serian aplazadas al menos hasta nuevo aviso. Extendiendo su estadía en el Mundo Astral hasta que... cualquier cosa pasara.
Durbe estuvo de acuerdo en eso, siendo él quien comunico lo que paso a los demás Emperadores, trayendo dos noticias, la primera siendo y revelando el nacimiento de Hoshiyomi y lo segundo, la posible perdida de III. Lo cual solo provoco que cada Emperador saliera una vez la situación en el Mundo Varian fue controlada, yendo en dirección a visitar al pelirosa, quien les recibió de mejor animo que al principio de todo lo acontecido, su reposo siendo absoluto, así como la devoción del pelinaranja, quien se alteraba ante cualquier cambio que sucediera cerca de su esposo, contagiando a los Emperadores, los cuales solo trataron de no hacerle recordar su desgracia a III. Haciéndolo reír o trayéndole buenas nuevas del Mundo Varian que sabían a él le gustaría escuchar.
Como la nueva reconstrucción que se vivía desde hace días, así como los nuevos protocolos o salas del Palacio; regalos viniendo después, en donde se evito de sobremanera algún atuendo que hiciera alusión a su embarazo o algo relacionado al mismo. Siendo tan cuidadosos que incluso llegaron a enojarse una vez, Alito solo murmuro algo al respecto, ganándose un par de golpes antes de que fuera sacada a patadas de la habitación ante la mirada expectante y confundida de los dos esposos que no lograban entender lo que sucedía. Ambos tratando de adaptarse a su situación actual. Cada uno sintiéndose animado ante las constantes visitas que recibían.
Kaito, y la familia Arclight fueron los siguientes en in rápidamente a verlos. Las peleas y discusiones siendo dejadas de lado como prevención a que algo alterara a III más de lo necesario, trayendo consigo la magnifica noticia de que el cazador y el mayor de los hermanos pasaban a dar a conocer su relación. (La cual ya se sabia pero que ambos no querían admitir). Y con ello, las buenas nuevas de la Tierra, trayendo muchos mas regalos que colmaron al pelirosa para deleite de su esposo, logrando traer la sonrisa natural de III.
Aquello pareciendo mejorar también ante el cuidado tan devoto que le otorgaba Vector. Quien no se despego en ningún momento a menos que fuese para el mismo traer sus comidas, desayunos o cenas. Siguiendo estrictamente las instrucciones que Ana le dio con reverencia. Esperando que todo fluyera como debía, checando entonces como es que avanzaba el embarazo del pelirosa. Resultando en algo favorable al subir las estadísticas a un cuarenta por ciento. Fruto que llevo a Vector y III a ilusionarse. Al menos hasta que el pelirosa volvió a recaer una noche de tormenta.
La atención de Ana volviendo a ser necesitada con urgencia una madrugada.
-¿Qué le pasa? ¿Por qué volvió a desmayarse? ¡No se ha expuesto a ningún peligro! -Exigió saber en desesperación vector, sin dejar de tomar la mano de su amado, otorgando la magia suficiente para que no cayera mas en un semblante preocupante.
-No estoy segura...- Respondió Ana antes de realizar con detenimiento un examen de diagnóstico, su rostro pasando de expresión a expresión antes de fruncir ligeramente su ceño. -Por lo que percibo, su hijo esta tratando de sobrevivir, esta robando la vitalidad de su madre para ello... Absorbe de mas, mientras se aferra a la vida. La bolsa que lo contiene es débil, por tanto, le cuesta mas trabajo mantenerse en una estabilidad para su desarrollo y crecimiento... La magia que le otorga, Vector-sama es lo que no ha dejado que Michael-sama y el bebé empeore... Y sin duda a hecho un buen trabajo, pero me temo que ya no esta siendo suficiente...
-¿Qué? -Fue la primera reacción de Vector antes de registrar como es que Ana pasaba a laborar diligentemente en su paciente, bañándolo en pociones revitalizadoras y demás magia que apenas percibió. Aturdiéndolo antes de que pudiera reaccionar con calma, su postura pasando a ser mucho mas rígida que antes. -¿Hay alguna manera de evitar que esto siga sucediendo? -Ana se tenso levemente antes de que el pelinaranja comprendiera su respuesta.
-La única manera sería interrumpir... -Menciono en susurro, negando poco después ante la mirada severa y horrorizada de Vector. Aclarando su garganta para dar una mejor alternativa- Podemos conseguir energía pura y mágica en el Mundo Astral... Sin embargo, me temo que eso solo funcionara por un tiempo indefinido, no se si es algo que Michael-sama pueda soportar...
Vector miro hacia abajo antes de asentir en respuesta. Dando las gracias a Ana poco después, dejándole una sensación de impotencia que no pudo desaparecer aun una vez llego la mañana, y con eso un nuevo despertar de su amado, al cual, solo le minimizo los daños sufridos y dio la alternativa escuchada.
-¿De verdad? Podemos intentarlo... -Pidió III, a lo que Vector solo se tensó, riéndose como si nada después.
-E-Es verdad, bien podemos intentarlo, pero, no me gustaría que te quedaras solo... ¿Sabes?
-Pero, si es una alternativa, bien podemos tomarla, aunque sea solo por un tiempo, en lo que termina nuestra espera...-Menciono el menor, posando una mano en su vientre, atrayendo la del mayor después, un lindo sonrojo subiendo a su pálido rostro. -No... No me importaría si algo me pasara para que él o ella pudiera venir al Mundo... A este lugar maravilloso... ¿Te imaginas? Un pedacito de ti y mío corriendo después por ahí, causando problemas a sus tíos o a los Emperadores... Jajaja, seria maravilloso, ¿No lo crees? Mi padre bien podría tener canas verdes ante tanta travesura de nuestro tesoro...
-Byron...-Susurro Vector antes de tragar con dificultad el nudo en su garganta, su mirada pasando a ser triste y angustiada ante su situación actual. Las ojeras en sus ojos notándose mucho mas ante esta simple acción. -Sí, Byron podría dar el grito al cielo si es que sus cosas explotaran o se vieran pintadas o destruidas o... -Sus palabras se detuvieron, sintiendo como es que sus lagrimas no pudieron ser retenidas. Su pecho doliéndole mucho mas de lo que aparentaba, rápidamente siendo atraído en un abrazo por III, quien acaricio su espada mientras lloraba en silencio. Comprendiendo a su amado.
-Lo vamos a lograr... Tenemos que ser fuertes...
-Lo siento...-Se disculpo Vector, sin saber siquiera la verdadera razón. Culpándose por meter a sus seres amados a una situación como la que se presentaba.
-Shh, voy a estar aquí... Siempre voy a estar contigo... -Si Vector hubiese estado mas lucido, bien hubiera sabido que esas palabras eran de despedida. Así como de una promesa ante lo incierto.
¿Por qué es que habían sido puestos a prueba de esta manera?
Esto no podía ser justo.
No era justo.
Los días siguieron pasado, así como las visitas, Astral y Yuma iban una vez se vieran desocupados ante las reconstrucciones y los poderes que volvían a centralizarse en el Palacio, su nombramiento como Reyes siendo aplazado hasta nuevo aviso, así como la noticia del nacimiento de su hijo, el cual, parecía estar en buenas condiciones. Siendo la adoración de III cada que Yuma lo llevaba con él, tratando de dar buenos ánimos a su amigo, mientras Vector se perdía en la inmensidad del Mundo Astral para buscar lo dicho por Ana, volviendo siempre una vez caía la noche. Su cansancio siendo notorio cada vez más.
Sin embargo, apenas importándole ante la mejora del semblante de su amado, tratando de siempre dar lo mejor de sí para que el cuerpo de su esposo volviera a estabilizarse, consiguiéndolo con esfuerzo y muchísimo tiempo. Pero, notando como es que, si dejaba de darle aquella energía natural combinada con la de él. III pasaba a deteriorarse mucho más rápido que antes. Esto requiriendo el apoyo constante de Ana después, quien había vuelto a bajar las estadísticas.
Un horrible quince por ciento convirtiéndose en las pesadillas constantes de Vector cada vez que se detenía a descansar, obligándose así mismo a seguir adelante. Por su hijo, por su esposo, desgastándose más y más. Su semblante volviéndose delgado y extremadamente cansado. Siguiendo así hasta que una tarde, su cuerpo lo abandono.
Colapsando sin mas en los pasillos del Palacio. Siendo encontrado por Astral, quien de inmediato lo llevo a su oficina, depositándolo en el mullido sillón antes de despedir a los presentes, esperando a que su rival despertara de su letargo, preocupándose una vez noto como es que no lo hacía.
-Oye, oye- Llamo, su mano golpeando ligeramente la mejilla derecha de Vector, quien apenas reacciono, pero cuando Astral decidió darle un poco mas de su energía, consiguiendo una reacción exaltada.
-¡¿Dónde estoy?! ¿Dónde esta III? ¡Debo volver, él necesita...! ¡Él me necesita! -Menciono, atorándose con sus palabras, cayendo de bruces una vez se levanto y quiso caminar de regreso hasta sus aposentos, en donde el peliblanco sabia estaba también su amado junto a su hijo. Concluyendo que podía confiar en él si es que III necesitaba una vez mas de su ayuda. Deteniendo entonces a su rival, volviéndolo a sentar en aquel sillón para que reaccionara.
Una bofetada tuvo que ser necesaria. Y solo por esta vez, Astral se sintió culpable.
-L-Lo siento... Pero deberías dejar de hablar y estabilizarte primero, estas bien, estas a salvo...-
-¿Qué? ¿Astral? ¿Por qué? -Cuestiono con extrañeza el pelinaranja antes de solo mirar a su alrededor.
-Creo que... Necesitamos hablar Vector-Dijo Astral, su tono siendo sumamente serio, así como su semblante, trayendo la atención rápidamente de su rival, quien solo le miro antes de parpadear en confusión. -Conozco una manera de salvarlos...
Y entonces, Vector no pudo evita comparar a su rival con el diablo... La explicación que vino después solo le hizo reafirmarlo. ¿Acaso le pidió su alma?
Un maldito lobo en la piel de un cordero, eso jamás fue tan brillante como ahora.
