Capítulo 6

Abandone a los malos días. Volver las cosas a la normalidad... Natural, buscando orden, eso somos nosotros.

—Mad Surfer. De: Kenichi Asai.


Habiendo terminado de anotar todo lo referente a Tatsuki y sus habilidades, Orihime preguntó por el siguiente valiente en pasar a exponerle a los demás todo lo que podía hacer.

Iré yo, no quiero ser el último —anunció Uryu mientras se ponía de pie y se estiraba un poco a la vez que comenzaba a caminar.

Aunque necesito un voluntario —dijo deteniéndose y dando media vuelta para observar a sus amigos.

Yo lo haré se ofreció Ichigo.

Uryu arrugo la nariz mientras hacía una mueca de incomodidad, pero suspiró al final aceptando que Ichigo lo ayudará solo haciendo un movimiento con su mano para que lo acompañara.

Ichigo se apresuró a llegar con Uryu al centro de la lona mientras sonreía y se colocaba a su izquierda, su actitud contrastaba con la de Uryu que se veía algo fastidiado.

Muy bien, no te muevas —pidió el pelinegro.

El peli naranja obedeció sin decir palabra, quedándose quieto y recto en su lugar. Uryu se alejó de él apenas un par de pasos más hacia la derecha y se puso los lentes en la cabeza antes de voltear a ver a los demás.

Yo puedo ver los colores que los sentimientos le dan al alma y esto —señalo sus ojos azules que se tornaron miel al señalarlos, provocando un sonoro "wow" de parte de todos al verlo—. Es lo que pasa cuando lo hago, no siempre lo controlo, pero he aprendido a manejarlo mejor con los años.

Eso es genial, Inazuma, pero ¿Para qué me necesitas entonces?cuestionó Ichigo confundido.

Uryu lo observo y se rio un poco al ver los colores en el aura de Ichigo, un tono lavanda floral flotando a su alrededor como manchas unidas a su cuerpo, reflejaban su confusión. Miro a sus otros amigos para ver los diferentes colores que rodeaban sus almas y sonrió. Aún le faltaba mucho para comprender la naturaleza de sus propios "poderes".

A eso voy, cabeza hueca, solo has lo que te digo —hablo con un tono ofensivo tratando de molestar al pelinaranja y causar diferentes emociones en el resto de sus amigos.

Observo como el aura de Ichigo baja la intensidad de aquel color lavanda sin desaparecer, compartiendo lugar ahora un color rojo algo suave, se había molestado apenas y sus amigos eran rodeados de colores gris y naranja, estaban sorprendidos y extrañados por sus palabras.

Escuchen, puedo usar el poder de mi aura para fortalecerme físicamente, es como si mis emociones me dieran fuerza —hablo esta vez guardando sus lentes con cuidado en su camisa— Vamos a correr, Ichigo, desde aquí hasta la esquina izquierda y volver.

¿Esto como nos mostrara más de tus habilidades? —pregunto el oji marrón.

Todos sabían que Ichigo en general era de los más rápidos entre ellos, lo más seguro es que Yūshirō fuera el único más rápido que él.

Solo corre, ya lo verás —le respondió de forma simple.

Contaron juntos hasta tres y echaron a correr tan rápido como podían, desde atrás sus amigos estaban impresionados, Uryu estaba igualado con Ichigo iban a la par hasta llegar a la esquina antes de volver. En ese momento pareció que Uryu hubiera sido disparado desde la esquina y aventajo a Ichigo llegando varios pasos delante de él

Agitado, y aturdido por el resultado de la carrera, el pelinaranja preguntó.

¿Qué fue lo que hiciste?

Convierto mi aura en energía, así pude igualarte, luego pensé en algo que me hiciera tener una fuerte reacción emocional y use esa energía para impulsarme a la vuelta —explicó el pelinegro—. Así que si tenían dudas de como rayos derribe aquel poste de luz hace años, como tire abajo un muro o por la vez que destruí una toma de agua para incendios, ya lo saben.

Confesó lo último un poco avergonzado mientras se pasaba una mano por el cabello para disimular su pena.

Wow, wow, wow, espera... eso quiere decir ¿qué ya lo controlas? —pregunto Yūshirō dándose cuenta de que desde hacía mucho tiempo el pelinegro no había tenido un problema similar.

Eso quisiera, pero no es así, esas cosas me siguen pasandomenciono algo triste, volvió a colocarse sus lentes y dejo que sus ojos volvieran a su natural color azul para seguir explicando—, Pero ya no es tan grave como lo era antes, he aprendido a controlar mis emociones y a dominar mis poderes, mis problemas son similares al tuyo cuando corres sin control.

Uryu e Ichigo volvieron a sentarse con los otros mientras esperaban que Orihime terminara de escribir los datos del de lentes.

Tan pronto terminó le extendió el cuaderno y la pluma a Tōshirō que se encontraba junto a ella, le sonrió y se puso de pie dejando al rubio extrañado hasta que suspiro resignado notando que debía ser él quien anotara los datos de la peli naranja.

Estando ya en el centro, Orihime inhaló y exhaló lento mientras juntaba sus manos frente a ella y luego las separaba con la misma lentitud.

—Está bien —Convirtió sus manos en patas de oso, luego en las de un felino y finalmente en aletas—. El cambio de forma es limitado, puedo cambiar mis brazos; de los codos a las puntas de mis dedos exactamente.

El resto la observaba atentamente y podía ver al ojiverde escribiendo tal como se lo había encargado, suspiro volviendo sus brazos a la normalidad para continuar.

—Mis ojos también pueden cambiar —Se acercó algunos metros para que sus amigos pudieran ver mejor, cerro los ojos y al abrirlos eran similares a los de un felino, repitió la acción anterior y sus ojos cambiaron varias veces más antes de volver a su forma original—. También puedo cambiar mis piernas, y a diferencia de mis brazos puedo cambiarlas por completo o parcialmente.

Se quitó los zapatos y rápido convirtió sus piernas en las patas traseras de lo que pensaron era una gacela, luego cambio solo de sus rodillas hacia abajo a las patas de lo que parecía un caballo y finalmente las de una liebre antes de volver a la normalidad.

—Claro, mis orejas también pueden cambiar —Sonrió recogiendo un poco su cabello para mostrarlas cambiar algunas veces antes de regresarlas a como eran.

Segundo, no es necesario que mis orejas, ojos, manos o pies cambien al mismo animal —explico cambiando sus orejas a las de una liebre, sus manos en las patas de un perro, sus pies en patas de cebra y sus ojos en los de un ave—. Para cambiarlos a la vez.

Todos sus amigos lanzaron comentarios de asombro al verla combinar diferentes animales en su cuerpo, ninguno la había visto hacerlo antes. Regreso a su forma humano tuvo que sujetar su cabeza unos segundos.

—Lo malo es que cuando lo hago de forma consciente, no puedo evitar algunas jaquecas —Mientras hablaba Orihime pensó «esto es más intimidante de lo que crei» sintiendose pequeña por ser el centro de atención.

—Y también aunque no muestre algún cambio a veces puedo controlar que mis sentidos se agudicen como los de los animeles, pero otras veces pasa sin que pueda evitarlo —Al terminar estaba algo sonrojada porque sus amigos seguian sin perder detalle alguno de sus movimientos.

Sus pensamientos de vergüenza no duraron mucho debido a que Tōshirō alzo su brazo para preguntar.

Dijiste "cuando lo haces consciente" —señalo Tōshirō para luego preguntar con duda—. ¿A que te refieres con eso?

Orihime sonrió con notable nerviosismo, se sentia insegura al hablar sobre ese tema con alguien más aparte de Tatsuki.

Tal vez seria bueno dejar eso para luego —intervino la peli negra sabiendo que era un asunto delicado para la menor—. Además ya vimos lo lejos que puede llegar Orihime, creo es suficiente por hoy.

En ese momento Tōshirō se sintió mal por poner incomoda a su amiga, así que estuvo de acuerdo con Tatsuki en dejarlo para otro momento.

La peli naranja volvió a su sitio y recibió el cuaderno de manos del ojiverde con una sonrisa, luego de ver que todo estaba en orden, ella junto a sus otros amigos observaron impacientes al Hitsugaya.

«Solo falto yo», pensó con resignación el joven rubio.

Sin decir palabra alguna se levantó y camino al centro de la lona, con algo de temor vio como sus amigos lo miraban con curiosidad.

Lo primero que hizo fue dar un pistón en la lona, provocando que toda el área a su alrededor se llenara de una capa de hielo con patrón irregular de círculo.

Esto es lo primero —señalo el hielo bajo sus pies antes de dar otro pisotón con el cual derritió todo el hielo—. Puedo crear y derretir hielo con casi todo mi cuerpo y también algo de nieve.

En sus manos formo una esfera de hielo algo irregular que luego aplasto entre sus manos y lanzo los restos al aire, estos cayeron como nieve a su alrededor.

Esa demostración había bastado para dejar al grupo impresionado.

—El frío no me afecta tanto como a otros, tengo una gran tolerancia a él —explicó de forma natural y calmada—, Y tal vez eso tiene que ver con la poca resistencia que tengo al calor.

Puedo bajar mucho la temperatura de mi cuerpo —revelo con tranquilidad—. Y también subirla un poco, pero cuando hago lo segundo a veces siento como si me clavaran agujas en el cuerpo.

Se dio cuenta de la sorpresa que causo en sus amigos el saber que también podía recuperar por sí mismo su temperatura normal.

Respiro profundo y lento para mantenerse en control.

Aparte de eso... no tengo mucho que mostrar, solo algo que ya saben. Puedo controlar el hielo para que haga todo tipo de cosas —Sintió como si estuviera confesando un crimen «Soy un peligro y un egoísta, pero le prometí intentarlo», pensó—, Aunque la mayor parte del tiempo eso pasa cuando pierdo el control...

Estaba a la expectativa, no quería tener que hacer una demostración de lo último porque no se sentía preparado para eso. No todavía.

Fue una sorpresa ver como Uryu levantaba su mano para llamar su atención y la del resto.

¿Qué te hace perder el control? —pregunto con expresiones y tono neutral, Tōshirō agradeció eso internamente, no hubiera sabido reaccionar correctamente de haber sentido temor o inseguridad en su voz.

Dudo unos segundos en responder, ya que no era algo fácil de admitir y menos confesar, y para él era en especial complicado dada su personalidad y actitud tan cerradas y apartadas. Se sentía vulnerable ante sus amigos, pero no desistió, ya había tomado una decisión desde que se levantó para ir al centro de esa lona y era hora de que demostrara la confianza que decía tenerles.

—Sucede cuando estoy muy emocionado, enojado o triste —Contrario a lo que creyó pasaría, se sentía ligero y feliz al ver que en los rostros de sus amigos no había signos de miedo o rechazo, así que añadió—; Después de esos momentos... note que antes de cada uno siempre tenía una explosión emocional.

Entonces no puedes controlar esas cosas extrañas que salen de la nada ¿Cierto? —cuestiono Yūshirō refiriéndose a una vez que vio salir sin control varias estalagmitas al rededor del ojiverde.

Sí, es algo que solo pasa cuando pierdo el control, aún no sé cómo evitarlo o detenerlo.

Tōshirō estaba por concluir su "exposición" pero decidió, en cambio, mostrar un último truco que podía realizar.

Comenzó a lanzar sin parar varios trozos de hielo de diferentes tamaños como una lluvia saliendo de sus manos, se detuvo luego de que cubrió una gran área a su alrededor, entonces hizo con sus manos extendidas un movimiento en el aire como si tratara de limpiarlo todo de una sola vez y luego cerro sus manos. Todo el hielo que habia a su alrededor se pulverizó, una vez más hizo algunos movimientos con las manos simulando levantar algo, provocando que todos los fragmentos de hielo se elevaran y se convirtieran en escarcha antes de volver a caer.

—Es increíblepronuncio Tatsuki mientras extendía sus manos dejando que algo de escarcha se acumulara en ellas.

¿Desde cuándo sabes hacer esto? —pregunto Ichigo con emoción.

—Desde siempre creo —contesto ruborizado, pues ese era un truco que solo se lo había enseñado a sus padres—. Cada vez puedo hacerlo con más y más hielo, siempre me sale bien.

Cuando la escarcha término de caer, todos se acercaron a Orihime y se sentaron formando un círculo a su alrededor, esperando ansioso a que les anunciara que había terminado, pues ahora tendrían que discutir otro tema.

—Listo —exclamo Orihime al terminar de anotar y verificar que todos los datos estuvieran en orden.

—Okey, entonces ¿Qué hacemos ahora? —cuestionó Uryu.

—Yo les diré que haré —contestó Tōshirō mientras se levantaba y comenzaba a caminar lentamente a un rincón del lugar—. Toda esa exposición me dejo exhausto, iré por algo de beber a la máquina de aquí, mientras ustedes piensan que hacer.

Orihime, Ichigo y Uryu lo vieron atónitos por su comportamiento tan tranquilo, no es como si no fuese habitual en el rubio que siempre solía actuar de una forma algo tensa o molesta cuando se tocaban temas relacionados con las habilidades que poseían. Pero ahí estaba, tranquilo como si no acabaran de pasar poco más de una hora usándolas y explicándolas.

Por otro lado, Tatsuki y Yūshirō se mostraban muy felices, era bueno ver que Tōshirō a pesar de que eso no era algo que le enorgulleciera y menos que le gustara, si estaba disfrutando el tiempo que estaban teniendo todos juntos.

—Tal vez deberíamos dejarlo por hoy, para pensar que haremos mañana —hablo Ichigo mientras se recostaba en el suelo.

—¿Qué? ¡No! Deberíamos aprovechar hacer algo más ahora —se quejó Yūshirō molesto.

—Está bien, tranquilo, ¿Qué quieres hacer? —pregunto Orihime con curiosidad.

Ah yo, bueno. Pensaba que podriamos... —Yūshirō estaba algo nervioso, una conducta poco usual en él. Aun así, recupero su determinación para terminar su sugerencia —. Podríamos entrenar juntos, así podríamos mejorar en todo eso que nos da miedo de nuestras habilidades.

Tōshirō volvió justo a tiempo para escuchar el final de la sugerencia de Yūshirō, con un gesto de desagrado, repartió bebidas a sus amigos mientras contestaba a la petición del menor con un tono de disgusto.

—No me gusta esa idea —Se quedó de pie cerca de sus amigos.

Orihime noto la molestia en la voz de su amigo, al igual que el gesto en su rostro que revelaba lo incómodo que estaba.

—Pero es una buena idea, así también conoceremos aún mejor las habilidades de los otros —dijo Orihime tratando de sonar comprensiva en un intento por ayudar al ojiverde a relajarse.

—Vamos, Tōshirō, no seas tan serio, no pasará nada si lo hacemos aquí —intervino Tatsuki mientras se levantaba para estar junto a Tōshirō y poner una mano sobre su cabeza—. Estaremos seguros y tendremos todo lo necesario para cubrir cualquier emergencia peque...

No pudo terminar su oración pues Tōshirō se había encargado de callarla de forma similar a como lo había hecho con Ichigo anteriormente: lanzandole una bola de nieve.

—Hablas demasiado, Tatsuki, lo aceptaré si te callas —declaró con enfado sin voltear a verla.

A diferencia de Ichigo, Tatsuki solo se rio mientras quitabas los restos de nieve de su rostro sin molestia, para ella solo era un acto infantil de parte del menor para evitar que usara en público un apodo que no le agradaba. Y eso en sí mismo era una victoria más satisfactoria.

—¿En verdad vamos a hacer caso a una idea de, Yūshirō? —pregunto Uryu perplejo.

—Relajate, aguafiestas, es como dijo Fuego, aquí no nos pasara nada —alego Ichigo.

—¡Entonces está decidido! interrumpió Orihime con visible entusiasmo por la idea.

—Espero que sepan lo que hacen con esto —menciono Uryu mientras acomodaba sus lentes.

—¡No se arrepentirán, ya verán! —grito Yūshirō genuinamente feliz y sonriendo de oreja a oreja como un niño al que le acaban de decir que puede conservar al perro que encontró en la calle.

—Bueno, le concederemos su petición a Yūshirō, pero nos salimos mucho del tema —hablo Tatsuki llamando la atención de todos—. ¿Abra alguna forma en que podamos averiguar si llegara alguien más?

Todos reflexionaron sobre esa idea algunos segundos, finalmente quien hablo fue Orihime.

—Tal vez Tōshirō, Ichigo o Tatsuki podrían averiguar —dijo Orihime con voz suave.

Los nombrados se vieron entre ellos con curiosidad, luego posaron sus miradas en la chica de cabello naranja en vista de una respuesta

Orihime al notar la gran interrogante en sus rostros agrego:

—Sus padres son los que dirigen todo esto —Señalo con sus manos el lugar mientras hablaba—. Entonces ustedes están más cerca de la información, podrían hablar con sus ellos y puede que les digan algo.

Ichigo asintió por la idea de Orihime y alago su perspicacia, mientras que Tatsuki y Tōshirō estaban algo nerviosos, la idea les parecía muy buena; sin embargo, no todo en ella era tan fácil según sus perspectivas. Aun así, ambos acordaron junto a Ichigo que tratarían de obtener respuestas de sus padres.

El resto de la tarde la pasaron discutiendo sobre el entrenamiento que sugería el menor de todos, acordaron que lo ideal seria centrarse solo en uno cada día para asegurar la seguridad de todos centrándose solo en uno por día. También intentaron decidir el orden en que lo harían, lo cual fue una tarea difícil, gracias a que ninguno quería realmente ser el primero ni siquiera el enérgico Yūshirō, a pesar de que por él iban a hacerlo.

Al final lo decidieron con una competencia fácil: piedra, papel o tijeras.

Jugarían cinco rondas, al final contarían victorias, el que menos victorias tuviera sería el primero en ser asistido en el entrenamiento y el que obtuviera más sería el último. El orden que quedo al final fue; Orihime, Uryu, Ichigo, Yūshirō, Tōshirō y por último Tatsuki.

Ichigo y Tōshirō veían con clara envidia a Tatsuki que presumía el haber sido la ganadora, el espíritu competitivo que siempre ha habido entre los 3 se volvía muy evidente cuando hacían competencias. Ninguno era un buen perdedor si el ganador era uno de los otros dos. En otras circunstancias también habrían tenido una discusión entre los 2 perdedores por el segundo lugar y no se habrían hecho esperar burlas para Ichigo por quedar en 4.º lugar y no en 3.º como minimo, pero la aplastante victoria de Tatsuki opaco todo eso.

—Vamos, bebés, no lloren —La mayor se burlaba del par que no dejaba de verla con rabia, cosa que la hacía gozar más de su victoria—. Quizás tengan mejor suerte la próxima vez, si esfuerzan.

Tatsuki disfrutaba del momento y se los hacía saber sin remordimiento alguno.

—Vamos ya es suficiente, les recuerdo que también debemos decir cuando comenzar, concéntrence —llamó Uryu para volver al tema principal.

—Es cierto, deberíamos dejar todo en orden de una vez —apoyo Orihime.

—Deberías elegir el día tú, Orihime —comentó Tōshirō tranquilo.

—Tōshirō tiene razón, ya que serás la primera, es justo que tú elijas —concedió Uryu.

Orihime sonrió y asintió agradecida por la consideración.

—Me alegra escuchar eso, creo que, lo mejor será empezar en unos días.

—¿Por qué? —cuestionó Tatsuki.

—Si de verdad entrenaremos diario, debo tener alguna excusa para que mi hermano no se enteré que hacemos algo más aparte de "relajarnos" aquí —contestó de lo más tranquila—, Por eso tampoco puedo descuidar la escula o dudará.

Todos se tensaron al instante luego de escuchar su respuesta, ninguno había pensado en eso ni por accidente. Y ninguno quería dejar que sus padres se enteraran de lo que hacían, estaban cansados de la sobre protección que les daban, los estudios que les hacían y los intentos de soluciones que ideaban.

Lo intentaban de todo, desde tratamiento farmacéuticos hasta dispositivos de ayuda, pero nada resultaba realmente bien y algunas ocasiones creaban más problemas, hasta hacía pocos años desistieron de buscar más soluciones como esas, pero no significaba que se hubieran rendido, solo les estaban dando espacio. Era claro que si se enteraban de lo que estaban intentando seguramente querrían estar presentes o que su equipo de investigación los monitoreara, cosa que ninguno quería.

Sabían que todo lo hacían porque estaban preocupados por ellos y su seguridad, sin embargo, eso no quitaba el hecho de que se sentían como ratas de laboratorio o alguna clase de animal peligroso al que se debía vigilar todo el tiempo.

—Alguien más ha pensado... ¿Qué dirá si preguntan que hacemos? —pregunto Uryu nervioso.

—No —respondió corto Ichigo, demostrando la preocupación que lo invadió

Tatsuki paso su mano izquierda por su cabello, nerviosa, con la vista fija al suelo. Estaba segura de que si su padre se enteraba querría estar presente todo el tiempo para vigilar que no se hiriera

Pensamientos similares rondaban la cabeza de Ichigo, que comenzó a dar vueltas en su sitió con los brazos cruzados sobre su pecho, tenía una expresión de seriedad que pocas veces se veía en él por su usual personalidad protectora y juguetona.

Ichigo detuvo su andar gradualmente luego de pasar su vista a cada uno de sus compañeros y confirmar que todo, excepto Orihime, estaban nerviosos y pensativos.

—¿Todos estamos de acuerdo en que no es buena idea decirles? —cuestionó aún en su sitió.

Recibió como respuesta asentimientos de cabeza y algunos "sí", confirmando que todos estaban agobiados por la misma cosa.

—Tal vez tengo la solución —anunció Ichigo, provocando que las miradas se centrarán en él, invitándolo a continuar—. Ellos nunca revisan las cámaras a menos que deban hacerlo, solo necesitamos una justificación para todo el tiempo extra que pasemos aquí y el cansancio que tendremos que podrían notar.

—Lo sabemos, Ichigo, pero ese es el problema —interrumpió Tōshirō—, Aún no tenemos una excusa convincente.

—La tengo —afirmó Ichigo.

—¿De qué hablas? —Tatsuki se acercó a él para escucharlo con atención.

—Deportes.

Su respuesta fue tan corta y llana, que los demás no terminaban de comprenderla del todo.

—No lo entiendo —Yūshirō fue él primero en exteriorizar su duda.

Ichigo sonrió mientras asentía.

—Escuchen, no nos dejan practicar deportes en público desde que Yu rompió un récord mundial de velocidad por accidente y que Fuego convirtió un balón de básquetbol en una bola de fuego —Recordó el pelinaranja señalando con las manos extendidas a sus respectivos amigos, quienes sonrieron incómodos por los recuerdos de esos incidentes—. Podemos decirles que estamos practicando deportes aquí y nos servirá para explicar los destrozos que podamos hacer.

La incredulidad adornaba los rostros de los jovenes, pues no estaban tan seguros de que en verdad funcionara una excusa como esa. Pero debían intentarlo y a falta de otras ideas, tendrían que usar la de Ichigo.

—No queda de otra, ¿Estamos juntos en esto? —pregunto Tatsuki.

—Nos castigarán hasta graduarnos de la universidad —hablo Uryu—, Así que más vale que valga la pena.

—Será muy divertido —comento Yūshirō con entusiasmo.

Orihime asintió muy feliz, contagiada del ánimo de Yūshirō, por su parte Tōshirō solo asintió con la cabeza, sintiéndose inseguro de lo que harían, pero igual de decidido que el resto.

Ichigo sonrió triunfante.

—Ya que eso esta resuelto —menciono el pelinaranja—. Deberíamos irnos, ya se está haciendo tarde.

(*)

Los golpes eran incesantes en el interior de la habitación, como si tuviesen cautivo algún animal exótico que desesperadamente buscaba liberarse de su encierro.

Los dos jóvenes de no más de 19 años que custodiaban la puerta se veían entre ellos con el miedo reflejado en sus rostros, era su turno de ser guardias en ese lugar, se notaba que estaban arrepentidos de haberse involucrado en todo eso.

Escucharon tres golpes firmes pero suaves en la puerta desde el interior, su señal para abrirla.

Admiraron con temor salir de ahí a un hombre de cabello plateado, junto a otro de cabello negro, la apariencia de ambos tan pulcra y limpia desconcertó a los jóvenes guardias. Quienes a causa de los estruendos que escuchaban provenir del interior de la habitación estaban seguros debían haber estado peleando.

—Avísenle a su jefe que el señor Aizen vendrá en unos días por Ginjō —hablo Shūkurō con cansancio señalando el interior de la habitación con su pulgar—. Y Cuando llegue, quiere ser atendido en persona por él.

Los guardias asintieron casi de forma automática al sentirse intimidados por la presencia de esos hombres, quienes después de escuchar su respuesta se fueron sin más.

Con el miedo a flor de piel en ellos, casi tropezando entre si, cerraron con rapidez la puerta que custodiaban. Al principio pensaron que colocar dos cerraduras de tablones de metal aparte de los tres pestillos que se habían instalado por fuera eran demasiado, ahora les parecía muy poco.

Gin caminaba delante de Shūkurō guiando el camino hasta donde los esperaba un auto que los llevaría de regreso a la parte alta de ciudad Naruki.

—Oye, Shūkurō —llamo la atención del pelinegro—, ¿Qué te hizo a seguir al señor Aizen?

—Eso no necesitas saberlo, Gin.

—No seas tímido, tengo curiosidad por saber que te motiva. Luego de ver que Ginjō solo quiere poder para restregarlo en la cara de todos los que lo subestimaron —hablaba con tono desinteresado, hasta que ladeo la cabeza para ver a Shūkurō y continuar—: Quisiera saber que deseo tienes, que necesita de esta clase de poder para cumplirse.

—Es descortés que me lo preguntes sin antes haber dicho el tuyo.

—Digamos que, nada más quiero saber a donde nos lleva todo esto al final. ¿Me dirás ahora?

—Ni lo sueñes, Gin.

—No puedes culparme por intentar —Se encogió de hombros en señal de resignación.

Luego de su pequeña conversación continuaron en silencio el resto del camino fuera del edificio, un grupo de tres guardias que hacían sus rondas al rededor del lugar los despidieron mientras les informaban el lugar donde los esperaba el auto que los sacaría de allí.

—¿Crees que podría arrepentirse, de haberse involucrado? —pregunto de pronto Shūkurō luego de varios minutos de viaje, sorprendido a Gin.

Él peliplateado lo medito unos segundos y luego respondió sin su típica energía burlona.

—No lo sé —Volteó su rostro hacia la ventana y observando su reflejo, añadió de la misma forma —: Aun si quisiera hacerlo, ya es demasiado tarde.

Después de eso se mantuvieron en silencio el resto del camino hasta su destino.

Continuará...


BlackAngelN: No soy muy constante para actualizar, de todas formas, espero que esta historia les esté gustando tanto como a mí escribirla.

Fecha de subida a Fanfiction: 23/12/2022

Fecha de subida a Wattpad: 27/03/2022