Deseo de una Campeona
parte III
(Ash y Cynthia)
—Cynthia... ¿Estás bien?
—No me gustó que nos molestaran...
Cynthia finalmente decidió detenerse tras haber escapado de las garras de sus amigas. Su enojo era evidente, pero su tristeza se reflejaba en sus hermosos ojos grisáceos los cuales se humedecieron una vez más para su disgusto.
Sin embargo, esta ocasión sus lágrimas tardaron más en salir. Unos brazos pronto la rodearon y no tuvo que investigar demasiado para saber de quién eran.
—Yo sé que estás molesta con todo lo que ha pasado, pero ellas en verdad te aprecian tanto como yo lo hago—declaró Ash con una gran sonrisa en su rostro mientras acercaba más el cuerpo de su amiga al suyo.
La acción del azabache fue suficiente para que la ex campeona recuperara sus ánimos.
—Gracias por siempre tratar de ayudarme—susurró ella en voz baja, pero con un tono alto para ser escuchada por su nuevo compañero de aventuras.
—Para eso estamos los amigos—dijo él con un tono más animado sin notar que sus palabras animaban mucho más a la chica.
—Grandes amigos...
—Esos dos en dónde se han metido.
Delia y compañía finalmente bajaron al salón donde se cerraría la Liga de Campeones. Los otros campeones ya dieron sus discursos, sólo faltaba el primero y segundo puesto para dar sus discursos siendo estos Ash y Cynthia respectivamente los cuales se encontraban ausentes.
—Lo más seguro es que Ash este en una batalla Pokémon junto a Cynthia—comentó Goh quien ya iba por el quinto plato de comida.
—O lo más seguro es que ya escaparon a un lugar paradisíaco con el fin de dejar atrás toda esta presión innecesaria—tales palabras salieron de la boca de oriunda de Kalos quien se ganó varias miradas por parte de las personas que los acompañaban en la mesa—. Lo sabrán después.
—¿Tan rápido y ya se fue de viaje? Vaya, si que no se espera a la aventura.
—Goh, no creo que Ash hiciera eso—expresó Chloé con molestia tras notar los modales que tenía su compañero a la hora de comer algo delicioso. Si alguien le dijera que su otro compañero era pariente del campeón de Kalos, aunque fuera muy lejano, compraría la información sin refutarla.
De pronto una serie de gritos llenaron el lugar tomando por sorpresa a todos. Lionel ya subió al escenario por lo que el discurso del nuevo campeón está por venir.
Las chicas de inmediato se levantaron de sus asientos llamando la atención de diversos entrenadores de las distintas ligas que decidieron ir a ver la coronación del joven oriundo de Kanto del cual no tardaron en notar su ausencia.
—¿En dónde se habrán metido? —susurró Delia tras no ver señal alguna de los chicos.
—¿Existe alguna tienda de helados aquí cerca? Porque de ser así, lo más seguro es que Cynthia arrastrara a Ash a una de ellas para olvidar todo lo que sucedió.
—Es cierto, esa niña ama ese postre más que a nada en el mundo.
—Por suerte ese amor no es mayor al que siente por...
—¡Ya sé! —exclamó Goh llamando la atención de todos—. ¡Cynthia y Ash finalmente declararon su amor y se fueron a Alola para iniciar una vida lejos de la ley!
El trío de féminas ignoraron por completo al entrenador de ojos azules quien sintió la indirecta muy directa. Pikachu, quien no hacía más que admirar los logros de su entrenador, logró captar un aroma un tanto nuevo, pero familiar. Sin decir nada, bajó de su asiento para ir en búsqueda de aquella persona o Pokémon que captó su atención.
Para su suerte, nadie le prestó atención por lo que fue mucho más fácil perderse entre el mar de personas hasta llegar con su entrenador y saber quién se encontraba a su lado.
No tardó mucho en dar con él. Su pequeño cuerpo le ayudó a moverse entre las mesas hasta llegar a un rincón alejado del salón. Ahí, en una banca, pudo ver a su amigo sentado en compañía de una joven de cabellera rubia cuya identidad no logró conocer hasta que finalmente estuvo a escasos pasos de ambos.
—¿Pika Pi?
—¿Pikachu? ¿Eres tú? —aquella joven tan extraña para el roedor eléctrico de inmediato se levantó de su sitio tras escuchar su llamado. Debido a la poca luz del rincón no pudo reconocer su rostro, pero aquel aroma a vainilla finalmente le dio la respuesta—. Diste mucha pelea en contra de Lionel; me alegro mucho de que estés aquí en la ceremonia de clausura.
—¡Pika Pi!
—Me alegra mucho que me reconocieras, Pikachu.
Una gran sonrisa se dibujó en el rostro del tipo eléctrico. El inconfundible aroma a vainilla de la campeona de Sinnoh jamás lo olvidaría. Era tanta su alegría que terminó saltando a los brazos de la joven rubia quien tampoco se contuvo liberando su alegría en una lluvia de besos al único Pokémon cuyo amor por las batallas era tan grande como su pasión por el Ketchup.
—Pensé que no lograría reconocerte—comentó Ash desde el fondo mientras sostenía el vaso con helado que la campeona le pidió cuidar—. En verdad me alegra mucho que Pikachu se sintiera alegra al verte de esta forma, pensé que te daría un impactrueno o algo así.
Una pequeña sonrisa adornó el rostro de la rubia. Lo que el Maestro Pokémon menos esperaba era ver como su amiga le enseñaba la lengua mientras abrazaba al roedor de forma más protectora—. Eres muy malo con Pikachu, siempre dudando de él.
—¡Pika Pi! —añadió el roedor con sentimiento uniéndose a Cynthia en su juego.
—Ustedes dos son tal para cual—declaró el azabache antes de levantarse de su asiento e ir a lado de ambos—. Pero bueno, esto es lo mejor si vamos a viajar por la región de Alola en busca de ruinas por explorar.
Tal comentario llamó la atención del Pokémon eléctrico. No se esperaba que la ex campeona de Sinnoh viajara con ambos, pero también notaba el sentimiento de alegría que nacía en ella tras oír lo que su entrenador dijo.
—Creo que seré la nueva compañera de viaje—susurró ella en voz baja siendo escuchada por Pikachu—. Es hora de tu discurso; suerte.
—¡Espera! ¿Me vas a abandonar en el escenario?
—Sí—respondió Cynthia—. Pikachu y yo tenemos mucho de que hablar tras lo de hace un rato.
—¡P-Pero!
—¡Suerte!
Y así como llegó se fue. Pikachu podía esperar muchas cosas para su entrenador menos el tener de compañera a la antigua campeona de Sinnoh que desde el inicio los impulsó a mejorar hasta alcanzar sus metas. Quién sabe, capaz y este era el comienzo de una buena aventura.
—¡Y aquí está el nuevo Maestro Campeón! ¡Ash Ketchum de Pueblo Paleta!
Los gritos estallaron en el salón mientras el nuevo campeón de la Liga de Campeones caminaba hasta llegar con Lionel. El antiguo campeón se encontraba muy contento con el resultado de su victoria y ver a alguien tan joven ocupando su lugar le daba más ánimos para iniciar un viaje como el suyo.
—Muchas gracias Lionel. Espero que todo el mundo la esté pasando bien esta noche—inició Ash notando entonces la gran cantidad de entrenadores que los acompañaban esa noche—. Saben, desde que inicie este viaje siempre me han preguntado lo que es ser un maestro Pokémon y creo que al final yo tampoco puedo dar una respuesta ante tal pregunta.
Desde diversas partes del mundo las personas escuchaban su discurso. Esta ocasión no podía dejar que su inmadurez opacara el mensaje que debía darle a las siguientes generaciones que competirían para llegar al mismo sitio en dónde él se encontraba de pie.
—Sin embargo, lo que sí puedo decir es que un viaje Pokémon no se trata de ser el mejor, sino de vivir la experiencia del mundo Pokémon con el cual convivimos. Muchos quisieran tener las experiencias que yo he vivido en este viaje, y aunque creo que muchas de ellas suenan a una fábula para niños, son tan reales como las personas que tienen a lado.
Desde Kanto a Sinnoh, en Unova como en Kalos; su mensaje se repetía en todo el mundo sin saber que sus palabras encendían la chispa de aquellos jóvenes entrenadores que buscaban cumplir sus metas de la misma manera en que él las hizo.
—He visto cosas tan irreales, creado vínculos irracionales para muchos; pienso que todo lo que he logrado hasta ahora no ha sido todo. Todavía me queda un gran viaje por recorrer, pero sé que tengo amigos que me apoyarán y muchos más que haré en el camino. Creo que ese es el significado de mi viaje para ser un Maestro Pokémon, aquellas experiencias con amigos que nos hacen crecer como entrenadores y personas.
Todos los amigos de Ash, todas esas personas a las que él ayudó. Su mensaje también encendió una llama en ellos que explotó en un sinfín de emociones producto de todos esos recuerdos que hicieron al lado del nuevo campeón.
Ninguno estaba arrepentido.
—Este es nuestro viaje... ¡Ahora disfruten de esta fiesta que es para ustedes! —gritó Ash logrando hacer que el salón estallara con gritos de alegría que se contagio hasta en el más serio entrenador.
—¡Que inicie esta celebración ya! —gritó Lionel encendiendo así la noche más alegre del año sólo después de año nuevo.
Los ojos de Cynthia brillaban con emoción tras ver a todos esos entrenadores recibiendo el mensaje que Ash buscó transmitir. Por un momento recordó su época como campeona antes de perder el interés en su puesto. Todos esos jóvenes que iban por su consejo y que emprendían la búsqueda de sus sueños, jamás esperó que uno de ellos estuviera ahí arriba encendiendo el espíritu de las siguientes generaciones.
—Creo que Ash acaba de encender nuevamente la llama que hay en mí—comentó Cynthia en voz baja. Se sentía como una tonta por abandonar su puesto como campeona, pero tras su combate con Ash y el discurso que este dio, aquella emoción renació de sus cenizas—. Voy a ir por la revancha, Ash.
—¡Pikachu!
—¡Y tú me ayudarás! —exclamó ella con júbilo mientras le daba mimos al Pokémon más importante del campeón de Alola—. Quiero ser esa compañera que ayude a Ash en su viaje como campeón. Ese también es mi deseo.
—Pika...
Sin que ninguno de los dos supiera, aquel deseo que Jirachi le otorgó a la ex campeona seguía teniendo efecto. El Pokémon de los deseos vio el corazón de la rubia con claridad encontrando un amor joven que apenas nacía y que por azares del tiempo, nunca se daría si no fuera por su ayuda.
—Ash...
