Capítulo 5
Todos los días, en cualquier lugar, en cualquier momento, cada vez que lo necesites llama mi nombre (en cualquier momento) llama mi nombre.
—Happypeople. De: Skoop On Somebody.
Era temprano, apenas hace un par de horas el sol había salido y él estaba lleno de energía.
Le gustaba salir a caminar en las mañanas los fines de semana pues la mayoría del tiempo había muy poca gente en las calles o en los parques, y era en un parque dónde estaba en ese momento.
Adoraba sentir el viento mientras caminaba tranquilo viendo las hojas en los árboles siendo mecidas con suavidad por la brisa.
Ya tenía un buen rato pensando en algo que hacer el resto del día y aún no tenía una idea clara de lo que quería hacer, pero si estaba seguro de con quienes pasaría el día. Quería pasar tiempo con Orihime y Uryu ese día.
Saco su teléfono del bolsillo de su pantalón para enviar un mensaje a Orihime.
"Buenos días Blitz, quieres salir conmigo e Inazuma?"
Mientras esperaba una respuesta departe de la chica, llamo a Uryu.
—Buenos días, perezoso —hablo con ánimo el pelinaranja.
—"Molestando desde temprano como siempre ¿no?" —Devolvió el saludo a su manera el joven de lentes y pregunto—. "¿Qué sucede?".
—Sal hoy conmigo y Blitz —dijo sonriendo para sí mismo.
Uryu medito por unos segundos antes de preguntar.
—"Rayos, recuérdame ¿quién es Blitz?" —Estaba fastidiado.
Ichigo rio del otro lado solo aumentando más la molestia de Uryu.
—Ya sabes es... —Hizo una pausa y soltó un pequeño suspiro con pesadez antes de seguir—. Blitz es Orihime.
En realidad no le gustaba llamar a los demás por sus nombres.
—"Supongo que está bien, ¿en dónde?" —pregunto con aires de superioridad al haber conseguido de forma accidental que Ichigo usara un nombre y no un apodo.
—Vayamos al centro comercial, creo que si somos nosotros tres es posible no pase nada —sugirió confiado.
—"Bien entonces los veré ahí en 2 horas" —Colgó.
Ichigo sonrió de nuevo para sí mismo mientras revisaba si Orihime había contestado su mensaje.
"Me encantaría :D"
"En donde nos veremos? :0"
Soltó una pequeña risa al leer sus respuestas, ella era muy graciosa sin proponérselo pensaba Ichigo.
"En el centro comercial en 2 horas"
"Puedes?"
"Claro que si (n.n)b"
"Ahí estaré (n.n)"
Volvió a reír por la manera de escribir de su amiga, eso le servía como un recordatorio de las palabras de Tatsuki algunos años atrás "Lo juro ella es realmente tierna sin darse cuenta" eso les quedo claro a todos con el paso del tiempo.
Dio una media vuelta para retroceder en sus pasos en dirección a su casa para asaltar el refrigerador por segunda vez en el día, y avisarle a sus padres que estaría afuera. No volvería a arriesgarse a que fueran a buscarlo con más de diez hombres creyendo que lo habían secuestrado, cuando solo estaba en un parque jugando, sin permiso.
Después de llagar a su casa se dio cuenta de que estaba solo, por eso decidió mientras comía un trozo de pastel que saco del refrigerador escribir una nota y también mandarles un mensaje a su padre y a su madre, en verdad no quería repetir aquel suceso de hace 8 años, así que nunca tomaba demasiadas precauciones.
Siendo ya casi la hora de reunirse con sus amigos Ichigo tomo sus llaves y celular para ir a encontrarse con ellos.
Cuando llego al lugar acordado comenzó a buscar con la mirada por todos lados esperando que ninguno de sus amigos hubiera llegado antes que él, sería un poco vergonzoso, para su fortuna parecía haber llegado antes entonces tomo asiento en una banca cerca de la entrada.
No paso mucho tiempo hasta que vio como Orihime llegaba, le hizo una señal para que lo viera y mientras ella se acercaba noto que Uryu también estaba llegando.
Estando los tres juntos optaron por ir a almorzar, luego fueron a ver varias tiendas, aparadores e incluso fueron a una tienda de dulces, las salidas que tenían ellos tres juntos eran diferentes a cuando salían con cualquiera de los otros por una razón. Ellos no sufrían accidentes tan llamativos como los de Tatsuki, Tōshirō o Yūshirō.
Los últimos tres lo sabían, que ellos a veces hacían esas salidas especiales y en verdad se alegraban por ellos, eran amigos desde pequeños por eso mismo eran felices con el hecho de que al menos algunos podían pasar como personas normales.
Luego de algunas horas decidieron ir a un lugar más aislado para poder hablar con más tranquilidad sobre ciertos temas.
—Vaya sí que ha sido un día divertido —comento Orihime con alegría.
—Tienes razón —la secundo Uryu sonriendo.
Ichigo se limitó a reír llamando la atención de ambos.
—¿Qué te sucede ahora? —pregunto Uryu con una ceja levantada.
—Estoy feliz ¿qué parece? Todo ha estado saliendo muy bien últimamente —expresó con una gran sonrisa en su rostro.
—Es cierto, desde que Tōshirō volvió a ir con nosotros a Seireitei todo ha sido increíble —añadió Orihime contagiada por la felicidad de Ichigo.
—Es una pena que las cosas no puedan seguir así por siempre —susurro Uryu para sí mismo.
No contaba con que las habilidades de Orihime jugarían en su contra pues ella logró escucharlo de forma clara.
Ella regresó su mirada a Uryu y lo vio con extrañeza sin que él lo notara antes de preguntar.
—¿A qué te refieres Uryu?
El recién nombrado se sobresaltó y veía con notable confusión a su amiga siendo imitado por Ichigo que tampoco entendía lo que pasaba.
—No sé dé que hablas Orihime.
—Hablo de lo que dijiste, sobre que es una pena que las cosas no sean iguales siempre —se explicó ayudando a Ichigo de paso a comprender lo que pasaba.
El pelinegro estaba muy nervioso tratando de evitar las miradas de los otros dos, intento distraerlos sin éxito con la excusa de ir a casa. Fracasó.
Suspiro derrotado.
—Verán hace unas semanas me quede en Seireitei y vi que había una habitación extra.
—¿Habitación extra? —repitió el pelinaranja.
—Si, cuando le pregunte a mi padre sobre eso me dijo: "no te preocupes por eso, no es nada" —explicaba el joven ojiazul a sus amigos—. Luego cuando quise preguntarle por un extraño cuarto entre las habitaciones y el pasillo, me dijo que era un cuarto sin propósito aún.
—Dos nuevos lugares, es muy raro, no recuerdo que hayan añadido algo nunca —Trataba de hacer memoria Orihime.
—Aguarda yo si lo recuerdo, fue cuando llegaste Blitz, pusieron una habitación y también hicieron un mantenimiento completo en lugar de hacerlo por partes —contó Ichigo pensativo rememorando el suceso.
—¿Crees que llegue alguien más? —pregunto Uryu escéptico.
—Bueno ¿qué otra cosa podría ser?
—Tal vez deberíamos decirle a los demás —sugirió Orihime.
—Creó que sería lo mejor, después de todo aun si nadie nuevo llega deberían saberlo —apoyo Ichigo.
Uryu aún estaba inseguro sobre eso, pero también apoyo la idea de contarle al resto.
Residencia Hitsugaya
—Por favor, ¿podemos parar ya? —pregunto un joven rubio con frustración.
—No —respondió la voz suave de su madre mientras seguía leyendo recostada en una tumbona que tenían en el jardín trasero.
—Llevo todo el día haciendo esto, estoy cubierto de baba, tierra —gruño con cansancio mientras se señalaba entero, paso una mano cerca de su rostro y noto el desagradable olor que emanaba—. ¡Ya hasta huelo como su comida!
De fondo escucho los ladridos de Ryu que estaba a punto de lanzarse encima de él otra vez hasta que se escuchó "quieto" en tono firme, su madre lo detuvo esta ocasión.
—No pararemos hasta que logres hacer que Ryu te obedezca —pronunció la mujer mientras pasaba las páginas de su libro.
Entonces Suì chasqueo sus dedos y el can camino con rapidez a su lado.
—Esto es tonto, el no me hará caso —asevero al aire con cansancio.
—No lo es y te obedecerá —lo corrigió Suì, acaricio la cabeza del perro para luego ver a Tōshirō.
Se preparó una vez más tratando de mantenerse firme y derecho para parecer dominante, como su madre le dijo, y así lograr que Ryu lo escuche cuando le da una orden.
—Ryu a Tōshirō —mando la pelinegra y al instante el perro corrió hacia el menor con la intención de saltar sobre él.
Tōshirō extendió una mano y tratando de sonar lo más autoritario posible ordeno:
—Alto.
Y una vez más termino en el suelo tratando de evitar que el canino lamiera su rostro sin mucho éxito.
Suì suspiro de forma pesada, no habían logrado ningún avance y eso le molestaba.
Mientras Tōshirō era "atacado" por Ryu, otro rubio hizo acto de presencia en el jardín y con un silbido aparto al perro de su hijo.
—Debo asumir entonces que Ryu sigue siendo el alfa —bromeó divertido al ver el deplorable estado de su hijo cubierto de tierra y saliva.
Suì exhalo con molestia mientras cerraba su libro.
—No comprendo Ryu debería obedecer.
—Hey no es para tanto, además es un buen chico la mayor parte de tiempo —Trato de consolarla el rubio mayor.
—Mi consejo, ve y destruye la pésima escuela de adiestramiento a donde... —en medio de sus palabras observó extrañado a su padre hacer gestos desesperados con las manos y termino su frase con duda—. Lo llevaste.
No fue sino hasta ver la expresión severa de su madre que su mente reaccionó, solo alcanzo a maldecir en su mente mientras cubría su boca con sus manos.
—Yo lo entrené —confirmó el temor del muchacho.
—Por eso sé que el debería obedecerte igual que a mí o a tu padre —hablo aún algo molesta.
—Lo siento —se disculpó casi en un murmullo, pero ambos adultos pudieron escucharlo.
En ese momento Ryu que había pasado a perseguir su cola mientras los humanos hablaban, de inmediato tomo una de las pelotas con las que solía jugar y se la llevo raudo al más joven. Rompiendo de forma inesperada el momento incómodo Ryu llamaba la atención del menor para que este jugara con el.
Sorprendido Tōshirō tomo la pelota y la lanzo al otro lado para que Ryu la buscara, cosa que el canino hizo gustoso.
—Puede que tengas razón Kisuke.
—¿A sí? —pregunto un poco confundido antes de tomar una postura más orgullosa—. Es decir, si, si tengo razón... ¿Sobre qué?
Suì le sonrió. Era obvio no entendía de que le hablaba.
—Que Ryu ve a Tōshirō como un cachorro —admitió.
Ambos observaron al par jugando en el patio y sonrieron al ver feliz a su hijo.
—Tiene tu sonrisa —señalo ella.
—No lo creo, en definitiva es la tuya, es igual de especial verlo sonreír —la contradijo—. Él es más como tú.
—Quizás solo vez lo que quieres ver, para mí él es en todo sentido igual a ti —declaró para luego sonreírle.
La acogedora atmósfera que los rodeaba desapareció en un instante cuando escucharon un sonoro golpe. Al dirigir ambas miradas grisáceas para ver al joven rubio, lo encontraron boca abajo debajo del gran perro quien parecía disfrutar el momento.
—Me rindo —dijo con voz pesada mientras levantaba una mano en señal de derrota.
Sus padres se limitaron a reír de forma silenciosa mientras observaban la curiosa escena llegando a la misma conclusión. Fue suficiente para un día.
Seireitei
Un joven de tez morena con hermosos ojos dorados se encontraba solitario en las enormes instalaciones del lugar.
Vagaba sin aparente rumbo fijo, pero en realidad estaba explorando aquel sitio observando cada cuarto, cada puerta, cada pasillo, todos y cada uno de los detalles de aquella instalación.
Se detuvo frente a la puerta de una habitación recién terminada, extendió su mano para tocar la puerta con cuidado mientras exhalaba despacio y una triste mirada ensombrecía el brillo de sus ojos.
—Espero esta vez... Podre ayudar de verdad, porque se los debo —hablo para sí mismo apartando su mano lentamente—. Si tenemos suerte puede que sea... «La última vez»
Continuó su camino con pereza, una vez más recorriendo ahora las zonas que usaba con frecuencia junto a sus amigos, varios recuerdos invadieron su mente haciéndolo desear que las cosas no tuvieran que cambiar nunca, era imposible, y aun así con todas sus fuerzas lo deseaba, sentía que si se aferraba lo suficiente a ese deseo tal vez se cumpliría.
El remolino de pensamientos que lo aquejaba en ese momento se vio interrumpido cuando escucho el sonido de un balón rebotando.
No perdió tiempo y con su velocidad sobrehumana fue directo al lugar de donde provenía el sonido, se tranquilizó al instante al ver quien lo provocaba y tan rápido como llego una sonrisa se dibujó en su rostro, nadie podría sospechar que segundos atrás estuvo preso de una gran tristeza.
—¡Tatsuki Hola! —saludo con su típica actitud entusiasta.
La chica de cabello negro volteó encontrando a un muy alegre moreno que venía hacia ella, le devolvió la sonrisa y el saludo.
—Es raro verte aquí solo Yūshirō —dijo mientras le pasaba el balón y le indicaba que lo lanzara al aro.
El chico de ojos dorados lo tomo e hizo caso encestándolo.
—Bueno no tenía realmente nada que hacer hoy, creí que sería divertido molestar aquí un poco y te encontré —Volvió a sonreír.
—¿Por qué no llamaste a nadie? —cuestiono extrañada.
—Ehh por nada en particular, sólo... — trataba de buscar las palabras correctas para sonar convincente—. Yo sólo pensé que podría tener un día de diversión solo.
Le dijo sonriendo con los dientes para tratar de sonar relajado y poder ocultar su nerviosismo
—Bien, es cierto de vez en cuando todos queremos algo de tiempo a solas —le respondió ella sonriendo—. También quería pasar el día sola, haciendo ejercicio.
Tatsuki reboto el balón un par de veces antes de encestarlo, lo tomo de vuelta y se lo lanzo a Yūshirō.
—Pero ya que estás aquí, ¿quieres practicar tiros libres? —lo invito alegre.
Yūshirō sonrió ampliamente contagiado de la felicidad de su amiga, acepto su propuesta y lanzo el balón dando comienzo a su juego.
—El primero en fallar un lanzamiento le invita al otro un refresco, ¿qué dices? —pregunto Yūshirō luego de ver como su tiro entro de forma limpia en el aro.
—Que ¿qué digo? Aceptó obviamente, espero hayas traído dinero suficiente presumido —le respondió imitando el tiro de él a la perfección.
—Es gracioso, justo estaba por decirte lo mismo Fuego —provocó con algo de burla el ojidorado mientras encestaba de espaldas y utilizaba el apodo que Ichigo tenía para Tatsuki.
La pelinegra rio mientras iba por el balón, al tenerlo en sus manos hizo varios trucos con el para terminar lanzándolo desde mucha más distancia y logrando una encestada limpia.
—Cuida tus palabras o terminarás con algo más que un bolsillo vacío Yu —orgullosa devolvió la broma y lo reto con la mirada a superarla.
—¡Desafío aceptado! —exclamo feliz el pelinegro.
Pasaron toda la tarde entre juegos y retos, muchos de los cuales terminaron en empate para disgusto de ambos que descansaban en una banca mientras esperaban que el chofer del lugar estuviera listo para llevarlos a sus casas.
—Oye Yūshirō —llamo Tatsuki.
—¿Qué sucede?
—¿Crees que algún día podremos ser como el resto del mundo? —pregunto en tono apagado.
—Quien sabe —respondió él algo distraído—. Probablemente sea muy aburrido.
Ella rio.
—Puede que sea cierto.
—Es más divertido ser impredecible, recuerdo una vez correr tan rápido de la nada que casi recorrí media ciudad —rio al recordarlo—. Mi padre y mi hermana tardaron más de una hora en encontrarme.
Tatsuki compartió risas con el moreno imaginando esa curiosa escena.
—Bueno una vez en casa antes de ir a la escuela bostecé y salió una bola de fuego que quemo por completo mi cuaderno y mi tarea.
Ambos rieron sin parar un rato recordando viejos accidentes causados por sus habilidades.
—Algún día deberíamos competir por saber quien de todos tuvo el accidente más vergonzoso —comentó Tatsuki.
—No suena mal, una competencia de mala suerte —hablo entre risas.
—Parece que nuestro aventón llego, vámonos de una vez —dijo Tatsuki levantándose y haciéndole una señal a Yūshirō para que la siguiera.
—La peor parte del fin de semana es cuando se acaba —murmuro cansado mientras se encorvaba en su sitio de forma exagerada y dejaba colgar sus brazos sin ánimo.
—Es cierto, pero no puedes controlar el tiempo así que muévete antes de que se haga más tarde y nuestro carruaje sea una calabaza —dijo Tatsuki divertida provocando otro ataque de risa para ambos.
Al día siguiente en Seireitei
Los 6 adolescentes se encontraban reunidos en el área recreativa que simulaba un salón de juegos, estaba lleno de arcadias, mesas de ping-pong, hockey de aire, fútbol de mesa y pinball, consolas y televisiones.
Cuando eran más pequeños no los dejaban entrar a esa área a menos que fuese verano y nunca por más de 3 horas en un mismo día, al final terminaron acostumbrados a eso, ahora esta área les servía como un lugar "privado" donde podían hablar con más libertad que en cualquier otra parte de Seireitei debido a que era el área más pequeña.
—Y bien, ¿Qué se supone es eso tan importante que tienen que decir? —pregunto Tōshirō con algo de desinterés.
—¡Si! Si no van a decir nada entonces iré a jugar —comento Yūshirō casi como amenaza, aunque en realidad era un aviso.
—Está bien, está bien, pero deben asegurarse de no hablarlo ni por accidente con nadie —advirtió Uryu.
—Verán —comenzó a relatar—. El otro día Ichigo, Orihime y yo, hablamos de una habitación extra que construyeron hace poco en los dormitorios.
Eso último provoco que Yūshirō prestara mucha atención.
Ahora continuó Ichigo.
—Si no lo recuerdan, la última vez que se agregó un cuarto en los dormitorios fue cuando Blitz llego —dijo señalándola y cediéndole la palabra.
—Por eso pensamos que tal vez, alguien más podría llegar pronto a Seireitei.
Los otros tres estaban en shock, Tōshirō parecía muy sorprendido, Tatsuki estaba escéptica a eso y Yūshirō se mostraba pensativo, algo no muy usual en el ojidorado.
—¿Creen que sea otro chico? —pregunto Yūshirō.
—No tenemos idea —contesto Ichigo.
—Sería excelente si fuera otra chica —comento alegre Orihime.
—No deberían hacerse muchas ilusiones, ¿qué tal y si es menor que nosotros, como por eh 5 años? —dijo Uryu.
—Que horror, no quisiera ser un niñero —hablo Tōshirō con una mueca de molestia.
—Puede que sea malo si es mucho menor, pero sería peor que fuera muy mayor —comento Tatsuki mientras sacaba la lengua como gesto de desagrado.
—Eso sería muy aburrido, preferiría cuidar un niño o niña que lidiar con un adulto amargado o loco, como padre —dijo Ichigo mientras sentía un escalofrío recorrer su espalda—. Ugh.
Por sus palabras y expresiones todos comenzaron a reír disfrutando el momento, era en esos momentos donde se sentían como niños pequeños de nuevo y se alegraban de poder llevarse tan bien.
—¿Qué clase de habilidad creen que tenga? —pregunto Uryu.
—Buena pregunta —señalo Tōshirō con interés—. Pero para empezar, ¿qué clase de poderes tenemos nosotros?
—Yūshirō y Uryu parecen tener poderes sobrenaturales —hablo Tatsuki haciendo ademanes con sus manos para tratar de ilustrar lo último.
—Orihime tiene poderes como de camaleón, pero lo que copia son habilidades de distintos animales —decía Yūshirō haciendo gestos tratando de imitar distintos animales—, Es algo místico.
—Luego están ustedes tres —señalo Orihime a los restantes—. Sus poderes son elementales.
—Creo que esta es la primera vez que analizamos nuestros poderes —medito en voz alta Ichigo.
Hubo un pequeño silencio, además de Ichigo ninguno de los jóvenes pensó en eso hasta que el pelinaranja lo menciono.
—Es extraño, tantos años teniendo esto en común —dijo Tatsuki mientras hacia una pequeña llama en su mano—. Y en realidad nunca le dimos importancia.
—Tal vez deberíamos hacerlo ahora, ya saben —hablo Orihime viendo a sus amigos para luego ver sus manos y hacerlas cambiar por las patas de algún felino—, Tratar de averiguar más de esto, de nosotros.
Todos se veían entre ellos con expresiones variadas, estaban inseguros, tristes, confusos y hasta curiosos, al final intercambiaron miradas llenas de determinación y asintieron decididos.
—Primero lo primero, vayamos a un lugar más amplio —recomendó Ichigo.
—Vamos al área de práctica, ahí hay de todo lo que necesitamos para esto —sugirió Tatsuki.
—No perdamos tiempo andando —apresuro Yūshirō con emoción.
El lugar era un área destinada más al ejercicio que a la divagación de los usuarios del lugar, fue creado con la intención de que pudieran practicar deportes sin miedo ahí.
Había una piscina enorme, una pista de carreras y otra de obstáculos, pesas, barras asimétrica, una gran lona que servía para practicar gimnasia, una caja de bateo y un pequeño campo de béisbol además de varios extras que le brindaban más usos al área.
—Muy bien, ahora ¿qué hacemos exactamente? —pregunto Uryu.
—No lo sé —confeso Orihime—. Es nuevo para todos hacer esto.
—Hagámoslo simple primero —Tatsuki tomo la palabra—. En primera, debemos conocer entre todos lo que podemos hacer y hasta que punto tenemos control, después pensaremos en lo siguiente.
—Paso a paso ¿eh?, parece un plan —apoyo Tōshirō y con una sonrisa burlona Añadió—. La pregunta del millón ahora es ¿quién será la primera víctima?
Otro silencio. Ninguno parecía tener el suficiente valor para dejarse observar por sus compañeros, excepto por un cierto peli naranja despreocupado.
—Yo voy primero no se amontonen, todos tendrán su turno después niños —declaró burlón mientras guiaba a sus amigos a la lona—. Este será un buen lugar para mí.
Dijo más para sí mismo que para los demás mientras se estiraba un poco preparándose. Orihime saco una libreta de su mochila y una pluma.
—¿Qué harás Orihime? —pregunto curioso Tōshirō mientras se sentaba junto a ella.
—Si vamos a "estudiarnos" deberíamos tratar de hacerlo bien —le respondió mientras escribía y le mostraba al rubio lo recién escrito.
Tōshirō procedió a leerlo en voz alta:
Sujeto #1
Nombre: Ichigo Kurosaki.
Género: masculino.
Poder: Controlar el viento.
Detalles:
—¿Lo harás con todos? —Esta vez pregunto Yūshirō.
Orihime se limitó a hacer un gesto afirmativo.
Luego todos voltearon a ver a Ichigo quien ya estaba listo para comenzar su "presentación".
—Cuando quieras bocón —lo incitó Tatsuki.
Ichigo sonrió y respiro hondo.
—Bien primero, el viento es como una extensión de mi cuerpo.
Estiro sus brazos a los lados, los alzo y luego los bajo. Con cada movimiento sus amigos sintieron una corriente en las mismas direcciones a las que sus brazos apuntaban.
—Segundo, cuando me concentro lo suficiente puedo hacer que el viento se mueva como quiero, pero no es tan llamativo.
Junto sus manos dejando un pequeño espacio entre sus palmas y empezó a mover los dedos como si tocara un instrumento musical, luego se inclinó y lanzo lo que había formado hacia un lado, se pudo apreciar el sonido que provocaba la fricción del viento contra la lona.
Luego repitió la acción para formar una corriente, con la diferencia que con la mano izquierda hizo un movimiento similar al de girar un balón sobre su dedo índice. Lo empujo suavemente con la mano derecha en la misma dirección donde estaban sus amigos y todos sintieron como un remolino pasaba entre ellos.
—Por último, cuando no estoy atento casi cualquier movimiento que hago provoca una corriente o hasta una ráfaga.
Movió su brazo derecho sin cuidado, como un niño tratando de tocar las invisibles corrientes de aire y un fuerte viento sorprendió a sus amigos.
—Eso es todo damas y caballeros —dijo mientras hacia una reverencia.
—¡Sigo yo! —declaró efusivo Yūshirō.
—Adelante Yu, es tu público ahora —lo animo Ichigo mientras chocaban sus palmas.
Cuando Yūshirō ocupo el lugar que Ichigo había tenido momentos atrás, todos notaron que no llevaba sus zapatos, los había dejado junto a ellos, el pelinegro inicio dando pequeños saltos en lugar agitando sus brazos.
—Número 1 —dijo risueño.
Corrió tan rápido como pudo hasta ellos, tomo sus zapatos y volvió al lugar sin sudar. Un movimiento tan veloz que sus amigos apenas y notaron un borrón moverse y acto seguido Yūshirō tenía sus zapatos en la mano.
—Cuando corro es como si me deslizara por la tierra, el calzado de cualquier tipo me hace "resbalar" —hizo mímica de querer recuperar equilibrio para ilustrar sus palabras—. Como cuando intentas caminar sobre cerámica mojada.
Amarro los cordones de sus zapatos entre si para sacudirlos a la altura de su rostro.
—Es algo similar cuando corro usándolos, es raro, pero siento como si necesitara conectar directamente con el suelo para controlar mis movimientos a esas velocidades —dejo los zapatos en el suelo.
—Número 2.
Se agachó para luego dar un salto en su sitio, un salto de tal vez 2 metros en el aire del cual aterrizo como si nada, aún agachado rio al ver los rostros asombrados de sus amigos.
—La misma energía que fluye por mi cuerpo al correr puedo usarla para saltar o tener unos segundos de fuerza extra —explico mientras flexionaba un brazo tratando de parecer más fuerte—. Lo malo es que el salto es más corto cuando llevo zapatos que cuándo no los uso, pero la energía que le puedo dar a mis brazos no cambia.
—Número 3. Ustedes ya saben que tengo la vista más aguda que una persona normal, pero también soy muy ágil, más que alguien normal al menos.
Al instante corrió a las barras asimétricas y comenzó a dar todo tipo de volteretas alternando entre sus manos y pies para sujetarse, y para terminar se impulsó fuera del área de las barras dando varios giros y aterrizando sobre una rodilla de forma limpia.
—Tengo reflejos felinos, o los de un cirquero —presumió con una enorme sonrisa mientras volvía a la lona.
—Número 4, pero no menos importante, a veces puedo sentir cuando algo va a pasar como un sexto sentido que me advierte de cosas a mi alrededor —dijo con ademanes exagerados.
—Creo que puedo describirlo como ese instinto de los herbívoros cuando se sienten asechados —Curvo sus manos tratando de simular garras mientras explicaba—. Y muy pocas veces en toda mi vida, he visto salir chispas de mi cuerpo, pienso que puede ser por la fricción cuando corro, pero en realidad no sé.
—Eres casi un pequeño rayo viviente —añadió Uryu contagiado de la energía positiva del menor.
Yūshirō regreso a su lugar sonriente mientras los que faltaban trataban de alentarse a pasar. Tatsuki término cediendo primero y al igual que Yūshirō dejo sus zapatos en su sitio antes de ir al centro de la lona.
—Ok comenzaré con esto, soy un fósforo andante —Levanto su mano derecha a la altura de su pecho con el puño cerrado, luego abrió su mano de forma rápida haciendo aparecer pequeñas llamas en las puntas de sus dedos—. Y también un calentador, puedo irradiar calor de mis manos y pies —Señalo sus pies descalzos y la marca de calor que dejo la lona.
—Encender fuego es muy fácil, tanto que más de una vez he evitado por poco un incendio —confesó apenada.
—Puedo controlarlo como si fuera parte de mi cuerpo —Mientras hablaba hacía movimientos suaves con sus brazos y manos para darle formas distintas a una flama que creo frente a ella—, Pero es difícil, el fuego parece tener voluntad propia.
—Aunque parece que no, también puedo llegar a quemarme. Por eso debo tener cuidado y más cuando las llamaradas que puedo crear alcanzan una distancia de casi 2 metros —Lanzo un par de patadas a su costado creando dos enormes bolas de fuego que se desvanecieron al alcanzar la distancia dicha anteriormente.
Hizo un par de trucos más para demostrar un gran control de su fuego, resultado de entrenamiento, meditación y práctica.
—Y hay ocasiones en donde mis emociones me afectan de mala manera, mi temperatura corporal sube mucho, en ese punto apenas y puedo controlar el fuego y brazas que salen de mi boca, puedo tardar mucho para enfriarme —Alzo los hombros con resignación.
Habiendo terminado su exhibición de habilidades, volvió a sentarse con el grupo y observo al igual que Ichigo y Yūshirō como Orihime anotaba todo.
Continuará...
BlackAngelN: Gracias por llegar hasta aquí, se agradecen los comentarios y mucho.
Fecha de subida a Fanfiction: 23/12/2022
Fecha de subida a Wattpad: 30/12/2021
