CURITAS para un corazón roto.

CAPÍTULO 15.

Viajaron separados y sin hablarse. Era parte del plan, llegar cada uno por su lado y reunirse sin ser relacionados juntos, Despegaron a las tres y media para llegar a las diez de la noche hora local.

Fuera del aeropuerto el frio casi la echó para atrás. A pesar de ser más de las diez de la noche era como estar en un congelador. ¿Cómo sería aquello durante el invierno? Se dirigieron hasta la parada de taxis y Archie comprobó cómo sus compañeros se ponía también en la cola, unos metros por detrás, sin siquiera mirarlos. La verdad es que era difícil hacer como si no los conociese. Se dirigieron al mostrador de mármol oscuro, donde unos recepcionistas vestidos con uniformes esperaban para atenderlos.

—El desayuno se sirve de seis a once de la mañana. Puede acceder a todas nuestras instalaciones cuando guste— Dijo el recepcionista a Archie. Los demás miembros del equipo iban cada uno por separado, ya que la misión era secreta y sin autorización de los más altos al mando ahora mismo nadie era fiable.

—Está bien —dijo Archie cogiendo su maleta—. No, no hace falta —dijo rápidamente al ver que el recepcionista lamaba a uno de los botones.—Muchas gracias.

Uno a uno fueron ocupando sus habitaciones. Jimmy que fue último mirntras caminaba se fijo en los huéspedes que merodeaban en el vestíbulo del lujoso hotel. Estaba a punto de llegar con el recepcionista cuando se topo con una persona que jamás imaginaba encontrar y menos tan lejos de Washington.

Elisa Legan miraba la pantalla de su móvil dudando si hacer la llamada o quedarse callada, pero quedarse con la información podria ponerla en una situación complicada con Hansel, y sabia que aquel tipo era despiadado si descubría que lo habian traicionando . Podria decirle a Neil, pero hacerlo solo complicaria más las cosas , Ahora que sabia las intenciones de Neil con Candy. Su hermanito se habia obsesionado con aquella mujer, y al final Hansel terminaria enterándose y todo iria a peor. No lo penso más y pulso la tecla en su móvil.

—Tengo nueva información. — Dijo en cuanto respondieron del otro lado de la línea —. Te prometí que te mantendría informado. Hansel sonrio y Elisa se lo explicó totalmente todo, lo que Candy había hecho respecto al ordenador de Anthony hasta el lugar de la terminal de su operador. Hansel parecía cada vez más sorprendido, aunque no decía nada, simplemente se limitaba a escuchar.

—De acuerdo —dijo con convicción—. ¿Necesito que viajes ?

—No puedo viajar en este momento. Aquello era lo que Elisa no quería hacer . Se sentenciando segura en su país, viajar sola era peligroso, pero sabía que no podía negarse —De acuerdo. —Se apoyó contra el respaldo del asiento, colocó sus manos tras su cabeza y suspiró

—Esta noche.

—¿Esta noche?

—Sí.

Ella comenzó a maldecir en silencio.

—Vale, vale... ¿En donde me voy a quedar?

Elisa Legan caminando con elegancia se dirigía hacia el recibidor del Hotel.

Jimmy saco su movil de su pantalón y marco con sierta urgencia a Archie

—¿Adivina quién está en el vestíbulo? —preguntó con ironía. Archie saltó de la cama.

—¿Quién? —preguntó rápidamente. Jimmy giró su cabeza para observar a Elisa que, vestida con un traje, de dos piezas color cafe hablaba con el recepcionista del hotel.

—Elisa.

Archie abrio los ojos como platos. Elisa que estaba haciendo en Inglaterra?

— Que hace?

—Está hablando con por el. mobil. Me ha parecido escucharle hablando por teléfono conforme que había quedado.

— Trata de acercarte haber que más puedes sacar—pronunció levantándose. —Joder —susurró mientras se dirigía a la puerta.

—Voy a seguirle. Archie dudó un instante y resopló.

—Está bien.

—Pero necesito que avises para que vengan a buscar mi maleta, me la he encontrado al entrar. Archie se miró de arriba abajo. No iba vestido adecuadamente y llamaría la atención.

—Ahora baja Patricia.

Patricia contestó al teléfono.

—Dime Archie.

—Jimmy está siguiendo a Elisa. Hubo un silencio al otro lado de la línea.

—Elisa Legan...? —susurró.

—Va a seguirla. Te enviará la ubicación del lugar docude en su ayuda, pero mantened las distancias.

—De acuerdo.

—E infórmame de todo.

—Por supuesto. Colgó

Terry se quedó unos segundos mirándo a Candy en silencio.

—¿Hasta cuándo vas a seguir fingiendo que no sientes nada por mí? Candy no admitiría lo que sentía, ni loca que estuviera, y no por protegerse ella, como Terry a lo mejor pensaba, sino por mantenerlo a él a salvo.

—No voy a contestarte. Él soltó una risa de furia .

—No es extraño, nunca contestas mis preguntas. Se miraron enfrentándose. Él tuvo que luchar contra el deseo de arrastrarla hasta la primera pared y devorar cada centímetro de su piel. Le era difícil contenerse. ¡Maldita fuera su suerte! Tenía que zafarse de ese sentimiento que le estaba carcomiendo la vida.

—Estoy algo cansado de dar un paso adelante y dos atrás, no estoy acostumbrado a salir con mujeres que no saben lo que quieren. Candy giró la cabeza y observó las luces de los edificios encendidas por todos lados .

—No te equivoques, Terry, sé muy bien lo que quiero —dijo, mirándolo de nuevo—. El problema es que tú no estás acostumbrado a que te digan No. Terry estaba arto de dar vueltas en la misma dirección y en un momento perdió la paciencia que no sabía tener, se acercó nuevamente a Candy y le aferró el rostro.

—Puedes huir de esto cuanto quieras, te puedes esconder en tu piso, o en cualquier parte, pero el deseo vendrá tras de ti de cualquier forma, no lo olvides, hermosa.

—¿Por qué no podemos tener una conversación normal? — Estaba intentando sanarse de sus manos.

—No somos normales, hermosa, además, hay temas de conversación que no hemos llevado a cabo, ya que la evades en cada ocasión, espero que esto te demuestre que estoy aquí y que puedes confiar en mi.— Dijo y al siguiente segundo se apoderó de su boca, con los latidos del corazón retumbando en sus oídos y las ansias alborotadas que salían a flote cuando estaba cerca de ella. Le devoró la boca con ímpetu, la abrazó con fuerza y enterró la cara en su cabello, embebiéndose en su aroma, besando su cuello una y otra vez. Candy apenas podía pensar con palabras. Se sentía protegida de todo lo que la atormentaba; su cuerpo era pura sensación, lo abrazó como si él fuera el último salvavidas en medio de un naufragio.

Jimmy vio como Elisa detenía un taxi , y el se apresuró hacer lo mismo, Patricia lo alcanzó justo a tiempo.

— Siga a ese taxi, pero manténgase a una distancia.

El taxista así lo hizo. Diez minutos después, Jimmy y Patricia llegaron a la zona de discotecas en donde Elisa se había bajado del taxi.

—No te acerques. Solo observa. — Dijo Jimmy.

—Ya lo sé —pronunció Patricia sonriente—. No te preocupes.

—Manda la ubicación a Archie. Puede haber problemas, avísalo primero a él y luego al equipo, Termino Jimmy separándose de Patricia, pues no quería que los vieran juntos.

—Está bien. Termino Patricia manipulando sumóvil.

Jimmy se giró desde la barra de aquella lujosa discoteca. Había seguido a Elisa hasta aquel lugar. Por suerte, llevaban dinero suficiente como para pagar la entrada y pagarse alguna bebida si la situación lo requería. Jimmy miró su móvil y suspiró. Le perdió el rastro a Elisa nada más entrar, entre toda aquella gente. El ambiente era oscuro, iluminado únicamente por unos rayos de colores que iluminaban la pista y unos tubos fluorescentes azules que había bajo la barra donde estaba sentado y en algunas esquinas del local. Tras dar una vuelta por la discoteca, la encontró hablando con uno de los vigilantes de seguridad que custodiaban el acceso a la zona vip. Volvió su mirada cuando notó la mano de alguien en su espalda. Pateicia se sentó a su lado y pidió un refresco, luego enarcó una ceja hacia él al ver que Jimmy estaba tomando una cerveza.

—¿Qué? —preguntó con ironía—. La situación lo requiere —dijo entre dientes. Patricia ladeó su cabeza y sonrió mientras miraba a su alrededor, se acercó un poco más a su compañero.

—Dónde esta?

—Ha entrado en la zona vip. —Señaló hacia delante. Luego miró su reloj de pulsera—. Hace veinticinco minutos.

—¿Qué estará haciendo ahí dentro?

—Yo que sé. —Se encogió de hombros y dio un sorbo a su botellín de cerveza—. Habrá quedado con alguien… quizá.

Los dos volvieron la mirada hacia ese enorme chico con traje negro que custodiaba aquella sala.

—Bien, ¿me cubres? Dijo decidió —¿O te cubro yo? —preguntó directamente.

—Cúbreme tú. Terminó Jimmy su cerveza Patricia lo vio caminar decidido hacia la puerta con una gran sonrisa. Había una pequeña cortinilla que tapaba la entrada. Fue hasta allí e iba apartarla cuando el vigilante de seguridad lo detuvo colocando la mano en su pecho.

—Eh, ¿adónde crees que vas? Jimmy lo miró sorprendido, como si no esperase que alguien le fuese a impedir el paso.

—Pues al lavabo.

—El lavabo está por ahí, hombre —dijo señalándole en dirección contraria. Jinmy lo miró sorprendido. —¿En serio?

—¿No hay uno más cerca?

—Me temo que no. Jimmy puso cara de fastidio.

—Jo…

—Vamos, márchate.

En ese momento Hansel saludó al vigilante de seguridad y comenzó a caminar entre la gente.

—Mierda —susurró Jimmy siguiendolo con la mirada, el cual se dirigía directo a la puerta Vip. Jimmy se giró justo a tiempo evitando encontrarse frente a Hansel.

—Hay que irse, vamos. —Dijo Patricia dando unos pasos hacia delante y se giró al notar que Jimmy no le seguía. Lo encontró observando fijamente la puerta del acceso vip. Se acercó con un movimiento ágil, cogiéndolo del brazo—. Vamos —Le apremió, pero jimmy se había quedado totalmente petrificado—. Oye, ¿qué te pasa? Siguió la mirada de Jimmy hasta aquella zona, donde un hombre elegante iba entrando a la zona vip y hablaba con el vigilante de seguridad. Pareció darle unas cuantas instrucciones y se adentro.

—Eh —Le insistió Patricia —. Venga.

—Espera. Yo conozco a ese tío —dijo volviendo la mirada hacia Patricia.

—¿Qué? —preguntó sorprendida.

Continuará...