Ni Marvel ni High School DxD son de mi propiedad, pertenecen a sus respectivos autores.

Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.

Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, posible lemon más o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.

—comentarios.

—"pensamientos".

—*hablando por teléfono, comunicador, etc.*

(J.A.R.V.I.S.)

—+F.R.I.D.A.Y.+

— [Ddraig, Albion, etc.]


Esta historia ha sido creada por mi persona, mi amigo AtrixGrayZero, y con ayuda de su novia y mi amiga Criz Ravenwood, por tanto la historia es de los tres, la idea base es la misma pero el contenido es sustancialmente distinto

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Capítulo 3:

INFANCIA — PARTE 03


El mes de junio, el más importante en aquel año escolar, dos mil cinco, era muy esperado por la gran mayoría de estudiantes, pues en aquel mes era la graduación del instituto, último paso antes de la universidad o cualquier otro tipo de estudios superiores, así como búsqueda de algún trabajo. Obviamente la escuela a la cual asistía el joven Issei Hyodo-Stark estaba de celebración, sobre todo los de último año. La fiesta que se había estado preparando desde hacía semanas estaba al fin a punto de iniciar para todos aquellos que hubieran superado los exámenes. Obviamente el trío formado por Issei, Marilyn y Tom no era la excepción. Los tres habían obtenido muy buenas notas, incluso las mejores en sus respectivos campos, y por eso mismo no tenían preocupación alguna sobre la fiesta, aunque claro, no era igual para todos.

Issei, siendo menor que sus dos amigos, tenía que ser "cuidado" para evitar que algo malo le pasase. Si ya de por sí los de último año debían tener cierta vigilancia por parte de los profesores asistentes a su fiesta de graduación, con el joven Hyodo-Stark la vigilancia debía ser aún mayor.

El susodicho se encontraba en su cuarto, vistiendo un traje bastante parecido a los que solía usar su padre adoptivo, pero sin las gafas de sol. Pepper entró en el cuarto luego de dar varios toques a la puerta, costumbre que había adquirido en cuanto Issei entró en la adolescencia. En esa época nadie podía, o debía, entrar al cuarto de un adolescente sin su permiso.

—Estás muy guapo Ise —Sonrió Pepper mientras revisaba de arriba abajo al hijo de su jefe—. Pero la corbata no está bien puesta.

— ¿En serio? Pensaba que sí. Malditos tutoriales de internet —Gruñó disgustado mientras deshacía la corbata.

Pepper se acercó, cogiendo aquel pedazo de tela que el de cabellera castaña tenía en su mano. Lo pasó por su cuello y se aseguró de dejarla bien hecha.

—Así está mucho mejor.

—Wow. Tienes mucha práctica en esto.

—Ciertamente. He ayudado muchas veces a tu padre con las dichosas corbatas y pajaritas.

—Hum, no me gustan las pajaritas, y tampoco las corbatas.

— ¿Entonces por qué has decidido ponerte una? —Curioseó Pepper.

Normalmente si a Issei no le gustaba algo entonces no se acercaba o no lo hacía. El joven de catorce años se sonrojó hasta las orejas. Pepper pensó por un instante que quizás había alguna chica que hubiera captado el interés de Issei, aunque… ¿qué pasaría si esa chica era mayor que él? Dos años eran un mundo durante la adolescencia. ¿Tendría que darle la charla? Quizás era el momento, y Tony no era el adecuado para darle dicha charla tan importante en la vida de un adolescente.

— ¡Pepper! —Gritó Issei, sacando a la mujer de sus pensamientos—. Al fin. Llevo llamándote diez segundos. ¿En qué estabas pensando?

—Oh, tranquilo, no pensaba en nada importante.

Issei frunció el ceño, desconfiando de aquella respuesta tan vaga, pero al final decidió ignorarlo, encogiéndose de hombros.

—Marilyn me ha dicho que debo ponerme corbata, y me ha amenazado con algo horrible si no la llevaba puesta.

Pepper sonrió al notar un leve temblor en la voz de Issei. Si Marilyn le había amenazado con un castigo, entonces debía ser algo divertido, como llevarle por la montaña en su coche. ¿Cuántas veces Issei le había contado aquello? El muchacho tenía pavor a los coches de ese estilo.

—En ese caso has hecho bien poniéndotela. Y en verdad te queda bien, te hace más elegante —Sonrió la mujer mientras sacaba una cámara para inmortalizar aquel momento.

— ¡Oh vamos! ¡No hace falta que me hagas fotos! —Se quejó Issei bastante incómodo.

—Por supuesto que hace falta. Son recuerdos que guardaremos para siempre.

—Tengo que quemar esas fotos… —Murmuró el joven, causando la risa de la mayor.

—Puedes intentarlo, pero J.A.R.V.I.S. hará copias digitales.

—… puñeta…

(Señorito, el señor Hogan espera para llevarles a la escuela)

—Entendido. Gracias por el aviso, J.A.R.V.I.S.

Pepper terminó de echarle la última fotografía y ambos bajaron a la entrada. Allí Tony les esperaba con una caja en las manos.

—Hola campeón. Ten, un regalo por tu graduación.

Issei no pudo sino quedarse asombrado. El paquete era pequeño, pero no por ello significaba que no fuera a ser algo alucinante. Con cierto nerviosismo quitó el papel de regalo, mostrando al fin el paquete como tal. Era blanco y en letras negras ponía Industrias Stark. Quitó la tapa con cuidado, quedando impactado y extremadamente feliz al ver un teléfono móvil. Pero no es que fuera un teléfono móvil, sino el tipo de móvil que era: era un móvil creado en la empresa de su padre, y eso ya significaba que estaba a la vanguardia en cuanto a tecnología telefonía móvil se trataba.

— ¡Joder! ¡Como mola! —Exclamó el joven con los ojos brillantes.

— ¡Ise! ¡Nada de palabrotas! —Recriminó Pepper un tanto molesta.

—Perdón, perdón.

Se disculpó el nipón con doble nacionalidad sin apartar la vista, explorando un tanto su nuevo "juguete". Tenía de todo, incluso cosas que los móviles más avanzados del momento no tenían. Como era normal, Industrias Stark, o más bien Tony Stark, siempre iba diez pasos por delante. Estaba deseando explorar y probar todas sus capacidades.

—Muchas gracias —Agradeció mirando a Tony.

—Te lo has ganado. Disfrútalo.

— ¡Eso haré!

—Oh, al fin habéis bajado —Dijo Happy entrando por la puerta—. Venga, vamos. La ceremonia no va a tardar en empezar.

—Ya vamos. Oye Happy, vamos a hacernos una foto —Sonrió Issei mientras alzaba su nuevo teléfono.

El guardaespaldas se acercó con una sonrisa. Issei estiró su brazo, pero dado que era el más bajo y el de extremidades más cortas, por la edad obviamente, fue el propio Happy el que hizo la fotografía con la cámara delantera. Una vez que la foto fue hecha, los cuatro partieron rumbo a la escuela donde Issei había estudiado sus últimos años.

Dicho lugar había sido dividido en dos: una parte para la celebración de la entrega del diploma que daban a aquellos que habían finalizado el instituto y el resto para los alumnos de los demás ciclos. Issei junto a su familia fueron al lugar donde se celebraría la ceremonia de la entrega de diplomas. Todo el lugar estaba lleno de asientos para los familiares presentes. Issei se despidió y fue en busca de sus amigos, a quienes encontró con su túnica ya puesta. Se dio un golpe mental, volviendo con Happy para que le entregara la túnica. Por suerte el guardaespaldas siempre estaba al tanto de todo. Claro que aquel despiste provocó burlas por parte de Tony.

Una vez que se hubo colocado la túnica volvió junto a sus dos amigos y el resto de compañeros de su clase. Issei miró a la pareja, quienes también se burlaron de aquel despiste. Luego los tres miraron al escenario donde el director daba el típico discurso. Al fin había llegado el momento, su último paso antes de ir al MIT.

La ceremonia pasó bastante lenta para los tres amigos teniendo en cuenta que Marilyn era de las primeras por ser su apellido Cooper y Tom sería de los últimos por ser su apellido Wood. Cuando le tocó a Issei, el joven estaba tan nervioso que sus manos sudaban. No sólo le entregarían el diploma por haber terminado sus estudios en aquella escuela de Malibú, sino que le concederían un premio por sus notas perfectas en los campos de matemáticas y ciencias, algo no muy normal allí. Levantó el diploma, sonriendo a Happy, Tony y Pepper. Los tres sonreían mientras aplaudían, felices por ver el gran progreso del joven nipón-estadounidense.

— ¿Y qué haréis ahora? —Preguntó Issei a ambos mientras jugueteaba con el diploma.

El discurso había finalizado, la entrega de los diplomas también así como la corta y breve celebración que los estudiantes habían hecho, algunos lanzando sus gorros al aire, otros haciendo bailes de victoria, y un largo etcétera. La fiesta de los estudiantes no tardaría en dar comienzo, pues como era de esperarse ya habían alquilado un lugar donde comer, cenar y divertirse hasta altas horas de la noche.

—Yo intentaré entrar en S.H.I.E.L.D., más concretamente en la Academia de Operaciones —Respondió Marilyn con una sonrisa orgullosa.

—Vaya, pensaba que irías al ejército, con tu padre.

—Hubo un tiempo en que pensé en hacerlo, pero trabajar para S.H.I.E.L.D. me llama más la atención. Ya sabes, el tema de los espías.

—Entiendo. ¿Y tú, Tom? Aunque creo adivinar a dónde irás.

El rubio sonrió divertido.

—Hasta los chinos y rusos deben saber a dónde voy a ir, pues como bien dices no es un secreto, a pesar de que juramos mantenerlo en secreto hasta éste día.

—Si. Lástima que nos conozcamos demasiado.

—Exactamente. Bien, pues yo iré a una universidad con un buen programa de Bellas Artes, y tú, mi pequeño y joven amigo, seguirás los pasos de tito Tony e irás al MIT.

—Oh venga ya. Quería decirlo yo mismo —Se quejó Issei entre carcajadas.

—No diré lo siento.

Entonces se separaron para ir con sus respectivas familias y así poder entregar los diplomas y las túnicas. Algunos irían con ambos a la fiesta, pero otros preferían no destrozar aquello que tanto les había costado obtener, ni las ropas que habían comprado para la ocasión, entiéndase la túnica.

—Recuerda, los chupitos de poco a poco.

— ¡Tony!

Issei se rio divertido al escuchar las primeras palabras de su tutor y la mujer luego de recibir el diploma.

— ¿Qué? Solo le doy sabios consejos.

—Tiene catorce años. ¡No puede beber alcohol!

—Solo es por si algún caso —Se defendió el Stark encogiéndose de hombros—. En las fiestas de graduación pasan muchas cosas.

—Las cosas que seguramente tú hiciste distan mucho de las que se hace normalmente.

— ¿En serio? ¿Cómo fue tu fiesta?

Issei negó con la cabeza mientras se acercaba a Happy, quien recogió del diploma y la túnica.

—Ten cuidado. Estate siempre con tus amigos. Tenéis que cuidaros mutuamente.

—Lo sé. Gracias Happy.

Dicho esto el joven adolescente salió corriendo en pos de Tom y Marilyn, quienes ya le esperaban subidos en el vehículo de la pelirroja. Puede que ambos estuvieran aterrados de ir con ella en aquel enorme vehículo todoterreno, pero la excitación de la fiesta era mayor a su temor. Happy se despidió con la mano, llamando la atención de Tony y Pepper.

— ¿Ya se va? Que maleducado. Ni siquiera nos ha dicho 'no me esperéis despiertos' —Dijo Tony con falso tono de ofendido.

—Es porque hemos comenzado a discutir. Espero que esté bien.

—Lo estará. Es listo, después de todo. Y tiene buenos amigos.

Tony colocó una mano en el hombro de Pepper mientras decía aquellas palabras. Las fiestas de graduación era bastante alocadas para aquellos que finalizaban el instituto, pero Issei seguía teniendo catorce años, por lo que su temor era mayor.

—Tony tiene razón. Tengo entendido que Marilyn quiere entrar en S.H.I.E.L.D., así que no puede descontrolarse o su entrada estaría vetada —Tanto Pepper como Tony observaron con asombro al guardaespaldas y chofer—. ¿Qué?

— ¿Cómo sabes tú eso? Ise nunca nos lo dijo —Curioseó Pepper con el ceño un tanto fruncido.

—Bueno…

— ¿Les has espiado?

—Solo por la seguridad de Ise. Tiene que tener buenas compañías.

— ¡Les has espiado!

—Pero con buena intención. Estoy orgulloso de tú, Happy. Saltándote las leyes para proteger a un pequeño adolescente. ¡Bien hecho!

— ¡Tú no le defiendas!

XXXXX

— ¡Por dios, más despacio! ¡Quiero llegar a la fiesta, no morir sin haberlo celebrado!

— ¡Aún no he besado a una chica! ¡No quiero morir sin haberlo hecho!

Marilyn se reía ante los gritos de sus dos amigos mientras su enorme y potente vehículo atravesaba un camino imaginario de tierra. A unos metros, por la carretera, los compañeros y amigos del trio animaban a la posible futura agente de S.H.I.E.L.D. a aumentar la velocidad y hacer algún que otro pequeño truco con su coche para terror de Issei y Tom.

— ¡Jajaja, no vais a ganarme! —Chilló la pelirroja al resto de conductores.

— ¡Por favor, te lo suplico, detén esto! —Pidió Tom entre lloriqueos.

— ¡Guárdate tus lágrimas! ¡A mí no me va a ganar nadie!

Issei, que se había sentado en el asiento de en medio de los pasajeros, como era costumbre suya, sacó su nuevo teléfono móvil para comenzar a grabar su testamento. Marilyn no hizo caso ni a los reclamos de Tom ni a la grabación del testamento de Issei. Estaba más que acostumbrada al miedo de ambos cuando a ella le salía la vena de piloto de rallies, y es más, admitía que la mayoría de veces lo hacía por el simple gusto de verles gritar. ¡Era adicta! Para mala suerte de ambos, el paraje donde iban a celebrar la fiesta estaba un tanto lejos. El lugar era una casa de playa propiedad de uno de los niños ricos de la escuela. Una enorme mansión al lado del mar con piscina casi olímpica y grandes terrenos.

La carrera fue larga y para desgracia de Marilyn, quedó segunda. El dueño de la casa tenía un coche más rápido, así que ganó por la mínima yendo por la carretera aun con ella atajando por campo a través. Obviamente ambos amigos de la pelirroja tuvieron que aguantar sus gritos de cólera y quejas.

Todos los graduados, una vez hubieron llegado todos y se hubieron bajados de sus respectivos vehículos, esperaron pacientemente a que el dueño de aquel lugar les permitiera el paso.

—Mis queridos compañeros de curso… ¡disfrutad de vuestro día de gloria! ¡Celebremos como si fuera el maldito Apocalipsis! —Exclamó mientras abría de par en par las gruesas puertas de la casa.

Los gritos de todos los estudiantes resonaron por las cercanías al tiempo que o bien entraban en aquella mansión o se iban al mar o a la piscina. La mayoría se tiró con sus ropas puestas, aunque con sus teléfonos móviles, carteras y otros objetos valiosos en sitios seguros. Los más atrevidos directamente lo hicieron en ropa interior, para gusto o disfrute del resto.

El trío de amigos decidieron ingresar en la mansión de forma un poco más calmada. Issei se sentía culpable, pues seguramente si no fuera por él, sus dos amigos estarían como locos.

—No pongas esa cara Ise. Cada uno disfruta a su modo, y el mío no es precisamente emborrachándome o tirándome semi desnuda en la piscina o la playa estando rodeado de todos ellos —Dijo Marilyn con tono de regaño.

—Lo sé, lo sé. Pero seguís teniendo que ser mis cuidadores. No es lo mismo.

—La compañía siempre importa más que la fiesta. ¡Y punto! No admitiré una reclamación estúpida.

Marilyn pasó el brazo por el cuello de su viejo y enano amigo. Seguía siendo casi veinte centímetros más alta que Issei, y le encantaba restregárselo por la cara.

—Ay mi enanito. Por favor, no crezcas más.

—… la madre que te…

— ¡Vamos a tomar algo! ¡Estoy sediento! —Gritó de pronto Tom, sobresaltando a ambos.

Los tres se dirigieron a la cocina, donde había varios ponches listos para servir. Issei cogió uno de los vasos, llenándolo de aquella refrescante bebida, pero...

—Eps, espera un momento.

Marilyn cogió el vaso de Ise, oliéndolo primero y mojándose los labios después.

— ¿Qué pasa?

—Lo que suponía. Nos emborracharíamos menos bebiendo directamente de la botella —Gruñó molesta la rubia—. Le han echado alcohol, mucho alcohol. Ise, no cojas otro vaso si no te lo damos alguno de los dos.

— ¿Y qué pasa si quiero beber pero no estáis ninguno de los dos?

—Tranquilo pitufo. Estaremos todo el tiempo a tu lado —Sonrió Tom mientras tomaba un vaso con dudoso líquido.

—… ¿por qué tengo la sensación de que no será así?

—Lo que me sorprende es que empiecen tan temprano. No son ni las tres de la tarde.

—Eso es porque preferimos empezar pronto la juerga.

Issei rodó los ojos, Tom gruñó por lo bajo y Marilyn suspiró con cansancio. Todo aquello se debía a que Josep había hecho acto de aparición. El rebelde y estrella del equipo de rugby había crecido en altura y cuerpo, aunque su cabeza no demasiado. Lo justo y necesario como para sacarse el bachillerato.

El antiguo abusón de Issei, antiguo porque no tuvo más remedio que dejarle tranquilo por su propia seguridad, se acercó para coger varios vasos.

— ¿Qué pasa pringados? ¿Cuidando del gnomo?

—Simplemente disfrutando de la fiesta de forma tranquila. No queremos emborracharnos, y menos aún tan temprano. Con todo el día que queda.

—Además, no tenemos edad para beber.

Josep se rio por la explicación de Tom, pero aquello no molestó al artista.

—Ya, seguro. ¿Eso es lo que os decís? Es más que obvio que no podéis beber porque el piojo aquí presente necesita niñeras —Se bebió uno de los vasos de un solo trago, cogiendo otro al momento—. En fin, disfrutad de la fiesta, si en verdad podéis

—Menudo idiota. Si el necesita beber para divertirse entonces tiene un gran problema —Gruñó Tom.

Issei y Marilyn asintieron. La pelirroja abrió el frigorífico, viendo que había varios batidos, botellas de agua, coca colas, cervezas varias, etc. Cogió varias de refresco, sirviéndolas en tres vasos mientras otros estudiantes iban directamente a por las cervezas. Bebieron el contenido en un solo trago, sirviéndose nuevamente. Tom pasó el brazo por el cuello de Issei, comenzando a pasear por la mansión y sus alrededores mientras picaban alguna que otra cosa para llenarse el estómago con algo sólido.

—Bueno, mi pequeño amigo del país del sol naciente…

—También soy estadounidense.

—Lo sé, lo sé, pero es más divertido —Tom se rio al ver la mirada molesta del castaño—. Durante nuestro viaje has gritado que no querías morir sin besar a una chica, ¿verdad?

Issei se puso rojo como un tomate al recordarlo. Era una de las tantas cosas que había gritado a los cuatro vientos para intentar que Marilyn detuviera aquella exhibición de poderío en su vehículo civil-militar.

—Yo… No sé de qué hablas…

—Ya, claro. Amigo, recuerda quién soy yo —Pasó su brazo por el cuello de su amigo, aunque al ser más bajo prácticamente era como dejarlo colgando—. Madre mía espero que no te quedes en el metro sesenta y pico —Bromeó, causando la molestia en Issei ya que Tom estaba en el metro ochenta y siete—. Aunque a muchas les gustan los tipos más bajos que ellas. Hum, eso reduce la lista. Veamos, hay muchas chicas lindas. ¿Alguna que te llame la atención? Tenemos rubias, castañas, morenas y pelirrojas. Más altas, más bajas, con mejores tetas o culo, e incluso con ambos. Genios e idiotas.

—Ya vale Tom —Advirtió Issei con nerviosismo.

El rubio sabía que su amigo era tímido a la hora de hablar con chicas, algo extraño sabiendo quién era su tutor, por lo que molestarle con presentarle a alguna era algo que ponía muy nervioso al Hyodo-Stark. Marilyn, a su lado, se reía divertida, avergonzando aún más al puberto.

— ¿Sabes una cosa? Deberías pedirle a tu padre que te enseñe a superar esa vergüenza. No eres feo, Ise. A ver, no nos vamos a engañar, no eres como tito Tony, pero tienes tu encanto. Mira, esa de allí —Marilyn señaló con la cabeza a una chica—, piensa que eres bastante mono. No sé tú, pero es una posibilidad, aunque su interés en tú sea el de algo pequeño y adorable.

—Recordad que tengo catorce años y aquí la gran mayoría tienen los dieciocho. ¡Me sacan cuatro años!

—Alguna habrá la que le interesen más jóvenes. Después de todo no es extraño encontrar parejas con la misma e incluso una diferencia de edad mayor.

—Dudo que alguna sea una shotacona.

Tom enarcó una ceja al no entender el significado de la palabra.

— ¿Sotaqué? Colega, deja de usar palabras de tu tierra natal, que yo no las entiendo.

—Pues quizás deberías aprenderlas. En resumen, shotacon es para referirse a quienes les gustan los pubertos, ya sean hombres o mujeres. Aunque siempre hay alguna variante.

—Ahhh. ¿Y tú cuál prefieres?

— ¿?

— ¿Más jóvenes que tú, de tu misma edad, un poco mayores o nos vamos a las milf?

—… dejemos esta conversación…

—Vale, vale. Lo dejamos aquí —Tom levantó los brazos en señal de rendición—. Vamos a buscar algo para divertirnos. Hum, me pregunto si Nicky tendrá algún billar por aquí.

El día pasó bastante rápido para los tres amigos. La comida era abundante en aquella mansión. El duelo había sido muy previsor, sin duda. Pero claro, conforme las horas avanzaban también lo hacía el número de borrachos y de sucesos que provocarían vergüenza mortal el resto de la vida de los involucrados.

Incluso algunas fueron increíblemente subiditas de tono. A Issei no se le iría nunca de la cabeza la imagen de un trío: dos chicos y una chica, haciendo cosas desnudos. Tom rápidamente cerró la puerta, pero ya habían visto demasiado.

Cuando llegó el atardecer Issei se fue a la playa para disfrutar de aquella hermosa vista. No había sido mal día. Al fin había terminado el instituto, estaba a punto de ir al MIT, lugar donde estudió Tony así como otros grandes ingenieros, se lo había pasado bien con sus amigos y compañeros, Josep se había dado un golpe tan gracioso que todos se habían reído una barbaridad, no había bebido alcohol por accidente, se había bañado con la ropa en la piscina, aunque sin chaqueta ni zapatos, había comprobado que su móvil era sumergible… Sí, un gran día.

—Hum, ¿dónde estarán estos dos? —Se preguntó de pronto al caer en cuenta de que no les veía desde hacía tiempo.

Se levantó, salió de la playa, se calzó los zapatos porque no se fiaba del suelo ya que había cristales por doquier, y comenzó la búsqueda. Conforme recorría los terrenos no pudo sino sorprenderse de todo lo que encontraba. La mayoría de los que aún quedaban se encontraban durmiendo donde hubieran caído, algunos en posiciones imposibles, producto del alcohol.

Los que aún estaban despiertos se disponían a marcharse en sus propios vehículos o llamando a sus padres. Los últimos rayos del sol desaparecieron y la oscuridad tomó su sitio. Issei no dejaba de preocuparse más y más por sus amigos. ¿Les habría pasado algo? ¿Y si estaban heridos? ¿Y si sus heridas eran mortales? Sus gritos resonaron, pero aquellos que dormían ni se inmutaban por la increíble cantidad de alcohol que llevaban en sangre.

Llamó a sus teléfonos repetidas veces hasta que logró escuchar una de las melodías. La música llegaba de la playa. Corrió a todo lo que daba sus piernas en aquella dirección pero cuando llegó y pudo diferenciar sus siluetas y rostros parpadeó repetidas veces, no creyendo ver lo que sus ojos veían.

Allí, en medio de la arena, se encontraban sus dos mejores amigos: Marilyn y Tom. Hasta ahí todo normal, si no fuera porque se estaban enrollando apasionadamente…, quizás demasiado. Cuando vio a Marilyn incorporarse y quitarse la parte superior del vestido fue cuando supo que algo raro estaba pasando.

— ¡Quietos los dos! ¡Parad el carro! —Chilló alterado mientras se quitaba los zapatos y corría hacia ambos.

Ambos, Tom y Marilyn, alzaron sus cabezas para mirar al más joven de los tres, que corría totalmente alarmado hacia ellos.

— ¡Ise~! —Llamó Marilyn canturreando—. ¡Ven con tu hermana mayor!

Se levantó de encima del rubio, abrazando efusivamente al de castaña cabellera, quien intentaba por todos los medios librarse. ¿El motivo?

— ¡Oye, oye! ¡Que esas dos son mías no tuyas pequeño bastardo! —Clamó Tom intentando avanzar hacia la pareja en línea recta, fallando una y otra vez.

Tal y como indicaba Cooper, Issei tenía su rostro enterrado entre las generosas gemelas de su vieja amiga. Si tuviera su vestido puesto el bochorno que estaría pasando Issei sería menor, pero al no ser así y sólo tener su sujetador era algo que removía el corazón del muchacho, y lo que no era el corazón. Puede que fuera su mejor amiga y que le tuviera el cariño y amor que tienen dos hermanos, pero seguía siendo un hombre y peor aún, un hombre en plena adolescencia, así que estar enterrado allí era algo que le removía el interior..., y no por cosas puras precisamente.

— ¡Mari, por dios! ¡No ves que se está poniendo cachondo! ¡Mira, si está igual que yo! —Indicó Tom señalando primero la entrepierna de Issei y luego la suya propia.

La pelirroja dejó de abrazar a Issei, fijándose en la entrepierna de éste. El muchacho rápidamente se dio la vuelta mientras se tapaba su bulto. Su rostro estaba totalmente rojo y miraba a todos lados, alarmándose al ver las risas y carcajadas de los pocos presentes que había.

—Ohhh, mi pobre y pequeño salido japonés —Volvió a canturrear Marilyn, ésta vez acariciándole la cabeza—. Se ha puesto cachondo por sentir las tetas de su amiga. Que pervertido~.

— ¡Para ya! —Chilló Issei más molesto que otra cosa.

La vergüenza que estaba pasando en aquel momento era demasiada y no creía poder aguantar mucho más. Se lo había pasado bien en la fiesta, pero era momento de bajar la persiana y descansar. ¿Qué hora era? Sacó su móvil, revisando. Eran poco más de las once de la noche. Marcó el número de Happy, esperando que éste no estuviera dormido.

—Oye, yo soy el que quiere mimos.

—Ven aquí cariño. Tú y yo no vamos a dormir esta noche.

El japonés miró sobre su hombro, frunciendo aún más el ceño al ver como ambos volvían a enrollarse como si no hubiera nadie más. ¿En serio? ¿Tanto daño hacía el alcohol? Nunca jamás bebería, ¡lo juraba!

—*¿Ise?*

La voz del tito Happy, como solía referirse al susodicho, sonó al otro lado, alegrando al Hyodo-Stark.

— ¡Happy! ¿Te pillo ocupado?

—*No, tranquilo. Acabo de dejar a tu padre en una fiesta de no sé quién y bueno, aquí estoy, esperando.*

—Ya veo. Oye, ¿te puedo pedir un favor?

—*¿Necesitas que vaya?*

—Por favor.

—*¿Qué hay de tus amigos?*

—Bueno… —Issei volvió a mirar al dúo, sonrojándose—. No están en condiciones de conducir.

—*¿Muy borrachos?*

—No sabría decirte, pero están haciendo cosas que jamás harían estando sobrios.

—*Entendido. Aviso a Tony y Pepper y voy para allá.*

—Gracias Happy.

Colgó la llamada y se acarició el puente de la nariz mientras pensaba. Tardaría horas en llegar… Vale, exageraba, pero estaba claro que Happy no llegaría pronto. La cuestión era evitar que esos dos borrachos que tenía por mejores amigos se volvieran a perder, o peor aún…, que lo hicieran delante suyo.

— ¡Oh mierda! ¡Deteneos! ¡¿Lleváis al menos protección?! —Exclamó enojado al ver a Marilyn desabrochar el pantalón de Tom.

— ¿Protección? Ohhh~, mira cómo se preocupa por nosotros —Canturreó Marilyn con tono maternal.

—Bufff, llegas tarde. ¡Lo hemos hecho a pelo en el cuarto de Nicky, y en la piscina, y en la cocina, y en…!

— ¡Para, calla! —Le detuvo Issei totalmente alarmado.

Lo habían hecho muchas veces y al parecer sin condón. ¡Aquello era malo, muy malo! Que Marilyn pudiera quedar embarazada era el peor escenario posible para su sueño de meterse en aquel nido de espías.

—Tranquilo~. Tengo las pastillas en mi casa. Cuando vuelva me las tomo y ya está.

Issei se golpeó la cara. No soportaba a aquella versión ebria de sus dos amigos.

—Escuchad, he llamado a Happy para que venga a recogernos. No tardará mucho

— ¡Eso es genial! —Exclamó Tom enérgico—. ¡Vamos a hacerlo en tu cama luego de hacerlo en la ducha!

— ¡Qué gran idea! —Asintió Marilyn con los ojos brillantes, volteando para ver a Issei—. ¡Eres un genio Ise! ¡Vamos a esperarle en la entrada!

—… pero yo no…

Los tres salieron afuera de los terrenos mientras esperaban a que Happy llegara. Tom y Marilyn no dejaban de besarse y meterse mano, hasta el punto de que Issei les recordaba su presencia cuando las cosas comenzaban a desmadrarse. Pasaron largos minutos para Issei: un cuarto de hora, media hora, tres cuartos de hora…, hasta que al fin las luces de un vehículo fueron divisadas por los castaños ojos del Hyodo-Stark.

Issei se alegró al reconocer el vehículo oficial de Happy, y aún más al verle a él bajar del asiento del conductor. El hombre primero miró a Issei, asintiendo al ver que se encontraba en perfecto estado para luego mirar a los otros dos. Sus ojos se abrieron por la sorpresa ya que no esperaba encontrar a la Cooper en aquel estado de intoxicación por alcohol.

—Vaya. No mentías —Dijo un tanto impactado el guardaespaldas.

La pareja seguía besándose como si no hubiera mañana

—Eso me ofende. ¿No puedes hacer algo? —Suplicó el de castaña cabellera.

—Tranquilo. Tengo experiencia en esto —Sacó un par de pastillas de su bolsillo—. Hey chicos, ¿queréis esto? Os ayudará a evitar un embarazo no deseado.

Issei alzó una ceja, sorprendido con el guardaespaldas. Tom y Marilyn cogieron las pastillas y cada uno se tomó una. Sin duda tenían que ir muy bebidos como para que Tom tomara una pastilla que en principio sólo tomaban las mujeres. Después de eso los cuatro subieron al coche, quedando Issei en el asiento del copiloto. El rostro de Issei mostraba que tan molesto se encontraba con ambos mientras escuchaba el ruido de besos y saliva compartida, hasta que de pronto dejó de escucharlo. Volteó la cabeza y se sorprendió, pues ambos estaban completamente dormidos.

— ¿Pero qué…?

—No creerías en serio que les di pastillas del día después —Habló Happy—. Esas son pastillas para dormir, y tranquilo, las uso para momentos como éste, para que los borrachos se duerman sin que afecte negativamente a su salud.

—Wow. Impresionante.

— ¿Cómo es que ha pasado esto? Se supone que debían cuidarte.

—Y eso han hecho. Pero ha habido un momento en el que fui a la playa para contemplar el atardecer y cuando volví ya no estaban allí. Me he tirado una hora buscándoles y al final los encontré en la playa. Estaban bastante animados…, y decían unas cosas...

—Entiendo.

—No entiendo cómo ha pasado. Ellos dos son responsables. ¿Cómo es posible que hayan acabado en ese estado tan lamentable? —Issei volteó nuevamente a ambos, dedicándole a cada uno una dura mirada—. Como sepan que se ha emborrachado… —Gruñó molesto mientras observaba a su pelirroja amiga dormir—. Se supone que me teníais que cuidar vosotros a mí, no yo a vosotros…

Tom de pronto roncó como si fuera una morsa haciendo gárgaras, lo cual molestó mucho al más joven de todos los presentes.

— ¿Qué sugieres hacer con ellos?

—Al principio hubiera dicho de llevarlos a sus casas, pero no creo que sea lo adecuado, al menos con Marilyn. Hum… A ellos los dejaremos en casa de los padres de Tom. Son muy abiertos y liberales, pero saben guardar secretos. Ellos no dirán nada y ambos podrán descansar.

Happy sonrió ladinamente sin apartar la mirada de la carretera.

—Te preocupas mucho por ellos.

—Son mis mejores amigos, es lo normal.

Una leve sonrisa surgió en el rostro de ambos. Aquella era una opinión y experiencia que compartían. Happy había perdido la cuenta de las veces que tuvo que ocuparse de un Tony Stark borracho o de todas aquellas mujeres con las que pasaba una única y activa noche.

Una vez hubieron dejado a Tom y Marilyn en casa del primero, con algunas risas y bromas por parte de los Wood, Happy llevó a Issei a la mansión. Ni Tony ni Pepper se encontraban presentes, como era de esperarse. Si no recordaba mal, tenían un asunto para con la empresa.

—Bueno, pues ya estamos aquí. Ahora volveré con Tony. ¿Necesitas algo más? —Preguntó mientras Issei bajaba del vehículo.

—No, nada. Gracias por este favor, Happy.

—No hay que agradecer. Buenas noches.

—Buenas noches.

Luego de la despedida Happy puso el coche nuevamente en marcha para volver a donde quisiera que se encontraba Tony. Issei se adentró en aquel lugar tan familiar, siendo recibido por el único ser continuo e inagotable que conocía.

(Buenas noches señorito)

—Buenas noches a tú también, J.A.R.V.I.S.

(¿Ha disfrutado de su graduación?)

—Bastante. Aunque el final ha sido un estropicio.

(¿Puedo preguntar el motivo?)

—Tom y Marilyn —Masculló sus nombres mientras se quitaba los zapatos e iba a su habitación—. Han cuidado de mí todo el tiempo pero, en algún momento, se han emborrachado y me ha tocado ser su niñera. No soporto a los borrachos.

(Tiene suerte de no haberse topado con el señor en estado de embriaguez. Desde que usted está aquí ha comenzado a controlarse, por lo menos en su presencia)

—Yaaa… Creo que Pepper no estaría de acuerdo. Sigue bebiendo y trayendo mujeres extrañas para pasar una noche animada, como suele llamarlo él.

(No puedo negar eso, pero sí le puedo asegurar que antes era más…, abierto)

—Me lo imagino. Bueno, me ducho, cambio, ceno algo y a dormir. Estoy muy cansado.

(Como desee)

Tal y como le dijo a la IA, el adolescente hizo todo lo dicho, punto por punto, paso por paso, por lo que en una hora ya estaba metido en su cama contando ovejitas.

XXXXX

Aquella mañana Issei se levantó tarde dado que J.A.R.V.I.S. había bajado las persianas de su cuarto para que el astro rey no le despertara con sus rayos mañaneros. No fue hasta cerca de las diez que el joven dejó el mundo de Morfeo para volver al mundo real.

—Buenos días J.A.R.V.I.S.

Saludó mientras se adentraba en la cocina.

(Buenos días señorito. ¿Ha dormido bien?)

—Perfectamente, gracias por preguntar. ¿Hay alguien en casa? —Cogió un bol, dejándolo en la mesa, buscando luego los cereales y la leche.

(Me temo que no, señorito)

—Ok. No pasa nada. Estoy acostumbrado. ¿Algún plan para hoy?

(No veo nada en su agenda, señorito. No tiene planes establecidos hasta el inicio del curso en el MIT)

—Ya veo. ¡Perfecto! Tengo el proyecto del instituto aún sin terminar. Es decir, lo terminé, pero he pensado en algunas modificaciones.

(¿Tiene que ver con la mejora en el periodo de tiempo de análisis?)

—Eso mismo.

(Entonces evitaré en la medida de lo posible molestias para usted)

—Gracias J.A.R.V.I.S., como siempre.

Una vez hubo finalizado el desayuno y lavado sus dientes, Issei bajó al taller para comenzar a trabajar en un pequeño proyecto que tenía desde hacía tiempo, su último trabajo de ciencias, pero ahora lo llevaría a un nuevo nivel.

Mientras su cuerpo trabajaba de forma automática, su mente repasaba ciertos eventos pasados y futuros, más concretamente el estado de embriaguez de sus dos amigos y su próxima aventura en el MIT. Ir al MIT era su sueño desde pequeño, pues sus dos padres habían estudiado allí. Además, Tony se había graduado con los más altos honores. Él no era Tony Stark, pero era hijo de sus padres e hijo adoptivo de Tony, así que tenía que dar lo mejor de sí mismo para poder ir con la cabeza bien alta.

(Señorito, su amigo el señorito Wood le está llamando)

La voz de la IA le sacó de sus pensamientos. Sin haberse dado cuenta había avanzado considerablemente con su programa informático. Se quitó los cascos, comenzando la depuración de dicho programa.

—Adelante —Issei giró su silla para poder observaba adecuadamente la pantalla holográfica, donde se pudo ver las caras de Tom y Marilyn, y no era precisamente bonitas—. ¿Qué tal la resaca? —Curioseó con una sonrisa malvada.

Ambos le dirigieron miradas de disculpa. Recordaban a la perfección todo lo ocurrido al momento de emborracharse, o casi todo, y eso incluía la vergüenza que le hicieron pasar a su más joven amigo, así como el haber roto su promesa de cuidarle hasta el final, pues Issei fue el que tuvo que cuidarles en aquel último periodo de la fiesta.

—*Primero que nada, gracias por cuidarnos, a pesar de que debíamos ser nosotros los que debíamos cuidarte a tí.*

—*Cierto. Has sido muy considerado en dejarnos en su casa. No quiero saber lo que diría mi padre si me hubiera visto en aquel estado…, o en este.*

—Nada, nada. ¿Te has tomado las pastillas, Mari?

La mencionada se sonrojó como un tomate, pero asintió. Tom, a su lado, también parecía un tomate.

—*Si, me la he tomado.*

—Bien. No tengo ganas de ser tío tan pronto. Esperad por lo menos diez años.

—*No bromees con eso, enano* —Pidió Tom con un escalofrío—*. No estoy preparado para ser padre.*

—*Yo tampoco. Además, tenemos que hablar sobre lo que pasó anoche.*

—*Tiene razón. Los eventos sucedidos han puesto nuestros mundos patas arriba.*

Issei apretó un poco su mandíbula, asustado y molesto a partes iguales. Asustado por la posibilidad de que ambos dejaran de relacionarse por no enfrentar lo que sentían, y molesto porque no lo hicieran.

—Como veáis, es vuestra vida y son vuestras decisiones, pero dejadme deciros que estáis enamorados el uno del otro desde hace tiempo, y si no dais el paso ahora por miedo os vais a arrepentir toda vuestra vida.

Tom y Marilyn quedaron impactados por aquellas palabras. Lo último que esperaban era que su pequeño amigo les dijera las cosas tan claras y directas.

—*Para ti es fácil decirlo. El día que sientas lo mismo por alguien entonces verás que a veces las cosas no son tan sencillas.*

—Ya, bueno. Mejor cambiemos de tema —Propuso al notar que el ambiente se estaba tensando demasiado.

—*Coincido.*

—Entonces… ¿cómo acabasteis borrachos anoche?

Tom ladeó la cabeza, rascándose la mejilla, incómodo.

—*... volvamos a cambiar de tema…*

—No. De eso nada. Quiero una explicación y la quiero AHORA.

—*Lo siento Ise pero no. Ese será un misterio para tí.*

Issei estuvo a punto de reclamar molesto, pero quedó callado, cerrando la boca. Tom y Marilyn observaron atentamente cómo la mente del más pequeño maquinaba algo, y su sonrisa de malo de película sólo lo confirmaba.

—*Siento una perturbación en la Fuerza* —Murmuró temeroso el rubio.

—Y haces bien en temer. Os lo diré una sola vez: o me contáis la historia que exijo conocer o…, publicaré las fotos que nos hicimos en marzo.

—*¡No serás capaz!* —Exclamó Marilyn, gritando de dolor.

Se llevó las manos a la cabeza, cayendo de espaldas. Tom también llevó sus manos a su cabeza, gruñendo.

—*Joder Mari. Haz el favor de no gritar.*

—*Lo lamento… Oh Dios mío…*

—A él no le hables. Está enfadado contigo.

El mal humor de Issei desapareció al ver sufrir a sus amigos por la resaca. No era de los que disfrutaba del mal ajeno…, salvo en algunos casos…, pero en aquel mismo momento disfrutaba como un niño disfruta de los regalos de Navidad.

—*Está bien, está bien. Te lo contaremos* —Siseó la pelirroja incorporándose—*. Pero debes jurar que no contarás esto a nadie, que no te reirás…, y que jamás, JAMÁS, nos chantajearás con lo que vas a oír.*

—Lo juro, lo juro —Marilyn le dirigió una dura mirada, una que daba a entender que no se trataba de un asunto de broma—. Está bien… Lo juro por mis padres.

Aquello sí satisfizo a la pelirroja.

—*La verdad es que fue bastante curioso* —Comenzó Tom—*. Resulta que Carlos, el que ha quedado segundo en cuanto a las ciencias, justo por detrás de tú, estuvo preparando una bebida alcohólica incolora, inolora e insípida.*

— ¿Me estás diciendo que lo ha logrado?

—*Y tanto que sí. Debido a que teníamos sed, cogimos un par de vasos y sin darnos cuenta bebimos como si de agua se tratase, porque pensábamos que era agua.*

—*Ya te puedes imaginar el resto. Subió rápido y de golpe.*

—Aaaaamigo. Con razón estabais como estabais. ¿Pero cómo sabéis que Carlos fue el artífice?

—*Porque ha ido llamando a varios de los que estuvimos allí. Al parecer Josep robó su invento y lo llevó a la fiesta para probarlo. Ahora al menos Carlos sabe que su invento ha funcionado, pero ha jurado no recrearlo y destruir la fórmula.*

—Es normal. Si las licorerías pudieran obtener tal producto...

—*Se podría armar una gorda, ¿verdad? Imagínate. Podrías ir con esa botella y decir que es agua y nadie te diría lo contrario.*

—Entonces, si he entendido bien, os emborrachasteis por error.

—*Eso mismo hemos dicho.*

— ¿Y el que lo hicierais en todos los lugares posibles?

—*... bueno…, tú ya sabes…, cosas de borrachos…*

—Yaaaaa. El alcohol consigue que hagas aquello que nunca harías sobrio, así como soltar la lengua y no usar filtro alguno.

—*Sí…, definitivamente…*

—*Para que veas. Ise, definitivamente, jamás bebas… Y si lo haces, que sea poco…*

—Tranquila. Dudo que alguna vez pruebe el alcohol. A ver, ya me entendéis.

—*Por supuesto, pero nunca digas NUNCA. Y ahora que ya está el asunto resuelto, me vuelvo a dormir. Buenas noches.*

Con aquellas palabras Tom se tumbó en la cama luego de bajar las persianas, encendiendo una leve luz para iluminar a Marilyn.

—*Yo también voy a dormir. Nos vemos luego.*

—Descansad.

Dicho esto Marilyn finalizó la llamada para al instante siguiente desaparecer el holograma. El taller quedó en silencio total. Ni J.A.R.V.I.S. ni los robots fabricadas por Tony hacían sonido alguno.

— ¡JAJAJAJA! ¡DIOS QUE BUENO! ¡JAJAJAJA!

Así como quien no quiere la cosa, Issei estalló en carcajadas. Le había jurado a Marilyn no reírse, y lo había intentado, lo juraba por quien fuera, pero en cuanto su amiga finalizó la llamada, sus ganas fueron demasiado grandes. Por el respeto y amistad que le tenía no se había reído en su cara, pero ella ya no le podía ver ni oír, así que.

(Señorito, ¿cree que es buena idea reírse?)

— ¡Por supuesto J.A.R.V.I.S.! ¡Es para troncharse! —Exclamó Issei aún entre risas, limpiando las lágrimas que caían de sus ojos—. Osea, me resulta muy cómico. Ellos, que juraron no emborracharse para cuidar de mí, al final lo hacen sin siquiera darse cuenta. Carlos es un genio. Espero que acabe en una buena universidad. Hum, me pregunto si irá al MIT.

Con los ojos brillantes, Issei se dio la vuelta, comenzando a teclear con gran rapidez y precisión.

(Esto, señorito, ¿cree que es buena idea hackear la ficha de su compañero de escuela y el MIT?)

— ¿Cómo si no voy a saber si será un posible compañero de aula?

(Tengo entendido que eso es ilegal)

—Bueno, Tony hizo algo parecido. Mientras cursaba la secundaria hackeó el Pentágono por una apuesta, si no recuerdo mal. Lo mío es menor en cuanto a grado de delincuencia. Además, mientras no me pillen, que lo dudo, no pasará nada.

(No sé qué decirle, señorito)

—Tranquilo J.A.R.V.I.S. ¡Mira, ya está! ¡Ohhh, pues sí, Carlos irá al MIT! Vaya, él irá a otro departamento. Bueno, nos veremos por allí. Seguramente le veré. ¡Podríamos hacer algo divertido! —Sonrió mientras salía de las bases de datos donde estaba guardada toda aquella información—. ¿Ves? Ningún problema

(Debo admitir que estoy sorprendido, señorito)

— ¡Gracias! Bueno, hora de volver al trabajo.

XXXXX

Los meses de verano pasaron bastante rápido para el joven Hyodo-Stark. La mayoría de los días solía estar en el taller, mejorando su programa informático, y el tiempo que no pasaba ahí solía estar con Marilyn o Tom, aunque más con el artista que con la posiblemente futura agente de S.H.I.E.L.D. La pelirroja desaparecía bastante de la vida de ambos varones, preparándose con su padre para el momento en que fuera a ingresar en la academia de la organización.

Allí sólo entraban los mejores, y no bastaba con tener la condición física más óptima ni los mejores conocimientos militares, de espionaje, armamentísticos y similares para poder entrar en la Academia de Operaciones. Se necesitaban conocimientos en otros campos, y ahora que había finalizado la escuela, la Cooper tenía que aprovechar al máximo el tiempo que tenía disponible para aumentar dichos conocimientos. Su padre le había expuesto su esperanza de que se uniera al ejército, pero la ilusión de la joven por aquella agencia era mayor, así que el progenitor sólo pudo desearle lo mejor y ayudarla en todo lo posible.

El día anterior al traslado de Issei al Instituto de Tecnología de Massachusetts en Cambridge, Massachusetts el muchacho se despidió de sus dos amigos, pues sería la última vez en varios meses que no se verían, de forma presencial. Por la mañana del día del traslado, Issei se despertó emocionado por ir a su nuevo destino. Estaba más que entusiasmado por dar comienzo a sus nuevos estudios en la otra punta del país, aunque si no fuera por cierta cosa el ánimo sería aún mayor.

Pepper estaba en la entrada, esperando a que Issei terminara de arreglarlo todo para su viaje. La sonrisa de su rostro intentaba ocultar la decepción que sentía en aquel momento, pero no decepción hacia Issei, sino hacia otra persona. No pasó mucho hasta que vio al joven bajar por las escaleras con una mochila de considerables dimensiones. Cuando terminó de bajar cogió otra maleta, ésta con ruedas, caminando hacia la secretaria de su padre adoptivo.

—Veo que al final no está.

—Lo lamento Ise.

—No tienes que disculparte Pepper, en parte me lo esperaba.

A pesar de las palabras del joven, la mujer pudo notar el leve tono de decepción y tristeza. Tony sabía que aquel día Issei se marcharía para estudiar en el MIT, y aun así no se encontraba allí para, al menos, despedirse. En serio, ¿en qué pensaba su jefe? A veces creía con todo su corazón que hubiera sido mejor si el joven hubiera sido adoptado por otra familia.

—Venga, vamos al aeropuerto.

Cogió sus maletas y mochila, caminando hacia el vehículo ante la triste mirada de Pepper. El viaje hasta el jet privado de Tony tuvo sus altibajos así como el posterior viaje hasta Massachusetts. Durante las horas de trayecto, Pepper le recordó a Issei diversos asuntos que tenían que ver con el MIT: horarios, asignaturas, los dormitorios del edificio para estudiantes, la cafetería, proyectos y demás. Más que nada no era solo para hacer un repaso adecuado de lo que sería su nueva vida, sin la ayuda presencial de su tutor, Happy o la propia Pepper, sino también para intentar que los pensamientos de ambos no se acercaran al territorio de Tony. La molestia de Pepper hacia su jefe aumentaba considerablemente cuando recordaba la situación que ella misma estaba viviendo junto al adolescente.

El avión aterrizó en el Aeropuerto Internacional Logan de Boston. Allí les esperaba otro vehículo que les llevaría hasta la residencia estudiantil del MIT. Pero dado que aún era pronto y había tiempo, realizaron una ruta turística sobre sitios importantes como la Universidad de Harvard, la Universidad de Lesley y la Escuela de Negocios Hult, una universidad para mujeres hasta que se fusionó con Harvard el uno de octubre del noventa y nueve. Obviamente visitaron edificios importantes, los parques, museos y otros tantos.

Para cuando el sol estaba cerca de comenzar a desaparecer por el lejano horizonte, Pepper ordenó al conductor llevarles hasta su destino. El ánimo de ambos había subido como la espuma luego de aquella ruta turística. Boston era preciosa y además de lugares de interés, tenía unos paisajes hermosos, e incluso el camino hasta la residencia fue algo placentero para ambos. Luego de lo que para ambos fueron cortos minutos, llegaron hasta la Baker House, la residencia estudiantil del MIT. El edificio está dirigido a los estudiantes del instituto que van desde otras ciudades a estudiar y requieren de alojamiento. En el caso de Issei, llegaba desde la otra punta del país.

La Baker House estaba situada en la orilla del río Charles en la ciudad de Boston, Massachusetts. La residencia está inserta al interior del Instituto de Tecnología de Massachusetts. La residencia se encuentra al borde de los demás edificios de MIT, por lo que el bloque crea un límite que divide el espacio entre lo público, orilla del río, y las dependencias universitarias. El conjunto se ubica al centro del lote y está rodeado por áreas verdes que lo dejan abierto al campus por la fachada norte, y a la ciudad por el lado sur, estableciendo los principales flujos por las veredas perimetrales al lote con unas conexiones para acceder al edificio.

El vehículo se detuvo en la entrada principal de la residencia, donde un hombre parecía esperarles. Debía rondar los sesenta años y por cómo vestía parecía tener cierta elegancia, pues el traje que llevaba puesto parecía ser bastante caro.

—Usted debe ser la señorita Potts —Dijo el hombre mientras extendía la mano.

—Así es. Gracias por recibirnos.

—Oh, sería un insulto no acoger personalmente al hijo de mi mejor alumno —Sonrió el hombre mientras desviaba la mirada al adolescente—. Tú debes ser Issei Hyodo-Stark, ¿verdad? Yo soy el Doctor Charles Dimitriou y di clase a tu padre.

—Un placer. Estoy a su cuidado.

—Esperamos grandes cosas de tú. Ahora, por favor, acompáñenme. Te daré una pequeña ruta para que comiences a relacionarte con ésta nuestra residencia.

—Gracias doctor.

El profesor se dio la vuelta, dándole tiempo a Issei para despedirse de Pepper.

—Bueno, pues me temo que aquí te dejo. Si necesitas cualquier cosa sólo avísame.

—Tranquila Pepper. Todo irá bien. No tienes que preocuparte.

Con una sonrisa Issei le dio un abrazo, gesto que fue correspondido por la pelirroja. Una vez que el abrazo fue roto, Issei agarró sus maletas y caminó hasta donde estaba el doctor, quien asintió, comenzando a explicarle las cosas mientras avanzaba hacia el interior del edificio. Pepper se quedó quieta hasta verles desaparecer. Entonces suspiró, mandó un par de mensajes, alzó la vista del móvil en dirección a la puerta principal, sonrió, se adentró en el auto y se marchó rumbo al aeropuerto para volver a Malibú.

—… y todas las habitaciones se conectan con un gran pasillo longitudinal al edificio que permite recorrer de borde a borde. Esto permite que todas las habitaciones tengan acceso a los espacios comunes como salas de estar, escaleras y baños —Explicaba el doctor Dimitriou mientras recorrían dichos pasillos rumbo al dormitorio de Issei—. El edificio posee áreas verdes que lo rodean, además de una cafetería y una lavandería como principales equipamientos, ya que el resto queda complementado por el resto de los edificios del instituto. Además el edificio posee salas de estudio y de estar que potencian la vida pública o en comunidad, mirando el conjunto a otra escala, donde la habitación forma el espacio íntimo, en los conjuntos habitacionales son las casas, y las salas de uso común, son los vacíos inter-bloques que permiten la vida pública.

El adolescente prestaba total atención a aquel hombre. Iba a ser uno de sus profesores y sería de mala educación no prestarle la atención adecuada, sobre todo cuando él mismo se había ofrecido para aquella ruta explicativa. Cuando llegaron al que iba a ser el dormitorio de Issei, ambos se detuvieron.

—Bueno joven. Espero verle con ganas mañana a primera hora. Será duro, pero estoy seguro de que irá con la cabeza bien alta. Por mucha fama que tengan tus padres aquí, tú eres tú, no eres ninguno de los tres, entiéndeme que me refiero a tus padres biológicos y a tu padre adoptivo, así que no te exijas más de lo que puedas soportar aunque el resto te lo critique.

—Muchas gracias Doctor Dimitriou.

El anciano asintió con la cabeza, marchándose. Issei abrió la puerta, ingresó, cerró y suspiró largamente. Observó su habitación, afín con la estructura del edificio. No estaba mal, y era para él solo. En un principio pensó en tener una doble y compartir cuarto, pero la cosa sólo quedó en un pensamiento. Aquella noche acomodó su cuarto, vaciando sus maletas, organizando todo el cuarto, yendo a dormir poco después. La clase era a una hora temprana y ya había cenado, por lo que cuando la alarma sonó tuvo el tiempo justo para desayunar, prepararse e ir hasta su primera clase.

Aquel lugar era muy ajetreado. Le recordaba al primer día en la escuela de Malibú, solo que en aquel lugar la mayoría eran jóvenes adultos, salvo algún caso similar al suyo. Tuvo que pedir algunas indicaciones para poder llegar al edificio y a su aula, con suerte de que le sobraban cinco minutos para acomodarse en uno de los asientos.

Entró en su primera clase, la primera de muchas. Observó a sus compañeros de clase. Había un total de siete, siendo él el octavo, y sus nacionalidades parecían ser variadas, o quizás eran estadounidenses, o con doble nacionalidad como él.

Saludó con un 'hola', el cual fue correspondido con educación, sentándose en su asiento. Aquella iba a ser una gran experiencia, ¡e iba a disfrutarla todo lo humanamente posible!


Bueno, pues aquí otro capítulo. He tardado más de lo esperado, pero que queréis que os diga, entre una cosa y la otra no he podido terminarlo antes. Como bien habéis podido leer, este capítulo va sobre su último año de secundaria y el inicio en el MIT, y el próximo comenzará una vez finalizado el primer año.

Pensaba meter cierta cosa, pero luego de escribir y escribir he llegado a un número alto de palabras que me han llevado a la decisión de dejar el evento importante para inicio del siguiente capítulo, el cual lleva aproximadamente un tercio escrito. Espero darle buena caña a éste arco.

Por cierto, temo decir que para Terra Defensio Cogere me tomaré un descanso. Tengo la idea planeada, pero no logro avanzar nada el capítulo desde hace mucho, así que lo mantendré en hiatus en favor de avanzar esta historia, que lleva un atraso del copón jajaja.

Y por último, pero no menos importante, decir que de mis propios fics (no cuento los que tengo en colaboración), me voy a centrar por completo en éste. Quiero tener finalizado al menos éste arco para antes de finalizar el año. Sí, suena muy lejano, pero lo digo por mi inspiración para mis propias historias y por lo que puede venir a partir de otoño.

Ahora a contestar los reviews:

Tenzalucard123

Tú sigue así, que ya verás cómo le hago una muerte mierda para que se vuelva su esclavo de forma súper patética… Naaah, no voy a hacer spoilers XD.

SAMUROCK

¿Hermoso? Ohhh, no digas eso que me sonrojo.

AlexxD904

Pues aquí otra actualización, que ya era hora joder ! Atrix…, sin saber nada de él llevo más de un año… Ya no sé qué pensar… Pues oye, una idea me has dado con eso.

Tomas623

No diré quién será porque sería spoiler. Y sí, tendrá relación, pero la cosa es… ¿será buena o mala?

LightStarAngelical

No diré si se unirá o no, habrá que esperar a leerlo… si alguna vez llego ahí jajaja. ¿Puedo preguntar ese odio hacia Rias? Me parece que los fics le han hecho muuuucho daño, odio injustificado, pero oye, cada uno a su gusto.

CCSakuraforever

Creo que te has pasado con la palabra "más" jajaja. Aún queda un poco para los eventos de Iron Man 1. En verdad tengo muchas ganas de comenzar con el UCM, pero no hay que ir apresurado o la cosa se puede torcer más de la cuenta, y nadie quiere eso.

Ronaldc v2

Yo creo que es por los fics. Rias tiene sus pros y sus contras, como todos los personajes de esa serie, y en opinión de expertos de la serie con los que charlo (obviamente hablo de autores del fandom), ella enamoró en la primera temporada. Los fics, sobre todo los de traición, han destrozado al personaje, y no solo a ella, sino a la mayoría de las Gremory en general, generando un odio que no logro comprender. Obviamente yo no tengo ese odio hacia ningún personaje, e intentaré hacerlos lo más fiel al modo original (hablo de la Rias del tomo 1, por ejempl0). No puedo decir mucho sin hacer spoilers, pero ya te digo yo que Issei y Peter serán muy buenos amigos.