Anhelo Final: Alistate [II]
Yuma seguía atento, alerta. Sus sentidos agudizándose eran solo una muestra más de cómo es que había mejorado en todo aquel camino que recorrió junto a su amado. Peleando y planeando como si siempre respiraran el aire de una disputa, todo combinándose para que su fortaleza no flaqueara en estos momentos en donde se necesitaba de su liderazgo. De su atención y, sobre todo, de su calma y tranquilidad para lidiar con ello.
La confianza ciega que podía percibir en sus científicos como subordinados, simplemente le hacía saber cuál era su papel en todo aquel ajetreo que seguía casi sin parar. Volviéndolo el centro de atención en menos de lo que imaginó. Un peso en sus hombros apenas siendo percibido mientras negaba levemente, para luego mirar por un segundo a su hijo, el cual le regreso el gesto de manera tierna y brillante. Mostrando sus ojos heterocromos en rubí y dorado. Sus mejillas redondas siendo todo un bello complemento para calmar la tensión y el estrés que apenas Yuma noto. Dándole con esto, el valor de continuar justamente en donde se quedó. Alzando su voz para que todo aquel que estuviese en el ala Científica pudiera escucharle sin error o vacilación. Su mirada volviéndose tan decisiva como si estuviese en el calor de una buena pelea, atento a todo lo que estaba a su alrededor.
-¡Escuchen atentamente que esto no se repetirá dos veces! -Su tono fuerte, así como su postura siendo dignas de la corona que portaba, aun cuando cargaba a su hijo de manera protectora. Dando el aire de todo un Reina, valiente y feroz. -¡Estamos ante una crisis que necesita de toda nuestra atención como apoyo, debemos tener en cuenta al menos en estos cincuenta minutos la salvación de nuestro pueblo! ¡No se debe dejar ningún detalle fuera mientras alistamos el campo ante la destrucción que se acerca! ¡Así que no se permiten errores o retrasos, una duda que surja en nosotros será la muerte de otros! ¡Escuchen bien amigos míos, el Mundo Astral los necesita como necesita de su actuar rápido e intrépido! ¡Somos la esperanza que queda para tener un futuro mejor, tengan en cuenta su valor como su fuerza que ahora se demostrará si estamos listos para esta batalla o no! ¡¿He quedado claro?!
-¡Sí! -La respuesta unísona de los presentes, provocó que un sentir orgulloso se posara en los corazones de Haru, Akari y Mira respectivamente. Las cuales, le observaron con una confianza inquebrantable en respuesta.
-¡Bien, en ese caso, el grupo A, se encargara de toda atención y prevalencia de los ciudadanos faltantes para la evacuación! ¡Queden atentos ante los llamados y las dificultades que se presenten en estos minutos cruciales, su deber es que ningún ser Astral quede fuera antes de llegar la batalla! La vida de muchos dependerá de ustedes-Ordeno Yuma. Levantando su mano derecha para señalar a los mencionados, quienes se hincaron en reconocimiento.
Un sonoro "sí" resonando antes de que se levantaran en dirección a su área de labor. Encargándose rápidamente de lo pedido, colocándose comunicadores pequeños para comenzar a dar órdenes a diestra y siniestra. Tecleando en sus dispositivos tanto como podían, corriendo de un lado a otro para abarcar mucho más terreno. Atendiendo las solicitudes llegadas en cada rincón del Mundo Astral. La eficiencia notándose fácilmente en cada acción vista. Aquello solo siendo pauta para que Yuma siguiera en consecuencia.
-¡El grupo B, se encargara de la barrera de protección del Palacio como de zonas circundantes! El alcance de la misma ya se ha modificado, por tanto, no debería haber problema para atender las necesidades de energía que ya se han preparado. ¡Coloquen su esfuerzo en mantenerla en pie, no dejen siquiera que vacile al momento del inicio de la batalla, encárguense de resguardar a todos para activarla! ¡Tienen cuarenta y nueve minutos para lograrlo! ¡Adelante!
-¡Sí! -El fuerte sí de aquel grupo, así como su imitar al anterior, fue suficiente para que Yuma redirigiera su atención a los grupos faltantes. Alzando su voz para mantener la misma atención que con los dos primeros.
-¡Grupo C y D! -
-¡Aquí su Majestad!
-¡Son los encargados primordiales de atender a los heridos o cualquier factor que afecte a nuestros ciudadanos en lo que la batalla transcurre, deberán abrir puertos y puntos a los cuales incluso los Guerreros de la Esperanza puedan acercarse, elijan lugares muertos o neutrales, sus capacidades serán puestas a prueba mientras tanto! ¡Atiendan las órdenes y dudas de los altos cargos de las ciudades también, ellos serán nuestros canales receptores en lo que la situación actual termina! ¡Atiendan a su deber tanto como si su vida dependiera de ello!
-Sí!
-¡Grupo E!
-¡Aquí su Majestad Yuma-sama!
-¡Serán el principal apoyo de los demás grupos! Son la conexión que tendremos para que las comunicaciones como las ordenes no se distorsionen, serán la piedra angular que el Reino ocupara para que la situación fluya como debería. ¡Su trabajo será tan vital como nunca antes lo fue, así que atiendan su deber! ¡Ya! ¡Muévanse!
-¡Sí! -La sonora respuesta fue lo que determino el paso a seguir. Rápidamente los hombres presentes pertenecientes a cada grupo, adentrándose a su trabajo como jamás lo habían hecho antes. Entregando todo de sí mismos para que la situación mejorara a su ventaja, esperando ayudar con ello a la inminente batalla que se viviría dentro de poco. Esperanzados de que su Rey y Reina obtuvieran la victoria tan pronto como fuese posible. Atentos a cada compañero que tuviese problemas para ayudarlo a que toda la operación no se retrasara ni un segundo ante la cuenta regresiva que se seguía proyectando en la pantalla de la consola en donde antes Astral había colocado muchas más ordenes que se convirtieron en guías a seguir.
Aquello reflejando la capacidad de su actual Rey ante el llamado que pidió el Mundo Astral en la inminente batalla. Así como el apoyo absoluto y total del Reina que complementaba aquel compromiso que ambos tenían. Siendo el menor quien se mantenía más cerca de la gente para que Astral pudiese moverse a voluntad, pero, siempre siendo él quien mantenía la última palabra o esperanza. Una luz que los seres Astrales veneraban casi con fanatismo. Agradecidos de aquel hombre que nunca les dio la espalda, y que estuvo ahí en su más grande necesidad. Como pasaba justo ahora. Años después de la última Guerra en contra de los seres Varians.
La batalla viéndose más como un rezago antecesor, antes de otra cuestión. Bastante debatible si es que se colocaba sobre la mesa. Ignorantes de la vivida verdad que no sería bueno y mucho menos justo que supieran. Colocando a Don Milenario en medio de todo esto. Ellos ya tenían suficiente con aquel nombre que, al final no era nada más que una víctima más ante el tiempo y las circunstancias. Como se dijo antes, todo un tema debatible. Pero por ahora, Yuma debía concentrarse incluso en su propio papel. Negando levemente para alejar sus pensamientos ante el pitido que seguía arrojando la consola de control.
Robándose por un momento su mirada mientras notaba como es que los minutos pasaban a bajar hasta el numero cuarenta, el segundero pareciendo todo un asesino del tiempo disponible para ellos. Provocando que pasara saliva duramente ante lo visto.
-Creo que pudo haber sido peor a estos momentos... Pero, la respuesta ha sido bastante buena en consideración a la vez pasada... -Susurro, dejando que la preocupación saliera antes de volver a recomponer su postura. Aferrándose un poco más a su hijo, el cual, le miro con aquellos bonitos ojos que le recordaban a su amado. Un rasgo que el amaría siempre. -Es hora... ¡Preséntense! -Exclamo esta vez, subiendo su tono de voz ante aquello que Mira, Haru y Akari apenas entendieron. Sorprendiéndose cuando a los segundos, las Doncellas que siempre acompañaron a su hijo/hermano/nieto se posaron frente a él en una línea perfecta, hincadas y en espera de lo que fuese a decir.
Sus miradas siendo tan fieras como solo una mujer podía alcanzar. El valor y la decisión notándose claramente en sus posturas, un poco desentonantes ante las bellas ropas que tenían. Sus vestidos como sus zapatos de tacón medio, pareciendo casi una realidad distinta a lo mostrado.
-¿Ellas son...? -Susurro Akari, recibiendo un asentimiento de su madre, quien tomo una de sus manos para que guardara silencio. Señalando con su mirada que siguiera observando.
-Mis bellas Damas... -Alabo Yuma, consiguiendo que las féminas frente a él sonrieran de manera dulce y cariñosa. Apenas prestando atención a como sus posturas seguían igual de tensas que al inicio. -Ustedes han sido el principal soporte que Astral y yo hemos tenido. Sin ustedes, estoy seguro de que sería un desastre andante, e incluso Astral se vería en problemas sin su presencia... Debo decir que siempre han estado en cada momento clave en nuestra vida dentro del Reino, y por tanto guardan tantos secretos que incluso una persona normal no podría evitar contar y distribuir. Así que les agradezco infinitamente el hecho de que siempre han procurado por nosotros de una manera leal y cariñosa...
-Mi Señor Yuma, no hay honor más grande que servir a sus nobles propósitos. Permitiéndonos acercarnos a su vida tanto como ninguna persona tiene permitido... -Agradeció la mayor de las Doncellas, inclinándose un poco más para reforzar sus palabras, sonriendo suavemente ante ellas- Nosotras somos quienes han sido bendecidas por su trato y amabilidad. Sin su presencia estoy segura que la mitad de nosotras aun seguirían enfermas o en la calle... Así que, no debe preocuparse que nosotras prometimos servirles hasta donde la vida nos alcance...
-Es verdad... Nosotras estaríamos aun en mal estado sin ustedes. Estamos eternamente agradecidas porque nos eligieran para este trabajo... Que, como tal, es todo un honor hacerlo y llevarlo a cabo día a día... -Apoyo la menor de ellas. Levantando la mirada de manera entusiasta, brillante ante lo dicho. Orgullosa de estar en ese lugar.
Yuma. Por otro lado, les observo detenidamente una a una antes de sonreírles amablemente, inclinándose un poco ante la increíble fe que le tenían. Agradeciendo con ello todo lo que habían hecho por él. Casi alarmando a las Doncellas, quienes rápidamente se levantaron en respuesta para evitar que Yuma las reverenciara. No acostumbradas a recibir tal reconocimiento.
-¡Y-Yuma-sama...! No debe...
-Sí. Es correcto, nosotras somos quienes debemos- Siguió hablando la mayor de ellas solo para ser interrumpidas por la risa sonora de Yuma, quien negó levemente antes de mirarlas con cariño. Recordando haber vivido algo así en su momento, pero con personas distintas.
-Lo siento, lo siento... Es... Me recordaron mucho a los Guerreros de la Esperanza. Mi culpa, lamento si se han ofendido con mi risa...
-¡Jamás! Yuma-sama, su sonrisa es la estabilidad del Reino, ¿Cómo podríamos? -Argumento la menor de ellas. Negando con vehemencia. Sintiendo el reconocimiento en la mirada de su Señor.
-Entiendo... Aun así, gracias por todo lo que nos han entregado. Por tanto...-Comenzó una vez más Yuma, asintiendo con su cabeza ante lo que estaba por decir, retornando a su postura seria y decidida. Su voz alzándose nuevamente para ser claramente escuchado. -¡Hoy es el día que les invoco, no como mis Doncellas de compañía, sino, como las Doncellas Blancas! ¡El escuadrón de élite que va dirigido solo en protección de la familia Real Astraliana! ¡Las Guerreras escondidas en las sombras! -Ordeno, fuerte y claro.
Emocionando casi en seguida a las Damas que le observaban, deteniendo sus movimientos para volver a hincarse en un acto bien ensayado. Arrancando a la vez sus bellos vestidos como tocados, para dejar ver la armadura debajo de ellos. La plata como el oro reluciendo ante una nueva faceta que mostraban después de tantos años. Los tacones altos, como las botas de metal reluciendo tan fieramente como sus posturas. Los nuevos tocados en sus cabezas brillando ante cada leve movimiento que realizaban, dejando entre ver armas escondidas en cada parte de su cuerpo. El cual, era mostrado envuelto en la armadura especialmente hecha a la medida. La tela entre ello cumpliendo su función para que pudieran tener una movilidad excelente. Dejando las espadas cortas como discos de duelo reposando en sus caderas y antebrazo. Acompañando por supuesto por capas sencillas que colgaban elegantemente en uno de sus hombros, las cuales, enseñaban sin pudor el símbolo de la Llave del Emperador, tejido en plata y oro. Encantada para que pudiera servirles como escudo en casos extremos.
Con ello dando la imagen de fuertes Guerreras independientes y escondidas que ahora salían al Mundo para pelear por lo que creían y por lo que valoraban. Dejando en blanco a la familia Tsukumo que quedaba, una clara muestra de cuanto es que Yuma y Astral mantenían aun guardado dentro de sí. Aquello era algo casi inaudito. Por no decir increíble. Por supuesto que incluso el paranoico de Astral mantendría algo así para resguardar la seguridad de su familia.
Quizá ahora entendían también porque la insistencia de Astral para que Yuma siempre fuese escoltado por alguna de ellas. Era obvio que no quería que nada, absolutamente nada le pasara a su amado y a su hijo. Si lo pensaban de aquella manera, era incluso un poco... Aterrador. Porque, ¿Cuánto más no tendrían escondido del valor de esa magnitud? No, era mejor no pensar en ello. Aún no...
Yuma, por consiguiente, sonrió orgulloso. Emocionándose para lo que seguía.
-¡Mis bellas Doncellas Blancas! Es hora de que cumplan su verdadero propósito. ¡Cuiden a la familia Real Astraliana con su vida! Así como a sus allegados. Se les ha brindado la tarea más importante hasta ahora, su triunfo significa la continuación del Reino. ¡Así que adelante, demuestren el valor que se han enorgullecido en ocultar, dejen ver su belleza mortal ante este suceso! ¡Manténganse al tanto! -Clamo Yuma, feliz de observar cómo es que las ocho Damas frente a él, pasaban a escoltarlo a él junto a su madre, hermana y abuela hasta un poco más adentro del ala Científica. Custodiándolas como firmes Guerreras que no permitían la entrada a enemigos. Valientes como solo ellas podrían mostrarse. Atentas a todo lo que les rodeaba.
Yuma sonrió al verse rodeado, protegido. Esto solo siendo pauta para que la siguiente fase entrara en él. Acercándose hasta la consola, la cual seguía bajando poco a poco en cantidad de tiempo. Anunciando lo inevitable. Pues, sus órdenes aun no terminaban ahí, y eso lo supieron los Guerreros de la Esperanza que le escucharon a través del comunicador.
-¿Me escuchan?
-¡Fuerte y claro Yuma-sama! -La respuesta rápida de los Guerreros solo provocó que sonriera un poco más abiertamente, complacido ante la rápida atención. -¡Entonces escuchen con atención!
-¡Sí!
Nada ahora les detendría de obtener la victoria sobre la situación. Nada se les opondría si todo seguía así. Y de eso, Yuma y Astral se mostraban de acuerdo. No por nada, la costumbre del peliblanco de hacer planes secretos seguía en pie. Aun había mucho que mostrar por parte de ellos.
Mira, Haru y Akari por otro lado. Al verse contagiadas de la energía de Yuma, lo único que pudieron hacer al respecto, fue sacar su propio disco de duelo para colocarlo listo ante cualquier emergencia. Atentas a lo que Yuma pedía por medio del comunicador a sus Guerreros.
Esta situación por supuesto aun no terminaba.
Una vez la teletransportación se activó, Shark y Durbe fueron los últimos en llegar hasta el Mundo Varian, más concretamente hasta la entrada del Palacio, en donde el Escrivá de Ryoga ya les esperaba atento para seguir cada una de sus órdenes. Una espada corta bien podía verse entre la capa que le cubría, dando a entender que estaba listo para lo que fuese a acontecer. Los comunicadores extras que mantenía en sus manos apenas causando relevancia cuando fueron entregados a sus Señores. Los cuales agradecieron antes de colocarlos en su sitio, notando el leve brillo que desprendieron ante ello. Su curiosidad saltando por un momento ante esto.
- Christopher-sama y Kaito-sama los modificación-Informo el Escrivá. Siguiendo al par de Reyes que se adentraban hasta la sala de control, el área viéndose ya en movilidad ante los Emperadores que llegaron antes. Los cuales, no se vieron por ningún lado. Aquello rápidamente siendo notado por Shark y Durbe, quienes miraron al Escrivá en busca de respuesta. Siendo informados al respecto. -Rio-sama acaba de salir junto a un cuarto de las tropas élites a la frontera que protege, llevando consigo más soldados para que regresaran con los rezagados a los refugios construidos bajo tierra. En cuanto a Gilag-sama ha imitado las acciones de la señorita Rio, pero tomando algunos médicos que pudieran ayudar al respecto con algunos temblores que dejaron un par de heridos. Dirigiéndose también a su frontera junto a la que pertenece al territorio de Vector-sama. Mizael y Alito al igual que el Emperador Gilag y la Emperatriz Rio, tomaron lo que quedaba de las unidades de élite para dirigirse a las fronteras, siendo los primeros que salieron para llegar a tiempo, atendiendo por momentos en el camino a los ciudadanos...
-Entiendo, ¿Qué hay de los niveles de energía? -Cuestiono Shark, acercándose hasta la consola de control junto a Durbe, quien comenzó a teclear lo visto anteriormente junto a Astral. Comenzando a tomar el control de la situación.
-Se han mostrado estables como se ha esperado... -
-¿Durbe? -Llamo Ryoga a su amado, en espera de aquella confirmación. Obteniendo un asentimiento de su parte. -Perfecto, el tiempo entonces no se ha perdido... ¡Atención! -Exclamo de pronto, llamando con ello a los científicos que aún se movían de un lado a otro. Concentrándolos frente a él para dar las instrucciones a seguir. -¡La batalla se acerca, sin embargo somos la raza más valiente hasta la fecha! ¡No dejaremos que nada dañe nuestro hogar y mucho menos a nuestros seres queridos, por tanto, den todo de sí para salir con la victoria en esta última pelea! ¡Demuestren porque es que estamos aquí y porque somos los elegidos para esta misión! ¡No teman a lo que se avecina, sino enfréntenlo con honor y gloria que su esfuerzo no será en vano y mucho menos olvidado! ¡Manténganse de acuerdo a los protocolos marcados y sigan apoyando tanto como lo han hecho! ¡El Mundo Varian los necesita como nosotros necesitamos a muestro Mundo! ¡Confió en ustedes señores y su poder! ¡Adelante!
-¡Sí! -La sonora afirmación fue suficiente para que los presentes retomaran su trabajo como si su vida dependiera de ello. Atendiendo a lo que necesitaba su Rey, como su Reina, el cual aún tecleaba sin parar en la consola, sonriendo una vez pudo obtener lo que quería. Anunciando sus resultados a su amado.
-¡Ryoga! ¡Los niveles de energía están listos, el escudo que se ha incorporado está listo para ser lanzado en cualquier momento, así mismo pasara a ser atendido a su debido momento por los demás científicos a cargo! Tenemos instrucciones y recomendaciones de nuestros Vecinos, por tanto, solo queda esperar el momento...
-En hora buena. Sin duda la planificación hace al plan... -Elogio orgulloso Shark al peligris, asintiendo cuando noto la ligera sonrisa en el rostro ajeno. Bajando con ello el estrés que se vivía al notar como es que el reloj bajaba hasta un cuarenta en cantidad. Esto restando tiempo a prepararse. Motivo por el cual inmediatamente ordeno lo siguiente. -¡Preparen mi equipo como mi salida, debemos resistir tanto como podamos!
-¡En seguida! -Fue la respuesta de uno de los científicos, como de sirvientes los cuales se movieron de manera eficiente a realizar lo pedido. Apenas deteniéndose para observar cómo es que el Reina trabajaba a una velocidad increíble.
-Los preparativos previos están listos. Mizael y Rio hicieron un buen trabajo. -Alabo Durbe mientras analizaba la información presente. Enlenzando comunicaciones para que pudieran hablarse sin problemas una vez todo comenzara. -Los Soldados están en posición junto a sus armas y discos de duelo. Esperan órdenes para avanzar, mientras tanto ayudan a tantos civiles como se les es permitido. Recorren las zonas poco pobladas en busca de rezagados...
-Comprendo. ¿Qué hay de Rio, Mizael, Alito y Gilag?
-Ya han seguido el plan tal y como acordamos, mantienen el orden para que no haya pánico. Siguen en movimiento a la espera de llegar hasta las fronteras, así mismo han supervisado que las instalaciones del escudo sigan en pie y en buenas condiciones...
-Entiendo... En ese caso. Podemos asumir que todo va como se ha especulado...
-Así es Ryoga... -Shark asintió.
Relajándose visiblemente a sabiendas de que todo iba de buenas a primera. Atendiendo en seguida como es que un par de sirvientes llegaron con lo solicitado, brindando una armadura un poco más completa y distinta a la que usaba usualmente. La cual, había sido preparada de antemano por él, Vector y Astral antes de que todo comenzara, manteniendo en mente de que aquello era necesario para lo que venía. El oro rojo como el dorado, resaltando ante su silueta una vez dejo su transformación Varian de lado. En espera de que fuese usada solo en caso de emergencia una vez se enfrentaran al Octavo. Procurando atacar con el mínimo de poder, pero con la máxima habilidad que tenían. Conscientes de que todo podría cambiar de un momento a otro. Esto llamando la atención de Durbe, el cual. Se acerco a su amado para ayudarle en sus últimos retoques, acomodando la corona que resaltaba elegantemente en su cabeza. Gran representante de su papel como su título.
-Estas más que preparado Ryoga... -Susurro Durbe, dejando que los científicos disponibles cubrieran su puesto en la consola. Tecleando a una buena velocidad las ordenes faltantes. Entablando una conexión con el Mundo Astral y la Tierra como aliados. -Solo deseo que tengas cuidado al momento de enfrentarlo, ¿Está bien?
Shark le miro fijamente por un segundo. Contemplando como es que aquellos ojos que amaba le observaban con preocupación y ligera angustia muy bien escondida. Haciéndolo sonreír en consecuencia, enternecido por el gesto.
-No te preocupes. Seré muy cuidadoso al respecto... -Prometió, tomando levemente la mano en donde Durbe mantenía el anillo dado hace poco tiempo. Acariciando la argolla con delicadeza, y ligeramente con un poco de brusquedad. Atrayendo la atención del menor, quien le miro en respuesta. Tomando la mano ajena para hacer lo mismo, entrelazando sus dedos en un gesto tímido. Mientras notaba como es que los sirvientes terminaban de atender a Shark. Alejándose rápidamente para seguir atendiendo su trabajo en el Palacio, el cual fungiría como refugio ante una situación mucho más grave. Esperando que aquello por supuesto, no escalara a esos límites. Pero no soberbios para ignorarlo. Moviéndose diligentemente para atender lo mismo.
-Cuídate... Yo... Estaré esperándote en casa... -Menciono Durbe, regalando una de sus mejores sonrisas a su amado. Quien al contemplarla no pudo hacer más que sonreír. Acercándose para dar un beso pequeño. Lo suficiente para hacer regresar al menor a su forma humana, aquello siendo adorable para el mayor, el cual aprovechó nuevamente para besarle más profundamente. Acariciando su rostro mientras tanto.
Su toque brusco sirviendo ante el corazón agitado de Durbe, quien le acercó aún más en respuesta. Anhelante a su futuro, a la promesa que aun esperaba por ser cumplida por Ryoga, quien le beso una vez más cuando quiso separarse. Robándole el aliento como su concentración. Apenas importándole si los científicos presentes quedaban estupefactos al verlos, pero felices de saber que sus Gobernantes se llevaban lo suficientemente bien como para traer después a un heredero para el Reino. Volviendo a sus trabajos para dejar que sus Señores disfrutaran de su despedida. Pues, aquello lo era en toda regla. Pesando en la mente del mayor, el cual siguió con su trabajo antes de dejar ir a su amado. Un poco aturdido ante el acto. Ligeramente tembloroso por los sentimientos involucrados. Sonrojado bellamente. Dando una hermosa vista a Shark, quien acaricio una vez más a su amado. Atrayendo una vez más su atención. Bajando su voz para que él solo le escuchara.
-Eres lo más hermoso que me ha pasado, mis días y mis anhelos se han vuelto brillantes por tu causa. Pero, lo que más me alegra de todo ello, es que tú estarás ahí para cuando regrese... Esperándome siempre en casa. En nuestra cama. Te Amo Durbe, más de lo que crees. Y es exactamente esa razón por la cual me esforzare al máximo en el campo de batalla... No dudes que en algún momento regresare a ti... Sea como sea... Aun si no puedes verme después...
-Ryoga...-Llamo Durbe, tomando con un poco más de fuerza la mano de su amado. Consciente de que, lo que planteaba su prometido bien podía ser verdad como una posibilidad. -No digas eso... Se que regresaras. Haré todo en mi poder para que tu hogar siempre este de pie para recibirte... -Susurro, derramando un par de lágrimas que dejaban ver el dolor en él. Siendo rápidamente consolado por el mayor, quien asintió. Abrazándolo con un poco más de fuerza. Tratando de absorber tanto de Durbe como pudiera, notando como es que de sus ojos también escapaban un par de lágrimas.
-Eres mi amado Reina... Se que lo que te propongas lo conseguirás... Así que, debo pedirte egoístamente que, si observas que fallé en protegerlos. En proteger este nuestro hogar... Te salves en consecuencia... ¿Eso está bien?
-¡Pero...!
-Por favor-Rogo el mayor, deteniendo la queja de Durbe, quien no pudo hacer más que sentir. Aumentando sus lágrimas en consecuencia.
-Te Amo Ryoga...
-Yo también Te Amo Durbe... Más de lo que podrías imaginarte... Debo irme ya, el Mundo Varian está a salvo en tus capaces manos... -Menciono Shark, separándose poco a poco de su amado. Sonriéndole amorosamente antes de girarse para retirarse, ordenando algunos soldados escondidos en las sombras que le siguieran. Atentos a sus órdenes mientras se retiraban de aquel lugar, dejando a Durbe, quien limpio sus lágrimas antes de asentir valiente. Decidido.
Por supuesto, que sí Ryoga confiaba en él. Él haría todo lo posible para cumplir con sus esperanzas. Por muy pesado que fuese, por muy demandante que pareciera. Él era el Reina del Mundo Varian, y como tal. También tenía un papel que seguir.
-¡Vuelvan a su trabajo! ¡Informen sobre los cambios! ¡Atiendan al llamado de nuestro Mundo! ¡Es hora de pelear para salvarlo! -Exclamo, fuerte y claro.
Consiguiendo que los presentes asintieran al unísono con un fuerte "Sí". Llenándolo de orgullo como emoción. Llevándolo a redirigir los grupos antes nombrados por Shark, V, Astral y Vector ante las necesidades de los Mundos. Acaparando tanta información como fuese posible antes de seguir apegándose al plan ya trazado. Anhelando con todo su corazón todo fuese de la mejor manera. Observando cómo es que una cuenta regresiva se asomaba en la pantalla de la consola de control. El número treinta viéndose en un amarillo brillante. Anunciando con ello el porvenir. Dejando un desasosiego detrás.
Por supuesto. Aquello ya iba avanzando un poco más...
