Capítulo 9
Florece con orgullo, muy alto Brillando, bailando, liberando un sueño azul El amor que nos protege resuena en serio Al menos será fuerte hasta el final Las flores se encienden.
—Hanabi. De: Ikimonogakari.
—Y con esto terminamos —dijo con calma el Dr. Yamada, al terminar de poner un vendaje en el tobillo de Ichigo—, Tendrás que guardar reposo un par de días antes de volver a las actividades físicas, Ichigo.
Estaban en una de las diferentes salas médicas distribuidas alrededor de todo el complejo con la intención de poder tratar con mayor rapidez cualquier emergencia.
—¿Es muy necesario?
—Lo es, si no quieres que tu lesión empeore y tener que quedarte en cama —Eso fue todo lo que tuvo que decir para que el pelinaranja no discutiera—, Te daré una muleta para que la uses estos días.
Debido a la poca frecuencia con la que se necesitaba un médico en las instalaciones, con frecuencia solo uno o dos trabajaban a la vez, era algo similar a lo que ocurría con el resto del personal, la cantidad de personal en ese sitio era enorme, pero rara vez verías a más de algunos pocos ahí a la vez.
Seinosuke se levantó del taburete donde había estado sentado vendando a Ichigo, para revisar al pelimorado en la camilla de al lado que estaba terminando de beber un jugo.
—¿Cómo va el dolor?
—Excelente, casi no siento nada, aunque estoy un poco mareado.
—Eso es normal, perdiste bastante sangre, pero por suerte no es nada grave y en unas horas estarás bien —El joven médico extendió su mano frente a Yūshirō para frenar los pensamientos del menor—, No significa que no deberás tomar unos días de reposo, debes evitar tanto como puedas actividades físicas unos 3 días mínimo para evitar que tu herida se abra.
Seinosuke entonces fue hasta el escritorio para anotar en una libreta que estaba en el mismo. Luego camino hasta la puerta y les dijo:
—Dejaré entrar a sus amigos un momento, pero después tendrán que salir para poder llamar a sus padres —Abrió la puerta y se hizo a un lado para dejar que los otros jóvenes entraran—, Recuerden no hacer mucho ruido y nada de desorden.
—Gracias Dr. Yamada —contestaron los cuatro recién llegados.
—Iré a buscar atrás la muleta de Ichigo y algunos vendajes para Yūshirō, compórtense por favor.
Todos asintieron y vieron atentos al médico desaparecer detrás de una puerta, en cuanto se aseguraron que estaría lo suficientemente distraído y alejado de la puerta como para escucharlos.
—Estamos fritos —declaró Yūshirō.
—El doctor va a hablar con nuestros padres, les dirá lo que nos pasó y tendremos que explicar qué sucedió —Puso una mano sobre su rostro en señal de frustración.
—Por suerte ya tenemos un plan —hablo Uryu provocando que Ichigo lo viera como si estuviese loco.
—Lo decidimos afuera mientras esperábamos —continuó Orihime—, Aunque no todos saldremos bien de esto —agrego con tristeza.
—¿Por qué? —pregunto el menor de todos.
—Porque tú, Ichigo, Tatsuki y yo, seguramente vamos a estar castigados —dijo Tōshirō entrando a la conversación, a pesar de estar más concentrado en la puerta por donde el doctor había salido y podía volver en cualquier momento.
—¿Y eso por qué es mejor o por qué es un plan? —preguntó con algo de enojo en su voz, el pelinaranja.
—Porque no se nos ocurrió ninguna buena historia para salir libres y evitar que vuelvan a jugar al científico loco con nosotros —sentenció Tatsuki.
—Bueno, ya es suficiente, les contaré solo una vez la historia antes de que vuelva el Dr. Yamada, más les vale aprenderla —amenazó Uryu.
Uryu les explico tan rápido como pudo toda la historia que habían inventado, no tenían muchas esperanzas de que funcionara, pero era lo único que podían hacer, lo menos que querían era volver a pasar seis días a la semana metidos en un cuarto siendo monitoreados.
Lo cierto era que sus padres trataban de encontrar alguna forma de evitar que sus habilidades los dañaran o a otros, pero no fueron capaces de hacerlo, tuvieron que conformarse con encontrar formas de hacer sus vidas más fáciles, aunque incluso eso es algo difícil.
El Dr. Yamada volvió bastante rápido, apenas habían podido explicar correctamente lo que Ichigo y Yūshirō debían decir y les pidió a los demás que salieran.
—Solo queda esperar —dijo Tatsuki sentándose en el suelo.
Casi veinte minutos después, la puerta de la sala se abrió y pudieron ver al médico salir de ella y sostener la puerta para dejar salir a Ichigo y Yūshirō, ambos se veían algo preocupados.
El doctor les dio unas últimas indicaciones a cada uno antes de volver a entrar a la sala y Orihime se acercó a ellos para preguntar:
—¿Cómo les fue? —Estaba preocupada también.
—Espero que bien, mi papá no me dijo nada —contesto Yūshirō primero—. Creo que a Ichigo tampoco.
—No, mi padre me dijo que hablaríamos luego —Se rascó la cabeza y suspiro antes de agregar—: No pienso que estuviera enojado, pero no sé que va a pasar, ¿los han llamado?
Todos movieron la cabeza en forma negativa. Entonces se escucharon los tonos de mensaje de todos sus teléfonos, ninguno estaba dispuesto a ser el primero en revisar que decía el mensaje que seguramente tenía el mismo remitente.
Luego de un silencio tenso, Yūshirō decidió ser el primero en leer el mensaje y después lo leyó en voz para todos.
—"Ve al estacionamiento y espera al conductor que te traerá a casa ahora".
El ojidorado los vio a todos con preocupación y deprisa los demás comprobaron el mensaje en sus teléfonos, todos recibieron el mismo mensaje, sin más remedio caminaron juntos hasta el estacionamiento, tardaron un poco debido a que Ichigo no manejaba muy bien la muleta.
Apenas llegaron al lugar, todos comenzaron a sentir miedo de lo que sus padres podrían hacerles, no era que fuesen unos tiranos, personas crueles y mucho menos unos sádicos, el problema era que los sobreprotegían demasiado, desde siempre, tanto que la única razón por la que los dejaban asistir a la escuela como todos los demás, era porque iban juntos y debían cuidarse entre sí.
Llegaban a alterarse de sobremanera siempre que ocurría cualquier accidente sin importar que tan pequeño fuera, sin mencionar que preferían mantener en secreto los "talentos" que sus hijos tenían, temían que fuesen a ser marginados o algo peor.
—¿Se habrán dado cuenta? —pregunto Orihime algo inquieta, frotando sus pulgares entre sí.
—No lo sé —Fue todo lo que respondió Uryu sin saber qué hacer.
Decir que estaban ansiosos era poco, no sabían qué reacción irían a tener sus padres, podrían solo estar desde preocupados hasta molestos, no era como si fueran a matarlos si estuviesen enojados, pero lo cierto es que ninguno estaba entusiasmado por averiguarlo.
—Bueno, puede que estemos exagerando, tal vez solo se preocupen de que podamos matarnos por accidente, ¿no? —comento Tōshirō tratando de ver el lado bueno de la situación.
—La verdad, prefiero pensar a eso, a que puedan pensar que queríamos hacer algo malo.
—Tranquila, dudo que crean eso, al menos yo creo que lo peor que mi papá podría imaginar, es que yo quiera dejar de entrenar con él o que odio su entrenamiento.
—¿Eso sería en verdad lo peor para ti, Tatsuki? —pregunto Ichigo, recibiendo un gesto afirmativo de parte de la peli negra—. Vaya suerte, mi papá seguro pensará que quiero ser un pandillero o que me volveré un asesino psicópata —hablo con tal naturalidad que provoco la risa de todos a la vez, incluido el mismo.
—Eso sería bueno para mí, seguro el Dr. Ishida, creerá que quiero volverme una suerte de artista callejero y querrá meterme a un internado o a un manicomio.
—Mi papá me podría enviar a un internado militar en el extranjero, odia la idea de que quiera escapar y vivir de mi poder haciendo cosas malas —comento con algo de confusión solo repitiendo las palabras que escuchaba de su padre.
Los mayores observaron a Yūshirō y sonrieron con comprensión, él no solo era el más pequeño en edad o altura, sino que también lo era en la mayoría de sus pensamientos, era parte de su encanto que incluía una cara muy tierna y gestos amigables.
Continuaron hablando de los miedos de sus padres sobre sus futuros y riendo de ello durante algunos minutos más, hasta que finalmente llego un chofer con uno de los autos más grandes.
El hombre bajo la ventada de su puerta y les hablo:
—Sus padres me pidieron que los llevara a todos al mismo lugar, así que no perdamos tiempo y suban.
Sin mucho ánimo caminaron al automóvil, procurando que Ichigo y Yūshirō entraran primero, una vez todos estuvieron adentro el chofer hecho a andar el vehículo y los nervios de todos volvieron.
Al principio ninguno sabía a donde los llevarían, pero comenzaron a reconocer la ruta y supieron que iban a la casa del menor de todos, mala señal.
Cada vez que sucedía algo importante, o grave, era ahí donde los padres de todos se reunían, la tensión que sentían los estaba asfixiando al punto que estaban en un silencio casi absoluto, hasta que Uryu se armó de valor para romperlo.
—Esto es demasiado, estamos cerca de llegar, solo faltan un par de vueltas antes de la casa de Yūshirō —exclamó frustrado— Orihime, ¿puedes usar tu talento, para ver si nos están esperando? Puede que hayamos exagerado.
Orihime respondió afirmativamente, abrió la ventana que tenía al lado, convirtió sus ojos en los de un depredador nocturno y saco un poco la cabeza por la ventana, entonces pudo distinguir a cinco personas enfrente de la casa Shihōin.
—Oh, no, esto es malo.
—¿Qué sucede, a quien viste? —pregunto Ichigo.
—Son mi hermano; los padres de Tōshirō, Uryu y Yūshirō; también está tu madre ahí, Ichigo.
—Espera, ¿mi papá no está ahí? —cuestiono Tatsuki.
—No, solo el de Tōshirō —respondió mientras volvía a meter la cabeza al vehículo.
—Vamos a morir Tatsuki.
—Creí que tu papá era muy tranquilo —comento Yūshirō confundido.
—Lo es, pero si solo él está afuera, eso quiere decir que mi mamá y mi tío están adentro y molestos.
—Esto está mal, no sé que tan bueno o malo sea que mi padre esté ahí.
—Supongo que yo estaré bien, espero, si mi mamá salió en lugar del viejo aún tengo oportunidad.
Mientras hablaban el automóvil se detuvo con lentitud, estacionándose frente a la casa del joven Shihōin, sin mucho ánimo el grupo bajo lentamente y vieron con como los adultos se acercaban a ellos.
Akira Shihōin, el padre de Yūshirō, era un hombre alto aunque no tanto como Kisuke o Isshin, tenía los mismos ojos dorados que sus hijos, al igual que su cabello morado, piel morena y mucho sentido del humor.
Se acercó a su hijo y lo reviso con cuidado antes de abrazarlo.
—Me asustaste, pequeño Felino —Lo abrazo—, Trata de ser más cuidadoso, Yūshirō, realmente me preocupé cuando recibí la llamada del doctor.
—Sí, lo siento, Papá —Agacho la cabeza para disculparse—, Ya me has dicho que no te cause más problemas como... —Suspiro triste mientra levantaba la cabeza despacio para ver a su padre—. Lo siento.
Akira le dio unas palmadas en el hombro para reconfortarlo y le respondió:
—Eso no importa, me alegra que estés bien.
A la par, Masaki Kurosaki estaba más preocupada por Ichigo, era una mujer amorosa, ojos cafés, piel clara, más que la de su hijo, de estatura promedio y cabello castaño claro.
—Ichigo, me tenías preocupada, ¿te sientes bien?, ¿puedes caminar con las muletas? —interrogó a su hijo con nerviosismo y lo abrazaba.
—Estoy bien, mamá, solo me torcí el tobillo, estaré como nuevo en unos días, no tienes que estar tan preocupada.
Intento tranquilizar a su alterada madre viendo lo ansiosa que estaba, le correspondió el abrazo en el que lo envolvía y le dedico una gran sonrisa sabiendo que eso la calmaría.
—Discúlpame, cariño —Lo soltó y le acaricio la mejilla—, pero cuando tu padre me dijo que te habías lastimado y estabas con el Dr. Yamada, creí que había sido algo grave.
Ante lo dicho por la mujer, Ichigo sufrió un leve tic en su ojo izquierdo y dijo:
—Ese hombre. No deberías dejarte llevar por todo lo que dice papá, él a veces exagera —comento con una sonrisa forzada para no preocupar a su madre de nuevo, pero por dentro quería matar a su padre.
Algo apartado del resto Ryuken Ishida, un hombre alto, piel clara, de cabello blanco, ojos azules algo más oscuros que los de su hijo, una mirada y gestos serios igual que su voz, pero con un gran amor a su familia, aun si no lo demostraba
Se limitaba a sostener una conversación algo más distante con Uryu, que se notaba un poco incómodo.
El más cercano a ellos era Kisuke, que estaba sonriendo tranquilo, saludando a su hijo y sobrina, ellos, en cambio, estaban asustados y a la expectativa de cualquier cosa que pudiera decirles el mayor.
Cerca de Masaki e Ichigo, se hallaba Sora Inoue, hermano mayor de Orihime su tutor legal desde que esta tenía apenas 1 año de vida. Era apenas más alto que Akira, tenía una altura similar a la de Kisuke, cabello castaño oscuro y ojos del mismo color, piel blanca y una sonrisa igual de sincera que la de su hermana.
Sora no hizo mucho más que recibir a su hermana con un abrazo y acomodarle el cabello, estaba tranquilo y sonriendo esperando al resto para entrar juntos a la residencia Shihōin.
Entonces Akira llamo la atención de Masaki para que esta acompañara a Yūshirō adentro, pues él debía de tratar un asunto con el chofer, al igual que Kisuke, quien se disculpó con la mujer al pedirle el mismo favor para su hijo y sobrina.
—De acuerdo —acepto tranquila—, Vamos adentro todos de una vez —Consiguiendo así que Ryuken y Sora también comenzaran a dirigirse al interior de la residencia.
—¿Qué crees que harán? —preguntó Tatsuki en voz baja a su primo, este solo observo hacia atrás para ver a su padre sin entender y negó con la cabeza no queriendo ser escuchado.
Yūshirō también veía desconcertado a los hombres, no entendía lo que pasaba, pero se sentía intranquilo desde hacía ya un tiempo, por eso no podía dejar de ver a los lados o mover sus manos o brazos. El hecho de no saber por qué no podía relajarse del todo y estar a la defensiva de cualquier cosa fuera de lo usual no hacía más que provocarle ansiedad.
—¿Pasa algo, Yūshirō? —preguntó la señora Kurosaki al ver lo inquieto que estaba el menor, este respondió negativamente y trato de seguir caminando con normalidad.
Una vez dentro de la casa notaron que el resto de los adultos estaban al fondo de la sala en una clase de confrontación, y al centro de esta estaban Isshin y Ryuji, parecía que estaban muy molestos, junto a Isshin estaba Kanae, madre de Uryu y sujetando a Ryuji estaba Suì.
El grupo no escucho nada de lo que discutían, porque en cuanto fueron vistos los adultos se separaron y fingieron que nada había pasado.
Las madres saludaron a sus hijos y los abrazaron, en el caso de Suì también abrazo a su sobrina, Isshin casi recibió un golpe de la muleta de Ichigo por hacer comentarios sin sentido, Ryuji se limitó a saludar a su hija y luego los llamo a todos para que tomaran asiento.
Cuando todos se sentaron, escucharon la puerta y vieron a Kisuke y Akira entrar nuevamente, ambos se quedaron de pie.
—Bueno, esto es complicado —Comenzó hablando Akira, algo tenso.
—Empecemos por lo fácil —le dijo Kisike, Akira estuvo de acuerdo y comenzó a hablar de nuevo.
—Muy bien, los pondré en contexto, niños, nosotros ya habíamos planeado esta especie de reunión, para aclarar ciertas cosas, pero surgió algo más.
Kisuke saco una tableta electrónica y les mostró una foto de alguien a quien reconocieron de inmediato.
—Shūhei Muguruma, fue encontrado muerto en el patio trasero de su casa por un vecino, según el reporte de la policía, lo que mato a Shūhei le provoco cientos de heridas en todo el cuerpo y finalmente le corto la garganta.
Kisuke apago la pantalla del aparato y tomo la palabra.
—Su padre, Kensei, dijo que su hijo había estado pasando situaciones de mucho estrés, pero le resto importancia, hasta que un día Shūhei exploto con él y huyo de casa —Agacho la cabeza y respiro hondo—, Cuando su vecino lo encontró habían pasado 5 días desde que desapareció.
El grupo de jóvenes se quedó mudo, estaban conmocionados, pues, Shūhei había sido su amigo y pasaban su tiempo juntos en Seireitei, hasta que su padre decidió que no necesitaba seguir ahí, que podría vivir su vida de forma normal sin tener que recibir atenciones especiales a sus problemas, que lo superaría, como todos...
Habían quedado envueltos en un silencio tenso y pesado que interrumpió suavemente el acallado llanto de Orihime que era consolada por su hermano, después escucharon a Ryūji, que sujetaba a Yūshirō para calmarlo, pues parecía que estaba a punto de desmayarse o vomitar.
—S–Shūhei, él. ¿Se su-uicidó? —Trato de sonar lo más sereno posible, pero fracaso, su voz se quebraba y tartamudeó.
Akira vio con compasión al hijo de Isshin, él solía ser animado y un bromista, pero, seguía siendo solo un niño y estaba claramente conmocionado por la noticia, trato de calmarlo.
—No, puedo asegurar que no fue intencional, creemos que fue un accidente que por desgracia no pudo evitarse —Sus palabras venían acompañadas de un gran pesar—. Shūhei no era esa clase de chico, pese a su personalidad, en verdad era un joven con deseos de vivir.
Al perecer gracias a lo dicho por Akira, no solo Ichigo parecía estar un poco más tranquilo, puesto que los otros se veían más repuestos después de escucharlo.
Dejaron transcurrir algunos minutos para que sus hijos pudieran asimilar un poco la noticia sobre Shūhei, necesitarían tiempo, claro, pero por los momentos aún debían tocar varios otros temas con ellos.
En esta ocasión Kisuke tomo la palabra para continuar.
—Este terrible suceso, nos lleva al punto central de todo —El rubio los observa con cierta decepción—. Casi desde el inicio supimos lo que hacían, pero los dejamos seguir hasta hoy, ¿por qué? Se preguntarán.
Kisuke tomo en sus manos la tableta y les mostró una pequeña sucesión de imágenes de los días anteriores donde se veía al grupo muy animado y sonriendo. Aun con el aparato en sus manos continuo.
—Alegría, es la respuesta, los vimos felices en verdad con lo que hacían —Sonrió y apago una vez más la pantalla para dársela a Akira—. Dejamos de hacer experimentos controlados, porque nos dimos cuenta de que los hacíamos infelices —Bajo la cabeza y se rascó la nuca sintiéndose culpable.
Isshin se colocó al lado del rubio y lo vio con comprensión antes de añadir:
—Estuvimos de acuerdo que lo mejor era dejarlos seguir desarrollando sus talentos a su modo, además —Dejo salir una pequeña risa y les sonrió con los dientes entusiasmados—. ¡Construimos Seireitei para eso!, que pudieran ser ustedes mismo sin temor alguno.
Isshin seguía con esa amplia sonrisa en su rostro. Mientras, el grupo de adolescentes no sabían si sentirse felices, asustados o agradecido, lo cierto es que estaban recibiendo mucha información, estaban aliviados de no estar en problemas, pero aún no tenían idea de en que se relacionaba eso con lo que le ocurrió a Shūhei.
Antes de que alguno pudiera siquiera formular una pregunta, Isshin continuo;
—Yo sé muy bien que no parece haber conexión entre esto y Shūhei, pero existe, y es el estrés y la forma en que cada quien lo enfrenta y como le afecta.
En lugar de responder sus dudas, genero otra interrogante para los menores que solo seguían observándolo con miradas confusas, pero esta vez fue Akira quien intervino.
—Verán, estos "talentos" que poseen, no son por sí mismos algo malo o fuera de lo común —al decir eso todos los jóvenes simultáneamente hicieron gestos irónicos o incrédulos—. Se los juro, es así, lo que es inusual es lo poderosos que son.
Tenía su atención de nuevo, ahora venía lo más difícil.
—Escuchen, debimos decirles esto hace tiempo, pero no lo consideramos necesario y luego solo decidimos dejarlo así.
Acto seguido, Akira desapareció del centro de la sala y apareció junto a la puerta.
—No, no desaparecí, solo corrí igual que Yūshirō, corrí muy rápido.
El grupo estaba aterrado, Uryu incluso se levantó de su lugar completamente desorientado por lo que acababa de ver.
—Estos talentos, y muchos otros muy variados, los posee una pequeña parte de la población mundial, pero siempre son pequeños e insignificantes —Enfatiza haciendo gestos con sus manos y se nota que está agitado por el esfuerzo—, Por ejemplo; yo no puedo correr más lejos que esta distancia ni más de algunas veces al día, sin arriesgarme a perder el conocimiento.
Kisuke toma el lugar donde Akira había estado segundos atrás para tomar la palabra.
—Esto no es algo que se suela heredar normalmente, el ejemplo son Akira y sus hijos, solo Yūshirō tiene las mismas capacidad, aunque amplificada. Muchas veces, o la mayor parte del tiempo, esto aparece de forma espontánea.
Levanto su mano y comenzó a generar algo de hielo.
—Pero no cambia el hecho de que Tōshirō, Ichigo, Yūshirō y Shūhei, sean unos de esos casos especiales —Esta revelación dejo en shock a Ichigo y Tōshirō—, Los demás, son lo más común, por decirlo de alguna forma. Y aun así, no es normal, lo que hace va más haya de lo que la gran mayoría puede hacer.
Sacudió su mano para deshacerse del hielo antes de continuar, tratando de evitar la mirada de Tōshirō.
—Kensei creyó, que igual que él había podido sobrellevar ese extraño poder que la vida le dio, Shūhei podría —Su mirada se entristeció al mencionarlo—. Nos habría encantado que estuviera en lo correcto.
Akira camino un poco al rededor del círculo que habían formado, viendo a cada uno y deteniéndose junto a su hijo, para escuchar mejor a Kisuke.
—Todo lo que Seireitei es, lo es para protegerlos a ustedes de cualquiera que quiera aprovecharse de ustedes y su talento —Termino haciéndose a un lado.
—Y hace no mucho tiempo, descubrimos que ese temor, es real —comento Akira, con frustración—, Recordaran que, antes de Shūhei, también hubo otros que estuvieron con ustedes y se fueron, ¿no?
Todos respondieron de forma afirmativa.
—Muy bien, porque tendrá un nuevo compañero o compañera pronto.
Esa información sin duda solo añadió más conflictos internos a las mentes de los adolescentes que ya no sabían como reaccionar.
—¿Qué quiere decir con "compañero o compañera"? —Indago Uryu.
—Queremos que sea un secreto, chico observador —contesto Isshin—. Es lo mejor, siempre que lo hacemos así, garantizamos que se quedaran, funciono con; Sora, Ryuken, y su servidor —Se señaló a sí mismo con orgullo.
Yūshirō, Tatsuki e Ichigo, se vieron entre sí y luego a los demás para confirmar con una mirada que lo que el mayor decía, era cierto.
—No planeábamos decirles nada, pero luego de hablarlo creemos que puede ser bueno que sepan que llegara.
Al mismo tiempo que Isshin dejo de hablar se escuchó un resoplido, el culpable era Ryūji Arisawa, tenía un gesto neutral, pero mantenía sus puños fuertemente apretados.
Isshin decidió ignorarlo, no quería retomar la "conversación" que había tenido con él.
—Ahora que lo saben, solo queremos que sean amables y traten de hacer que sienta como en casa.
Horas más tarde
Cada familia había regresado a sus respectivas casas, el grupo de amigos estaba más que cargado de información que debían asimilar.
Por un lado, saber que sus padres los vigilaban con más esmero de lo que creían era frustrante, por otro la muerte de un buen amigo como lo fue Shūhei y por si no fuera poco, ya era un hecho que llegaría un desconocido a sus vidas y no sabían nada de esta persona.
Tōshirō estaba recostado en su cama, solo pensando, desde que llegaron, evito lo más que pudo hablar con sus padres, en especial su padre.
Se sentía engañado, molesto, devastado y confuso. Creía que su cerebro explotaría y ni siquiera estaba seguro por cuál de todas las cosas en las que pensaba lo haría.
En condiciones similares se hallaban sus amigos, ninguno de ellos estaba listo o con ánimos de hablar con nadie y menos sus padres.
Día siguiente
Él había salido hace apenas unas horas, Tōshirō estaba sentado en la silla de su habitación mirando hacia su ventana.
Estaba preocupado por Tatsuki, ya había hablado con todos sus amigos y ella era la única que no contesto llamadas o mensajes de nadie. El rubio pensó que lo más seguro era que estuviera peleando con su padre, aunque no veía muchos motivos.
Quería hablarle para que le aconsejara que hacer, pero no podía depender siempre de ella y era más que obvio que tenía sus propios problemas también.
No podía estar encerrado más tiempo, sin embargo, no se sentía listo para hablar con sus padres, por lo que decidió que saldría a caminar y trataría des postergar lo máximo posible la inevitable confrontación.
Bajo las escaleras con lentitud y en la sala encontró a su madre hablando con su padre, tomo aire para pasar frente a ellos.
Kisuke fue el primero en verlo, iba a saludarlo, pero Tōshirō se le adelantó.
—Yo... Eh, buenos días —saludo nervioso—. De verdad, antes de cualquier cosa, creo, yo no estoy listo justo ahora, para hablar, voy. Yo voy a salir... ¡A pasear con Ryu! —Pensó rápido al ver a Ryu salir de la cocina.
—Tōshirō, ¡espera! Debemos hablar —Suì trato de persuadirlo.
—Lo sé, lo sé, pero no puedo hacerlo ahora, solo quiero salir un poco, ¡por favor! —suplicó para que lo dejaran salir.
Suì quería seguir tratando de convencerlo para que se quedara, sin embargo, Kisuke puso su mano en el hombro de ella y se levantó de su lugar.
—Está bien, hijo, tomate el tiempo que necesites y no vuelvas tarde. O tendremos que ir por ti —Kisuke lo vio con cierta tristeza.
Tōshirō pocas veces en su vida había visto a su padre triste, pero no dijo nada, solo movió la cabeza en señal de afirmación y rápidamente preparo a Ryu y salió de su casa con dirección a Las Noches.
Cuando llego, se dedicó a caminar por todo el sendero con calma para aprovechar la larga caminata mientras reflexionaba e intentaba organizar el desastre en su mente.
Al final, dio varias vueltas al parque y solo se detuvo un par de veces para beber agua y comprar algo de comer para él y Ryu, ya estaba oscureciendo, debía volver pronto, aun si no quería hacerlo, estaba terminando su última vuelta, cuando el sonido de varios instrumentos llamo su atención.
Cuando se acercó a ver se dio cuenta de que era la orquesta que días semanas atrás se enteró de que vendría, según recordaba por el volante, la orquesta se llamaba; Visored. Noto que el director de orquesta era un hombre de cabello rubio, bastante largo y ondulado, le pareció extraño que llevara una máscara blanca similar al pico de un ave.
Se acercó más y pudo ver que toda la orquesta llevaba máscaras parecidas en color y estilo, pero con diseños diferentes, algunas de animales y otros más abstractos.
Decidió detenerse a una distancia prudente del resto de la multitud y se dedicó a escuchar la singular música de tan particular orquesta.
Fue entonces que sintió a alguien chocando contra él. Eso lo molesto, cuando se volteó a ver al responsable se quedó mudo.
Frente a él estaba una chica de casi su misma altura, piel blanca, un llamativo cabello blanco y unos ojos aún más llamativos, de un color violeta intenso, llevaba puesto un vestido con mangas hasta los codos, de color blanco con flores moradas.
—Discúlpame, hay mucha gente aquí y solo quería buscar un mejor lugar para ver y escuchar.
Ella se enderezó para verlo mejor e igual que el rubio, se quedó sin palabras al verlo y se perdió en sus ojos verdes como él en sus ojos violetas.
—... —
Tōshirō movíasus labios tratando de articular palabra alguna, pero aún no salía por completo de su estupor.
Continuará...
BlackAngelN: Perdón por la espera, es difícil equilibrar todo lo que hay en la vida y escribir, pero aquí está este capítulo que es el comienzo de lo mejor de la historia.
Nota: Uryu evita referirse a su padre como tal, cuando está frente a otros.
Gracias por leer.
Fecha de subida a fanfiction: 25/02/2023
Fecha de subida a Wattpad: 25/02/2023
