Involúcrate: Secretos a Guardar

Lo que III pudo percibir desde que llego a esa extraña sala, fue como es que la magia pasaba a arremolinarse a sus alrededores antes de seguir libremente su curso convirtiéndose en cientos de partículas y haces de luz que después simplemente flotaban por todo el lugar bañándolo de energía constante, para luego repetir el mismo proceso en cientos de ciclos y colores. Todo de alguna manera recordándole el mismo período de la vida, morir y vivir.

Como si la misma magia presintiera lo que pesaba sobre él o, lo que pasaría a serle arrebatado por el bien de la vida que quería permaneciera en su vientre. Haciéndole llegar al final a la conclusión de que, simplemente aquello ya no tenia tanta importancia gracias al ser que se mantenía en su regazo, su cabello naranja ocasionando un par de cosquillas constantes que le hacían sonreír de vez en vez. Mientras notaba como es que su rostro pasaba a volver a ser un poco más vigoroso y colorido. El tono pálido que compartían siendo apartado solo para él, mientras que Vector recuperaba lo que se esforzó en dar.

La suavidad y cuidado que antes se daba a su piel, pasando a sentirse entre los dedos de III. La asperidad desapareciendo como si jamás hubiese existido en primer lugar. Sus ropas siendo cambiadas a ser completamente blancas después gracias a un chasquido que Astral dio. Anunciando lo que sucedería a continuación, lo que para él. En sus recuerdos, quedarían grabados para siempre como el inicio de un nuevo yo, y el sacrificio de lo necesario. Su rostro dejando que el alivio y la seguridad tomaran cabida mientras notaba como es que Vector pasaba a despertar luego de un "Sueño" reparador. Sus ojos encontrándose pocos segundos antes de que el pelinaranja le atacara a besos y cientos de palabras susurradas y hermosas que atrajeron una vez mas un par de lágrimas. Consiguiendo que el vacío que se había formado antes en su pecho, desapareciera como si la misma magia hubiese entrado en él.

-Michael, ¿Están bien? ¿Cómo es que llegaste hasta aquí? ¿No te sientes mal? ¿Quieres que te ayude? -Cuestiono Vector, su tono siendo bajo para que solo su amado lo escuchara, el cual, solo negó antes de devolver aquel beso que pareció traerlo una vez más a la vida. Separándose segundos después. La sonrisa en su rostro siendo lo mas bello que alguna vez imagino. Trayéndole la calma que ya antes se había perdido.

-Lo estamos... Lo estamos, has hecho un trabajo excelente Vector. Yuma me lo dijo todo... -Informo, logrando que Vector mirara a su alrededor y notara en donde es que estaba, poco antes de que su mente trajera aquellos recuerdos que hicieron que su rostro enrojeciera.

Percatándose de la mirada de los dos monarcas del lugar y su bebé, quien hizo un gesto, que el pelinaranja pudo interpretar era una sonrisa. Su vergüenza pasando a aumentar solo con aquello.

-Hola, buenas noches, ¿Has dormido bien Vector? -Saludo Astral, su tono burlón solo atrayendo el enojo de su rival, quien no tardo en mirarle de mala manera.

-¿Has dormido bien? -Repitió Vector, su tono siendo molesto. -¡Tú me hiciste dormir con tu magia! Deja de preguntar algo que ya sabes...

-¿Por qué la agresividad? ¿No acaso somos amigos? -Cuestiono Astral, falsamente afectado. Una de sus manos subiendo a su boca como símbolo de impresión, cubriéndola. Ganándose la exagerada reacción de su rival, quien levanto su brazo para apuntarle mientras III le detenía con una mano. Apenas aplicando un esfuerzo.

-¡No, vete a la mierda! No somos amigos, jure que un día iba matarte, y lo haré llegado el momento. ¡Deja de referirte a mi de esa manera! ¡Me desagradas!

-Oh... ¿Es así? Pero tu mismo me dijiste que también me querías... -Menciono Astral, su voz siendo inocente a pesar de que sus acciones no lo eran. Disfrutando como es que a Vector se le subían aun mas los colores a la cara, pasando a competir con el rojo del Mundo Varian sin ningún problema. Molestando a su rival mucho mas solo para su diversión.

-¡N-No es cierto! ¡Mientes! ¡Estas desesperado que te preste atención! ¡Quieres mi amistad, pero jamás la tendrás!

-Pero...-Quiso seguir Astral, picando en donde más le daba vergüenza a su rival, más un codazo a su costado le hizo reconsiderar aquello. La mirada rubí de advertencia que recibió siendo suficiente para que tosiera falsamente y cambiara el rumbo de aquella burla a una conversación. Como si jamás hubiera molestado a nadie. Su sonrisa cambiando a la de un niño que era atrapado cometiendo una travesura. Su mirada dejando ver la diversión antes de continuar. -Esta bien, ya he entendido...

-¡Hn! No eres mas que un niño grande...- Se quejo Vector antes de sentir como es que un costado de su cintura era pellizcado. Un quejo sonando antes de que mirara a su lado, y pudiera ver a III, con una expresión de fingida molestia. Un puchero siendo su adoración poco antes de que prestara atención al frente y su vergüenza bajara.

Yuma y III, solo negando antes de volver a sonreír con tranquilidad.

-Ya basta, es hora, las Doncellas ya han terminado el trabajo... –

Aviso Yuma, mientras apuntaba con una de sus manos al centro del lugar, dejando ver entonces como es que, en medio, una matriz llena de símbolos Astralianos, relucía en tinta de oro en el suelo. Mientras que alrededor yacían más símbolos y caracteres que parecían difíciles de realizar solo con su sola presentación. Las piedras que antes adornaban la habitación, comenzado a flotar cerca en una armonía que atraía solo la magia a cada símbolo. Atrayendo la atención de los presentes, quienes se miraron antes de acercarse con cuidado de no arruinar con sus pasos aquel trabajo bien hecho.

-Esta bien que pisen como han estado haciendo, la tinta ya se ha secado, el oro se ha puesto en su lugar-

Instruyo Astral, pasando a caminar mucho más relajado. Ayudando a su amado, quien sostenía de vuelta a su hijo. El cual observaba todo de manera atenta y curiosa, la inocencia notándose a simple vista, mientras una de sus manos, tímidamente trataba de tomar la magia y las partículas de luz que se acercaban a él. Consiguiendo que Astral sonriera con ternura antes de sonreír aun mas ampliamente, orgulloso de que su primogénito ya estuviese junto a ellos. Yuma solo imitando su acción antes de colocarse fuera del alcance de aquel ritual que aun no le tocaba formar parte.

El par de Doncellas rápidamente cubriendo sus laterales, como prevención. Sus sonrisas siendo fácilmente visibles ante la mirada que traía ese nuevo ser que era su adoración. Suspirando al pensar como es que sería en un futuro, y a quien de ellas llamaría primero. Su lealtad creciendo como espuma en el mar, mientras atendían con devoción su deber. Notando como es que ambos Embajadores se colocaban junto al peliblanco al centro de la matriz que había sido dibujada por ellas. Las ropas de cada uno moviéndose ligeramente antes de ser cambiadas una vez más para mostrar el verdadero ser de cada uno.

El rosa y el negro siendo lo elegido para III. Quien se observo a sí mismo antes de ver a su amado. Una bella gabardina ceñida a su figura, junto a un par de botas altas y una blusa de cuello de tortuga que era adornada con ligeros holanes, siendo la veneración de Vector. El cual le miro antes de recibir un lindo sonrojo que le agrado. Los colores para él, siendo el negro y el naranja con algunos toques grises que le hizo recordar su uniforme Varian. El símbolo apareciendo después en su pecho discretamente en un collar, al igual que en sus hombros. El oro resaltando naturalmente sus ropas ante la maravilla de III.

Ambos mirándose antes de observar como es que el blanco pasaba a ser el dominante en Astral, el cual mostro una mueca antes de borrarla rápidamente ante sus miradas. Notándose ligeramente incomodo con sus nuevas ropas. Una gabardina siendo también la elegida, mientras el dorado pasaba a adornarlo con exquisitez. Su camisa siendo ligeramente abierta, al igual que sus mangas, las cuales colgaban antes de volver a unirse en sus codos. Un par de guantes parecidos a los que Yuma usaba para el duelo, adornando sus manos junto a joyas que parecieron en los mismos después. Un par de botas a los tobillos con la suela dorada siendo perfecto para sus pantalones de vestir blancos. El símbolo de la Llave del Emperador, siendo algo que adornaría la solapa de la gabardina. Al igual que los bordes de sus mangas y la orilla inferior de la misma.

Su aura de poder subiendo naturalmente para ligero asombro de los presentes, quienes ignoraron el detalle que Astral alcanzo a notar casi al instante de aparecer.

El par de símbolos que siempre caracterizaban a sus padres, combinándose y colocándose discretamente en su pecho como un pequeño collar que simplemente oculto con un leve movimiento de sus manos. Aquello recordando lo que no había abordado aún. Pasando a notar la ausencia de su padre. El símbolo de Gea siendo lo último que se colocó al frente de él, antes de que se uniera a el collar que disimulo. Haciéndolo suspirar antes de que negara levemente, obligando a concentrarse para continuar.

Su incomodidad desapareciendo tan rápido como apareció. Logrando llamar la atención de la pareja que estaba al frente de él.

-¿Pasa algo Astral? -Cuestiono III, su cintura siendo atraída a Vector por el mismo. Animándolo a acercarse al peliblanco. Quien los miro antes de sonreír con tranquilidad.

-El pasado, solo eso... No se preocupen-

-¿Quién se está preocupando? Yo no -Dijo Vector, su tono siendo despreocupado y ciertamente un poco altanero. Consiguiendo relajar un poco el ambiente que se había formado. Dando pauta para que aquello siguiera.

La matriz comenzando a brillar con fuerza, antes de que se alzara del suelo en un ligero gesto de Astral. Lo cual los hizo levitar levemente en el aire, mientras los símbolos en oro, pasaban a moverse a su alrededor. Aquello siendo sumamente entretenido para el infante que los acompañaba. Pues sus manitas trataban de alcanzar algo de ellos. Apenas siendo detenido por su madre, quien le negó con un gesto, una sonrisa cálida consiguiendo calmar su ansiedad.

-Esto es... -Susurro III, antes de escuchar la voz de Astral, quien se mostro serio.

-No se distraigan, estamos por iniciar lo más importante- Anuncio.

Un par de copas de pronto apareciendo frente de ellos, el cristal reflejante, así como el diseño de las mismas haciéndoles recordar lo más puro de la magia. Pues un par de dragones enlazándose en cada una de las copas, era lo que resaltaba en ellas. Sus detalles siendo algo que solo se lograría con cientos de años de practica sobre el cristal. Las diminutas joyas pasando a ser testigo de lo maravilloso que eran. Los ojos de los dragones brillando ante el oro que se les fue imbuido. Casi pareciendo que cobrarían vida en cualquier momento. Consiguiendo maravillar a la pareja que esperaba impaciente lo siguiente que pasaría. Notando entonces como es que, Astral alzaba sus manos antes de que quedaran al descubierto gracias a sus mangas.

El antebrazo siendo despojado de la tela como consecuencia, dejándolos al aire circulante, el cual, sin avisar, corto con rapidez la delicada piel para hacer brotar la sangre después. El dorado comenzando a ser emanado de las heridas antes de que cada dragón en las copas, saliera disparado a ella para beber con su hocico. Llenándose antes de que la sangre tan preciada, cayera en las copas antes puestas por la punta de la cola de los mismos. Ganándose apenas un ligero gesto de Astral, el cual trato de mantenerse tranquilo antes de que los mismos dragones curaran sus heridas de una lamida. Dejando apenas un par de cicatrices que pasarían a ser ocultas con sus mangas. Eliminándose naturalmente de su piel después, la magia que se arremolinaba, siendo absorbida por él para esto, haciéndole recuperar las fuerzas y la vitalidad perdida solo con ese gesto.

El sonido del liquido pasando a sonar ante los dragones que pasaban a arrojar la sangre en las copas con el mas delicado cuidado. Estas siendo ofrecidas a la pareja que observaba todo con detenimiento. Sus nervios saliendo después ante lo sugerido.

-No esperaras a que...-Susurro Vector, antes de que Astral le mirara con seriedad. Haciéndole entender su mensaje solo con esto. Callando cualquier queja que pudiera surgir después, sus brazos extendiéndose en un ademan que insistía a que tomaran las copas frente a ellos.

La saliva solo escuchándose en un sonoro gesto, que indicaba nerviosismo.

Siendo III el primero en poner el ejemplo a su pareja, cuando en su impulsividad, tomo la copa que se dirigió a él. Bebiendo su contenido de un solo trago antes de que quisiera regresarlo, el sabor metálico provocando una expresión de desagrado como consecuencia; siendo bebido con esfuerzo después. Apenas aguantando las ganas de escupir lo que quedaba en su boca, para luego solo mirar a su amado, dejando la copa flotar en el aire una vez más.

En espera que el pelinaranja hiciera lo mismo. El cual solo le imito, antes de que se esforzara en no colocar alguna expresión o duda en su rostro una vez bebió el contenido. Maldiciendo por dentro cuando un hilo dorado salió por la comisura de su boca. Lo cual fue rápidamente limpiado en un gesto brusco y poco cuidadoso. Ganando la aprobación de Astral, quien asintió una vez ambos terminaron de beber de aquella sangre que les terminaría de otorgar la inmortalidad ya dada.

Sus cuerpos pasando a brillar al poco tiempo, antes de que las copas desaparecieran en una corriente de magia que les envolvió después. La matriz y los símbolos pasando a envolverlos en una luz intensa, para luego ir desapareciendo poco a poco. Depositándolos en el suelo con delicadeza como paso final, regresando las ropas antes colocadas por Astral con antelación. Haciendo desaparecer todo rastro de que ahí, alguna vez hubo algún hechizo o matriz pintada en el suelo. El aire volviendo como lo era antes, al igual que las piedras de cristal que adornaban el lugar. Provocando un ligero escalofrió a la pareja que se pregunto si no lo habían alucinado todo, lamentablemente el sabor metálico haciéndoles saber que no era así. Un ligero gorgoteo del infante que estaba en los brazos de su madre, siendo algo que los trajo de regreso a la realidad.

Sus semblantes siendo mucho mejores que en un inicio. Especialmente en III, quien se notaba como nuevo y sin ningún daño. La suavidad de su piel, así como su color regresando naturalmente. Su cabello cenizo, pasando a ser mas vigoroso que nunca, mientras que sus movimientos ya no le cansaban como antes. Una sonrisa emocionada viniendo después al comprender su situación actual, un pensamiento atacándolo de pronto.

¡Lo habían logrado! ¡Habían logrado romper con lo marcado! ¡Su mortalidad pasaba a ser inmortalidad!

Vector por otro lado, pareció percibirlo en sí mismo, antes de cargar en festejo a su amado, para después besarlo profundamente. Sintiéndose una vez mas tranquilo y sin duda, agradecido. Sus emociones convirtiéndose en una vorágine profunda y maravillosa ante el recibimiento de aquel milagro que tanto había buscado. Un par de lágrimas escapándose de sus ojos, tanto como los de su amado. Cada uno quedando eternamente bendecido ante lo acontecido, siendo interrumpido cuando a la vez, ambos tosieron levemente para dejar ver cómo es que la comisura de sus bocas, sobresalía su propia sangre, pero ahora de un distinto color. Consiguiendo atraer la atención de los dos observadores, quienes suspiraron en tranquilidad.

Eso ya era lo ultimo y quizá lo mas malo de todo aquello.

-No se preocupen, yo pase por lo mismo, se quitará en una semana-Informo Astral, su voz concordando con la expresión comprensiva que daba a la pareja, que se limpiaba el rostro. Vector dejando a su amado suavemente en el suelo, mientras miraba a su rival. El cual solo desvió la mirada, tratando de no reír ante la expresión crédula y levemente molesta del pelinaranja. Las ganas de molestarlo aumentando solo al verle en tal estado.

-¿Gracias? Supongo que no todo podía ser fácil- Menciono III, su postura volviendo a verse saludable y presentable. -Mi padre lo dijo una vez, la magia no es sencilla, siempre conlleva riesgos o... cosas extrañas...

-Muy buen aprendizaje, ciertamente tiene razón-Elogio Astral, percibiendo la presencia de Yuma, quien se acercaba con lentitud. Una sonrisa adornando su rostro, mientras su hijo era acunado para su segundo sueño. Su voz resonando ante los presentes, quienes le observaron felices.

-En ese caso, ya todo queda a favor de que su cuerpo se acostumbre a su nuevo estado, ¿No es así?

-Eso, es. -Concordó Astral- Su sangre pasara de ser roja, a ser dorada. Es usual. Los cambios se notarán más tarde...

-¿Habrá complicaciones? -Cuestiono Vector, recibiendo de inmediato una negativa por parte de su rival, el cual solo les observó. -Bien, supongo puedo estar tranquilo, ahora se que mi familia esta a salvo... Gracias, supongo-

-No hace falta que lo digas, creo que ya hemos conversado sobre ese punto, III lo ha dejado muy claro-Dijo Yuma, sus brazos meciendo en un ritmo lento a su bebé. El cual le miraba a intervalos antes de luchar para que sus ojos no se cerraran, fallando en el intento.

-¿En serio? -Quiso saber Vector, recibiendo un asentimiento por parte del pelirosa. -Me quedo mas tranquilo aun... Creo entonces que todo a sido concluido... Todo a excepción de, ¿Cuál será nuestro papel de ahora en adelante?

-¿Eh? ¿A que te refieres? -Pregunto Yuma, su tono curioso, atrayendo la atención de Astral, quien comprendió a lo que Vector se refería. Contestado casi enseguida.

-Su papel sigue siendo el mismo, ambos seguirán al frente de ambos Mundos. Sin embargo, me temo que ahora se verán mucho mas involucrados con los asuntos internos y "prohibidos" de la Familia Real Astraliana. Hay protocolos que deberán aprender como lo hizo Yuma en su momento, y algunas cosas más que les serán explicadas conforme a los cientos de contextos que se les enseñara después. Hay mucho de lo que deberán aprender para poder cumplir con todo...

-Bueno, para ser sincero, suena sencillo... -Comento Vector, siendo negado por Astral, el cual, siguió con su explicación.

-Suena, pero no lo es. Hay demasiado secretismo me temo...

-¿De verdad? ¿Yuma lo sabe? -Cuestiono III, curioso. Mirando de reojo a su amigo, quien solo hizo un ademan que pedía silencio. Uno de sus dedos, posándose ligeramente frente a sus labios, provocando que solo le mirara sorprendido. -No me lo hubiera imaginado, sabia que la confianza entre ustedes era mucha, pero no creí que... a este nivel, sinceramente...

-Yuma es bueno guardando secretos, especialmente cuando son peligrosos... -Elogio el peliblanco, causando un ligero rubor en Yuma, quien asintió. Su sonrisa apenada siendo ocultada ante el movimiento de su cabeza. Una de sus manos, posándose en su nuca.

-No lo soy tanto...

-Eres mucho mas de lo que te imaginas Yuma -Adoro Astral, mirando de soslayo a su amado, quien se sonrojo un poco más, antes de seguir con el tema en cuestión. -Continuando... -Tosió falsamente. -Vector, ahora que has recibido la sangre dorada de la Familia Astraliana Real, me temo que tu prioridad será salvar siempre este Mundo antes que el Mundo Varian, ¿Entiendes?, aunque, aclarando, tu lealtad siempre se mantendrá con ellos o con quien quieras -Vector miro a su amado antes de volver a observar a su rival, asintiendo. -No voy a obligarte a tomar decisiones, sin embargo, ten en cuenta de lo que te has convertido ahora...

-Lo comprendo...

-Bien, comenzaras a manejar secretos que deberás guardar solo para ti y para los que estamos reunidos en general, esto incluye a las Doncellas... -Astral señalo sutilmente y elegantemente a las dos féminas que aun continuaban en la habitación, quienes se inclinaron en reconocimiento antes de seguir en su propio papel. -Ellas son nuestro mayor apoyo, además de los Guerreros de la Esperanza, quienes ahora saben lo que ya son, el lazo que nos une a ellos, ha pasado a ustedes y viceversa. Han entrado en una comunicación mucho mas apta para lo que ahora representan. Así mismo, ellos ahora tienen la obligación de protegerlos aun a costa de sus vidas, sus presencias pesaran más de lo que creen de ahora en adelante...

-Sí... -Reconoció III, pasando sutilmente saliva ante la información recibida.

-Ustedes han abierto una rama completamente nueva a la que deberán atender llegado el momento, esperando su hijo pueda ampliarla o ustedes mismos... Saben a lo que me refiero...

-Ya sea que nuestro hijo o hija tenga su propia descendencia o nosotros decidamos ampliar nuestra familia- Respondió Vector, su tono siendo serio a pesar del sutil sonrojo que le ataco, de alguna manera emocionándose por lo mencionado. Ganándose una mirada nada sutil de su amado, quien debió su mirada.

-Exactamente, me temo que ahora, junto a Yuma y yo, ustedes están atados con todo lo que representa y conlleva el Mundo Astral... Lo cual, debo admitir que es mucho mas de lo que aparenta. Pues de ahora en adelante comenzaran a abrir sus ojos a lo que en verdad les rodea, surgiendo algunas dudas, las cuales, esperamos podamos atender conforme se vayan empapando de la información de las mismas. Yuma paso al menos cinco años aprendiendo casi día y noche sobre ellas, espero que a ustedes les tome el mismo tiempo...

-Entiendo... ¿Ahora estamos hasta el cuello no? -Cuestiono III, su rostro siendo un poco irónico, como divertido.

-Sí, así es... Lo siento si es que tenían algunos planes o algo por el estilo, pero esto tiene que tratarse de la manera más discreta y rápida posible... -Se disculpo Astral, recibiendo un par de negaciones de la pareja, quienes suspiraron.

Quizá si ponían en la abalanza lo que ganaron a lo que debían pagar, eso no era nada. Bien podían manejarlo.

-Entendido, pero, me queda una duda-Menciono en acuerdo III, su mano alzándose ligeramente como si estuviese en un salón de clase, llamado la atención de Astral, quien asintió, esperando lo que fuera preguntarle. Su expresión cambiando ligeramente ante lo escuchado. -¿Qué hay sobre decirle a mis padres y Shark junto a Durbe respectivamente?

-Bueno...-Astral vacilo, a lo que Yuma tomo la palabra, su voz sonando tranquila a pesar de lo delicada de la información de la pregunta.

-Pueden hablar sobre la inmortalidad que han ganado y sobre las ventajas de la misma, pero, me temo que lo que se descubra aquí o algún otro asunto, eso me temo que se quedara guardado para no alterar mas el estado de los Mundos...

-Y-Ya veo... Bueno, creí que de verdad no iba a poder decirles nada al respecto... -Menciono III, un poco aliviado, percatándose de que, quizá habían sido un poco ingenuos sobre algunos temas a tratar sobre el Mundo Astral.

-Por supuesto, pueden decirles, pues se darán cuenta con el pasar del tiempo... -Concordó Astral, resaltando lo obvio de la situación que la pareja comenzaría a vivir. Al mismo tiempo que la verdadera razón del porque les estaban dejando hablar sobre su inmortalidad.

Todos se darían cuenta en su momento. Algo como eso no podía ocultarse así nada más. Tenia mucho sentido, si lo analizaban.

-Sobre eso...-Llamo esta vez Vector, su voz notándose un poco diferente a lo usual, un ligero miedo colándose en ella. -¿Nuestra apariencia será la misma de ahora en adelante?

-No...-Respondió de inmediato Astral, consiguiendo un suspiro de parte de su rival. -Su apariencia se detendrá a la edad de 28 años... Supongo es una de las ventajas de esto, la inmortalidad no suele trabajar como en la ciencia ficción de la Tierra o las películas que llegan a proyectar... Funcionara igual en sus hijos y descendencia...

-¿Hijos? -Susurro III, siendo ignorado por su amado, quien sonrió tranquilo, asintiendo con un sonoro "Vaya que alegría, no quisiera ser un joven adulto para siempre"

-Sí, así es. Quizá debamos hablar más sobre el tema en otro lado... Aun deben quedar ciertas cosas claras antes de destaparlo para nuestros seres queridos... El papeleo me esta esperando-Invito Astral, pasando a tomar a su prometido junto a su hijo, antes de darle la espalda a sus amigos, quienes le siguieron en automático. Con un III sonrojándose a cada paso que daba, mientras las Doncellas pasaban a custodiarlos como fieles soldados. Sus bellas ropas, así como sus movimientos gráciles, siendo algo que calmo sus corazones momentáneamente antes de que el par de rivales siguieran hablando sobre los potenciales hijos o hijas que tendrían.

Consiguiendo que Yuma y III, pasaran a sonrojarse ante su mención. Imaginándose sobre lo que deberían hacer para lograrlo. Internamente emocionándose, sin realmente oponerse. Dejando que sus parejas siguieran especulando sin parar. Sin llegar a notar como es que ambos pasaran a susurrar bajamente algo que solo ellos entendían, cada uno sonriendo más y más mientras su felicidad y contento aumentaba sin parar.

Encaminándose de esa manera hasta el punto original de partida. Los sirvientes pasando a comportarse mucho mas animados cuando notaron como es que el par de Embajadores ya habían salido de cama. Los rumores no tardando en ser difundidos, atrayendo entonces la atención de quienes faltaban en la ecuación. Quienes no se hicieron esperar después. Llegando como solo ellos solían hacerlo, con una gran sonrisa y estruendo de tras, portando regalos y cientos de cumplidos que llenaron a la pareja de Embajadores, los cuales se mostraron alegres y tranquilos.

Apenas notando las altas horas de la noche, cuando se asomaron a la ventana de la oficina del peliblanco. Notando como es que el tiempo pasaba mucho mas solemne que antes, aplacando sus nerviosos corazones, y la turbulencia antes vivida.

Cada uno agradeciendo estar vivo, antes de que el nombre de su hijo o hija llegara a ellos naturalmente como el tiempo mismo. Sus sonrisas ampliándose ante su descubrimiento. Sintiéndose bendecidos.

Las estrellas brillando a lo lejos como testigos.

Un nuevo movimiento alzándose. Era hora de manejar todo a su conveniencia.

¿No es así?