Capítulo 3
Esa gente preciosa que me hace sonreír, que me apoya y a los que me animan, cada día es un día sin preocupaciones.
—Kansha. De: RSP (Real Street Project)
—Vamos, ven con nosotros ¡di que si!
—No.
—Por favooor no es lo mismo sin ti.
—No.
—No seas aburrido y ven —pidió Yūshirō asiendo gestos de súplica con las manos.
—No tengo ganas, déjame comer.
—¿¡Vendrías si te dejo comer tranquilo!?
—Ese es un buen trato, ¿lo aceptas? —Se le unió Ichigo
Tōshirō estaba molesto, era la hora del almuerzo y sus amigos no lo habían dejado en paz desde que entraron a clases, estuvieron distrayéndolo todo el día, por eso decidió almorzar detrás del instituto para poder tener algo de tranquilidad, aunque claramente su plan no sirvió.
—Escucha, Ichigo ¡y tú también, Yūshirō —exclamo mientras señalaba de forma acusadora al menor.
—Mi intención es alejarme de todo eso, solo quiero vivir tranquilo —bajo la mirada con pesadez—. No podre hacerlo si siempre voy a Seireitei con ustedes y hago justo lo opuesto de lo que quiero, quiero ser normal.
—¿Pero por qué lo odias tanto? No es tan terrible —alegó Ichigo sentándose nuevamente junto al rubio.
—Porque lo que yo hago es muy peligroso para los que están cerca de mí.
—¡Pero nunca nos has lastimado! —intervino Yūshirō—. Y te ves mal desde que dejaste de ir.
Hubo silencio.
Tōshirō no quería decirlo, era verdad, desde la última vez que estuvo en Seireitei con sus amigos había tenido más problemas que nunca con su "habilidad" en lugar de mejorar como creyó que lo haría.
—Ven otra vez, por favor —pidió Ichigo con voz suave.
—¡¡Por favor!!, queremos jugar baloncesto, sin ti no podremos —rogó de forma infantil Yūshirō mientras hacía gestos exagerados
Tōshirō lo observó desconcertado mientras veía a Ichigo buscando una respuesta para eso.
Ichigo se río y le dijo:
—Queremos jugar un partido 2 contra 2, sin ti no podremos hacerlo.
—¿Eso es todo? —pregunto escéptico.
—Si —respondieron ambos.
El joven rubio suspiro y luego de ver por última vez a sus amigos, acepto ir con un seco "iré" y continuó comiendo.
Ambos jóvenes que estaban a su lado festejaron con un sonoro "¡Si!", mientras chocaban sus manos con sonrisas enormes en sus rostros.
—Ahora dejen de hacer escándalo para que pueda comer.
Yūshirō e Ichigo asintieron, el resto de la hora se dedicaron a conversar con Tōshirō de varios temas, mientras este comía y llegaba la hora de volver a clases.
El resto del día transcurrió sin ninguna novedad hasta la hora de salida, donde Yūshirō no se despegó ni un solo momento de Tōshirō quién ya estaba comenzando a irritarse por ello.
—Yūshirō —llamo tranquilo, pero se notaba la tensión en su voz.
—¿Qué sucede?
—¿Qué se supone estás haciendo? —pregunto aún tenso y quieto en su lugar sin voltear a ver a su interlocutor.
—Te sigo —contesto con una amplia sonrisa y un tono relajado y enérgico propio de él.
—Ya veo, y se puede saber ¿¡por qué me sigues como un perro!? —reclamo ya harto de ser "acosado" por el joven de tez morena.
Llevaba siguiéndolo sin parar casi 15 minutos. Cada paso que daba era seguido por uno de Yūshirō sin falta.
Sin inmutarse en lo más mínimo por el reclamo, Yūshirō respondió con total tranquilidad.
—Lo hago para asegurarme de que no te vayas.
Tōshirō estaba frustrado, algo que parecía estar empezando a volverse un hábito muy molesto para él, por la actitud de Yūshirō, y aun así no tenía como responderle pues lo cierto era que llevaba semanas comportándose muy mal con sus amigos.
—Bien, te lo dejaré pasar esta vez —decidió dejar a Yūshirō salirse con la suya.
—Los demás llegarán pronto, están buscando a Uryu para que cumpla su apuesta.
—¿Apuesta?
Yūshirō asintió mientras reía.
—Él dijo que no podría convencerte de venir si acompañaba a Ichigo, entonces Tatsuki lo reto a apostar y claro que ganamos la apuesta —Sonrió al final con orgullo.
—Muy bien —comento Tōshirō con cierta irritación por saberse material de apuestas —. Y ¿qué aposto Uryu?
Yūshirō no pudo contener su risa y estalló en carcajadas dejando a Tōshirō más intrigado.
—Él estaba tan seguro de que no íbamos a convencerte de venir que dijo que si lo hacías caminaría a Seireitei con una peluca puesta y el bolso de Orihime —hablo de un tirón sin detenerse para evitar reír e interrumpirse a sí mismo.
Apenas terminar empezó a reír y Tōshirō lo acompaño, la sola idea de imaginar a Uryu con una peluca era lo que necesitaba para relajarse un poco y reír junto a Yūshirō, pero que llevara la mochila de Orihime era otro nivel, pues ella siempre la decoraba con todo tipo de cosas tiernas, definitivamente no se iría con tal de disfrutar ese espectáculo.
Los demás solo tardaron unos minutos más en llegar y no fue difícil saber que venían, ya que cierto joven de cabello negro y lentes no para de quejarse, y para su desgracia en ese momento sus palabras caían en oídos sordos.
El grupo consistía en Tatsuki quien caminaba al frente grabando con su celular la escena, Orihime trataba de convencer a Uryu de que no se veía tan mal, mientras que por detrás Ichigo lo empujaba para acelerar el paso.
—Supéralo amigo, apostaste perdiste, ahora paga y camina —decía Ichigo mientras seguía empujándolo.
—Es fácil decirlo cuando no eres tú quien trae puesta una peluca de mujer —gruño molesto.
—Si no vas a cumplir, no apuestes.
En ese momento los cuatro voltearon a ver al frente donde Yūshirō y Tōshirō los estaban esperando y ahora apenas contenían la risa por ver a Uryu, provocando que este se sonrojara notoriamente avergonzado por la situación en la que él mismo se había puesto.
—¡Bien! Ya estamos todos, es hora de irnos —dijo Tatsuki guardando su teléfono.
Orihime e Ichigo la siguieron y se les unieron Tōshirō y Yūshirō. Al verlos caminar Uryu, espantado, corrió para detener el andar de Tatsuki y preguntar alarmado.
—Aguarda, ¿no esperaremos a que vengan por nosotros?
—No, es parte de la apuesta ¿lo olvidaste? —Lo miro con burla—. Tú dijiste que caminarías a Seireitei con peluca de cabello largo y el bolso de Orihime.
—Uf amigo, tu boca sí que te trajo problemas esta vez —Se burló Tōshirō luego de escuchar la respuesta de Tatsuki.
Ante eso el joven de lentes y cabello negro no pudo hacer más que contener su rabia y seguir con vergüenza a sus amigos.
Seireitei estaba algo lejos del instituto si iban a pie, pues debían caminar casi 1 hora para llegar, el camino era lento y agónico para Uryu que debía tolerar las miradas de la gente, los cuchicheos de las señoras y por sobre todo, lo peor para él, las incesantes risas y carcajadas de sus amigos a quienes comenzaba a ver más como sus verdugos o castigadores.
Faltando solo un par de cruces de calle para terminar con la tortura del joven, Yūshirō sugirió una parada en una tienda que estaba en la misma calle, el joven de cabello morado se excusó diciendo que necesitaba algo con urgencia de esa tienda. A pesar de las quejas de Uryu, terminaron entrando en el establecimiento.
Tōshirō e Ichigo fueron a vagar por la tienda hasta que Yūshirō encontrara lo que quería, mientras tanto Orihime y Tatsuki fueron a echar un vistazo a la sección de bebidas, dejando solo a Uryu.
Sintiéndose muy apenado no se alejó mucho de la entrada, decidió que mataría el tiempo observando los diversos llaveros que se encontraban en varios exhibidores cerca de la puerta, por algún motivo que ni el mismo entendía, llevaba varios minutos embelesado observando un llavero de peluche de un conejo.
—Debo estar enloqueciendo seguro.
Exclamó a la par que pasaba su mano por su rostro en señal de resignación y tomaba el ¿por qué no decirlo? Tierno llavero, también tomo un adorno en forma de hamburguesa con ojos estilo anime que sabía Orihime amaría.
Tuvo un impulso luego de observar el pequeño conejo tanto rato, pero no quería que sus amigos se dieran cuenta, era seguro le preguntarían el porqué de comprar algo así y no tenía como responderles, para su suerte ese adorno de hamburguesa sería algo más fácil de explicar y con lo que lidiar.
Se armó de valor y fue directo a la caja para comprar ambos tratando de no pensar mucho en su, peculiar, situación para atenuar un poco su vergüenza. Luego de ver con intención asesina al risueño cajero, guardo el conejo en su bolsillo, dio gracias internamente al ver que sus amigos ya estaban saliendo igual que él, aprovecho el momento para llamar a su amiga de cabello naranja.
—Oye, Orihime, esto es para ti.
—Oh vaya ¡es realmente lindo! —dijo con entusiasmo mientras tomaba el adorno.
—Ohhh veo que alguien busca ganar puntos —mencionó Tatsuki dando suaves codazos al de lentes.
Uryu se sonrojó levemente.
—No es así, solo lo vi y creí que sería un lindo obsequio para, Orihime —aclaró calmado ya sabiendo que sus amigos podrían crear toda una película en sus mentes por aquello—. Démonos prisa en llegar a Seireitei de una vez, quiero quitarme esta cosa.
El grupo reanudo su caminó, siendo liderados esta vez por Uryu que estaba desesperado por llegar.
Cuando llegaron a Seireitei, Uryu casi lloro de alivio por haberse librado de la peluca y devolver la mochila a su dueña, quien por cierto en ese momento reía con los demás.
—Creo que valió la pena que vinieras ¿no lo crees?
—Te daré ese punto, ver al presumido de Uryu víctima de su propia boca no tiene precio —Sonrió Tōshirō mientras continuaba riendo.
—¡Sabía que te convenceríamos! —hablaba orgulloso Yūshirō.
—Me alegra que vinieras Tōshirō, es mejor cuando estamos todos juntos —añadió Orihime contenta de estar con todos sus amigos.
—Gracias, Orihime —Su sentimiento de culpa crecía cada vez más al saber lo mucho que sus amigos se preocupaban por él.
Pero no podía evitar sentirse sofocado por culpa de su "talento" como sus amigos lo llamaban.
—Por cierto, ¿quiénes cumplirían que castigo sino venía? —preguntó tranquilo.
Ichigo se rio nervioso y comenzó a rascar la parte trasera de su cabeza tratando de ver el suelo sin lograr formular palabra.
—Bueno ya, estamos todos contentos de que Tōshirō esté aquí, pero ¿no se supone que nos divertiríamos? —interrumpió Tatsuki con un balón de baloncesto en sus manos —En lugar de un 2 contra 2, ¿por qué no jugamos 3 contra 3?
Sugirió la morena mientras equilibraba el balón sobre su dedo.
—Me parece bien —Sonrió Tōshirō mientras se movía con rapidez para acercarse a la peli negra—. Pido estar en tu equipo.
Ambos se sonrieron y chocaron los puños.
—Yo pido con Yūshirō —exclamó Uryu mientras acomodaba sus lentes.
Ichigo observo a los cuatro mientras arrugaba su cara con un gesto de disgusto.
—No es justo, ¿con quién debo ir? —protesto confundido.
—Jugaré con ustedes.
Ichigo volteo a ver a Orihime sorprendido por lo rápido que ella había decidido.
Ignorando al indeciso Ichigo, Tōshirō le sonrió a Orihime mientras la recibía en el equipo.
—Genial, hace tiempo no jugamos juntos.
—Eso es porque últimamente estabas muy amargado, no hay quien pudiera hablarte —se burló ella un poco.
Tōshirō se sonrojó apenado por eso, pero no tuvo tiempo de sentirse culpable pues Tatsuki la empujo a la cancha.
—Sí, sí, muy bien, ¡vamos a jugar ya! —demando Tatsuki.
Ichigo se rio mientras iba con Uryu y Yūshirō, parece que se estaba volviendo lento.
Jugaron por poco más de 1 hora, habían jugado hasta estar exhaustos, el equipo de Tatsuki gano el partido con una gran diferencia gracias a Orihime.
—Desde cuando... ¿Eres tan... buena... en baloncesto, Orihime? —pregunto Yūshirō tendido en el suelo mientras trataba de recuperar el aliento.
—He practicado mucho con Tatsuki —respondió la peli naranja.
—Estoy... acabado —dijo Ichigo cansado y tratando de abanicarse con su propia mano.
—Ustedes tres sí que son dramáticos, no jugamos en serio para que estén tan cansados —mencionó Tatsuki viendo a sus amigos derrotados.
—Es fácil para ti, no tuviste que perseguir a Orihime o cubrirte de Tōshirō —dijo Uryu sentado en la misma banca que Ichigo e igual de agitado.
—Creo que ahora serás "Blitz" Ohime.
—¿Apodos nuevos? —pregunto Yūshirō tratando de sentarse pues aún estaba tendido en el suelo.
—Por favor no —menciono Tōshirō más para sí mismo que para los demás en tono cansado.
—Es cierto, ahora que estamos todos juntos aquí luego de meses, es un buen momento —hablo Ichigo mientras se levantaba con energías renovadas.
Con Tōshirō apesadumbrado, Uryu y Tatsuki resignados y Yūshirō y Orihime emocionados, Ichigo se preparó para darles nuevos apodos a sus amigos como acostumbraba desde niño.
—Bien, veamos —dijo poniendo su mano izquierda en su mentón meditando un poco.
—Ohime será Blitz como ya dije —hablo mientras señalaba a Orihime quien le sonreía, luego paso a señalar a Uryu—. Iryu, serás Inazuma.
Uryu se sobresaltó y de inmediato encaro a Ichigo.
—¡¿Inazuma?! —pregunto indignado.
Ichigo lo ignoro como siempre, cada vez que alguien reclamaba por sus apodos solo seguía sin prestarles atención, a casi todos.
El pelinaranja prosiguió señalando ahora a Tatsuki.
—Long, tú serás Fuego —Tatsuki no dijo nada, solo lo dejaba ser, ya estaba acostumbrada.
—Volt —dijo acercándose a Yūshirō para sentarse a su lado en el suelo y poner su mano en el hombro del joven peli púrpura—. Yu, es más corto y puede decirse más rápido que Volt, así como tú que ahora eres más rápido.
Ambos rieron, Yūshirō estaba contento con su nuevo apodo igual que Orihime, Uryu estaba molesto y Tatsuki decidió pasar de todo eso, pero aún faltaba Tōshirō.
—Y ahora, Hidden —continuó Ichigo provocando que Tōshirō lo viera con molestia.
—Ahora serás, Shi– —fue interrumpido.
—¡No lo digas! —reclamó el rubio molesto.
—Vamos amigo, es el apodo perfecto, ¿por qué siempre lo desprecias?
—Porque odio ese apodo —gruño molesto.
Estaba sentado en el suelo junto a la banca donde Ichigo estaba, se giró para darle la espalda a todos y que no vieran como sus mejillas se tornaron levemente rojas.
Ichigo se resignó y decidió que continuaría buscando otro.
—Entonces Kōri.
—No.
—Ice.
—Suena tonto.
—Freez.
—Ya me habías llamado así antes.
—Shoto —insinúo burlón.
—No soy Uryu, no dejaré que me llames como a los personajes de las caricaturas que ves.
Ese comentario molesto mucho a Uryu, trato de reclamarle a Ichigo por eso, pero el chico de cabello naranja solo volteo a otro lado con expresión de desinterés, molestando más al pelinegro.
—Ya te di oportunidad de elegir —anunció Ichigo dirigiéndose al rubio—. Ahora me toca, y tu nuevo apodo es Seir —dictó decidido mientras cerraba los ojos y hacia un gesto conforme.
—¿Por qué no solo nos llamas por nuestros nombres? —preguntó Tatsuki aburrida recostándose un poco en la banca que compartía con Orihime.
—Porque sus nombres son muy largos o poco geniales —contesto con una sonrisa.
Salvo Orihime, todos voltearon a ver a Ichigo con fuego asesino en sus miradas.
—Disculpa, ¿a qué te refieres con eso exactamente? —confronto Tatsuki.
—Ah eso, sus nombres me parecen largos o poco geniales, ya sabes les falta algo.
—Lo siento si mi nombre es muy complicado para ti, señor I–CHI–GO —estaba molesta por las palabras del pelinaranja.
—Oigan no es personal, es solo que creo pueden tener mejores nombres y más co...
Ichigo no pudo terminar su frase debido a que una bola de nieve se estrelló contra su rostro casi haciéndolo recostarse en el suelo.
Entonces el resto de los chicos dirigieron sus miradas al joven de ojos verdes que se encontraba sacudiendo su mano, era claro que él fue el responsable, mientras Ichigo se reincorporaba y le dirigía una mirada molesta.
—Eso no era necesario, Seir —No dejaba de palpar su rostro tratando de calentarlo.
—Te lo mereces por ser un tonto, además no te paso nada —hablo ahora más tranquilo.
Yūshirō y Orihime empezaron a reír por la escena que acaban de montar sus dos amigos contagiando a los demás hasta que los seis terminaron riendo.
—Finalmente, estamos juntos otra vez —Festejo Orihime con mucha emoción.
—Si, al final no fue tan mala idea dejar que Yūshirō ayudara —soltó Tatsuki riendo mientras evitaba mirar al recién nombrado quien la veía sin entender.
—Nunca creí que me extrañaran tanto como para hacer todo este circo.
El comentario del rubio dejo a todos helados y sin el valor necesario para al menos verse entre ellos.
—No soy tan ingenuo y sé que no tienen límites, ¿en serio, el señor fortuna Uryu apostando y perdiendo?, claro que era un truco —Sonrió para sí mismo, sabía que sus amigos aún no podrían ni verlo y sin perder su sonrisa añadió—: Gracias.
Pudo apreciar como el color volvía de a poco a los rostros de sus amigos y hasta como volvían a respirar, «bingo», pensó sintiéndose agradecido de ser amigo de todos ellos. Pero luego se entristeció al darse cuenta de lo egoísta que en verdad estaba siendo.
Habría seguido sumergido en su culpa de no ser porque Tatsuki se acercó a él y puso su mano en su hombro para traerlo de regreso a la realidad.
—Siempre habrá alguien apoyándote aquí idiota —afirmó Tatsuki en un tono suave.
—Gracias otra vez.
—Entonces... ¿Volverás? —cuestionó inseguro Yūshirō.
—Claro, debo hacerlo si queremos evitar que las chicas nos humillen de nuevo —respondió Tōshirō con ánimo.
—Oye no somos tan malos —Se defendió Ichigo.
—Si lo somos —lo corrigió Uryu mientras veía su teléfono.
Ichigo se molestó por eso, pero en lugar de decirlo o expresarlo sonrió levanto su mano derecha a la altura de su rostro, sujeto su dedo índice con su pulgar mientras estiro el resto de sus dedos, apunto al rostro de Uryu y estiro su dedo índice para soltarlo del agarre de su pulgar.
De inmediato una corriente de aire salió del dedo de Ichigo y provoco que Uryu golpeara su teléfono contra su propio rostro.
—¡Au! ¡¡Ichigo!! —exclamó molesto el de lentes mientras sobaba su nariz que ya se notaba algo enrojecida.
—Ups lo siento Inazuma, fue un accidente —hablaba con una gran sonrisa—. Creo que tengo problemas de nuevo para controlar mi habilidad.
Rápidamente, todos comenzaron a reír, Uryu era el blanco preferido para las bromas de Ichigo dado que solía ser un gruñón e Ichigo sabía como enfurecerlo muy rápido.
—Ya verás, tú —decía Uryu mientras trataba de alcanzar a Ichigo que ya había empezado a correr.
El grupo paso la tarde entre risas y sin ningún incidente, en ese momento estando en ese lugar los seis jóvenes podían ser ellos mismos y sentirse tranquilos.
Poco a poco la noche se hizo presente, indicándole a los jóvenes que ya era tiempo de volver a sus hogares antes que sus familias se preocuparan.
—Orihime, Ichigo, Uryu ¿nos vamos juntos? —pregunto Yūshirō mientras llamaba al auto desde un panel junto a la entrada.
Los nombrados aceptaron, pues los cuatro vivían en la misma dirección a diferencia de Tatsuki y Tōshirō que cada uno vivía en direcciones distintas, si bien era verdad que en otras podrían irse en 2 grupos de 3, se sentían tranquilos de irse incluso cada uno de forma individual, debido a que todos los autos eran monitoreados y los choferes habían sido seleccionados por sus padres para procurar su seguridad.
El grupo dudaba si en realidad confiar de forma ciega en esas personas, al igual que con los guardias de las instalaciones o el resto del personal, pero aun así, sabían que no corrían ningún peligro con estas personas.
—¿Cómo volverán ustedes dos? —preguntó Orihime a los dos restantes.
—Nos iremos en el mismo auto, lo llamaré ahora ¿está bien? —Se apresuró Tatsuki a responder.
La peli negra se dirigió al mismo panel que Yūshirō estuvo usando e imito la acción del menor.
—Realmente no entiendo como es posible que solo haya un auto entre semana —decía indignado Uryu.
—¿Qué tiene de malo? —pregunto de manera inocente Yūshirō.
—El señor Inazuma lo dice porque no le gusta tomar turnos de transporte —le respondió Ichigo con aire burlón.
—No es tan malo esperar, además no es como si fueran completos desconocidos o asesinos —agrego Tōshirō.
—Y hoy te irás en el primer viaje, no seas tan amargado —hablo Tatsuki siguiéndole la corriente a Ichigo.
Luego de que Uryu se molestara por centésima vez en ese día, escucharon la pequeña alarma que les indicaba que su transporte estaba listo.
—Nos vemos mañana Tatsuki y Tōshirō —se despidió Orihime.
—Hasta mañana.
—Nos vemos mañana Orihime.
Se despidió cada uno de la peli naranja.
—¿Quieres decirme algo? —preguntó sin rodeos el rubio viendo a su amiga.
—La verdad si, ¿qué me delato?
—Respondiste muy rápido, y no te hubiera molestado irte sola o esperar un tercer turno.
—Tienes razón, estamos bastante protegidos con estas personas, pero quería hablarte en privado.
—Soy todo oídos —Sonrió.
Ella le sonrió de vuelta mientras se apoyaba en la pared.
—Te paso algo en estos dos meses ¿no es así? —preguntó tranquila.
—Nada importante —respondió en voz baja sin verla.
—Estás mintiendo.
—Es la verdad, no ha pasado nada.
—Tuviste otro accidente —lo acuso.
Tōshirō se quedó callado unos minutos provocando un pesado silencio hasta que Tatsuki hablo nuevamente.
—¿Te lastimaste?
—No —respondió de inmediato.
—¿Lastimaste a alguien más?
Otro silencio.
—Casi —respondió en un susurro que apenas pudo ser escuchado.
—No deberías guardar esas cosas solo para ti, los demás podríamos ayudarte si nos dejaras hacerlo.
—No creo que puedan entenderlo Tatsuki, mi poder es peligroso, ¿qué pasaría si me tuvieran miedo; si ya no quisieran verme?, ¿y si los lastimara? —interrogo en un tono cargado de angustia.
—Vamos no seas tonto, ¿cómo podrían temerte? Somos amigos desde hace tiempo y todos sabemos lo que se siente, y sabemos que no nos lastimarías apropósito.
—Aun si dices eso, los "talentos" del resto no son tan peligrosos y tampoco se salen de control como lo hace el mío.
—BASTA es suficiente de autocompadecerte —reclamó enojada a la vez que se acercaba al rubio—, Todos hemos tenido problemas con esto y estamos juntos, debes confiar más en nosotros.
—Claro que confió en ustedes ¡Es en mí que no confió! Si llego a hacerle daño a alguien no sé cómo reaccionaré —Estaba asustado y retrocedía a cada paso que la morena daba hacia él.
—Te dije que pararas con eso.
Tatsuki estaba ya tan molesta que sujeto a Tōshirō de su camisa para obligarlo a verla.
—Nunca lo sabrás si sigues con miedo, tienes que dejar de preocuparte por todo y empezar a... —Se detuvo al ver sus manos, se sobresaltó y soltó a Tōshirō en el acto.
El joven de ojos verdes parpadeó un par de veces sin comprender lo que había sucedido, tan pronto Tatsuki lo soltó, se alejó unos pasos de él.
La veía desconcertado mientras ella se daba la vuelta para darle la espalda, pudo notar como sacudía sus manos y escuchaba su respiración agitada, entonces vio una pequeña llama brillar y lo entendió. Por inercia toco su camisa con las manos notando que el calor que sintió en su pecho no se debía a la adrenalina por la discusión. Las manos de Tatsuki casi habían quemado su camisa por el calor.
Ella se alejo de él justo a tiempo para evitar lastimarlo, pensó que eso la habría asustado y lo más seguro es que esa fuera la causa de que comenzara a respirar fuego accidentalmente. Tōshirō sabía que era difícil para Tatsuki detenerse cuando eso pasaba de forma involuntaria.
Trato de acortar la distancia entre ambos para ayudarla, pero ella no se lo permitió, algo dentro del oji verde dolió al sentir que su amiga rechazaba su apoyo.
Cayó sobre el cómo un balde de agua fría, eso era justamente lo que él hacia todo el tiempo, eso era lo que molestaba y preocupaba a sus amigos. Sabía que era peligroso, pero no le importaba porque su decisión estaba tomada.
Tōshirō cubrió sus manos con hielo y puso su mano en el hombro de la pelinegra casi al instante el vapor comenzó a salir. La temperatura de Tatsuki podía subir bastante, la vio dar un pequeño salto cuando la toco, pero no le dio importancia.
Tatsuki trato de hablarle, pero no pudo articular palabra alguna, debido al fuego.
—Tra–tranquila, n–no me quemaré —tartamudeo un poco, estaba nervios y solo pudo levantar su mano libre cubierta de hielo para que ella entendiera.
El joven creó un gran trozo de hielo que tuvo que sujetar con ambas manos y con cuidado se lo paso a Tatsuki, cuando ella lo tomo el hielo empezó a derretirse en sus manos, pero por su tamaño no lo hacía muy rápido, observó a Tōshirō esperando que su aliento se calmara un poco.
—Trata de morderlo, podría ayudarte —Hizo mímica de morder mientras hablaba.
Tatsuki comenzó a masticar el hielo y funcionó, luego de unos minutos su temperatura se normalizó, ya no daba la impresión de que ardería en llamas en cualquier momento.
—Eso de ahora...
—¿Fue normal?, no —Interrumpió ella—, Solo me pasa cuando me altero, ya sabes, si me asusto mucho o me molesto demasiado.
—Creí que ya tenías eso controlado.
—Lo hice, porque ya no me ocurre todos los días. Pero no significa que no pueda volver a pasar —expresó mientras miraba el suelo con sorpresa.
Ya sea por curiosidad o instinto, Tōshirō también observo el suelo y lo noto.
Los zapatos de ella se derritieron un poco.
—Es el tercer par de zapatos en 2 meses —comento con molestia, pero no parecía estar enojada.
—No te ves preocupada por eso.
—Ya no me preocupa, solo pienso en como decirle a papá que arruine otros zapatos —Se río.
—Lo importante es que no te lastime, eso es un gran logro para mí porque, la ultima vez... —Giro su rostro hacia otro lado apenada—. Incinere la mochila de Yūshirō mientras la lleva puesta, se quemó un poco las mano quitándosela.
Se dio vuelta para esconder su sonrisa y sus ganas de reír al recordar el suceso, pues había terminado muy bien aunque pareciera increíble.
Tōshirō estaba perplejo y la ínsito para que le contara lo sucedido.
—Fue extraño, veníamos hacia acá y estábamos riéndonos cuando de repente una llama salió de mi boca, Yūshirō estaba enfrente y su mochila se incendió —Alzo un poco los hombros como señal de confusión.
—Bueno fue un accidente después de todo —Trato de animarla, y en lugar de eso cuando ella se dio la vuelta vio que le sonreía.
—Ahora ya lo sabes, solo prométeme que lo intentaras ¿si?
—¿Intentar qué? —No estaba seguro de entender.
—Confiar más en nosotros para apoyarte —respondió feliz.
—¡Bien, trataré de confiar! —dijo contagiado de la felicidad de Tatsuki, pero aún inseguro de lo que ella le pedía.
En ese momento escucharon la alarma del auto que los llevaría a casa, el camino resulto muy ameno y confortante para ambos lleno de bromas y risas.
—Oye antes de llegar a tu casa, ¿qué querías decirme mientras tosías? —Pregunto el rubio con curiosidad.
—Oh eso —se río—. Trataba de decirte que me asustaste cuando me tocaste y eso hizo que siguiera tosiendo fuego.
Soltó una carcajada después al ver a Tōshirō rojo como un tomate.
—Lo siento —dijo apenado volteando su rotro en dirección opuesta a ella para que no viera su gesto avergonzado.
—No te preocupes, tu hielo si me ayudo a enfriarme y eso fue bueno —Golpeo el hombro de su compañero.
El auto se detuvo y Tatsuki bajo despidiéndose de Tōshirō. En el ahora solitario viaje hasta su casa Tōshirō medito todo lo ocurrido ese día y se dio cuenta qué tal vez, solo tal vez, si debía hacer caso a sus amigos y comenzar al fin a ser honesto con él mismo y con ellos... aceptar su apoyo.
Continuará...
Dudas, quejas y preguntas pueden dejarlas en un review.
Fecha de subida a fanfiction: 13/11/2022
Fecha de subida a Wattpad: 22/11/2021
