CAPÍTULO 21.

Elisa había cometido un error y lo sabía. Cómo diablos pudo haber creído que Mike asistiría a su encuentro. Como diablos pudo tragarse el mensaje que Mike mando a de su móvil, Mike no podía haber mandado el mensaje, Como había dicho Hansel no sabia nada de Mike. Pero habia estado preocupada en que todo terminara lo mas rápido posible para largarse a América, que había olvidado lo que Hansel le había dicho y no tuvo cuidado, Ahora si estaba en un problema. Necesitaba a Hansel, pero cuando trato de llamar a Hansel por el móvil decidió que no iba a utilizar su móvil; era posible que lo hubieran interferido y que era seguro le estaban dando casa, . Ahora estaba segura de quién podía estar detrás de ella, era la CIA. Estaba segura que habían intervenido su teléfono. Fue a su habitación de hotel en cuanto entro lo primero tenía que salir de dudas.

Miró de un lado a otro, aunque le pasó desapercibido el hombre que lo observaba apoyado contra el mostrador, como si esperase a ser atendido por el recepcionista.

Lo primero que hizo cuando entró en su habitación fue mirar a su alrededor. Luego fue a mirar las esquinas de la habitación, mover las cortinas…, nada, absolutamente nada. Sabía que podían instalar cámaras, micrófonos…, y que, si Mike había desaparecido, era porque le seguían la pista. Se mantuvo callada mientras hacía toda la inspección, revolviéndolo prácticamente todo. Se agachó para mirar debajo de la silla y luego se colocó bajo el escritorio. Estuvo a punto de gritar cuando descubrió el pequeño micro, camuflado con cinta negra, en la oscuridad de una de las esquinas.esquinas. "Malditos ", pensó, aunque no pronunció nada para que no pudiesen escucharle. Decidió dejar el micrófono donde estaba, para no levantar sospechas. Lo mejor sería hacer como si no lo hubiese encontrado. De todas formas, si había uno podía haber más. Agarros su móvil con la intención de llamar a Hansel pero volvió a recordar que no era seguro y decidió que sería mejor hacerle una visita. Tenía su información, no por nada trabajaba en las oficinas de Seguridad Nacional. Y ahora mismo debía de usar todos sus recursos antes de que la descubrieran. Así que agarro su portátil, empacó solo sus documentos y sin más salió del hotel. Talvez no sería conveniente regresar.

—¿Qué quiere de mí? —preguntó Candy en un hilo de voz y se arrepintió enseguida de hacerlo.

—Por fin puedo conocer a la mujer de Brower.

—¿Quién es usted?

—Te han estado buscando por todo Washington —Le explicó Hansel acercándose a ella, e ignorando su pregunta. Candy se quedó inmóvil cuando la mano de Hansel se dirigió a su mejilla y la acarició —. Es una sorpresa encontrarte aquí. Ella tuvo el impulso de apartarse de malos modos y estuvo a punto de escupirle en la cara. Justo en ese momento el móvil de Hansel sonó.

—Que? –Hansel respondió a modo de saludo. Candy observó como el rostro del hombre enrojeció rápidamente y sus músculos se pusieron en tensión mientras escuchaba lo que sólo podían ser malas noticias. Candy cerró sus ojos. —De acuerdo. Prepara la camioneta. —Dijo mirando a Candy, aunque ella mantenía los ojos cerrados. Ahora entendía por que Anthony se había enamorado de ella, y por que Neil había perdido la cabeza. La mujer está muy buena sólo podría describirlo de esa manera —. Salimos en cinco minutos. Justo en ese momento otro problema apareció. —Que? Volvió a decir por el móvil, al parecer nada estaba bien— Déjala entrar —Colgó sin decir nada más.

— Parece que tenemos una visita inesperada. — Le dijo a Candy haciendo que esta abriera los ojos y lo mirara inquietante.

Elisa entro en la mansión de Hansel con elegancia exagerada y estuvo a un paso de caer de narices cuando vio quien estaba atada.

—Elisa? Candy jadeó involuntariamente antes de recordarse a sí misma que no debía sacar conclusiones precipitadas. Sin embargo no podía controlar los pensamientos que nadaban en su cabeza. Anthony estaba muerto y ahora tenía la confirmación de que Elisa estaba involucrada de alguna manera.

— Que está haciendo ella aquí? Pregunto Elisa con la mirada furiosa. Miro a Candy con odio, a pesar de que no le gustaba como Hansel acababa de utilízala había estado segura de que si alguna vez Candy moría sería en manos de ella. De hecho, contaba con ello. Por eso, junto con el odio que ahora se permitía sentir por todos los años que había amado a Anthony estaba la extraña sensación de que tenía asuntos pendientes con Candy. De pronto todo empezó a tener sentido ,Importaba que usara la inteligencia Importaba mucho. Pero el impulso de lanzarse a la yugular, sin importar las consecuencias, no era algo que pareciera capaz de ignorar. A decir verdad, no quería hacerlo.

—¿Yo diría que es más sorprendente que estes tú aquí? —pronunció Candy con bastante calma a pesar de su situación — Dime algo Elisa. ¿Como te sientes después de traicionar a tu amigo y ser partícipe de su muerte? Elisa puso su espalda recta al escuchar aquello y la miró fijamente.

—Tenía razón cuando Neil me dijo que teníamos que eliminarte. Sabes demasiado, niñata. Candy e puso recta mientras observaba cómo Elisa se había delatado.

Hansel estaba disfrutando de lo lindo. Pero tenía otros otros asuntos que eran primero así que aunque quería ver como se destruían las dos mujeres tuvo que terminar con el enfrentamiento.

—Lamentó terminar con su agradable conversación, pero tenemos que salir a hora mismo—Sostuvo a Candy para levantarla que seguía atada e instó a Elisa para que lo siguiera.

Candy se mantuvo totalmente callada mientras el todoterreno la conducía por las calles que bullían de actividad. No dijo nada, se limitó a cerrar sus ojos al borde del llanto. Sabía lo que iba a ocurrir. La mataría. Primero los interrogarían y harían todo lo que quisiesen con ella y, finalmente, cuando hubiesen obtenido la información que necesitaban acabarían con sus vida. Notó cómo las manos le temblaban e intentando calmarse se concentro en algo diferente, y fue peor. Por que sus pensamientos se dirigieron hacia Terry. Sabia que él era conciente que le ocultaba algo y en estos momentos ella se sintió aliviada que pudo mantenerse callada y no decirle nada. Haberlo hecho hubiera sido poner en peligro la vida de Terry y no podria cargar con otra perdida en su corazón. Aun así el corazón le dolía al pensar que lo había perdido. No habia esperanza para ellos . No había manera de que él supiera el peligro que la rodeaba ahora mismo, quizas terminase odiandola pensando que lo habia dejado sin explicación y alguien como Terry no aceptaba ser rechazado. En el tiempo que estubo a su lado . Candy había aprendido a conocer el hombre que Terry era debajo de las capas con las que cubria sus sentimientos. Aparto de su cabeza aquellos pensamientos para concentrarse en el presente. Cuando el vehículo se detuvo comprendió finalmente dónde se encontraban. No había sido consciente de adónde se dirigían hasta que la habían sacado de malos modos del todoterreno y había caído sobre el asfalto abrasador. Lo primero que observó fue pequeños barcos pesqueros flotando sobre el mar. El puerto de Southampton. Lo reconoció al momento, y una ligera esperanza se apoderó de ella. Miró de un lado a otro, nerviosa, consciente de que quizá alguien los estuviesen observando y aún hubiese una mínima esperanza de salvación, cuando comenzaron a arrastrarla por el muelle hacia uno de los yates que había amarrado al final. Candy no opuso resistencia, tal y como le había pensado hacerlo solo empeoraría las cosas. La subieron al yate y le hicieron sentarse bajo un pequeño toldo. Conforme se iban alejando más sus esperanzas disminuían. Quizá hubiese tenido escapatoria en tierra, pero en mar era mucho más difícil. Suspiró y se apoyó sobre la madera pulida detrás de ella.

—El móvil de Mike ha vuelto a sonar —dijo Stear volviendo a mirar en la pantalla.

—Hansel ha debido intentar contactar con él de nuevo.

—Stear, ponte a ello. —Stear aceptó—. Y pásale la nueva información por un canal seguro.

Terry se encontraba conduciendo a gran velocidad. A su lado iba M'Dillow, su amigo y experto en tecnología. M'Dillon era uno de los mejores hackers informáticos del mundo. Terry necesitaba llegar a su apartamento, aunque en esta ocasión iba en busca de Candy. Nada más llegó al lugar se estacionó sin importar que no fuera su propio estacionamiento.

—No lo entiendo, Terry tantas mujeres que tuviste y mucho más hermosas, ¿por qué ella? Terry lo miro.

—Tienes razón hubo muchas mujeres hermosas en mi vida, pero ella llegó y me puso en otra órbita. —No quería quedar como un cursi enamorado, y decirle que no supo si fue su risa o sus ojos que como dagas habían atravesado sus muros; o que fue su voz y sus caderas; o su alma, que logró acariciar con sus manos; o su forma de ser, que lo podía volver loco, o era todo el conjunto, no lo sabía. En medio de todo lo que la rodeaba, ella se erguía con una dignidad inquebrantable, a lo mejor por eso iba a buscarla, porque no era justa la manera en que la había tratado la vida—. No te equivoques, estoy muy molesto con ella y no tengo idea de si lo nuestro tiene futuro, pero no la voy a dejar a su suerte.

—Cualquier cosa avísame —dijo M'Dillow mientras Terry se bajaba del auto y se dirigía al piso donde vivían Candy y él. Terry solo asintió con la cabeza pero sin decir ninguna palabra. Sus pensamientos estaban ocupados en Candy.

Terry salió del ascensor y caminó por el pasillo. De pronto quedó totalmente parado.

—Mierda... —susurró. La puerta del apartamento de Candy estaba entreabierta. Llevó la mano al bolsillo de su pantalón y extrajo su móvil mientras se acercaba con pasos muy lentos a aquella puerta. Se colocó al lado y escuchó. Nada, había un silencio sepulcral. Inspiró con fuerza armándose de todo el valor posible, se colocó ante la puerta y la golpeó con la pierna, entrando con pasos firmes y acelerados, preparado para atacar. La habitación estaba vacía, pero algo no estaba bien. Camino hacia la habitación asustado como nunca La cama estaba deshecha, como si hubiesen estado saltando encima, salió de la habitación y miró los daños que notó en cuanto entró, la mesa estaba desplazada hacia un lado y la silla tirada en el suelo. —Joder —susurró mientras miraba de un lado a otro. La respiración se le aceleró al observar disparos de arma . —¡Mierda! —volvió a decir en u grito. El móvil en su mano sonó. Terry respondió pero no pudo decir nada.

—Terry, ¿ocurre algo? —Escuchó la voz de su amigo en su oído. Terry no contestó, solo rugió. Se puso a caminar pero enseguida corrió nuevamente dentro de la habitación, mirando de un lado a otro, buscando alguna pista de Candy. Estaba claro que, si la habitación se encontraba en aquel estado y además había señales de forcejeos, la habían capturado.

—Terry. Háblame —Volvió a oír a M'Dillow, Terry corrió hacia las escaleras de emergencias y entró desesperado, —Terry ¡Contesta! Terry llegó al rellano de la segunda planta y giró para seguir bajando.

—¡No está! —gritó

—¿Cómo? ¿Quien no esta?

—Que no está, joder —Repitió mientras seguía bajando las escaleras a toda velocidad.

—Crees que fue..

—Eso creo. En la habitación hay evidencias de un forcejeo y sangre. Voy a ir a la casa de Hansel puede que allí tenga a Candy.

—Hermano, no vayas —Dijo M'Dillow

—De lo único de lo que tengo certeza es de que la amo y sin ella se me iría la vida, por eso voy a buscarla. No tienes que venir conmigo hermano.

— No te voy a dejar que vallas solo. Ahora que se todo no puedo simplemente ignorarlo.

—Gracias. — Apreció Terry sinceramente.

— Vamos entonces.

Allí, en alguna parte, se encontraba Candy a lo mejor luchando por su vida. Asustada, desesperada. Respiró profundamente y rogó a Dios, por segunda vez en su vida, por la seguridad de ella. "Un día más, danos un día más para encontrarnos de nuevo".

El guardia de Neil entró como un vendaval a la casa donde se hospedaban desde hacía una semana, tras recibir las noticias que le traía. Por primera vez se sentía que podía confiar en Neil , él será el único que podía ayudar a la viuda

—¿Cuántos hombres tenemos? —indagó Neil que ya sabia del enfrentamiento en el apartamento donde vivía Candy y quién ahora estaba en manos de Hansel. caminando acelerado por la pequeña estancia. El pecho le subía y le bajaba de la angustia. —En total son cuatro No podemos permitirnos más, perdimos a dos hombres.

—Me importa una mierda. ¡Necesito a Candy aquí conmigo! No confío en ese hijo de puta. El guardia asintió. La obsesión de su Neil por Candy tomaba nuevos bríos y el hombre no descansaría hasta tenerla en sus dominios. ¿Qué haría después? no tenía idea y poco le importaba, con tal de dejar ese tema de lado y concentrarse en brindar seguridad, de esa manera Candy podría salir viva.

El equipo de la CIA dirigido por Archie, en colaboración con el equipo de Charlie. Rastrearon el teléfono de Hansel a través del número que Mike tenía en su lista recientes de llamadas. Después de obtener las coordenadas sabían el lugar a donde se dirigía Hansel. Y sólo podría tratarse del puerto de Southampton. Ahora se encontraban tirados sobre la tierra. La colina no era muy alta, pero sí lo suficiente como para tener una buena perspectiva de todo el puerto. Paty le pasó los prismáticos a Tom.

—Está en el muelle, en compañía de tres hombres. Parece que va a coger uno de los yates.

—Entonces tenemos a Hansel, el intermediario, y a un Árabe que presuntamente puede ser el comprador, pero... ¿quién suministra las armas?

—Es lo que necesitábamos saber —dijo Stear—. Lo único seguro es que el Departamento de Seguridad Nacional está metido hasta el fondo. Lo que Explica la presencia de Elisa. Sabían el motivo que podía tener Elisa. Quería terminar con las pruebas que la incriminaban con el tráfico de armas y de sustancias tóxicas. La única persona que tenía esas pruebas era Candy. Ahora estaban seguros que Candy estaba en manos de Hansel. El equipo de Charlie había tenido un enfrentamiento con dos tipos cuando llegaron al apartamento donde estaba viviendo Candy pero no pudieron impedir que se la llevaran.

continuará...