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Bien aquí la continuación del prologo, aunque lo enumerare como capitulo 1 . Estará un poco fuerte, pero espero que les agrade, poco a poco iré introduciendo a cada personaje, un poco de paciencia. Igual déjenme sus comentarios que son bien recibidos para seguir con esta pequeña historia que tiene mucho tiempo dando vueltas en mi cabeza y poco a poco le doy la forma que me gusta.

En la mañana siguiente Kagome, se despertó como de costumbre a las 6:00 am. Observó a su amiga dormir y solo sonrió. Se apresuró a preparar dos bentou para que pudieran comer ese día ya que odiaba ir a comer a la cafetería. Tuvo tiempo de ducharse, arreglarse y arreglar su siempre efectiva muda de ropa. También despertó a su amiga la cual terminó de prepararse en tiempo record, tomaron un desayuno ligero y salieron a clases, ya el chofer de la azabache estaba esperándola.

— ¡Señorita, buenos días! — saludo el mayor a la joven que la veía con pesar, ya que no podía protegerla, él realmente apreciaba a la chica, pero debía velar por su familia.

— Buenos días, Shin. ¿Esta bien mi nana?

— Sí, señorita le manda saludos y espera que pueda ir pronto a visitarnos.

Menciona el hombre mientras abre la puerta y deja pasar a ambas chicas, claro que ocultó la sorpresa de ver aquella joven con Kagome, pero se alegraba que pudiera apoyarse en alguien y él no diría nada a la tía de la azabache que había alguien aparte de ellos que conocía la verdad.

— Espero Shin, que mi tía no se entere de esto.

El hombre al estar en su puesto miro los ojos azules de la chica por el retrovisor y asintió.

— Como siempre solo vine por usted y la deje en su escuela.

— Gracias

El hombre solo sonrió, un poco triste por no poder hacer más, pero si alguien descubre que esa chica sabía la verdad, alguno de ellos la pasaría mal.

En poco tiempo las chicas estuvieron en su escuela privada.

— Señorita, la vendré a buscar hoy — informa el hombre las órdenes de Kaoru.

— De acuerdo, nos vemos mas tarde, entonces.

Fue lo único que soltó la joven, antes de ir con Eiri. Las dos caminaron juntas hablando tranquilamente a la vez que saludaban como siempre con quienes se encontraban y como siempre, Kagome era víctima de la admiración masculina, la consideraban la chica más guapa de la escuela y de la escuela, no había chico que no hubiera intentado querer salir con ella, pero siempre les rechazaba ¿La razón? la joven tenía prohibido tener pareja, tanto por su tía como por los abogados, era una regla impuesta por su padre que ella respetaba.

Por ello fue apodada con el término de "Reina de hielo" aunque también era por su personalidad, la cual era reservada, seria y siempre con una lengua afilada cuando querían molestarla. Era temida y admirada por muchos, aparte de ser heredera de unos de los conglomerados más poderosos de Japón, era una chica hermosa de calificaciones perfectas, excelente en los deportes y presidenta del club de tiro con arco, ella era todo lo contrario a su prima Akira.

Aunque Akira no es que fuera una joven de mal ver, solo no tenía ese aire exótico que rodea naturalmente a la Higurashi. No era un secreto que ambas primas no se llevaban bien, por lo que siempre la una a la otra se evitaban como la peste. Ese hecho le hacía un poco de gracia a Kagome, pero lo prefería así, ya suficiente era verla cuando tenían que fingir ser una familia perfecta.

Aunque claro la chica salió de sus pensamientos, cuando las actividades escolares, comenzaron, la mañana transcurrió tranquila, a la hora del almuerzo Eiri y Kagome comían en uno de los jardines traseros, solo las dos.

— Qué mañana más cansada, y próximamente vienen los exámenes, creo que los profesores, piensan en hacernos sufrir antes de dejar la escuela — se queja un poco, mientras comía un poco de lo que Kagome le había preparado.— ¡Ow! ¡Qué rico! ¡amiga, cocinas delicioso! tu futuro novio será afortunado.

Kagome se ríe y sonroja un poco, dándole un pequeño golpecito

— N-no digas tonterías, pensare en novios, cuando no esté en el yugo de mi tía..

— Si, si, ya lo se, solo es divertido molestarte con eso.— sonríe sacándole la lengua.

La azabache se ríe con gusto negando un poco.

— Higurashi.

La nombrada se giró para ver a la persona que la interrumpió, alzando una ceja en muda pregunta.

— Afuera hay otro chico preguntando por ti de nuevo…

Kagome dejó escapar un suspiro, con fastidio y solo asintió.

— De acuerdo iré a ver, no quiero que nuestro director vuelva a molestarse.

— Entonces resuélvelo antes de que el descanso se acabe.

Ordenó la que era la presidenta estudiantil, ella sabía que no la aguantaba, pero al menos tenían un trato cordial.

— ¿De verdad piensas ir?

La preocupación de Eiri era evidente para la chica.

— Si no voy, estoy segura que habrá problemas.

— P-pero

La mirada que le dedicó su amiga la silencio, ella solo estaba preocupada, desde el festival escolar de hace dos años, cuando varios chicos de otras escuelas, vieron a Kagome no dejaban de fastidiarla con que fuera su novia, siempre la buscaban, era un acoso molesto, que a causado varios problemas. Por ello la joven castaña estaba preocupada, aunque sabía que su amiga se podía defender, aun así era preocupante que pudieran jugarle sucio alguna vez.

La azabache camino a paso decidido hacia la entrada trasera donde siempre iban a buscarla. Al llegar noto a un hermoso chico rubio esperándola con un ramo de rosas, esto le pareció extraño a la joven, siempre venían a tratarla con algún tipo de competencia.

— ¿Quién eres y porque me buscas?

La joven habló parada justo en la reja con los brazos cruzados bajo sus pechos y su mirada zafiro fija en el contrario de forma afilada.

El chico observó perplejo a la joven, era aún más hermosa de lo que esperaba, pero era cierto su actitud era lo que comentaban siempre. Pero él no pensaba darse por vencido, quería a esa mujer y la tendría.

— Higurashi, soy Yuki Matsuda, Mi familia pronto firmará un acuerdo comercial con la tuya, así que ¿Por qué no salimos?

Kagome lo observó sin expresión por un momento, sin poder creer lo que decía, aunque su familia fuera la segunda más poderosa de todo el país, su lógica le parece ridícula.

— Primero, un gusto Matsuda. Segundo no gracias, no estoy interesada en salir con alguien por ahora. Tercero el que firmes un contrato con la empresa de mi familia no me involucra a mi en el paquete y si es todo, muchas gracias por tu interés, adiós.

Se giró sobre sus talones para volver con su amiga que la estaba esperando.

Por su parte el joven se quedó de piedra antes las cortas y frías palabras, ya veía porque se había ganado aquel apodo.

— Te dije que no te aceptaría…

El joven giró donde estaba una chica azabache de ojos café.

— Eso no importa, solo quería probarla…

— ¿A si? ¿Qué piensas hacerle a mi prima?

— No necesitas saberlo…

La chica se quedó mirándolo, para luego sonreír de forma algo malévola.

— Bueno, solo no la mates o te quedarás sin contrato y yo sin dinero. Y eso no, nos conviene a ninguno de los dos..

— Tranquila, no pienso hacerle daño.

— Entonces, me iré tranquila.

Comenta la chica para volver dentro del recinto bajo la mirada del contrario.

Por otro lado Eiri estaba aliviada de que Kagome no tuviera que pelear otra vez con aquel que la buscaba, porque si la joven Higurashi desde que vio su futuro con su tía, tuvo que aprender varias disciplinas para poder defenderse ante cualquiera que deseara hacerle daño o algún ataque a traición de su propia familia.

Porque si desde que se dejó saber que si algo le ocurría a ella la fortuna de la familia Higurashi se le daría toda al albacea no le convenía para nada a su tía, aunque estaba segura que algo tramaba para quedarse con todo.

— Bueno, ya acabamos de comer volvamos, luego me toca ir al club de arquería.

— Kag, solo ten cuidado de ahora en adelante ¿vale?

— Si, no te preocupes.— le sonríe.— No me gaste una buena pasta, aprendiendo todo lo que podía sobre defensa personal, ¿sabes?

— Si, si pero igual, solo promételo.

La insistencia de su amiga la sorprendió pero solo asintió.

— De acuerdo, lo prometo.

Con estas palabras Eiri se quedó tranquila y colgada del brazo de Kagome, volvieron a clases. Las clases transcurrieron con normalidad, hasta la hora que la azabache practicaba darle al banco en el club de arquería, una voz resonó oscureciendo todo a su alrededor.

¡Debes regresar Kagome! ¡Date prisa!

Kagome al estar tan sorprendida, por aquella voz. ella falló su tiro y su flecha pasó se clavó al lado de los blancos. Su corazón latía acelerado y sentía una aprehensión extraña en el pecho. Pero lo que ocurrió luego la dejó sin palabras, de nuevo hubo un resplandor y un extraño objeto cayó, ella por instinto lo atrapó en sus manos, observando se quedó perpleja de la belleza del mismo, era un colgante de oro puro en forma de cuarto creciente y al lado del mismo una perla colgando al lado del dije del cuarto de luna.

«P-pero ¿Qué es esto? ¿Por qué siento que me pertenece? y además esta extraña energía…»

— ¡Higurashi! ¿Qué pasa con tu concentración?

El regaño del profesor espantó a la joven, que lo miró con los ojos como platos, observando el arco en su mano y luego la cadena que había atrapado.

— L-lo siento sensei…no volverá a pasar.

El hombre observó a la chica extrañado, él jamás la había escuchado titubear en algo y menos mostrar una expresión que no fuera enojo, se sentía algo contrariado.

— Lo dejaré pasar porque no pareces ser tu, mejor terminemos por aquí hoy.

— Si, de nuevo disculpe, sensei…

La joven corrió hacia los casilleros, para cambiarse, mientras escuchaba el cuchicheo de sus compañeras, sobre su primera equivocación y que no era tan perfecta como aparentaba. La joven tuvo que morder su labio.

— Deberían ver mejor sus habilidades, que rumorear tonterías y mal día lo tiene cualquiera..

De aquella manera silencio a sus compañeras, que se fueron rápidamente, la joven se cambió rápidamente de nuevo con su uniforme y salió del club, ya le había avisado a Shin que saldría media hora antes.

Kagome solo se sentó en una banca para observar el extraño y rememorar las palabras que escuchó ¿Darse prisa para que? observó de nuevo aquella hermosa luna que era igual de azul que sus ojos, junto a la hermosa perla, pero un escalofrío la recorrió y mejor lo guardo.

Pronto el chofer Shin paso por ella, como su tía pidió estaba en su oficina junto a ella, cuando llegó el albacea junto con otros abogados.

— Kagome, dichoso los ojos que te ven. — menciona el albacea mientras sonreía y observaba atentamente sosteniendo las manos de la chica notando, obviamente lo ásperas que estas estaban.

— Abuelo, siempre es un gusto verte. — expreso la chica sincera, como petición del señor Shiro ella desde la pérdida de sus padres comenzó a llamarlo de aquella manera.

— Kaoru, veo a Kagome un poco delgada ¿No la estas alimentando como se debe?

Ante estas palabras la mujer se alteró un poco, odiando que ese viejo se diera cuenta de todo lo que acontece a su sobrina.

— Ja ja, pero qué dices, Shiro, mi sobrina come bien, solo que por sus prácticas en el club y otras actividades, necesita tener una buena línea y además ya sabes como son las jovencitas cuidando su figura.

El hombre la mira suspicaz y observa a Kagome que solo asiente.

— Así es abuelo, pero estoy un poco más delgada porque tengo que estudiar mucho a parte de mis prácticas. Ya vienen época de exámenes antes de graduarme y nos están exigiendo mucho.

Explicó, con sencillez, para que luego su tía, no le recriminaba el no alimentarse mejor, el hombre solo asintió.

— Bien, pasemos a leer la clausula y luego, Kagome acompáñame a un lugar, en la noche la llevare a su casa Kaoru.

La mujer solo asintió apretando el puño con fuerza detrás de sí, porque el viejo siempre le arruinaba los planes.

— Los señores Higurashi dejaron establecidos, que a su hija entrenar a la universidad, se le dará un departamento en el centro de la ciudad, donde podrá vivir el tiempo que curse la carrera que más desea aparte de recibir una cuantiosa mesa, pero deberá manejar el 5% de las acciones familiares y ser partícipe en la empresa, en pro de ir aprendiendo el negocio familiar, con la ayuda de su albacea.

La joven se quedó perpleja con lo que acababa de escuchar y una enorme sonrisa, se posó en sus labios. Eso significaba que estaría fuera del control de su tía, ya no tendría que hacer nada de lo que ella quisiera y sería libre, sentía que su padre Hiro Higurashi previó lo que podría estar sufriendo ella y la liberó con ello.

Ni siquiera se molestó en mirar a su tía que debería estar muriéndose de la rabia, pero a ella no le importaba, por fin sería libre y toda esa pesadilla terminaría pronto.

— Jajaja mi querido cuñado, siempre pensando en su princesa.

— Así es, entonces me llevo a Kagome y esta noche la pasare con ustedes, vamos pequeña.

— Si, Abuelo.

La sonrisa de la azabache no podía quitarse de sus labios, aun no podía creer lo que ocurriría, en dos meses estaría graduada y libre, solo un poco más se repetía mentalmente. Salió del brazo del albacea bastante feliz ignorando la rabia que seguro su tía estaba ocultando ahora mismo.

Esa tarde fue de compras con Shiro, se divirtió un rato con él, hasta que el mismo la llevó a un hospital, lo que la chica se sorprendió.

— Revelarte un secreto que he tenido que mantener por seguridad y por petición de tu padre como última voluntad. Solo cuando fueras a cumplir los 19 y pudieras liberarte un poco de tu tía solo ahí podría decírtelo.

Kagome solo se quedó mirándolo sin atreverse a preguntar qué era ese secreto, el mayor la guió por el hospital a una habitación privada y vigilada, donde en la cama descansaba un niño de unos 13 años.

— ¡N-no puede ser! — dijo mientras sentía que sus piernas le fallaban caía al suelo.— S-sota… ¿Estaba vivo? — gruesas lágrimas corrían por sus mejillas y miró al hombre.— ¿Por qué lo oculto? ¿por qué?.

El hombre la ayudó a levantarse y llevarla a una silla cerca de la cama.

— Fue un pedido de tu padre, para protegerlo. El fue el único que resistió la operación, pero quedó tan dañado que estuvo varios años en coma, hemos estado haciendo varias operaciones, hoy fue la última… después de esto tendrá la vida normal, ya que su cuerpo quedó tan dañado que necesitó tratamiento en el extranjero…

La joven escuchaba en trance las explicaciones del mayor, solo una frase se repetía en su mente y era un «No estoy sola…» observó a su acompañante y luego asintió.

— Entiendo que lo ocultara de mi tía… pero ¿Por qué de mi?

— Te hubieras querido aferrar a él y si era así tu tía se enteraría y me quitaría la potestad de él por ser su familia sanguínea…Tu madre murió inmediato en el accidente protegiendo a Sota, tu padre quedó muy mal herido, pero sus últimas horas de vida, me dio un poder para hacer todo esto… También me hizo hacer otra cláusula… en caso de que ya no soportaras estar con tu tía..

Los recuerdos de aquel día volvieron a la mente de la chica, por lo que se quedó ida un momento, hasta alzar una mano y secar sus lágrimas.

— ¿Y cuál es? ya veo porque vivías tanto en el extranjero… mi hermano, mi pequeño hermano…¿Podré visitarlo?

Al hombre se le estrujo el corazón al verla así, abrazar a su hermano dormido mientras seguía derramando lágrimas.

— Si renuncias a tu derecho a la herencia, tu hermano pasaría a ser el heredero universal y yo soy su tutor legal por lo que tu tía perdería todo su poder. En eso yo me haría cargo de tí también, manejando la empresa por ellos. Obviamente enseñándote su manejo y al cumplir la mayoría con la otra cláusula volvería a heredar todo y cuidar de tu hermano hasta que este sea mayor de edad.

Kagome lo escuchó como en trance, pero entendía lo que él quería decirle.

— Pero… y ¿Mi nana y su familia?

El hombre la miró con ternura por la preocupación pura de esta por los demás en vez de ella misma.

— Seguiré ayudándoles, es el deseo de tu padre, él quería mucho a esa familia.

La chica observó a su albacea y este entendió su pregunta muda, sacó el documento de su maletín, la joven lo leyó y asintió, veía que él no mentía ahí estaba la firma de su padre, la cual no podía imitarse sin equivocarse en unos trazos por más que se quisiera.

— Si me das esto y me trajiste aquí… ¿Dónde está el documento para renunciar a mi herencia? No deseo que ninguna de esas dos mujeres tenga nada de mi padres… para mi no son mi familia.

El hombre se sorprendió del resentimiento y la decisión en los ojos de la que consideraba como una hija, él solo asintió y sacó una carpeta de cuero. Con dicho documento, la joven lo leyó detenidamente hasta las letras más pequeñas que hacían la trampa de ella volver a recuperar lo que era suyo y de su hermano.

Sin titubear, la joven firmó el documento sin titubear, ya que estaba cansada de la vida que estuvo viviendo bajo el yugo de su tía.

— Con esto libero mi vida y la de mi hermano de esa mujer… por favor Abuelo, quiero estar de ahora en adelante con el.

— Así será Kagome, pero mañana este documento se hará efectivo y podremos actuar, por ahora vamos a tu casa dormiremos ahí te llevaré a la escuela y luego vendremos a ver a tu hermano despierto, no se cansa de preguntar por ti.

Kagome asintió, no estaba nada arrepentida de su decisión, sólo quería cuidar de su hermanito y vivir libremente.

Esa noche la chica, durmió de nuevo en su cama, lo que no espero es tener un sueño tan extraño. Ella en otro tiempo vestía con un hermoso traje que semejaba a un hanfu que era la tradicional ropa china. Su "yo" pasado era muy hermosa, solo le causo curiosidad sus orbes cafés y no azules, parecía hablar con otra persona una mujer mayor pero también bien vestida, ambas discutían algo en un jardín tan hermoso como ninguno.

~Dentro del Sueño~

Dentro del sueño la joven observaba con atención y resignación el collar dorado junto al cuarto creciente y la hermosa perla rosa.

Lady Kagome.

La nombrada gira hacia ella, su semblante era uno de tristeza, mientras lanza el collar hacia el hermoso collar.

¡Oh! Señora Kaede ¿Qué hace despierta?

Eso mismo quisiera saber yo… mañana cumple 19 años y todo están felices porque anunciaran formalmente su compromiso con el príncipe heredero en su fiesta de cumpleaños. ¿Algo le preocupa, mi Lady?

La joven sonríe apenas y observa de nuevo el collar, antes de arrojarlo al agua donde se hace un haz de luz, la mayor se altera y casi se arroja al lago a buscar el collar.

— ¡¿Pero qué hace?! ¿se volvió loca? ese collar le señala a usted como la prometida del príncipe y futura emperatriz ¡¿acaso quiere morir?!

Así es, ese collar me proclama como prometida del príncipe… Pero sabe que no es lo que desea mi corazón y usted sabe que fue bendecida con el don de la predicción…

La mujer mayor, miró con preocupación a la joven, apretó un poco la falda de su traje, era un secreto que la hermosa princesa Lady Kagome amaba al segundo príncipe. Pero dado a la amistad de la familia imperial con la famosa familia de sacerdotes celestiales que eran el clan Higurashi. El actual emperador, quería congraciarse de forma más formal con su mejor amigo y mano derecha aparte de que esa familia era la segunda bendecida por los dioses, como lo era su propia familia.

Aunque gracias a los poderes de Kagome, sus dones e inteligencia la señalaban como la mejor candidata para ser la futura emperatriz. Lo que nadie sabía era el secreto que la familia de la princesa celestial guardaba con celo desde hace unos años atrás.

Mi Lady debe olvidarse del segundo príncipe… Mucho hice por ocultar su romance pero ya no más cuando será la prometida del príncipe heredero… pero ¿qué más viste para decirme esto?

La joven de orbes castaños, solo derramó una lágrima, al pensar en su amor frustrado. Cerró los ojos y suspiró, debía confesarle una pequeña verdad a medias a la señora, ya que esta sería la que se encargaría de todo y que el plan de su familia se cumpliera.

Señora Kaede, yo moriré mañana y el collar fue a dar en manos de su legítima dueña…

Pero ¡¿Que está diciendo?! pediré que dupliquen la seguridad de su escolta al ir al banquete que preparó su majestad en tu honor.

La chica solo niega secando unas cuantas lágrimas de sus ojos.

No, no hagas algo tan absurdo, mi muerte fue decidida hace mucho tiempo… nada puede hacerse y además si haces eso causara un gran caos, la relación de mi familia con la familia imperial no puede romperse… Si, eso pasa todos seríamos castigados y los deseos de esa mujer malvada se cumplirían y el segundo príncipe perdería el camino de la luz por las sombras…

La voz de la chica era amarga se notaba su desesperación y dolor por no poder evitar su cruel destino. La mayor la miró con espanto y preocupación.

No, no podemos dejar que los deseos de la concubina real se cumplan… Este país se vendrá abajo, si eso pasa…

Así es, el primer príncipe debe heredar es su destino y designio de los dioses…El segundo príncipe será liberado de su carga y vivirá bien, aunque yo no esté a su lado…

La sonrisa de la joven fue hermosa como triste al decir esto, ella solo deseaba que Inuyasha viviera libre y feliz, lejos del yugo de su propia madre biológica.

Mi Lady…

No te preocupes Kaede… la verdadera dueña de ese collar vendrá a reemplazar mi lugar… Te sorprenderás cuando la conozcas,

¡P-pero no serás tú! ella no sabrá nada de lo que hay que hacer… ¡¿Cómo va a reemplazarte?!

No te preocupes… Hace unos días, me busqué en otro mundo… El collar fue a dar a mi otro yo, ella vendrá cuando yo no esté. Traerla aquí violaría toda ley natural… Pero es la única manera… Escúchame bien, nadie más que mi familia debe saber de esto ¿de acuerdo? es por el bien de futuro de todos… Y debes decir que esta noche yo estuve en tierra sagrada pidiendo iluminación, cubriré mi cara con un velo como designio de los dioses.

La mujer viendo que no tenía cómo hacer cambiar de parecer a la joven y notando que era sincera solo suspiro asintiendo a lo que le pedía, aunque para ella era descabellado.

«Kagome, por favor date prisa y haz funcionar este plan, debes cuidar de todos…»

~Fin del sueño~

Cuando su mirada se cruza con su "yo" pasado Kagome siente, de nuevo como algo la empuja hacia atrás despertando sobresaltada y en su diestra aquel collar brillando intensamente, aunque más específicamente la perla.

— P-pero qué diablos… — musitó con angustia.

Se mantiene pensando en aquel sueño y cómo ese objeto terminó en sus manos ¿Qué rayos estaba ocurriendo? negó rápidamente, observó la hora y era hora de irse alistando.

Kagome se dio un buen baño que tardó más de lo habitual por lo aturdida que se encontraba debido al sueño, fue tan vivido que no estaba segura si estaba recordando algo de ella o era un simple sueño.

Se alistó y bajo a desayunar con su "familia" y el abuelo, conversaron un poco, cuando su nana le pasa el almuerzo a la joven, como siempre conocía sus gustos, la chica le dedica una enorme sonrisa y solo asiente para despedirse de todos e irse con el abuelo.

Esa mañana se sentía extraña y con bastante sueño, como si no hubiera descansado nada en la noche ¿ tal vez era por las revelaciones del otro día con su albacea? no estaba segura, pero suponía que tenía que ver con el shock de ver a su hermano vivo, esa tarde iría para verlo y estaba emocionada por eso, mientras estaba segura que su abuelo, sacaba de su empresa y casa a su supuesta familia.

— ¡Hey Kag! pareces un poco cansada pero feliz ¿no dormiste anoche?

— ¡Eiri! jaja pues… Anoche tuve un sueño raro, pero no tiene importancia.— le sonríe.

— ¿Quieres ir por helado al salir? hoy no tendremos actividad en ningún club, les toca limpieza ¿Qué dices? — le hace ojitos de cachorro esperando no ser rechazada

La azabache ríe divertida y niega un poco apenada.

— Lo siento, tengo unas cosas que hacer, te prometo que mañana te cuento que paso y de paso salimos un rato. — menciona guiñándole un ojo.

La joven se sorprende pero solo asiente, sonriendo le toma del brazo para ir a comer juntas como de costumbre.

— Por cierto, Kag… tengo curiosidad ¿Por que nunca has aceptado a un solo chico de los que se te declaran? Muchos son guapos y de buena familia.

La curiosidad de su amiga no la tomó por sorpresa, pero sí le sorprendía lo mucho que tardo en hacerla, Kagome come un poco de su bentou y luego la mira.

— Primero no tendría tiempo, para él… Si mi prima lo descubre, mi tía le lo haría pagar caro de alguna forma. Segundo en el testamento de mi padre dice, que no puedo tener novio hasta estar en la universidad. Y tercero y no menos importante, ninguno de esos chicos me ha llamado la atención aunque son guapos, no se… no me llaman.

Eiri se quedó mirando a su amiga y luego de analizar sus palabras asiente dando un suspiro.

— Entiendo, pero aun no entiendo como ninguno te gusto si eran los más populares… ¿Estás segura que no te atraen las chicas?

Kagome miró a su amiga como si estuviera loca y solo se echó a reír.

— ¡Jajaja! que buena broma, No tonta… — su rostro se volvió serio y miró hacia el cielo.— Mamá siempre me dijo que cuando conoció a papá sintió como si un velo fuera quitado de sus ojos, uno que no sabia que tenia y se sintió irrevocablemente atraída hacia el. — La joven sonrió soñadora.— Quiero que me ocurra algo así, por ahora ninguno a tenido ese impacto además al charlar tampoco son interesantes.

— ¡Ah! amiga tu… En serio eres especial.

El tono de Eiri fue condescendiente pero eso no le importó a Kagome. Las clases siguieron con normalidad. Claro que la hora de la salida llegó pronto solo se quedaban los alumnos que fueron seleccionados para limpiar los clubs. Kagome caminó con calma y espero el bus, quería ir a ver a su hermano, aunque sus planes fueron truncados.

Cuando se había alejado de la entrada principal fue cuando sintió que la tomaron por detrás con un pañuelo en su nariz, lo que pudo oler era cloroformo cuando la joven quiso luchar el pañuelo fue presionado más en su rostro haciéndole perder el conocimiento, mientras era llevaba en un auto oscuro con rumbo desconocido.

Dentro de su inconsciencia, Kagome de nuevo fue devuelta a un sueño similar al de la otra noche.

~Dentro del Sueño~

La joven Kagome de ojos cafés se encontraba, ataviada de en un hermoso vestido color jade de seda, mientras cubría su rostro con un velo.

Mi Lady, la escolta fue duplicada como le dije y siguiendo sus indicaciones, todos creen que estuvo en tierra sagrada anoche. Ya verá como nada malo ocurrirá.

Gracias al velo nadie podía ver las expresiones de la chica que ahora mismo, solo caían suaves lágrimas de sus ojos, porque ya aquella voz que la acompañó desde su nacimiento le anunciaba su inminente final.

Si, espero que tenga razón y todo salga bien…

Concedió puesto que no deseaba pelear con la contraria, ya no tenía fuerzas para eso.

Ya todos deben estarla esperando, sus familia el emperador y el príncipe, mi Lady.

Espero que no tengan que aguardar mucho mi llegada..

Fue lo único que pudo decir, la joven. Mientras que fuera del carruaje unas jóvenes doncellas sentadas detrás del mismo como escolta de la princesa, conversaban.

La ceremonia de mayoría de edad de la princesa es un acto muy esperado ¿no?

Asi es, junto con su compromiso con el príncipe heredero, eso la convertiría en princesa heredera, su majestad el príncipe, eligió el mismo a su alteza la princesa, hay muchos nobles que lamentan que Lady Kagome no esté soltera ya.

Si, al igual que las damas de buena familia, como otras princesas, lamentan la pérdida del príncipe heredero como futuro esposo, esos dos son bastante famosos, por sus habilidades como belleza.

¡Claro!, muchos dicen que ellos darán la mejor descendencia imperial que se haya visto hasta ahora.

Las jóvenes continuaban hablando animadamente, hasta que un hombre encapuchado, da unas señales, para que un montón de piedras sean lanzadas de la cima de la montaña logrando que el carruaje de la princesa quede atrapado en medio del derrumbe y este sea separado de la escolta que protegerá a la futura princesa heredera.

¡¿P-pero qué está pasando?! — inquiere Kaede, que sale del carruaje para encontrarse con dicha escena.— ¡No salga mi Lady!, hay que proteger a la princesa.

Mi señora ¿como? solo nosotras estamos aquí, el carruaje quedó atrapado lejos de la escolta

Dejame ver Kaede.. — pide Kagome, observando el panorama, apretando los puños, sudaba frio, tenia miedo pero este era su destino.

Entre las rocas un hombre vestido de negro y katana en mano sale asesinado a dos doncellas y un sirviente, el grito de estas alerto tanto a Kagome como a Kaede. Quienes ven al asesino, Kaede se queda delante de Kagome tratando de protegerla pese al miedo y estar indefensa.

Lamento arruinar tan bello día, pero solo cumplo con lo que me encomendaron.— menciona el hombre, su voz era extraña.

Kagome sale detrás de la señora Kaede que niega, se acerca al hombre un poco molesta.

Si viniste a tomar mi vida de acuerdo, pero deja a todos los demás vivir…

Si me facilita la tarea, no habrá problemas.

Tendrá mi vida caballero, pero no dejaré que sea tomada por su espada..Kaede, recuerda lo que me prometiste.

El hombre no pudo ni reaccionar, al igual que Kaede, ya que. La joven princesa, corrió hacia el enorme acantilado por el cual saltó sin duda alguna.

«¡Kagome!, es hora de venir ahora todo queda en tus manos»

~Fin del Sueño~

Los ojos azules de la chica se abren mientras intenta buscar aire, sentada intenta tranquilizarse, no entendía ese sueño, pero por un segundo sintió que realmente moría al caer de tal altura. Fue allí que notó que no estaba en algún lugar conocido para ella y los recuerdos de su secuestro llegaron a su mente.

— ¡Debo escapar de aquí! — susurro con aprensión para sí misma.

Claro que cuando intentó moverse, notó que su cuerpo no estaba reaccionando como quiera, apenas si, se podía mover ¿La habían drogado? estaba aterrada ¿Por que le ocurría esto? observó la habitación, parecía costosa, ¿Dónde podrían tenerla? o más bien ¿Quién era tan osado para hacerle eso?

— Ya despertaste. Tranquila solo te rocíe una droga paralizante…

Kagome observa al chico sorprendiéndose que era el día anterior ¿Por qué hacia esto?

— ¿Por qué me trajiste aquí? ¿Acaso eres tan orgulloso que no aceptan un no por respuesta?

Estaba aterrada, quería gritar y pedir ayuda, pero imaginaba que él tenía toda la situación controlada, debía pensar una forma de escapar. Aunque por ningún motivo dejaría ver su miedo, eso le daría ventaja al contrario y ella no podía permitirlo.

— ¡Vaya! ni en esta situación dejas tu actitud de reina del hielo, eso me gusta, mi querida Kagome, ninguna chica antes se me negó, como tu… pero eso no importa si quiero algo siempre lo consigo, pequeña. — se acercó a ella y acarició su mejilla.— Se rumorea que no te gustan los chicos… pero eso no me importa preciosa hoy haré que te gustemos y mucho…

Los orbes zafiro muestran sorpresa y asco a la vez, estaba enojada ¿Quería violarla por gusto? no podía creerlo, su ego solo le dio asco y el miedo dio paso a la rabia. Estaba tan enojada que cuando intentó besarla le dio un cabezazo, empujándolo de ella cuando estaba quejándose de dolor.

Kagome se levantó con prisas de la cama cómo podía intento correr y al abrir la puerta vio a un montón de guardias de seguridad cerró la puerta y observó de nuevo a aquel hombre

— ¡Tú! perra, me pagarás esto ya no seré amable contigo... No tienes a donde ir, estamos en un quinceavo piso

— Tch, ni creas que haré lo que quieres…

La joven observó por la ventana mientras la abría con la diestra, vio que el decía la verdad, pero aquello no le impidió seguir su plan.

— Entonces ¿Cómo piensas impedirme que tenga lo que quiero?

La joven lo miró, sentado en el marco de la ventana, notando la incredulidad en los ojos contrarios para dar paso al susto.

— Enterare de algo, Matsuda… No te dejare abusar de mi y mi credo es desde que quede huérfana… mi vida, mis reglas… Y ¡Vete al infierno!

Mencionó a la vez que se tiró hacia atrás, se sentía caer justo como en el sueño, el viento frío cortaba su piel, ella apresó el collar que tenía bajo su ropa y sonrió con tristeza.

— Discúlpame Sota, apenas te encontré y te dejare ir, pero estarás en buenas manos.

Fueron las últimas palabras de la chica, antes de perder la conciencia y una luz se despidiera de la perla en su collar, haciéndola desaparecer en el aire.

Matsuda que no podía creer que la azabache saltara sin ninguna duda, ordenó a sus guardias buscar su cadáver, puesto no será culpado de su muerte, nunca. Su familia lo mataría al haber arruinado el tratado que estaban por firmar, y más su queridísima mejor amiga.

Hasta aquí el "primer capitulo", espero que le disfruten si termino de editar el segundo capitulo mas tarde lo tendrán.