Casi eran las doce de la mañana y una mata de pelos rosas todavía estaban esparcidas por la almohada. Tenía toda una cama de matrimonio para ella y sentía que se le quedaba pequeña. Una pierna le colgaba de un lado de la cama y la otra estaba estirada al lado opuesto. Ambos brazos los tenía escondidos bajo su cabeza, y con su cuerpo boca abajo en mitad de la cama era casi imposible que otra persona hubiera dormido con ella.
Sasuke se había levantado con la mitad de su cuerpo dormido ya que una ojiverde había apoyado todo su peso en él. No le molestó, en absoluto, pero la casa estaba suficientemente caliente como para soportar el calor humano de otra persona. Así que logrando zafarse del agarre de su pareja, buscó un pantalón, encontrándose en su búsqueda la ropa interior de su novia y varias maletas desperdigadas. Suspiró sonoramente acordándose del trabajo que aún les quedaba por hacer. Le echo una última mirada a Sakura y bajo a la cocina, si a eso se le podía llamar así...
Una vuelta. Dos vueltas, tres. Intentaba buscar la pose adecuada para que los rayos de sol no le molestasen, en su búsqueda, palpó el lado donde tendría que estar Sasuke, encontrándose con nada. Confundida, levantó la cabeza y lo busco por la habitación. ¿Lo de anoche había sido un sueño? Levantó un poco las sabanas y ni una prenda de ropa tenía encima. No, no había sido un sueño, aún tenía parte del estomago pegajoso por el tomate de la noche anterior.
—Por fin... — susurró para si misma agarrando las sabanas fuertemente. —Sasuke-kun y yo... — miró el desastre de cama y todos los tonos de rojo se asomaron en sus mejillas. Escondió su cabeza entre la tela que cubría la cama y empezó a rodar como si fuera una croqueta. Decía incoherencias mientras reía como una loca.
Sasuke había acabado de preparar el desayuno, cereales con leche, era lo único que tenía en casa y lo mas fácil de hacer con una sola mano. Con ayuda de una bandeja, puso los dos boles encima y camino de nuevo hacía la habitación, dejó la comida apoyada en una mesita del pasillo y se dispuso a abrir la puerta.
Sakura rodando, riendo como loca. Sasuke en el marco de la puerta observando todo esto con cara de poker face. La pelirosa dándose cuenta de su presencia y quedándose como un vegetal mirando fijamente al pelinegro. Finalmente, el Uchiha cerró la puerta como si nada hubiera pasado y bajo de nuevo al comedor con la bandeja en mano.
—No puede ser... — pensó la Haruno observando aún el lugar donde había estado su novio. — Ahora pensará que estoy loca... — intentó levantarse, pero una de las piernas había quedado enroscada en la sabana y del impulso al levantarse cayó con fuerza al suelo. — Soy una loca, psicópata y torpe. — Lloriqueó. —¿Ahora como se supone que le voy a mirar a la cara? Que vergüenza. — se llevó ambas manos a cada mejilla esperando a que el calor le bajará un poco.
—Sakura... — tocó varias veces la puerta. — Baja a desayunar... — y con este ultimo mandado, se oyeron sus pasos perderse por el pasillo.
Estaba borde. Sabía que estaba enfadado. Se lo olía, lo notaba. Era el primer día de convivencia y nada mas empezar iban a tener una crisis de pareja, y todo por su estupidez de niña pequeña. ¿Que clase de adulto eres? No voy a salir con una mujer de mentalidad infantil. Y esas y miles de reproches mas salían de la boca de un Sasuke imaginario.
Se vistió con la misma ropa de ayer, las manos le temblaban y los ojos estaban cristalinos. Ella sabía que era una cría, pero esta personalidad de mujer mayor en casos de emergencia con una niña en casos de ocio quizás no iban para nada con el estilo de mujer del Uchiha. Con la cabeza gacha y titubeante, bajo al piso de abajo siendo recibida por el portador del sharingan, quién le esperaba al comienzo de las escaleras.
—¿Qué te pasa? — le preguntó al ver su cara mas pálida de lo normal. Ella no contestó y siguió caminando hasta sentarse en una de las sillas en medio de la cocina. Cogió el primer bol que encontró y lo empezó a devorar lentamente.
Sasuke levantó una ceja extrañado pero le resto importancia, quizás era el humor que tenía al levantarse por las mañanas. Se sentó a un lado de ella y esperó a que está empezara con su rutina de no callar ni debajo del agua; pero cual fue su sorpresa, Sakura no abrió la boca en toda la hora, es mas, la sentía hasta distante.
—¿Estas bi...
—Sasuke-kun... — le interrumpió con un leve tono de voz, a punto de quebrantarse. —¿Qué buscas en una mujer? — no podía verle la cara ya que su flequillo rosa le tapaba la vista pero supo que algo no estaba bien con ella.
—Que sea inteligente y seria, que no se deje llevar por sus sentimientos y sea lo suficientemente bonita para estar a la altura de un Uchiha. — finalizó apoyando su antebrazo en la mesa, recostando su cabeza en el. Escuchó un leve quejido por parte de ella. Suspiró al darse cuenta de que estaba llorando en silencio. Giró todo su cuerpo hacía ella, alargó su única mano y le aparto los mechones que no le dejaban ver esos preciosos ojos jade. —Supongo que es eso lo que mucha gente espera que diga.
—¿Eh? — sonó mas como un quejido que una pregunta.
—Sakura, ¿no te das cuenta? No estoy contigo por agradecimiento, estoy contigo por que de verdad me gustas.
—Pero... ya me has visto antes, soy demasiado infan...
—Shh... ¿A que le has estado dando tantas vueltas? — preguntó serio. —Me gusta tu forma de ser. Me gusta cuando te brillan los ojos cuando me miran, de como te sonrojas cuando te hablo, de como actúas cuando te toco. Me gusta tu concentración cuando estas trabajando, como le pones dedicación a cada cosa que haces. Me gustas siendo infantil, seria, sexy... — esto provocó una suave risa en la ojijade. Pegó ambas frentes y le acarició la mejilla. — No me lo hagas repetir mas veces... me gustas en todos los sentidos y punto.
—Sasuke-kun... —sollozó de nuevo lanzándose a él, siendo abrazada por un único brazo quien le apretaba fuertemente hacía el Uchiha.
—No ha pasado ni un solo día en el que estemos viviendo juntos y ya te has desmoronado. — le acaricio la cabeza esperando a que su cuerpo dejará de temblar.
—Lo siento... — enterró la cara entre su cuello y hombro y esnifó el natural aroma de su chico.
La mañana transcurrió tranquila. Después de ese pequeño incidente, Sakura había empezado su charla matutina, hablando de trivialidades varias e informándole que esa misma tarde tenía una cita con la cirugía, pillando desprevenido al Uchiha, quien ya no se pudo negar al ver la cara de felicidad de su novia.
—¡Teme! — el grito le resonó por todo el tímpano hasta dar con la salida del otro. Se giró con una mirada de furia, pero no tenía fuerzas para contestar ni pegar a su rubio amigo. —¿Qué te pasa? — preguntó seriamente al no recibir ningún golpe o reproche del otro.
—Hoy me ponen el brazo...
Ambos estaban sentados en una banca de uno de los paseos para llagar a Ichiraku. Sasuke había salido a dar una vuelta para "respirar" un poco, pero el sabía el motivo por el que quería salir rápido de esa casa.
—¿Tienes miedo? — sonrió maliciosamente mientras le daba pequeños codazos.
—¡Claro que no, estúpido! — le iba a dar un puñetazo, pero Naruto rápidamente había puesto su palma para parar el golpe.
—No te preocupes, no notarás nada. — le dio varios golpes en la espalda y se fue corriendo hacia su restaurante favorito, dejando al moreno en el mismo estado de antes.
¿Asustado? No, no lo estaba para nada. Durante su periodo con Orochimaru y luego con Madara, había recibido cantidades de heridas y operaciones y no había tenido ni una queja de ellas. Pero no era lo mismo cerrar una herida a que le pusieran un brazo entero. ¿Y si no lograba controlarlo? ¿Y si hacia el ridículo en alguna batalla? Su orgullo era mucho mas alto que antes y no iba a permitir ninguna burla de nadie.
Pero por otra parte tenía sus ventajas. El poder coger algo con ambas manos, cocinar sin inventar una nueva técnica para cortar patatas. Tocar a Sakura el doble de bien... Una escena con su novia en la cama completamente desnuda siendo acariciada por ambas manos apareció en su cabeza y como si lo hubieran llamado, se levantó rápidamente de donde estaba, y con pasos decididos, marcho rumbo al hospital.
—Oh, Sasuke. — Shizune estaba en el otro lado del recibidor ojeando varios papeles. —Tu sala esta lista para usarse, ¿quieres empezar ahora? — esa pregunta le provocó que varios bellos de su nuca se erizaran. Asintió con la cabeza y guiada por la chica del cerdo entró en una habitación unicamente amueblada por una cama en medio. —Túmbate y espera a que Tsunada venga.
Y como buen chico que era, se quitó la prenda de arriba y esperó tumbado a que la Hokage viniera a ponerle su nuevo brazo. Durante esos minutos en los que estuvo esperando, pequeños flash backs de su familia pasaron como si fueran diapositivas.
—¿Preparado, Uchiha? — preguntó Tsunade con su fuerte voz.
La operación concluyó sin problemas. El brazo se había adaptado al cuerpo del moreno, y aun que al principio era un poco doloroso, ahora podía disfrutar completamente de él. Hacía todo lo que le pedía, era como si nunca le hubiera faltado esa extremidad y estuviera disfrutando completamente de ella. Recibió unos cuantos consejos, como no sobrecargarla a peso ya que todavía era muy reciente la operación. Antes de que saliera por la habitación recibió una pequeña nota de la quinta, quien salió antes que él con una sonrisa coqueta. Con un poco de miedo abrió el pequeño papel, encontrándose con un numero de habitación. "Sala 315". Miró con confusión a Shizune, pero esta le respondió alzando los hombros.
—312, 313, 314... ¡315! — contaba mentalmente mientras buscaba aquella cifra. —Consulta de Haruno Sakura. — pequeñas voces se escuchaban desde el interior, una de ellas la reconoció enseguida, la otra no tenía ni idea de quien era.
—¡Hasta mañana, Haruno-san! — se despidió una anciana. Sasuke le ayudó manteniendo le la puerta abierta para que pudiera salir sin problemas, recibiendo un "gracias" y "que chico mas guapo y amable" mientras iba caminando hacia la salida.
—¿Sasuke? — estaba vestida con la típica bata de doctora, sentada en su mesa con las piernas cruzadas. Esa imagen no se la iba a borrar jamas de la mente, incluso estaba ya imaginando lo que podrían hacer encima de esa cama blanca. — ¿Qué miras? — preguntó sonrojándose al sentir la profunda mirada oscura de su novio sobre todo su cuerpo. — ¿Ya te han puesto el brazo? — rápidamente se acercó a él y examino su extremidad vendada. — ¿Te ha dolido?
—No. Solo me han dado unas pequeñas instrucciones para los primeros meses. — la cogió por la cintura y cerrando la puerta con su pierna, la sentó sobre su escritorio. — No debo hacer fuerza con ella. — pasó la nariz por todo su cuello, aspirando el perfume que aquella misma mañana se había puesto antes de salir. — Creo que se le pueden dar mas usos... — bajo ambas manos hasta agarrar fuertemente su trasero. Un pequeño gemido salió de la boca de Sakura.
—A... aquí no, Sasuke-kun... — le separó, poniendo distancia y bajando del escritorio, pero no tardo en volver a ser arrinconada entre ambos brazos del moreno. Sin que pudiera a penas quejarse, le plantó un beso quitando le el aliento.
Estuvieron varios minutos intercambiando saliva, dejando que el Uchiha explorara cada parte del cuerpo de la chica sin tener ni una queja. Ahora la sentía al cien por cien. Tenía los seis sentidos puestos en ella, y ya sabéis quien es ese sexto "sentido". La tensión se iba volviendo mas violenta y Sakura a penas podía parar los fugaces deseos que tenía ahora mismo de lanzarse sobre Sasuke y quitarle cada prenda.
Cuando el moreno estuvo a punto de bajarle le mini falda que tenía bajo aquella bata blanca, le dio un ultimo beso y se despidió de ella con un guiño, desapareciendo por la ventana.
—¡Os pille! — gritó Tsunade abriendo la puerta de golpe con una cara de satisfacción. —¿Eh? ¿Donde esta el Uchiha?
—¿Sasuke-kun? No ha pasado por aquí... — rodeó su escritorio para mirar sin atención la lista de pacientes que tenía que examinar esa tarde.
—Que raro... juraría que había pillado mi indirecta. — cerró la puerta confusa, dejando a una pelirosa temblando por los nervios. De a poco casi le pillan. Ese estúpido había sentido la presencia de la quinta acercarse y se había marchado dejándola en el mejor momento. Lo maldijo durante varios segundos intentando calmar su corazón y otra zona baja, concentrándose en el trabajo que aún le quedaba en el hospital.
Un despreocupado Sasuke iba caminando por las calles de la Hoja moviendo su brazo de un lado a otro, jugando con un kunai. Sin darse cuenta, había estado caminando hasta el campo de entrenamiento, encontrándose con un grupo de jóvenes ninjas entrenando en una esquina su puntería. Se dirigió a la parte mas honda y alejada, escondída entre varios arboles. Junto varias manos e hizo varios combos, saliendo un manojo de chispas azules de su mano izquierda. Disparó el ataque contra una gran roca, haciéndola añicos.
—Veo que la práctica no la has perdido. — comentó Kakashi apareciendo desde una rama. Tenía su típica mascara tapándole el ojo y acompañado de aquel libro perturbador.
—Aun que este un año sin entrenar, seguiré siendo el mejor. — volvió a concentrar chakra en su mano y embistió de nuevo contra otra roca, pero el ataque no llegó a ella ya que un muro de tierra se alzó estorbándole.
—Por lo que he oído, no debes esforzar mucho tu brazo. — ahora el pelibranco estaba sentado encima de la roca que hace unos segundos iba a destrozar.
—¿Desde cuando hago caso a lo que me dicen? — sonrió de medio lado y empuño su kunai. Era la única arma que llevaba encima.
—Espero que Sakura pueda cambiar esa actitud. — cerró su libro guardándolo en su estuche. — Ya que estamos, regresemos a los viejos tiempos.
Los dos estaban a punto de lanzarse cuando varios shurikens se clavaron entre ellos, apareciendo en una nube de humo una mata de pelos rubia.
—¿Qué pensabais hacer sin mi?
—Hmp, dobe. No estorbes.
—Aquí el que estorba eres tu, manco. — gritó señalando le con un dedo.
—¿Perdona? — preguntó, dejando a la vista su recién brazo implantado.
—Oh vaya, bueno, aún sigues siendo un manco. — canturreó, brincando al rededor del portador del sharingan.
—Vuelvelo a repetir y te juro que me hago un abrigo con tu piel de zorro.
—Uh, que miedo...
—Chi... — pero el sensei no pudo acabar la frase ya que varias bolas de fuego salieron disparadas hacia varios lugares diferentes, teniendo que esquivarlas y ponerse en un lugar seguro mientras veía como sus dos pupilos estaban comunicándose a puñetazos. Suspiró. — Nada va a cambiar. — se destapó su ojo visible, aun que no tuviera ya el sharingan, con dos ojos era mucho mejor que uno. Se concentró y con varios sellos hizo aparecer una burbuja de agua que fue directo hacia sus alumnos, quienes a duras penas lograron esquivar.
Y así empezó el "entrenamiento" entre estos tres. Sasuke lanzaba su chidori, intentando no dar con zonas peligrosas, pero no pudo evitar atravesarle una parte del hombro del Uzumaki, que respondió dándole con un pequeño rasengan en todo el estomago, mandando le a volar varios metros. A pesar de estas heridas, unas sonrisas de felicidad y nostalgia se apoderaron de ellos.
—Esto me recuerda a nuestros antiguos entrenamientos de equipo 7. — comentó Naruto mientras esquivaba un puñetazo de Sasuke, que a su vez intentaba esquivar una patada de su maestro.
—¿Entrenamiento sin mi? — la voz de Sakura se oyó sobre ellos, alzaron todos la cabeza para ver en cámara lenta como descendía con una pierna estirada esperando llegar a tierra para partirla en dos. —Os habéis olvidado de que yo también formo parte del equipo. — se recolocó los guantes y se hizo una coleta alta.
—Sakura—chan, se piadosa. — suplicó el rubio al ver la sonrisa malvada de su amiga.
—Oh, claro que sí. — sonrió como una niña inocente y se encaró hacía los tres hombres.
Volvió a empezar el entrenamiento. Esta vez los hombres eran los que tenían que esquivar los fuertes puñetazos de su compañera de equipo, dándoles poco tiempo a contratacar o pelear entre ellos. Claramente Sasuke y Naruto no daban todo de sí, pero tampoco se estaban dejando. Era una pelea justa y equilibrada; chispas, llamas, bolas de aire y tierra haciéndose añicos dejo el campo de entrenamiento en completo desastre e inutilizable para otros casos.
Naruto y Kakashi estaban enfrentándose en una pelea de a ver quien hacia el agujero mas grande en una pequeña montaña; uno con el rasengan y el otro con el chidori mientras Sasuke y Sakura continuaban compartiendo golpes.
Esquivaban y luego contratacaban. Era como una pequeña danza donde ninguno de los dos daba su brazo a perder. Sasuke sabía que, si se dejaba, iba acabar añicos. Sakura estaba super concentrada en sus movimientos esperando a darle en un punto clave para dejarlo inmóvil. Tenía una pizca de rabia en la mirada.
—Te noto tensa. — sonrió de medio lado al haberla descolocado un poco con el comentario. — ¿Estas molesta por lo de antes? — Justo en el clavo, el golpe que le vino a duras penas logró esquivarlo. Le agarró de la muñeca y le arrastro detrás de un árbol escondidos de la mirada de aquellos dos.
—Sasuke, suéltame. — habló con la mirada seria.
—¿Ahora te pones difícil? — acercó su boca a la suya pero ella ladeo la cabeza. Ante esto, le agarró ambas manos con una sola suya y con la otra libre empezó a hacerle cosquillas.
—Para. — Intentaba respirar mientras hablaba, pero no podía evitar reírse al dar con sus puntos débiles.
—¿Todavía sigues enfadada? — preguntó parando sus movimientos.
—No.
—¿Entonces me das un beso? — dejo sus manos libres, esperando a que ella reaccionara. Ella vaciló un momento, pero enrosco sus dedos en la nuca de este y de puntillas le dio un corto beso. —¿Y ya esta? — hizo un mini puchero y agarrandole del culo, le impulso para poder estar ambos a la misma altura.
—Sasuke, Tsunade ha dicho que no debes de hacer fuerza con la mano.
—Me han dicho tantas cosas a las que no he hecho caso que una mas no pasará nada. — se acercó a ella hasta pegar sus bocas, al principio el beso fue lento, pero a medida que pasaban los segundos, la insistencia de la lengua de Sasuke para entrar en la boca de Sakura se hizo mayor y con ello la tensión.
—Deberíais ir a un hotel... — dijo el rubio observándolos desde detrás del árbol.
—Debería continuar con la novela de Jiraya... tengo nuevas ideas y modelos. — Un ojo pervertido les estaba mirando con insistencia para que continuaran.
La pareja se separó, una con vergüenza y la otra con rabia, siempre interrumpiendo. El pelinegro agarro de la mano a la ojijade y sin decir nada empezaron a caminar hasta el interior de Konoha, escuchando a sus espaldas incoherencias tanto de Naruto como de Kakashi.
Llegaron al distrito Uchiha entre silencio y vergüenza. En cuanto pasaron la puerta de la vivienda cada uno se fue a un lado. Sakura a la cocina y Sasuke al dormitorio. La ojijade se estaba preparando un zumo especial que siempre tomaba después de un entrenamiento mientras Sasuke preparaba la ducha. Estaba a punto de entrar al baño cuando se le ocurrió una idea que para él, iba a ser fascinante.
—Sakura. — la llamó desde arriba, esperando a que la nombrada se presentará ante él.
—¿Sí? — contestó una vez posicionada a su lado.
—Tienes que ducharte, ¿verdad? — apoyó su brazo en el marco de la puerta. Estaba sin camiseta, en calzoncillos y ligeramente sonrojado. ¿Qué debía contestar? La lengua se le empezó a trabar. — Me lo tomaré como un sí. — la volvió a coger de la muñeca y le arrastró hasta el cuarto de baño.
—¿Qué haces? — se cubrió los ojos con las manos al ver como el Uchiha se quitó la ultima prenda que le quedaba.
—No esperaras que me duche en calzoncillos... — le contestó divertido al ver la actitud de esta. — Y dudo que tú te duches con ropa.
—¿No esperaras que me duche contigo? — le preguntó de espaldas. Sintió unos brazos deslizarse desde su cuello hasta su ombligo, agarrándole la camiseta y levantándola hasta sacársela por le cabeza.
Sasuke giró a la chica, quedando ambos cara a cara. Vio como sus pechos subían y bajan por la rápida respiración y como le incitaban a masajearlos y lamerlos. Se dio cuenta de como intentaba cubrirselos, como si pudiera ver mucho por culpa de aquel sostén de encaje blanco. Quito sus manos del medio y desabrocho el único botón que tenia aquella mini falda, deshaciéndose de ella. En sujetador y bragas la metió dentro de la ducha, encendiendo el paso de agua y mojandolos al instante. Sin perder tiempo, arremetió contra su cuello. Le daba pequeño mordiscos, llenándose la boca de agua. Su ropa interior empezó a molestar, y deshaciéndose de ella, recorrió su espalda desnuda libremente. Palpó con la mano el lugar donde guardaban las esponjas juntos con los champús hasta dar con lo que buscaba.
—Hemos venido a ducharnos, ¿no? — sonrió seductoramente mientras arrojaba un chorro de gel de baño encima de la esponja.
La apretó hasta que el gel empezó a convertirse en espuma y comenzó a restregarla por el cuello de Sakura en lentos movimientos mientras devoraba sus labios con ansias. Luego de enjuagar su cuello paso a dar suaves círculos en su espalda, su mano libre masajeaba sus pechos. Si no fuera por que estaba arrinconada en sus brazos estaría por los suelos.
La cosa empezó a ponerse mas caliente cuando paso con la esponja a la parte frontal. Recorrió lentamente cada parte de su abdomen. El jabón iba desapareciendo al segundo en el que aparecía en el cuerpo de la chica dejando paso a la boca de Sasuke. Por donde pasaba la esponja pasaban sus labios. Jugó, mordió y lamió sus pezones, escuchando varios gemido de ella que eran callados por el sonido de la ducha. La tenía agarrada por la cintura para que no cayera. La sentía tan frágil, era tan indefensa e inocente que su parte pervertida no tenía piedad en hacerle estremecer de placer.
Volvió a llenar la esponja de gel y esta vez la dirigió a su zona baja. En cuanto toco su zona intima, Sakura hecho la cabeza hacia delante, clavando sus dientes en el cuello del chico. Empezó masajeando la zona lentamente, pasando la esponja hacía delante y atrás. Tras cada pasada, sus dedos iban rozando su clítoris cada vez mas y más, hasta que la esponja ya no hacía falta y la lanzó a una esquina de la ducha. Alzó a la ojijade, apoyándola en la pared haciendo que enroscara sus piernas en su cintura.
—Sasu... ¡Sasuke! — gimió a sentir uno de sus dedos dentro de ella. Con el dedo indice dentro, empezó a hacer pequeños círculos, sintiendo como sus paredes vaginales se cerraban ante sus movimientos.
—Vente para mí. — le susurró en el oído metiendo un segundo dedo dentro de ella. Las embestidas eran cada vez mas rápidas. A Sakura le era casi imposible decir palabra ya que enseguida se le llenaba la boca de agua al estar debajo de la manguera.
El moreno embistió fuertemente una ultima vez, para que al sacarlos, un líquido viscoso se escurriera entre ellos. El agarre de piernas le dejo casi sin aliento al apretarlo fuertemente.
—Perfecto. — Susurró con suficiencia y se agarró su miembro, rozándolo contra su clítoris.
—Hazlo... ya... — habló entre cortadamente mientras acercaba su cintura a la suya.
Con una mano, le continuo alzando y con la otra, condujo su miembro hasta el inicio de su intimidad, introduciendo la poco a poco hasta llegar al final. Ambos soltaron un gemido cuando sus caderas chocaron. Al principio las embestidas eran lentas, hacerlo de pie contra la pared requería fuerza y equilibrio y el brazo le estaba empezando a molestar.
—Mas rápido. — oía que decía Sakura, y así lo hizo. Puso su mano entre la espalda de ella y la pared para que las embestidas que le daban no le rebotaran y empezó a entrar y salir rápidamente. Ambos estaban perdidos en su mundo de placer. Ella le mordía el cuello para no gritar y el se callaba sus gemidos, aun que algunas veces pronunciaba el nombre de ella.
Cuando ya estaban a punto de venirse, agarro a la chica de la nuca y le beso profundamente, enterrando sus gritos en la boca del otro. Habían llegado juntos al orgasmo. Estuvo unos segundos mas dentro de ella hasta que noto como a Sakura le temblaban las piernas. Salió de ella quedándose abrazados como si fueran koalas.
—Creo que ha sido unas de las mejores duchas de mi vida. — comentó en su hombro. Deshizo el nudo de sus piernas y salió de su agarre.
—Si te duchas conmigo es evidente que será una de las mejores. — cogió ahora el champú con olor a cerezos y lo vertió sobre su mano, se colocó detrás de ella y empezó a masajear su cabeza, restregando todo el liquido rojizo. Masajeaba con cuidado cada mechón de pelo, como su fuera un peluquero profesional.
—Eres muy brusco. — se quejaba con una mano apoyada en la pared por los fuertes movimientos que le provocaba perder el equilibrio.
—Si no enjabono bien no quedara limpio del todo. — rasco por al rededor de las orejas. Cuando ya estuvo con cinco quilos de espuma en la cabeza, la movió para que quedara debajo de la manguera, dejandola libre de jabón. —Ahora estas bien limpia. — sonrió alegremente provocando un sonrojo a la pelirosa.
Sakura cogió la esponja que había quedado a la deriva en una esquina y miró a Sasuke con malicia.
—Ahora creo que es tu turno de quedar limpito. — sonrió picaramente y lo acorraló en uno de los bordes de la ducha.
Unas semanas habían pasado después de aquello. Habían logrado arreglar la casa y quedar a gusto de los dos. Cada uno había puesto su toque y el resultado había sido satisfactorio para ambos. A Sasuke le ascendieron al rango que le tocaba y le estaban mandando a misiones constantemente mientras Sakura estaba a cargo del hospital.
Pero aquel día iba a ser un poco especial.
Sakura se había levantado aquella mañana con unas grandes ganas de vomitar, y llegando al baño se había mareado un par de veces, hasta el punto de utilizar la pared como punto de apoyo y llegar hasta el retrete a tumbos. Vomitó todo lo que había cenado la noche anterior y aún así sus ganas no cesaban. ¿Que le estaba pasando?
