Ni Marvel ni High School DxD son de mi propiedad, pertenecen a sus respectivos autores.

Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.

Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, posible lemon más o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.

—comentarios.

—"pensamientos".

—*hablando por teléfono, comunicador, etc.*

(J.A.R.V.I.S.)

—+F.R.I.D.A.Y.+

— [Ddraig, Albion, etc.]


Esta historia ha sido creada por mi persona, mi amigo AtrixGrayZero, y con ayuda de su novia y mi amiga Criz Ravenwood, por tanto la historia es de los tres, la idea base es la misma pero el contenido es sustancialmente distinto

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Capítulo 4:

INFANCIA — PARTE 04


El primer año en el MIT había finalizado.

Habían sido meses duros y sólo en navidad pudo volver a casa para ver a todos. Alguna vez Pepper, e incluso Tony, fueron de visita a la residencia de Issei, pero se podían contar con los dedos de una sola mano. Siempre podían hablar por teléfono o videoconferencia, pero no era lo mismo. Y ese motivo fue el principal para que, una vez finalizado el curso, volviera a Malibú para pasar allí sus vacaciones veraniegas con su familia y ver de nuevo a sus dos amigos..., si Marilyn estaba disponible.

Su amiga estaba más desaparecida que el propio Issei. Sus estudios en S.H.I.E.L.D. la tenían ocupada hasta decir basta. Ni siquiera Tom la veía mucho. Hablaban por teléfono, pero no tanto como deseaban. Desde hacía un año habían decidido comenzar una relación, por lo menos intentarlo, y fue muy bien durante el verano, pero en cuanto comenzaron sus nuevos estudios, la comunicación bajó hasta mínimos históricos, pero no por ello decidieron ponerle fin.

Una vez terminó de empacar todas sus cosas salió de aquella residencia mientras se despedía de sus compañeros de pasillos así como de sus compañeros de estudios y los amigos que había hecho durante el curso. Para su gran alegría Tony, Pepper y Happy le esperaban junto a un coche. En verdad esperaba solamente a Pepper, por lo que la presencia de su padre adoptivo y su tito Happy era algo que le alegraba el corazón a niveles cósmicos.

—Buenos días campeón. Tengo entendido que has aprobado con matrícula —Sonrió Tony mientras se colocaba a su lado y le daba unas palmadas en la espalda—. Buen trabajo.

—Gracias.

—Estoy segura de que ha sido duro —Sonrió Pepper mientras entraba en el coche junto a los tres varones.

—Lo ha sido, pero ha merecido la pena.

—Mientras no hayas estado encerrado en tu cuarto todos estos meses —Comentó Happy mientras conducía.

—Por supuesto que no —Se rio Issei—. He tenido vida social, de eso no te quepa duda.

—Eso está bien.

— ¿Y qué tal la otra investigación? —Issei miró a su padre sin entender la pregunta—. Ya sabes, la investigación femenina —Un parpadeo—. Tu relación con las chicas.

—Ahhh… Nada nuevo.

— ¿has estado casi un año aquí y no tienes nada interesante que contarnos?

—No, nada.

— ¿Novia, rollete?

—Nada de nada.

—Hummm, creo que estoy haciendo algo mal.

Pepper miró reprobatoriamente a su jefe.

—No tienes que preocuparte por sus palabras Ise. Él vive en su propio mundo.

—Yo a su edad ya sabía bastante —Sonrió Tony divertido.

—Siempre ha sido muy precoz, señor Stark.

— ¿Me acaba de insultar? —Preguntó con falsa ofensa a Happy.

—A mí no me lo ha parecido.

Issei sonrió divertido. En verdad echaba mucho de menos aquellas extrañas y alocadas conversaciones. El viaje hasta el aeropuerto fue bastante animado, pero para sorpresa de Issei, cuando estaban por abordar el jet, los tres se quedaron en tierra.

— ¿Qué ocurre?

—Lo lamento muchísimo Ise, pero tenemos una reunión de suma importancia en Boston. Intenté cambiarla, pero me ha resultado imposible.

A pesar de la explicación de Pepper y su tono de disculpa, el ánimo del adolescente se desinfló como si de un globo se tratase.

—Oh… Ya veo… Bueno, si no se puede no se puede… No pasa nada.

—Lo lamento de veras.

—Tranquila. Ya nos veremos en casa. Ahora estoy de vacaciones veraniegas.

—Bien dicho. Ya te lo compensaremos —Prometió Tony.

—Te lo garantizo —Se apresuró a añadir Pepper.

Estaba más que claro que Issei no se fiaba demasiado de las promesas de Tony por obvios motivos, pero si ella era la que le prometía tal cosa entonces podía sentirse un poco más relajado. Pepper era una persona en quien uno depositaría su confianza sin miedo a ser decepcionado.

—Si tú lo dices, entonces te creeré.

— ¿Y yo qué? ¿Tan poco valen mis promesas? —Le preguntó Tony a Happy fingiendo ofensa, otra vez.

—Bueno, tu historial no ayuda mucho.

La respuesta del amigo, guardaespaldas y chofer de Tony sorprendió en verdad al susodicho, pues su rostro así lo expresaba, y no era algo fingido.

— ¡Soy un tipo muy majo!

—Me parece que eso es irrelevante.

—Pues ahora te quedas sin ese aumento que hablamos.

—No hablamos de ningún aumento.

— ¿En serio? ¿Y con quién hable de eso?

Issei se despidió con un gesto de mano de los tres adultos al tiempo que ingresaba en el jet. Dejó que una azafata se ocupara de su maleta mientras él se sentaba junto a la ventana. Miró afuera por última vez, viendo de paso como Tony, Pepper y Happy se despedían con la mano, gesto que el joven correspondió con una leve sonrisa. Las horas de viaje hubiesen sido bastante aburridas de no ser porque tenía un pequeño proyecto entre manos con el cual se pudo entretener durante gran parte del viaje. Para cuando llegó al aeropuerto de Malibú otro vehículo le estaba esperando para llevarle a casa.

El volver a ver la mansión le alegró el corazón a pesar de saber que no había nadie en casa…, o casi nadie.

(Bienvenido de vuelta, señorito)

Fiel a su código, la inteligencia artificial saludó al joven Hyodo-Stark cuando éste se adentró en el edificio. La sonrisa en el rostro del joven se ensanchó todo lo posible. A pesar de tratarse de una IA, J.A.R.V.I.S. se había ganado el cariño de Issei, y con obvias razones.

—Hola J.A.R.V.I.S. Me alegra volver a escuchar tu voz.

(Igualmente)

— ¿Cómo ha ido todo por aquí?

(¿Quiere el señorito que le responda con sinceridad?)

—Por supuesto. No te cortes. Ya tengo quince años.

(Sigue siendo menor, pero dado que ha vivido muchos años aquí, no me cortaré)

Conforme dejaba sus maletas en su cuarto escuchaba atentamente la explicación de la IA. No pudo evitar reírse en varias partes ya que se las esperaba, pero todo se resumía en una cosa: alocado. Sin Issei de por medio, Tony había vuelto aquella mansión a la rutina que tenía anterior a la llegada del joven Hyodo. Para Happy no hubo problema, pero a Pepper pareció desagradarle aquello. Se había acostumbrado a que su jefe dejase de ser tan libertino, por la propia seguridad de su hijo adoptivo, pero ahora que Issei no estaba en aquella mansión, no había motivo para reprimirse.

—Pobre Pepper. Tener que volver a aguantar todo eso —Dijo Issei entre risillas.

(Ciertamente la señorita Potts no ha estado muy contenta estos meses. Una de las frases que más ha usado este tiempo ha sido: "ahora tengo que sacar mucha más basura").

—Ufff. Eso no le tiene que gustar.

(Podría asegurar que la señorita Potts ha pensado en darle tranquilizantes al señor cuando éste se aloca)

—Hombre, mala idea no es —Aseguró mientras marcaba un número de teléfono, realizando una video llamada.

—*¿Si~?*

—Hola viejo.

—*¡Pitufo! ¿Qué tal todo?*

—Bastante bien. Ya he vuelto a Malibú.

—*¡No me jodas! ¡¿Ya estás aquí?! ¡¿Por qué no me has avisado antes?! ¡Yo regresé ayer!*

—He estado un poco ocupado. Quería ordenar un poco mis cosas.

—*Eso lo entiendo. ¡Pero voy para allá cagando leches!*

—Me alegra escucharlo. Por cierto, ¿sabes algo de Marilyn?

—*Sigue con sus estudios. Esos tipos de S.H.I.E.L.D. son increíblemente estrictos.*

—Es de imaginárselo. Bueno, pues te espero aquí.

—*¡Voy tan rápido como el viento!*

Con aquel grito Tom cortó la llamada. Issei sonrió mientras se guardaba el teléfono, bajando al taller para trabajar en su proyecto mientras esperaba la llegada de su mejor amigo. Era agradable volver a estar en aquel taller donde continuó con la "vida" que había tenido en su propio taller, cuando vivía aún con sus padres biológicos. Ciertamente no tenían lo último en tecnología como sí lo tenía Tony, pero era algo suyo, cosa que en aquel caso no sucedía, pero tampoco iba a quejarse. Compartía "lugar de trabajo" con una de las mayores mentes de la historia, quien le había acogido luego de la muerte de sus padres y le había dado acceso a un mundo tecnológico que jamás pensó llegar a tener si no era a un precio excesivo.

No supo cuánto tiempo pasó, pues se sumergió bastante en su trabajo. En algún momento se estiró en su silla, gimiendo de gusto, cuando la IA interrumpió su tren de pensamientos.

(Señorito, perdón por la interrupción, pero el joven Wood ha llegado)

— ¡Genial! —Exclamó mientras se levantaba de un salto de su silla.

Esperó con paciencia mientras Tom bajaba hasta el taller. Ambos sonrieron al verse y se abrazaron con efusividad cuando el rubio entró en el taller.

— ¡Cómo me alegro de verte pitufo! —Exclamó Tom mientras deshacía el trabajo—. Aunque ya no eres tan pitufo. ¿Has dado el estirón? ¿Cuánto mides ahora?

—Sí, he pegado el estirón. ¡Ahora mido un metro setenta! ¡Ya no podrás llamarme enano, pitufo, hobbit o cualquier sinónimo!

—Claaaaro que sí puedo. Mientras te saque veinte centímetros, te llamaré de esa manera.

La sonrisa de orgullo de Issei desapareció al tiempo que surgía una de burla en el rostro de Tom.

— ¡Eso no es justo! ¡Tú tienes ascendencia escandinava!

—No es mi culpa que los tuyos sean más bajitos.

—Hum.

—Pero oye, eres casi tan alto como tu padre, y si no recuerdo mal, tu padre biológico era un poquito más bajo.

—Apenas tres centímetros.

—Pero algo es algo. Y además de estar en el top tres de estudiantes con mejores notas en tus campos de estudio, ¿algo interesante?

—Bueno, he iniciado un proyecto propio. ¡Fíjate! —Issei se sentó en su silla mientras Tom se colocaba a su lado—. Son unos exoesqueletos que he creado para mejorar la recuperación de huesos rotos o fisurados del brazo.

—Ohhh… ¿Y no están las escayolas para eso?

—Son muy incómodas y molestas. Con esto el tiempo de recuperación será más agradable.

—Ya veo. No está mal, pero seguro que será más caro para el paciente.

—Es lo más probable, pero espero con el tiempo que todos puedan tener acceso. Además, tengo pensado desarrollar más, para otras partes del cuerpo.

Tom asintió asombrado. En verdad su amigo parecía tener algo muy interesante entre manos. Ciertamente sus aparatos serán más caros que una escayola, pero si eso detuviera a Issei, entonces jamás se harían avances científicos. Primero habría que probar que funciona y luego sacarlo al mercado. Una vez se viera que tan efectivo era, entonces comenzaría la producción en masa y la bajada del precio.

Entonces Tom cayó en la cuenta de que había algo que había querido hablar con Issei desde el principio, pero se había olvidado al hablar con el joven de doble nacionalidad sobre su proyecto.

—Y dime, ¿has conocido a alguna chica? ¿Has comenzando a experimentar con el sexo opuesto?

—No.

La seca respuesta del joven adolescente impactó bastante en Tom. A pesar de tener quince años, el joven Hyodo-Stark no parecía tener interés en el género femenino, cosa que pareció desconcertar un tanto a sus amigos y familia. A esa edad los adolescentes se interesan en el género opuesto, o en el mismo dependiendo de los gustos. Incluso Tony, a su misma edad, tuvo algún que otro rollete, un tiempo en el cual comenzó a explorar el mundo de la mujer.

— ¿En serio? ¿Ni una sola piba?

—No. Ni una sola.

—Colega, no te entiendo. ¿Eres gay?

—No que yo sepa.

— ¿Asexual?

—No lo creo.

— ¡Pues entonces no entiendo! Me estás diciendo que no has tenido novia, ni siquiera un rollete, en diez meses en Boston. Ise, tienes quince años. Entiendo que no con las chicas maduras de allí, ¿pero acaso no has conocido a ninguna de tu edad?

—He estado demasiado ocupado con mis estudios como para fijarme en mujeres.

—… dime al menos que has salido de tu cuarto.

—Claro que he salido —Indicó un tanto ofendido—. Solo que tenía cosas mejores que hacer que buscarme un rollete o una novia.

—… ya…, eso dices… —El silencio se hizo en el taller mientras Tom observaba a Issei trabajar en un par de trastos para saber qué—. Oye, tú te masturbas, ¿verdad?

La súbita y extraña pregunta del rubio desconcentró a Issei, provocando que se le fuera la mano con el soldador, provocando un pequeño accidente en el taller. Rápidamente cogió un extintor, apagando el fuego producto del accidente.

—Maldición. Si espero unos segundos más se prende fuego toda la mansión —Reclamó Issei a uno de los robots, el cual sólo movió su brazo a un lado y a otro.

—… ¿entonces?

Issei, rojo como un tomate producto de la vergüenza y la ira, clavó sus ojos en los de su amigo con gran intención de asesinarlo en aquel momento.

— ¡No pienso responder a esa pregunta tuya! ¡¿Por qué demonios me la haces?!

—Hombre, es que estoy preocupado por tu salud sexual, amigo mío. Yo empecé con los doce o trece años, no recuerdo exactamente. Por eso la pregunta.

—NO PIENSO RESPONDER —Dijo recalcando cada palabra mientras intentaba volver a su proyecto.

—No te avergüences. Es algo natural el masturbarse. Incluso las tías lo hacen, aunque te digan lo contrario. Debes saber que las mujeres están más salidas que los hombres, te lo garantizo. Pero debes saber que cascártela como un mono no es sano. A ver, no te va a salir pelo en la palma de la mano, pero tampoco hay que abusar. Que sí, que da placer, pero no es lo mismo a hacerlo con...

— ¡Por Dios, que tengo quince!

—Pues por eso mismo. No me das indicios de que te interese ninguno de los dos sexos —De pronto las cejas del rubio se alzaron con sorpresa—. ¿Acaso te gustan los hermafroditas o transexuales?

Issei agarró un rollo de cinta y se lo lanzó a aquel que llamaba amigo, pero para su molestia Tom pudo esquivarlo con cierta facilidad.

— ¡Tú tienes el problema! —Chilló apuntándole con el dedo, rojo de la vergüenza.

—Primero: deberías mejorar tu forma física, pues ese lanzamiento ha sido pésimo; segundo: tu contestación solo aumenta mi duda —Issei volvió a intentar centrarse en su proyecto e ignorar a su amigo—. Como he dicho, no muestras interés en ningún sexo, y si me afirmas que no te masturbas, entonces eres asexual al cien por ciento…, o tienes un problema de desarrollo.

—Ni lo uno ni lo otro.

—Entonces te masturbas al menos. Bien, eso aligera el pesar de mi corazón.

—Vete a la mierda —Gruñó Issei con fastidio.

—Sólo me preocupo por tú. Ahora que sé que no tienes ningún problema, quizás deba decirle a tito Tony sobre esto que hemos charlado. Podría darte consejos para ligar…, si alguna vez muestras interés romántico o sexual por alguien.

—… ¿podemos dejar esta conversación, por favor?

—Vale, vale, lo dejo aquí.

—Gracias. ¡Ah, y no se te ocurra decirle nada a nadie!

—Prometido.

—Lo mismo va para tú, J.A.R.V.I.S.

(Contaba con ello, señorito)

—Bien.

El silencio se hizo en el taller. Issei, con el ceño fruncido, volvió a centrarse en su proyecto por la molestia que tenía luego de la extraña conversación que había tenido con su mejor amigo. Tom, por su parte, sonreía divertido. Echaba de menos molestar a su pequeño amigo. Se lo había pasado genial y todo, pero las pequeñas cosas de siempre se echaban de menos.

—Oye Ise, ¿qué te parece si salimos?

— ¿Vas a seguir molestándome?

—Tranquilo. Prometo no molestarte. Solo quiero salir por ahí con mi viejo amigo. Marilyn no va a poder reunirse con nosotros, así que seremos tú y yo. ¡Pero nos lo pasaremos bien, ya verás!

—Bueno, tengo todo el verano para esto. ¡Sí, salgamos a divertirnos!

— ¡Así se habla! Vamos, tengo el coche en la puerta.

Con una gran sonrisa, Issei apagó todo y dejó las herramientas en su sitio. No deseaba que hubiera otro accidente, como ocurrió una de las primeras veces que bajó el taller y no lo dejo todo en su lugar correspondiente.

Ambos subieron al discreto vehículo de Tom y fueron hasta el centro de la ciudad. Hacía unos seis meses que Issei no recorría aquellas calles, por lo que disfrutaba de volver a pasar por allí. Fue una tarde agradable: comida rápida, juegos variados, película… Una tarde como las que tenía durante la escuela secundaria.

Al final la noche llegó, pero no por ello volvieron a casa pronto, pues el reloj marcaba las dos de la madrugada cuando Issei revisó la hora. Estaban tumbados en el capó del coche de Tom, observando en silencio las estrellas.

— ¿Sabes qué? Aquí nos falta la furia pelirroja.

—Coincido. ¿Crees que seguirá relacionándose con nosotros?

—No lo sé. Ser agente de S.H.I.E.L.D. es muy duro, pero muchos tienen familias. Puede que no la veamos tanto como antes, pero estoy seguro de que cada vez que pueda, Mari nos buscará.

—Dices eso para que no te dé un bajón, ¿verdad?

—Llevo casi tres meses sin verla, compañero. ¿Sabes lo que eso significa?

— ¿Que llevas tres meses cuál mandril?

— ¡Exacto!

— ¡Solo la echas de menos por el sexo! ¡Maldito salido! —Exclamó Issei entre carcajadas.

—No es solo eso —Se defendió Tom—. Si algún día pruebas el sexo, entenderás mi postura. Pero en verdad la echo mucho de menos. No es lo mismo hablar por mensajes o llamadas telefónicas que tenerla frente a mí. Me falta su presencia.

Issei sonrió con nostalgia, volviendo la mirada a la oscura cúpula celestial.

—Te entiendo perfectamente. A mí también me habéis echado en falta.

—Y conforme avance el tiempo menos nos veremos. Tenemos vidas y hay que vivirlas, aunque sea encerrado en una cueva. Nuestros caminos se cruzaran, espero que muchas veces, pero no volverán a estar unidos como hace un año.

—Cierto. Es una mierda.

—Exactamente.

Se quedaron nuevamente en silencio hasta que llegó el momento donde decidieron poner fin a aquella tarde de amigos. Tom condujo nuevamente hasta la mansión, dejando a Issei en la puerta.

—Oye, y a pesar de tu gran inteligencia, ¿no es posible sacarte ya el carnet? Digo, tienes los quince desde abril, y estás en California. Aquí ya puedes sacarte el carnet.

—Pues lo he pensado. En Massachusetts no podía y bueno, ahora tengo tiempo libre —Se llevó la mano a la barbilla, pensativo—. Pues no es mala idea. Sí, creo que me lo sacaré.

— ¡Genial! ¡Pues avísame cuando te saques el teórico y te doy unas clases para el práctico! ¡Será divertido!

Issei asintió entusiasmado. Si fuera Marilyn la que le ofreciera aquello, no tenía dudas de que lo hubiera rechazado al instante, pero Tom conducía de forma excelente.

—Yo te aviso.

— ¡Perfecto! Seguramente el teórico te lo saques en dos días.

— ¿Apostamos?

— ¡Venga! Si al tercer día, a partir de cuándo te matricules, no apruebas el teórico, te llevaré a un club de striptease.

— ¡Soy menor!

—Tu tranquilo. Te aseguro que podrás entrar.

— ¿… y si gano yo?

—Haré lo que me pidas.

Tom no tuvo temor de la tétrica sonrisa que puso el Hyodo-Stark. Sabía que ganaría la apuesta, pero era divertido verle asustado, aunque fueran unos segundos.

XXXXX

Había pasado poco más de una semana desde que Issei Hyodo-Stark comenzara a sacarse el carnet de conducir. Tal y como Tom esperaba, Issei se sacó el examen en sólo dos días, sin tener en cuenta el tiempo de espera hasta poder hacer el examen ni el tiempo entre hacer el examen y saber la nota, pues no era inmediato, por lo que perdió la apuesta. Issei fue un tanto cruel con él, pero no esperaba menos. Una vez aprobado el teórico llegó el problema principal…, aprender a conducir.

(El joven Wood ha llegado) —Informó jarvis a Issei.

—Ten mucho cuidado. Haz todo lo que Tom te diga. Sigue sus instrucciones al pie de la letra —Le dijo Happy a Issei antes de que éste abandonara la mansión.

— ¿Aunque me diga que sobrepase el límite de velocidad?

—No hará eso. Si permito que sea él el que te instruya en vez de yo, es porque él respeta las normas de tráfico.

—Yo también las respeto —Comentó Tony desde la cocina.

Happy e Issei le dirigieron una dura mirada al dueño de la mansión.

—Eso no te lo crees ni tú.

—Vuelve a decir eso y vendo tus cosas.

—Tiene razón Tony. Has tenido muchas multas por no respetar las normas de circulación.

—Y a tí te despediré luego de tus doce trabajos.

Ambos sonrieron ante las amenazas vacías de Tony. El susodicho se había ofrecido una vez supo que Issei tenía planeado sacarse el carnet, pero Happy, conociendo cómo era su jefe con el volante, prefirió dar su humilde opinión. Fue una suerte que Pepper y jarvis estuvieran de acuerdo con él.

Issei procedió a despedirse, subiendo al carro de su viejo amigo una vez salió de la mansión.

—Bueno, ¿estás preparado? Vamos a ir a un descampado cercano donde di mis primeras clases. Lo primero es que te hagas al asiento del piloto.

—Tú eres el maestro.

— ¡Y tú mi joven padawan!

—Pues intenta que no caiga al Lado Oscuro.

— ¿Por qué no? Tenemos galletitas.

Con aquellas bromas Tom puso rumbo al descampado. Tal y como había dicho, éste no se encontraba muy lejos, aproximadamente a quince minutos de la mansión en coche. Una vez allí intercambiaron asientos, quedando Issei en el del piloto y Tom en el del copiloto.

Primero le explicó cómo funcionaba todo, desde la palanca del freno de mano hasta los botones del volante. Entonces Issei encendió el vehículo con bastante nerviosismo. No había nadie, estaba totalmente despejado, pero el coche le imponía respeto, mas no temor.

Durante el tiempo que duraron las clases prácticas, Tom se aseguró de devolverle la feísima jugada de la apuesta. Se había pasado y ahora podía disfrutar de su venganza. No fue muy cruel, pues la seguridad al volante era la regla de oro del Wood, pero la crueldad se midió no por la intensidad, sino por el tiempo que duró.

Para cuando Issei logró obtener el carnet de conducir, Tony no le compró un coche, sino que le permitió coger cualquiera de los que había en el garaje, lo cual era de sorprender y para el propio Issei fue mejor que si le hubiera comprado un coche, pues amaba la colección de su padre. Después de todo, tenía auténticas maravillas.

XXXXX

Issei observó los exoesqueletos que tenía en sus brazos. La idea que le llevó a aquel invento, un posible invento que ayudaría a que las personas con los huesos del brazo roto curaran de forma positiva, sin necesidad de las molestas escayolas, fue debido a que un día, en una de sus clases de química, hubo un accidente que provocó que uno de sus compañeros resultara herido, rompiéndose el cúbito y el radio. Durante varios meses tuvo que llevar una molesta escayola, y fue por eso que se le ocurrió una posible alternativa.

—Bueno J.A.R.V.I.S., hagamos otra prueba.

(Como guste señorito)

Issei cogió una pelota de béisbol mientras se colocaba en medio del taller. Vislumbró la rampa de la parte del garaje, lanzando la pelota con todas sus fuerzas mientras la IA analizaba los datos.

— ¿Y bien?

(La fuerza que aplica el brazo sigue siendo demasiado alta. Un brazo fracturado sufriría daños y uno con fisuras podría llegar a romperse)

—Maldición. Bueno, habrá que seguir con las modificaciones.

Suspirando un tanto molesto, Issei volvió a sentarse en su mesa. Se quitó los exoesqueletos, comenzando su modificación. Debían estar lo suficientemente ajustados para que una persona pudiera hacer lo que él acababa de hacer sin sufrir consecuencias graves por la actividad. Obviamente a alguien que tuviera los huesos fracturados no le dejaría hacer tales movimientos, pero sí los suficientes como para que la fractura no se viera afectada, y lo mismo para alguien que sólo tuviera una fisura.

(Esto señorito, tengo algo que informarle)

— ¿De qué se trata? —Preguntó mientras seguía con las modificaciones de su dispositivo.

(Mientras cuantificaba los datos recogidos he podido notar algo extraño, señorito. Son datos que no he podido cuantificar)

Aquello llamó la atención del adolescente, pues levantó su mirada, dejando las herramientas en su lugar correspondiente para evitar cualquier tipo de accidente.

—Explícate J.A.R.V.I.S.

(Es respecto a su mano izquierda. Hay algo que no puedo analizar)

— ¿Una lesión?

(No parece ser una lesión, señorito. Es más bien como una leve energía ajena a usted)

Las palabras de la IA provocaron que Issei parpadeara varias veces, incrédulo por lo que acababa de escuchar. ¿Una leve energía en su mano izquierda? Levantó la mano, analizándola con sus ojos, buscando cualquier cosa extraña, por más pequeña que fuera, pero no lograba ver nada. Es más, ni siquiera sentía nada extraño. Quizás J.A.R.V.I.S. se hubiera equivocado.

— ¿Estás seguro? ¿No habrá sido algún error?

(No lo creo, pero si quiere podemos hacer algunas pruebas)

—Por supuesto. Tus palabras me han alarmado un poco —Se puso en pie para ir al escáner que había en el taller, colocando su mano izquierda encima—. ¿Puedes realizar un escaneo completo en mi mano izquierda?

(Ahora mismo señorito)

Issei esperó pacientemente mientras la IA escaneaba su mano. Una vez listo se creó un holograma 3D en medio del taller, un holograma que mostraba todos los tipos de formas de mostrar la mano del joven.

—Hum, nada extraño en la epidermis. Siguiente —El holograma cambió, mostrando la siguiente capa—. La dermis tampoco muestra anomalías —El holograma nuevamente cambió, mostrando la siguiente capa—. Hum…, la hipodermis tampoco. ¿Has detectado nuevamente esa energía?

(Así es señorito)

—Pues esto es extraño. No hay nada raro en mi mano, pero detectas esa energía. Bien, intentemos verlo desde otro punto de vista. Muéstrame músculos, tendones y huesos.

El holograma cambió, mostrando lo que el segundo varón de la casa deseaba, pero seguían sin ver nada extraño o que no debiera estar ahí. El holograma fue cambiado, mostrando todos los posibles mapas de la mano de Issei, pero para molestia del dueño de aquella mano holográfica, no había nada singular.

—Esto me está molestando mucho. ¿Qué demonios has detectado J.A.R.V.I.S.? —Gruñó Issei mientras se sentaba en su silla, observando aún el holograma.

(Me temo que no tengo respuesta para eso, señorito. La energía sigue estando ahí, pero me temo que no puedo localizarla con exactitud ni analizarla)

—Es como si estuviera y a la vez no.

(Es una posibilidad. Si le parece aviso al señor)

—Como gustes. Estoy seguro de que esto le llamará la atención.

Tony no estaba en casa y no llegaría hasta la noche, por lo que Issei decidió volver a su dispositivo, aunque una parte de su mente seguía dándole vueltas a aquella extraña energía que había detectado la IA.

Las horas pasaron lentamente para el joven. Fueron varias veces en las que se equivocó en los procedimientos de su dispositivo por tener la mente ocupada en el problema de tener aquella energía localizada en su mano. Por eso mismo decidió dejarlo por aquel día, pues si seguía así era más que probable que acabarán destrozando su dispositivo, y le había dedicado mucho esfuerzo como para mandarlo a la mierda por no estar centrado.

Cuando el reloj dio las once de la noche, Issei se encontraba en el patio que daba al mar, aún pensativo. Por mucho que le diera vueltas a la cabeza no lograba comprender cómo era posible que tuviera una fuente de energía, aunque fuera mínima, en su mano izquierda. Había pasado por muchas pruebas médicas y nunca antes le habían detectado algo semejante, ni siquiera cuando fue a vivir a la casa de su padre adoptivo y tuvo el dolor de cabeza.

—Esta vista ayuda a pensar, ¿verdad?

Issei no apartó la vista del oscuro horizonte al escuchar la voz de Tony. El adulto se sentó a su lado, clavando la mirada en el dorso de la mano izquierda de su hijo adoptivo.

—Es más relajante, y me duele mucho la cabeza. Este maldito problema me va a causar migrañas.

—Es normal. J.A.R.V.I.S. me ha mandado los análisis de esa fuente de energía y tampoco le veo explicación. No es energía tuya, porque algo así es imposible en el cuerpo humano. Te mataría. Pero ahí está, y no es un error de análisis.

— ¿Y qué hacemos? No se me ocurre nada. Es frustrante.

Tony se puso en pie, caminando hacia el interior de la casa. Issei le siguió y ambos bajaron al taller, ingresando en el mismo. Tony se puso al lado de una camilla, dando unas palmaditas para que el adolescente se sentara, o más bien se tumbara.

— ¿Qué pretendes? —Interrogó Issei una vez tumbado.

—Probar una idea que se me ha ocurrido: vamos a dormirte. Será más fácil analizar esa energía si estás dormido, o eso creo.

El cuerpo del joven se tensó.

— ¿Me vas a drogar?

—Drogar es una palabra muy fea. Digamos que voy a usar la ciencia para dormirte —Tony le mostró entonces una jeringuilla con un extraño líquido—. Buenas noches.

—Ya…

Ante la mirada entrecerrada del adolescente, Tony clavó la aguja en su brazo, dejando que el suero inundara su cuerpo. Issei apretó los dientes, pues no le gustaban las agujas. Se quedaron en silencio unos segundos, segundos que Issei tardó en dormirse.

—Bueno J.A.R.V.I.S., hora de trabajar. Descartemos cualquier posible amenaza para su salud. Comienza el escaneo.

(A sus órdenes, señor)

XXXXX

Issei abrió los ojos, pero se encontró en un lugar totalmente desconocido. Pensaba que el efecto del suero ya habría terminado y volvería a ver la cara de su padre adoptivo, pero no era el caso. Tampoco era un sueño, porque él no era capaz de tener tal control sobre los mismos. Todo a su alrededor era negro, pero había como una especie de luz proyectada desde arriba que le iluminaba.

—Esto es como en las series y películas —Murmuró con una ceja alzada y los brazos cruzados—. Seguro que ahora aparecerá un psicópata para intentar matarme con una motosierra, o un cuchillo.

— [No exactamente]

Entonces, ante la atenta e impactada mirada de Issei, un círculo de fuego le rodeó a una distancia de unos diez metros. El fuego se extendió hacia la oscuridad como si fuera un mar, pero no fue aquello lo que más le llamó la atención. No. Fue una figura, una inmensa y aterradora figura la que le provocó pavor.

Frente a él, siendo ahora iluminado por la luz de aquellas amenazantes llamas, había un gran dragón occidental rojo, con un cuello largo y ojos igualmente rojos. Tenía picos rojos y dorados en todo su cuerpo. Su sola presencia inspiraba autoridad, respeto y temor. La luz que iluminaba a Issei desde arriba desapareció, pues ahora podía ver como si fuera un día de verano y el cielo estuviera despejado. Aquellas llamas no ocultaban nada a su vista.

Intentó correr, pero su cuerpo no respondía. La mirada de aquella criatura le había hipnotizado y a menos que intentara comerle su cuerpo no respondería a aquel llamado de su instinto de supervivencia. El dragón, por su parte, mantenía una mirada analítica en el adolescente. No esperaba que se hubieran puesto en contacto a partir de un suero, pero algo era algo. Había visto a aquel muchacho desde que nació. Era inteligente, de eso no cabía la menor duda, pero fuera de eso no había nada destacable.

— ¿Quién demonios eres tú?

Fue apenas un murmullo, pero suficientemente alto como para que aquella criatura mitológica pudiera escucharle perfectamente. Cuando el dragón respondió Issei pudo comprobar que su voz era grave y profunda e imponía respeto y autoridad, tanto como su sola presencia.

— [Yo soy el Dragón Emperador Rojo Ddraig Goch, uno de los dos Dragones Celestiales. Y tú, Issei Hyodo-Stark, eres mi actual anfitrión y compañero]

Issei parpadeó varias veces, no creyendo ni una sola palabra de lo que aquel ser producto de uno de sus sueños estaba diciendo. Aunque tenía que admitirlo, era la primera vez que un sueño se sentía tan real a pesar de no sentir dolor, pues se había pellizcado el brazo, y no sentir el calor de las llamas.

— [No soy producto de tus sueños, mocoso. Yo soy tan real como la persona que llamas padre. Estamos en tu subconsciente, el punto más remoto de tu mente, donde la línea que separa nuestras conciencias es más fina, permitiendo así una mejor primera comunicación entre tú y yo]

— ¿Acaso eres capaz de escuchar lo que pienso?

— [Así es. Estoy conectado contigo, tenemos un vínculo al ser mi actual portador, el portador de la Boosted Gear]

— ¿Portador de qué?

Un brillo surgió en los ojos del enorme dragón y, ante el asombro de Issei, un extraño guantelete surgió en su brazo izquierdo. Dicho guantelete era de color rojo, del mismo tono que aquel dragón, y en medio del dorso de la mano tenía una gema verde así como dos púas doradas en el extremo, aproximadamente a la altura del codo, o un poco más abajo.

XXXXX

Mientras que Issei se sumergía en el profundo sueño y Ddraig hacía su aparición, Tony y J.A.R.V.I.S. analizaban la energía en la mano de Issei. El muchacho hacía una media hora que se había dormido producto del suero y no había mostrado cambios. La leve emisión de energía seguía ahí, una tan leve que apenas y se notaba, pero de pronto un extraño guantelete surgió en la mitad del brazo del muchacho, desde su mano hasta un poco más abajo del codo.

— ¡¿Pero qué…?! —Gritó Tony retrocediendo por aquella aparición tan sorpresiva e inesperada—. ¡J.A.R.V.I.S.!

(El señorito se encuentra bien, señor. Puedo garantizárselo. Sus constantes son estables, aunque su actividad mental ha aumentado, como cuando está soñando, pero un poco más fuerte. También estoy percibiendo un aumento significativo de la energía que emitía su mano. También detecto una segunda consciencia, pero ésta procede de ese guantelete)

— ¿Segunda consciencia? ¿Me estás diciendo que ese guantelete está vivo?

El Stark se acercó lentamente, aún asombrado por aquella cosa que había surgido de pronto. No entendía nada de lo que acababa de ver. ¿Acaso Issei había creado algo como eso? No, imposible. Ni siquiera él sabía cómo crear algo así, por lo menos no por el momento.

(No exactamente señor. Ese guantelete está hecho de energía, de la misma energía que emitía la mano del señorito, pero se ha compactado hasta tal punto que es tan duro como el hierro)

— ¿De qué está hecho? ¿Qué es esta energía? —Exigió saber mientras acariciaba el guantelete.

No era frío al tacto, sino que mantenía una temperatura media, agradable al tacto. Ciertamente parecía de metal, pero no era de metal, o por lo menos eso afirmaba la IA. Lo golpeó varias veces con los dedos. Luego fue a la mesa para tomar algunas herramientas.

(Me temo que su composición, el material del que está hecho, su energía, no aparece en la tabla periódica, señor)

Los ojos de Tony brillaron como pocas veces lo habían hecho. Ante él estaba un gran misterio y como ingeniero que era, era su deber averiguar qué era ese guantelete, cómo funcionaba, quién era la consciencia que guardaba y cómo es que estaba dentro de su hijo adoptivo.

—Esto es emocionante…

XXXXX

— ¿Qué es eso? —Preguntó Issei mientras acariciaba el guantelete.

— [Esa es la Sacred Gear Boosted Gear, una de las Longinus]

Issei frunció el ceño. No le sonaba de nada aquellas palabras, aunque Longinus sí, pero muy levemente.

—Longinus… Longinus… ¿De qué me suena…?

— [Es el soldado romano que atravesó el pecho del hijo del Dios de la Bíblica, el portador de la primera y más poderosa Longinus]

Issei desvió la mirada al dragón. Su lado científico había despertado con gran fuerza y ahora sentía grandes deseos de aprender lo que aquella criatura mitológica quisiera enseñarle. Decía no ser un sueño y por el momento no le terminaba de creer, pero si curiosidad era muy grande. Su lado escéptico también había surgido con fuerza. Él no creía en la Magia, era agnóstico, así que decirle que existía Dios era algo que no terminaba de creer. Pero delante de él tenía a una criatura mitológica y de su brazo había surgido un guantelete de la nada. Quizás y las cosas fueran un tanto diferentes a como creía.

—Háblame de todo ello.

— [Mejor lo hablamos entre todos] —Dijo el dragón mientras alzaba la mirada— [Aquel que llamas padre está analizando con su anticuada tecnología la Boosted Gear, pero no logrará averiguar mucho]

— ¿Anticuada? Si está a la vanguardia —Defendió Issei un tanto ofendido.

— [Puede que para este primitivo mundo sí, pero estáis muy lejos del resto]

— ¿?

— [Primero despierta y luego hablamos]

—… de acuerdo…

Issei cerró los ojos, concentrándose en volver a abrirlos, salir del efecto durmiente del suero, pero daba igual cuántas veces abriera los ojos, cuánto se concentrara. La imagen frente a él no cambiaba: el mar de llamas y aquella gigantesca criatura mitológica. El dragón sonrió divertido.

— [Parece que el suero que te ha dado es bastante potente]

—Si. Creo que Tony se ha pasado un poco.

— [En ese caso sólo necesitas un buen susto para despertar]

— ¿A qué te refieres con…?

Pero antes de que Issei pudiera terminar la pregunta, Ddraig se abalanzó hacia él, con las mandíbulas abiertas, mostrando sus enormes y afilados dientes así como el interior de su boca.

— ¡!

XXXXX

— ¡Aaaaahhhhh!

Tony casi cayó de culo cuando su hijo despertó sobresaltado, gritando de puro miedo. Issei se había incorporado de golpe, con la respiración agitada y los ojos como platos. Aquella última imagen, la de esa criatura de pesadilla abalanzándose sobre él, a punto de devorarlo, era algo que le aterró hasta la médula.

—Creo que a este paso me van a salir canas antes de tiempo —Dijo Tony con la mano en el corazón.

El repentino despertar de su hijo le había sobresaltado. Se suponía que despertaría de forma tranquila una vez que el efecto del suero hubiera pasado, no de aquella manera tan brusca. Aun así, el efecto del suero se supone que aún debía durar. ¿Por qué motivo había despertado tan pronto?

Issei, aun con la respiración agitada, desvió su mirada a donde estaba su padre adoptivo. Tony tenía la mano en el corazón, también sobresaltado, aunque en su caso fue por el tan rudo despertar del adolescente.

—He tenido un sueño muy extraño —Comenzó a hablar el adolescente mientras intentaba recuperar su respiración—. Estaba en un lugar oscuro y de pronto todo se llenó de llamas, y había un gigantesco dragón. Entonces me apareció éste guantelete y… ¡¿Que mierda?!

El grito resonó en todo el taller. Issei casi se cae de la camilla al ver el mismo guantelete de su sueño en la vida real. Era exactamente igual. Con temor pasó sus manos por el artefacto, aterrándose aún más al comprobar que era real, que sus sentidos no le engañaban, que podía sentirlo al tacto.

—Entonces todo lo que me dijo… ¿es real…?

— ¿Te dijo? ¿Quién te dijo qué? —Preguntó Tony con gran curiosidad.

—El dragón. El dragón me dijo que yo era su anfitrión actual.

— ¿Dragón? ¿De qué dragón hablas?

—Del que apareció en mis sueños. Era enorme y aterrador… ¡y para despertarme intentó comerme!

Tony mantenía una cara neutra mientras escuchaba a su hijo. ¿Había visto a un dragón en su sueño? Bueno, quizás era producto de su imaginación. Le gustaba leer libros de fantasía, así como las películas de ese género. Quizás y le habían afectado hasta aquel punto.

—Un dragón… En tus sueños… Que intentó comerte… A mí no me parece nada raro. El mundo de los sueños es un misterio.

— ¡Pero te juro que no era un sueño! Él mismo me lo dijo. El suero me llevó hasta mi subconsciente y ese lagarto apareció de pronto. Empezó a decir cosas muy raras.

— ¿Cosas raras?

—Si. Algo de que era el actual portador de ésta cosa —Señaló el guantelete— de cuyo nombre no logro acordarme. Que era una Longinus, o algo así.

— ¿Longinus? ¿Cómo el soldado romano?

— ¡Si! ¡Eso mismo!

— [Así es] —Para asombro de ambos, la gema verde se iluminó al tiempo que aquellas dos palabras salían de la misma. Issei reconoció la voz al instante— [Como dije, hablaríamos fuera]

— ¡Ese es! ¡El dragón!

— ¿J.A.R.V.I.S.? —Preguntó Tony a la IA sin apartar la mirada de la gema.

También estaba sorprendido. Las cosas poco a poco comenzaban a cobrar más sentido para el magnate multimillonario. Primero la pequeña energía en la mano izquierda de Issei, luego la aparición del guantelete, la segunda consciencia que ahora sabía de dónde provenía, y por último pero no menos importante, dicha presencia era un dragón. ¿Pero cómo era posible que un dragón estuviera ahí dentro? ¿Y qué era exactamente ese artefacto?

(Es la otra consciencia señor. Parece que se está comunicando con nosotros)

—Eso me figuraba. Continúa.

(Entendido señor)

Obviamente Tony se refería a que continuara con el análisis del guantelete y la consciencia que ahí residía, pero también se refería al trozo de guantelete que había podido extraer de la armadura. Para sorpresa del ingeniero, cuando logró extraer el pequeño fragmento, la misma energía que despedía el guantelete lo reparó por completo. Ahora ese fragmento estaba siendo analizado de todas las maneras posibles por J.A.R.V.I.S.

—Así que no estoy loco —Murmuró Issei aún impactado por aquella revelación, golpeteando la gema.

Cuando despertó pensaba que había tenido un mal sueño, un sueño casi real, pero sueño al fin y al cabo. Pero no. Conforme se despertó tuvo la mala suerte de ver que aquel sueño no había sido un sueño y que en verdad era el portador de esa cosa que había dicho la lagartija súper desarrollada.

—Esto es impresionante —Susurró Tony clavando su mirada en la gema—. ¿A quién pertenecerá esta tecnología? Es capaz de usar la energía para crear un artefacto tan duro como el hierro.

— [Y puede ser aún más duro. Mis anteriores portadores fueron capaces de volverlo tan duro como el uru] —Respondió Ddraig— [En cuanto a tu primera pregunta, la respuesta es el Dios Bíblico]

Tanto Tony como Issei quedaron en silencio. Ninguno de ellos creía en los Dioses, eran ateo y agnóstico respectivamente, pero con lo que estaban viendo, quizás era hora de replantearse algunas cosas.

—Lo siento, pero yo no creo en Dioses —Dijo Tony.

— [Que creas o no en ellos no significa que no existan. Existen los Dioses, o por lo menos aquellos a los que los humanos consideran Dioses]

— ¿Te refieres al Dios de la Biblia así como a otros como los de la religión shinto, hinduista, la grecorromana o la vikinga? —Preguntó Issei ahora más curioso que aterrado.

— [Exactamente. Los asgardianos, por ejemplo, son una cultura muchísimo más antigua que la humana, así como todos aquellos pertenecientes a los Panteones. Civilizaciones y seres que aterraron y maravillaron a los humanos aún más primitivos que vosotros, clasificándolos como Dioses]

—Nos acaba de llamar primitivos —Mencionó Tony.

—Al parecer somos primitivos en comparación con otras civilizaciones y especies —Respondió Issei—. Aunque le entiendo. Si es verdad que existen otras civilizaciones extraterrestres y éstas llegaron a nuestro planeta, entonces poseerán una tecnología superior a la nuestra.

—Pero eso significaría que no existen los Dioses, sino especies más antiguas y avanzadas que fueron veneradas como Dioses por los humanos de la antigüedad. Lo que significa que quizás se les pueda llamar Semidioses, pero no Dioses. Al fin y al cabo, eso es solamente una palabra, un calificativo que otorgaron los humanos a esas antiguas civilizaciones alienígenas.

— [Buen punto]

—Entonces Yahvé creó estas cosas. Tecnología alienígena.

— [Una mezcla de tecnología y Magia. El Dios de la Biblia era un ser muy inteligente y poderoso, quizás el más grande de entre todos los Dioses. Las Sacred Gears son sus mayores obras]

— ¿Pero qué son exactamente? —Interrogó Issei.

— [Son Artefactos que entregó a la Humanidad para que ésta pudiera defenderse de aquellos poderes superiores a los de los propios humanos. El cosmos está plagado de civilizaciones y seres de gran poder. La Humanidad es una civilización muy joven y subdesarrollada. Ni siquiera han salido de su sistema solar]

—Parecía ser un tipo muy majo para entregarnos algo como esto.

— [Todo depende del punto de vista]

— ¿Y qué son las Longinus?

— [Son las Sacred Gears más poderosas. Fueron creadas por su hijo, aquel al que los cristianos llaman Jesucristo, al momento de su muerte. La Lanza, la Copa y la Cruz. Esas fueron las tres primeras. Las otras diez llegaron más tarde]

—Así que Jesús de Nazaret sí que era hijo de un Dios…

— [Así es, pero debéis entender que las religiones y mitologías no tienen que ver mucho con la verdad]

— ¿A qué te refieres?

— [A que ocultaron o modificaron su historia cuando se la enseñaron a los humanos. Tengo muchas cosas que contar]

—Y nosotros tenemos tiempo —Habló Tony—. J.A.R.V.I.S., cancela todas mis citas de mañana, y posiblemente de pasado mañana.

(Entendido señor)

Durante muchas horas de aquella noche, Ddraig se encargó de explicarles todo el asunto relacionado con las Sacred Gears, las Longinus y el mundo sobrenatural. Si no fuera porque toda aquella explicación venía del alma de un dragón encerrada en un artefacto con forma de garra de dragón que le había surgido a Issei Hyodo-Stark en su brazo en un instante y que resultaba que estaba hecha con pura energía, sin duda ambos le hubieran dado con la puerta en las narices a quien intentara explicarles todo eso.

Para el dúo aquello fue la apertura de una inmensa puerta a un mundo que ambos desconocían, que creían era producto de épocas pasadas, cuando daban explicaciones sobrenaturales a aquello que las personas de la época no entendían. La explicación del dragón fue bastante básica, pues les dejó claro que explicarlo todo a la perfección le llevaría varios días e incluso semanas, todo para no dejarse ninguna información útil. Mientras tanto J.A.R.V.I.S. seguía analizando el fragmento, pero también archivaba toda aquella información que la entidad del guantelete iba explicando, clasificándola para hacer más fácil su posterior acceso.

Tony desplegó una pantalla holográfica donde iba mostrándose cada criatura, cada fragmento relacionado con viejas mitologías y folclore, revisando lo que coincidía y no con lo que el dragón les contaba. Tony no quería dejar ni una sola gota de aquella agua valiosa sin recoger. Para cuando Ddraig hubo finalizado su explicación básica, ambos humanos quedaron en completo silencio, pensativos.

Eran casi las cuatro de la mañana. Al principio ninguno estaba cansado, pero luego de finalizar la explicación, y saber que no diría nada más por aquella noche, el sueño llegó a Issei como si fuera un huracán, y también a Ddraig.

— [Ahora me voy a descansar. Es la primera vez en mucho tiempo que despierto. Ponernos en contacto por primera vez es muy agotador]

—Buenas noches.

El guantelete desapareció y con él la gema. El silencio volvió a reinar en el taller. Ni siquiera J.A.R.V.I.S. decía nada. Había demasiada información que asimilar, y eso que ésta no era más que la punta del iceberg. ¿Qué tanto más les revelaría aquella criatura en los próximos días o semanas?

Issei acababa de descubrir que portaba a una de las criaturas más poderosas que jamás hayan existido en el universo, una que superaba a los Dioses principales, los más poderosos, de todos los Panteones que hayan existido. También que tenía un némesis, alguien que portaba al otro dragón, el Dragón Blanco Albion. Y no solo eso, sino que una vez que su identidad como Sekiryuutei, como así era llamado por todos aquellos que conocían su existencia, fuera revelada, su nuca tendría una diana de tamaño universal.

—Esto no me puede estar pasando —Murmuró Issei desolado, ocultando su rostro tras sus manos.

Tony se paseaba por el taller aún pensativo. Nunca hubiera imaginado algo como lo que acababa de escuchar, y menos aún que su hijo adoptivo sería alguien de valor incalculable para un mundo que acababa de descubrir. Demonios, ángeles, dragones, vampiros, licántropos, Dioses, alienígenas… Aquella revelación había cambiado su mundo por completo. Ahora sabía que existía un peligro universal, aunque debido a que la Tierra y la Humanidad estaban atrasados tecnológicamente, y camino a la autodestrucción, no captaba el interés del resto de especies inteligentes y civilizaciones, a excepción de gente como su hijo, portadores de Sacred Gears o habilidades especiales. Por esa parte no había nada de qué preocuparse siempre y cuando nadie pusiera sus ojos en el planeta, y eso no había pasado desde hacía varios siglos. Pero ahora estaba el problema de la enorme diana en su hijo

—Ddraig, ¿puedo preguntarte una cosa?

Para extrañeza de ambos, ésta vez sólo se mostró la gema. No había rastro alguno del guantelete.

— [Que sea rápido]

—Por supuesto. ¿Hay alguna forma de evitar que le detecten?

— [Hum… Puedo suprimir mi aura al mínimo, tanto que apenas sea detectable. Pero debes saber que algún día, por mucho que yo suprima mi presencia, darán con mi compañero, y me temo que no podrá escapar]

Issei pareció hundirse aún más en la depresión que le estaba entrando. Era demasiada información para asimilar, demasiada la importancia que de pronto había cobrado su persona. ¿Acaso estaba maldecido? Primero la muerte de sus padres y ahora esto. Tony se acercó a Issei, colocando una mano en su hombro. El adolescente de poco más de quince años observó al adulto y éste pudo ver claramente el calvario que sufría el menor.

—Suprímelo. Hazlo todo lo que puedas —Ordenó Tony al dragón.

— [De acuerdo. Esto me agotará mucho, así que no podré contactar por un tiempo, pero lo haré. No olvidéis mi advertencia]

Dicho esto la gema desapareció así como apareció.

(Señor, le informo de que la energía ha vuelto al mínimo, incluso emite una señal aún menor. Casi parece que no estuviera allí)

—Bien. Gracias J.A.R.V.I.S. ¿Alguna noticia sobre el fragmento?

(Me temo que ha desaparecido al mismo tiempo que el guantelete. No he logrado obtener mucha más información de la que teníamos al principio. Hay muchos datos que cuantificar)

—Comienza.

(Entendido señor)

El silencio volvió a reinar en el taller. Issei seguía hundido por el temible peso que acababa de caer sobre sus hombros.

—Vaya mierda… —Murmuró con tono pesado.

—Ciertamente. Lo que ha pasado esta noche… Es muy revelador.

—Oh sí, por supuesto —El tono de Issei cambió a uno sarcástico mientras se ponía en pie, yendo de un lado para otro—. Ahora resulta que todo aquello que creíamos era fantasía existe, y yo tengo a una de las criaturas más poderosas que haya existido en el cosmos encerrado en un guantelete que ¡oh, sorpresa! es una de las armas más poderosas del universo, con la capacidad para matar Dioses e incluso seres más poderosos que éstos. ¡Porque sí, existen los Dioses! Pero nooo, no son Dioses, solo son alienígenas más antiguos que nosotros con grandes poderes. ¡Y es posible que ahora me vuelva objetivo de todo el maldito universo por ello!

—Tranquilízate Ise. El lagarto sobre desarrollado nos ha dicho que nadie presta atención a la Tierra salvo en muy contadas excepciones. Además, han pasado quince años y no te ha pasado nada, y ahora que la energía que emite tu Sacred Gear es casi nula, las posibilidades de que pongan atención en tú son menores aún.

—Para tú es fácil decirlo. No tienes una diana de tamaño universal en tu nuca.

—Cierto, pero estoy acostumbrado a que muchos vayan tras mi vida. Ya sabes que he sufrido intentos de secuestro numerosas veces. Tú solo debes relajarte. Lo mejor que podemos hacer es mantener esto en secreto, incluyendo a Pepper, Happy y tus amigos. Hay que prepararse, tener algún plan por lo que pueda pasar.

—Perdóname, pero eso ahora mismo no me tranquiliza.

—Aún estás muy alterado. Ve a descansar. Hablaremos mañana, cuando nuestras mentes estén más despejadas.

Issei detuvo su andar, mirando a su padre adoptivo. Asintió y salió del taller para ir a cenar algo rápido y dormir, aunque estaba seguro de que le costaría horrores. Tony observó en silencio cómo el joven abandonaba el taller. Una vez estuvo solo, resopló mientras estiraba su cuerpo en la silla. Todo había cambiado en apenas unas horas. Una puerta de tamaño colosal se había abierto ante sus ojos. ¿Ahora tenía que preocuparse por alienígenas y seres sobrenaturales? Bueno, en verdad no. Él solo tenía que preocuparse de sus propios intereses, sin importar el bien común, pero si la vida de su hijo estaba amenazada…

—Creo que debería irme también a dormir. J.A.R.V.I.S., te encargo todo.

(A sus órdenes señor)

XXXXX

Una semana pasó y el dragón conocido como Ddraig no daba señales de vida. Durante su estancia en el mundo de los sueños Issei no lograba hacer contacto con el dragón. No controlaba sus sueños, pero era consciente al día siguiente de si había hablado con Ddraig o no por el simple hecho de que aún mantenía fresca su primera reunión con el lagarto escupe fuego.

Tony había vuelto al trabajo y sus típicas fiestas, pero siempre atento a cualquier posible información que llegara del guantelete. Ya tenía en sobre aviso a J.A.R.V.I.S. y a su hijo. Al octavo día el dragón pareció despertar de su largo letargo, pues la gema verde hizo acto de aparición aquella misma tarde, cerca de la hora de comer. Para suerte de ambos, estaban solos en casa, pues Tony no trabajaba y ya había disfrutado del día anterior. Para Issei, ver mujeres abandonando el cuarto de su padre y luego la mansión era el pan de cada día.

—Hola dormilón. ¿Una buena siesta? —Curioseó Tony mientras se preparaba para una nueva sesión informativa con el dragón.

— [Ciertamente ha sido un largo sueño. He estado bastante agotado]

—Y eso que no necesitas alimentarte.

—Oye Ddraig, quiero preguntarte algo. ¿Cuándo fue la última vez que despertaste?

La gema no se iluminó en varios segundos. Cuando Ddraig hablaba la gema se iluminaba. Seguramente estaría rebuscando entre sus recuerdos.

— [Si no recuerdo mal, la última vez que desperté el mundo humano estaba en guerra, nuevamente. Mi anfitrión era un alto cargo de algo llamado SS, del ejército nazi]

— ¿Y qué pasó con él? —Curioseó Issei.

— [Murió batallando contra el Dragón Blanco al final de la guerra]

—Vaya, luchaste con los malos —Bromeó Tony mientras a su mente llegaba el recuerdo del Capitán América.

Su padre no dejaba de hablarle de aquel tipo, el primer superhéroe de la historia humana, y en verdad llegó a odiarle. Se preguntaba si se habría encontrado aquel tipo con usuarios de Sacred Gear o alguna criatura sobrenatural. De pronto recordó algo, así que se puso en pie, buscando algo por su mesa.

— [No hay buenos ni malos en la guerra, solo lucha de intereses]

—Bueno, no sabes mucho sobre el holocausto y los campos de concentración, por lo que escucho.

— [Los conozco. Mi portador de entonces estuvo a cargo de un campo de concentración]

— ¿Cómo puedes decir entonces que los nazis no fueron los malos? —Inquirió Issei impactado por aquel pensar del dragón.

— [Porque los juzgáis con vuestra moral y ética. Todo depende de con qué ojos se vea. He vivido miles y miles de años antes de ser encerrado aquí. He visto muchas cosas, no solo en éste planeta. El holocausto es algo natural en el universo]

—Pero no por ello es bueno.

— [Tampoco es malo. Como he dicho, todo depende del punto de vista]

—Es una idea un tanto extremista.

—Sí, sí. Dejemos esta lucha de moral y ética para otro momento —Interrumpió Tony mientras colocaba un cable USB junto al guantelete—. ¿Podrías modificar tu guantelete para enganchar esto? Preferiría hacerlo de forma inalámbrica, pero dudo que tengas Wifi.

Issei alzó sus cejas al ver a su padre con ese cable. Siguió su larga y curva silueta hasta detenerse en el ordenador principal del taller. ¿Acaso iba a…?

— [¿Qué es lo que tienes en mente?]

—He pensado que sería bueno para ambos que te informaras adecuadamente de todo lo sucedido en estos últimos setenta años así como otras cosas. Y creo que también sería posible que tú compartas tu sabiduría sin necesidad de contarla.

— [Intercambio de información. Podríamos intentarlo, pero no prometo nada]

Tony colocó el cable USB junto a la gema verde. Al principio no pasó nada, pero después de un tiempo apareció un puerto USB, pero ésta vez en el guantelete.

—Ha sido complicado, por lo que parece.

— [Mi compañero me ha ayudado en el diseño. Dado que puedo ver y leer sus pensamientos, una imagen ha valido más que mil palabras. Pero ahora viene la parte más complicada]

—Cierto. Debemos comprobar si podemos intercambiar información.

Tony se sentó frente a uno de los ordenadores, comenzando a teclear. Issei observaba en silencio, no creyendo que realmente apareciera un mensaje sobre un hardware desconocido intentando entrar al sistema.

—Creo que tengo que dejarme la coca cola —Murmuró un tanto incrédulo.

—Parece que es posible el intercambio —Informó Tony—. No puedo acceder al guantelete, pero sí parece que es posible el intercambio bidireccional. Ddraig, ¿qué tal lo llevas?

— [Esto es muy extraño. Puedo decir que es una de las situaciones más extrañas que he experimentado. ¿Qué se supone que es todo esto?]

—Ise, creo que sería buena idea que ayudaras a nuestro compañero lagarto.

El adolescente no entendió de buenas a primeras, pero luego de unos segundos asintió. Se acomodó en su silla y cerró los ojos. Había estado practicando un modo de llegar a su subconsciente sin necesidad de dormir o un suero, pero dado que Ddraig no estaba disponible le había resultado imposible saber si había funcionado o no.

XXXXX

Issei abrió los ojos y esta vez, para su propia satisfacción, se encontraba en aquel mar de llamas, con el gigantesco dragón rojo frente a él, pero los ojos del ser mitológico estaban enfocados en la espalda del humano. Enarcando una ceja Issei se dio la vuelta, sorprendido al ver una enorme pantalla blanca.

— [¿Puedes explicarme qué es eso?]

—Pues ahora mismo no tengo ni idea.

Issei se acercó a la pantalla, intentando tocarla con sus dedos. Para su sorpresa salió una pestaña de opciones. Con una vaga idea de lo que se trataba aquello, el joven buscó entre las opciones.

Creó un nuevo archivo y una especie de teclado apareció en aquella pantalla. Como si estuviera drogado, pues todo aquello resultaba de lo más irreal, Issei comenzó a escribir.

—*Tony, soy Issei. ¿Puedes leer esto?*

Ddraig no decía nada, sino que se mantenía atento a cualquier movimiento de su nuevo portador. Estaba descubriendo cosas muy interesantes y aquella extraña pantalla era la última, por el momento, en su lista de nuevos descubrimientos. Entonces comenzaron a aparecer letras justo debajo de la línea de texto escrita por Issei.

—*Si, puedo leerlo.*

—Increíble… Tony nos está respondiendo. ¡Esto es el ordenador! ¡Joder, definitivamente me he vuelto loco! —Exclamó mientras se reía como no lo hacía desde hacía muchísimo tiempo.

— [Compañero]

—Oh, cierto. Esta pantalla es el ordenador y permite comunicarte con el exterior sin tener que hablar.

— [Pero yo no sé escribir en tu idioma, ni leer]

Issei parpadeó repetidas veces. Había supuesto que el dragón sería capaz de eso, pero había errado. No por hablar un idioma se sabría leerlo o escribirlo.

— ¿Y cómo es que puedes entenderme?

— [Porque poseo omnilingüismo, al igual que muchos otros, como los Dioses]

— ¿Y conoces algún idioma humano? Me refiero a leerlo y escribirlo.

— [El idioma que hablaban en Britania sobre el siglo IV o V después de Cristo. También se algo de alemán, francés y español, latín, chino… Y poco más. No muchos de mis anteriores portadores seguían una vida "normal"]

—Bueno, eso sí tiene solución. Lo ajustaré para que te traduzca todo, aunque me temo que las traducciones de internet no son muy fiables, pero podrás interpretarlo.

— [Algo es algo. Esto ya de por sí es algo increíble de experimentar]

—Ahora vamos a intentar que puedas moverte libremente por nuestro ordenador e internet…, aunque un control parental sería recomendable.

—[¿?]

—Es para evitar que te metas en malos lugares.

— [¿Tengo que recordarte quién soy yo?]

—No es necesario, pero no sé si puedes ser infectado por un virus informático, o quizás te metas en páginas de apuestas y te vuelvas ludópata, o en sitios peores. La Deep Web no es un lugar agradable.

— [Entiendo]

— ¡Perfecto! Pues vamos a ver. Esto nos va a llevar un largo rato. Menos mal que he comido hace no mucho.

Issei no tardó mucho en tenerlo todo listo para que el dragón pudiera viajar por el ordenador, a excepción de algunas carpetas y programas, así como poder navegar por internet. Para el joven aquella fue una experiencia bastante divertida. Incluso había logrado olvidarse, momentáneamente, de los nuevos peligros a los que estaría expuesto una vez se supiera su identidad.

—… y por nada del mundo te metas ahí, ¿de acuerdo?

— [Si, todo entendido]

— ¡Genial! Pues creo que me voy de aquí.

— [Seguimos en contacto]

XXXXX

Issei abrió los ojos, encontrándose con la mirada divertida de su padre.

—Esto es irreal, ¿verdad? El alma, la consciencia, de una criatura mitológica conectada a un ordenador por USB, viajando por el mismo y por internet. Seguro que en Hollywood mojarían las bragas por un guion como éste.

—Ciertamente tienen pocas ideas originales.

El adolescente se incorporó hasta quedar sentado. Tony, también sentado, pero en su propia silla, torció la pantalla para que su hijo pudiera ver por dónde viajaba o navegaba la entidad residente en su mano izquierda.

— ¿Qué hace?

— ¿Ahora mismo? Parece que buscando información referente a los últimos setenta años. Lo que le aconsejamos.

—Ya veo. Sinceramente pensaba que buscaría algo relacionado con los suyos, pero parece tener otras prioridades.

—La información es poder, después de todo, y en nuestra época uno debe estar lo más actualizado posible, siempre a la vanguardia —Tony se rascó la barba pensativo—. Se me ha ocurrido que el lagarto podría informarse e informarnos durante la noche, cuando tú despiertes. Dado que usamos el USB, sería incómodo ir de un lado a otro con eso.

—Ohhh, pues no es mala idea. ¿Tú qué opinas?

— [No es mala idea. Tendría total tranquilidad y mucho tiempo]

—Entonces todo bien. Esto va a ser muy divertido.


Éste capítulo llevaba una tercera parte escrito cuando se publicó el anterior. En verdad la revelación estaba pensada para el anterior, pero como dije, se alargó y preferí dejarlo para éste. Además de que RichisQueso me comentó que sería buena idea dejar la revelación para un capítulo sólo.

Bueno, pues ale, confirmado: Issei posee la Boosted Gear. Obviamente aquí no hay sorpresa. Si ya de por sí es complicado pensar la historia siendo el Sekiryuutei, imaginad si encima de todo tuviera que cambiar su Sacred Gear…, entonces apaga y vámonos jajaja.

Lo del USB es algo que se me ocurrió así a lo loco luego de leer el comentario de AlexxD094 y me dije "¡joder, vamos a hacerlo!". Osea, es muy divertido y me sirve de base para el futuro. Ahora sabemos que la Sacred Gear puede modificarse para poder usar tecnología en ella.

pd: me cago en SONY ! ¡Adiós Spider-Man del UCM! ¡Te echaremos de menos! Sinceramente espero que las pelis en solitario de Spider-Man de SONY sean un batacazo. ¡No pueden hacer lo que han hecho, joder! ¡¿Acaso no piensan en los fans?!

Y sin más que decir, los reviews (han bajado, mea culpa jajaja):

Ronaldc v2

Jajaja, me alegras. ¿Sorprenderse? En verdad no veo el motivo para que se sorprendan jajaja. La verdad es que pensar en esos dos juntos es algo divertido.

CCSakuraforever

Sigue con esos más. Seguramente algún día llegarás al final… o no jajaja.

Tenzalucard123

No, no te perdono jajaja.

SAMUROCK

¡Gracias!

Kevin Rolando614

Te mandé un mensaje privado porque no te he entendido bien.

AlexxD9094

Yo también tengo ganas. Marilyn con Issei ? Vaaaya. Tengo algunos planes, pero llevarlos a cabo o no ya es otra cosa jajaja. Los borrachos son muy sinceros (lo sé, créeme XD), y en este caso la actitud de Tom es de alguien "protector" con lo suyo.