Los Reyes del Mundo
Los aplausos continuaron, así como la celebración en casi todos los rincones del Mundo Astral y el Mundo Varian. Arrojando al aire cientos de flores que parecieron enmarcar la escena que protagonizaban los dos Monarcas que sonreían a sus alrededores y a sus invitados. Las proyecciones a cada rincón de ambos Mundos siento tan fiel como podía, resaltando su sonrisa brillante y la esperanza en sus ojos. Mientras mariposas revoloteaban naturalmente en el jardín, embelleciendo tanto como podían el momento. Dejando que el leve llanto de Hoshiyomi se escuchará con claridad, enterneciendo los corazones de quienes pudieron oír y ver cómo es que sus padres con amabilidad le calmaron. Meciéndolo suavemente ante las instrucciones que el Reina daba a su marido. Dando la apariencia que todos añoraban.
Una hermosa familia que esperaba el sol de la mañana día a día.
Ena al verse satisfecha ante el término del evento, fue la encargada de que cada transmisión se interrumpiera y por tanto, llevar a los invitados hasta el salón previamente preparado para atenderles. Mencionando a cada uno de ellos como es que la exquisitez Astraliana era relativamente la mejor que probarían hasta saciarse. Dejando los conocidos y amigos de sus Señores atrás, confiada de que ellos les seguirían una vez hablaran y felicitaran a la pareja. Quienes felizmente podían llamarse ya, esposos.
Y tal como lo predijo, Cada amigo e invitado cercano de Yuma y Astral se acercaron felizmente para abrazarles y felicitarles. Kazuma y Mira, siendo los que más reclamarían a la pareja para sí mismos, aludiendo a que era su derecho como el padre de la "novia", cuestión que hizo sonrojar a Yuma. Molestando ligeramente ante el título. Llevándolo a negar una vez Astral le sonrió con tranquilidad. Por supuesto, no podía ante algo como eso. Así que no le quedo más que aceptarlo, después de todo ya era reconocido como Reina. Así que, que más daba más títulos parecidos. Estaba seguro que incluso Astral se aseguraría que su hijo le dijera Mamá. Esto claramente, era una batalla perdida.
Una, bastante dulce para ser sincero.
-¡Yuma! ¡Felicidades! -Felicito casi con prisa Kotori, tomando sus manos para luego acercarse, Cathy siguiéndole de cerca.
-¡Te vez muy bien ahora mismo! ¡Tú y Astral pueden ser la pareja del año!
-No hay duda que el conjunto es perfecto para ustedes. La tradición Astraliana está muy viva en lo elegido... -Hablo de pronto Rio. Acercándose también, quien fue acompañada por Tetsuo.
-¡Yuma ya puedes celebrar a lo grande!
-¡Es emocionante que todos volvamos a estar por aquí Ura~!- Tokunosuke se unió. Llevando casi de corbata a Todoroki. Quien asintió ante el mareo que le provoco el brusco movimiento del más pequeño.
-E-En resumen, es fantástico que todo esto esté ocurriendo... -Yuma al ver como poco a poco sus amigos se acercaban, fue que sonrió. Realmente agradecido.
-Chicos... Es... Realmente un honor que hayan podido venir a mi boda. Se los agradezco mucho...
-¿Qué dices? No me lo perdería por nada, ¿Cierto hermanito? -Cuestión Akari, llegando justo al momento, tomando a su hermano ligeramente de sus hombros. Alejándolo de Astral, quien sonrió divertido. -Además, ¡Me prometiste más de las delicias que siempre comes! ¡Vamos! ¡Vamos! -Insistió. Tomando a Yuma de sus manos, su novio colocándose a un lado de ella, siendo apoyada rápidamente por los demás, quienes rieron ante la reacción de Yuma. Quien solo termino de suspirar antes de lanzar una mirada rápida a su esposo. El cual asintió en reconocimiento, quedándose a cargo de Hoshiyomi. Meciéndolo cada cierto tiempo para convencerlo para su siesta de la tarde. Fallando una vez su hijo le sonrió por inercia. Casi pareciendo burlón ante las acciones del peliblanco.
-¿Acaso no estas nada cansado a estas alturas? Te pareces a tu madre...-Se quejo Astral, negando levemente antes de mirar a los que faltaban. Topándose con la Familia Arclight, los Emperadores y sus suegros.
-Aw... ¿No es hermoso Vector? -Preguntó III ante la imagen recibida, imaginándose el momento en el cual su amado estaría en la misma situación.
-Para nada...
-Mn. Mn. Eres un buen partido para mi hijo... Nada me agrada más que un padre responsable-Alabo Mira, acercándose para tomar al pequeño infante en sus brazos. -Hola, Hola, pequeño Hoshiyomi. Soy tu abuela Mira, ¿Cómo has estado? -El pequeño Hoshiyomi solo parpadeo ante el cambio. Removiéndose ligeramente en protesta- Ya, Ya, ¿No quieres ir con mamá? -El pequeño pareció reaccionar a lo dicho, pues inmediatamente se calmó. Volviendo a mirar todo a su alrededor con curiosidad.
-¡Es todo un encanto! -Afirmo Kazuma, riendo sonoramente. Llevándose a su esposa junto al infante. Asintiendo a Astral, quien solo sonrió accediendo a que le llevaran ellos.
-Supongo que eso estará bien por ahora, aún falta algo más por hacer... -Anuncio, atrayendo la atención de los demás.
-¿Qué es lo que falta? -Cuestiono Durbe, comenzando a seguir al peliblanco, quien se detuvo solo para hacer un ademan de silencio.
-Es un secreto... -
-¡Aja cómo no! Todo lo que haces siempre es secreto- Menciono Vector, molestando libremente a su rival, quien con altanería solo asintió. Ignorándolo después. -Ese...
-Kufufu~ Astral siempre me ha caído mejor...-Alabo Byron, pasando de largo a su hijo y su esposo, para ir detrás de Astral. Comenzando una amena conversación a la que se sumó Faker, Shark, Durbe y Mizael.
-Te quiere mucho... -Asumió III con un bello semblante. Calmando a su marido, quien solo le miro dudoso.
-Ajá... Por supuesto... La bomba de la semana pasada también dice lo mismo...
-¿Oh? ¿Mi padre utilizó una bomba? Sin duda ingenioso...-Interrumpió IV. Tomando a su hermano para después iniciar una conversación, a la cual fue invitado Kaito y V.
-La oveja negra de la fiesta ¿No? -Se burlo Alito, mientras Gilag tomaba por sus hombros al pelinaranja.
-Jajaja ¡No hay que pelear, estamos en una celebración! -Exclamo, llevándose consigo a sus compañeros. Apenas notando como es que Vector refunfuñaba tan feliz como podía estar, deseando más que nunca encontrarse al lado de su amado. Ya empezaba a odiar a todos.
Y así, de esta manera, los invitados faltantes llegaron hasta el salón indicado. Llevando consigo al Par de Reyes que fueron doblemente felicitados por los demás políticos, Guardias, Sirvientes y personas de poder presentes. Así como uno que otro ciudadano afortunado, quienes pasaron a saludar a sus majestades por invitación de los mismos. Dejando en claro que, a pesar de que todo ello se manejaba con poderes y personas de un rango. No dejaban de lado en ningún momento a sus queridos ciudadanos. Los cuales, tuvieron la dicha de verlos y comentarles lo bien que se manejó la última crisis. (Y secretamente con ello, Yuma y Astral tener un control sobre las personas más poderosas). Haciéndolos sonreír en consecuencia a su reconocimiento. Felices de presenciar un hecho histórico.
La comida y bebida siendo lo que permeo la atención después. Cada invitado llevando su platillo al buffet que Yuma y Astral optaron por dar. Mejorando de paso las conversaciones y amistades que se necesitaban para el Mundo Astral. Yendo después poco a poco a moverse por el salón a su propio disfrute. Dejando en las capaces manos de Mira y Kazuma a Hoshiyomi, el cual había caído dormido sin darse cuenta. Dando la oportunidad a sus padres para hablar lo que debían e hicieran lo que quedaba pendiente. Convirtiéndose rápidamente en buenos anfitriones mientras se despegaban de sus amigos para luego volver a ellos. Aquello haciendo de alguna manera amena la celebración.
Escuchando como es que los presentes daban buena vista al sitio escogido. Los grandes pilares, así como los candelabros altos y brillantes dando una sensación encantadora y cálida. Así como las mesas limpiamente distribuidas como las sillas flotantes que tanto gustaron a Kotori y compañía en su momento. Los bordes siempre recabando el oro como la plata. Una bella escultura siendo lo que adornaba la mesa de manera sutil, flotando sobre su propio eje sin caer, dejando que lo que parecían ser serpientes de cristal siguieran por su contorno en un ciclo infinito. Admirando al fondo una bella fuente que pasaba a hacer diversos trucos con el agua que podía cambiar de color, yendo desde un lindo azul pálido hasta el rosa más suave que podía existir. Una perfecta combinación de los colores de sus Majestades según comentarios. Mientras el azulejo prístino reflejaba la luz radiante del día, acumulando partículas de magia conforme fue pasando el tiempo y los sucesos.
La noche siendo percibida apenas por los invitados, quienes seguían tan animados como al principio, pero quizá, mucho más relajados. Haciendo nacer buenas conversaciones que fueron casi replicadas fuera del Palacio y en ambos Mundos. Aquel día siendo el más feliz y tranquilo que hubieran podido pedir desde que el desastre apareció de la nada hace ya un par de meses atrás. Otorgándoles un respiro más que necesario, y, sobre todo, el valor que necesitaban para lo que, a pesar de todo, era inminente.
Volviendo dentro del salón, Mira y Kazuma, llegado el momento. Fue que de acercaron hasta la pareja principal. Dando al pequeño Hoshiyomi que ya había vuelto a despertar y pedir por sus padres en un llanto tenue pero constante. Sus ojos llenos de lágrimas, como sus manos agitándose ante la ligera angustia, fue suficiente para que Yuma junto a Astral se ausentaran por unos buenos minutos, dejando a sus amigos con una promesa de no tardar más de lo debido. Siendo el menor, quien daría de comer sin prisa a su hijo, el cual bebió hasta saciarse mientras aun daba ligeros hipidos. Astral se encargó de limpiar las pequeñas lagrimas que aun salían de sus ojos, acariciándolo hasta que Hoshiyomi se tranquilizó. Pasando a mirarlos a ambos como naturalmente lo hacía. La inocencia y la admiración inundando su mirada hasta con los gestos más pequeños. Aferrando una de sus manos en la ropa de su madre, a la vez que la otra se agarraba del dedo índice de su padre. Enterrando a veces sus uñas. Dejando marcas que, Astral curaba sin importancia. Sonriendo ante el miedo de su niño al que sus padres lo dejarán solo por mucho tiempo.
-Es bello... Se parece a ti...-Susurro Yuma de pronto. Irrumpiendo el ambiente silencioso que se había formado. Atrayendo la atención de Astral hacia él.
-¿Eso crees? Yo creo que es igual a ti... Al menos en el carácter...-Astral acarició la cabeza de su hijo con suavidad, dejándolo separar del pecho de su madre cuando quedo satisfecho.
-¿Lo dices en serio? Yo solo veo que es serio y apenas sonríe... -Contesto Yuma con ligera burla, acomodando su ropa, y colocando a su pequeño contra su hombro, dando ligeros golpecitos para que pudiera sacar el aire que necesitaba.
-¿Es broma no? Es obvio que es todo un manipulador. De verdad, ¡Me mira con esos ojos que no puedo decir que no y me hace perder la cabeza y la razón! -Yuma le miro con duda, antes de reír ligeramente.
-Ah... ¿Entonces yo también te manipulo?
-Sí. Lo haces, incluso a veces sin darte cuenta. Eres peligroso querido...
-Maravilloso poder que me revela. ¡No lo sabía! Lo usare de ahora en adelante, así que no se preocupe, oh esposo mío... -Dijo Yuma, la burla como el coqueteo mezclándose como sabía le gustaba a Astral. Quien le miro antes de negar, besándolo de manera sorpresiva, separándose hasta después de un par de minutos.
-Entonces me tendré que defender con todo lo que me queda, amado mío... -Fue la simple respuesta de Astral, antes de escuchar cómo es que Hoshiyomi eructaba sin más. Avergonzando a Yuma, quien le miro falsamente molesto.
-N-No se lo permitiré... Estoy en mi derecho...
-Ajá... -Astral rio abiertamente antes de escuchar cómo es que la multitud en el salón pasaba a exaltarse en comentarios. Llamando su atención antes de que Yuma le mirara con la cuestión impregnada en su mirada.
-¿A caso es hora?
-Creo que sí...
-Hn. Casi no sentí el tiempo pasar... -Admitió Yuma antes de acurrucar a su hijo una vez más contra su pecho, levantándose de la silla en la que se encontraba. Colocándose a un lado de Astral, quien le miro sonriente. Apenas conteniendo su emoción.
-¿Estas listo? Es lo último, al menos para nosotros en el evento... -Yuma se sonrojo un poco más, antes de entender lo dicho, recordando como es que la tradición Astraliana mandaba en esas ocasiones. Permitiendo a la pareja contrayente ir a consumar totalmente el matrimonio.
Muy a pesar de que ellos, ya lo había incluso hasta confirmado. Yuma dijo que eso era un poco innecesario. Astral insistió en seguir la tradición al pie de la letra, Yuma no dijo después nada en contra. No pudo, de hecho.
-Sí, creo que estoy listo... Espero no equivocarme en los pasos... -Admitió Yuma, encaminándose junto al peliblanco, quien le tomo de la cintura con firmeza. Negando ante lo dicho.
-Imposible...
-¿Qué te hace estar tan seguro?
-Que tú y yo lo practicamos hasta el cansancio. Además, soy yo quien te guiará. Así que no te dejaré caer... -Dictamino Astral. Acompañando sus palabras con su mirada, la cual, transmitió tanto amor como podía a su amado, quien solo le observo antes de relajarse. Asintiendo en respuesta. Confiando en él.
-Entonces creo que estaré bien...
-Estamos juntos en esto, no lo olvides...
-Sí... -La corta respuesta de Yuma siendo suficiente para que ambos regresaran a la celebración, atrayendo miradas nada discretas. Las cuales parecían preguntar en silencio, mientras ellos se dirigían una vez más a Mira y Kazuma, quienes los miraron con ligera duda.
-¿Pasa algo Astral, Yuma? ¿Aún falta algo? -Cuestiono casi de inmediato Mira, tomando de manera insistente al pequeño Hoshiyomi, quien le miro de mala manera, antes de cerrar sus ojos. Enojado por ser separado de su madre.
-No, no se preocupen. Solo pasaremos a anunciar un poco más el término del evento... Ena se encargará una vez Yuma y yo nos hayamos retirado-Anuncio Astral. Consiguiendo el entendimiento de Mira, la cual sonrió un poco muy feliz.
-¡Ah! Entiendo, entiendo. Por favor, procedan a hacer lo que deban...
-¿Eh? -Kazuma seguía perdido en lo que fue la conversación.
-Gracias Mira-san... Le encargo mucho la seguridad de Hoshiyomi. Ema y Rem estarán al pendiente, así como un par de Doncellas sí es que requiere ayuda...-Aviso el peliblanco, señalando sutilmente como es que los mencionados estaban mucho más cerca de lo normal. Dando a entender su punto.
-Entiendo... Yo avisaré a los demás- Ser una suegra tenía ventajas. Astral le informó de antemano.
-Gracias... ¿Vamos Yuma? -Cuestiono Astral antes de sentir el leve jalón de su amado a su brazo.
-¡Por supuesto! ¡Kattobingu! Mamá por favor te encargo la seguridad de mi hijo... -Exclamo el menor antes de seguir llevando a Astral quien hizo un ademan de adiós antes de seguir a su amado. Dejando muchas dudas atrás, así como a sus amigos, quienes se acercaron a la bella Dama para saber que era lo que acontecía. Recibiendo una explicación mediantemente escueta.
-Yuma y Astral darán inicio con lo que nosotros tenemos presente como Vals... Al mismo tiempo dispondrán del tiempo restante para seguir con la tradición Astraliana. Por tanto, nos estaremos despidiendo pronto hasta la mañana siguiente...
-¿Es eso así? Oh, será interesante ver que es lo que tienen preparado. ¿Saben más al respecto? -Cuestiono III, robando un cristal que fungía como fresa en el plato de su esposo. El cual le miro antes de suspirar en resignación. Llorando internamente por la pérdida de la misma.
-Mmm... Se qué es Astral quien lo cantará... -Aviso Mira, imaginándose como es que sucedería el evento. Distrayéndose casi en seguida a causa de Vector, quien no pudo evitar el reflejo y la burla como algo natural en él, y más cuando su rival estaba involucrado.
-¡Jajaja! ¿El chicle cantará? No. No puedo... Ah, mi estómago- Siguió carcajeándose antes de que III tomara el exquisito pastel que sostenía para comenzar a comerlo sin reparo. Observando cómo es que el mayor pasaba a hincarse ante la risa. Contagiándolo un poco ante lo divertida que sonaba.
-Sí. Así sucederá... Aunque, creo que estoy medianamente a la expectativa, nunca he escuchado que Astral cante... -Admitió Mira, ignorando deliberadamente la reacción de Vector. Quien apenas se recuperaba, limpiando uno de sus ojos ante las lágrimas que salieron.
-Ni yo mi Señora...-Menciono Vector, corrigiendo su postura. Enderezándose solo para percatarse como es que III pasaba a comer el último trozo que quedaba de aquel pastel que tanto esfuerzo le tomo conseguir. Recordando que ya no había más. -¡Michael! De todas las cosas horribles que pudiste haber hecho... Esta ha sido por mucho la más baja...
-No es mi culpa, tu hija quería pastel... -Se defendió el pelirosa, girando levemente para darle la espalda a su esposo, acariciando su pequeño vientre mientras terminaba el último trozo de pastel en su boca.
-¡III! -Reclamo Vector, rápidamente yendo hasta encarar a su esposo, mirándolo con una ligera lágrima ante la pérdida de su pastel para después besarle como si no hubiera un mañana. Saboreando los labios del menor antes de separarse triunfante. El sabor del pastel en su boca, junto al de su amado. -Sí, tan delicioso como la primera vez...
-Ah~... -III no pudo evitar gemir bajito ante la vorágine que Vector le hizo sentir solo con aquel arrebato, avergonzándolo con el acto. Un brillante sonrojo posándose libremente en sus mejillas. -¡C-Como que, ¿cómo la primera vez?!
-Sí, efectivamente como la primera vez, tal vez un poco extraño con los colores cálidos, pero... Sin duda hermoso a su manera...- Dijo el pelinaranja, mirando a la nada. Sonriendo como todo un tipo enamorado. Consiguiendo confundir a III, quien seguía tomándole de sus hombros.
-Estás hablando del pastel ¿No?
-Tan hermoso...
Muy bien. Quizá III era quien había perdido a Vector en aquel acto. Llevándolo a suspirar antes de escuchar a los demás conocidos acercarse a su posición. Sacando a su amado de aquella fantasía que le hizo sonreír incluso hasta después de terminarla. Animándolo para iniciar una buena conversación con los presentes, ayudándolo antes de que su sonrojo bajara y pudiera darse cuenta como es que Mira le observaba divertida. Logrando avergonzarlo una vez más.
Había olvidado por completo que ahí estaban los padres de Astral. Está bien, ahora deseaba que la Tierra se lo tragara y lo lanzara de regreso a su habitación. No sabía que decir. Es más, no sabía sí debía. Vector apenas y ayudaba. A él parecía no afectarle, eso o simplemente no se dio cuenta. Tal vez lo segundo, se veía mucho más feliz que de costumbre.
III iba a seguir divagando un poco más al ver a su amado hablar plenamente junto a los demás Emperadores, al menos hasta que pudo distinguir como es que la música de fondo se detenía. Provocando que observara a su alrededor en busca del porqué. Notando sutilmente como es que los músicos encargados de dar vida a las melodías más bellas del Mundo Astral, pasaban a susurrar entre ellos para luego bajar sus instrumentos. Colocando un par de nuevas hojas frente al atril que les servía de guía. Asintiendo una vez ellos pudieron observar algo que el no. Colocándose en una nueva posición para tomar inmediatamente sus instrumentos de regreso, esperando en paciencia y concentración algo que no alcanzo a comprender hasta que las luces de los candelabros se atenuaron.
¡Aquello era lo que dijo y anuncio Mira! III estaba seguro de eso, y su teoría fue comprobada cuando pudo ver esta vez como es que al medio del salón. Astral y Yuma esperaron pacientes y en silencio. Invitando con ello a los presentes a observarlos en consecuencia. Sus manos entrelazadas puestas en alto, como su actuar elegante, lo dejaron en claro. Haciendo nacer la expectativa y la curiosidad, sin duda un acto memorable.
-Hn. Tanto preparativo para un baile... -Susurro Vector al mirar a su rival y amigo, respetuoso ante el silencio causado. III estuvo medianamente de acuerdo.
Astral, desde donde se encontraba, pudo ver claramente como es que sus invitados se colocaban alrededor de ellos con clara expectativa. Susurrando ante el silencio provocado, riendo ligeramente ante un comentario nacido de toda la situación. Esperando pacientes a que realizaran un acto o un anuncio. Una alegría latente que le animo a seguir.
Colocando una mano detrás de su espalda, fue que suavemente, dirigió a Yuma hasta el centro del lugar con un movimiento elegante. Haciendo revolotear las prendas de ambos en un aire magnífico y solemne.
-¿Listo? -Susurro, mirando de soslayo como es que aparecía un pequeño comunicador cerca de su boca, conectándose a la base, la cual se estableció en su oído. Observando después como es que Yuma asentía, un suspiro siendo suficiente antes de que Ena abriera el ansiado último evento.
-¡Señores! Por favor, deléitense ante las tradiciones seguidas de nuestro Mundo, denle la bienvenida a nuestras queridas Majestades... - Y con ello, después de los aplausos venideros. Fue que la melodía inicio.
Fuerte y despampanante como solo ambos Reyes podían ser. Las cuerdas como los tambores sonando al compás de los pasos que dieron casi enseguida. Yuma siendo quien tomara parte de su vestimenta para alzarla de un lado a otro en movimientos fluidos y elegantes, ladeando poco su cabeza para que Astral pudiera tomarle libremente de su cintura y guiarlo a través del salón que ahora mismo observaba con brillantes y sorpresa. Por primera vez, escuchando al peliblanco cantar. Su voz vibrante y segura, convirtiéndose en un deleite que solo los mejores músicos podían alcanzar aun con años de entrenamiento.
"Los Reyes del Mundo
Viven en la cima
Tienen la vista más hermosa
Pero no saben lo que pensamos de ellos
No saben que aquí
Los Reyes somos nosotros"
La fluidez de sus palabras, acariciando el oído, y llenando de alegría a los invitados. Quienes solo pudieron mirar cómo es que el vals iniciaba, los pasos dados por ambos Reyes, coincidiendo ante el tono y ritmo de la canción compuesta por el mismo peliblanco. Quien sonrió. Confiado, sin dejar de mirar a su amado, quien le observo de la misma manera. Comenzando a divertirse.
"Los Reyes del Mundo hacen lo que quieren
Hacen que el mundo gire a su alrededor, pero están solos
Se aburren en sus castillos, allá en lo alto
Mientras que aquí abajo, bailamos toda la noche"
El coro proveniente de los músicos solo haciendo más emocionante la escena, mientras ambos esposos pasaban a bailar en un ritmo animado, elegante. Girando cuando era necesario. Sonriendo o mirándose cuando lo necesitaban.
"Los Reyes del mundo le temen a todo
Confunden a los perros con lobos
Construyen trampas en las que caerán algún día
Se protegen de todo, incluso del amor
Los Reyes del Mundo pelean entre ellos
Hay un lugar, pero sólo uno para uno, no para dos
Nosotros no pelearemos su Guerra
Ni siquiera sabemos la razón de este juego de Reyes"
Los más allegados a los Monarcas no pudieron evitar observar con asombro, deleitándose ante la exquisitez del baile dado por ambos amigos que parecían ser expertos en el tema, moviéndose cuando el otro dejaba de hacerlo, o girando cuando notaban el ritmo más rápido. Una buena conexión, era lo que daban a entender. Una hermosa y bella, tanto como la canción que Astral se mantenía cantando.
"Es cómo Adán, es como antes"
Vector incluso se vio impresionado. Aquello era sencillamente hermoso a su manera. Y él, por supuesto. Sabía apreciar el buen arte de la música o la pintura.
"¿Para qué sirve?
¿Para qué estar en la Tierra?
A nadie le importa la moral
Sabemos que no lastimamos
Sabemos que el tiempo es como el viento
Y que vivir es lo más importante
No nos importa mucho la moral..."
Las cuerdas entonces pasaron a sonar un poco más, opacando el coro, poco a poco siendo apagado hasta que, en el momento clímax, Astral pasara a culminar su canto. Deteniéndose lentamente hasta que la melodía pudo tener fin. El pequeño dispositivo desapareciendo tan rápido como apareció. Dejando en brazos a Yuma, quien tomo del cuello a su amado para no caer, enmarcando una pose que bien podía catalogarse como romántica. Sus rostros cercanos invitándolos a darse un beso suave, así como el toque de sus manos en el cuerpo ajeno.
Uno y otro deteniéndose antes de que los aplausos llegaran, y con ello el baile de la noche. Encendiendo de nueva cuenta las luces, evitando que ambos amantes llegaran a un poco más. Recibiendo rápidamente las felicitaciones de sus amigos ante lo hecho.
-¡Fue hermoso! Impresionante... -Exclamo Alito. Llegando primero, haciendo separar un poco a la pareja, quienes le miraron un poco avergonzados.
-No sabía que cantabas tan bien, una verdadera cualidad bien escondida-Alabo Byron, sus manos aplaudiendo ante lo visto.
-¡No esperaba menos de Astral-san! Una verdadera maravilla, sin duda Haruto estaba en lo cierto-Comento Faker. Acercándose con su hijo en brazos, el cual no dudo en felicitarles también.
-¡Astral, Yuma! ¡Son los mejores, yo también quiero aprender a bailar y cantar como ustedes! -
-Gracias Haruto- Agradeció enternecido Yuma, asintiendo a su pedido. -Tal vez en un futuro próximo...
-No me esperaba una voz maravillosa en un ente tan horrible. -Elogio Vector, acercándose junto a III, quien asintió sin cuidado.
-¡Fue realmente maravilloso! Una delicia de baile...
-Kufufu~ ¿No es acaso hora de ir y seguir con la tradición? -Cuestiono Mira, llegando junto a su amado. Quien asintió, aun emocionado.
-Mn. Mn. Deberían seguir con las tradiciones, sabemos que deben irse, así que no se preocupen por nosotros o nuestro nieto, seguiremos de pie aun cuando la mañana llegue...
-Kazuma-san... -Astral susurro, riendo sonoramente después, sorprendiendo a los presentes ante la emoción expresada abiertamente y sin reservas. -Lo entiendo, lo entiendo. Está bien, seguiremos con la tradición, ¿No es verdad Yuma?
-¡Sí! Definitivamente... -Confirmo Yuma, tomando firme la mano de su esposo. Sonriendo tanto como él.
-En ese caso no los retenemos más, son libres de irse... -Se despidió Kotori, ajena a lo que la pareja pensaba en el momento. Emocionándose una vez sus amigos abrieron el camino hasta la salida. -¡Pero recuerden que deben estar aquí para el desayuno!
-¡Sí! Lo tenemos en cuenta... -Menciono Astral. Llevando consigo a Yuma en paso elegante y tranquilo. Al menos hasta que la puerta del salón fue cerrada y ellos ya no pudieron ver a nadie a su alrededor. Comenzando a correr felices y sin pudor por los pasillos hasta su habitación, besándose cada cierto tiempo.
Participando en lo que parecía ser el juego del gato y del ratón. Riendo abiertamente ante las reacciones contrarias, escuchando el latir de sus corazones en sus oídos una vez llegaron a su destino, y con ello, el silencio que necesitaban para ambos. Rápidamente quitando sin espera la ropa del otro, sin cuidado y con necesidad. Sin siquiera dejar de mirarse en ningún momento, ni un segundo. Grabando a fuego en sus sentidos toda y cada uno de los sentimientos que el otro provocaba, besándose hasta saciarse y un poco más. Siendo tan bruscos como podían para detenerse en el momento preciso. Comenzando de nuevo cada vez, en un movimiento suave hasta que pudieron verse por completo una vez más.
Recibiendo aquel momento como el más hermoso vivido hasta le fecha, pasando a amarse tantas veces como creían posible. Como su amor les permitía, y como su corazón demandaba.
Estos momentos como deseaban que fuesen eternos...
