By Hermione

Había pasado casi toda la noche bailando junto a Luna y Ginny como poseída por algún espíritu rumbero, bebiendo Tequila y cerveza como si no hubiera un mañana, mirando siempre de soslayo a ese hermoso adonis de hombre que en un futuro sería mi jefe, y es que no sabía si era por el alcohol o que, pero lo estaba viendo tan guapo, tan lindo ahí sentado en su mesa, con una pie cruzado sobre su pierna mirando hacia la pista, tal vez mirándome a mí, me reí al pensar que ya debía de estar prenda para estar pensando esas cosas, pero es que ese hombre de profundos ojos grises me tenía bailando de una manera muy deshinibida y suspirando como una colegiala. ¡Por Merlín bendito, Hermione cálmate! ¡Probablemente ni te mira a ti, Si lo hiciera ya se habría acercado a invitarte a bailar! Gritó mi parte racional, y tenía razón porque gracias a los cursos de sensualidad de Ginny, bailar era una de las cosas que hacía muy bien, prueba de ello todos los hombres que se acercaban a invitarme, tuve que rechazar a varios, lo único que quería era coquetear con ese apuesto hombre de cabellos rubios alborotados, Aunque en mi mente se repetía constantemente la oración "es tu jefe y has hecho el ridículo muchas veces frente a él" entonces me ponía roja como un tomate y dejaba de mirarlo tanto.

Al cabo de unas cuantas canciones me senté en la mesa, empezaba a sentirme muy prendida, ya no me aguantaba los tacones, aunque eran de taco bajo, tomé un poco de agua observando alrededor, vi a Ginny bailando muy pegada a Blaise, se movía muy sensual bailando al ritmo del reggaeton, moviendo la cintura de un lado a otro, subiendo, bajando con ritmo y experiencia, aunque el moreno tampoco se quedaba corto, movía las caderas de una manera muy Insinuante, hablándole al oído a mi pelirroja amiga, quien se reía divertida muy a gusto con la atención que ese morenazo le brindaba. Luna se encontraba sentada frente a Theo, ambos conversaban en calma muy juntos en la mesa que los chicos habían tomado, negué con la cabeza y rodé los ojos, Ella todavía quería a Nott a pesar de que este no la merecía, después de lo que le había hecho, mi amiga tenía un corazón muy grande y ahí estaba mirándolo sin parpadear, yo no se lo hubiera perdonado por muy guapo y churro que estuviera, aunque bueno, tampoco es que supiera mucho sobre la relación que esos dos habían tenido. Miré de nuevo hacia Malfoy como siempre me observaba a la distancia, le sonreí y lo saludé haciendo un movimiento con la cabeza, él se levantó de su asiento y se acercó, se sentó con una botella de Whisky frente a mí.

-Señorita Granger - me llamó acercándose un poco a mi oído, para hacerse oír sobre el ruido de la estridente música - ¿Te puedo pedir un favor? - su aliento acarició mi oreja y cuello haciéndome erizar por completo, estiró su brazo izquierdo detrás del espaldar de la silla, sin llegar a tocarme.

-Claro que sí señor Malfoy - le dije algo cohibida por su cercanía. Sus pupilas parecían plata líquida.

-Podrías dejar de mirarme de esa manera tan obvia - me susurró acercándose bien a mi oído - es que me cohibes y es incomodo - Abrí mucho los ojos y boqueé como pez fuera del agua, sentí como me puse roja de inmediato, afortunadamente las luces de la discoteca eran de colores y combinaban con mi reciente color de piel. ¡Merlín bendito, tan obvia había sido! Estaba muy avergonzada.

-Y... yo no, no…- tartamudeé

-No hace falta que lo niegues, no es necesario, sé que soy irresistible - dijo con una seriedad aplastante, como un hombre que está diciendo la verdad más absoluta y nadie puede refutar, me miró fijamente a los ojos - Solo quería recordarte que seré tu jefe y las relaciones entre el personal están prohibidas. Así que por favor deja de intentar seducirme. - dicho todo esto, se me quedó viendo, una sonrisita ladeada como de burla se asomó en sus labios. Fruncí el ceño analizando cada palabra que me había dicho y respire profundo, antes de responderle.

-En primer lugar, relativamente aún no eres mi jefe y segundo - me enderece y lo miré - Durante toda la noche has sido tú el que no ha parado de mirarme desde que llegaste, ¿crees que no he sentido como me miras?.

-Y cómo no mirarte si has estado bailandome de esa forma tan provocativa - agarró la botella y sirvió dos copas de licor, ofreciéndome una.

-¿Bailandote? - me reí burlona - esta es una discoteca acá se baila. - lo volteé a ver y lo analice un poco, tenía una sonrisa de confiado que no podía con ella. "a este al parecer nunca en su vida una chica le había dado calabazas". - eres un poco narcisista y egocéntrico, no? - él soltó una carcajada ante mi sinceridad.

-Solo soy realista, - volvió a taladrarme con la mirada -cuando una chica tan guapa baila sola, mirándome de esa forma. Es porque quiere llamar mi atención.

-¡oye basta! - me sonrojé avergonzada, la verdad es que si me había pasado mirándole y decirle que no, sería mentirle y yo era muy mala para mentir. - miraba a todas partes - me excuse.

-¿Sueles sonrojarte siempre que haces el ridículo, te enojas o haces cualquier cosa? Porque pareciera que fuera ya tu tono habitual de piel- se rió divertido y yo quería que me tragara la tierra.

-Si suelo hacerlo - le respondí esta vez seria - y quiero que sepas que te miré bailando igual que miré a otros chicos, Así que no te emociones.

-¿de verdad? yo que sentía ilusión de pensar que esas miradas me pertenecían - me dijo sonriendo encantador. - eres un poco coqueta y descarada entonces, ¿no? - me dijo copiando mis maneras y abrí la boca sorprendida, estuve a punto de levantarme de la silla y dejarlo con dos palmos de narices pero su voz me detuvo -Lo siento Granger - sonrió conciliador - me gusta ser algo capullo a veces, no te lo tomes personal. Además para que no te avergüences tanto por estarme mirando, quiero agradecerte por tu baile, ha sido muy inspirador además debo agregar que te luce muy bien ese vestido que llevas puesto - continuo, no pude evitar sonrojarme de nuevo.

-Es muy sutil tu manera de coquetearle a una chica, hacerla enojar y luego adularla - alcé una ceja - no puedo creer que te funcione. - él soltó una linda carcajada.

-Alguna que otra incauta ha caído en mi trampa - aceptó y me relaje un poco al oírlo reír.

-¿de verdad? - me quedé pensando unos segundos - Pero espera, ¿alguna vez no te han rechazado por eso?. Quiero decir del cien por ciento de las chicas, ¿cuánto porcentaje de ellas se han ido y te ha dejado por tocapelotas?. - La Hermione sabelotodo salía a flote en mis momentos de embriaguez, él alzó una ceja y me miró curioso sin dejar de reír.

-Diría que el cero por ciento - alcé las cejas y silbé impresionada. -

-El poder es increíble, ¿No Malfoy? - alcé una ceja, muchas más preguntas llegaban a mi mente, y estando borracha no tenía filtro para callar - ¿tendrás alguna amiga real? o solo concubinas. -

-¿A ti qué te gustaría ser? - me dijo susurrando directamente en mi boca, no supe en qué momento nos acercamos tanto. Su iris me tragaba como un agujero negro, pero mi parte racional hacia eco muy fuerte en mi cerebro como para ignorarla, yo jamás podría ser la concubina de nadie, era demasiado romántica y soñadora como para aceptar tal cosa.

-a mi me gustaría ser tu amiga, Draco - le dije obedeciendo a mi parte racional e ignorando a mi yo interna que gritaba como posesa ¡Bésalo bruja insufrible! - no podría ser tu concubina. - Por un momento un sombra de asombro cruzó fugaz por sus ojos, chasqueó la boca y sonrió.

- serías la primera amiga que tendría entonces - me dijo y yo sonreí. -

-entonces nuevo amigo, embriaguémonos - esta vez fui yo quien le ofreció un trago de tequila.

-Tienes cara de ser de esas chicas duras para beber - aceptó mi copa con una rodaja de limón. - No cualquiera se aguanta un guayabo de whisky, tequila y cerveza.

-Todavía aguanto un poco más, pero no soy tan dura como Ginny. Ella puede pasar una semana entera bebiendo - le dije - Nunca me imaginé que vinieras a este tipo de lugares. - cambié de tema

- no vengo mucho a estos lugares, pero a veces me dejo llevar por Blaise y terminó como hoy, pasándola de lo lindo. - sentí cierta intensidad y electricidad en el aire, como cuando estuvimos a solas en el ascensor y una chispa saltó entre los dos, me removí inquieta en mi asiento y me senté derecha mirándolo.

-¿de verdad? Yo pensaba que estabas aburrido - me atreví a decirle - pues como no has bailado en toda la noche.

-Yo no bailo Granger - sentí su aroma masculino envolverme, olía a menta y una sutil fragancia masculina muy atrayente, de cerca pude notar mejor sus facciones fuertes, su nariz distinguida, sus ojos de un gris metálico, sus labios rojos. ¡Dios, este hombre era perfecto y estaba ahí, hablándome cerquita, poniéndome cuidado a mí, cuando varias chicas guapas se le habían casi que tirado encima durante toda la noche. Y yo ya lo había rechazado ¡Eres bruta! Gritó mi conciencia - te confieso que tengo dos pies izquierdos. Prefiero beber hasta quedarme frito aunque no pierdo la oportunidad de ver chicas lindas bailando sexy. -continuó, sonrió tan divino cuando terminó de hablar, que me dieron ganas de suspirar, pero me contuve, aún no estaba tan ebria.

-ah genial - sonreí cautivada por esa energía masculina que desprendía ese hombre - espero haya sido de tu agrado el espectáculo. - me atreví a decirle, él sonrió y volvió a llenarme la copa de licor.

- de todos los espectáculos que me has brindado, este ha sido el más interesante, debo decir que bailas muy bien - me coqueteó abiertamente y me miró con intensidad traspasándome con sus ojos grises, me sonroje inmediatamente algo avergonzada por lo que implicaba sus palabras. Hablaba de todas esas veces que nos vimos en su empresa e hice el oso más brutal, aún pensaba en esos momentos y me ardían las mejillas de la vergüenza. Aparte estaba haciendo el ridículo sonrojandome ahí como una niñata inexperta frente a él, como odiaba esa manía que tenía de ponerme roja por todo - trabajadora, inteligente, experta en moda, divertida y además buena bailarina, por lo visto eres una mujer de muchas cualidades - continúo - Me resultas muy interesante Hermione - dijo sin cortarse un poco, sin dejar de mirarme a los ojos, como analizando mi reacción. Me mordí los labios con nerviosismo, ¡No, el adonis lindo no podía estarme coqueteando, seguro que estaba soñando, mi yo interna gritaba y saltaba en una pata, gritando eufórica porque un hombre de infarto estaba interesado en mi.

-¿ah sí? ¿Yo, interesante? - no pude evitar soltar una carcajada y él sonrió divertido - es porque no me conoces lo suficiente, en realidad soy muy simple. Soy más bien una listilla insufrible.

-y no te parece eso interesante, - dijo alzando las cejas - si eres una listilla entonces podremos conversar muy a gusto sobre diferentes cosas. Para mí eso más que interesante, es atrayente. - al escucharlo hablar mi estómago sufrió un vuelco y sentí que me aleteaban miles de mariposas en el estómago, el tipo era un monstruo, quien carajos había creado a tan perfecto ser, tan letal, tan sigiloso y tenaz, aparte de hermoso, Intelectual. ¡Tan rápido te arrepientes de rechazarlo! Me gritó mi yo interna.

-¡Si buenas! - la voz alegre de Ginny interrumpió nuestra conversación, nos separamos de golpe y nos enderezamos. - veo que la están pasando de puta madre - dijo mi amiga mirándonos alzando sus dos perfectas cejas varias veces, ella nunca se cortaba en nada. Blaise venía detrás de ella, se veían muy sonrientes y sudorosos. - para no interrumpirlos mucho, Iremos fuera a buscar a Luna, ha salido a tomar aire pero se está demorando, ahora volvemos vamos por ella. - dijo y salieron de la discoteca muy juntos.

-Que curioso es que todos nos conozcamos entre nosotros y que tu y yo nunca nos hayamos visto. - me dijo.

-Pero ahora podría decirse que somos amigos - le sonreí - además eres mi jefe.

-aún no soy tú jefe, para ti soy Draco, el chico en prácticas - estiró su mano presentándose, estiré mi mano y él la atrapó entre las suyas - me gustan las chicas que bailan bien y las castañas de ojos claros. - me reí, era muy directo y eso me gustaba, me tenía atraída como un imán. Aunque muy seguramente muchas chicas habían escuchado de sus labios lo mismo, aún así se sentía muy agradable escucharlo coquetearme, me hacía sentir guapa, interesante. ¡Por qué le dijiste que querías ser su amiga! ¡Santurrona de mierda!. Gritaba mi yo interna.

-Si sigues coqueteandome no podremos ser amigos - le dije, destapando una de las cervezas en la mesa. Y él rió.

-¿Porque? ¿te sientes tentada a algo más?- sonrió mostrando su perfecta dentadura - lo siento es algo tán natural en mi, que vas a tener que acostumbrarme a tener una amiga - se me acercó de nuevo al oído y me hablo bajito pero claro, su cálido aliento bajó por mi cuello erizandome la piel, estuve tentada de cerrar los ojos y ponerme a suspirar. - Dime Hermione ¿Qué hacen los amigos?. - Dios, que mal sonaba esa pregunta en sus libidinosos labios. De repente un teléfono sonó y nos separamos un poco, él se requizo la ropa, y sacó de su chaqueta, un Samsung Galaxy S10.

-¿Qué pasa Blaise? - contestó. Fruncí el ceño y miré alrededor, no veía a las chicas por ningún lado, el celular vibró en mi cartera y lo miré, era un mensaje de Ginny.

"Hermione te prohíbo que llegues a la casa virgen, Merlin bendito, mira ese portento de hombre que tienes en tu narizota, aprovecha que os quedateis solos para fornicar, tener sexo o hacer el amor, como prefieras llamarlo. Besos tu mejor amiga que te ama." - no pude evitar soltar una carcajada, Mi pelirroja amiga era una diabla, no daba puntada sin dedal. Se había largado quien sabe a donde. - estas loca, es mi jefe ¿en donde están? - le escribí.

-a ese hombre poco le importa que seas su empleada, ¿no has visto como te mira? ¡Te quiere quitar ese vestido tia! y no seas tonta tú déjate - me respondió rápidamente - estamos rumbo al apartamento.

-Okey, ya nos vemos allá - le escribí.

-Hermione eres una santurrona de lo peor, te vas a quedar virgen y no sabes de lo que te estás perdiendo - me envió una carita rodando los ojos - traigan cerveza y cigarrillos. - finalizamos la conversación.

.- ¿Qué? ¿Como así? ¿Qué pasó?. Aaaah ya, bueno está bien ahora nos vemos, vale adiós. - dijo el rubio y colgó.

-¿Pasa algo? - pregunté

-todos los chicos se han ido para la casa de la pelirroja, al parecer hubo una pelea y tuvieron que irse antes de que la policía llegara. - me dijo, rodeé los ojos. - dicen que nos esperan allá.

-entonces nos hemos quedado solos - dije como quien no quiere la cosa.

-Podríamos estar aún más solos - me propuso pasando distraídamente su lengua por su labio inferior - si quieres vamos a mi casa. - ofreció sonriendo muy provocador.

-no creo que sea buena idea, para una amistad recién creada - me bebí un largo trago de cerveza - pero podemos comprar más cerveza e ir a embriagarnos con los chicos.

-Bien, entonces vamos señorita Granger - se levantó con una elegancia envidiable, como si no hubiera estado sentado bebiendo, tequila, whisky y cerveza. Yo me levanté igual, pero todo me dio vueltas y tuve que agarrarme de la mesa para no irme de cara.

-estoy bien - le dije antes de que me agarrara. Respiré profundo y me dirigí hacia la salida del atestado lugar, caminando un poco torcida, él también se veía algo embriagado pero lo disimulaba mejor que yo. Cuando salimos del edificio, el frío de la madrugada me golpeó con fuerza.

-vamos, tomemos un carro - me ofreció su brazo y lo tomé, caminamos hacia algunos carros que estaban parqueados en la zona y nos subimos en uno, fuimos primero a una tienda veinticuatro horas y compramos cervezas, cigarrillos y alguno que otro paquete para comer, luego le indiqué al conductor para que nos llevara al apartamento.

Cuando llegamos, todos estaban en tremenda recocha, Luna, Ginny y Theodore reían a carcajadas con algo que decía Blaise, mientras se rotaban una botella de el cuervo que ya estaba por acabarse, el humo de la marihuana se dispersó cuando abrí la puerta, tuve que empujar a Draco para que entrara y poder cerrar la puerta rápido, antes de que el olor llegara a los otros apartamentos, ya entendía porque estaban tan risueños. Ginny tenía el porro en la mano y le pegaba una profunda calada, recostada en el pecho de Blaise, y Luna sostenía la cabeza de Theo en sus piernas, quién se encontraba tumbado en el sillón dichoso de la vida, claro que con el labio y la nariz lastimadas.

-Hola chicos - salude a todos - ¿Que pasó? - pregunté mientras colgaba mi bolso en el perchero y me deshacía de los tacones..

-parece ser que Theo quiso ser saco de boxeo por unos minutos - dijo Blaise sonriendo divertido.

-Vaya que te han partido la cara ¿he? - la voz de draco sonó divertida - Theo se suponía que habías dejado de ser un cabrón problemático.

-Ningún hijo de puta le pondrá una mano encima a Luna y menos enfrente de mi. - respondió con ferocidad.

-¿Estás bien luna? - pregunté mirándola y ella asintió sonriendo.

-Theo ha sido como un héroe, me ha salvado de unos tipos asquerosos - dijo ella - estoy muy agradecida por su valentía. Si él no hubiera parecido las cosas serían diferentes. - Me senté en una de las sillas del comedor, poniendo las cervezas sobre la mesa.

-Pero ya está, no hablemos más de eso. - dijo Theo fumando una calada del cigarrillo de marihuana que Ginny le pasó. - lo bueno es que por cosas de la vida hemos vuelto a coincidir todos como amigos - sonreímos. - Gracias chicas por invitarnos a su hogar, tengo la impresión de que la vamos a pasar genial.

-A ustedes les gusta divertirse y a nosotras también, bienvenidos aquí nos pueden encontrar siempre, y esta es su casa chicos. - les dijo Ginny, ya tenía las mejillas rojas por tanto trago y hablaba algo alterada.

-No digas eso o no vas a poder sacar a Blaise de acá nunca - dijo Draco sentándose derecho en la silla. Cuando se acabó el Tequila, me levanté y a todos les ofrecí una cerveza del six-pack, con paquetes de frituras que habíamos comprado. Al parecer había sido una muy buena idea porque todos estaban con hambre. Ginny se encargó de animar la charla con un poco de rock n roll, hold the line se reproducía en el teatro en casa mientras conversábamos entre bromas y risas, entre historias y recuerdos hasta que fueron las tres de la mañana y todos fueron desapareciendo sutilmente. Ginny y Blaise habían desaparecido hacía un buen rato tras la puerta de la habitación de la pelirroja. Luna se llevó a Theo hacia su habitación, que para acostarlo pues el pelinegro ya cabeceaba dormido y esta nunca más volvió y yo me quedé conversando con Draco sobre el libro de bocetos de vestidos que tenía sobre la mesita de la sala pues le había parecido muy interesante, cuando se acabó el trago y Draco fue al baño, los ojos se me cerraron de cansancio y me quedé dormida profunda sobre el sillón de cuero de la sala.


Hola chicos espero que les haya gustado el capítulo, toménlo con calma que lo bueno siempre se hace esperar un poco, veremos como se sigue desarrollando nuestra historia.

¿Que estará pasando en esas habitaciones? ¿Quieren saber?, no se pierdan el próximo capítulo.

;)