Hola a todos, he regresado con más escenas candentes, este capítulo tiene contenido fuerte que puede herir susceptibilidades, uso de drogas y mucho sexo, así que es vuestra desición si continúan con la lectura. Yo he cumplido con advertirles.

Quiero agradecerles a todos los que le dieron "favoritos" y están "siguiendo la historia" además de darle mi gratitud a cheiranni y a Hadramine por haberme dejado sus comentarios que son la mejor motivación para continuar con esta historia, de verdad me alegra saber que les ha gustado mi fic.

Un abrazo con la mejor energía y ¡a leer pues!



By Ginny

No supe en qué momento me había dejado enredar en la parla de Blaise, tal vez fue en la discoteca cuando se acercó a invitarme a bailar y me susurró al oído lo hermosa y sensual que me veía, o de pronto cuando lo vi darle un puño al infeliz que golpeaba a su amigo, dejándolo inconsciente, no pude evitar mirarlo con otros ojos, ¿en qué momento Blaise se había convertido en ese hombre fuerte y musculoso?. Quizás fue cuando me subí en su moto y él condujo a toda pastilla, haciéndome sentir esa adrenalina que me encantaba. Pensándolo bien me dejé enredar cuando le dije que me acompañara por el licor y las copas a la cocina, sí en definitiva ese había sido el momento en que decidí que me dejaría llevar por esa promesa seductora que veía en sus ojos.

-Pelirroja tienes un trasero espectacular - me dijo siguiéndome a la cocina y sonriendo lascivo.

-Si fuera otra chica, estaría muy preocupada por el pervertido sexual que he metido en mi casa - le dije riendo y sacando de la nevera la botella de tequila.

-Eso es porque te encanta que sea un pervertido pecosa, y tú no eres cualquier chica - se acercó detrás de mí, ayudándome a bajar las copas de la estantería para ponerlas en el mesón, rozandome sin tocarme, logrando que la piel se me erizara. - te tengo una propuesta pelirroja. - me susurró al oído Inclinándose un poco hacia mí. Me giré y le di la cara, quedando frente a él, no existía el primer hombre que me inlhtimidara y definitivamente Sabinni no sería el primero.

-¿Que podrías proponerme tú Blaise? ¿Algo Interesante? Tal vez - le sonreí y me recosté en el mesón, mirándolo a esos ojos negros que me tragaban como agujeros negros.

-Pecosa tu y yo tenemos cierta tensión sexual que se nos sale por los poros, cuando nos miramos y estamos cerca - me dijo hablándome muy cerquita - yo solo te propongo satisfacernos mutuamente, sin compromisos ni ataduras. Porque a leguas se te nota que necesitas un buen revolcón - solté una carcajada y me quedé absorta pensando en lo que ese impresentable moreno me ofrecía - Prometo complacerte en tus más oscuros deseos, todo lo que quieras hacer, todo lo que quieras probar. - su ofrecimiento me parecía demasiado tentador, estaba cansada de las relaciones sentimentales que solo dejaban desazón y corazones rotos, quería algo nuevo, algo que me hiciera sentir viva sin necesidad de entregarme totalmente y Blaise me lo estaba ofreciendo sin cortarse y para ser sincera él tenía razón, entre los dos había cierta chispa sexual, además que el tipo estaba que se comía solito de lo bueno que estaba. - para que te lo pienses un rato - me acorraló con su cuerpo contra el mesón, lo senti por completo, fuerte y caliente pegado a mi, bajó su rostro hacia mi cara y me besó, suave pero con contundencia, le respondí el beso tomándolo del cuello y ladeando la cabeza para profundizar mi lengua en su boca, con una de sus manos agarró mi cabello y tiró de el, mientras su otra mano acariciaba la curva que unía mi trasero de mi espalda, dejó de besarme en la boca y bajo con su lengua por mi barbilla, cuello, hasta llegar a mi clavícula y la piel que quedaba descubierta por mi vestido, provocándome un calor intenso que me recorría entera, senti su miembro crecer en mi pelvis y comencé a sentir ese deseo ardiente en mi vientre y entrepierna que hacía mucho no sentía. Cuando se separó de mi sonreía ladeado.

-por el momento nos esperan, pecosa - tomó la botella de tequila y caminó hacia la salida de la cocina. Lo observé y me negué a dejarlo ganar.

-No te vayas a enamorar de mi Sabinni - le dije sonriendo algo agitada.

-el que se enamora pierde Weasley, y soy un tipo al que no le gusta perder - dijo saliendo, lo seguí con las copas sintiéndome muy caliente y turbada.

Habían pasado ocho meses desde la última vez que había tenido sexo con un hombre. Para ser exacta con Harry, con él todo había sido tan monótono, rara vez había logrado hacerme llegar al orgasmo y eso que todas esas veces yo había buscado mi satisfacción personal, ubicandome en las posiciones adecuadas para poder llegar, sentada encima de él, frente a frente lo cabalgaba y alcanzaba un climax que me resultaba desabrido e insulso, eso era lo que hacia el enamorarse, que de verdad te convertias en una idiota.

Miraba a Blaise y todo el cuerpo me hervía, la sangre me corría furiosa por las venas, desde que comenzamos a bailar muy pegados en la discoteca, sentí esa excitación en mi vientre, ese cosquilleo sexual pues a decir verdad el moreno se sabia mover muy bien, y en mi mente me preguntaba si así era en la pista no me imaginaba como sería en la cama, la promesa de sexo sucio y muy caliente brillaba en sus pupilas cuando me miraba, la piel se me erizaba, los pezones se me ponían duros, por supuesto que me lo iba a comer enterito, no tenía que pensarlo demasiado, porque Blaise no tenía ni idea la mujer adormecida que llevaba en el cuerpo, esa que estaba deseosa de salir y arrasarlo y quemarlo todo con su calentura, iba a conocer lo que era poseer a una pecosa pelirroja. Por segunda vez sentía ese deseo por acostarme con un hombre, la primera había sido con Harry cuando éramos unos adolescentes, el deseo de la primera vez nunca se olvida y yo idealizaba a Harry como el hombre perfecto, cuando realmente estaba cegada e idiotizada. Está vez deseaba a Sabinni con fuerza, de esa que da la experiencia y el sentirse seducido por un hombre que te gusta físicamente, el moreno claramente era mucho más descarado y sexual que Harry, así que eso prometía cómo él había dicho, un buen revolcón que de verdad me hacía falta.

Nos dedicamos a seguir bebiendo, mientras cada uno se turnaba para poner una canción en el teatro en casa a través del wifi, vi a blaise ir al baño y salir con la cara de alguien que se ha huelido media bolsa de cocaína, el muy cabrón tenía y no había dicho nada, le pedí un pase y él se animó y esparció la cocaína sobre la mesa de vidrio de la sala, armando sendas líneas del polvo blancuzco que nos huelimos, Luna y Theo también se drogaron un poco y todo se volvió más animado, sentía el pecho bombear con fuerza dentro de mí, la cocaína empezaba a hacer efecto y me sentía con adrenalina. Al poco tiempo Hermione y Draco llegaron. La fiesta siguió hasta bien entrada la madrugada, hasta que decidí que ya no me aguantaba más los acercamientos malintencionados de Blaise que solo hacían que me calentara mucho más, fui hacia el pasillo a mi habitación cuando todos estaban distraídos, sabiendo que él me seguiría, entré y encendí la luz, lo vi parado en el marco de la puerta con los brazos cruzados.

-llegó la hora de que me des una respuesta - me dijo mirándome muy seriamente con sus ojos ardiendo. Caminé hacia él, lo tomé de la mano y lo hice entrar a mi habitación, cerré la puerta de un portazo, nos miramos intensamente hasta que él caminó hacia mi y se me pegó, me besó con deseo turnando mis labios, metiendome su lengua que se movía como una serpiente en mi boca, puso su mano derecha sobre mi nalga derecha, empujándome hacia su gran erección, que parecía demasiado larga y gruesa bajo su ropa, gemí extasiada deleitándome en esa pasión desbordada que sentía, él me alzó haciéndome enredar las piernas en su cintura me agarró de las nalgas bajo el vestido, amasandolas y apretandolas, uno de sus dedos me acariciaba sobre el encaje de mis bragas, acariciando desde el agujero de mi trasero, hasta la entrada de ni vagina que también era estimulada por su gran erección que subía y bajaba lentamente sobre mi clítoris, ya me encontraba humedecida, a través de la ropa se sentía tan delicioso que no pude evitar gemir demasiado excitada, el mundo se había borrado y solo estábamos blaise y yo en esa habitación, masturbandonos con nuestros cuerpos. De un momento a otro la pasión se desbordo, blaise me subió sobre mi escritorio haciendo que todo cayera al piso, subió sus manos y me agarró las tetas amasandolas, sin dejar de masturbarme, de un momento a otro me arranco el vestido, sacando a volar todos los botones delanteros, mis pechos saltaron al aire y lo vi relamerce los labios con deseo, me agarro las tetas y las apretó juntandolas con sus manos chupando cada uno de mis pezones, con experiencia, dibujando pequeños círculos de saliva del uno al otro, y mordiendo entre suave y fuerte cada pezón erizado, metió su lengua entre el valle de mis pechos lamiendo la piel que descubría a su paso, pronto me quito el vestido y me quitó las bragas dejándome totalmente desnuda, se separó de mi y me observó completamente abierta de piernas para él. se mordió el labio

-ufff, eres una pecosa demasiado deliciosa y preciosa - me dijo gruñendo de placer - lo que voy a hacerte no lo vas a sacar de tu mente nunca. - se acarició el pene sobre el jean que tenia puesto, volvió a besarme un poco y bajó de nuevo, esta vez no se detuvo en mis pechos, bajó por mi vientre y ombligo haciendo círculos con su lengua en mi piel, acomodo su cara frente a mi vagina, abriéndome las piernas sobre sus hombros, me sentía expectante cuando su lengua recorrió mi vagina de arriba a abajo, acariciando mi clítoris suavemente, tiré mi cabeza hacia atrás y gemí deliciosamente, con una mano me sostuve en la mesa y con la otra lo tomé del pelo, incitandolo a qué me diera más de esa lengua experta, me amarró las piernas con sus dos brazos, mientras sus manos volvían a tomar mis tetas y sus dedos apretaban mis pezones, su lengua entró profundo en mi, haciendo círculos, entrando y saliendo con rapidez, una y otra vez, me sentía demasiado excitada, caliente, morbosa, con su boca y dientes succionó y mordió mi clítoris haciendo que gritara un poco, su mano derecha volvió a bajar por mi vientre pero esta vez se dedicó a rozar mi entrada húmeda y pegajosa de arriba a abajo con sus dedos estimulando aún más mi ya caliente cuerpo, moví mi cadera hacia él buscando más profundidad y comencé a sentir pequeñas vibraciones en mi clítoris, unas pequeñas cosquillas en mi vagina, que me hicieron enloquecer de placer, pronto solté un rugido brutal cuando sentí el orgasmo certero escalando cada vez más fuerte dentro de mí, tiré mi cabeza hacia atrás gimiendo como loca ese orgasmo brutal y arrasador, él no dejó de chuparme la vagina, se bebía mi orgasmo enardecido, volviendo a calentarme con sus atenciones, cuando se alejo de mi su barbilla brillaba por mis fluidos.

-Sabes delicioso Ginny - se pasó la lengua por los labios y volvió a besarme, sentí mi sabor a almizcle salado en sus labios. Lo obligué a separarse de mí, le ayude a quitarse la camisa observando su musculatura perfecta, lo empuje bajandome del mueble, me arrodille en el suelo frente a él, deseosa de continuar, todavía me sentía afiebrada, muy caliente, le abrí los pantalones y se los bajé junto con los boxers, su pene largo y grueso saltó al aire apuntandome a la cara, con mis dos manos lo masturbe arriba a abajo deleitándome en la longitud y grosor de ese exquisito pene, el no se perdía detalle de mis movimientos, me miraba con picardía, le chupe la punta como si fuera un chupete de caramelo, lamiendo y chupando, pronto comencé un vaivén lento con mi cabeza, hundiendo su pene en mi boca, acoplando el tamaño de su erección a mi boca, pude con unos cuantos centímetros, él gruñía y me acariciaba el cabello agarrandolo con su mano en una coleta.

-Qué boquita deliciosa - decía poniéndome a mil - ¿me dejas follarla? - asenti, él movió su cadera y sus manos me empujaron hacia él, logrando hundir aún mas su vibrante erección en mi boca, aumentando la velocidad de las embestidas, haciendo que me atragantara. Con mis manos me acaricié las tetas bajo su atenta mirada.

-¡uuughhh nena! Sí así ricura, tu puedes comertela toda - decía enloquecido de placer, metiendomela tan fuerte en la boca, que lo sentí traspasar mi garganta y cortarme la respiración, pero por alguna morbosa razón me resultaba jodidamente excitante, cuando se retiraba y volvia a hacerlo. Después de unas cuantas embestidas me hizo pararme y darle la espalda, me agarré del escritorio y el me subió la pierna derecha sobre este, dándole total acceso a mi entrada. Su pene me acaricio las nalgas y la vagina hasta que de una sola embestida me penetró duro y profundo, gemi excitada y adolorida a partes iguales. Me penetró lentamente, aumentando la velocidad a medida que entraba cada vez más profundo en mí, estrellandome contra el mueble, me agarró del pelo y tiro de el haciendo que me curvara y asi poder metermelo mas hondo, su otra mano me acariciaba las nalgas y luego soltaba una que otra palmada fuerte que me hacía gritar enardecida.

-¡Oh Dios! - gemi dejándome llevar - ¡ah! ¡Así que rico! - él aumento la velocidad y me lamió la oreja.

-¿si? ¿Así te gusta? ¿Que te coja y te lo meta todo verdad, deliciosa? - tiraba de mi pelo y el sonido de nuestros cuerpos estrellandose, su miembro chapoteando en mi interior era musica para nuestros oídos, sus palabras calientes me hacian sentir guarra y deseosa.

-¡Oh si! Lo haces muy bien - le dije. - no pares Blaise. - A los minutos cambiamos de posición, me hizo mirarlo y me alzó de las nalgas penetrandome de pie, me alzaba con facilidad sobre su erección y yo me sentía irme de nuevo, su boca me chupaba toda la piel que hallaba a su paso, camino hacia la cama y caímos sobre ella, me siguió penetrando con fuerza jadeando sobre mi boca, mientras dentro sentía mariposas revoloteando en mi vientre, un vacío que se hacia intenso y me dejaba sin respiración, gemí enloquecida por mi segundo orgasmo de la madrugada, él llegó tambien al orgasmo, saliendo de mi cuerpo y viniendose en mi vientre. Se tumbó sobre mi, respirando agitado.

Me acarició el cuerpo con suavidad y a los segundos volvió a estar excitado y duro, volviendo a asaltar mi boca, besándome húmedo y abrasador, volviendo a ponerme a mil, la madrugada se me antojaba deliciosamente larga y agotadora. Tuvimos sexo en todas las posiciones y en todos los lugares y espacios de mi habitación, Blaise era un amante demasiado entregado y lujurioso, sabía que puntos tocar para encenderme una y otra vez, sabía cómo hacer para hacerme llegar al orgasmo, esa noche había firmado mi record personal por la cantidad de veces que había llegado al climax, perdiendome en el placer más brutal, nos follamos como conejitos una y otra vez hasta que caímos agotados y casi que inconcientes en el tapete del piso.

-Vaya pecosa, has resultado ser una bomba nuclear ¿He? - Carraspeo sonriente, acariciandome la espalda con sus dedos - has acabado conmigo.

-y tu no te quedas atrás - ronroneé cerrando mis ojos, recostada sobre su pecho - me has hecho tocar el cielo, me has follado tan rico. - me mordí el labio inferior.

-y espero poder continuar complaciéndote Weasley, estuviste maravillosa - me tomó la cara y me dio un beso suave. Nos levantamos del suelo y nos metimos en la cama, bajo las cobijas, volvimos a toquetearnos tal vez presos por la euforia de la cocaína, tuvimos sexo, está vez lento muy lento, con las pocas energías que nos quedaban en el cuerpo, hasta que quedamos profundamente dormidos, enredados en el otro.


Gracias por leer, no olviden dejar sus comentarios. Abrazos y besos.