Episodio 2: Ten cuidado con la mayonesa casera, es deliciosa pero el huevo crudo tiene muchas baterías.
Kyuubei se encontraba en su habitación, ella estaba practicando su caligrafía, generalmente así mataba el tiempo cuando no está entrenado con la espada o acompañando a su gran amiga Otae. La paz del lugar fueron asesinadas por unos gritos, de pronto los gritos cesaron y se escuchaban los pasos de alguien a la habitación de Kyuubei, la puerta se abre para mostrar a una persona, aunque persona ya no sería la descripción correcta para lo que estaba en la puerta de la Yagyuu, la descripción más acertada sería "Mosaico censurado maloliente", Gintoki se encontraba censurado los pies a cabeza, estaba bañado en excremento que sorprendentemente sólo pertenecía a un animal nada más.
El mal olor viajó hasta las fosas nasales de Kyuubei la cual solo dijo lo primero que se le vino a la mente en ese momento -Apestas…-
-¡Es obvio que apesto! ¿Que esperabas si me pediste que fuera el tiro al blanco de ese asqueroso mono? Además, ¿Como algo tan pequeño genera tanta mierda?.- El enojado mosaico regañaba a la Yagyuu.
Gintoki seguía quejándose, la joven Yagyuu se levantó e inclinó un poco su cabeza, esta acción tomó por sorpresa al samurai -Muchas gracias Gintoki, no tienes idea lo agradecida que estoy por lo que hiciste.-
Gintoki solo rasco su cabeza -De nada, supongo… sabes, agradecería más si me dejaras usar tu baño para quitarme esta cosa de encima, me están entrando muchas náuseas ¿Podrías llamar a la Yorozuya para que me traigan ropa limpia?.-
-No te preocupes, hace horas Toujou fue a la Yorozuya y trajo tu ropa de cambio.-
-¡¿Sacaron mi ropa sin saber que aceptaría o no?!.-
-Hay que ser precavidos siempre, de hecho el plan original era raptarte mientras dormías.-
Gintoki se volteó para salir de la habitación sin antes decirle algo a Kyuubei -Tomaré un baño, me iré y espero no verte nunca más en mi vida…- Con esto Gintoki se fue de la habitación, Kyuubei solo río, extrañaba de alguna manera esta sensación, ella recordaba que sin la intromisión de la Yorozuya en el pasado cuando casi obliga a Otae a casarse con ella, muchas cosas habrían cambiado, gracias a los tres, ella recuperó el cariño de su amiga, sin la Yorozuya Kyuubei no hubiera conocido a personas que luego serían sus grandes amigos, tales como Tsukuyo, Sarutobi, entre otras personas más que fue conociendo. En especial, sin la ayuda de Gintoki, ella no se habría encontrado a sí misma y aceptado como en realidad es cuando se invirtieron sus géneros.
-Debería darles algún regalo como agradecimiento a los tres... supongo que luego pensaré eso.- Kyuubei volvió a lo que estaba haciendo antes que Gintoki la interrumpiera.
Hijikata se encontraba en aprietos, el estilo de pelea de Kuro era muy peculiar, a diferencia de Gintoki, cada golpe era lanzados con una precisión increíble, todos los ataques con su espada no era aleatorios, cada uno tenían una trayectoria en concreto, esos eran sus puntos vitales.
-Ese bastardo… apenas he salido ileso de sus ataques pero… no sé por cuánto tiempo podré mantener este ritmo, cualquier descuido durante el combate significa la muerte… creo que estoy pagando un precio muy alto por ese idiota de la permanente natural.- A pesar de lo duro que es el combate, Hijikata no va a dejarse intimidar por su oponente, los Yorozuya siempre fueron una molestia, pero si ellos se encontrarán en la misma situación de seguro no se dejarían doblegar por su enemigo, él no puede quedarse atrás, no lo abandonaron cuando él fue poseído por el espíritu de un Otaku y ni siquiera podía defenderse solo. No tenía idea cuál es el objetivo de su oponente y que es lo que va a hacer cuando encuentre a Gintoki, pero él lo presentía, nada bueno podría venir de ese sujeto, le daba muy mala espina, era un sentimiento muy similar a cuando tenía que leer los informes e investigaciones que trataban sobre Takasugi, a veces él dudaba que una persona así existiera en el mundo. Durante el combate y al ver los movimientos y gestos de Kuro viene a su mente aquellas tontas ideas que varias veces tuvo, de qué pasaría si Gintoki de pronto tomará el puesto que alguna vez tuvo Takasugi y decide tratar de exterminar el Shinsengumi junto con todo el país enteró. Con el tiempo esa idea sonaba estúpida, pero al ver la cara del tipo que tenía enfrente, no sonaba tan descabellado esa idea al final.
-No puedo quedarme de brazos cruzados solo defendiendome, la mejor defensa que puedo tener ahora es la ofensiva, no dejare que domines el ritmo del combate, maldito idiota.-
La ofensiva de Hijikata empezó, trató de embestir y hacer retroceder a su enemigo, pero Kuro siempre lo recibía con una contra que el subcomandante demonio evadía sin mucho problema, pero esto mismo lo llevaban a un punto muerto donde él tendría que empezar de nuevo el ataque contra su oponente y retroceder cuando este lo contraataque.
-¿Qué sucede? Te veo bastante agitado, sabes que si me das el nombre y ubicación del tal "Yorozuya" me podría replantear el darte una muerte rápida y sin dolor.- Las palabras de Kuro eran arrogantes, pero al mismo tiempo estaban cargadas de confianza, el sabia de lo que es capaz de hacer, para él su enemigo no es más que alguien inferior. El estilo de pelea de Kuro no era muy común, la mayoría del tiempo su espada permanecía en su funda, sólo cuando iba a atacar a Hijikata sacaba la espada de la funda.
Hijikata al escuchar estas palabras y él hecho de que este sujeto no se tome la pelea tan en serio como para tener que pelear con su espada al descubierto hizo que irritara un poco al tomarlo a la ligera o como si él fuera sólo un mocoso. Hijikata volvió a embestir al sujeto, con un golpe horizontal desde la derecha atacó, Kuro estaba listo para contraatacar pero notó que el policía lanzó una patada al mango de la espada, impidiendo que esta salga de su funda, Vergil nota la apertura que dejó y lanza su cuerpo hacia atrás para esquivar el golpe de Hijikata con éxito.
La distancia volvió entre los dos guerreros, pero Kuro notó algo, un líquido tibio brotaba de su mejilla, era su propia sangre, al final el golpe de Hijikata logró darle. A pesar de que la herida era pequeña significaba que Kuro no era invencible, después de todo era humano como todos
-Oe oe ¿que sucede? Estás sangrando, más te vale no morir todavía, quiero hacer que te tragues todas tu palabras con el filo de mi espada "Señor Kuro".-
Kuro sintió la calidez de la sangre rodando por su mejilla, con su dedo pulgar limpió el líquido vital y bajo su guardia -Sabes algo, no muchos tienen la habilidad necesaria como para lograr alcanzarme, en realidad hace mucho que no era lastimado en batalla, tienes mi respeto Hijikata Toshirou.- Kuro volvió a tomar su espada, pero esta vez la sacó por completo de su funda. Este tomo una pose de pelea completamente diferente a la anterior -Lo lamento si ofendí tu honor como samurai con mi primer estilo de combate, para compensarlo, permíteme mostrarte… El verdadero significado, de tener una fuerza superior.- El ambiente se volvió más pesado, tanto que la espada de el subcomandante demonio del Shinsengumi empezó a temblar, el verdadero desafío apenas comenzaba.
Tsukuyo y Sarutobi estaba fuera de la residencia Yagyuu, estas acordaron pasar la tarde con Kyuubei, esto ya bastante común, salir a platicar y pasear por la ciudad, parte de esto también es ir a buscar a Otae luego de que termine su clases en el Dojo. Un empleado las llevó a donde estaba Kyuubei, a medida que se acercaban sentían un olor pestilente que provenía de la habitación a la que se dirigían, ambas taparon sus narices con su mano, tuvieron suerte de que Kyuubei estaba saliendo de su recámara, ella saludó a sus invitadas -Sarutobi, Tsukuyo-dono, buenas tardes, hablemos en otro sitio, este lugar huele horrible.-
Las tres salieron al jardín donde estaba el pequeño estanque, lugar que algunas fue campo de combate donde un fanático de la mayonesa se enfrentó a un fanático del ketchup.
La rubia fue la primera en hablar -Kyuubei ¿Que fue lo que pasó en tu habitación? Huele como si a un idiota amante de los dulces lo hubieran bombardeado con mierda de mono.- la rubia trataba de olvidar el hedor que sintió hace unos momentos con el aroma del tabaco quemado que salía de su pipa.
-Me sorprende que hayas acertado Tsukuyo-dono. Le pedí a Gintoki que me ayudara con los problemas estomacales de Jugem, el adora acribillar a samurais de cabello plateado con su excremento, Gintoki fue a mi habitación luego de terminar y con él llevo todo el hedor pestilente de Jugem.-
La shinobi de gafas se estremeció al escuchar el nombre del samurai -¡¿GIN-SAN ESTUVO AQUÍ?! ¡¿Eso significa que estuvo en tu habitación?! ¡¿Acaso estuvieron haciendo "esto" y "aquello"?! ¡Más te vale que no me entere de algún secreto que estés ocultando Kyuubei! ¡NO VOY A DEJAR QUE ME ARREBATEN A MI GIN-SAN INCLUSO SI ERES TÚ!.-
-¡Lo único que te arrebataron hace tiempo fue el cerebro!.- La actual pilar de Yoshiwara trato de calmar a la desquiciada shinobi -Sarutobi, sabes perfectamente el problema que tiene Kyuubei cuando algún hombre la toca ¿Crees que con Gintoki sería diferente?.-
La masoquista solo miro al cielo y cerró los ojos -En la guerra y en el amor todo lo vale Tsukki… además ya estoy cansada de todo esto…-
-¿De que estas cansada?.-
-¡Cansada de que me quites a Gin-san en cada fanfic!, no sabes los frustrante que es ver sólo fanfics de "GinTsu" o "HijiGin" ¿Porque nunca puede ser "SaruGin"? Ahora resulta que esta historia parece un intento indirecto de "KyuuGin" ¿Que le hice a los escritores para merecer este trato? Lo peor no es que no inventen historias mías junto a Gin-san… ¡Lo peor de todo es que me ponen de pareja con ese idiota con hemorroides que sigue leyendo la Jump a su edad! ¡Como detesto esto!.- Luego del berrinche que hizo Sachan, esta se arrodilla deprimida, ella solo murmura algo hacia Tsukuyo -Lo disfrutas ¿Cierto Tsukky?...-
-¿Disfrutar qué cosa? No pienso escuchar un segundo más tus berrinches Sarutobi.- La cara de disgusto de Tsukuyo por el comportamiento de Sarutobi es evidente, pero la shinobi la ignoró y la punto con su dedo.
-¡Disfrutas aparearte con Gin-san en cada historia que la comunidad crea sobre ustedes! ¡No intentes engañarme Tsukky! ¡De seguro duermes como un bebé cada vez te enteras que les dedicaron otra historia de amor y sexo!.-
-¡¿Porque diablos lo disfrutaría?! ¡No es mi culpa que los escritores de fanfic no vean llamativo alguno en un secundario como tú!.- Luego de un rato Tsukuyo se dio cuenta de lo que acaba de decir -Sarutobi, lo que dije no fue en serio…-
Sachan sólo arregló sus lentes y se puso de pie -Ya veo… al fin muestras tu verdadero rostro… no pensé que me vieras como un personaje secundario patético. ¿Sabes algo Tsukky? No importa, después de todo no son más que estúpidas historias creadas por alguien con mucho tiempo libre y ciegos que no pueden ver el talento y riqueza de un personaje como yo. Quédate con el Gin-san de las historias ficticias, pero recuerda que mientras tú imaginas esas eróticas escenas, yo y el verdadero nos estaremos besando apasionadamente en un mar de lujuria que culminará con Gin-san castigando el cuerpo de su verdadera amante y… ¡AHHHHHHHH! ¡ME EMOCIONA DE SOLO PENSARLO!.- La Shinobi se encontraba completamente sonrojada de solo pensar en todo tipos de cosas eróticas con ella y Gintoki como protagonista, pero esa lujuria fue apagada por una patada que hizo volar a Sachan al estanque que estaba cerca.
-Tú también quédate sólo con el Gin-san de tus sádicas fantasías, cuatro ojos.- Kyuubei y Tsukuyo ya tenían una idea de quién fue la pata, allí se encontraba Gintoki, ya estaba completamente limpio, con sus clásico atuendo de siempre -Muy bien, estoy aquí para hablar de nuestro trato.-
-No te preocupes, siempre cumplo mi tratos, ya le informamos a la tienda de dulces que eres un amigo del Clan Yagyuu, asi que solo tienes que ir, decir tu nombre y podrás comer todo lo que quieras.-
-Música para mis oídos… oh, hola Tsukuyo, Sachan, no las había visto.-
-¿Que clase de mentira es esa? Acabas de patear a Sarutobi.- Tsukuyo solo palmeo su cara.
Gintoki con una mirada de ingenuidad le pregunta a la rubia -¿Era Sachan? Pensé que sólo era una degenerada que decía cosas sobre mi a mis espaldas.-
Tsukuyo sólo suspiró resignada -Bueno no importa.-
Gintoki dio la media vuelta para retirarse -Bien, me despido Kyuubei-Kun, necesito algo dulce luego de tan horrible experiencia, ya quiero probar el Parfait de ese lugar, ciao.- El samurai se dirigía a la salida de la casa Yagyuu, pero antes que se marchará una voz lo detuvo.
-Espera Gintoki, las tres te acompañaremos.- Kyuubei, Tsukuyo y una empapada Sachan se acercaron donde estaba Gintoki.
-No necesito que me acompañes a tienda, mamá, se ir al baño yo solo, soy un niño grande.- Gintoki le respondió en un tono burlón.
-No es eso, ésa tienda queda de camino al Dojo Shimura, las clases del Dojo están a punto de terminar y iríamos por Tae-chan de todos modos, así podemos platicar en el camino.-
-Para ser honesta, tengo mucha curiosidad de qué estuviste haciendo estos dos últimos años Gin-san, nunca entraste en detalles más allá de que fuiste seguido por el Naraku, también debes tener curiosidad por éso ¿Cierto Tsukky?.-
Tsukuyo se puso un poco nerviosa al responder, Sarutobi había leído su mente porque era algo que ella se preguntaba desde que Gintoki regreso -P-puede que tenga solo un poco de curiosidad la verdad.- Trataba de aparentar un poco de indiferencia pero se notaba el nerviosismo en su voz.
Con sus clásicos ojos de pez muerto Gintoki sólo las miró y suspiró
-Como quieran, de todas formas es bastante aburrido si voy caminando solo.- El samurai aceptó sin mucho esfuerzo. El grupo salió de la residencia Yagyuu para dirigirse a sus respectivos destinos mientras charlaban en el camino.
Hijikata se encontraba mal herido, el ritmo de Kuro durante el combate era tan intenso que no dejó que el policía contraatacara, luego de minutos de un continuo dominio sobre la batalla que para Hijikata parecían horas, volvieron a tomar distancia y el subcomandante podía respirar de nuevo.
-¿Que… Que sucede? No me… digas que ya estás… agotado.- La respiración de Hijikata era pesada, tanto apenas podía hablarle a su oponente.
-Eso debería preguntarte a ti, admiro que hayas podido sobrevivir a estas alturas, cualquier samurai de tercera ya habría muerto apenas empezado el combate, además lograste lastimarme, me intriga un poco de donde viene esa fuerza que tienes para seguir luchando.- De pronto Kuro puso su espada de nuevo en su funda -Aunque es una pena, creó que ya no puedes hacer nada más para impresionarme… lastimosamente tengo que guardar energías por si tengo que enfrentarme al tal "Yorozuya" La diferencia entre ustedes y yo... es que al parecer ustedes valoran más la vida de otros que la suya.-
-¿De qué diablos estás hablando?.- Hijikata se encontraba confuso antes las palabras de su oponente.
Una voz que venía desde atrás de Hijikata lo alertó
-Disculpen, se veían tan animados que no quería interrumpir, aunque ¿No crees que esta es una movida un tanto sucia hermano mayor?.- El sub comandante volteó a ver de quien se trataba, y logró ver a una mujer, ella al igual que el Kuro era de cabello plateado, el cabello de esta mujer era algo corto, le recordó a la apariencia de Gintoki cuando fue convertido en mujer, sus ojos a diferencia de Gintoki y Kuro eran negros como el cielo en una noche sin luna, ella no venía sola, la chica tenía a Yamazaki de rehén con una espada apuntando a su cuello.
-Lo siento Hijikata-san… ella me capturó cuando estaba desactivando la bomba cerca de la tienda de Ramen de Ikumatsu…- El lamento de Yamazaki era claro, podía ver la situación por la que Hijikata estaba pasando.
-Tsk… Supongo que este era tu plan B.- Hijikata empezó a sudar más de lo que estaba, el tipo lo llevó a un callejón sin salida, la batalla parecía perdida para él.
-Supongo que ni siquiera necesito decir algo, sabes perfectamente que ocurrirá si no hablas, Hijikata Toshirou.- Kuro de alguna forma, estaba un poco ansioso por la respuesta del policía, los humanos siempre mostraban su verdadera cara cuando estos están en una situación de peligro ¿Este Policía sería igual al resto de personas que alguna vez asesino en su vida?.
Hijikata bajo su guardia, este cerró los ojos, suspiró y volvió a mirar a Kuro
-Lo siento pero en el Shinsengumi somos demasiado obstinados, jamás venderemos a propósito a un aliados, incluso si nuestra vida depende de ello. No sirve de nada que Yamazaki sea rehén, él al igual que yo está dispuesto a morir por nuestros compañeros.-
-¿Eh?... ¿¡EEEEEEEEEH!?. ¡NI SIQUIERA SE PORQUE ESTÁN PELEANDO! ¡NO DIGAS COSAS COMO QUE ESTARÍA DISPUESTO A MORIR SI NO TENGO NI IDEA DE QUE ESTÁ PASANDO HIJIKATA-SAN!.-
La mujer con clara confusión en su rostro pregunta -Entonces ¿Qué hago? ¿Lo puedo matar? Dijo que está dispuesto a morir de todos modos.-
Hijikata sólo sacó un cigarrillo, lo encendió y luego de un rato exhalo el humo -Háganlo, pero por respeto a la valentía de Zaki tampoco diré una palabra.-
-¡¿Acaso nadie va a tomar en cuenta mi opinión?!.-
Kuro miraba la cara de determinación que tenía el policía, le sorprendió encontrar que aún hubiera gente que tuviera tan presente el Bushido de un guerrero, siempre pensó que ese espíritu había muerto con la llegada de los amantos, se equivocó con respecto a eso.
-Ya veo… es un gran sorpresa ver a un honorable guerrero en nuestros tiempos…- De pronto Kuro con un ágil movimiento llevó su mano izquiera a su pierna, tiro una parte del abrigo que estaba cubriendo su pierna hacia atrás revelando un arma de fuego, con una velocidad increíble sacó el arma y apuntó a la cabeza de Hijikata -Lastimosamente… Yo no tengo un Bushido u honor de samurai.-
Hijikata fue tomado por sorpresa pero antes que pudiera reaccionar Kuro jaló el gatillo del arma. La cabeza de Hijikata fue empujada hacia atrás por el impacto del disparo, éste se desplomó en el suelo. La herida donde impactó la bala empezó a sangrar cambiando de color gran parte de la cara de Hijikata a rojo carmesí.
Yamazaki estaba en shock, no podía creer lo que vio -Sub… ¡SUBCOMANDANTE!.- Llamó a su superior pero este no respondió, con cada segundo la cabeza de Hijikata era rodeada de un charco de sangre que caía al suelo.
Kuro le habló al conmocionado Yamazaki -No te preocupes, él aún está vivo, la bala sólo rozó el cráneo, presentí que echaría su cabeza hacia atrás por instinto, aunque con el impacto del roce de bala su cerebro debió tocar su cráneo dejándolo inconsciente por unos minutos.- El apuntó su arma al cuerpo inconsciente de Hijikata -Esta vez daré en el blanco, si no quieres ver morir a tu superior más te vale responder a mis preguntas, ¿Quién diablos es ese tal Yorozuya? ¿En que parte de la ciudad vive?. Responde ambas preguntas si no quieres ver el cuerpo de este tipo lleno de agujeros.- Las frías palabras hicieron devolver a la realidad a Yamazaki.
-Es… es un alivio, ¡el sub comandante sigue vivo!.- El alivio que sintió recorrió todo su cuerpo lo cuál también lo dejó pensar con claridad -Este sujeto busca al jefe de la Yorozuya… además, ahora que lo veo mejor… este tipo es idéntico al Danna ¿Acaso serán parientes o algo?.- Yamazaki miró el cuerpo de su superior tendido en el suelo -Hijikata-san, supongo que este sujeto no busca nada bueno ¿verdad?, por eso debieron estar peleando… Estabas protegiendo la identidad de Danna… ¿Que debo hacer en ese caso?.-
Kuro se preparó para disparar a su objetivo, no lo dijo pero Yamazaki vio la intenciones de hacerlo en su rostro.
-¡Alto! ¡Te lo diré, no dispares!.- Kuro miró a Yamazaki esperando que le diera la información que necesita -Hijikata-san, perdóneme, pero no puedo dejarte morir… Danna… ¡Lo siento mucho!.- Yamazaki cerró con fuerza los ojos, con un gran sentimiento de decepción de sí mismo y culpa, le dio a Kuro la información que buscaba
-Yorozuya es el nombre de un negocio de Danna donde hacen cualquier tipo de trabajo por dinero, el nombre del dueño es…- Yamazaki jamás pensó que alguna vez tendría un sentimiento de culpa al decir un nombre, hizo una pequeña pausa y siguió hablando -Sakata Gintoki, ese es su nombre…-
Kuro sólo murmuró -Así que Gintoki ¿Eh? Veo que cambiaste tu nombre luego de escapar...- Luego de un abrupto silencio este le habló de nuevo a Yamazaki -¿En donde lo encuentro?.-
-El vive aquí en Kabukicho, su oficina está ubicada encima de un Bar llamado "Otose Snacks" Lo notaras porque arriba del letrero del bar está la de su negocio, el letrero dice "Yorozuya Gin-chan".-
El dejó de apuntar a Hijikata.
-Ya veo… es todo lo que necesitábamos saber, con esta información es más que suficiente para encontrarlo.- Kuro sacudió su ropa para limpiar el polvo que ganó en su lucha contra Hijikata, su cabello estaba un tanto despeinado así que lo volvió a peinar hacia atrás, este mira al rehén de nuevo con una expresión fría.
-Lamento si creíste que por darme lo que necesitaba te íbamos a dejar ir a ti y a tu compañero, simplemente no podemos dejar testigos. Giselle, matalo.-
-¡Entendido!.- Estas palabras hicieron que la sangre de Yamazaki se congelará, sintió el filo de la espada tocar su cuello, no era la primera vez, parece que la muerte llegará, pero para su suerte la espada de la mujer jamás atravesó su piel, ella se había detenido y este logró oír una queja de su captora -Tsk, aguafiestas.-
Una espada estaba apuntando la cabeza de la mujer mientras que el portador de esta empezó a hablar -Lo lamentó mucho señorita, pero me temo que eso no va a pasar.- Yamazaki conocía esa voz, jamás se había sentido más aliviado de escucharla, era como música para sus oídos.
Kuro logró ver un uniforme negro y lo reconoció en seguida -Veo que los perros del gobierno no se separan mucho de la manada.- Esté noto algo, de la manga de Yamazaki vio algo brillar, parecía era un celular y este recordó la palabras del policía cuando se disculpó con su superior -"...estaba desactivando la bomba cerca de la tienda de ramen de Ikumatsu…"- Kuro sólo dio una pequeña risa -Hmhm, veo que eres más astuto de lo que pensé, marcaste el número de alguno de tus compañeros para pedir ayuda, dijiste el nombre de una tienda en voz alta para que ellos supieran en dónde estabas. Nada mal para un cobarde.- Kuro elogió la astucia de Yamazaki -Fue una buena jugada… aunque por el alboroto que hice al amputar el brazo a esa escoria, la policia iba a venir tarde o temprano, esto no es más que un insignificante contratiempo.-
El hombre volvió a hablar -Muy bien señorita, se una buena chica y suelta a Zaki por favor, no me gustaría la idea de hacerle daño a una muchacha como tú.-
-¿Sabes lo mucho que esperé para matar al fin a alguien? Ahora vienes tú y arruinas la parte más divertida ¿Quién te crees eres aguafiestas?.- Furia de la mujer salió a relucir, pero estaba en desventaja.
-Te diré quién soy, me llamó Kondo Isao, comandante del Shinsengumi y ustedes dos están bajo arresto.- La mirada confiada de Kondo de cierta manera irritó un poco a la mujer.
Kuro iba a apuntar su arma en contra del comandante pero un disparo de una bazooka lo hizo retroceder al intentar esquivar la explosión, este miró del lugar que venía el disparó y logró ver a un joven de pelo castaño con el mismo uniforme que el otro tipo portaba -Alto, no te muevas o dispararé.- La mirada del joven era sádica, casi todo lo contrario a la del comandante.
-Sougo, se supone que eso lo tienes antes de disparar, no después de hacerlo.- Kondo sólo sonrió después de ver la actitud desinteresada de su subordinado.
-Te equivocas Kondo-san, se supone que tienes que dispararle una vez para que tengan miedo, así la amenaza de un segundo disparo será más intensa.-
-¿Eh? No lo había pensado de ese modo antes…-En un rápido movimiento la mujer empujó a Yamazaki, antes que Kondo se diera cuenta, Giselle se agachó, levantó su pierna desde atrás y pateó la mano de el comandante, está notó que a pesar del golpe el hombre no soltó su espada, pero antes que él hiciera algo, ella corrió lejos del policía.
Kuro al ver el intento de escape de su compañera apuntó su arma de fuego a Okita, el cual de inmediato disparó otra vez contra el hombre, Kuro con una precisión inhumana apuntó al proyectil y disparó, este impacto en el misil haciendo que una nube de polvo se levantará en casi todo el lugar. Okita estaba alerta por cualquier intento de ataque, pero a medida que el humo se dispersa notó que el sujeto escapó.
Sougo bostezo -Vaya, se escaparon.-
-Eso parece Sougo.- Kondo frotaba su mano aún resentido por la patada que recibo.
Okita mientras caminaba a donde estaba Kondo y Yamazaki vio una rama en el suelo, esté la recogió y se acercó al cuerpo de Hijikata, cuándo se acercó este se agachó empezó a picar con la rama en la cara del subcomandante
-Hijikata-san ¿Estás muerto? No sabía que tu corte de cabello en forma de V era tu debilidad, que decepción, se supone que yo iba a asesinarte. No te preocupes, yo tomaré el puesto de subcomandante, puedes descansar en paz.-
Hijikata movió su brazo para romper la rama que estaba usando Okita
-Ya te gustaría que estuviera muerto maldito sádico.- este abrió los ojos y trató de ponerse en pie pero aún estaba mareado, así que se sentó mientras que ponía la mano en su frente por la jaqueca que tenía.
Kondo se acercó a Hijikata -Trata de no levantarte, no muchos reciben un tiro en la cabeza y viven para contarlo.-
-No te preocupes Kondo-san, ya me encuentro mejor, solo rozó mi cráneo ese disparó- Este sacó de nuevo un cigarrillo para fumar.
-Me alegra oírlo.- la cara de Kondo cambió de pronto -Toshi ¿Que fue lo que pasó? ¿Quienes eran esos tipos? ¿Porque el tipo del abrigo largo se parecía tanto a…?- Kondo fue interrumpido por Hijikata.
-"¿Porque se parecía tanto al jefe de la Yorozuya?" Quien sabe, deben ser parientes o algo por el estilo, ese sujeto lo busca por alguna razón, él ni siquiera sabía su nombre, por lo que "Sakata Gintoki" parece que fue un nombre falso todo este tiempo.- Hijikata miró de reojo detrás de él y habló de nuevo -¿Hasta cuándo planeas quedarte allí arrodillado lamentandote lo que pasó, Yamazaki?. No es tu culpa, ése tipo nos tenía contra las cuerdas a ambos, además ya estaríamos muertos si no hubieras marcado en secreto a Kondo-san.-
A pesar de las palabras de su superior, Yamazaki se sentía decepcionado de su debilidad
-Pero aún así siento como si hubiera traicionado a Danna…-
-Ya te dije que no había opción, en vez de seguir lamentándote, lo mejor que puedes hacer es llamar a la Yorozuya e informarle a ese idiota que un tipo idéntico a él va a buscarlo.-
Yamazaki miró a Hijikata y buscó su celular de inmediato, antes de que pudiera marcar al número de la Yorozuya se escuchó un ruido de un callejón, los cuatro vieron a un hombre con gafas de sol y una caja de cartón en la cintura, este sólo los miró y salió corriendo a toda prisa del lugar, los del Shinsengumi solo se le quedaron mirando como el tipo desaparecía de la vista mientras que su paso era más veloz, impulsado por el miedo quizás.
Kondo pregunto -¿Deberíamos detenerlo?.-
Hijikata le contestó -No creo que sea necesario, ese tipo es amigo de los Yorozuya, si el de las gafas de sol escucho todo lo que parloteo ese sujeto, lo más probable es que vaya a advertirles de lo que oyó a los Yorozuya.-
Kondo le habló a Yamazaki -Oe Zaki ¿Ya contestaron la llamada?.-
Este agitó la cabeza de lado a lado en negativa a la pregunta de Kondo, parecía que nadie contestaria la llamada de Yamazaki
-Lo más probable es que no estén en casa comandante.-
-Rayos, tenemos que encontrar una forma de hacerles llegar el mensaje, tendremos que dispersar a nuestros hombres y que busquen al Yorozuya, iré a la patrulla a informar por el radio está nueva orden. También llamaré una ambulancia para Toshi. Zaki, Sougo esperen aquí.- Kondo rápidamente fue en busca de la patrulla en la que llegaron al lugar.
Yamazaki seguía tratando de llamar a la oficina de los Yorozuya, mientras que Sougo miraba en la dirección donde algunas vez estuvo ese misterioso hombre, el sólo de quedó en silencio mirando y pensando en lo que vio. Hijikata interrumpió la concentración de su compañero hablándole de repente
-No pienses demasiado Sougo, se te quemaran las pocas neuronas que te quedan.-
-¿Ah? ¿Sigues con vida? Con gusto puedo mandarte al nirvana si lo deseas Hijikata-san, de seguro ser tú todos los días debe ser un sufrimiento eterno.-
-Muerete Okita.-
-Muerete Hijikata.-
Sougo volvió a mirar ese lugar y el subcomandante le volvió a hablar -Lo sentiste ¿Cierto?, Sougo.-
Okita cerró los ojos y suspiró -Quién sabe, aunque quizás puede que estemos exagerando sólo porque el tipo se parece demasiado a Danna.-
-No te preocupes por eso, solo mira en el estado que estoy, ese tipo de verdad es peligroso.-
-No actúes como si fueras uno de los personajes más fuertes del anime Hijikata-san, quizas en lo único que serás invencible es la cantidad de Mayonesa que puedes comer, el tipo era muy bueno o simplemente tú eres un asco peleando.- El tono de Sougo de pronto cambió a uno más serio -¿Crees que Danna tenga una oportunidad contra el?.-
-No tengo idea, la verdadera pregunta es qué va a hacer cuando se encuentre con el tal Kuro, quizás el tipo se vuelva loco, asesine a todo su clan y se una a los Akatsukis.- Hijikata puso sus manos detrás de su cabeza y se recostó -Ya hice todo lo que estuvo a mi alcance, ahora depende de él.-
Sougo puso las manos en sus bolsillos y miró al cielo. -¿Qué es lo que vas a hacer, Danna?.-
