By Blaise

En la vida había muy pocas cosas y razones que me hacían enojar, es que era un tipazo muy relajado, buena onda, la mayoría del tiempo divertido, y con esta carita y cuerpazo muy guapo cabe resaltar. No veía el porque del mal humor de las personas, la verdad es que todo el mundo siempre vivía estresado por cosas banales y en este mundo tan hermoso y candente lo que había que hacer era disfrutar el día a día.

A pesar de aplicar este predicamento constantemente en mi diario vivir, este día se me había convertido en una constante ladilla desde muy temprano por lo cual mi animo no podía empeorar.

Para empezar me desperté con una erección como de tres palmos, tuve que molerme a pajas pues ni bañándome con agua fría se me había bajado la calentura y es que a mi cabeza calenturienta le dio por soñar follando con una hermosa mujer de curvas espectaculares, nunca pude verle la cara pero me había divertido de lo lindo.

Después cuando quise escribir un poco mas en mi abandonado libro familiar, herencia de mi tío William Sabinni, no lo encontré, no estaba en ninguna parte en mi habitación, ni en la biblioteca, ni en ningún lado de la casa de mi padre donde me encontraba actualmente, más tarde supe que mi padre lo había mandado a traducir en una pequeña editorial, quería enterarse de lo que en el decía pues no entendía el español muy bien y yo siempre estaba ocupado para hacerle de traductor. él supo que su padre había escrito en el, al reconocer la letra en el viejo libro por supuesto se interesó de inmediato cosa que a mi no me convenía para nada, mi padre no debía enterarse de ciertas cosas.

Así que tuve que salir de inmediato hacia esa pequeña editorial, me había estresado al tener que esperar prácticamente por una hora a la dichosa directora de las editoriales W, pues su secretaria no tenía ni idea a que hora llegaba su jefe. Salí del pequeño lugar al frente en una pequeña tienda, tuve que probar un horrible latte, mientras esperaba.

Ya me encontraba refunfuñando cuando mis hermosos ojos claros vieron a lo lejos una motociclista que venía a toda pastilla en una Ducatti negra, llevaba un vestido rojo que dejaba al descubierto unas esbeltas y hermosas piernas blancas, manejaba con tacones aquella preciosura, silbe impresionado, la vi entrar en un edificio. Y me quedé medio atontado, miré hacia la editorial W pero no veia a ninguna mujer llegar, empezaba a sentirme frustrado y no me gustaba.

Al cabo de unos minutos la chica del vestido rojo salió del edificio de enseguida, pude observar que tenía un pelo largo, liso y rojo natural, se le movía en la espalda acentuando sus lindas caderas al caminar, no le alcancé a ver el rostro pero estuve muy tentado de ir y estrellarme a propósito con ella, no la perdí de vista hasta que la vi entrar en la editorial W, muy probablemente era la mujer que buscaba, Ginny. Miré el reloj y eran las 10:45, rodé los ojos fastidiado, no me gustaba perder el tiempo de esta manera, podría estar ganando dinero compitiendo en la carrera de esa mañana y no estar ahí esperando a que una seductora señorita de largos cabellos rojos se dignara en aparecer.

Esperé unos segundos y luego entré al lugar hasta subir al último piso, ignoré a la secretaria que me miró con ojos como platos y entré derecho a la oficina de la mujer, escuchando las protestas de la otra. Me gustaba hacerme notar en mis entradas, Al verla una parte de mi memoria se desbloqueo, Ginny me sonaba de algo, esos ojos, esa boca, ese pelo rojo, esa cara seria, esa pecas, la Weasley. Sonreí divertido al reconocerla, debo decir que quedé impresionado al verla, se veía muy guapa ese vestido le acentuaba muy bien todas sus fabulosas y exuberantes curvas, no me corté ni poquito al repasarla con la mirada de abajo a arriba, pude ver en sus ojos que me reconocía y un sonrojo cubrió sus mejillas muy seguramente recordando el día de nuestra graduación del colegio, en el que su lindo trasero había caído sobre mi cara, algo que no había sido para nada incomodo sino más bien excitante, novedoso, si en mi adolescencia había sido aun más calenturiento que ahora, y eso era decir mucho.

Ella me miraba con ojos chiquitos, y sus respuestas eran mordaces, algo que me parecía muy encantador y jodidamente sexy. sí, esa pelirroja me había gustado siempre, solo que nunca pudimos coincidir mucho, además en esa época cuando la veía solía molestarla entonces ella no me aguantaba mucho, eramos adolescentes y nos interesaban otras personas.

Mis pensamientos cambiaron cuando recordé el sueño que había tenido esa misma madrugada, una perfecta premonición de lo que podía llegar a suceder pronto, si me andaba con cuidado, sabia muy bien que la pecosa era de armas tomar. Aun así mi cabecita empezo a maquinar y mejor decidí no reclamarle el libro, iba a ser muy interesante cuando me pidiera ayuda para traducir algunas partes muy difíciles de comprender por lo viejo del libro, y cuando me llamará iba a aprovechar cada segundo para seducirla, porque esa mujer iba a parar en mi cama, como que mi apellido era Sabinni, por generaciones los hombre más seductores de todos los tiempos. Además, ella y yo teníamos algunas cuentas pendientes y la vida se había encargado de ponerla de nuevo en mi camino, esta vez iba a aprovechar la oportunidad para la saldar algunas deudas.

Sorpresivamente el día ya no se me tornaba para nada aburrido.

salí de la editorial sonriente y de nuevo con el humor que me caracterizaba, así que decidí joderle la existencia a Theo como era costumbre, saqué mi teléfono y lo llamé, al tercer tono contestó.

- ¿que quieres Blaise? - me contestó como siempre de mal humor.

- que es esa manera de responderle a tus mayores theo, no seas insolente - le respondí escuche su suspiro impaciente. - además como es posible que hayas llegado hace una semana y aun no me hayas llamado, se suponía que eramos amigos.

- blaise, eres peor de dramático que Daphne cuando se le daña el manicure - me riño - sabes que esta tarde nos vemos, draco y yo iremos a tu apartamento.

- igual te llamo para que te prepares porque nos vamos de putas, de burdel o lo que sea. - me reí al escucharlo gruñir

- ni porque seas mi mejor amigo me voy a rebajar llendo a esos lugarcitos tan vulgares blaise, aveces pierdes el glamour de unas formas vergonzosas. - me riño - tu que te jactas de ser el dios de la seducción tienes que ir a pagar por un culito, ¿acaso ya no eres capaz de conquistarlas por tus propios medios?

-era una broma theo - rode los ojos - eres un aburrido de los cojones. Aun así nos vamos de fiesta, no demores o no te dejare en paz en toda la noche, el día y tal vez la semana.

-si eso es todo, estoy trabajando- gruño.

-aprovecha esta noche que vamos a salir y follate a alguien - le dije antes de que me colgara - estás de un humor de mierda.

- blaise llama a Draco el seguro que tiene mucho tiempo para ti en este momento, nos vemos en la noche - y me colgó. Theo siempre era así, absolutamente serio y temperamental cuando de su trabajo se trataba y es que manejar el emporio de hoteles Nott lo tenía hasta el cuello de trabajo, al igual que a Draco, sus padres desde ya les habían heredado su fortuna y con ello responsabilidades. Por mi parte me había negado a que mi padre me relegara su trabajo, no era la vida que deseaba, estar detrás de un escritorio como abogado, peleando por gente que no lo merecía, no era algo que me llamara, mi padre siguen sin estar de acuerdo pero no puede hacer nada para cambiar mi decisión, me fascinaba la libertad de hacer lo que se me diera la puta gana y eso no iba a cambiar nunca.

llamé a draco y su voz sempiterna se escuchó a través del alta voz, al tercer tono.

-Hola blaise - me saludó, seguramente estaba en Malfoy's Desings porque se le escuchaba tremendamente aburrido.

-Que hace mi amigo favorito - le dije y pude casi que percibir como rodaba los ojos.

-ya sabes que estoy haciendo, ¿así que porque preguntas?.

- ¿ah si? entonces debo asumir que te estas tirando a esa dulce secretaria de la que me has hablado - me encantaba tocarles las pelotas hasta hacerlo perder la paciencia, era una de mis especialidades.

-no soy como tu Blaise, yo si trabajo y no ando metiendo mi pene donde no debo. - gruño con algo de diversión en la voz. - además dudo que la señorita Granger sea como dices.

-¡que va! no es más que le hables al oído y la tendrás en la palma de tu mano, además eso no decías en la universidad, que yo recuerde te tiraste a la profesora de idiomas y no debías hacerlo - me rei recordando cuando la miss Sarah se había tragado de draco y lo buscaba en su apartamento en USA, casi todos los días, hasta que Draco se aburrió y se vino a Londres huyendo de una posible vieja loca.

- eres de lo peor, porque me recuerdas eso, bastante me costó olvidarlo. - me rei divertido, al oir su voz afectada por el recuerdo.

-esta bien, soy horrible - admití - pero voy a compensarte y esta noche invito el trago y las drogas, solo porque te quiero como a mi hermano bobo.

-asi que, ¿es verdad que ganaste la carrera anoche? - sonreí victorioso

-cinco mil euros, draco. te estás perdiendo una pasta grande por estar trabajando con tu papi - rodee los ojos - tu sabes que eres el mejor de todos y te desperdicias

-después tendré tiempo, por ahora primero lo primero, mi padre confía en que pueda con esto. así que haré lo posible porque así sea. - me dijo - eso sí apúntame a la carrera de este domingo, voy a correr por esos diez mil euros.

- excelente ese es el Malfoy que todos queremos oir. - celebré su decisión -

-bien, entonces hablamos mas tarde, caigo a tu apartamento. - me dijo - debo colgar que me llegó trabajo.

-bien, adiós - me despedí

-adios - y colgamos al mismo tiempo. Me dirigí hacia mi apartamento un pen hause en la zona centrica de Londres, allí me relajaba de las miradas inquisitivas de mi padre y me podía divertir a gusto, lo había adquirido algún tiempo después de entrar en las carreras de motos y haber ganado unas cuantas competencias. Miré el reloj y faltaba un par de horas para que Malfoy y Nott terminaran de trabajar, así que me dedique a prepararme para la bendita noche que me esperaba, aunque theo no quisiera iba a ir acompañado por un trio de modelos de cuerpos y rostros angelicales que estaban más que disponibles para acompañarnos. Las hermosas hermanas Ana y Sophie White, venían junto Hayley Evans, modelos de pasarela a las que les encantaba salir de juerga conmigo, siempre aceptaban gustosas pues sabían que Sabinni había para todas.

Llamé a mi diler y le pedí un poco de cocaína y marihuana para amenizar el ambiente, llegó de inmediato con mi pedido. Destapé una botella de whiskey y bebiendome un gran sorbo me fui a pegarme un buen baño, mientras llegaba alguno de mis invitados.

Ya en la tarde, Hayley y las hermanas White aparecieron frente a mi puerta, todas se veían preciosas con sus vestidos escotados y sonrisas sensuales, no pude evitar piropearlas mientras besaba a cada una en la boca, Hayley me retuvo un poco más, apretando sus senos contra mi pecho, como siempre deseosa de mis atenciones, me hubiera encantado follarmela como solía hacer pero ya no quedaba nada para que llegaran los chicos, así que las hice pasar a la sala, atendiendolas con alcohol y marihuana. Más tarde en la noche me encargaría de Hayley, y de saciar su deseo de sexo duro lo que tanto le fascinaba.

Cuando Draco y Theo llegaron nos encontraron ya con los chorros en la cabeza y armando jaleo con música a todo volumen, el poema en la cara de Theo me dejaba claro que no le gustaba la presencia de mis chicas, pero hice que se olvidara del asunto obligándolo a beber del whisky, Draco se sentó a pegar un porro y Sophie inmediatamente se acercó a conversar con él, aunque mi platinado amigo poco atención le ponía. Yo lo que quería era fiesta, así que me los llevé a todos a una de las discotecas de Londres que más me gustaba, el lugar tenía muchos pisos y gente muy elegante se adentraba en el, dispuestos a pasarlo en grande, justo como lo haríamos nosotros, solo que las cosas no salieron como las había planeado, pues cuando Luna Lovegood apareció bailando en la zona VIP, Theo se soltó del agarré de Ana y no paró de mirarla durante mucho tiempo, sorprendido de verla de nuevo. Me hubiera importado una mierda pero a su lado y bailando provocativa estaba la pecosa Weasley, mi mirada quedó anclada en el centro de esa pista y Hayley pasó a un segundo lugar, pues esa pelirroja volvía a trastornarme la mente con la forma en que se movía, capturando varias miradas entre ellas la mía. Sentí a Draco tambien quedarse estático junto a mi y mirar a donde mirábamos Theo y yo.

-Joder, esa es Granger - me dijo señalando a la tercer chica que cerraba el circulo de baile. - se ve muy bien - murmuró

-esa es la pecosa Weasley - le señalé a la chica de al lado. - y para terminar de completar están con nada más y nada menos que con Luna Lovegood. - Ambos miramos a Theo que se veía pálido y probablemente tenía una lucha interna consigo mismo, Luna había sido su novia en la universidad, durante tres años. Se habían alejado pues Theo le terminó porque se tuvo que ir del país por mucho tiempo, habían pasado cinco años desde eso y al parecer a mi pelinegro amigo esa rubia todavía le movía el piso.


Gracias por leerme, les agradezco que me dejen un Review para saber si les está gustando o me retiro de esto definitivamente. Un abrazo y feliz semana.