Sakura miraba desde su ventana como algunos copos de nieve se acoplaban a una débil ramita hasta acabar con su aguante y caer rendida a los pies de ese árbol. Estaban a mediados de invierno y ella lo único que hacia era encerrarse en casa con un vaso de chocolate entre sus manos.
Sasuke cada vez tenía mas y mas misiones y era imposible para ellos encontrarse. Pero a ella poco le importaba, ese mes que pasaron juntos después de su confesión le hizo olvidar todo daño que sufrió su corazón en un pasado.
Era bien cierto que el Uchiha no mostraba sus sentimiento y era difícil sacarle palabras cariñosas, pero le había demostrado con actos -desde que él había regresado de esa meta que se había puesto- que ella era importante para él.
Estaba jugando con el collar que su novio le había regalado cuando su madre tocó la puerta y entró.
—¿No vas a salir a dar una vuelta? — preguntó con preocupación, al ver que la rutina diaria de su hija era estar ahí sentada mientras esperaba que su novio volviera de misión.
Sakura no contestó y su madre bufó al ver que no iba a conseguir nada, así que salió por donde entró.
A veces salia con Hinata, otras comía con Naruto, o simplemente se daba una vuelta por el hospital haber si podía ayudar en algo, pero últimamente no estaba con ganas de nada.
Era tan grande la sensación de que todo esto era un sueño que el corazón se le oprimía con dolor al pensar que en cualquier momento despertaría y que todo eso quedara en un simple sueño. Tan concentrada estaba en sus pensamiento que no notó cuando Sasuke palpaba la ventana esperando a que la chica le abriera.
—¡Sasuke! — gritó emocionada al ver a su novio parado ahí enfrente. Tenía la cara mas pálida de lo normal por el frió y la mano morada. —¡Estas congelado! — exclamó al ver como daba pequeños espasmos y los dientes le tiritaban. Lo abrazó frotando su espalda y le condujo a su cama. — ¿Estas herido? — preguntó cuando sin querer le rozó el costado derecho. — Te he dicho mil veces que pases antes por el hospital.
La relación entre ellos dos había crecido considerablemente. Sasuke siempre iba a verla cuando volvía de misión, da igual que otras cosas tenia que hacer, siempre iba a ver a su novia y pasar gran parte de su tiempo escuchando lo que había hecho durante su ausencia. Había tenido un par de problemas con sus padres, a pesar de tener ya la edad suficiente como para hacer lo que la chica quisiera, esa casa era de ellos y sus normas tenía que acatarlas.
—Qui... quítate la camisa... — susurró con un leve sonrojo que fue incrementando al ver como su novio lo hacia sin rechistar. Su mirada paso desde aquella nuca tapada por la melena negruzca hasta recorrer cada rincón de su espalda deteniéndola en su hermoso tras...
—Sakura. — llamó Sasuke al ver como su novia se había embobado y le miraba fijamente. Le encantaba tenerla hechizada y que se pusiera nerviosa cada vez que se acercaba a ella mas de lo normal.
—Bien. Ahora túmbate, tengo que ver que tan profunda es esa herida. — se recogió el cabello en una coleta alta y examinó la herida, para luego pasar ambas manos sobre ella emanando chakra. — ¿Que te ha pasado? — preguntó, rompiendo ese silencio, que bien no era incómodo, pero para Sakura era imposible quedarse callada.
—Un grupo de ninjas nos hicieron una emboscada. No fue nada del otro mundo, pero uno de mis compañeros no logró percatarse y tuve que ir a ayudarlo. — ella había logrado que hablara un poco mas de un "hmp" desde que empezaron a salir, llegando a conversaciones de una hora por parte de los dos.
—No se cuantas veces he dicho que esto no es un hospital. — anunció su madre desde el marco de la puerta.
Sasuke se levantó quejándose de su herida por lo bajo mientras Sakura lo volvía a postrar en la cama.
—Mamá, admite de una vez que él y yo estamos saliendo. — le había repetido esa frase desde la primera vez que le anuncio que estaba de noviazgo con el pelinegro.
—Sí, estas saliendo con un renegado y que por culpa de él te pasaste noches enteras llorando. — dijo, enfatizando aquella ultima frase mientras miraba fijamente a Sasuke.
Sakura bufó molesta y cogió un rollo de vendaje y empezó a envolverlo por el cuerpo de su novio. Él, por su parte, se mantenía alejado de la conversación. Odiaba que sus padres le trataran así, pero por una parte tenían razón, él le había roto el corazón varias veces y con intentos de asesinato por en medio. Aún no sabía como había podido perdonarle y estar a su lado.
—Mi casa, mis reglas. — acabó su madre. Sakura iba a responderla una barbaridad de las suyas cuando Sasuke le agarró de la muñeca, olvidándose de las palabras que iba a soltar, apresurándose él a hablar.
—Señora Haruno, quería hablar de usted de una cosa. — comentó lo mas caballeroso del mundo. La señora no se movió de su lugar ni cambió la expresión. — Su hija se vendrá a vivir conmigo ahora mismo. —Tanto la madre como la hija quedaron con la boca abierta, una O perfecta.
—Esto... no... — El Uchiha, aún con el agarre de su novia y con esta misma mano cogió su camisa y salieron ambos por la ventana.
—¿Que estas haciendo? — le gritó su novia mientras era arrastrada por él. La soltó, se colocó la camisa y luego agarró a Sakura como un saco de patatas.
Saltaba por los tejados como si fuera un profesional, intentando no hacerle daño a su molesta carga y no perdiendo el ritmo del trayecto mientras oía los quejidos de ella.
Llegaron hasta donde él quería. Una de las casas reuniones del Clan Uchiha. La bajo con cuidado para luego recibir un puñetazo cerca de su herida. Vaya carácter que tenía.
—¿Donde estamos? — miró a su alrededor y luego la casa que estaba delante de ellos.
—Te quiero decir una cosa... — abrió la puerta de delante de ellos y le dejó paso, ella entro sin decir nada.
La habitación era blanca con los símbolos Uchiha separados cara medio metro. En medio de esta, en circulo, habían cojines azules, unos veinte o mas pudo calcular con la mirada. Sasuke se sentó en uno de ellos y esperó a que ella hiciera lo mismo.
—Antes de que hables, quiero explicarte la verdadera historia del asesinato del Clan Uchiha. — Sakura se tensó y miró con preocupación el rosto de su pareja. Asintió lentamente y se acomodó como pudo.
Sasuke empezó desde la historia de su hermano, hasta la rebelión del Clan y para finalizar, en la matanza de este.
La pelirosa escuchaba todo eso con los ojos en grande y soltando exclamaciones en partes que le parecían fuertes. Al final de la historia no pudo aguantarlo mas y se tiró encima de él, llorando amargamente. Llorando por él, por su hermano, por su familia. Apretó su camisa tan fuerte que en cualquier momento podría romperla. Sasuke le acariciaba el pelo mientras miraba un punto fijo de la habitación conteniendo las lagrimas que estaban por escaparse.
—Por eso... — comenzó a hablar captando la atención de ella —...quiero que vengas a vivir conmigo. Quiero... verte en mi casa todos los días, que me digas "bienvenido" cada vez que pase por el umbral de la puerta. Que me dediques una sonrisa cada mañana. — la abrazó estrechándola fuertemente entre su brazosmientras las lagrimas recorrían su pálida mejilla.
Sakura estaba entre enternecida y sorprendida. Nunca se imagino a Sasuke decir semejantes cosas. Pero lo conocía, sabía que esa sería la única vez donde lo vería tan vulnerable. Si fuera un caso diferente, donde se conocían de apenas dos meses y habían comenzado a salir, le diría que no, pero esto no era así; había soñado con este momento desde que tenía doce años.
Se separó de él y le agarro de la cabeza, quedándose con esa imagen del portador del sharingan débil, como si fuera aquel niño pequeño que había perdido a toda su familia. Le secó las lagrimas. Ella sería su nueva familia.
—Sasuke-kun— le llamó para que se tranquilizara. Se arrodilló entre sus piernas sin quitar el agarre de su cabeza y le obligó a que la mirara. —Seré tu familia. Seré quien te espere pacientemente en la entrada de casa. Seré quien prepare tus platos favoritos y quien cure tus heridas. Seré todo aquello que te falto. - le dedico una gran sonrisa y luego junto sus labios con los de él en un tímido beso.
Era la escena mas ñoña y pastelosa que nunca se imagino hacer con Sasuke. Quizás esto si era un sueño por que no cuadraba ni el lugar, ni la escena, ni el carácter del pelinegro. Pero ya le daba igual, si esto era producto de su imaginación lo iba a aprovechar al máximo.
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Quizás ha sido un capitulo algo confuso y muy rápido, pero es que no se puede exprimir mas de la relación. Ahora han dado un gran paso, pero no por esto la historia ya esta acabada. Aun quedaran muchas cosas que deberá descubrir el Uchiha sobre como formar una nueva familia.
Advertencia: Próximo capitulo LEMMON.
