Lo Primordial en los Preparativos

[Un día antes del tan ansiado evento, 3:00 a.m.]

El clima húmedo, así como el tenue olor a petricor aun en el aire gracias a la lluvia del día anterior. Aun arrullaba a las personas dentro de sus casas, manteniéndolas en cama gracias a la baja temperatura. Acompañando con leves gotas a las más aventuradas o poco suertudas. Aquello siendo casi perfecto para un buen descanso, o en su defecto hacer de una bebida caliente un buen desayuno a la hora tan temprana que marcaba el reloj. La radio transmitiendo la música más suave y perfecta para tal momento, solo haciendo aquello bastante placentero y tranquilo. Apenas dejando a los más desafortunados con la leve sensación de que era la calma antes de la tormenta. Aun a pesar de cómo es que las nubes se movían a favor de la luna, que asomaba sus rayos luminosos y bellos hasta los rincones poco alumbrados. Dando un aire casi mágico a la ciudad de Heartland. Acompañando a los civiles despiertos y trabajadores, provocando un brillo en los robots que se mantenían de limpieza eterna.

La suave brisa pasando a ser el punto de inflexión que prometía al menos unas horas tranquilas, hasta que, precisamente en la residencia de los Arclight. Una fuerte exposición hizo despertar al menos a toda la mansión y la cuadra a sus alrededores. Quienes, asustados, miraron a través de las ventanas o puertas en busca de aquel objeto que causo su despertar tan brusco y lleno de caídas. Desesperándose cuando notaron que nada parecía fuera de lugar, cada uno preguntando si lo escuchado había sido un sueño o no. Coincidiendo en el hecho de que faltaba horas para comenzar su día y su rutina, enojándose ante tal interrupción de sueño para poco después volver hasta sus habitaciones a seguir durmiendo en consecuencia. Lejos y seguros en lo que consideraban su hogar, ignorantes de cómo es que un par de científicos habían corrido desde sus aposentos hasta los laboratorios. En donde máquinas y más aparatos inservibles habían explotado sin más por los aires. Ocasionando que el sistema de emergencia se encendiera para apagar el incendio inminente, para dejar en la penumbra casi total el lugar y escombros apenas siendo arreglados de inmediato por los robots de la misma mansión.

El humo disipándose lo suficiente al menos para dejar ver cómo es que el patriarca de la casa Arclight, caminaba con toda la tranquilidad en dirección a la salida. Topándose a mitad de camino a su hijo mayor y "nuera", quienes le miraron sorprendidos antes de querer preguntar al respecto. Siendo silenciados con un simple ademan, poco después de escuchar cómo es que Thomas llegaba hasta el lugar con prisas y en una pijama totalmente opuesta a su personalidad. El estampado de rosas y ositos, pasando a ser algo que Kaito señalo para recibir una negación por parte de su novio, quien bajo su mano en silencio mientras suspiraba. Ligeramente molesto por la interrupción de su ya necesitado sueño, después de un arduo trabajo de planeación al menos durante tres semanas seguidas, los siete días enteros, durante dieciocho horas seguidas dejándoles al menos cuatro horas para dormir y volver a su trabajo.

Aquel día volviéndose importante por haber concluido con éxito, los planes que siguieron con ayuda de Astral, Yuma, III, Vector, Shark, Durbe y demás Emperadores. Entendiendo de vez en vez, a Mizael, Alito, Rio y Gilag. Atendiendo por momentos las sugerencias de Kotori y compañía. Arreglándose para que ninguna sobre carga de información fuese saturada tanto para la computadora como para su cerebro. Kaito y sus hermanos siendo de tanta ayuda como lo fueron el Doctor Faker, Byron y Kazuma. Dándose un respiro una vez acabaron lo que era más importante antes de seguir con los detalles. Cosas que, fueron concluidas hasta apenas lo que podría considerar ayer. Yendo rápidamente a la cama junto a su novio para obtener un buen descanso antes de seguir con sus responsabilidades y obligaciones.

Obviamente siendo interrumpido gracias a lo que sea, que estuviese planeando su padre en ese preciso momento. Ignorante de cómo es que este mismo le veía de manera poco usual. La travesura atravesando sus ojos aun infantiles y vividos. Una sonrisa apenas notada por IV, quien no dudo en reclamar ante lo que estaba ocurriendo. Levantando la voz en molestia, mientras su postura dejaba ver más rastros de una mascarilla de pepino quitada a la fuerza. Aquel detalle no escapándose del siempre observador cazador. Quien no dudo en reír bajo ante ello. Esperando el momento en el que el segundo de sus cuñados se diera cuenta de cómo es que se había presentado.

-¡Padre! Se que dijiste que querías renovar parte del laboratorio y tirar los cacharros que quedaban de valor de menos de dos millones, pero, ¡Eso no te da derecho de hacerlo a tan altas horas de la noche! ¡Algunas personas necesitamos dormir y obtener sueños de belleza para comenzar con toda la actitud en la mañana! ¡Hay fans que esperan verme! ¿Sabes?

-Padre...- Siguió V, apenas apelando por su hermano, quien comió descuidadamente un pepino en su mejilla. -Necesitamos dormir después de tanto trabajo, ¿Por qué no esperaste hasta la salida del sol?

-Apenas son las tres de la mañana...- Se quejo levemente Kaito, ahogando un bostezo. Colocándose a un lado de su amado, mirando de reojo como es que su cuñado comía los demás pepinos en su cabello.

-¡Tonterías! El tiempo nada tiene que ver para realizar lo que se puede hacer, ¿Qué acaso necesitan un día en específico para pedir una pizza a domicilio o para salir a un parque de diversiones? ¡No, la respuesta es no! ¡Se puede hacer de ello en cualquier momento, por ello es que esto no puede esperar más! No seguiré en la procrastinación si veo como es que los sucesos avanzan sin mí...

-Padre que hagas explotar lo que no te gusta a las tres de la mañana nada tiene que ver con el tiempo. No pongas excusas... -Menciono Chris, cruzando sus brazos en leve enojo mientras miraba a su progenitor alzar sus hombros descuidadamente. Ignorando sus palabras.

-¡V tiene razón, no es justo! A menos que... ¡No es cierto! -Exclamo IV, antes de reír como si no hubiese un mañana. Alcanzando a molestar a su padre, quien no dudo en darle un golpe con uno de los metales que aún se encontraban en el suelo. Silenciándolo abruptamente. -¡Oye...!

-Cállate mocoso. ¿No ves que despiertas a los vecinos?

-No creo que él sea exactamente el causante- Murmuró Kaito, desviando la mirada cuando su suegro le miro de manera poco amable. Aquello apenas importándole. -Solo decía...

-¡Esto es por la próxima boda de Astral y Yuma! ¿No es así padre? Quieres dejar todo listo en caso que no quieras volver hasta dentro de un mes como la última vez... -Acuso IV. Sobando diligente su rostro. Colocando pepinos sobrantes para que aquel golpe no dejara marca.

-¡Por supuesto que lo es! -Fue la respuesta inmediata de Byron, el cual los miro con detenimiento, apuntándolos uno a uno. - No esperare más tiempo en ello, todo debe quedar listo antes de hoy, así que más vale ustedes se apresuren de la misma manera. ¡No acarreare hijos o nueras flojas que no quieran ayudar con la causa!

-¡Requiero mis horas de sueño!-Se quejo esta vez V, saliendo junto a Kaito del lugar a paso rápido. Negándose a escuchar cómo es que su padre les gritaba con dedicación.

-¡No esperen a que cumpla con el horario humano! ¡Nuestra mansión debe quedar lista en cualquier caso! ¡Mas les vale no volver a dormir! ¡IV! ¡¿A dónde diablos crees que vas?!

-¡Es-Espera! ¡Quita eso de mi cara! ¡Papá! ¡Ayúdenme! -La voz de Thomas fue lo único que se escuchó después de que ambos novios lograran salir de ahí.

Colocándose audífonos con música de fondo, para evitar las siguientes explosiones y gritos añadidos. Esperando pacientemente a que llegara la mañana para poder seguir con todo el ánimo que necesitaban. Sonriendo ante la emoción del patriarca, jamás lo habían visto tan feliz a excepción de la boda de III. Quizá ese sea tema que salga por la mañana. Pero por ahora debían seguir con su descanso. Muy bien merecido.

[Un día antes de tal ansiado evento, 5:00 a.m.]

Y sí en algún momento Kaito y V, pensaron que el ajetreo de su familia era una dura prueba, ahora Akari rogaba al cielo para que todo en su hogar encontrará una calma perdida. Pues justo en el momento, su abuela era quien mantenía a toda la familia despierta para la prueba que insistían hicieran para que nada saliera mal una vez entregaran a la "novia" como lo había llamado. Colocando las costumbres de la familia Tsukumo en lo más alto mientras que sus padres las seguían con diligencia y casi religiosidad. Las ojeras debajo de sus ojos, solo siendo muerta de lo mucho que habían trabajado los últimos días para alcanzar los estándares que su abuela exigía. Haciéndola replantearse su propia boda.

Apenas llevándola a colocarse de pie mientras sus padres hacían lo suyo, moviendo sus brazos con la elegancia que siempre les caracterizó, mientras Haru miraba todo con atención y en pleno uso de sus facultades mentales y físicas. Regañando cuando parecía precisó o felicitando sí hacía falta. Dándoles un respiro después de al menos casi cien intentos de la pareja de esposos que, después de pasar en vigilia al menos la última semana, por fin se derrumbaba en contra del sofá de la sala para caer dormidos en tiempo récord. Siendo ayudados poco después por su abuela, quien asintió antes de cargar como saco de papas y sin problema a su hijo y nuera. Llevándolos a sus aposentos antes de regresar con ella y seguir con la lección faltante.

Su novio Kaito, pasando a quitar la liga de su largo cabello para obtener un descanso. Solo para ser despertado de un golpe por la matriarca de la familia, obligándose a guardar sus lágrimas para después. Apenas conteniendo su llanto ante la postura de Akari, quien se encontraba igual que él. Ambos sufriendo lo que hace años no sentían. La dura lección de un mayor de edad. Guardándose sus quejas una vez el baile comenzó, un vals siendo lo que caracterizaba las bodas. Y lo que esperaban saliera en la de su hermano/nieto/cuñado.

El paso vacilante siendo lo único que hacía a Haru volver a iniciar. Alzando su voz para ser escuchada.

-¡Son al menos cuarenta años más jóvenes que yo! ¡¿Dónde está la energía que les caracteriza?!

-¡Abuela...! -Se quejo levemente el peliazul. Quien no dudo por un segundo en caer rendido una vez le dejara hacerlo.

-¡No hay abuela! ¡Soy su instructora! Y ustedes no se irán de aquí hasta que hayan aprendido que no tienen dos pies izquierdos... -

-Pero... ¡Aún tengo que entregar mi trabajo antes de tener mis vacaciones pedidas! -Menciono Akari de manera amarga, recibiendo una mirada nada amable de su abuela. Quien suspiró cansada.

-Lo harás una vez comprendas que es, un dos tres, no, tres, uno y cuatro a la vez. ¡Hazlo de nuevo!

-¡Abuela! -El grito agónico de Akari siendo lo único que se escuchó en la cuadra al menos hasta que el sol salió. De alguna manera terminando igual que sus padres, siendo llevada después por la matriarca hasta su habitación, dejando en el cuarto de los invitados al peliazul. Quien solo abrazo la almohada por instinto, disfrutando de la comodidad antes de volver a caer en un sueño profundo.

Ah, dulce, dulce descanso...

[Un día antes de tal ansiado evento, 9:00 a.m.]

Cathy entendía que a veces en la vida, no siempre iba a obtener lo que podría proponerse, aun si luchaba hasta el cansancio por ello. Había veces en la que se debía de dar por vencida si es que notaba que su pelea terminaría en fracaso. Y eso, sencillamente también estaba bien. No había exclusivamente una perdida realmente significativa si había disfrutado de ello, y sin embargo. Por esta vez, a pesar de saber que iba a perder incluso más que antes, aun continuó adelante, valiente y despampanante como ella solo podía hacer.

Mostrando sus uñas y garras como jamás lo había hecho con anterioridad, el leve colmillo en sus dientes asomándose fieramente sobre sus labios, apenas importándole lo que sus amigos varones le insistían en decir. Cada uno de ellos siendo arrastrados mientras Kotori le seguía de cerca casi con el mismo aire intimidante, mientras un empleado del almacén en el que se encontraban, corría detrás de ellas atrapando las ropas que aventaban a causa de una bolsa faltante. Apenas dándole un respiro cuando ambas se quedaron en la sección de hombres. Deteniéndose para después mirar a sus lados y seguir casi con la misma velocidad que antes. Haciéndoles conocer el infierno mismo a los chicos que les seguían.

El primero de ellos, siendo Tetsuo como objetivo, pasando a ser llevado a la fuerza a un vestidor, en el cual un empleado más, ayudo a que las féminas no entraran a vestir al pobre chico que conoció la vergüenza en ese preciso instante. Insistiendo en que él era el encargado de ello, teniendo la dicha o la pena de ver cómo es que el adolescente casi adulto era obligado a modelar a las chicas que simplemente bajaban sus manos en mala señal o asentían contentas. Repitiendo el ritual con los dos hombres faltantes, uno de ellos identificándose como Tokunosuke. Un duelista profesional, mientras el peliazul trataba de usar un poder que no funcionaba fuera del instituto. Todoroki, fue el nombre que el empleado escucho antes de hacerse a un lado. Rezando para que las dos chicas pararan ante la tortura que sometían a los pobres hombres como a ellos. Apenas entendiendo porque es que las mujeres tardaban tanto en las compras.

Aceptando como ley que ellas eran aterradoras y ciertamente muy selectivas, como si se tratara de un modelista experto. Aquello dándoles un escalofrió hasta que Cathy mando a pedir la cuenta de todo lo que habían seleccionado. La grande suma, apenas viéndose como insignificante ante el movimiento que ella dio sacando su tarjeta color negra con letras doradas. Muy a pesar de haber rebasado los miles hace ya varias prendas antes, aquella perdida de dinero, apenas importándole al ver cómo es que sus amigos se mostraban listos para lo que esperaban.

Sonriendo abiertamente ante su resultado. Una batalla que fue perdida y ganada a la vez, mientras su estómago le recordó que debía comer.

-¡Ah, es hora de hacer una pausa! -Anuncio alegre, quitando la aterradora expresión como si jamás hubiese existido.

-¡Es verdad, vi un buen restaurante cerca! -Apoyo Kotori volviendo a su amable yo, sonriendo amablemente para terror de los chicos, quienes los miraron sin decir nada. Asintiendo a lo que querían.

-E-Es buena idea...-Menciono Tetsuo, terminando de colocar su ropa como antes. No queriendo llamar más la atención.

-Suena maravilloso...-Asintió Todoroki, siendo seguido de cerca por Tokunosuke. Quien temblaba levemente.

-N-Nada me e-encantaría más... Ura~...

-¡En ese caso ya está decidido! ¡Vamos! -Exclamo Cathy, arrojando las bolsas de compra a los chicos, quienes solo se miraron entre sí antes de cargarlas y seguir al par de amigas que hablaban como si no hubiese un mañana. Dándoles mala espina cuando señalaron en el camino más tiendas cerca.

Aquello sencillamente no iba a terminar rápido... Que alguien se apiadara de ellos.

[Un día antes de tal ansiado evento, 2:00 p.m.]

Por si fuese poco, el Mundo Varian se encontraba en condiciones que bien podrían ser alarmantes si no se hubieran visto al menos como es que los soldados y civiles adornaban las calles de blanco y dorado. Llenando de alguna manera el ambiente de buena energía y agitación, mientras más comunicadores pasaban a colocarse con diligencia en distintos puntos para que todos los ciudadanos pudieran observar con detalle cómo es que se alisaban las ceremonias de boda en el Reino vecino, además de por supuesto, presenciar como es que quedaba marcado en la historia la Unión de dos seres que antes ya se habían presentado ante ellos.

Deseándoles lo mejor en aquello que era sumamente especial no solo para ellos como aliados, sino también para la Tierra y el Mundo Astral. De alguna manera encontrando en ellos, también la felicidad, mientras un agricultor Astraliano pasaba a dejarles flores de colores fríos, como de bellas formas provenientes de la Tierra y cultivadas por la misma mano del Reina Yuma. Una exquisita muestra de confianza y afecto de los prontos contrayentes. Provocando que la agitación inicial subiera hasta límites insospechados, corriendo a gritos que todo ello debía ser sumamente especial para que alguien tan importante pensara incluso en ellos que eran ciudadanos de otro Reino.

Apaciguando sin saber cenizas de la desconfianza sobrante, para por fin. Comenzar verdaderamente la comunicación entre los ciudadanos y estudiosos, los cuales auguraron una buena ceremonia que, brindaban el deseo, los Regentes del Mundo Varian también sugirieran en un futuro próximo. Muchas indirectas naciendo con ello, desde simples regalos que las madres mayores mandaban al Palacio como ofrenda a sus propios Reyes, hasta claros presentes de los políticos más influyentes.

Rio fue la encargada de retener la mayoría de la exaltación. Mientras por dentro elegía solo los mejores para causar un gran sonrojo en su hermano y cuñado. Los cuales solo negaron vehemente antes de seguir con sus propios preparativos. Una comitiva siendo necesaria y la supervisión de III y Vector para que los mejores presentes pudieran ser seleccionados y envueltos en cajas rojas y doradas. Clara representación de nupcias en el Mundo Varian, pero con el símbolo del Mundo Astral. Sirviendo por supuesto al mismo tiempo de regalo de bodas para el par de amigos que no aparecían desde hace unas horas.

Suponían que era exactamente por lo mismo del evento. Así que solo lo dejaron tal cual, guardando por consiguiente todo lo que faltaba para ellos poder estar listos ante el nuevo viaje que harían hasta aquel Mundo de fríos colores que los recibió con las puertas abiertas. Esperando por supuesto dar la mejor impresión para la magnitud del suceso. Aguardando pacientemente una vez solo quedaron los detalles a afinar, así como el ver el sol bajar por el horizonte.

Aquello siendo propicio para que el carruaje Real pudiese enlistarse para salir, cargando en otros tantos más los presentes que los Emperadores habían escogido especialmente para Astral y Yuma. Hecho que seguía dejando a Shark con un buen sabor de boca, ocasionando una sonrisa casi permanente en su rostro, el cual mostraba orgullo y un poco de altanería. Obviamente esto siendo algo risorio para su amado, quien confabulaba con él y en su travesura. Respaldando la actitud casi infantil del mayor.

-¿No es acaso mi Rey, bastante joyería y plata la que ha decidido llevar? ¿La comida exquisita escogida es de su agrado su Majestad? -Shark le miro sonriente, negando suavemente mientras le ayudaba a subir al carruaje correspondiente. Besando sus nudillos una vez el peligris estuvo arriba. La coquetería mostrándose en sus ojos como en sus acciones.

-Por supuesto que es de mi total agrado, ¿Quién más además de mi puede escoger tal magnificencia de presentes? Solo tu, mi amada Reina... -Durbe rio contento, llamando a su prometido para que también ya se adentrara al carruaje.

-No olvides a nuestros Embajadores, ellos han hecho un trabajo espectacular...

-¿Ellos? Lo que hagan me tiene sin cuidado... -Menciono, relajado. Siguiendo con el juego que Durbe inicio.

-Ah~ su Majestad, este Reina intenta ser humilde, pero usted no lo deja. ¿No es eso malo considerando a donde es que vamos? -Se victimizo el menor, suspirando ante las caricias del mayor. Quien cerró la puerta a propósito, dejando a los demás Emperadores afuera.

-Podría conquistar ese Reino si me lo pidieras... Una sola ofensa a tu persona será castigada con la muerte...

-Ah~ mi Rey... ¿No mima mucho a este pobre Reina? ¿No acaso todos me culparan si entramos en Guerra nuevamente?

-Hn. En ese caso nos quedaremos sin un Reino que dirigir, pero con un amor que quisiera quemar hasta las fauces más ardientes del lugar... ¿No es lo que deseas también mi querida Reina?

-Kufufu~ tal vez, tal vez... Ven aquí-Llamo Durbe, cortando aquel juego con el cual ambos se entretuvieron, acercándose para hacer nacer un beso.

Beso fogoso que fue interrumpido por los insistentes toques de la puerta. Arruinando incluso el ambiente que se había formado. Molestando un poco al mayor, quien miro molesto la puerta antes de que Durbe riera en consecuencia. Animándolo a abrirla a los segundos en la que escucharon como es que Vector gritaba que se alejaran. Siendo atrapado in fraganti con su disco de duelo a punto de ser usado.

-¡Ya era hora! -De quejo Rio antes de subir al carruaje, haciendo a un lado a la pareja para darle entrada a los demás, quienes ignoraron deliberadamente la mala cara de su líder. Siendo III el único que se disculpó por interrumpir, leyendo la atmósfera anterior a que ellos entraran. Apaciguando de esta manera a Shark, quien se resignó. Suponía seguirían después...

-No importa, gracias a todos por venir-Agradeció Durbe, mostrándose atento y feliz.

-¿Todo ha sido preparado? -Cuestiono Shark cruzando sus brazos, recargándose levemente en su amado.

-Como se pidió con anterioridad...-Respondió Mizael, asintiendo a los Guardias que ya podían seguir. Teniendo que esperar solo un poco más en la afinación de detalles.

-¡Astral y Yuma quedaran estupefactos con lo que se ha elegido! -Presumió Alito, sonriendo abiertamente al imaginarlo. Animando a todos los demás a que sonrieran también.

-Esperemos, aún no sabemos cómo es que ellos lo manejan... -Gilag recordó. Asumiendo una pose pensante.

-No debería ser nada distinto aquí, claro además de los colores... -Se aventuró a indagar Alito, siendo rápidamente interrumpido por Vector, el cual solo cruzo sus brazos en señal de desconfianza.

-No subestimes al enemigo, ellos pueden seguirnos sorprendiendo aun con el pase del tiempo... Les recuerdo que ellos no son normales...

-Tuche...-Corearon todos al unísono. Para luego estallar en risas divertidas. La emoción volviendo a salir al aire sin apuro.

Sin duda una escena de fotografía. Algo realmente memorable.

[Un día antes de tal ansiado evento, 7:00 p.m.]

Cada miembro de la familia Tsukumo estaba lista para salir, extrañando al pobre hombre de negocios novio de Akari, a quien le indicaron que sea paciente mientras llegaba el "taxi" que tomarían para ir al lugar descrito. Apenas llegando a reaccionar mientras una luz azulada los envolvía como si fuese un rapto como las películas lo colocaban. Sorprendiendo casi al punto de desmayo a Kaito mientras Akari reía al igual que la familia, llegando a tiempo hasta aquel bello Mundo que ya les esperaba con antelación, siendo uno de los Guerreros de la Esperanza quien les dio la bienvenida y guio, cargando al pobre peliazul, hasta las habitaciones correspondientes. Evadiendo con maestría las preguntas sobre el paradero de Yuma y Astral. Aquello extrañándoles, pero no preocupándoles, suponiendo que así eran las costumbres de aquel Mundo. Cada uno de ellos quedando de acuerdo para en la noche, ir y buscar a ese par de tortolos que escapaban de ellos.

Apenas dándose cuenta de la llegada de la familia Arclight, quienes les saludaron como era debido, añadiendo a la participación al padre y hermano de Kaito, quienes estaban más que encantados de estar justo en el lugar, decididos a buscar mucho más del mismo mundo antes de que el evento principal iniciara. Quedando entonces en un nuevo reencuentro de los viejos amigos que decidieron pasar su tiempo curioseando antes de acompañar de nuevo a sus familias al comedor, en donde Faker, Haru, Haruto como los ajenos al Mundo Astral probaron las maravillas que podían hacer.

Siendo el novio de Akari el único que creía que todo se resumía en un sueño. Uno muy lucido. Pero que disfrutaba mientras podía. Quien sabe hasta cuando iba a probar las maravillas de eso antes de despertar.

Por otro lado, Kotori y compañía. Llegaron justo a tiempo para acompañarlos, siendo recibidos de buena manera por los Tsukumo y presentes antes de seguir con lo que se había convertido era la cena. Deteniéndose justo cuando la comitiva Varian llego al Palacio sin ningún contratiempo y con la ayuda de un par de Guerreros de la Esperanza que les custodiaban. Cada uno de ellos siendo recibido con los máximos honores por Ena, en representación de sus Señores. Quienes hasta el momento seguían desaparecidos.

Recibiendo de buena gana los presentes resaltantes del Rey y la Reina Varian, así como de los Emperadores, quienes se mostraron orgulloso al ver el asombro en los Guardias y soldados que ayudaron con la tarea. Siendo llevados después hasta el comedor, en donde surgió un nuevo reencuentro, así como muchas más conversaciones. La emoción subiendo casi hasta las nubes al menos hasta que III volvió a resaltar la falta de la pequeña familia Astraliana. Su voz siendo suficiente para que reinara el silencio hasta que Tetsuo dio la opción de ir a buscar personalmente a la pareja.

Aquella propuesta siendo suficiente para que, embriagados de felicidad decidieran ir en su búsqueda todos juntos. Apenas importándoles si ya eran una multitud. Deteniéndose en seco una vez la puerta fue abierta, mostrando a un, ¿Desaliñado Astral? El cual parecía haber recorrido todo un maratón para después solo cerrar la puerta sin cuidado. Su sola presencia provocando un nuevo silencio que Vector no dudo en interrumpir realmente confundido. Su voz escuchándose clara al menos para hacer saltar momentáneamente a su rival. Quien giro sobre sus pasos sorprendido, solo para después suspirar aliviado.

Por supuesto, solo eran sus amigos.

-Son ustedes... ¿Qué acaso no es temprano para que estén aquí? -Cuestiono moviendo su mano en un gesto descuidado, mientras parecía escuchar cómo es que había movimiento detrás de la puerta, llevándolo a alejarse de la misma hasta una pared lejana, en donde comenzó a buscar con sus dedos algo que no entendían los presentes.

-¿Astral esta todo bien? Apenas íbamos a buscarlos... ¿Dónde está Yuma?-Preguntó esta vez Mira, acercándose un par de pasos hasta su yerno, quien sonrió una vez encontró lo que busco, abriendo un pasadizo de la nada.

-¿Yuma? Ese nombre no me suena...-Fue la corta respuesta de Astral antes de entrar al oscuro lugar, yéndose sin ninguna explicación coherente. Dejando atrás desconcierto y muchas más dudas.

-¡Es el nombre de tu prometido idiota! -Grito Vector más como reacción que por que de verdad quisiera hacerlo. Trayendo a la realidad a los demás. Quienes comenzaron a indagar al menos hasta que la puerta fue abierta nuevamente, esta vez dejando ver a un Yuma bastante desaliñado pero feliz. Sus pies descalzos siendo lo más extraño de lo extraño.

-¡Ah! Pero si ya están aquí, siento no darles la bienvenida... Un gusto verlos otra vez...-

-¿Yuma? ¿Está todo bien cariño? -Cuestiono esta vez Haru. Apenas recibiendo un asentimiento de cabeza. -¿Qué hay de Astral?

-¿Eh? Ese nombre no me es familiar...

-¿Qué? -Fue la pregunta colectiva antes de ver cómo es que Yuma se escabullía hasta el anterior pasadizo abierto, cerrándolo para irse sin más.

Dejando a los demás en las mismas. Apenas percibiendo como es que Ana entraba sin aliento hasta el lugar, irradiando chispas como jamás lo había hecho. Clamando casi el alma de quienes habían desaparecido sin más. Llegando a preocupar a los presentes, los cuales se acercaron para aclarar la situación. Sorprendiéndose al enterarse.

-¡No deben estar juntos hasta la ceremonia! ¡Hay rituales que concretar! ¡La purificación es importante! El pequeño Hoshiyomi incluso ya lo tomo, ¡Debería ser ejemplo para sus padres...!

Muy bien, concluyeron los presentes. Quizá ese día estaba plagado de locuras, no iban a indagar más en donde no se supone debían meterse.

Sí, era la mejor opción. Pero a todo lo que sucedía, ¿Dónde es que se encontraba la pequeña masita de carne más adorable de todo el Reino Astral y futuro heredero del mismo? Astral y Yuma no lo abandonarían, ¿Cierto? ¿¡Cierto?!