Entre Hilos de Plata y Oro: Matrimonio
Cuando Yuma era un niño, sus padres siempre le dijeron que en algún momento podría encontrar a la persona correcta para él. Le hablaron sobre modales y muchos comportamientos que el debería cumplir también. Le explicaron lo que era tener una relación, y, sobre todo, le aconsejaron sobre el amor. Muy a pesar de ser muy pequeño para comprenderlo en su momento. Su hermana Akari le dijo que el amor era algo que podría compartirse con muchas personas, y que no era exclusivo de mantenerlo para alguien en específico, pues podía darlo a sus padres, a su abuelita o a ella. Incluso a sus amigos que encontraba en la escuela con los cuales mantenía duelos. Akari le dijo que había diversos tipos de amor, entre los cuales pudo identificar la amistad y el cariño, así como el amor que el brindaba como hijo y nieto. Y sencillamente eso estaba bien, siempre fue un tema que le agrado y, en especial, siempre procuro tener presente.
Haru, su abuela, por el contrario, le advirtió. Le dijo que habría personas malas y que querían hacerle daño sin importar que, sin fijarse en quien lastimaban. Había veces que incluso entre seres queridos se lastimaban, y que aquello era inevitable, muy a pesar de cuanto es que se cuidaran. Había momentos en los que las situaciones los rebasarían y cometerían un error. Pero, la última situación era entendible. Todos eran humanos, así que errarían a veces sin enterarse. Haru le comento que debía tener la madurez suficiente para afrontarlo, y cubrir su corazón con amor propio para entenderlo. Pues el amarse a uno mismo era la mejor solución para evitar muchas cosas, entre ellas una dependencia total. Algo que Yuma no entendió hasta que cumplió los quince años. En donde sus experiencias varias pudieron hacerle entre ver muchas más cosas y entre ellas, replantearse más.
Consiguió amigos. Consiguió compañeros. Los perdió y los recupero. Altibajos que apenas podía procesar por lo rápido de la situación, pero entendiendo siempre con el corazón. Así había sido criado y así le gustaba ser. Y tiempo después, cuando pudo ver en Kotori algo más que una amiga, fue cuando entendió a medias lo que le hablaron sus padres. Experimentándolo por supuesto de primera mano, o al menos hasta donde duro. Atesorando aquellos recuerdos junto a la memoria que siempre represento su amiga peliverde. Guardando y superándolo cuando, en donde menos espero o imaginó. Encontró algo más. Mucho más de lo que se le había enseñado.
Una experiencia totalmente nueva, y literalmente venido de otro mundo. Fue cuando su compañero de aventuras, se convirtió en más. Mucho más que solo amigos, amantes sería la respuesta correcta. Novios para aparentar a que nivel habían llegado hace tiempo. Un secreto que él ocultaba a medias, pero que a fin de cuentas nadie descubrió hasta que tarde fue. Encontrando entonces, con algo que le hizo valorar aún más todo lo que sus padres le dijeron, comprendiendo en su totalidad porque se miraban como se miraban. Pareciendo que nadie más que ellos estuvieran en la habitación. Alcanzando a compartir todo lo que experimentaban y un poco más. Siempre un poco más.
Astral mismo le llevó por muchos caminos, por tantas cosas, que ahora no había manera de saber que tanto podría hacer. Admiraba esa valentía, ese ingenio, pero, sobre todo. Ese amor que fue dirigido a él, él de entre tantas personas y candidatos. Destino, fue como le llamó él. Coincidencia, fue lo que dijo el peliblanco con una sonrisa. Extendiendo su mano para que la tomara. Acompañándolo sin dejarle atrás o delante, si no, manteniendo la misma posición, la misma altura en términos metafórico. Uno nunca estaba detrás del otro. Si no, a su lado. Acompañándose en todo momento, pero otorgando el debido espacio. Ni mucho ni poco. Una bonita forma de medida que adoraba más y más con el pasar del tiempo, y que, sin duda, adora aun a la fecha.
Entendía ahora a sus diecisiete años el amor. Y entre ellos los muchos tipos de amor que podría brindar. Tanto descubierto que jamás se quedaba con él, sino que era compartido tanto como podía. Externando con madurez y sencillez. Emitiendo el aura que Astral siempre amo. Jovial y brillante, tanto que le quemo incluso en su momento. Aún había tantos puntos y observaciones que podía dar el mayor en cuanto a ello, enumerando sus cualidades como sus defectos, los cuales eran hermosos como lo era Yuma a sus ojos. Maravilloso como algo jamás podía igualarse. Parecido al pétalo de una rosa flotando en un estanque a la luz del atardecer, siendo llevada con calma ante las ondas hasta la orilla. Un aspecto fantástico y exquisito si se lo preguntaban. Él procuraría que así fuese, y que así sería.
El cuidado a la persona a su lado, era todo un placer como una bendición. Yuma podía opinar lo mismo. Incluso moviendo a la personita más importante para ellos, a la que pudo traer más dicha y gloria de lo que antes pudieron experimentar. Provocando que sus sonrisas se ensancharan y sus miradas brillaran a pesar de las ojeras debajo de sus ojos. El brillo en sus miradas era hermoso a su manera, admirable y valiente, pues aún compartían el peso de un Reino. Uno que, les dio siempre la mano en su más grande necesidad, uno que, jamás les dejo solos a pesar de todo lo vivido. Apoyándoles desde el principio, desde que toda aquella aventura comenzó.
Los ciudadanos siendo los más amables y leales que alguna vez pudieron pedir, atentos con ellos como a su salud. Un mundo perfecto era lo que podían catalogar, aun si sonaba pretencioso o adulador. Ellos así podían sentirlo, mucho más ahora que en sus vidas, estaban a punto de cambiar para mejor. Una etapa que sus amigos más cercanos incluso disfrutaban ya. Llevándolos a una nueva aventura a la cual ninguno quería dar marcha atrás, mucho menos dar la espalda. Sus corazones agitándose como mariposas en su hábitat, solo les hacía anhelar más y más el momento. Anulando los nervios que en un principio pudieran sentir al respecto, brindándose su apoyo aun cuando no podían verse por los rituales que debían cumplir. La plena confianza que se daban siendo suficiente para que un par de sonrisas adornaran sus rostros.
Haciéndolos conscientes de lo que querían y de cómo iban a hacerlo. Pero, sobre todo, les hacía consciente que la más grande aventura, siempre es y fue, su propia relación. Su amor. Uno tan grande que incluso rebasó el tiempo y el espacio. Uno que, ahora les daba la seguridad para culminar con una etapa de sus vidas, solo para comenzar otra. Eterna y larga, tan larga que ellos soñaban y pedían. Sintiendo la dicha en todo momento, como la felicidad que se les fue arrebatada. Llegando a esa meta que hace tanto no visualizaban, pero que ya estaba al alcance de sus manos. Rozando la yema de sus dedos.
Hoshiyomi bien podía ser testigo de su amor, él era un fruto de ello. Su mayor orgullo, su mayor logro. Muy a pesar de las adversidades. Y estaban agradecidos por ello, y por mucho más.
En consecuencia, ellos podían seguir hablando de esto por años y años. Jamás cansándose de eso. Yuma bien podía decir que incluso explotaba las mejores enseñanzas de su familia, de su madre, padre, hermana y abuela. Amigos incluidos. Pero ahora, ellos querían demostrarlo. Darlo a conocer. Y es por ello que las calles se pintaron de blanco y dorado, así como rosas y mariposas. Dignas de aquel evento. El rojo apenas mostrándose en los vecinos invitados, dejando los regalos y presentes en lo más alto del pedestal en donde se concluyó debían estar. Dejando ver la exquisitez de los mismos, el amor y el cariño que representaban y por qué habían sido escogidos.
Niños y jóvenes, saludaban con suavidad. Pareciera que incluso ellos habían acordado tener una actitud acorde con el evento. Apenas causando travesuras cuando lo ameritaba. Sonrisas siempre adornando sus rostros mientras podían oler el dulce olor tenue de las flores y bellos adornos. Las Damas, como Caballeros. Eran los que dejaban el ejemplo a los menores, portando sus mejores galas, así como las más bellas de las joyas con grande significado. Pavoneándose solo cuando era necesario, sin subir a la altanería. Aportando un poco más de elegancia a lo que estaba por llevarse a cabo, mientras los más viejos, eran los que se mantenían en la supervisión de los más jóvenes. Llevando sus prendas tradicionales como sus joyas que parecían decir toda la historia de su familia y quienes las heredarían. Aquel gesto viéndose reflejado incluso dentro del Palacio.
En donde Guardias pulieron sus armaduras como sus armas. Peinando sus cabellos, como limpiando su piel. Borrando los rastros de un duro entrenamiento para dejar ver los resultados. Atrayendo a muchas mujeres como interesados, cada uno inclinándose en su propia aventura, a la vez que los Guerreros de la Esperanza usaban, por primera vez en siglos. Sus armaduras ligeras y más bellas ropas. Las féminas dejando ver sus atributos como su belleza, mientras los hombres pasaban a robar miradas y suspiros. Las suaves diademas en forma de laurel siendo suficiente para que pudieran verse en un estatus sumamente diferente al percibido, haciendo nacer susurros de que las ninfas habían sucumbido a los encantos naturales para darlos como resultado.
Una fanfarronería a labios de Rem, quien con un leve sonrojo se alejó para ir en busca de sus Señores, así como de su príncipe heredero. Yéndose primeramente y como dictaban las reglas hasta los aposentos de su Señor Astral. Quien ahora parecía estar en una conversación atenuada y calmada, guardando su emoción para el momento indicado. Dentro de la habitación encontrándose con Kazuma, Vector, V, Shark y los Emperadores Varones como un trio de jóvenes más. Cada uno reluciendo en sus mejores galas y peinados, brillantes ante su personalidad y carisma.
Los de más estatus social, robándose un poco más las miradas a causa de lo mismo. El rojo y blanco combinándose a la perfección mientras ayudaban en comentarios a los retoques finales que al menos dos Doncellas eran encargadas de dar. Colocando todo su empeño para que aquella ocasión su trabajo se viese fácilmente reflejado en la perfección de su Señor. El cual, se miraba en el espejo antes colocado de cuerpo completo. Susurrando palabras que al parecer solo el entendía, mirando cada cierto tiempo a sus acompañantes, quienes asentían en emoción. Uno ocultándolo más que otro. Siendo Vector el que se burlaba con todo el cariño que podía brindar. Dándole más ánimos a su rival, su voz pasando a sonar ante el cerrar de la puerta que dio Rem al adentrarse.
-¡Te vez como todo un muñequito chicle! Sin duda dejaras impresionados a todos con tu vestido de aparador...
-¿Tu lo crees? -Cuestiono en tono bajo Astral. Revisando por decima vez su postura y su ropa, acomodando sus joyas para un mejor movimiento. El relieve de sus mangas siendo lo suficiente para mirarlo por unos segundos más.
-¡Te ves estupendo hijo! Sin duda representas a todo el Reino ahora, tu título no ha sido en vano... -Apoyo Kazuma, acercándose para quitar una arruga al traje de Astral. Sonriendo cuando lo logro. -Eres perfecto para Yuma, no te preocupes...
-Kazuma-san... -Astral llamo, conmovido por lo reconocido. Habiendo obtenido entre ello, el permiso y la aprobación faltante para avanzar. -Se lo agradezco mucho...
-Los trajes del Mundo Astral son realmente bellos, debería pedir consejo el día en el que lleve a cabo mi propia boda...-Comento Shark, sonrojándose un poco a sus palabras. Sonriendo ante los comentarios y felicitaciones de los presentes, dando la oportunidad para que Astral volviera a examinarse.
Las mangas largas que llegaban a sus tobillos en un corte limpio y recto, los bordes dorados que estaban cocidos a mano y detallados con hilos de plata, bañados con un ligero diamante que adornaba sutilmente cada trazo realizando las formas comunes del Mundo Astral. Así como la doble capa de ropa que estaba usando, una encima de la otra en un bello cuello en V que se alargaba magistralmente hasta sus tobillos, mientras detalles bordados en joyas eran colocados tímidamente en las orillas más próximas. Ambas prendas blancas como las nubes más puras siendo sujetadas con un cinturón azulado oscuro que resaltaba su cintura y porte, así como su estatus y poder. Adornado con piedras preciosas que se juntaban en el punto exacto para formar la Llave del Emperador en el medio. A la vez que otras capas delgadas de ropa le adornaban de manera exquisita y vanguardista, la seda siendo la elegida para cubrir con exactitud las partes que se deseaban ocultar, mientras caían libremente desde sus hombros hasta sus tobillos tanto por delante como por detrás, las últimas extendiéndose incluso hasta arrastrar en el suelo sin pena o gloria.
Dando un aire etéreo a su magnificencia y capacidad, su cabello apenas siendo recogido tímidamente a un lado de su cabeza, inclinado al lado izquierdo mientras la corona que tanto caracterizaba su título era colocada de manera segura sobre su cabeza y atorada con otras joyas que nunca la opacaron y que solo hacían resaltar aquella belleza natural que ya era poseedor a su edad. La madurez siendo reflejada en sus movimientos como en su mirada, dejando de lado el rostro joven que alguna vez le mostró al Mundo entero. Dejando ver cómo es que pasaba a convertirse en un joven adulto lleno de responsabilidades y destrezas. El vuelo de su ropa prístina siendo testigo de lo que estaría por acontecer, mostrando en ellas la tradición y la cultura del Mundo de fríos colores. Otorgándole una vista espectacular a quien podía verle antes de la ceremonia, haciendo creer incluso al más iluso de que estaba en la presencia de un Dios. Uno serio pero benevolente. Amable y recto. Una espada colgando de su cintura otorgando la razón de su poder. Todo aquello bien seleccionado y terminado solo para que él lo usara. Dejándole pendiente de lo que seguiría.
Distrayéndose cuando Alito se acercó a él una vez las Doncellas terminaron de arreglar los detalles finales.
-¡Te ves sumamente bien! No esperaba menos del protector del Mundo Astral, jamás puedes decepcionarme...
-Gracias... -Astral sonrió, realmente agradecido de que sus conocidos y amigos estén junto a él. Trayéndole de regreso a la realidad cada vez que se perdía en sus pensamientos, tomando con ligera ansiedad la capa fina de ropa para comenzar a acariciarla con desespero.
-Debería pensar incluso en hacer mi propia boda aquí. Debo admitir que ustedes tienen buen gusto... Felicidades una vez más Astral-Felicito amablemente V, acercándose también a él. Pareciendo llamar a los presentes a lo mismo.
-¡Estoy emocionado Ura~! -Comenzó Tokunosuke, siendo seguido de Todoroki y Tetsuo.
-Mm. Mm. Sin duda representa todo por lo que han trabajado... En resumen, es fantástico.
-Es sin duda muestra de lo tanto que han crecido en su viaje... ¿Quién diría que Yuma se casaría con un pez gordo?
-¿Pez gordo? -Preguntó Astral sonriendo travieso, avergonzando a Tetsuo por la comparación.
-A-Ah. N-No quería decirlo así... Bueno, es que eres impresionante y un Rey, además tienes poderes y esas cosas raras de los seres Astrales y-y...
-Jajaja mejor cállate, que estas cavando tu tumba tu solo-Gilag le interrumpió, riendo a todo pulmón mientras los demás reían ante el desliz.
Pasando a tener un ambiente cálido y reconfortante. Lo cual dio pauta para que Rem anunciara su llegada. Hincándose cuando se acercó hasta el peliblanco.
-Mi señor Astral... Rem se presenta puntual. Es hora de que vaya al lugar asignado. El altar esta esperándole...-Y con aquellas palabras solo provocó la emoción. Alegrando a cada uno de los presentes, poniendo al mencionado más nervioso que al principio.
-E-Entiendo... En ese caso, deberé partir ahora...-
-Es como lo menciona su Majestad. Dejé que le escolte hasta allá...-Pidió Rem, levantándose rápidamente antes de encabezar la caravana que inicio desde aquella habitación que, por obvias razones, no era la correspondiente de Astral. Dejando ver en los pasillos una alfombra blanca que le prometía llevarlo hasta su destino. Siendo Mizael junto a Alito, quienes siguieron al Guerrero con presentes pequeños en manos, envueltos suavemente en telas finas bordadas en blanco y oro. Representando lo que era el porvenir del Mundo Astral. Compañeros invaluables del Rey.
Seguidos de cerca por Gilag y V, quienes imitaban la acción de los primeros, apenas sonriendo ante el honor dado, satisfechos de ser los representantes de la confianza. Alianza del Mundo Astral. Dando paso a Tetsuo y Todoroki, quienes nerviosos se adentraron a su papel para ayudar a su amigo, representando el valor y la plenitud. Una broma irónica que solo Astral pudo entender al momento de verlos temblar levemente. Mientras trataban de no tirar sus regalos.
Vector y Tokunosuke fueron los más confiados, fieles representantes de la decisión y el poder del Mundo Astral. Y los siguientes en verse, su papel jugando en la estrategia del Rey. Una travesura que colocaba el nombre de Yuma a lo alto, nada risorio para Astral. Quien resoplo ante ello, feliz en el fondo.
Dejando al final, a Kazuma junto a Astral. El cual, tomaba del brazo al mayor, otorgando el lugar que debió ocupar su padre el momento de entregarlo a su amado, pero que, por obvias razones, dejaba tal responsabilidad caer a su suegro, quien gustoso, acepto enseguida, aliviando su pesar y encariñándose un poco más ante su amabilidad. Llevándolo a escuchar consejos que él alguna vez implemento, haciéndolo sonreír ante sus expresiones.
-Se seguro de ti mismo e incluso las montañas no podrán oponerse a ti. -
-Lo tengo en consideración Kazuma-san...
-¿De verdad? Jajaja me alegro, bueno, ¿Qué tal este? Cuida a tu pareja como te cuidas a ti mismo, eso incluye momentos en los que te des un espacio para ti a solas, donde reflexionas y permites extrañar...
-Yuma es un espíritu libre, soy incapaz de detenerlo incluso si quiere irse por años... Sé que al final regresará a su hogar... -La seguridad en sus palabras valiendo para Kazuma, quien sonrió enternecido. Recordándose así mismo cuando estuvo en su posición.
-Eres un buen hombre Astral. El mejor que he podido pedir para Yuma, de eso estoy seguro. Incluso cuando me salvaste aquella vez que me perdí, estaba seguro que tu destino era con él. Los duelos son el reflejo que no podemos negar, y tu poder se vio en el... Desde entonces supe que quizá estarían juntos, ya sea como amigos o como... Esposos-Admitió Kazuma, como un padre a su hijo. Dando un confort a Astral como apenas lo sintió con su padre. Provocando una sonrisa que fue difícil disimular una vez llegaron hasta su destino, entrando en ceremonia una vez coloco un pie en el jardín principal.
Las baldosas brillando a cada paso dado, recibiendo a sus representantes que accedieron a hacer su papel unas horas antes de que todo iniciara. Dejando los presentes en altares pequeños colocados a su izquierda, dejándolos flotar mientras los invitados observaban todo con encanto y admiración. Aplaudiendo bajamente una vez pudieron obsérvale a detalle entrar hasta dirigirse a paso lento a su lugar indicado. Colocándolo como centro de atención, mientras las transmisiones eran fieles seguidoras de su andar.
Despidiéndose de Kazuma una vez llego a su destino, viendo en la espalda del hombre, reflejado a su propio padre, ilusión que le sonrió de lado antes de desaparecer. Dejándole sentir una vorágine de sensaciones que parecieron desaparecer una vez una suave música sonó, lenta y precisa. Hermosa y melodiosa, atenta y etérea. Anunciando lo más esperado, lo mejor de aquella ceremonia. La presencia del mismo Reina. El cual, justo como Astral, entro con representantes de acuerdo a las costumbres del Mundo Astral.
En primer lugar, dejando ver la belleza natural de Cathy y Kotori, así como el andar y vuelo de sus hermosos vestidos hechos a la ocasión, sus peinados realzados con joyas que, Astral pudo identificar pertenecían a Yuma, adornándolas con exquisitez. Mientras saludaban tímidamente antes de depositar sus presentes propios en los pequeños altares colocados a la derecha de los otros. Esperando cerca a sus Compañeros, quienes siguieron sus pasos por igual. Fieles representantes ante los papeles asignados horas antes. Portando el orgullo que solo una mujer era capaz de alcanzar, sus espaldas rectas siendo testigo de su encanto como su elegancia. Atrayendo miradas de invitados antes de ver cómo es que la caravana avanzaba.
Rio, junto a Kaito otorgando una visión que fue imposible de ignorar. El frío de su mirada pasando a ser lo más bello de ellos, alabando su sonrisa y otorgando un encanto único que ellos desprendían. Siendo el mayor, quien portaba ropas de acuerdo a las tradiciones Astralianas, robando un sonoro suspiro de V, quien le observo con detenimiento. Provocándole millones de sentimientos a la vez. Haciéndolo imaginar con su boda, anhelando el momento.
Durbe junto a III, fueron los que siguieron. Ambos portando su traje de acuerdo a su estatus y representación, el rojo resaltando naturalmente ante su acompañante, el cual dejaba ver un blanco prístino como un verde esmeralda que dejo a Vector sin aliento y con una emoción que le regreso al momento en el cual dio el sí. Mientras Shark parecía imitarle en expresión, haciéndolo soñar con ver al peligris en túnicas de boda o similar. Una bella familia siendo reflejada de la nada. Emocionándolo de sobremanera.
Akari siguió después junto a Haru, quien lloraba en silencio y felicidad ante el suceso en proceso. Encantándose cuando su orgullo pudo alzarse gracias a cómo es que su nieta mayor robaba miradas de admiración y curiosidad ante cada paso dado, resaltando entre ellos al peliazul, novio de la misma. Sus brillantes ojos dando a entender cuanto es que la amaba y la quería, una lágrima rebelde saliendo de sus ojos siendo motivo suficiente para que Akari una vez depositara su propio presente en el pequeño altar, fuese en si búsqueda, dejando a su abuela en su lugar, quien asintió sin demora.
Grabando en su corazón lo siguiente por ver. Encontrando adorable el amor, la admiración y la sorpresa marcada en el rostro del peliblanco. Quién se quedó estático al observar a su amado, el cual, llegaba de la mano de su madre. Portando un conjunto bastante parecido al de él, pero con cambios significativos y exquisitos. Un bello y largo ramo de distintas rosas de brillantes cristales, siendo lo primero que recibía la vista ante la pulcritud y belleza que Yuma mismo podía irradiar, combinándose perfectamente con su atuendo.
Las capas de ropa siendo un poco menos gruesas y más abiertas, su cuello mostrándose en forma de V, los bordes cuidadosamente bordados y adornados con joyas e hilo de oro que hacían los arreglos dorados y bellos. Encontrándose con un cinturón grueso, que terminaba por juntarse en exquisitos bordados que hacían la Llave del Emperador resaltar en el medio. Entrelazado con joyas más pequeñas y discretas que parecían fundirse en la misma tela. A la vez que el diamante paso a ser utilizado para todo el brillo sutil del conjunto, siendo incrustado de bella manera, mientras el hilo de plata hacía un espectacular trabajo en cuanto a los adornos cerca de las orillas, grabando los símbolos comunes del Mundo Astral, así como uno que otra letra que Astral podía identificar como armonía o nobleza. El blanco prístino resaltando gracias al dorado y el plateado que magistralmente se extendía a las telas exteriores, su largo siendo suficiente para arrastrase por el suelo, y un poco más. Dejando que la seda le envolviera de manera suave y hermosa, en un vuelo que incluso daba un aire maravilloso a cada uno de sus movimientos. La elegancia desprendida otorgando la imagen de un Dios amable y justo, buscador del Amor y la sabiduría.
Brindando una imagen etérea que pudo engañar incluso al mismo Astral. Quien se siguió deleitando con la imagen de su amado. Observando cómo es que la corona que le caracterizaba, era colocada delicadamente sobre su cabeza, peinando apenas un poco su cabello hacia atrás. En pos de una imagen tentadora y hermosa, apenas dejando aliento para las joyas que le adornaban y gritaban su título. La sutileza siendo nombrada en los movimientos elegantes y firmes de su prometido, dejando ver cómo es que la madurez llegaba a él de a poco, reflejando sabiduría en sus pasos y acciones, mientras sus ojos no abandonaban la inocencia que tanto volvía loco a Astral. Calando profundamente en cada súbdito que le veía con fervor y admiración. Un velo apenas transparente siendo el último toque perfecto que anunciaba lo esperado. Brillante como solo el diamante podía reflejar, así como tantas constelaciones podían existir.
Llegando con calma hasta Astral. Quien, saliendo de su trance, recibió con reverencia a su amado, inclinándose en saludo antes de ofrecer su brazo en compensación a la perdida que represento su madre, la cual, después de otorgar un suave beso en la frente de su hijo, pudo entregarlo con buena voluntad. Conteniendo apenas sus lágrimas ante la sonrisa que dio Yuma antes de asentir, tomando por fin el brazo de su prometido. Su toque suave pasando a ser el inicio de todo aquel evento que todos estaban expectantes en seguir.
Admirando la manera maravillosa en la que ambos se acercaron hasta Ena, quien les reverencio antes de alzar su voz. Iniciando con un discurso que toco el amor y el deber, algo que, para admitir. Yuma y Astral apenas prestaron atención. Sirviéndose más de su presencia y su emoción ante lo que estaba sucediendo, encontrando de pronto la calma que habían perdido al prepararse. Rememorando entre ellos, cada aventura vivida, así como infortunios que les unieron. Cada recuerdo pasando como imágenes rápidas antes de notar como es que Ena daba ya por terminar su discurso, por tanto, comenzaba lo que más les importaba.
-Hermanos míos. Seres Astrales, seres Varians, Terrestres. Estamos aquí reunidos para poder presenciar la Unión de dos personas que han trabajado juntos para ello, y que han demostrado el valor y la fuerza necesaria para continuarla. Nada más me honra que poder cumplir con el papel que se me ha dado, por tanto, la autoridad recibida también. Así que, escuchado lo importante de que una persona se una a otra, los dos contrayentes pueden iniciar con sus votos... Astral-sama, proceda... -Animo Ena. Recibiendo un asentimiento de Astral, quien miro de frente a su amado. Sonriente como solo él podía ser.
-Yuma Tsukumo. Yo, Astral, Rey del Mundo Astral, prometo ser siempre fiel y leal, amarte sobre todas las cosas, y protegerte cuando haga falta. Prometo abrazarte y velar por ti en la salud y en la enfermedad, en las buenas y en las malas. Nada me honra más que poder compartir mi vida contigo. Volverme tu escudo cuando lo necesites, o convertirme en tu espada cuando pelees. Mi vida que fue triste y trágica, se volvió toda una maravilla al conocerte. Y a pesar de que nuestro inicio no fue de ensueño, me hiciste querer aprender y conocer más. Vivir sería lo más adecuado, hiciste nacer en mi un sentimiento que jamás podría haber experimentado de no ser porque llegaste a mi vida. Yuma Tsukumo. Mi vida, poder, y todo lo que me representa, desde el día de hoy, se han vuelto tuyos. Mi corazón que estuvo en cautiverio por siglos, te lo entrego como muestra de fe y confianza. Yuma Tsukumo. Eres la luz que me motiva a caminar día a día, eres la razón por la cual puedo levantarme y eres el motivo que necesito para poder avanzar, agradezco tu compañía, pero, sobre todo. Agradezco tu amor incondicional, del cual bebo y como día con día. Eres el ser más perfecto con el cual he podido toparme, y me has llenado de tanta dicha que lo único que me queda por decir es, Te Amo. Te Amo Yuma Tsukumo. De aquí hasta donde termine la eternidad y más... Te amo y deseo estar a tu lado...
-Astral... -Fue el llamado susurrante de Yuma, alcanzando a contener sus lágrimas, sonrojándose ante tales palabras dirigidas a su persona. Escuchando el martilleo de su corazón contra su pecho. Apenas logrando escuchar a Ena.
-Yuma-sama, puede continuar con sus votos...
-Yo, Yuma Tsukumo, Reina del Mundo Astral, prometo a ti Astral, serte siempre fiel y leal, amarte sobre todas las cosas, y protegerte cuando haga falta. Prometo abrazarte y velar por ti en la salud y en la enfermedad, en las buenas y en las malas. Aun cuando el Mundo esté en tu contra, o el Mundo este por terminar. Mi amor por ti jamás flaqueara o titubeara, mi confianza y fe son absolutas como lo son las olas del mar que regresan a su hogar. Nada me honra más que el estar contigo, así como el abrazarte y besarte. Ser tu escudo cuando lo requieras o convertirme en tu espada en los momentos críticos. Mi vida era monótona y gris antes de conocerte, el sabor de la victoria huyendo con ello. Más, el encontrarte solo ha sido sinónimo de felicidad y alegría que antes ni siquiera capaz de imaginar. Astral, te has vuelto mi razón de existir y mi motivo de seguir, el amor que me brindas día a día solo ha sido el elixir que más disfruto antes de cada comida o bebida. Astral, tu presencia se ha vuelto esencial en mi camino, y deseo entregarte mi corazón, como mi ser entero a ti como muestra de fe y confianza. Agradeciendo todo lo que me has dado a cambio, amando cada parte de ti, pareciendo el ser más perfecto a mis ojos para contemplar la eternidad a tu lado. Astral, lo que quiero decir, es que Te Amo. Te Amo tanto como dure el universo y más... Te Amo, y anhelo estar para siempre a tu lado...
-Yuma...-Fue el llamado conmovido de Astral. Apenas conteniendo su emoción dentro de su pecho, temblando cuando Ena les comenzó a dar instrucciones.
Atando un listón en sus muñecas como muestra de amor eterno, brindando un par de copas que contenían sangre dorada antes extraída de Astral. Necesaria para la ceremonia llevada a cabo, y muestra de recibimiento de Yuma a la familia Real Astraliana. Pasando a formar parte de su historia, figurándose como el primero humano en la lista de seres Astrales. Arrugado su rostro un poco en respuesta. Pareciendo adorable para Astral, quien bebió por protocolo que por que lo necesitara. Recordando que, gracias a su padre, él ya figuraba oficialmente como miembro de la Familia Astraliana desde hace un par de meses.
Siguiendo después lo indicado por Ena. Reverenciando a la magia y la naturaleza, así como a sus antepasados, como a ellos mismos por tal muestra de amor. Dejando al final, la entrega de anillos. En lo cual, Vector como III se acercaron. Dejando el par de bellos anillos de banda platino en manos de la pareja, quienes se miraron esperando las palabras e instrucciones de Ena.
-Los votos han sido escuchados, los rituales llevados a cabo. Solo nos queda hacer una cosa más... Los anillos que sostienen sean una muestra física de su promesa y su entrega... ¿Yuma-sama, acepta a Astral como su legítimo esposo?
-Acepto... -Yuma coloco con cuidado el anillo a su dueño. Observando con lágrimas suaves como es que el anillo de promesa estaba en el dedo medio. Provocando muchas más lágrimas emocionadas.
-¿Astral-sama, acepta a Yuma Tsukumo como su legítimo esposo?
-Acepto... -Astral hizo lo propio con el anillo de Yuma, enorgulleciéndose cuando noto como es que el primer anillo seguía ahí. Justo en el dedo medio, representación de que ese día llegaría.
-Por el poder que me confieren sus Majestades y el Mundo Astral. Yo los declaro. Marido y Esposo... Puede besar a su esposo-Anuncio Ena, logrando que el lugar, así como ambos Mundos se llevarán de regocijo y gritos alegres.
Aplausos en reconocimiento, hicieron resaltar como es que Astral tomaba a Yuma de la cintura, para luego levantar con esperanza el velo que le impedía verlo, maravillándose ante la visión recibida. Besando de inmediato a su amado, deleitándose largamente de los labios salados de su querido esposo. Secando con sus dedos las mejillas de Yuma mientras se separaba con lentitud. Dichoso de estar viviendo aquel momento.
-Lo logramos... -Susurro el menor, recibiendo un asentimiento entusiasta de su marido. Quien detuvo el nacimiento de un nuevo beso a causa de un balbuceo que les robo su atención. Encontrando con maravilla como es que Hoshiyomi era cargado por una de las Doncellas que gentilmente le había cuidado hasta ahora. Entregando casi enseguida el pequeño bulto que se removía en busca de sus padres, quienes rieron alegres ante ello. Recibiéndole de buena gana antes de mirarse soñadores. Besándose al poco tiempo, abrazando a su hijo en el medio, quien se removió ante el gesto. Ajeno a la celebración de su alrededor.
Los más sensibles llorando conmovidos, como las parejas imitando las acciones de los actuales gobernantes. Contagiándose de la dicha de ambos hombres que se demostraban su amor sin tapujos, libres y alegres.
Llenando el aire de rosas y mariposas, las cuales volaron hasta el cielo raso. Enmarcando aquel evento para la eternidad. Anunciando un comienzo y un final.
Una nueva etapa...
