Episodio 1: Si hay malas personas con permanente natural
Era casi mediodía en Kabukicho, siempre había algo que hacer para la gente de este lado de la ciudad, Kabukicho era visto como un lugar un tanto peligroso, donde vivía gente no muy grata como los Yakuzas, entre otros criminales. Pero el tiempo avanza y el mundo cambia, hoy en día Kabukicho es vista como uno de los lugar más icónicos de Tokio, fue la última línea de defensa de toda la ciudad, donde demostraron que los corazones de quienes vivían allí de verdad eran de acero.
El trío de la Yorozuya caminaba por las calles luego de un pequeño trabajo, la reputación que tenían era muy buena, en parte gracias a la ayuda de Shinpachi que se encargó de la Yorozuya mientras que Gintoki y Kagura estaban fuera. Pero ahora los 3 estaban juntos de nuevo, como en los viejos tiempos.
Gintoki se encontraba de no muy buen humor, tenía una resaca por beber mucho la noche anterior, además un cliente los llamó para que completarán un encargo. Estuvieron toda la mañaba persiguiendo a un gato, además cuando lo atraparon lastimó todo el brazo izquiero del Samurai plateado con sus garras
-Pero qué molestia, si hay algo que odio son los trabajos que involucran a una mascota pérdida. ¿Sabes lo difícil que es atrapar a un gato?. Además si lo logras atrapar este de seguro te atacará.- Gintoki se tocaba las heridas que le hizo el gato, aún dolían.
-Tienes que agradecer que la gente nos da trabajó, así puedes pagarle la renta a Otose-san de una vez.- Shinpachi trataba de su jefe fuera más agradecido y responsable, después de todo el mismo Gintoki es casi siempre quien tiene la última palabra de si aceptar un trabajo o no.
-¿Agradecido? Esto sólo es un desvío de mi plan de retiro. Algún día la vieja bruja se va a ir al otro mundo mundo con el abuelo Gohan, voy a heredar todo lo que tiene, luego lo venderé todo y me podré jubilar a los 30.-
-¡Oiiiiii! ¡¿Que clase de plan de retiro más cruel es ése?!.-
-¿De qué te sorprendes Shinpachi? Gin-chan le cuenta ese plan de retiro cada vez que la vieja va a cobrar la renta, además acordamos con Gin-chan que él compraría mi silencio por posibles accidentes inesperados-aru.-
-¡Definitivamente ustedes dos son de lo peor! ¡¿Y a que te refieres con "Accidentes inesperados"?!.-
El trío fue interrumpido por la hermana de Shinpachi y su amiga, Kyuubei, que pasaban por el lugar.
-Ara, Shin-chan, no esperaba encontrarte tan temprano, además Gin-san y Kagura-chan te acompañan.-
-¡Ane-go! ¡Kyuu-chan!.- Kagura saludaba enérgicamente a las dos.
Kyuubei saludo de vuelta, miró a los tres y sintió una gran nostálgica -Vaya, hace mucho que no los veía a ustedes trabajando juntos, me trae buenos recuerdos.-
-Talvez tu tengas buenos recuerdos, a mi me duelen las cosillas de solo pensar en aquellos vez peleamos contra tu abuelo y tú.-
Otae sólo se río cuando recordó esa escena -Gin-San, no has cambiado casi nada, es un alivio pero una pena al mismo tiempo, parece siempre te quedarás estancado como un anciano de mediana edad que lee la Jump a su edad.- Las crueles palabras de Otae no combinaba nada con la radiante sonrisa que tenía.
-¿De qué estás hablando? Cambié mucho en el último tiempo, ahora prefiero los parfait de fresa sin azúcar. En cambió tú, no has cambiado nada, sigues siendo la tabla de madera que conoci hace- la palabras de Gintoki fueron interrumpidas por el letal golpe Otae que lo mando a comer polvo.
-¿Decias algo Gin-san?-
-N-noté que te dejaste crecer el cabello…- Gintoki estaba tratando de ponerse de pie aún resentido por el golpe, si la resaca no lo mataba, de seguro Otae lo haría.
-Ay gracias por notarlo Gin-san, es cosiderado de tu parte decirlo, mas vale que no me estes coqueteando, te podria costar la vida.- El tono de Otae sonaba un poco coqueto a pesar de lo que dijo era más una amenaza que otra cosa.
-Shinpachi, Kagura, cambió de planes, en vez de ir a la Yorozuya... llevenme al hospital…- Gintoki limpiaba la sangre que empezó a brotaba de su nariz con la manga de su Yukata.
Kyuubei aclaró su garganta para llamar la atención del Samurai -A propósito, te estaba buscando, necesito que me hagas algo por mi Gintoki.-
-¿Eh? ¿De que se trata?.-
-Jugem Jugem no ha podido hacer sus necesidades y estoy preocupada de que su salud empeore con los dias, así que necesito que me ayudes, ¿Puedes venir a mi casa y animarlo? El debe extrañar lanzarte mierda, te lo pido por favor.-
El Samurai solo se le quedo viendo y reaccionó -¡¿Qué tipo de petición es esa?! ¡Ni creas que seré el inodoro personal de ese jodido mono! Nadie en su sano juicio aceptaría algo como eso voluntariamente, me niego rotundamente.-
-Pensé que dirías eso, asi que tengo una oferta que no podrás rechazar.- Kyuubei sin más opción que recurrir a su arma secreta, se acercó al oído de Gintoki y le susurró algo, los demás los miraron tratando de adivinar qué le diría al de la permanente natural para que esté aceptara, Kyuubei se alejó un poco y Gintoki se quedó pensando en la oferta que le hicieron.
El jefe de la Yorozuya suspiró resignado -Supongo que no tengo opción, te ayudaré.-
Kyuubei se sintió aliviada -Me alegra escuchar eso.-
Los hermanos Shimura y Kagura se preguntaban cómo Kyuubei pudo convencer al Samurai para aceptar semejante trabajó.
-Bueno, andando Kyuubei-kun, mientras más rápido sea, mejor para mi. Shinpachi, Kagura, ustedes no vendrán, puede que un cliente quiera nuestro servicios así ustedes vayan a la Yorozuya, además recuerda pasear a Sadaharu Kagura.- Gintoki se veía más cooperativo que al principio.
-Esta bien, vamos. Tae-chan, te veré más tarde.- Kyuubei estaba a punto de marcharse pero Otae la detuvo.
-Kyuu-chan ¿qué hiciste para convencerlo? N-no me digas qué...- La imaginación de Tae empezó a volar en esos momentos.
-¿No crees que estás exagerando un poco Ane-ue?-
-No te preocupes Tae-chan. Hay una tienda de dulces y helado siempre le da cosas gratis a todos los miembros del Clan Yagyuu por haberlos ayudado una vez, le prometí que a Gintoki que si venía, cada vez que fuera a esa tienda no tendría que pagar ni un sólo Yen y que tendría dulces y helado de por vida.-
Shinpachi solo sonrío -Parece que conoces el punto débil de Gin-san.-
-Tae-chan me dijo que siempre que él se negará utilizará el recurso de los dulces, veo que de verdad funcionaba.-
Kyuubei fue alertada por la voz del Samurai que ya se encontraba un poco lejos de donde estaban -¡Rápido Kyuubei-kun, o te dejaré atrás!.-
-Bueno, nos vemos más tarde.- Kyuubei empezó a caminar rápido para alcanzar al Samurai.
-Shin-chan, yo me dirigire al dojo, las clases con las chicas empezará en un par de horas, si tienen tiempo libre pasen por el dojo, nos vemos.- Otae agitaba su mano mientras se despedía del par.
Ambos se despidieron de la mujer también, Kagura bostezo
-Parece que será un día muy aburrido-aru.-
-Éso parece, pero que no se te olvide pasear a Sadaharu Kagura-chan.-
-Lo sé Cherry Boy.-
-¿¡A quién llamas Cherry Boy!?.-
Ambos se fueron peleando de camino a la Yorozuya como ya era costumbre entre los dos.
Yamazaki se encontraba en su día libre junto a Hijikata, o eso fue al menos lo que le dijo el sub comandante, lo que en realidad estaban haciendo era un trabajo encubierto para encontrar la pista de unos terroristas que llevaban meses haciendo atentados en diferentes lugares de la ciudad, el único lugar que faltaba por ser atacado era Kabukicho, así que ellos dos estuvieron dando vueltas por el barrio de acero desde hace cinco horas sin parar.
Yamazaki estaba completamente agotado, parecía que moriría en cualquier momento -Hijikata-san, ya vámonos a casa, no hemos encontrado nada en horas, además ni siquiera he desayunado, de seguro los terroristas se tomaron del día libre.-
Hijikata sólo se limitó a exhalar humo de su cigarrillo -¿De qué hablas Yamazaki? Si desayunaste, recuerdo haber comprado un Anpan hace unas horas, tú fuiste quien lo tiro a la basura, pensé que te gustaban esas cosas.-
-No me gustan por elección propia, lo tiré a la basura porque le pusiste mayonesa encima sin siquiera pedir mi opinión… ¿Es acaso una especie de tortura Hijikata-san? ¿Te hice algo malo?.-
-No es mi culpa que no tengas el paladar tan desarrollado.- Hijikata volvió a poner el cigarrillo en su boca.
-Presentaré mi renuncia cuándo volvamos al cuartel...-
Hijikata ignoró las palabras de Yamazaki porqué algo llamó su atención, un sujeto con un pañuelo en la cara llevaba una caja, además de eso el tipo portaba una katana, además estaba mirando hacia todos lados, como si alguien lo estuviera siguiendo.
-Oye Yamazaki, mira al sujeto de allí, si ese tipo no es un terrorista entonces yo soy un mapache, claramente grita "soy un terrorista" por todos lados, cuidame la espalda si es que algo sucede.- Hijikata colocó su mano cerca de su espada esperando lo peor, ya era parte de su trabajo no confiar en los criminales que iba a enfrentar, además perseguio al escurridizo Katsura en muchas ocasiones, los demás terroristas parecían aficionados en comparación a los escapes de Katsura. Hijikata caminó hasta acercarse con el sospechoso.
-Oye, ¿Qué llevas allí? ¿Acaso son revistas porno? ¿Me dejarías verlas?.-
-¿Ah? Piérdete idiota con peinado de V.-
Esto irritó a Hijikata -Lo siento creo que no fui claro.- este sacó su placa -Policía, deja ver que traes en esa caja.-
El sujetó se quedo en shock, lo habían descubierto, este se agachó, agarró un puñado de tierra la cuál lanzo a la cara del Policía, luego comenzo a huir.
-¡Oii espera! ¡Estás bajo arresto!.- Hijikata se limpia la cara y comenzó la persecución.
El tipo corrió como si su vida dependiera de ello, pero Hijikata era más rápido, Yamazaki le seguía el pasó a sub comandante desde atrás. El terrorista sabía que no podría escapar de él, así que lanzó la bomba hacía un callejón, usándola de carnada para perder al policía, tendría que elegir entre el o la bomba, lo que no sabía era que el tipo con peinado con forma de V no venía solo.
Al ver lo que intentaba hacer, Hijikata le grito a su compañero -¡Zaki! ¡Ve por la bomba, yo me encargo de este bastardo!.-
Yamazaki asintió y cambió su rumbo a donde habían lanzado el explosivo.
Mientras tanto el terrorista ya se estaba cansado de correr, su plan fracaso y probablemente estaría mucho tiempo en la cárcel, pero el no sé iría sin pelear, en su desesperación agarra del brazo a alguien que pasaba a su lado y se puso detrás, él sacó su espada y la puso en el cuello del la persona, alertando a la gente de al rededor, la gente se quedó viendo la escena.
Hijikata se detuvo al ver lo que pasaba -Tsk.. maldito cobarde.-
-¡NO TE ACERQUES! ¡VOY A MATAR A ESTE POBRE DIABLO SI TE ATREVES A DAR UN PASO MÁS!.-
-Oe oe ¿Acaso crees utilizando un rehén vas a salirte con la tuya?.- Hijikata estaba confiado, ya había pasado por está misma situación una infinidad de veces, tenía claro lo que iba a hacer.
-¡CIERRA LA BOCA!.- El agitado criminal estaba acorralado, lo único que podía hacer era utilizar al rehén para escapar de esta situación -¡Si te interesa la vida de este tipo más te vale cooperar!.- El terrorista ahora miró al rehén que había tomado, noto que este tenía un gran sombrero que cubría gran parte de su cara y cabello -Oye, más te vale seguir mis instrucciones si quieres salir vivo de aquí ¿me escuchaste?.-
El rehén no dio respuesta, sólo hubo un gran silencio de su parte.
-¿¡Acaso estás sordo?! ¡Te dije si me escuchaste o no!.- El terrorista le dio un golpe en la cabeza al hombre para que respondiera, tirando el sombrero que llevaba puesto, dejando al descubierto el rostro del rehén.
Hijikata vio la cara del rehén y de pronto se dio cuenta de algo, vio un rostro familiar, él murmuró lo primero que sé le vino a la mente
-¿Yorozuya?.-
El sujeto era idéntico a Gintoki, la única diferencia era la ropa que llevaba puesta, llevaba botas negras y su pantalón era del mismo color, en la parte superior tenía puesto una camisa negra con botones azules intercalados, sus manos tenían guantes negros de cuero y lo que más destacaba era el largo abrigo Rojo que llevaba puesto, el abrigo eran tan largo que alcanzaba sus pantorrillas.
El hombre idéntico a Gintoki miró al criminal, esté sólo suspiró y le habló -Te escuche fuerte y claro, me estabas gritando en el oído, es imposible que no escuchara lo que dices.-
Hijikata luego notó de inmediato que no se trataba del mismo tipo que ya conocía, su forma de hablar era diferente a la del Yorozuya, su tono de voz era más calmado, además la mirada de ese sujeto no le daba buena espina. Hijikata vio que el tipo dirigió su mano derecha a una katana que él portaba, la funda era de color negro y la empuñadura era de color blanco.
-Tú intento desesperado por escapar nubló tu juicio, tanto que ni siquiera puedes escoger a un rehén adecuado.- su mano había llegado a su destinó.
-¡¿De qué diablos estás hablando?! ¡Si mueves un músculo te matare!.-
Hijikata lo sintió, era una sensación familiar, el rehén emanaba un aura asesina, parecida a la sed de sangre que sintió muchas veces pero esta era diferente, instintivamente llevo su mano a su espada listo para desenfundar.
-Tu actitud sólo reafirma mi opinión sobre esta podrida ciudad, basura como ustedes...- El empezó a desenvainar su espada.
Un escalofrío recorrió la espina de Hijikata -¡Cuidado idiota! ¡Suéltalo!.-
-¡¿Que?!- Antes que se diera cuenta, el tipo hizo un movimiento rápido, con una increíble precisión sacó su espada en un parpadeo y casi de inmediato, el arma volvió a su funda.
De pronto, la espada del terrorista cayó al suelo, pero eso no era lo llamativo, lo aterrador era que la mano del criminal seguía empuñando la espada, el frío silencio fue interrumpido por el agudo grito que hizo el tipo, comenzando a desangrarse mientras que soltaba al rehén y se retorcía de dolor en el suelo.
Hijikata estaba sorprendido por el rápido movimiento del hombre, sin duda tenía a alguien sumamente peligroso frente a él. El hombre de su largo abrigo saco un trozo de un periódico que había cortado antes, miró la fotografía y notó que la persona que tenía en frente pertenecía al Shinsengumi, el hombre volvió a guardar la fotografía y miró fijamente al policía.
La gente alrededor corría horrorizada por la escena que presenciaron, dejando solos al sub comandante y al misterioso hombre de cabello plateado.
La mirada del hombre era penetrante, como la de un depredador viendo a su presa, este habló sin quitarle los ojos de encima a Hijikata.
-Tal parece que tú conoces a la persona que busco, señor policía, veo que este pequeño percance tuvo un lado positivo, al menos para mi misión.- El hombre con sus manos tiró su cabello hacia atrás, seguía siendo idéntico a Gintoki pero ahora se podían diferenciar por el peinado que el tenía.
Hijikata tiró al suelo el cigarrillo que estaba fumando y lo apagó con su pie.
-No tengo ni la mas minima idea de que hablas, además si no te diste cuenta, te tendré que arrestar a ti también por lo que hiciste.- Hijikata estaba alerta por cualquier movimiento del hombre, el ya estaba preparado para el peor escenario.
-¿Persona que busco? ¿Se refiere al Yorozuya? Tampoco creo que pueda averiguarlo por el momento, además ¿Por este tipo es idéntico a ese imbécil?.-
-No te hagas el inocente, pude escuchar lo que balbuceaste cuándo cayó mi sombrero, debiste confundirme con ese tipo, aunque no te culpó, después de todo la misma sangre corre por nuestras venas.-
Ahora todo tenía sentido para Hijikata, el gran parecido entre ambos se debía a que el tipo comparte lazos sanguíneo con el jefe de la Yorozuya.
El hombre le volvió a hablar -¿A qué te referías cuando murmuraste "Yorozuya"? ¿Es alguna especie de apodo o algo?, si quieres vivir otro día, será mejor que respondas a mis preguntas... Sólo tienes que dame el nombre de ese sujeto y donde vive, si me lo dices podrás irte ileso.-
Hijikata simplemente sonrío ante la sentencia del hombre.
-Si no te has dado cuenta de la situación en la que te encuentras, te estoy poniendo bajo arresto, además, él único que hará las preguntas aquí soy yo bastardo de permanente natural.- Hijikata empuño su espada y se puso en guardia
-El tipo al que buscas en un completo idiota, pero simplemente no puedo decirte su nombre o donde vive, a pesar de que es un bueno para nada que solo busca fastidiar nuestro trabajo todo el tiempo, ese tipo a salvado nuestro trasero en varias ocasiones, es un valioso aliado para el Shinsengumi, si dices que solo planeas una emotiva reunión familiar, quizas te pueda creerte, pero tendrás que venir a la estación de policias conmigo primero.-
-... Ya veo...- El hombre llevó su mano a su espada enfundada, este se puso en posición de pelea -Es una lástima, supongo que tendré que dejar agonizando para que hables… Quería solucionar esto de una manera pacífica pero veo que no podremos llegar a un acuerdo… Mi nombre es Kuro, será la primera y última vez que oigas ese nombre, nadie vive lo suficiente para escucharlo de nuevo.-
-Soy Hijikata Toshiro, sub comandante del Shinsengumi.-
La tensión en el aire era clara, una dura batalla se iba a librar, lo que esos dos hombres no sabian es que fueron escuchados por un tipo con gafas de sol que estaba tomando una siesta dentro de una caja de carton cerca de la basura, Madao se tapo los oídos mientras que susurraba
-Yo no escuche nada, solo estoy durmiendo aqui, no escuche nada, no los conozco, no es mi problema...-
